“Diez razones para votar contra Chávez”

Carlos Alberto Montaner

Henrique Capriles ganó el amplio simulacro electoral del 2 de septiembre pasado. No es una encuesta precisa, pero sí una buena indicación de la tendencia. El próximo 7 de octubre debe derrotar a Hugo Chávez debido a las siguientes diez razones.

1 La inseguridad y la violencia. Para la mitad de los venezolanos éste es el principal problema del país. Según el Observatorio venezolano de violencia, en el 2011 los delincuentes mataron a 19,336 personas. Durante los 14 años de chavismo, 150,000 personas han sido asesinadas. Caracas, más que una ciudad, es un matadero. El más sangriento de Sudamérica.

2 El empobrecimiento progresivo. Según cifras oficiales recogidas en El Nacional, en los últimos 11 años el poder adquisitivo de los venezolanos cayó un 162%. El país padece la mayor inflación de América Latina. Los salarios aumentaron un 571%, pero los precios subieron un 733. (Sólo en Caracas, de acuerdo con la medición del economista José Tomás Esteves, los precios se multiplicaron por 13.56 desde la llegada de Chávez). Objetivamente, los venezolanos, cada año que pasa, son un 15% más pobres, aun cuando la nación, debido al precio del petróleo, ha ingresado más dinero que todos los gobiernos anteriores combinados desde que se independizó en 1823. Cuando Chávez llegó al poder, la economía venezolana era un tercio mayor que la colombiana. Ahora es un 21% más pequeña. (PIB de Colombia en PPP, 478 mil millones anuales. Venezuela, 378 mil millones). Es la ruina.

3 Destrucción de las fuentes de trabajo. De acuerdo con Conindustria, en la última década ha cerrado el 40% de las empresas industriales del país. Cientos de miles de empleados han perdido sus puestos de trabajo. Prácticamente, un millón de venezolanos, la mayor parte urbanos y bien educados, han emigrado. Esa pérdida de capital humano era desconocida en Venezuela hasta la llegada del chavismo. Esa es una herida irrestañable.

4 El despilfarro de los recursos nacionales. Mientras un porcentaje notable de los venezolanos son pobres, Chávez regala en el extranjero miles de millones de petrodólares. Desde diciembre de 1999 a julio de 2012, Venezuela exportó petróleo F.O.B. por valor de $US 652,560 millones, pero en ese mismo periodo regaló o cedió recursos a sus aliados o subordinados políticos por valor de $US 170,000 millones: ¡más de un 25% de los ingresos petroleros nacionales! Sólo el subsidio venezolano al manicomio de los Castro asciende a más de seis mil millones de dólares anuales. Esto indigna a los venezolanos.

5 La inmensa corrupción. Según Transparencia Internacional, Venezuela es el país más corrupto de América Latina y uno de los más podridos del mundo. En una lista de 182 países, Venezuela está al final, en el 172, junto a las peores satrapías africanas y asiáticas. Agréguesele a ello el feo asunto de los generales acusados por Estados Unidos de colaborar con los narcotraficantes nacionales e internacionales. Eso parece la cueva de Alí Babá.

6 La incompetencia. El chavismo no sabe gobernar. Los puentes se caen. Las cárceles son campos de batallas mortales. Abundan los apagones de electricidad. El correo no funciona. La mayor refinería arde por negligencias. Decae la producción de petróleo. Los hospitales están desabastecidos. Los alimentos se pudren en los almacenes. Los barcos no logran descargar sus mercancías. Las ciudades se calcutizan. Caracas se ha vuelto un basurero. Es el horror.

7 La falta de seriedad y la pérdida de respeto. El presidente Chávez no es un gobernante serio. Alguien que acusa al Pentágono de haber destruido a Haití con un arma secreta que provoca terremotos no está en sus cabales o es un payaso.

8 El aventurerismo temerario. Chávez ha arrastrado a su país a un innecesario conflicto internacional, aliándolo con Irán. Su gobierno es antiamericano, antiisraelí, antisemita, antiespañol, antimercado, antidemocracia. Simultáneamente, es pro FARC, pro Gadafi, pro Assad, pro dictaduras. Si algún día Chávez escribe un libro, será Cómo ganar enemigos inútilmente.

9 La fatiga. Después de 14 años, los venezolanos están cansados de un presidente mentalmente inestable que no cesa de hablar para ocultar su pésima gestión de gobierno. Con él, sencillamente, no hay futuro.

10 La probable muerte. Chávez tiene un cáncer muy grave, con metástasis, y el pronóstico es sombrío. Si muere en su casa, como un ciudadano más, lo entierran con todos los honores y no tendrá consecuencias para el país. Si muere en la casa de gobierno, dejará en herencia un caos monumental que puede culminar en un baño de sangre. Es una irresponsabilidad aspirar a la presidencia en esas condiciones físicas, pero más irresponsable aún sería elegirlo. Eso lo saben los venezolanos.

La gasolina es un guiso

Elinor Madero Martínez

Los datos varían en cuanto a la cantidad de gasolina que se va para Colombia, pero de lo que no hay duda es que en el negocio participa, en lugar prepondrante, integrantes de la Fuerza Armada Nacional. Por acción o por omisión los uniformados tienen mucho que ver en este negocio.

