Lo que Chávez hereda de Chávez

Moisés Naím

¿Qué le espera a Venezuela después de esta nueva victoria de Hugo Chávez?. Cuatro grandes temas consumirán la atención del Gobierno y el país.

Primero, el tóxico legado económico que Hugo Chávez hereda de sí mismo.

Segundo, el precario estado de salud del presidente.

Tercero, las batallas sucesorias entre sus más cercanos colaboradores.

Y cuarto, los intentos que Chávez y su Gobierno harán para cambiar la Constitución de manera que, en caso de que el mandatario se vea impedido de seguir al frente del Estado, pueda designar a su sucesor sin convocar nuevas elecciones, tal como ahora lo establece la ley.

La economía

El presidente Chávez comienza su nuevo período con una economía devastada por las políticas que él mismo ha implantado.

Los datos son aterradores: la inflación más alta del mundo, la tasa de cambio y las reservas internacionales del país en caída libre; unas importaciones que, si bien han aumentado casi cinco veces desde 2003, no logran paliar el desabastecimiento crónico (alimentos, medicinas, etc.); la producción petrolera declinando y las refinerías estallando; la producción agrícola y manufacturera por los suelos; el endeudamiento desbocado —en 2007 no llegaba a 30.000 millones de dólares y hoy excede los 200.000 millones— y una enorme conflictividad laboral azuzada por salarios deteriorados por la inflación.

Las distorsiones han alcanzado niveles que pronto obligarán al presidente a tomar las decisiones económicas más difíciles e impopulares que le han tocado desde que asumió el poder en 1999.

La salud de Hugo Chávez

El presidente no está bien. Las múltiples operaciones y los recurrentes tratamientos de radiación, quimioterapia y otros no han logrado contener el avance de su enfermedad.

En los más altos círculos gubernamentales de otros países el consenso es que la salud del presidente venezolano es precaria y tiene bajas probabilidades de curación.

La evolución del estado de salud de Hugo Chávez moldeará la evolución política del país en los próximos años. La biología podría ser más importante que la ideología en determinar adónde va Venezuela. Esto lo saben el presidente y sus allegados.

¿Quién viene después de Chávez?

El presidente acaba de designar como vicepresidente a Nicolás Maduro, uno de sus más cercanos colaboradores y uno de los pocos en su círculo más íntimo que no proviene de las Fuerzas Armadas.

En vista de la precaria salud del mandatario, este nombramiento reviste hoy más importancia que en el pasado y es difícil suponer que los cálculos sucesorios no hayan formado parte de los criterios del presidente a la hora de tomar la decisión. Maduro no es el único con las posibilidades y las ganas de suceder a Chávez.

Varios otros aliados del presidente tienen las credenciales, el dinero y los vínculos con grupos militares, políticos y con otros actores internacionales influyentes en Venezuela como para ser factores de poder muy importantes.

Estos otros aspirantes no acatarán sin reaccionar la decisión de ser excluidos. Saben que el patrón establecido por el presidente Chávez ha sido que una vez que se llega al poder no hay que dejarlo. Y que es posible retenerlo durante décadas. Lo que está en juego es la lotería con el premio más gordo de América Latina.

El dedo y no los votos

La Constitución venezolana establece que si el presidente no puede continuar en funciones hay que convocar elecciones.

Dadas las circunstancias, esta es una norma muy inconveniente para Chávez y su equipo.

En sus 13 años en el poder, cada vez que una ley no le ha sido conveniente, el presidente la ha cambiado.

No hay por qué suponer que no hará lo mismo en este caso. Lo ideal para Chávez y para la continuidad de su proyecto político sería que su vicepresidente concluya el periodo presidencial en caso de ausencia del presidente.

¿Qué hacer?

En vista del control del presidente Chávez sobre la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo y todos los demás órganos del poder, si él decide cambiar la Constitución es difícil que la sociedad civil y las fuerzas políticas lo puedan impedir.

La única esperanza es que los líderes democráticos del mundo alcen su voz en protesta y exijan a Hugo Chávez que abandone sus pretensiones dinásticas y permita que su sucesor sea elegido por el pueblo, y no escogido a dedo.

Será la oportunidad, por ejemplo, para que Dilma Rousseff o Lula da Silva rompan con el ensordecedor silencio que Brasil ha mantenido con respecto a las conductas poco democráticas del presidente Chávez. Ya es hora de dejar de felicitarlo y comenzar a exigirle públicamente que respete los principios básicos de la democracia.

Comandante Chávez, usted traicionó al Pueblo de Bolívar

Elízabeth Valdiviezo

Con todo respeto comandante, pero hay una gran decepción en el Estado Bolívar, el pueblo le suplicó que cambiara al Gobernador y no quiso escucharlo.

