Fragilidad del bolívar amenaza con diluir las prestaciones

Víctor Salmerón

Tras quince años de atraso el Estado venezolano se dispone a cancelarles a los trabajadores públicos lo que les debe por concepto de prestaciones sociales a través de bonos, denominados en bolívares, que se llamarán Petrorinocos.

Si bien la disposición a pagar la deuda es positiva, los trabajadores podrían ver como en poco tiempo el dinero con el que cuentan para vivir como jubilados pierde capacidad de compra velozmente a manos de la devaluación y la inflación, dos enemigos que durante los últimos 29 años han socavado al bolívar, convirtiéndola en una moneda frágil y poco confiable.

Para evitar que los trabajadores decidan vender sus Petrorinocos tan pronto los tengan en la mano y el exceso de oferta se traduzca en una estrepitosa caída en el valor de los bonos, el Gobierno contempla un reglamento que impida negociarlos por un lapso que, por ahora, se estima en 2 años.

El problema es que la inflación no se detendrá y al cabo de dos años, salvo que los títulos reporten una elevada tasa de interés, los bolívares que obtendrán los trabajadores al vender el Petrorinoco comprarán mucho menos.

El escenario de pérdida es muy posible. Históricamente la tasa de interés que ha pagado el gobierno venezolano por los bonos que emite en bolívares se ha quedado muy por debajo de la inflación.

En los primeros tres meses de este año el Ministerio de Finanzas ha colocado bonos que reportan a sus compradores una tasa de interés promedio de 18% y la inflación que estima el Ejecutivo es de al menos 20%, mientras que firmas de análisis calculan entre 25% y 30%.

Otra devaluación

Aparte de sufrir el desgaste de la mayor inflación en América Latina, todo indica que el bolívar se encamina hacia una nueva devaluación que también impactará al dinero de las prestaciones sociales.

En diciembre Credit Suisse publicó un informe donde advierte que en 2013 “será inevitable una devaluación independientemente del resultado de la elección presidencial” que elevará el tipo de cambio oficial hasta 6,15 bolívares por dólar.

¿Por qué el país marcha hacia un ajuste cambiario? Analistas coinciden en que la sobrevaluación se hará inmanejable.

La combinación de tipo de cambio estático con una inflación que supera por mucho a la de Estados Unidos y el resto de América Latina, crea la sobrevaluación de la moneda, un desequilibrio donde los productos importados son más baratos que los elaborados en el país y por tanto las compras en el exterior se disparan.

Con el tiempo el desequilibrio se torna insostenible, la alta demanda de divisas es imposible de satisfacer, las empresas disminuyen la producción ante la competencia de las importaciones baratas y el Gobierno no tiene más alternativa que devaluar la moneda.

De acuerdo con un estudio elaborado por Ecoanalítica el tipo de cambio real al cierre de enero, es decir, el precio al que debería estar el dólar para acabar con el desajuste es de 7,8 bolívares por dólar.

¿Dónde se ubicará a finales de 2012? Ecoanalítica proyecta que en diciembre de este año, gracias a la inflación de los meses por venir, el tipo de cambio real tomando en cuenta los cinco principales socios comerciales del país ascenderá hasta 9,4 bolívares por dólar, es decir, más del doble que el cambio actual de 4,30.

A pesar de un férreo control de cambio, el bolívar, a diferencia de la gran mayoría de las monedas latinoamericanas, no se ha revaluado frente al dólar en medio de la crisis global de los últimos cuatro años.

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