Lo que da vida a todo el trasvase de gasolina desde Venezuela hacia Colombia es el precio que tiene el combustible en el mercado venezolano. Los neogranadinos tienen que pagar 40 veces más que los venezolanos por un litro de carburante.

No sólo hacia Colombia se contrabandea gasolina. También tiene “mercado” en Guyana, Trinidad y Tobago y otras islas del Caribe. La diferencia de precios hace que enfrenar los riesgos de la travesía marina se minimicen.

Reportes extraoficiales señalan que el contrabando alcanza cantidades superiores a 50.000 barriles diarios. En el Ministerio de Energía y Petróleo han descubierto el comercio ilegal de gasolina en ocho estados.

Ariel Fernando Ávila, investigador colombiano, asegura que en la frontera entre Venezuela y Colombia existe un motor económico muy grande, pues el Ministro de Minas de Colombia aseguró que 10 millones de galones de gasolina entran mensualmente desde Venezuela a Colombia. Lo que significa 120 millones de galones al año. Cada galón equivale a 3,7854 litros.

En este sentido el economista y especialista en administración de hidrocarburos Rafael Quiroz Serrano afirmó que “de 300 mil barriles diarios de gasolina que se Desde el año 2002 el subsidio acumulado ha sido de unos 75 mil millones de dólares aproximadamente. Cifra expresada en millones de dólares consumen en Venezuela, no menos del 50% se pasan de contrabando en los estados fronterizos del Táchira, Zulia, Apure y Amazonas, ya que buena parte de eso se manda a Colombia“.

Para el economista este tipo de acciones suceden de forma descarada desde las 9 pm y hasta las 4 am, a través de gandolas que transportan el combustible hasta las poblaciones colombianas de La Parada, El Rosario, Cúcuta y Los Patios.

Quiroz afirma que “a veces quienes viven cerca de la frontera prefieren abastecerse del otro lado de la línea y pagar hasta 3 y 4 veces más el costo por no hacer las colas de más de 2 horas“, que padecen en Venezuela.

Actualmente el problema más grave se presenta en Táchira, que concentra 40% del contrabando, le sigue Zulia con 35% y esto explica la prioridad del Ejecutivo de atender el problema en esos estados. Hay despachos que van del estado Bolívar a Brasil; en Falcón salen embarcaciones que trasladan combustibles a islas del Caribe; de Sucre y Delta Amacuro se envían pimpinas por vía marítima a Trinidad y Tobago y Guyana. También desde Apure y Amazonas se hacen ventas a Colombia.

Para Eliseo Fermín, diputado del Consejo Legislativo del estado Zulia, el Gobierno no está atacando el problema del contrabando como debería, porque “los principales responsables de este delito no son los ciudadanos sino los miembros de la FAN, que permiten que pasen las gandolas con gasolina”: También están “los bachaqueros”, una especie de buhoneros del negocio, que comercian con tambores o pipas de aproximadamente 200 litros desde Venezuela hasta Colombia.

El dirigente de Voluntad Popular, Lester Toledo, coincide con Fermín en que la FAN tiene responsabilidad en el contrabando de carburante, pero agrega que Petróleos de Venezuela es otro cómplice.

Señaló Toledo que la directora general de mercadeo del Ministerio del Petróleo, Gladys Parada y el general Izquierdo Torres reconocen que hay una fuga de 70 millones de litros de gasolina al mes, lo que representa para el estado 318.181 pipas de gasolina y 1.842 gandolas de Pdvsa que pasan la frontera.

“Con 70 millones de litros de gasolina se llenaría el tanque de 1.400.000 carros al mes en el Zulia, son más de 6.790 millones de bolívares perdidos gracias al contrabando. Pdvsa está siendo cómplice y controla la gasolina a los marabinos”, afirmó.

Más barata que el agua

Hoy podemos decir que para un venezolano tomar agua mineral es más costoso que llenar el tanque de cualquier vehículo, pues una botella de agua en la presentación de un litro y medio cuesta unos 14 bolívares, lo que equivale a unos 3,25 dólares americanos (considerando el precio a 4,3 Bs/$), mientras que un litro de gasolina de 95 octanos, la de mayor calidad, vale 0,097 Bs/litro, equivalente a 0,023 $/litro y para la gasolina de 91 octanos, el precio de 0,07 Bs/litro (0,016 $/litro).

Dicha comparación es necesaria realizarla ya que al revisar los precios mundiales del combustible estos se deben estimar en dólares, que es la forma como se manejan los mercados internacionales y no según el precio de producción. Venezuela tiene el subsidio más alto y el precio más bajo de la gasolina en el planeta.

Según un estudio hecho por el ingeniero en petróleo y consultor en eficiencia energética, Nelson Hernández, muy pocos países pueden darse “el lujo” de subsidiar el precio de las energías que consumen, generalmente lo hacen estados que son autosuficientes energéticamente sobre todo, si es en hidrocarburos.

Hernández asegura que “aquellos que importan sus necesidades energéticas son muy comedidos y estrictos en la aplicación de estos subsidios, ya que generalmente van dirigidos a la población de menores recursos”.