Existían varias opciones para que usted decidiera, no quiso ni escuchar al Polo Patriótico ni a los partidos!

Sé, estoy segura por lo números que arrojaron  estas elecciones, que nuestro Estado quedará en las manos de la oposición. En una oportunidad escribí, sobre cómo convencer a un pueblo decepcionado de ver como sus necesidades no son subsanadas por el gobierno regional, cuando el SECTARISMO y el BUROCRATISMO es la forma de gobernar en el estado.

Usted se comprometió en enmendar los errores pero no lo hizo, le negó al pueblo el derecho de decidir quién quería que los gobernara, usted impuso su santa voluntad.

Es responsabilidad suya si la oposición gana en el Estado Bolívar; todos los movimientos y partidos políticos le dijeron que con Rangel Gómez no querían nada.

He malgastado mi trabajo por usted, he entregado todo por defender los principios de la revolución, mi ética, moral y principios, han sido pisoteados, por quienes dirigen el Estado, sólo por defender sus ideales, que aquí son ignorados.

Hoy alguien me escribió al correo, en respuesta a mi artículo “La opción para Bolívar: Manuel Arciniega”, diciéndome “Camarada no pierda su tiempo, Chávez sabe que Rangel es un corrupto y lo colocará como candidato ya lo verá, quédese en su casa tranquila”, y le respondí que lucharía siempre por mis ideales.

Hoy llora mi alma y quisiera no creer lo que desde mediodía se anunciaba y Diosdado acaba de decir en rueda de prensa, pero es la cruel realidad y con mucho sentimiento le puedo decir que conmigo no cuenta esta vez, no puedo apoyar a quien no ha querido este estado.

Y mucho menos no puedo apoyar al hombre que me mandó a sacar del Consejo Federal de Gobierno, junto a otros compañeros sólo por ser críticos con ética, moral y principios, a las políticas mal implementadas por su gestión, desviando los principios de la revolución que usted lideriza, sin importarle nuestras necesidades.

Sólo el que vive aquí sabe nuestras realidades, basta  ver como las políticas cuarta republicanas se pasean en la gobernación del Estado,  gente de la oposición trabaja allí, el Tren Ejecutivo todos con guardaespaldas, algo que se reprocha en la revolución y lo dicen por todo el medio, prefieren tener a gente de la oposición trabajando que llegar a entenderse con las diferentes corrientes de la revolución.

Tiene empleados HP, sabiendo que va en contra de los ideales revolucionarios, pues la inclusión social no se aplica.

Sin dejar pasar por alto que no consideran a los consejos comunales para realizar proyectos en sus comunidades, pues se impone lo que el gobernador diga y punto.

Comandante deseo que tenga mucha suerte, pero hoy he recibido una traición por parte de usted.

No puedo apoyar a alguien que viene representando en el estado al capitalismo.

A todos mis lectores, les pido disculpas si lo que expreso en este momento no tiene una secuencia, pero el dolor me embarga, el sentimiento y lágrimas me abruman.  No sé cuándo me incorpore nuevamente en esta trinchera para el debate de las ideas.

Al pueblo de Bolívar le digo que hemos sido un pueblo que ha luchado por sus ideales, hemos dejado que nos humillen y nos pisoteen por los que se hacen llamar revolucionarios.

Si el día de mañana alguno de los lideres que están comprometidos con nuestra tierra tiene el apoyo de cualquiera de los partidos de la revolución, allí estaré apoyándolo, porque este pueblo necesita de gente que de verdad la quiera y que confié en él, para lograr que el  Estado Bolívar sea lo que algún día soñó nuestro Libertador.

Me despido de ustedes con estas frases:

“Dichosísimo aquel que corriendo por entre los escollos de la guerra, de la política y de las desgracias públicas, preserva su honor intacto” SIMÓN BOLÍVAR

“La revolución es algo que se lleva en el alma, no en la boca para vivir de ella” CHE GUEVARA

“Sean capaces siempre de sentir, en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda del revolucionario”  CHE GUEVARA

“El que manda debe oír aunque sean las más duras verdades y, después de oídas, debe aprovecharse de ellas para corregir los males que produzcan los errores” CHE GUEVARA

El que quiera caerse a mentiras despertará cuando el techo le caiga encima

Fausto Masó

Siempre se ha dicho que las elecciones presidenciales arrastran a las locales, ojala que esta vez se rompa esa regla, buenos amigos dicen que la oposición ganará hasta 10 gobernaciones, otros dicen lo contrario.

En estas elecciones pesará mucho la maquinaria pero los chavistas después que los lleven a los centros electorales votarán por quien les dé la gana.

A los políticos les toca ponerse de pie y a la clase media votar, si no es así ocurrirá una catástrofe. El gobierno se esmerará en ganar Miranda para librarse de un candidato presidencial.

