Los secretos de un magistrado, preguntas y más preguntas

L. J. Hernández

Tres meses antes del escándalo, el magistrado confesaba a uno de sus colegas la decepción. Había decidido volver a su vieja casa en la urbanización La Arboleda de Maracay, la misma que el fin de semana fue allanada por la policía de Inteligencia, en una operación casi de comando.

Antes, casi con la misma furia, un grupo armado había “tomado” en otra operación la residencia que, además, saquearon y como si fuera poco, se llevaron secuestrada a la esposa del juez. La dejaron abandonada cerca de Guacara. La policía de Aragua asumió la investigación de ese caso. El magistrado -según su colega-, tenía sospechas por cosas, incluido euros, unos dos mil que no aparecieron tras los atropelladores incidentes.

Las cosas no andaban bien para este militar y abogado nacido en Valencia. El carnet de Makled apareció en una de las residencias del empresario allanadas por el CICPC. También había en los “activos” similares documentos firmados por jefes de componentes militares.

La historia de incursión de Makled en los cuarteles, la explicaba un coronel. El empresario que vino a Venezuela con la pobreza de todo inmigrante, comenzó cuando decidió como oficio la compra de electrodomésticos a los llamados “piratas de carreteras”.

Poco después era el dueño de una tienda. Su ubicación no podía ser mejor para el astuto comerciante. Justo frente a la sede del Comando Regional de la Guardia Nacional. Entonces, pasó a ser el señor Makled, generoso mecenas. Regalaba u ofrecía descuentos a influyentes políticos y militares de la región.

Nadie sospechaba de su vida paralela, hasta que se convirtió en una amenaza populista. Su influencia nada oculta con el gobernador Acosta Carles, que lo presentaba “a mi pueblo”, como el gran redentor de los pobres. Conservadores y revolucionarios se rendían ante el carisma del altruista personaje. De pronto era vendedor e importador y cuasi dueño de puertos del Estado. Los contenedores eran su carta de identificación.

Entre los “amigos” -dice un abogado de Puerto Cabello-, estaban jefes militares de la Armada, la Base Naval de Puerto Cabello y Aponte Aponte. A él acudió por un carnet de la Fiscalía Militar. El mismo que llegó al Ministerio del Interior y Justicia, tras un allanamiento.

Cliver Alcalá no estaba en la corte de Makled. Este jefe militar fue su verdugo.

En un informe al Presidente, Alcalá Cordones denunciaba la ascendente penetración de los Makled en el “gabinete” del gobernador Acosta. Desde un Aló Presidente, Chávez alertó al gran “eructador” sobre sus malas juntas.

En una conversación con amigos, Cliver Alcalá mencionó la frustrada gestión de un magistrado, ante la autoridad militar en favor de Makled. Esa conversación transcrita en documento, llegó a Miraflores. Nada, salvo el carnet, apuntaba al juez, o por lo menos era un secreto muy bien guardado.

La suerte del magistrado tambaleaba hasta que apareció su perseguidor y nadie sabe por orden de quién, lo denunció al Poder Moral. Evidentemente el dispositivo anti-Aponte se había accionado. El poder había decidido echarlo. Varias veces intentó buscar inútilmente explicaciones. El final apareció pronto. El magistrado había caído en desgracia.

Rumores de una persecución mayor, lo atormentaron. Cayó en Costa Rica. Nadie sabe cómo llega a un ex policía, contra quien el mismo Aponte había fallado para extraditar. Henry López Sisco era ahora la hoja de ruta en la salvación de Aponte, contra quien había fallado una “operación comando”. Lo querían en Caracas. El resto de la historia se conoce. DEA, denuncias y algo más.

El juez decidió contar parte de su archivo secreto. No ha presentado pruebas, como tampoco las han presentado contra él. Y aquí las preguntas.

¿Cómo si Aponte sabía lo que dijo, no lo denunció como juez?

¿Cómo es que logra que su fallo en el caso del coronel Maggino, fuera firmado por la mayoría?

¿Cómo si el gobierno sabía los delitos que ahora le atribuyen al juez, lo enjuician sólo por un carnet?

¿Cómo es que la instancia del Estado no revisó esas decisiones?

¿Cómo es que una carga de droga pernocta en un cuartel?

Son preguntas y más preguntas.

¿Dónde están las respuestas?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s