Para el experto en materia energética antes de comparar los precios del combustible es necesario destacar que existe un subsidio cuando la diferencia entre el precio por unidad es menor al precio de referencia que representa el costo real, o “costo de oportunidad” del recurso.

En este caso para un país como el nuestro que tiene reservas propias y le permite producir petróleo a un costo menor, el precio de referencia relevante es el precio internacional, pues el costo que representa para el país consumir una unidad internamente, es el precio de exportación que se deja de percibir por esta unidad.

Nafta para sobrevivir

Cabe destacar que se está importando gasolina porque las refinerías venezolanas no están produciendo los volúmenes requeridos por razones de paradas no programadas a causa de la falta de mantenimiento. Además según los expertos, no se ha ampliado la capacidad de producción por falta de nuevas refinerías.

Según el exdirector de Pdvsa, José Toro Hardy, lo más grave es que al no realizar estos mantenimientos las plantas de craqueo catalítico, que es donde se produce la nafta y otros productos medianos para la elaboración de la gasolina, no están funcionando bien, y como consecuencia de esto se importa gasolina, al extremo de transformarnos en el primer Estado comprador del combustible a los Estados Unidos .

Según Toro Hardy, es importante resaltar que “Venezuela está comprando gasolina a precios internacionales, para entregarla localmente a precios que están por debajo de los costos de lo que sería la producción local”.

De acuerdo con el Departamento de Energía de Estados Unidos, Venezuela importó desde ese país un promedio de 28.700 barriles al día en 2011.

Superando los presupuestos

Por su parte el economista Douglas Barrios, al realizar un análisis, encontró que el monto del subsidio ascendería a casi 10 mil millones de dólares, en 2010, lo cual representa un 3.16% del PIB de Venezuela.

Barrios comparó ese subsidio con otros gasto sociales, encontrando que es mayor al monto presupuestado en el 2010 para educación primaria y secundaria (2.56% del PIB), así como todo lo presupuestado para salud (2.02% del PIB). Mas aún en el año 2010 el subsidio de la gasolina fue 11 veces todo lo que se presupuestó en vivienda, y 9 veces lo presupuestado para seguridad ciudadana”.

Para el economista los primeros estimados le indican que durante 2011, el monto del subsidio se acercó a los 14 mil millones de dólares, lo cual sería 4.4% del PIB de Venezuela, por lo que es mayor que cualquier asignación sectorial en el presupuesto de ese año.

Precios inexplicables

Los expertos consultados, coinciden en que el caso venezolano los subsidios han alcanzado valores muy altos debido a la aplicación de la política que, “el pueblo debe tener energía barata por ser Venezuela un país productor y exportador de hidrocarburos“.

Para los economistas Toro Hardy y Barrios lo que todos los Gobiernos hacen con este tipo de políticas es reforzar que “el subsidio es para las personas que tienen más poder adquisitivo y no para quienes realmente necesitan recursos provenientes del Estado”.

Aseguran se podrían diseñar estrategias para cambiar los precios sin que represente un costo político, como ocurrió en el gobierno de Rafael Caldera en el año 1996, cuando los usuarios aceptaron el alza del precio sin mayor trauma.

Barrios es partidario de hacer el ajuste de una sola vez, por lo que más allá de inflación el centro del debate debería estar en cómo diferentes precios afectarían, para bien o para mal, el poder adquisitivo del venezolano”.

Las mil y una formas de fugarse de una cárcel en Venezuela

Abraham Zamorano

Poco a poco y con mucha discreción, los cuatro fueron capaces de ocultarle a los guardias su pasaporte a la calle. En la madrugada del 12 de julio, aprovechando la oscuridad de la noche, escaparon. El túnel los llevó al patio interno, de ahí treparon al techo, se arrastraron hasta la cerca de la calle. La escalaron y listo, ya estaban en la calle.

El caso de estos cuatro acusados de tráfico de drogas no es la norma, pero sí una muestra de que en Venezuela, los presos, de vez en cuando, se fugan. Es difícil saber cuántos, pero pasa. Historias similares aparecen en los medios, como mínimo, una vez al mes. Y son más o menos como en las películas, con ingenio, por la fuerza o a base de suculentas coimas.

Y es que a un año de la creación del Ministerio del Poder Popular para los Servicios Penitenciarios (MPPSP), la respuesta del presidente Hugo Chávez a la crisis de El Rodeo, la política penitenciaria continúa siendo una de las piedras en el zapato del mandatario.

Los “privados de libertad” –como se refieren con frecuencia a los reos el gobierno y los medios de comunicación en Venezuela– están fuertemente armados y los tiroteos con la Guardia Nacional se dan de forma recurrente. La confusión que se genera es también campo abonado para la fuga.

“Los presos están pensando en salir desde que entran. El abogado les dice que al día siguiente estarán libres, los otros reclusos les dicen que saben por dónde se pueden escapar y, hacinados, todo les empuja a querer irse”, dijo Humberto Prado, director de la ONG Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP).

Túneles y coimas

De las 34 prisiones del país, el OVP calcula que el Estado tiene acceso al 20%. En el resto, aseguran, mandan los presos.

Ese descontrol hace virtualmente misión imposible saber cuántos prófugos campan a sus anchas por Venezuela. El hacinamiento, indican, impide siquiera echarlos en falta.