Después de 14 años el porcentaje electoral de Chávez no disminuye, lo que para nosotros es un mal gobierno no lo es para el país.

El desastre de Amuay aumentó la popularidad de Chávez. Mientras denunciábamos los escapes de gas el Presidente con sus ministros se disfrazó de salvador de los pobres.

Amuay no le costó un voto.

En una campaña más breve, sin el aval de unas primarias, en el 2006 Rosales no organizó grandes actos, y parte de la oposición no votó.

Rosales había sido seleccionado a través de encuestas aceptadas por los tres precandidatos, Rosales, Borges y Teodoro.

Lo acusaban de traidor, provocó indignación que reconociera su derrota, pero legitimó la participación electoral: sin Rosales no hay Capriles seis años más tarde.

No son comparables los resultados del 2006 con los del 2012, ni éstos con las elecciones legislativas. El que quiera caerse a mentiras despertará cuando el techo le caiga encima.

Se acabó el cuento del voto oculto. Algunos acusan los electores de brutos, vendidos, arrastrados, no recuerdan que hasta en los Estados Unidos, o en Singapur, los intereses materiales influyen en el voto.

No parece conveniente manifestar tal desprecio por los votantes.

Por ahora es ineludible un debate constructivo que reconozca la labor de Capriles, pero precise también en que nos equivocamos.

Chávez dice que comíamos perrarina, que la agricultura estaba en el suelo y no exportábamos nada.

Olvida desde el Museo de Arte Contemporáneo, al puente sobre el lago, la represa del Guri, el surgimiento de una clase media, la derrota de la subversión, la pacificación, la CVG.

Si no se le contesta se impondrá su visión, como ocurrió con el cuento de la IV República.

Hay que defender la herencia democrática por un deber moral y por conveniencia política.

Chávez nunca conciliará con el país porque le ha ido excelentemente con un discurso de confrontación. Seguirá llamando burguesa a la oposición. No reconocerá sus 6 millones y medio de votos, igual que hizo con el referéndum constitucional.

No es un presidente convencional, no le reconoce el derecho a existir a la oposición. Apenas la soporta.

No se obtienen 6.500.000 votos sólo con la clase media, pero la mayoría de los pobres apoyaron a Chávez. Los dirigentes de los barrios saldrán de los propios barrios.

¿Hay que atacar de frente el proyecto totalitario? A veces parece que se le quiere ignorar.

Después de diciembre la MUD perderá a un segundo plano, los gobernadores llevarán la voz cantante.

¿Seguiremos respondiendo los insultos diciendo que queremos que todos nos abracemos? Sin confrontar no se ganan elecciones. Obvio.

Romney reconoció que perdía las elecciones y trazó una estrategia audaz para ganar el primer debate y colocarse arriba, ahora Obama también está enfrentando la realidad.

Creer en pajaritos preñados no sirve de mucho.

Mefisto y la secta fraudulenta

Carlos Raúl Hernández

Es verdad que nada sustituye ganar aunque pueden ocurrir cantidades de fenómenos que hagan la derrota tolerable, menos destructiva, o preanuncio de futuras victorias.

Felipe González perdió las primeras elecciones de la transición, pero toda España lo vio como “el próximo”. Otras derrotas liberan demonios escondidos que la victoria exorciza, fortalecidos, dispuestos a sembrar la confusión y la desesperanza.

Quienes se sintieron menospreciados u olvidados creen que llegó el momento de la venganza. En la victoria se hubieran mimetizado para disfrutarla detrás de un prudente silencio. En la derrota se exponen las gargantas a los lobos.

La envidia, el odio, los celos y otras bajas pasiones producen crímenes terribles. Deyanira, carcomida por el resentimiento, le dio a su marido, Hércules, una capa envenenada que lo mató.

Fue una víctima de su persona más cercana. Estos delirios destructivos, fratricidas, se suelen presentar en las derrotas y del sitio menos esperado sale la mano de la traición.

Ahora se quiere desmerecer el magno esfuerzo del candidato y de la alternativa con la estúpida acusación de fraude, recontranegada por los hechos. Salida de los laboratorios del gobierno, como los “videos aficionados” que circulan, pretende dejarlos como idiotas, pobres diablos no confiables.

Como todo mentiroso, los menos elementales enredan el argumento: “el fraude no es sólo lo que ocurre el día de la votación, sino los gastos perversos del Estado, las cadenas, las decisiones sesgadas del CNE, el manejo abusivo de los medios de comunicación”.

Los más ingenuos (?) o descolgados llegan a sostener que “si no hay un cambio en las condiciones no se debe participar”, dos meses antes de las elecciones regionales, desestimulando la próxima contienda.

