¿Cuáles son los secretos de Hugo Chávez?

Elizabeth Cotte

En la cama de un hospital cubano también yacen en suspenso los secretos de Hugo Chávez; lo que nunca dijo o confesó y también lo que el gobernante pensó que nunca nadie sabría.

Algunos secretos se los llevará al otro mundo, pero otros se conocerán en éste. Serán divulgados cuando se anuncie su fallecimiento, cuando ya no importe darlos a conocer o cuando sea oportuno revelarlos.

De los secretos de Chávez hablarán aliados, conocidos y, aquellas personas que estuvieron en sus afectos. Pero también tendrán necesidad de descubrir lo oculto aquellos que se consideraron sus enemigos, quienes fueron ninguneados, los temerosos. Se escuchará de quienes quieran sacar provecho; de un lado los que querrán negociar datos por prebendas y hasta información por perdón. Hablarán muchos que recibiendo promesas por silencio quedaron en el olvido. Tal vez se escuchen confesiones de algún grupo de arrepentidos.

En cuestión de horas tras la muerte se abriría el chorro de secretos. Se hablará más claramente de su agonía, de su desesperación ante el dolor, y de la administración de barbitúricos y propofol para no sentirlo. Sedado o anestesiado tras la última y complicada operación, Chávez no pudo tomar ninguna decisión, ni fue capaz de procesar estímulos externos.

Se sabrá cómo -sin sedación o anestesia- cuando lo sacaban del coma inducido tampoco le era posible atender los asuntos de gobierno o de estado como dijeron sus más estrechos colaboradores. Dejará de ser secreto que, en los últimos días en que se le pudo tener despierto, lo único en que se enfocaba el paciente era en obtener su alivio.

Muy posiblemente se podrá leer la copia de la ficha médica de Chávez. Para ese momento no importará su estado de salud, pero continuará viva la curiosidad de saber quiénes formaron el equipo médico y paramédico que diligentemente atendió a Chávez en el Centro de Investigaciones Médico-Quirúrgicas del reparto Siboney de La Habana.

Quién o quiénes viajaron a Cuba desde Rusia, desde España o desde Brasil. Se sabrá de los especialistas que desde Venezuela también llegaron a la isla, y si es verdad que en algún momento –por desconfianza hacia lo que se hacía en el CIMEQ- se les pidió que llevasen su propia bitácora médica.

En cuestión de meses saldrán los “socios” y “prestamistas” a reclamar lo suyo y se sabrá de lo “ocurrente” y del fallecido mandatario para endeudar a su país, para ofrecer en garantía lo que no era suyo. Pero muy posiblemente pudieran transcurrir años antes de que se conozcan los asuntos más serios, o se investiguen los asuntos de los que se ha hablado “a voces”, como los arreglos y desarreglos con Irán, Rusia y China.

Cuando se les empiece a pedir rendición de cuentas a ministros firmantes de acuerdos y contratos tratarán de minimizar su responsabilidad argumentando que siguieron las instrucciones del caudillo. Un caudillo que compró lealtades permitiendo el enriquecimiento de su círculo más íntimo; mientras descalificaba a la oligarquía y su gobierno expropiaba lo que estorbaba o quería, Hugo Chávez daba permiso a quienes hoy llaman “boliburgueses”.

Entre lo que digan unos y otros -incluyendo a algunos gobiernos y gobernantes- no todo será malo, pero algunas cosas parecerán “peores”. Habrá detalles personales, colectivos y de estado.

Se hablará de mujeres y amantes. Se sabría quizás si es cierto que pagó por estar con una archiconocida modelo a quien le dio además un cuadro suyo por regalo; que ella lo dejó olvidado cuando salió de Venezuela y que Chávez se enojó muchísimo. ¿Hablará la mujer a quien la periodista venezolana Patricia Poleo se refiere como “La Evangélica”?

Además de secretos de amor, se conocerá de traiciones, de negociaciones y dinero, de espionaje y terror. Se leerá de los miedos y obsesiones de Chávez, de lo que se aprovecharon muchos y del miedo y obsesiones de otros de quienes Chávez se aprovechó.