El pasado 4 de junio, la policía abatió a tiros a Énder Enrique Escobar cuando se disponía a cobrar el rescate de un secuestro. El fallecido se suponía que estaba en prisión cumpliendo una condena por robo.

Hace unos meses, los bomberos sorprendieron a seis reclusos medio perdidos en cloacas de las inmediaciones de la clausurada cárcel de La Planta, la única que quedaba en Caracas. Una tapa de alcantarilla los separaba de la libertad.

La ministra de Servicios Penitenciarios, Iris Valera, aseguró que aquel día se frustró una fuga masiva. Pero activistas que trabajan en el sector calculan que ya habían escapado entre 150 y 600 reos.

Además de saltando muros, arrastrándose por túneles o a los tiros, existe otra forma de escaparse menos riesgosa: “Dentro de esta grave descomposición del sistema penitenciario venezolano, estamos viendo que ahora se fugan por la puerta, como si nada“, dijo Carlos Nieto de Una Ventana a la Libertad, ONG defensora de los derechos de los presos.

Eso suele suceder, aseguran, después de haber pagado una cuantiosa coima. “He oído hablar desde 80.000 a 200.000 bolívares (US$45.000). Los niveles de corrupción son muy altos. Pero oficialmente el gobierno nunca va a decir que es cierto, pese a que descubrirlo es fácil”, afirmó Nieto.

El pran

La situación de las violentas y sobrepobladas cárceles venezolanas es uno de los temas más espinosos para el gobierno de Hugo Chávez, que se encontró con una situación desastrosa a la que no ha sabido ponerle solución.

“Este no es un problema de este gobierno nada más, sino de todos los que han pasado. Pero éste es el que más tiempo ha tenido. Lleva 14 años como responsable de las políticas“, afirma Prado.

Según el OVP, el año pasado se registraron 560 muertos y casi 1.500 heridos en las 35 cárceles del país, que aunque oficialmente tenían capacidad para unos 14.500 internos, albergan a 45.000.

Hacinamiento y corrupción son los dos factores que señalan los activistas vinculados al sector como los detonantes de la degradada situación.

Tanto Nieto como Prado denuncian que los presos están fuertemente armados gracias a la connivencia de las autoridades encargadas de la vigilancia.

También por corrupción o negligencia explican que es posible que cada penal esté a merced del “pran”, líder de los presos que cobra “la causa”, un pago semanal que sirve para garantizar la tranquilidad.

Al que no paga, señalan, o lo convierten en “bruja” y se dedica a limpiar o trabajar para compensar, o directamente lo matan.

“Con ese dinero los pranes compran y arman, pero también hacen cosas que benefician a los reclusos. Cubren necesidades básicas de la cárcel, como productos de limpieza y aseo personal, todo lo que debería hacerse cargo el Estado”, explicó Nieto.

Y otros pranes van más allá en su labor “sociocomunitaria”. “En Isla Margarita hay piscina, otros tienen discotecas con fiestas que empiezan los viernes y terminan los lunes, contratan a artistas internacionales, etc.”, cuenta Nieto.

También denuncian que se valen de esos pagos para virtualmente dirigir auténticas mafias en el exterior del penal.

Reinserción

La situación está tan degradada que ya casi no llama la atención, por ejemplo, que en un conflicto que duró más de un mes hayan muerto unos 17 reclusos del Centro Penitenciario de la Región Andina (Mérida).

Se han reportado combates propios de una guerra abierta, miembros de la Guardia Nacional contra reclusos atrincherados que tienen a su disposición fusiles de asalto y hasta granadas de mano. Pero muchas veces los medios dedican al asunto espacios muy poco destacados.

“Lo lejos que está hace que tenga tan poca visibilidad. También puede que haya algo de autocensura por lo que pasó con Globovisión”, comenta Nieto en alusión a la multa impuesta al canal por su cobertura de la crisis de El Rodeo en junio pasado.

La ministra Varela, en una reciente entrevista con el canal Vive TV, aseguró que lo que está haciendo el gobierno es convertir los reclusorios en “espacios para la vida” y “unidades de producción social”.

Según la ministra, su departamento busca así la reinserción de los presos para facilitar su regreso a la vida en sociedad. Varela adelantó que próximamente los internos del Penal General de Venezuela (Guárico) se disponen a plantar 180 hectáreas de maíz.

De hecho, según Varela, en la mayoría de los centros ya se producen textiles, pan, hortalizas y enseres de primera necesidad.

Sin embargo, los incidentes se suceden. Además de los recientes choques de Mérida, ha habido problemas en El Rodeo III, donde el jueves pasado 649 reclusos se negaron a entrar a sus celdas, se parapetaron en la azotea y se cosieron la boca en protesta por los supuestos atropellos de los que dicen ser víctimas.

Y la semana pasada se informó del secuestro de cuatro miembros de la Guardia Nacional en el Centro Penitenciario de Occidente (CPO, Táchira).

Según Prado, “hay que atacar las bases estructurales del problema”. El activista considera que mientras continúe el hacinamiento y las carencias en personal especializado, “la cárcel venezolana no podrá alcanzar a cumplir su papel en la reinserción de los presos”.