En un esfuerzo organizado y tenaz para desacreditar se publicaron videos con “pruebas” de inconsistencia en los resultados, que se explicaban por la deserción de algunos partiduchos.

Otro video, claramente de laboratorio, exhibía chavistas “llenar” una supuesta urna con militantes vestidos de rojos. Pero lo más patético es haber visto a unos tales expertos dar explicaciones infantiles y bochornosas sobre un fraude que se medía en el “carómetro”. Y la argumentación matemática de éste por una persona que no sabía sumar ni restar

Cómo es que alguien quiere “elecciones transparentes” si al mismo tiempo denuncia un gobierno bellaco. Quienes deseen votar sin ventajismo, pulcramente, deberán irse a Noruega o Dinamarca.

La oposición venezolana tendrá que quedarse aquí, defender fieramente sus espacios y atravesar obstáculos al avance del totalitarismo en estas condiciones, tal como ha hecho.

La versión más canalla de la teoría “fraudulera” es la de “expertos” que con habilidad perversa y ramplona anunciaron la extorsión: “Capriles sólo pierde con fraude”.

De nada vale que el candidato, el comando, los que dieron la cara reconozcan la derrota. Los que pasan el tiempo en rascarse la barriga y dar consejos en la computadora, tienen la verdad. Ignorantes temerarios cuestionan que el REP crezca 7% mientras el Registro Civil lo hace 4%, sin saber que se ha reducido el crecimiento de la natalidad.

Son planteamientos que corresponden exactamente a los intereses del comando chavista y que juegan, al estilo mefistofélico, con las bajas pasiones y la frustración de ciudadanos poco informados.

Mefistófeles sopla al oído falsas verdades para inducir al pecado y al error.

Los resultados adversos del domingo se deben en gran medida a los esfuerzos conjuntos del gobierno y los “frauduleros” para convencer a chavistas blandos que el voto no era secreto. Y el cacerolazo del sábado los aterró.

Influidos por la prédica mefistofélica de los “radicales,” algunos anuncian heroicos, que escatimarán en las regionales el único aporte que a veces han dado a esta lucha: ir a votar y derramar algunas gotas de sudor en el pulcro Bermuda.

Si se impone la tesis suicida de los neoabstencionistas, los larenses tendrán de gobernador a Reyes Reyes, los maracuchos a Arias y los carabobeños a Ameliach.

Chávez sacó lo peor del venezolano

Elides Rojas

Más claro no canta un gallo. Más claro que el agua. Clarete. Ni que le apaguen la luz. Se nota de lejos. Imposible disimularlo.

Hay tres cosas, mínimo, que no puedes esconder: los reales, la gripe y el embarazo. Impepinable. De cajón. Colón descubrió América. La mentira tiene las patas cortas.

Sobran los dichos para establecer la condición actual del gobierno chavista en materia de cobas, mentiras y manipulaciones.

Hoy más que nunca, hasta para quienes no lo quieren ver, la condición de forajidos, malandros y manipuladores de la fuerza golpista que maneja al país está expuesta, inocultable y a la vista de todo el mundo.

Son tantas y tan variadas señales. Son tantas y tan variadas pruebas. Son tantas y tan variadas estacas clavadas en el camino que es más difícil pensar que es el imperio o la oposición.

El chavismo, los líderes del chavismo, hoy más que nunca están al descubierto. Nunca existió socialismo ni siquiera comunismo. Esto es una gran estafa.

Chávez y su gente idearon, con la muy interesada ayuda de los cubanos, todo un sistema, un discurso, un esquema de gobierno que les ha permitido apoderarse no solamente de las instituciones y el dinero del país. También lograron sacar a flote lo peor de muchos compatriotas.

Hasta el ascenso de Chávez al poder había una especie de mito sobre la integridad de los venezolanos en todo el mundo. Un mito que además era creído y formaba parte del espíritu de todos: era la tierra de los libertadores. Tierra de gente brava, valiente y dura.

Gente íntegra. Incapaz de venderse o de dedicarse al más lamentable ajetreo de lamer botas desde la mañana hasta la noche y si el amo lo pide de madrugada también. Gente no manipulable. Jalamecate sí, pues lo ha sido toda la vida y hasta libros se han escrito.

Gómez no murió de viejo ni de cáncer. Gómez muere porque a sus escrotos los atropelló un carro.

Ese mito establecía cosas que ahora vemos a diario, pero en contrario. Nadie podía imaginarse que un buen número de empresarios, periodistas, editores, intelectuales, ingenieros, profesionales y hasta filósofos pudieran poner en venta sus talentos e influencias a un bodrio como el chavismo.