Para ofrecer a la historia cuenta de lo sucedido, se levantará el velo a más fotos, a videos y grabaciones y se publicarán documentos hasta ahora celosamente guardados. Uno que otro dirá lo que sabe como un cobro de cuentas pendientes, y como suele suceder –y ha sucedido- habrá fuentes anónimas pero creíbles.

De este último grupo ya algunos han comenzado a soltar prenda. Ya circulan por los medios sociales muchas fotos de ahora y de antes, incluyendo varias de abril 2002 cuando el presidente “intentaba negociar” con militares su salida del poder; asegura el tuitero @DolarToday que Chávez si firmó su dimisión y que solicitó dinero.

De los secretos de Chávez, necesita conocer el país que -con el sufragio- le dio su voto de confianza. La transparencia post-mortem permitirá al pueblo “chavista” concluir si valió la pena seguir ciegamente al líder, pero sobre todo analizar si deben invertir más energía en mantener vivo el concepto revolucionario que predicó la igualdad pero que fue excluyente.

Pero la develación de los secretos servirá también los opositores políticos; será una especie de validación. Que se disemine la verdad le permitiría a la vieja oposición rescatar propuestas y a la nueva oposición contribuir a derribar muros divisorios.

Pero “lamentablemente, por ahora…” los secretos de Chávez están protegidos por su entorno íntimo que los guardarán para protegerse.

Este es el drama de Venezuela, uno de los países más violentos e inseguros del mundo

Cifras del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) destacan que durante el año 2012 se observó en Venezuela un incremento generalizado de la violencia, que fue el resultado de un aumento en su magnitud, en sus modalidades y en su extensión territorial.

La violencia se incrementó en su magnitud pues los asesinatos aumentaron a pesar de las diversas medidas adoptadas por el gobierno nacional para su prevención y control, algunas de ellas valiosas en su intención y diseño.

El 2012 concluyó con 21.692 personas fallecidas víctimas de la violencia, para una tasa de 73 muertes por cada 100 mil habitantes.

Con estas magnitudes, Venezuela se mantiene como uno de los países más violentos e inseguros del mundo y uno de los pocos en América Latina donde se incrementa el delito violento.

Las modalidades de violencia se han ido ampliando en el país. Los asesinatos se incrementaron en las casas y las calles. Los asesinatos se han convertido en una manera de ejecutar delitos contra la propiedad, un mecanismo para resolver conflictos personales o vecinales y una forma de aplicar justicia privada.

Se ha notado un incremento de los homicidios múltiples, en que varias personas resultan víctimas, por ser el objetivo de la acción criminal o por el simple hecho de encontrarse en medio de la acción violenta.

La violencia se incrementó entre los internos de las cárceles del país. Lo que se presumía debía ser el lugar más seguro se convirtió en un continuo campo de batalla, con la utilización de un armamento de guerra, para asegurar un territorio que debía de estar en manos del Estado.

Los secuestros se incrementaron y afectan a casi todos los sectores sociales del país. El año concluyó con 583 secuestros formalmente denunciados y miles que no se denuncian. El secuestro dejó de ser un delito que se dirigía a los ricos y afecta a  las familias clase media y trabajadora.

Las modalidades rápidas de secuestro han permitido la incursión de nuevas bandas que han cambiado la modalidad delictiva, aumentando los secuestros múltiples que son manejados de manera conjunta o separada, reflejando una mayor capacidad operativa en esos grupos.

La violencia hacia los funcionarios policiales también mostró un aumento importante y la pérdida de respeto hacia la autoridad policial se ha visto expresada hasta la agresión mortal. En 2012 murió 1 funcionario policial cada día. Estos venezolanos, que merecen el mayor respeto de la población y apoyo de las autoridades, fallecieron víctimas del delito, tanto en funciones de servicio como en su vida de ciudadanos comunes.

La conciencia de las víctimas, sus familiares o compañeros de trabajo de que el delito quedará impune, pues no existirá castigo al agresor, ha llevado a las respuestas violentas a la violencia, como el linchamiento, el sicariato y la acción extrajudicial de la policía.