Terror en el chavismo

Francisco Rivero Valera

“Es la sensación desagradable que asusta al percibir el peligro real o virtual del presente, futuro y hasta del pasado. Su máxima expresión es el terror”. Lutz, RAE.

Existen 4 tipos de miedo:

– Miedo biológico o adaptativo para lograr la supervivencia del ser humano, o de los animales.

– El miedo neurológico como sistema de organización del cerebro.

– El social y cultural, en la interrelación del carácter de la persona y la organización social.

– Y el miedo psicológico como estado afectivo, capaz de provocar ansiedad y angustia. Incluye el miedo neurótico, identificado por Freud cuando la intensidad del ataque de miedo no tiene ninguna relación con el peligro.

En Venezuela todos vivimos con todos los tipos de miedo. Miedo a las amenazas del Gobierno. Miedo a la delincuencia. A las expropiaciones. A la altísima corrupción. A la inseguridad jurídica. A la impunidad. A la pésima proyección internacional del país.

Hasta los chavistas tienen miedo. De la inevitable derrota electoral del 7 de octubre. Miedo de que sea reeditada en Chávez la experiencia chilena de la derrota electoral de la dictadura de Pinochet en 1988, ante una oposición unida. Y miedo a que la oposición venezolana pueda lograr su objetivo: acabar con el comunismo y rescatar nuestra democracia en el 2012.

El problema del miedo en el chavismo es tan grave que ya dejó de ser miedo, ahora es terror. De perder las elecciones en el 2012. De perder todo el poder inmoral que los cobija. De ser enjuiciados o exiliados por corrupción en el futuro gobierno democrático. O de ser excluidos en el nuevo gobierno,  si se aplica un símil de la lista Tascón.

Pero el terror más grande de los chavistas es la enfermedad del Presidente. Que no pueda sobrevivir a su enfermedad hasta el 7 de Octubre del 2012. Terror por su desaparición física y, con él, su robolución. Terror de pensar en las palabras proféticas o no, del chavista Carlos Ilich Ramírez, el Chacal, a la prensa francesa: en Venezuela basta una bala, para hacer caer la revolución. AFP, mayo 2010. O una enfermedad. Y terror por la desaparición definitiva del socialismo o comunismo del siglo XXI.

El miedo impulsa a las personas a 3 tipos de comportamiento: a la huida, la paralización y el ataque. Los chavistas: al ataque. Por tanto, cualquier venezolano de mediana inteligencia puede darse cuenta de la actitud de ataque de los chavistas contra todo el mundo, como clara evidencia ofensiva, que más bien parece defensiva, de su  miedo.

Y sería la razón para que su líder eterno descalifique a Capriles, ataque al sistema democrático, al imperio, a la empresa privada; insulte públicamente a personas e instituciones, manipule los poderes del Estado, usando más el poder que el derecho; y trate de imponer el comunismo en nuestro país, por las malas o por las malas. Y use el terror en la población como estrategia de control político, a pesar de lo dicho por su padre socialista Friedrich Engels: “el terror es, en su mayor parte, inútiles crueldades cometidas por miedo”.

O sea, tenemos una Venezuela con 2 escenarios. En uno: chavistas aterrorizados al pensar en la inminente derrota electoral del 2012. Y, en el otro, la Unidad Democrática y el pueblo venezolano dedicando al Presidente la canción Hasta aquí te trajo el río, de José Miguel Class, que dice: hasta aquí te trajo el río/ y de aquí no vas a pasar. Y con ñapa: si libertad es ausencia de miedo, en el 2012 seremos libres.

Y falta poco.

Un país petrolero que importa gasolina, donde los pobres viven en ranchos y refugios

Carlos Raúl Hernández

Gracias a la película de Miller sabemos que el Rey Leónidas decidió detener con 300 espartanos a 250 mil persas, valiéndose de que la vía Termópilas apenas tenía unos metros de ancho entre la montaña y el desfiladero. Para hacer desistir a los griegos, el emisario de Jerjes les dijo que “los persas eran tantos que al lanzar sus flechas, ocultan la luz del sol”

“¡Qué bueno… tendremos una batalla a la sombra!”, respondió Dienekes, uno de los valientes griegos. Las Guerras Médicas las perdió el todopoderoso ejército imperial. El 7 de octubre tendremos la gran medición por medio del voto.

No serán trescientos sino la mayoría de los venezolanos, que podrán finalizar a este largo episodio de fracaso y desmoralización. Edificar esta fuerza ha sido y será difícil. Algunos simplifican al decir que “el país se cansó”, pero ese cansancio se materializa políticamente gracias a la existencia de una alternativa sensata, comprensible, moderada y que por eso se hizo interlocutora del descontento.

En años anteriores una oposición abstrusa, poblada de fantasmas intraducibles, antipolítica, radical (el radicalismo es la forma más directa de sustituir la ausencia de “sal en la mollera”, diría un cierto manchego desgarbado) daba más miedo que confianza. Mientras la mitad de los opositores concurría al proceso electoral para obtener palancas de poder, gobernaciones, alcaldías y parlamentarios, la otra llamaba a la abstención y calumniaba a los que lo participaban.