Pero lo hicieron. Y lo hacen. Nadie podía imaginarse que hasta encuestadores de prestigio dejaran los pantalones en medio de la calle al menor llamado de Miraflores.

Nadie podía imaginarse que existieran tipos como Eladio Aponte Aponte, militares, profesionales y magistrados de altísimas cortes. Chavistas corruptos y destructores de vidas.

Nadie podía imaginarse que existieran venezolanos como Danilo Anderson capaces de disfrazarse de auxiliares de justicia, de socialistas y de hombres de bien, para sacarle la plata de los bolsillos a otros a cambio de perdón e inacción del aparato opresor del que formaba parte.

Pero sí. Ahora se sabe lo que se sabe. El chavismo logró sacar lo peor de los venezolanos. Lo cultivó, lo modeló, le puso plata en los hocicos, le colocó la silla y los montó. Ahora se sabe.

Esta no es la mejor Venezuela.

Ya se sabe cuán arrastrado y desalmado se puede llegar a ser.

Y, lo más grave, es que no se sabe todo todavía.

Lo peor no es lo que ocurrió el 7 de octubre, es lo que vendrá

Mario Castro Villegas

Los resultados electorales desnudan mayoritariamente la impudicia de quiénes somos, por qué somos así, y lo que verdaderamente nos importa.

Mientras la mayoría de los pueblos buscan cada día avanzar y crecer arreando la carreta, nosotros desde nuestro círculo de comodidad buscamos un arriero.

No tengo dudas que el 7 de octubre del 2012 los venezolanos terminamos de vender nuestra esencia, nuestra alma, en el mercado de la ignominia.

La mayoría votó por la limosna, la ofensa, la exclusión, la ausencia de servicios públicos de calidad, la inflación, el desprecio al contrario, el adoctrinamiento escolar, la caída de los puentes, el chip de la gasolina, las explosiones en la industria petrolera, el regalo de dinero al exterior, el desabastecimiento, el cambio de identidad nacional, las expropiaciones, los engaños de todos los días.

A la dignidad se le colocó precio y muchos la vendieron.

Venezuela desde hace 14 años no ha sido un país sino un cementerio, con 155.788 asesinatos. A pesar de -al menos- 20 planes de seguridad, los homicidios crecieron 223%. El país es un reguero de muertos.

Esta realidad no le importó al 55,25% de los venezolanos, que el 7 de octubre dijeron “no me importa ni el luto, ni el dolor, ni el riesgo que navega a la deriva, sobre tanta sangre derramada por la delincuencia”.

En igual sintonía y con perfecto conocimiento de nuestra idiosincracia, Hugo afirmó contundentemente que “No importa si no hay asfalto, agua, luz, seguridad, vivienda o empleo. Lo que importa es la vida de la patria y que gane Chávez”.

No se equivocó.

Gracias al voto de la mayoría, se impuso la elección de un presidente que en su ejercicio ha demostrado ser incapaz para evitar esta devastadora cifra de muertos.

Si antes no había respeto por la vida, si antes el manto de la impunidad se nos imponía con su nefasto 92%, ahora será “ley” la impunidad derivada de la ineficacia de la administración de justicia.

Se mantendrá más viva que nunca la lista Tascón y la Maisanta. Se radicalizarán la exclusión, la persecución y el odio social.

Votamos por Mario Silva, Iris Varela, Maripili Hernández, Andrés Izarra y el lenguaje y maltrato impune al que ellos -y los demás forajidos de esta perversa banda – nos someten por pensar diferente.

Votamos por el crimen contra Franklin Brito.

A Globovisión el gobierno le hará la vida cuadritos. Su concesión se vence en marzo del 2015. Y los pocos medios libres que quedan, tendrán que doblegarse y cambiar su línea editorial o simplemente serán cerrados.

Ahora las comunas tienen el camino libre, como despejada es la vía del gobierno para la modificación de la Constitución en su plan cada vez más cercano de imponer el estado socialista.

En clara simetría conceptual, Chávez en el balcón del pueblo la madrugada del 8/10/2012, afirmó sin temblor en su voz y con la euforia que da el respaldo del 55,25% del país, que “¡Ahora sí, Venezuela irá al socialismo del siglo 21!”.

Hugo tendrá como mínimo un par de años -tiempo que le queda a la actual conformación de la Asamblea Nacional- para aprovechar su mayoría y producir las reformas legislativas que le aseguren ese propósito.

Las gobernaciones y alcaldías están en pico e´zamuro con la nueva Ley Orgánica de Gestión Comunitaria de Competencias, Servicios y Otras Atribuciones, que entró en vigencia el 15 de septiembre y las obliga a transferir competencias al poder comunal.

Hugo ya no tendrá que justificar la mala calidad de los servicios públicos y no le importará el descontento de una parte del país, como no le ha importado hasta el presente y se lo hemos permitido.