En el año 2012 se observó un incremento de la privatización de la seguridad personal. Ante la ausencia de medidas eficaces de protección de la población por parte de las autoridades, los ciudadanos de todos los sectores sociales han ido optando por medios privados de protección personal y, en algunos casos, también de aplicación de justicia privada.

La violencia se ha extendido también por todo el territorio nacional. Si bien las mayores tasas se concentran en la zona central norte, hay una generalización de la violencia y cualquiera de las entidades federales tiene unas tasas de homicidios superiores a las de países como Colombia, Brasil o México.

En la zona central norte, la mayor tasa la tiene el Distrito Capital (con 122 por cada 100 mil habitantes), le sigue Miranda (100), Aragua (92), Vargas (83) y Carabobo (66).

En el oriente del país, la mayor tasa la tiene el estado Sucre (79) que ha tenido un notable crecimiento; le sigue Monagas (62), Anzoátegui (56) y Nueva Esparta (54).

De igual modo, Delta Amacuro, aunque con un número de casos menor, presenta una alta tasa de 87 muertes por cada 100 mil habitantes.

El estado Bolívar, con una tasa de 83 muertes por cada 100 mil habitantes, se convirtió en una de las zonas más violentas del país, igualando a Vargas.

La región andina mostró unas tasas bajas en relación a la media nacional, siendo Trujillo (55) la entidad con más alta tasa y Mérida (41) la más baja. Táchira se mantuvo estable (54).

En la zona central, los estados Guárico y Yaracuy tuvieron las tasas más altas, con 73 muertes por 100 mil habitantes, seguido por Cojedes (66) y Portuguesa (57). Lara tuvo la tasa más baja con 51.

En los llanos, Barinas tuvo una tasa de 52 y Apure de 47. En el occidente del país, el estado Falcón tuvo una tasa de 56. El estado Zulia (44), junto a Amazonas (42) y Mérida (41), tuvieron las tasas más bajas del país.

A pesar de iniciativas como la Misión A Toda Vida Venezuela, la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (UNES) o la campaña por el Desarme, la violencia en el país no se detiene pues este tipo de acciones deben estar enmarcadas en una política general de valoración de la vida y respeto de la norma; y la ley, una política de unión de los venezolanos.

En diciembre 2012 se cumplieron 9 años consecutivos de prohibición de difundir la información oficial sobre criminalidad y violencia. Por nueve años, el secreto de las estadísticas ha pretendido ocultar el dolor de tantas familias venezolanas que han sido víctimas del delito. Es tiempo de cambiar.

Una política pública que pretende revertir la violencia en el país debe ser transparente y plural, debe convocar a todos los venezolanos honestos y de buena voluntad para prevenir y controlar el delito y para que, más allá de las legítimas diferencias sociales y políticas, podamos construir un futuro común en  convivencia y paz.

¿Por qué el chavismo acentúa el carácter mesiánico religioso del Presidente Chávez?

Sara Carolina Díaz

Fortalecer el liderazgo emergente del vicepresidente Nicolás Maduro es la prioridad del chavismo que se reacomoda para impulsar la figura de quien se perfila como el heredero de Hugo Chávez.

Margarita López Maya, historiadora y analista

De la mano del Estado se reviste al gran líder decimonónico de un aura mítico-religiosa que, tal cual ocurrió el 10 de enero, busca, opina la historiadora y analista Margarita López Maya, legitimar al ungido como nuevo jefe de la revolución bolivariana.

-¿Qué pasó el 10 de enero?

-Vimos el inicio de un proceso que busca dar legitimidad a un régimen político emergente que parece tener carácter cuasireligioso. El chavismo está poniendo empeño en una versión de la soberanía popular que está prácticamente anclada en creencias de tipo religioso.

Buscan conceptualizar a la voluntad popular como una especie de divinidad en la que el presidente Chávez se convierte en el líder encarnado de la voluntad popular.

Ese líder encarnado parece estar a punto de desaparecer y requiere un sucesor que es Nicolás Maduro. Todo el evento fue como una liturgia, se trata de legitimar al sucesor a través de esta simbología de tipo religioso.