Para el triunfo de octubre, es preciso neutralizar los restos de ese abstencionismo instigado por el gobierno y sus autobolas sobre fraude. Y a los opositores que le hablan a su propio ombligo y profieren amenazas impotentes a diestra y siniestra. La tesis central es concordia. El nuevo gobierno no usará los tribunales para terrorismo judicial, como hace éste.

El gobierno saliente no querrá aceptar el destino escrito en su frente. Ese es el punto de partida de cualquier análisis, no una conclusión “sabia”. Por eso vamos a una crisis política, un choque de trenes. Posiblemente sea el día más largo y operarán todas las variables políticas existentes para impedir cualquier error fatal que lesione el destino del país.

Estarán tranquilos los que despreciaban los “carnavales electorales” -y a los tabarato, conque la intelectualidad caviar escarnecía las clases medias. Todo eso pertenece a la memoria de un país próspero, pacífico, que lejos quedó. No será un carnaval.

Ya basta de malentretenidos que anuncian fraude, eco de la campaña del G2 que quiere hacer aparecer al gobierno “invencible”. Ni el CNE ni nadie va garantizar lo que no se garantice la alternativa, que está sola en eso y depende de su fuerza propia. Glosando y adecentando a Stalin “no gana el que saca más votos sino el que cuenta más votos”. Mesa en la que no haya testigo no habrá votos.

Cada quien debe presentarse en los comandos de campaña para tener una tarea el 7-O, ese día bíblico. Se puede humillar a alguien todo el tiempo y a todos por un momento. Pero no a todos todo el tiempo. El resultado se hará valer y la alternativa democrática hará que el costo de desconocerlo sea tan alto que nadie se atreva. La Biblia habla del “Día de la Ira” en el que el pueblo se levanta contra la opresión. Se levantará con el voto.

Será una jornada estelar para los empleados públicos, obligados a marchar y ataviarse con esos ridículos trapos rojos y que les pasan lista en los autobuses para chequear que “estuvieron en la movilización”. Ese día los militares dignificarán su oficio, al hacer cumplir la Constitución. Basta de la cadena de irrespetos que va desde vender cebollas hasta que un caudillo los trate como guardaespaldas. No más supervisión de cubanos.

Un gran día en el propio partido de gobierno. Ningún liderazgo puede estar conforme con el destino de estar siempre de pantalones cortos, eternamente niños como el personaje de Entrevista con el Vampiro. También ellos están hartos del narcisismo y la monstruosa ineptitud lleva el país a un colapso general. Un país petrolero que importa gasolina. Un país gigamillonario donde los pobres viven en ranchos y refugios.

El partido hegemónico necesita pasar un tiempo en la oposición, en la que tendrán el respeto de las instituciones y el nuevo gobierno. Deben participar en un acuerdo nacional de gobernabilidad y reconstrucción. Seguir tantos ejemplos de partidos autoritarios que se transforman y regresan a gobernar democrática y exitosamente, como en España, Chile, Bolivia, Panamá, Perú, Argentina, México y muchos más.

“Pegué un Kino y me comí los reales”

Daniela Romero Nava

“Mi tía le decía: ‘vos sí sois brollero’. Es que no podíamos creerlo. Él echa mucha broma siempre. Salió gritando ¡somos millonarios, somos millonarios, vamos a pegarnosla. Y mi tía y yo decíamos “¡Sí! Eso es excusa pa’ beber otra vez (risas)”.

Así recuerda Yajaira Méndez el momento cuando su esposo, Jesús Bohorquez, corrió con la suerte que anhela popularmente el venezolano: “Pegó el Kino”.

Desde la sencillez de su humilde vivienda, con una disposición tremenda para abrir sus puertas e invitar a pasar, Jesús recibe a quien lo visita para escuchar cómo es que se ganó el “premio gordo” de las loterías venezolanas sin ni siquiera pagarlo. Y lo más insólito: solo le queda una casa, la satisfacción de haber ayudado a quien pudo y la gente que le quedó debiendo dinero.

La simplicidad de su apariencia y su capacidad para hacer un chiste de cada circunstancia no hacen imaginar, a quien lo trata por primera vez, que este marabino, de 43 años, tuvo en sus manos la riqueza que para asegurar su futuro para siempre y, sin embargo; no lo logró.

Jesús Bohorquez

 

En una deteriorada calle del barrio Andrés Eloy Blanco, en las adyacencias de la urbanización La Paz, en Maracaibo, una fachada con bahareque con pintura envejecida y portones de hierro dan la bienvenida a su casa. Ahí vive con su esposa Yajaira y sus dos hijos: Estefany, de 19 años, y Jonathan, de 16.

Un desborde de simpatía y la espontaneidad propia del marabino en sus expresiones lo acompañan para recibir a quien lo visita en su sala -comedor, en donde disfruta sus tertulias en familia sobre un conjunto de modestos muebles de madera y bipiel, además de tres sillas plásticas por si llegan más invitados, y si es necesario pone a disposición las sillas de madera y hierro forjado de su juego de comedor.

Su vivienda es el único bien material que hoy le queda, aunque parezca increíble, luego de haber tenido en sus manos la abundancia de aquel premio millonario. Fue ganador del Kino Táchira, al obtener los 15 aciertos que componían al tique premiado. Ahora solo le quedan los recuerdos de aquel golpe de suerte y la dicha de haber disfrutado de lo que pudo.

