La gasolina es un guiso

Elinor Madero Martínez

Los datos varían en cuanto a la cantidad de gasolina que se va para Colombia, pero de lo que no hay duda es que en el negocio participa, en lugar prepondrante, integrantes de la Fuerza Armada Nacional. Por acción o por omisión los uniformados tienen mucho que ver en este negocio.

Lo que da vida a todo el trasvase de gasolina desde Venezuela hacia Colombia es el precio que tiene el combustible en el mercado venezolano. Los neogranadinos tienen que pagar 40 veces más que los venezolanos por un litro de carburante.

No sólo hacia Colombia se contrabandea gasolina. También tiene “mercado” en Guyana, Trinidad y Tobago y otras islas del Caribe. La diferencia de precios hace que enfrenar los riesgos de la travesía marina se minimicen.

Reportes extraoficiales señalan que el contrabando alcanza cantidades superiores a 50.000 barriles diarios. En el Ministerio de Energía y Petróleo han descubierto el comercio ilegal de gasolina en ocho estados.

Ariel Fernando Ávila, investigador colombiano, asegura que en la frontera entre Venezuela y Colombia existe un motor económico muy grande, pues el Ministro de Minas de Colombia aseguró que 10 millones de galones de gasolina entran mensualmente desde Venezuela a Colombia. Lo que significa 120 millones de galones al año. Cada galón equivale a 3,7854 litros.

En este sentido el economista y especialista en administración de hidrocarburos Rafael Quiroz Serrano afirmó que “de 300 mil barriles diarios de gasolina que se Desde el año 2002 el subsidio acumulado ha sido de unos 75 mil millones de dólares aproximadamente. Cifra expresada en millones de dólares consumen en Venezuela, no menos del 50% se pasan de contrabando en los estados fronterizos del Táchira, Zulia, Apure y Amazonas, ya que buena parte de eso se manda a Colombia“.

Para el economista este tipo de acciones suceden de forma descarada desde las 9 pm y hasta las 4 am, a través de gandolas que transportan el combustible hasta las poblaciones colombianas de La Parada, El Rosario, Cúcuta y Los Patios.

Quiroz afirma que “a veces quienes viven cerca de la frontera prefieren abastecerse del otro lado de la línea y pagar hasta 3 y 4 veces más el costo por no hacer las colas de más de 2 horas“, que padecen en Venezuela.

Actualmente el problema más grave se presenta en Táchira, que concentra 40% del contrabando, le sigue Zulia con 35% y esto explica la prioridad del Ejecutivo de atender el problema en esos estados. Hay despachos que van del estado Bolívar a Brasil; en Falcón salen embarcaciones que trasladan combustibles a islas del Caribe; de Sucre y Delta Amacuro se envían pimpinas por vía marítima a Trinidad y Tobago y Guyana. También desde Apure y Amazonas se hacen ventas a Colombia.

Para Eliseo Fermín, diputado del Consejo Legislativo del estado Zulia, el Gobierno no está atacando el problema del contrabando como debería, porque “los principales responsables de este delito no son los ciudadanos sino los miembros de la FAN, que permiten que pasen las gandolas con gasolina”: También están “los bachaqueros”, una especie de buhoneros del negocio, que comercian con tambores o pipas de aproximadamente 200 litros desde Venezuela hasta Colombia.

El dirigente de Voluntad Popular, Lester Toledo, coincide con Fermín en que la FAN tiene responsabilidad en el contrabando de carburante, pero agrega que Petróleos de Venezuela es otro cómplice.

Señaló Toledo que la directora general de mercadeo del Ministerio del Petróleo, Gladys Parada y el general Izquierdo Torres reconocen que hay una fuga de 70 millones de litros de gasolina al mes, lo que representa para el estado 318.181 pipas de gasolina y 1.842 gandolas de Pdvsa que pasan la frontera.

“Con 70 millones de litros de gasolina se llenaría el tanque de 1.400.000 carros al mes en el Zulia, son más de 6.790 millones de bolívares perdidos gracias al contrabando. Pdvsa está siendo cómplice y controla la gasolina a los marabinos”, afirmó.

Más barata que el agua

Hoy podemos decir que para un venezolano tomar agua mineral es más costoso que llenar el tanque de cualquier vehículo, pues una botella de agua en la presentación de un litro y medio cuesta unos 14 bolívares, lo que equivale a unos 3,25 dólares americanos (considerando el precio a 4,3 Bs/$), mientras que un litro de gasolina de 95 octanos, la de mayor calidad, vale 0,097 Bs/litro, equivalente a 0,023 $/litro y para la gasolina de 91 octanos, el precio de 0,07 Bs/litro (0,016 $/litro).