-¿Por qué? ¿Sin eso no se aceptaría a Maduro?

-Quizás por eso están retrasando la ausencia temporal o absoluta del Presidente, tratan de desarrollar y de sedimentar una legitimidad religiosa alrededor de la figura de Chávez que fortalezca el liderazgo de Nicolás Maduro para presentarse a unas elecciones. La gran pregunta es qué tan penetrado está en la sociedad venezolana el liderazgo civil como algo religioso.

La clase media no suele tener vínculos religiosos con la política, le hace mucho daño a la política esa conexión. Pero dentro de la cultura política nuestra tan paternalista, y que ha tenido un culto a Bolívar fomentado en el pasado desde el Estado, todavía pudiera calar eso en algunos sectores.

Van a buscar gobernar en nombre de Chávez, van a buscar ser los sucesores del Chávez, eso podría funcionar un tiempo pero la sociedad es polarizada y así como Chávez ha despertado grandes amores, ha despertado grandes odios. Y estos líderes al final no son Chávez.

-¿Esa narrativa semireligiosa no la comenzó el propio presidente Chávez (y la izquierda venezolana y latinoamericana) desde el intento de golpe de 1992, el 13 de abril, y luego al construir una especie de mito sobre esos hechos?

-Uno de los grandes problemas del orden político en América Latina es la legitimidad para gobernar. La ruptura del lazo colonial nos dejó ese problema porque el monarca gobernaba las colonias por derecho divino y una vez que ese derecho se cortó, se planteó quién tenía derecho a gobernar a los demás. Los criollos dijeron que ellos pero eso no fue acatado y ahí vimos un siglo inestable de alternancias y revueltas. Así emergió el caudillo como para llenar lo que había dejado el rey.

El caudillo tiene una legitimidad porque tiene unos atributos que obligaba a los propietarios a hacer alianzas, atributos como valentía, irreverencia y que venían de “abajo”.

Ya en el siglo XX se trata de resolver eso con la voluntad popular expresada en las urnas. Pero hay una cultura no tan racional y la legitimidad tiene un componente más afectivo. El Gobierno ha funcionado como caudillo decimonónico.

El presidente Chávez ha tenido un liderazgo caudillesco que desde el principio ha tenido rasgos mesiánicos. Eso se ha visto desde 1998 y él tiene los atributos para ser un caudillo en Venezuela y América Latina.

-Al final no era un tema superado.

-Es curioso que aparezca a finales de siglo XIX cuando se suponía había una sociedad moderna, apareció a partir de los colapsos de los partidos políticos y la ausencia de mediaciones entre la sociedad y el Estado.

-¿El hecho de que sea militar agrega un componente extra a este tipo de liderazgo carismático?

-La cultura venezolana es muy militarista. Tenemos un momento muy emblemático de la legitimidad que lo da la guerra de la independencia donde los cuadillos militares adquieren legitimidad y gobiernan en el siglo XIX a cuenta de la factura de que ellos fueron los que libraron la guerra de independencia.

El militarismo ha estado muy arraigado a la cultura política venezolana.

-¿Considera que la enfermedad intensificó esa suerte de magia que envuelve al caudillo, las oraciones, considerarlo ‘el padre’, el sucesor de Bolívar y, ahora, el comandante de mil milagros?

-La parte religiosa se ha venido fortaleciendo en los últimos años.

No es un componente totalmente novedoso porque en la teoría del populismo se habla de los ribetes religiosos del líder carismático populista y Chávez tiene eso desde el principio. En los últimos años, y sobre todo a partir de la enfermedad, ha habido un énfasis en acentuar el carácter mesiánico religioso del presidente Chávez, de divinizarlo.

Creo que el 10 de enero se pretendía darle legitimidad a un liderazgo sumamente gris y débil como puede ser el de Nicolás Maduro o el del chavismo en general. Darle legitimidad al régimen del Estado comunal, a partir de una especie de religión del país, que es la figura de Chávez, como con Bolívar, se está tratando de crear una especie de credo religioso.

