Venalum, más conflictos

Damian Prat

Al desastre productivo causado por el Gobierno en Venalum, que tiene a esa empresa produciendo a 24% de su capacidad, se le suma un conflicto interno dentro del PSUV e incluso uno a nivel laboral que pone de bulto la ausencia casi total del Ejecutivo en las empresas básicas, las cuales parecen marchar sin rumbo.

La diputada al Parlatino, Ana Elisa Osorio, juramentó otro mecanismo de “control obrero”, diferente al que sentenció el presidente Chávez hace tres años, que fue manejado por la FBT y al que ahora denominan “consejos de trabajadores”, que según sus promotores habrían sido “electos por las bases”.

El acto, anunciado desde varios días antes, no pudo efectuarse en el Teatro Orinoco, ubicado dentro de la misma Venalum, porque una protesta organizada por el grupo FBT-PSUV, que controla la directiva del sindicato Sutralum, impidió el acceso al área administrativa y al teatro. Ese grupo fue también el que manejó el “control obrero” anterior y se les ha acusado siempre de designar tal control obrero “a dedo”.

La razón de la protesta habría sido reclamar los beneficios contractuales perdidos en ésta administración, pero el otro grupo del PSUV, denominado FST, señaló que era una protesta falsa, solo para impedir y sabotear la instalación de los consejos de trabajadores y los acusa de “no haber reclamado jamás esos problemas de los que son corresponsables”.

Lo cierto es que la diputada y el grupo de unos 200 trabajadores se fueron hacia la “Plaza de Hierro”, en la zona comercial de Puerto Ordaz, y allí cumplieron el acto. La “autoridad” de la diputada para tal acto parece ser solamente de tipo político, pues representa a un sector del PSUV que ha sido marginado.

Enfriar protestas y “más de lo mismo”

Otros actores dentro de Venalum, como el director laboral electo Luis Vásquez, también del PSUV pero que marca distancia de esa pelea interna, asegura que el de antes fue a dedo, y el de ahora se designó en reuniones en las áreas pero no fue una elección en la que todos participaran. “Creo que hay un buen esfuerzo de muchos compañeros pero el trabajador se siente desatendido en los motivos que los llevaron a apoyar las protestas de marzo”.

Aquellas protestas que lograron un apoyo significativo en cuanto a número de trabajadores, y se extendieron por mas de un mes, pese al acoso del gobierno a través de tribunales y la inspectoría del Trabajo, reclamaban las mejores salariales contenidas en el contrato colectivo vigente y discutir el nuevo convenio que ya tiene cinco años vencido, junto con rescatar a Venalum como empresa mediante inversiones.

“De aquí no nos levantamos hasta que no se instale la comisión para discutir el contrato colectivo, pero no solo con el sindicato sino con trabajadores de base”, dijo a éste redactor en aquellas semanas de marzo Romy Bompart, quien fungió muchas veces como vocero de la protesta y ahora lo es de los consejos de trabajadores.

“Muchos trabajadores resienten que de tan duras protestas no quedó casi nada, porque de los 16 puntos que se le llevaron al ministro Menéndez, solo 4 cosas se acordaron y ninguna es de las deudas laborales. Solo la salida del presidente de la empresa, el pago de los días de protesta, cero represalias y un programa de inversiones pero muy limitado que no resuelve nada”.

Vásquez cree que “Franco Díaz (nuevo presidente de Venalum, enviado por el ministro, pero protestado por la FBT y Sutralum y apoyado por los consejos de trabajadores) vino fue a enfriar las protestas, a meterlas en un congelador con la oferta de los consejos, pero los trabajadores siguen igual”. Reclama también el cambio de directiva y un plan serio de inversiones.

Leonardo Calderón, otro dirigente, aunque del sector democrático, teme que la anarquía termine de arruinar a Venalum y reclama que el Gobierno ha evadido su responsabilidad en la ruina productiva de la empresa y en no dar respuesta a las inversiones ni a los reclamos del contrato colectivo.

Calderón es dirigente de Matanceros de Venalum, fue candidato de la Unidad en las pasadas elecciones del sindicato en las que pareció tener mayoría, que las perdió por solo 60 votos debido a que la empresa metió en las semanas previas 350 trabajadores, una buena parte recomendados por el partido que votaron e inclinaron la balanza en favor del oficialismo.

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