Cuando el poder se usa para delinquir

Antonio Semprun

El poder puede ser un gran aliado cuando se usa para promover el desarrollo y la prosperidad, puede ser también un peligroso enemigo cuando es usado para destruir.

En Venezuela el poder en manos de Chávez ha sido usado para destruir un país que despuntaba en la región hacia el desarrollo, el peor mal que puede atacar a una sociedad es el narcotráfico, ese flagelo a encontrado en los funcionarios del régimen de Chávez y en su nuevo círculo de amigos y hermanos un apropiado caldo de cultivo para que el país se convierta en narco estado.

Las declaraciones del ex- magistrado del Tribunal Supremo de Justicia Eladio Aponte Aponte quitan la tapa de una olla podrida en la que hierven las actividades con el narcotráfico de un grupo de generales y funcionarios del régimen.

Chávez en su afán de mantenerse en el poder y contar con la incondicional lealtad de un grupo de miembros de las Fuerzas Armadas Nacionales ha permitido que utilicen su poder y las instalaciones militares para que sirvan de lugares de aguante y de escoltas a grandes cargamentos de drogas que son desplazadas por el territorio nacional en vehículos militares que le ofrecen resguardo y la protección necesaria para que llegue sin contratiempo a su destino dentro de Venezuela para luego ser enviada a otros mercados en el exterior.

La medida tomada por Chávez en la que expulsó del país a los representantes de la DEA en Venezuela no tiene otra explicación que despejarle el camino a sus funcionarios para que pudieran sin presiones llevar adelante sus ilegales actividades con el narcotráfico lo que ha traído como graves consecuencia para el país una lucha a muerte por el control de territorios de la droga entre funcionarios del régimen con poder.

Comienzan a suceder casos en Venezuela en los que son ajusticiados ex-funcionarios del régimen de Chávez, tales son los casos del Capitán Jesús Aguilarte Gámez y del General Wilmer Moreno ambos en similares circunstancias, quienes estuvieron unidos en el pasado por actividades similares, formaron parte en sus años de cadetes y recién egresados de la Academia Militar de las pretensiones conspirativas de Chávez y su séquito, ambos fueron sospechosos de participar en actividades de narcotráfico, ocuparon cargos militares y civiles de confianza del mandatario nacional.

En la revolución de Chávez el poder se usa para aceitar un engranaje perfecto de delincuencia, integrado por funcionarios civiles y militares, unos llevan a cabo las actividades ilícitas otros los encubren, basta ver la reacción de la Fiscal General de la Republica quien indicó que las declaraciones del ex-magistrado Eladio Aponte Aponte no son suficientes para iniciar una investigación.

Al régimen de Chávez además de caracterizarlo su capacidad para mentir, para engañar, para apoderarse de lo ajeno (robar), para ser un antro de corrupción debe sumársele su capacidad de descaro.

Si las declaraciones de un ex- magistrado del Tribunal Supremo de Justicia que involucra altos funcionarios del gobierno no son suficientes para investigar habría que preguntarle a la Fiscal General de la Republica que actividades en materia de narcotráfico considera ella son suficientes para iniciar una investigación.

¿Será que la vara que el Vicepresidente de la República usa cada viernes para impartir justicia en Venezuela, establece la gravedad y cercanía del funcionario trasgresor para poder investigarlos?

La Fiscal General también expresó, que el ex-magistrado Eladio Aponte Aponte tendría que estar en el país para formular las denuncias según el procedimiento de ley. Sin embargo los acontecimientos recientes acaecidos en Venezuela como el que involucró al General Wilmer Moreno quien perdió la vida como consecuencia de diez impactos de bala dejan claro que no es seguro para quienes presuntamente han estado involucrados en actividades con el narcotráfico ó que poseen información importante y comprometedora estar seguros en el país.

La justicia en Venezuela es una invidente arrodillada frente a la que están funcionarios como la actual Fiscal General de la República para quien la manipulación de la justicia con su lamentable resultado como privar de libertad a personas inocentes ó sustituir una medida de privación de libertad por una medida cautelar para posteriormente ordenar un sobreseimiento y dejar en libertad a un oficial a quien se le comprobó la comisión de un delito, son hechos que ratifican que en el país la justicia está secuestrada, que a los delincuentes se les exonera de responsabilidad mientas a los inocentes se les encarcela.

Chávez, convirtió a Venezuela en un territorio disputado por mafias de narcotraficantes enquistadas en el gobierno que no se conformaron con las dadivas que les arrojaba el amo, ni con las jugosas ganancias que generan la entrega y manejo de los principales puertos y aeropuertos ó las astronómicas comisiones que dejan los negocios en los que se entrega e hipoteca al país.

El balance que arroja la gestión de lo que el mandatario nacional llamó “la revolución bonita” es una Venezuela convertida en un narco estado.

Cuando el poder se usa para delinquir y encubrir delincuentes se convierte en una sentencia para quien lo ejerce.

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