Quieren darle legitimidad al Estado comunal y al liderazgo chavista que tiene que presentarse a unas elecciones pronto. La revolución mexicana está montada en la legitimidad en sus líderes. El PRI logró gobernar 70 años pasando factura a nombre de la revolución, en nombre de sus líderes, de Emiliano Zapata, etc.

-El acto del jueves se hizo en nombre de la soberanía popular, “todos somos Chávez”.

-En el nombre de la soberanía popular se diosifica la voluntad popular y se desecha el Estado de Derecho. Es una contradicción, para que haya democracia debe haber voluntad popular y Estado de Derecho, no basta con la voluntad popular. Hace falta la democracia directa y el Estado de Derecho, que permita reglas y convivencia y garantice los derechos de las minorías.

Muchos dijeron ese día fue 1984 de Orwell y yo lo comparto, porque lo del 10 de enero fue un acto de la Constitución violando la Constitución, volteando el discurso. Nadie gobierna a nombre de una voluntad popular al desnudo.

-¿El chavismo logrará mantenerse cohesionado?

-Chávez sacó la Constitución y dijo qué era lo que había que hacer. Ya la ruptura que se hizo el 10 de enero en nombre de la voluntad popular fue muy grave, pero la voluntad popular tiene que expresarse por las urnas y si eso se rompe no estará cohesionado el chavismo.

En cuanto al exterior tampoco durarán los apoyos internacionales. Hasta ahora el chavismo ha cumplido con el tema de la democracia directa, con elecciones. Tendría un costo político muy alto no seguir ese compromiso y ese costo sería la caída del chavismo.

Mientras tanto estamos observando la sedimentación de la legitimidad del régimen a partir de una divulgación de la figura de Chávez como líder religioso; estamos por ver algunas excentricidades más porque es una estrategia política para poder fortalecer liderazgos débiles como los de Maduro y Cabello de cara a a unas elecciones que vienen.

-Pero el TSJ habló de continuidad, no se dio fecha para esas elecciones…

-El Estado de Derecho se ha estado debilitando sobre todo a lo largo del segundo gobierno del presidente Chávez. No hay poder que controle al Ejecutivo, no hay contrapesos y esto (sentencia del TSJ) es la estocada más fuerte porque tiene que ver con la Presidencia.

Maduro tiene dificultad para gobernar en esas condiciones de ilegitimidad, debe ganar la legitimidad y quizás la diosificación de Chávez, que lo ungió, contribuya a eso si lo apoyan ciertos sectores del chavismo.

Maduro y el régimen buscan legitimarse con la diosificación de Chávez.

-¿Y a qué tipo de régimen nos dirijimos?

-Hacia el régimen de la formación del Estado comunal que no es el que está en la Constitución, el que está en la Carta Magna es el de la democracia participativa. Buscarán sacarnos de la democracia liberal y llevarnos al Estado comunal, la democracia asamblearia, que no descansa en el individuo sino en el colectivo.

Allí no hay sufragio directo, universal y secreto; es un Estado con rasgos autoritarios fuertes como los del socialismo del siglo XX. Viene una apoteosis del imaginario religioso fomentado desde el Gobierno nacional porque es una manera de mantenerse en el poder.

-¿La tensión civil-militar en el chavismo se intensifica ante la ausencia del líder?

-La tensión principal en el chavismo siempre ha sido esa relación, ha sido muy difícil y ha pasado por diferentes momentos. El militarismo no ha estado muy asociado al Socialismo del siglo XXI, está mucho más asociado al discurso nacionalista, en algunos casos, perezjimenista.

Eso ha estado en tensión con la cultura más civilista de grupos de izquierda, en tensión con el propio modelo socialista luego de la derrota de la lucha armada. Eso sigue allí aunque se haya purgado a la FAN.

El proyecto socialista obliga a una parcialización política del Ejército, y la FAN tuvo una socialización muy fuerte al ser institución del Estado no parcializado y eso trae tensión interna ante cuadros que manifiestan simpatía por chavismo.

-¿Hay tensión entre Cabello y Maduro, como dice la oposición?