Se fortalecerán las relaciones internacionales con gobiernos que, como sanguijuelas, nos seguirán birlando recursos para los servicios e infraestructura que tanto necesitamos en el país.

Las relaciones con EE.UU. entrarán en un clima de mayor tensión que pudiera enfriarlas todavía más o romperlas, porque ahora Venezuela querrá demostrar con contundencia, que es el nuevo adalid del antimperialismo y del neo comunismo capitalista.

Si antes el gobierno no tenía escrúpulos ahora estaremos sometidos, como ciudadanos, a mayores ofensas, maltratos, vejaciones y cadenas.Viene más y más desprecio y persecución contra quienes pensamos diferente.

La institucionalidad asquerosamente desvergonzada, personificada en los poderes públicos, cerrará filas -con fuerza repotenciada- alrededor de Chávez. Ahora las incondicionalidades serán más promiscuas y fantoches.

Gracias al voto de ese 55%, se incrementará el resentimiento colectivo y se profundizará la exclusión contra quienes pensamos diferente.

El rancho que llevamos en la cabeza, ese pensamiento atrasado, cortoplacista y siempre buscador de un mejor postor a la incondicionalidad individual, ahora caminará mofletudo por las calles retándonos, maltratándonos, humillándonos y mostrando al mundo que tenemos un precio.

Gracias al voto de la mayoría, se impondrá el militarismo, el milicianismo, la sociedad policial y el matraqueo en las alcabalas.

Seremos un país que vendió su civilidad.

Sin duda alguna, más pronto que tarde el gobierno devaluará la moneda con la nefasta carga que impone.

Nada se lo impide y, además, lo necesita porque las cuentas no le cuadran gracias al espantoso endeudamiento.

La economía de la nación fue convertida en una taguara de abarrotes.

Gracias al voto de la mayoría la empresa privada, generadora del 70% de los puestos de trabajo, está condenada a doblegarse al capitalismo de estado, a comprometer severamente sus modos y medios de producción, o a desaparecer.

No nos importó que en los últimos 10 años de gobierno, 170.000 empresas -de las 617.000 existentes- se vieron forzadas a bajar sus santamarías, eliminando puestos de trabajo, dejando de comprar insumos, dejando de pagar impuestos municipales y nacionales, y dejando de participar con éxito en el desarrollo nacional.

Es decir, votamos mayoritariamente por la eliminación de parte de la producción de riqueza, generadora de bienestar para todos.

El Vicepresidente Elías Jaua, en un ejercicio de soberbia postelectoral, afirmó que “Continuaremos con las expropiaciones“.

Sin duda, estamos enfermos.

Gracias al voto de ese 55,25% se fortalecerá la economía de los gallineros verticales, la de los cultivos organopónicos, la de las monedas comunales, la de un país que retrocede a la época colonial, mientras que los países pobres de África -en lento pero firme avance hacia el progreso- ya cuentan con la garantía de agua potable y electricidad derivada de la energía solar.

En esta Venezuela preñada de absurdos, al gobierno le cuesta garantizar una y otra.

El resultado electoral da luz verde a Hugo para pretender someter a su voluntad a ese 44,13% que votó por una alternativa de evolución, de progreso, de futuro sustentable.

Reflexionar sobre la calidad de personas que somos, servirá para entender cómo hemos involucionado socialmente. Nos siguen gustando los caudillos, las montoneras, el rejo en el lomo y la dádiva.

De nuevo, muchos venezolanos le dieron la espalda al país. Esta vez fueron 3 millones 596.123, quienes no votaron. No tienen derecho a quejarse de aquí en adelante. “Verdugo no chilla”.

Sumar los miedos de los electores a esa abstención que históricamente ha hecho tanto daño al país, nos debe obligar a un compromiso más decidido y eficaz.

No hacerlo es un asesinato diario a la democracia.

Indiscutiblemente que la agenda social de Chávez –discursiva en su mayoría- tuvo tal fuerza que la oposición no pudo fragmentar el vínculo emocional que generó con el capitalismo de estado, con el temor de la gente a perder beneficios reales o prometidos.

Las emociones y las promesas nos empujaron al delirio de una relación mortalmente tóxica con Hugo, y por ellas votamos.

Pero también demostramos al mundo cómo nos seduce un mecenas.

El efecto dominó se hará sentir en las elecciones para gobernadores y alcaldes. La abstención puede ser brutal y legitimará el poder absoluto de Hugo en cada pueblo, calle y recodo del país.

Si como ciudadanos y como electores no entendemos que no le podemos regalar todos los estados, si no entendemos que estamos a las puertas de una sumisión colectiva forzada, y reaccionamos votando, entonces el último en salir que apague la luz.