Aunque asegura ser “el mismo Jesús de siempre”, es inevitable interpretar que la vida de este marabino, de 43 años, se divide en un antes, un durante y un después de haberse ganado el Kino. Con ver las fotografías que guarda con recelo en un álbum familiar basta para creer que sí disfrutó de las riquezas de su premio, aunque sorprenda sobremanera ver cómo ahora no es mucho lo que tiene.

Comprar el billete de lotería era su costumbre y, a su pensar (como el de muchos venezolanos), el trampolín más cercano para solventar los problemas económicos y las necesidades que tenía para la fecha. Tan seguro como “un tiro al piso” estaba al finalizar cada semana en la Circunvalación 2, en el semáforo de Amparo, pagándole a “El Pavosón” uno de sus billetes, para probar su suerte.

“Si pegaba el Kino”, comprar una casa para su pequeña hija de tres años y su hermanito que venía en camino era su prioridad. Vivir en “un cuartico de 3 por 3” ya no era viable, así como tampoco lo era seguir siendo el chofer dicharachero del autobús del antiguo Colegio Universitario de Maracaibo (CUM). Sin embargo, sus planes se traducían en fantasías pasajeras. Se había convertido en comprador por inercia, más que por fe o seguridad de que algún día se lo ganaría, por lo que ni siquiera era asiduo a ver el sorteo transmitido los domingos.

Aquella tarde de diciembre, en la que el destino intentaba darle un golpe de suerte a Jesús ni le pasaba por la cabeza comprar el billete.

“Compráme un kinito Jesús. Chico dale, que me quedan tres y no quiero caminar más”, pedía a Bohorquez el hijo de “El Pavosón”, quien había sustituído a su padre ese día en la venta y había salido a vender los billetes por las tascas de la zona.

Jesús recuerda cuando el billetero se le acercó. “¡Eso fue otro tremendo chiste!”, asegura con picardía. “Yo estaba con mi compadre Mario. Era viernes y ya yo tenía dos semanas ayudándolo en su taller de carburación. El pago en el CUM ya se hacía difícil. Después de trabajar nos fuimos a echar unas cervecitas en una tasquita cerca del taller y pasó el chamo con los billetes. ‘¡Hey Jesús! ¿Qué fue, hoy no vais a comprar?’. Yo no quería porque quería comprarle una bicicleta a Estefany y no quería gastar. Me negué rotundamente. Le dije: No, esta semana no”.

Aún asombrado porque la insistencia del billetero sería más fuerte que su negativa, Jesús aún mantiene fresco en su memoria el momento cuando ya se iba de la tasca y pasó de nuevo el vendedor de tiques. Relata la escena como si contara una hazaña de super héroes, sin evitar reir al acordarse.

“Nos estábamos montando en el carro cuando pasó de nuevo el muchacho y tiró cuatro billetes que le quedaban en los asientos. Me dijo: ‘Bueno, ahí tienen. No sé qué van a hacer con ellos’, y se fue. Mi compadre bromeando me convenció de que nos lleváramos eso, que sí salía lo cobrábamos los dos y listo. Yo no lo pensé dos veces (risas)”.

Ningún interés tuvieron los compadres en estar pendientes de aquel sorteo. Tomaron hasta amanecer ese viernes e igual al siguiente día. Pintaron la casa que compartían, pues la familia de Jesús y Yajaira crecía y ya no cabían en la pieza en la que vivían desde que se casaron. Su compadre y tío político de Yajaira había accedido a darle un espacio en su vivienda.

El domingo fue un día normal en familia. Compartieron y volvieron a tomar. El lunes la jornada fue fatal, la resaca no los dejaba “ver más allá de las pestañas”, según recuerda entre risas Jesús, y tuvieron que devolverse a casa.

“El compadre siempre me dejaba en casa de mamá y ahí veíamos el PANORAMA. Él empezó a revisar sus dos tiques y me dijo: ‘compadre en los míos nada, vamos a ver los tuyos”, cuenta el marabino carcajeante, emulando la manera de hablar de su compadre.

¡Ay mi madre compadre, van 14! —continúa el relato Jesús— El hijo del compadre nos decía ‘ustedes están rascaos todavía’. Y yo miraba bien y veía los aciertos y le decía: ‘entonces vos estáis ciego’. ¡Ay Diosito compadre, me dais pa’ la bicicleta de Estefany!’ le decía yo a Mario mientras preparaba un pan con salchicha que creo que salió volando. Los dos temblábamos de la emoción y el me decía: ‘no compadre, ¡si ese es el tique tuyo!’.

Jesús y su compadre fueron hasta las oficinas del Kino, en donde les dieron un anticipo de 4 millones de bolívares (4.000). Jesús mantuvo su palabra y compartió el premio con Mario. El premio completo, 100 millones de bolívares (mil bolívares luego de la reconversión monetaria) lo cobrarían el 7 de enero porque no habría sorteo hasta entonces por las festividades navideñas.

“¡Con esos dos milloncitos cada uno hicimos fiesta! Le di a mamá 500 bolívares y le dije a Yajaira: mija tomá, andá vete para el centro y comparáis media docena de bicicletas si queréis. Fue una Navidad tan alegre, con un agregado: nada más y nada menos nos habíamos ganado el Kino. Lancé más cohetes que bueno pues”.