Dicha comparación es necesaria realizarla ya que al revisar los precios mundiales del combustible estos se deben estimar en dólares, que es la forma como se manejan los mercados internacionales y no según el precio de producción. Venezuela tiene el subsidio más alto y el precio más bajo de la gasolina en el planeta.

Según un estudio hecho por el ingeniero en petróleo y consultor en eficiencia energética, Nelson Hernández, muy pocos países pueden darse “el lujo” de subsidiar el precio de las energías que consumen, generalmente lo hacen estados que son autosuficientes energéticamente sobre todo, si es en hidrocarburos.

Hernández asegura que “aquellos que importan sus necesidades energéticas son muy comedidos y estrictos en la aplicación de estos subsidios, ya que generalmente van dirigidos a la población de menores recursos”.

Para el experto en materia energética antes de comparar los precios del combustible es necesario destacar que existe un subsidio cuando la diferencia entre el precio por unidad es menor al precio de referencia que representa el costo real, o “costo de oportunidad” del recurso.

En este caso para un país como el nuestro que tiene reservas propias y le permite producir petróleo a un costo menor, el precio de referencia relevante es el precio internacional, pues el costo que representa para el país consumir una unidad internamente, es el precio de exportación que se deja de percibir por esta unidad.

Nafta para sobrevivir

Cabe destacar que se está importando gasolina porque las refinerías venezolanas no están produciendo los volúmenes requeridos por razones de paradas no programadas a causa de la falta de mantenimiento. Además según los expertos, no se ha ampliado la capacidad de producción por falta de nuevas refinerías.

Según el exdirector de Pdvsa, José Toro Hardy, lo más grave es que al no realizar estos mantenimientos las plantas de craqueo catalítico, que es donde se produce la nafta y otros productos medianos para la elaboración de la gasolina, no están funcionando bien, y como consecuencia de esto se importa gasolina, al extremo de transformarnos en el primer Estado comprador del combustible a los Estados Unidos .

Según Toro Hardy, es importante resaltar que “Venezuela está comprando gasolina a precios internacionales, para entregarla localmente a precios que están por debajo de los costos de lo que sería la producción local”.

De acuerdo con el Departamento de Energía de Estados Unidos, Venezuela importó desde ese país un promedio de 28.700 barriles al día en 2011.

Superando los presupuestos

Por su parte el economista Douglas Barrios, al realizar un análisis, encontró que el monto del subsidio ascendería a casi 10 mil millones de dólares, en 2010, lo cual representa un 3.16% del PIB de Venezuela.

Barrios comparó ese subsidio con otros gasto sociales, encontrando que es mayor al monto presupuestado en el 2010 para educación primaria y secundaria (2.56% del PIB), así como todo lo presupuestado para salud (2.02% del PIB). Mas aún en el año 2010 el subsidio de la gasolina fue 11 veces todo lo que se presupuestó en vivienda, y 9 veces lo presupuestado para seguridad ciudadana”.

Para el economista los primeros estimados le indican que durante 2011, el monto del subsidio se acercó a los 14 mil millones de dólares, lo cual sería 4.4% del PIB de Venezuela, por lo que es mayor que cualquier asignación sectorial en el presupuesto de ese año.

Precios inexplicables

Los expertos consultados, coinciden en que el caso venezolano los subsidios han alcanzado valores muy altos debido a la aplicación de la política que, “el pueblo debe tener energía barata por ser Venezuela un país productor y exportador de hidrocarburos“.

Para los economistas Toro Hardy y Barrios lo que todos los Gobiernos hacen con este tipo de políticas es reforzar que “el subsidio es para las personas que tienen más poder adquisitivo y no para quienes realmente necesitan recursos provenientes del Estado”.

Aseguran se podrían diseñar estrategias para cambiar los precios sin que represente un costo político, como ocurrió en el gobierno de Rafael Caldera en el año 1996, cuando los usuarios aceptaron el alza del precio sin mayor trauma.

Barrios es partidario de hacer el ajuste de una sola vez, por lo que más allá de inflación el centro del debate debería estar en cómo diferentes precios afectarían, para bien o para mal, el poder adquisitivo del venezolano”.

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