Si no continuamos votando, Chávez seguirá imponiéndose.

Un punto clave fue la conexión emocional, casi mágico/religiosa, de la gente con ese líder. Es la única manera de entender por qué ganó en todo el país salvo en Mérida y en Táchira.

Por otra parte, me resisto a pensar que muchas de las personas que acompañaron a Capriles en sus multitudinarias, entusiastas y esperanzadas concentraciones en cada ciudad visitada, terminaron votando por el influjo seductor de Chávez. A pesar de ello, la realidad parece confirmarlo.

Es decir, gente no chavista, gente a la que no le gusta Chávez, votó por él.

A ello hay que sumar el enorme poder institucional y económico convertido en maquinaria electoral, de un gobierno enfermizamente inescrupuloso.

Gracias al voto de la mayoría, nunca antes el país se había colocado en una posición política interna tan frágil.

Las libertades conquistadas hace 54 años, desde el 7 de octubre se encuentran en severo riesgo.

Cada minuto que pase de aquí en adelante, dejará en el camino un pedazo de democracia.

La mayoría del país decidió no votar por el futuro.

Gracias al voto de la mayoría, se demuestra que no estamos preparados para tener un liderazgo de evolución. Demostramos que los venezolanos elegimos a quien más se nos parece.

Perdimos la cordura. No nos sentimos en riesgo con Chávez.

Aquí no hay que cambiar al gobernante sino a sus gobernados. La oscuridad, cual maestra, tiene mucho que enseñarnos.

Gracias al voto de la mayoría, los venezolanos demostramos la enorme necesidad de dependencia de un líder que piense y haga por nosotros, que nos provea permanentemente.

Demostramos estar dispuestos a pisotear e hipotecar hasta los valores, demostramos tener un alma propensa al canje por un discurso de falsa esperanza y por algunos mendrugos de la renta petrolera.

Cuánta miseria, cuánta pobreza, cuánto desempleo, cuánta incertidumbre en las clases menos favorecidas y las no tanto; y a pesar de ello, a pesar de vivir así desde hace 14 años, votamos por un imaginario embarrado de ofrecimientos y migajas.

Muchísima gente votó escondida detrás de un espejismo y detrás de sus miedos, incapaz de superarlos, y con ello entrampó a toda la sociedad.

La abstención, superior al 19%, le dio la estocada final al país.

En una conversación el día anterior a las votaciones, un contertulio me dijo “No votar por miedo a que sepan por quién lo hiciste, es como quemar un billete por miedo a que te lo roben”.

Quien se abstuvo, realmente votó por Chávez.

El 8 de octubre amanecimos con una Venezuela más dividida, con mayor rechazo de unos contra otros.

No hay ni habrá reconciliación social en un gobierno de Hugo. Su proyecto político no lo contempla ni permite.

En la áspera realidad de la Venezuela de estos momentos, no hay espacio para la resignación, los miedos o la apatía. Ya sabemos sus consecuencias.

Aun así, debemos aceptar que sólo cuando vivamos una verdadera metamorfosis interna, es cuando veremos cambios en la patria.

Los cerros hablaron, Chávez es su líder. Ahora son dueños del país.

¿Por qué Chávez perderá las elecciones?

Nelson Ramírez Torres

Las reglas matemáticas de la historia indican que Hugo Chávez perderá las elecciones del 7 de octubre porque su descenso en popularidad ha sido constante. Desde 1999, año en el que asumió la presidencia, viene disminuyendo como favorito. Por ello, en diciembre de 2007 la oposición ganó el referendo consultivo sobre la reforma constitucional. En noviembre de 2008, la oposición tuvo más votos totales que el oficialismo, obtuvo 4 gobernaciones en estados populosos y la mayoría de las principales alcaldías. En septiembre de 2010, la oposición ganó con el 53% contra 47% las elecciones de diputados.

Chávez perderá por la cantidad diaria de muertos a manos del hampa. Desde 1999 hasta el 2008, el número de homicidios se triplicó. En 1998, siendo Chávez candidato, se ejecutaron en Venezuela 4.550 homicidios. En 2007 fueron 13.157. Se trata de un incremento único en América Latina. Chávez no habla de la inseguridad, se ha caracterizado por “el silencio oficial o mutis” en la materia, en consonancia con sus apologías hacia los violentos.

Chávez perderá por la impunidad general reinante en todo tipo de delitos. Casos emblemáticos como el de Anderson y puente Llaguno están en el pensamiento cotidiano de los ciudadanos. El tráfico de drogas es virulento. El caso del avión cargado de cocaína que despegó del aeropuerto militar de La Carlota, y que aterrizó en la península de Paraguaná lo tienen latente los ciudadanos. Nadie le creyó a Chávez cuando dijo que fue “una entrega controlada”. Los casos Makled y del avión que despegó de Valencia en la madrugada no saldrán de la memoria de la mayoría de los votantes.

