Cuando uno cree que lo ha visto todo aparecen sujetos como Aponte Aponte

Orian Brito Peña

Sus declaraciones dejan un sabor desagradable en todos los ciudadanos. Por un lado, el cinismo con el que reconoce haber sido parte de la manipulación de casos que han perjudicado la vida de muchas familias y personajes emblemáticos, como las del diputado Mazuco o el general Usón, son razones de sobra para que Aponte estuviera encarcelado, viviendo lo que sus decisiones causaron a gente inocente.

Para nadie es un secreto que el sistema judicial venezolano está viciado, un ejemplo evidente es el caso de la juez María Lourdes Afuini, quien fue sentenciada en cadena nacional por el propio presidente Chávez o los múltiples recursos que RCTV solicitó en el TSJ para evitar la confiscación de sus equipos, la decisión sobre los cuadernos electorales luego de las elecciones primarias y sin dejar por fuera la situación de Globovisión, son en síntesis claros ejemplos que demuestran que hablar de justicia es solo un nombre.

Lo que es inevitable pensar es hasta qué punto los venezolanos son corruptibles; es decir, resulta inaceptable imaginar que no exista dentro de ese “poder judicial” jueces, magistrados o fiscales autónomos, que el miedo o el dinero puedan más que la responsabilidad y el compromiso ético que deberían tener.

Con su silencio dejan mucho que desear y sin duda se convierten en cómplices de la destrucción de una de las instituciones más necesarias en el país. Urge una depuración, pues todo indica de acuerdo al testimonio de Aponte Aponte, la situación es peor de lo que uno cree.

Si esto ocurre con el Poder Judicial, cómo será la situación dentro de Petróleos de Venezuela, hoy convertida en una empresa hipotecada por los chinos, la cual genera desastres ambientales cada semana, regala petróleo a naciones “amigas”, y en donde más nunca se realizó alguna auditoría para conocer sus estados financieros, muy necesarios ahora que Pdvsa sirve de chequera para cualquier idea de la revolución.

Ni pensar como está la Contraloría General de la República, esta institución pasó a ser un jarrón chino, ni siquiera existe contralor luego del fallecimiento de Clodosbaldo Russián, quien se dedicó a inhabilitar a políticos de oposición, pero a juzgar por la actuación de este organismo no existe corrupción en el país, o quizás sólo en los estados donde la oposición gobierna.

Triste pensar que aún muchos venezolanos apoyan esta destrucción de la nación, que la impunidad y la complicidad hayan permitido que sujetos como Aponte Aponte llegasen a ser magistrados del máximo tribunal del país, y que poco a poco tomaran el control de todas las instituciones.

Ojalá se pueda acabar con este tipo de personajes que producen desprecio y vergüenza para todo un país y que la corta memoria no haga de sus declaraciones un hecho más que solo genera comentarios en la gente y no investigaciones que permitan castigar a los implicados.

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