La abundancia llegó a las manos de Jesús con aquellos 48 millones, “cuando 48 millones eran cobres”, asegura con gesto exagerado y entre risas. Lo primero que hizo fue darle plata a su mamá, lo segundo darle a su esposa y lo tercero salir a comprarle casa a su familia.

Adquirieron una hermosa quinta, de la que su esposa se enamoró por su amplitud, su ubicación y su belleza, en la urbanización Las Lomas, cerca de la avenida La Limpia. “Hasta tenía salón de fiesta”, agrega Yajaira con anhelo y tan emocionada como si la fuera a comprar de nuevo. Un Malibú y un Caprice fueron los carros que Jesús compró, uno para Yajaira y otro para él. Una casa a su hermana y la remodelación completa de la vivienda de su mamá fueron sus siguientes inversiones.

Bohorquez no olvida que le salió familia de dónde no sabía, amigos por doquier y negocios en abundancia. Sin dejar de lado su jocosidad agrega: “¿Ahora? nooo miiija, no le veo la cara a nadie”.

Luego de tener la casa hizo una inversión de 10 millones en un negocio del que no sabía ni papa: la venta de cauchos. A su socio le tocó vender el local y le devolvió su parte en mercancía.

“Seguí trabajando en la carburación y me puse a fiar los cauchos porque no tenían un local para venderlos. Ya para entonces había gastado 14 millones en la casa, dos en la Navidad pasada, dos en la casa de mi hermana, más 10 en los cauchos, más lo que necesitábamos en el día a día. Ya me había comido casi 30 millones”, explica Jesús mientras Yajaira habla sobre sus palabras y dice con la misma jocosidad de su esposo: “Es que yo antes era boba, porque si hubiese tenido las espuelas que tengo ahora… Ja! lo hubiese dejado en carretilla y me quedo con todo”.

La situación económica y los recurrentes gastos que ocasionaba mantener aquella inmensa casa en Las Lomas, como un servicio para que la limpiara siempre, lo llevó, seis años después, a cambiarla por un carro, dinero y un apartamento más modesto en la urbanización Las Tunas. Ahí los lujos fueron bajando. “Pasaba viendo desde el balcón mi casita de Las Lomas”, lamenta Yajaira.

“Presté dinero que aún no me han pagado, ayudé a gente a la que ahora no le vemos la cara. Monté una agencia de loterías y la cerré a los meses. Invertí en lo que no debía. ¿Qué iba yo a saber de cauchos y números de rifas? siempre he sido chofer de buses”, reflexiona Jesús ahora, a la vez que recuerda que a Yajaira siempre se lo ocurrieron negocios a los que nunca le hizo caso.“Jamás la escuché, estuviéramos en la buena”, bromea ante su esposa.

Jesús comenzó a trabajar como taxista en un Accent que le habían dado como parte del pago de la casa, que luego tuvo que vender para comprarse un modesto Sierra. Una enfermedad en su hijo menor lo llevó a gastar de clínica en clínica. “Ya vivíamos de los churupitos que quedaban en el banco y lo que me ganaba taxiando. Pero las necesidades atacaban

Decidimos vender en Las Tunas a propósito de que mi hermana quería irse de la casa que le compré cuando me gané el premio. Con el dinero del apartamento le compré otra casita, en diez millones, y remodelé la que antes le había regalado”, relata Jesús, ahora desde esa casa que terminó convirtiendo en su hogar, justamente cerca de aquel “cuartico tres por tres” en el que empezó a hacer su familia. “Ya no quedaba nada, solo el carro y la gente que me debía

Vendió su vehículo y tuvo la oportunidad de trabajar como chofer de buses expresos a dos personas. De ahí retomó una ruta escolar que formó junto a su padre en vida y que estaba abandonada. “De puerta en puerta fuimos buscando a los clientes Yajaira y yo. Pasando más sol que una teja volvimos a llenar la ruta en un autobús que me alquilaron. De aquel Jesús que se había ganado el Kino solo quedaba la satisfacción de tener una casa y de haber ayudado a quien pude”.

La ruta fue vendida a los dos años porque debió entregar el bus de transporte. Jesús quedó sin trabajo, mientras su esposa esperaba el cargo de obrera en un colegio del Estado. En vista de que el cargo aún no llega, los Bohorquez ahora viven del ingreso de peluquera de Yajaira y de la venta de manualidades elaboradas por ella, en las que Jesús de vez en cuando le “echa una mano”.

“Ahora con esos cobritos y con las marañas que hago de vez en cuando, como trabajos de refrigeración o como revendedor de lo que sea en las esquinas, nos bandeamos. Estefany trabaja medio turno y aporta”, sostienen los esposos, quienes recuerdan que el compradre Mario sigue viviendo de su taller de carburación y que lleva una vida normal, cómoda, pero sin muchas riquezas tampoco.

Hoy Jesús salta, brinca o hace lo que sea para llevar el pan diario a su casa y darle estudios a sus hijos. Aquella abundancia siguió su camino, en Los Bohorquez fue solo un golpe de suerte.