-Eso lo ha mencionado sobre todo Primero Justicia y Julio Borges. Han dicho que lo que impide la juramentación de Cabello en ausencia de Chávez es lo que ´el pudiera representar en los intereses militares.

Maduro tiene una formación más clara de izquierda y fue escogido por eso, como garantía para perpetuar el Estado comunal. Diosdado Cabello es más militarista.

-Sin embargo, Maduro exalta los valores militares cuando dice cosas como que la Patria se fundó en el Ejército. ¿Se impuso el militarismo en el chavismo?

-En los grupos de izquierda siempre hubo esa idea, creo que de Douglas Bravo. No es contradictorio. En la Liga Socialista se hablaba de una alianza cívico-militar, un discurso de los 60.

Así fue el cierre del programa “Público y Confidencial”, con la mano por el medio del gobernador del estado Bolívar

Un valioso y apreciado patrimonio regional de la opinión libre, la expresión popular y la denuncia, cae ante la censura promovida por el régimen.

Correo del Caroní

Representantes del circuito radial Unión Radio informaron el jueves 10 de enero a Damián Prat, conductor del programa Público & Confidencial, que el espacio quedaba fuera de la parrilla de programación.

“Debo confirmar que me notificaron en Actualidad (Unión Radio Puerto Ordaz) que no se transmitirá más el programa. Injustificable”, escribió el también columnista de Correo del Caroní en su cuenta de twitter (@damianprat), confirmando la noticia que ya circulaba en las redes sociales.

Personalidades del mundo universitario, trabajadores -cuyos reclamos y propuestas hallaron un espacio libre y sin cortapisa en Público & Confidencial radio- dirigentes políticos, representantes sindicales y un numeroso grupo de guayaneses manifestaron su rechazo en la WEB a la salida del programa de Prat.

Aunque las razones para sacarlo de la programación no fueron claramente expuestas a Prat, el periodista atribuye el cierre del espacio -transmitido en Actualidad desde mediados del 2010- a “presiones políticas”, pues en el programa se exponía sin tapujos la realidad económica y laboral de las empresas básicas de Guayana, así como de las comunidades de la entidad.

Me notifican el cierre de “Público & Confidencial radio” en Actualidad

Damián Prat

Tras varios días de espera -ya que pensábamos reiniciar nuestro espacio radial el pasado lunes tras el breve descanso navideño- la dirección de la emisora nos informó ayer al mediodía que no continuará en la programación de Actualidad Puerto Ordaz nuestro programa del mismo nombre de esta columna.

¿Razones?

Difícil darlas para un espacio de tan alta sintonía, una de las mayores audiencias en la región y que además, para lo necesario de los costos de la emisora, era el de mayor cantidad de anunciantes entre los programas locales de Actualidad y -como me lo dijo sorprendido uno de los ‘anclas’ más notorios de este circuito a nivel nacional- muy por encima de la media nacional en volumen de patrocinantes.

Me comunicaron que el programa salía del aire sin darme una razón lógica. Me dijeron que el programa no vendía suficiente, cosa que no era verdad, tenía 12 anunciantes que es bastante más de la media de cualquier programa de radio. Desestimo que el número de anunciantes haya sido la causa de la salida del programa.

Pocos programas regionales tienen tantos anunciantes como lo tenía el nuestro. Porque el mensaje llegaba hondo y lejos con credibilidad. Y aunque para mí lo realmente importante es el producto social y periodístico, entiendo que al final una emisora tiene que responder por salarios y costos. En eso también cumplimos con creces. Lo explico ‘porsia’.

Difícil encontrar razones para el cierre, dado el significado social de un programa en que la lucha de la región por la defensa de sus empresas básicas y transformadoras, así como de los derechos de los trabajadores y las comunidades, tenía un espacio preferencial. Nuestros oyentes y lectores, saben que no “guabineamos”, que somos verticales, directos y claros, pero al mismo tiempo no decimos ni avalamos cosas irresponsables.