Chávez es catalogado como el jefe de todos los poderes, como quien ordena el atropello con el uso de los tribunales y del Ministerio Público, en casos injustos como el de los comisarios; la jueza Afiuni; el ingeniero Alejandro Peña Esclusa; la periodista Patricia Poleo; el empresario Guillermo Zuloaga; los sindicalistas y muchos más.

El estado de los hospitales es deplorable porque carecen de los recursos y de los insumos necesarios y sólo cuentan con la mitad de personal y con la mitad de las camas (21 mil), al punto de que más de 10 millones de personas pasaron a atenderse en las clínicas privadas. Tratarse en un hospital oficial es más costoso que una clínica privada, por el tiempo de espera.

Chávez perderá las elecciones porque los venezolanos no le perdonan que regale dinero de Venezuela a Cuba, Nicaragua, Bolivia y Ecuador ni a los Kirchner para la campaña electoral.

Perderá Chávez las elecciones hasta en el seno de la FANB, porque observan el país mal conducido, porque los sueldos son bajos y por el importante número de unidades terrestres, navales y aéreas que permanecen inoperativas por falta de recursos para el mantenimiento.

Los venezolanos no votarán por Chávez porque es considerado el primer culpable de los diarios apagones por la crisis eléctrica; de la inflación más alta de Latinoamérica; de destruir la industria nacional y, por ende, del alto desempleo.

Los ciudadanos saben que Chávez llevó el monto de la deuda del país a cifras irresponsables. Son conscientes de que el gobierno espantó la inversión extranjera, y que la poca existente la amarró impidiendo repatriar ganancias, lo cual acentúa la desinversión.

Nunca hubo un gobierno más descuidado que el de Chávez. Nadie duda del equivocado manejo de Pdvsa en cuanto al descuido de su producción, el colosal endeudamiento y la descarada negligencia en el mantenimiento de instalaciones. La mortandad en las cárceles es producto de la negligencia.

Chávez es visto por la mayoría de los ciudadanos como violador del principio de “no intervención” al permitir la intromisión de cubanos en asuntos internos, al igual que se rechaza las intromisiones en los asuntos de otros países. Chávez es visto como persona que no respeta nada, ni siquiera los tratados internacionales, especialmente los relativos a los derechos humanos. Unos piensan en la indiferencia de Chávez y otros en su mala fe en relación con la integridad territorial de Venezuela, demostrada por la actitud pasiva ante Guyana y la reclamación del Esequibo.

Los venezolanos se prohibieron olvidar el cierre injusto de RCTV y han vivido las perpetuas amenazas contra Globovisión y otros medios privados. Chávez no cuenta con el apoyo del sector privado y probable es que sea el venezolano más detestado de la historia de Venezuela.

Chávez perderá tanto por haber ofendido al sentimiento católico, como por alinearse con Irán y países comunistas e irrespetar a los judíos. Es culpado de instigar el odio entre los venezolanos, quienes, en gran mayoría, no le aceptan su obsesión comunista y el desmedido fervor por Fidel Castro.

En 1988, Chávez se constituyó en la ilusión de la gran mayoría. Nunca fue un caudillo. Simplemente llenó un vacío que dejó la IV República en sus últimos años. Sus triunfos no fueron el fruto de una lucha abnegada, sino consecuencia de ese vacío, especialmente por la corrupción reinante, la cual sirvió de bandera a Chávez, símbolo con el que engañó a los votantes, pues, de opuesto, se erigió en el presidente del gobierno más corrupto de la historia de Venezuela. La corrupción es la regla.

Chávez perderá las elecciones por su pésima imagen, así como la de de todos sus ministros. La Hojilla no lo ayuda, lo perjudica por vulgar y soez. VTV y demás medios oficiales no son vistos como de los venezolanos sino de Chávez.

Su derroche de publicidad y propaganda es captado como hecho con dinero del patrimonio público. Juzgar a Chávez es fácil porque su gestión es negativa y su propaganda no es cortina que tapa sino luz que clarifica. Todo se capta como producto de compra de conciencias, todo es comprable con la “ley del dinero”.

Chávez perderá las elecciones porque el pueblo sabe que hay un sinnúmero de barbaridades perpetradas que únicamente podrán ser conocidas si se somete su gestión a una seria auditoría contable y legal.

Chávez perderá porque al pueblo de Venezuela no le gusta ver a su Presidente vestido con uniforme militar, lo cual siente como modalidad de país atrasado e inculto. Chávez no ganará el 7 de octubre porque el votante lo percibe como mentiroso y manipulador.