Me anunciaron que el programa no iba a continuar, sin ninguna explicación, insisto, sin ninguna explicación, sin nada que lo pudiera justificar, porque: sintonía la tenía, muy alta y no sólo en el ámbito de las empresas básicas, que es uno de los temas preferidos del programa.

De manera que para la emisora el programa tenía credibilidad, y debía tenerlo ya que a mí me llamaban de programas de Unión Radio de Caracas, ¿tú crees que ellos me llamarían si fuera un loco? ¡Claro que no!.

Nunca hubo insultos ni ofensas. Solo razones responsablemente sustentadas dentro de la lógica diversidad de opiniones. Nunca fue “Público & Confidencial”, ni incoloro, inodoro ni insípido. Sin bobaliconerías. Tampoco perdió la sindéresis. Junto a Oscar Murillo, José Prat, Clavel Rangel y el invitado José Escolano, la consigna siempre fue: credibilidad ante todo.

Eso sí: no somos “neutros” cuando se trata de la democracia, los derechos del pueblo y el interés superior de Guayana y Venezuela.

Obviamente no fui sorprendido. Por meses me llegaban mensajes de personas amigas dentro del gobierno regional y del PSUV acerca de cómo en reuniones se planteaba la necesidad de silenciar a los trabajadores -incluyendo a no pocos oficialistas- que encontraban en “Público & Confidencial” radio, un lugar para expresar sus protestas, denuncias y reclamos.

Muchas veces recibí mensajes de texto, mensajes de Twitter, comentarios que no eran amenazas, sino cosas que invitaban a la autocensura. Advertencias, comentarios “vamos a ver cuánto va durar ese programa” de modo que yo varias veces alerté y ahora es que se concretan.

Parte de la intención de esto es silenciarme, las cosas que digo, que denuncio, sobre todo lo que está contenido en el libro (Guayana: el Milagro al Revés), pero lo que quieren realmente es silenciar a la gente, porque era uno de los pocos espacios que había y no es que queden muchos.

“Público & Confidencial” tenía sintonía muy alta, así que no encuentro otra explicación que no sean las presiones políticas.

Es la segunda vez que me sacan del aire en el mismo circuito. La primera vez fue en 2009, 2010 (en Éxitos 90.5 FM) para esta misma fecha, en enero. Llegamos de vacaciones y nos dijeron que no podíamos continuar. Pero se reanudó unos meses después en Actualidad 88.1.

Como se sabe, en los medios gobierneros la censura al pueblo es férrea y total cuando la comunidad lucha. En el llamado “Sistema Nacional de Medios Públicos” todo es controlado y regulado. El pueblo tiene espacio solo cuando hay alabanzas al gobierno. Nunca cuando denuncian. También nos llegaban mensajes que intentaban presionarnos a la autocensura. Incluso por twitter mediante cuentas anónimas. Y hasta por SMS al programa.

Son razones de presión política, un programa que tiene audiencia, que vende, que tiene credibilidad, ¿cuál es la razón para sacarlo del aire?

Más que silenciarnos a nosotros, es quitarle voz al pueblo lo que les “quita el sueño”.

Un gobierno con vocación totalitaria no tolera la opinión libre. La persigue, la amenaza, le abre “procedimientos administrativos”. Inventa multas, ahogos y presiona. Aprieta con amenazas diversas buscando la autocensura. O directamente cierra, como en el caso de RCTV y CNB.

Lo que aún hay de libertad de expresión e información es por la resistencia de unos cuantos medios de comunicación, editores, directores y periodistas con coraje y vocación por defender los principios. Muchos se han doblegado u optaron por lo acomodaticio. Otros resisten y luchan. Es parte de la lucha.

Recibimos centenares de mensajes de solidaridad y denuncias por SMS, correos y especialmente por twitter. También en Aló Ciudadano de Globovisión a través de Chúo Torrealba.

Más que silenciarme, es cerrar una tribuna a través de la cual los trabajadores y la gente de Guayana se expresaban. Éste es un ataque para reducir la oportunidad de que la gente se exprese. No hay duda de que este hecho estimula la autocensura.

Voy a seguir en lo mismo. No me voy a callar, voy a seguir ayudando a la lucha por Guayana. Tengo una columna aquí en Correo del Caroní y tengo el espacio en Tal Cual, tengo algunos espacios en portales digitales; y si se abre la oportunidad en algún medio radial que sea digno de reiniciar el programa, lo vamos a hacer..

¿Qué pasó el 10 de enero?

José Ignacio Hernández

Llegó el 10 de enero de 2013 y pasó lo que muchos temían y otros esperaban.

El Presidente electo (o reelecto) para el período 2013-2019 no tomó juramento (ni en la Asamblea ni en el Tribunal), pese a lo cual continuó como Presidente en ejercicio.

Con él, continuaron también el resto de funcionarios del Gobierno Nacional, incluido el Vicepresidente. Se materializó de esa manera la tesis de la “continuidad”, con ciertos ribetes, como veremos.

Que ésa era la solución que se impondría había quedado ya claro cuando el Presidente de la Asamblea Nacional, el 8 de enero, leyó una carta en la cual, fíjese bien, Vicepresidente informaba que el Presidente había informado que por razones de salud no podría regresar a Venezuela a prestar juramento.

Tras un intenso debate (más intenso de lo que cabe esperar, con Diputados lanzando la Constitución por los aires) la mayoría de la Asamblea aprobó el Acuerdo que, basado en la soberanía del pueblo –artículo 5 constitucional- ratificó la vigencia del permiso concedido al Presidente el pasado 9 de enero de 2012 para ausentarse del país.

Un día después la Sala Constitucional refrendó la tesis de la continuidad, en una sentencia en la cual, en resumen, se señala que el Presidente reelecto por el voto popular ejerce sus funciones en continuidad y aun estando en el extranjero, con lo cual no se requiere una nueva toma de posesión.

Eso sí: cuando el Presidente reelecto retorne al país, prestará el juramento, que como la Sala Constitucional señala, no es un mero formalismo.

Por lo tanto, el 10 de enero comenzó el período presidencial 2013-2019 con un Presidente reelecto que está ausente del país pero sin falta, que no ha tomado posesión pero que ejerce el cargo, y que –por ahora- no se ha juramentado. Y como hay continuidad administrativa, se mantiene el mismo Gobierno correspondiente al período ya vencido. Es decir: todo se mantiene.

¿El Presidente reelecto puede ejercer el cargo para el nuevo período sin juramento y toma de posesión?

La sentencia de la Sala Constitucional, como ya había sido sostenido por la Asamblea en el Acuerdo del 8, acota que el Presidente Hugo Chávez no es un simple Presidente electo: es Presidente reelecto. Y precisamente por tal condición, para la Sala Constitucional, a “pesar de que el 10 de enero próximo se inicia un nuevo período constitucional, no es necesaria una nueva toma de posesión en relación al Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, en su condición de Presidente reelecto, en virtud de no existir interrupción en el ejercicio del cargo”.

En realidad, la Sala Constitucional crea un término que no está en el artículo 231 de la Constitución: el de “Presidente reelecto”. El artículo 231 de la Constitución hace referencia al “candidato elegido”, el cual deberá tomar posesión del cargo mediante juramento. Es decir, el régimen constitucional de la toma de posesión se regula en la Constitución de manera única para un solo sujeto: el candidato elegido, sin que se haga alusión al Presidente reelecto.

¿Quién es el candidato elegido?

Aquí la norma constitucional emplea erróneamente los conceptos. El candidato es el que participa en una contienda electoral para un cargo público, pero si ha sido elegido y proclamado, entonces, ya no es candidato: es –en nuestro caso- Presidente electo, o Presidente elegido. En efecto: cuando yo me casé con mi esposa, no me convertí en novio aceptado. Me convertí en esposo. Así, el candidato electo y proclamado se convierte en Presidente electo.

Bajo este concepto, el Presidente reelegido es Presidente electo. En efecto, el Presidente reelegido es el sujeto que, siendo Presidente en ejercicio, se postula para el cargo de Presidente para el período inmediato y resulta electo y proclamado. Es decir, todo Presidente reelecto es, por definición, Presidente elegido. Tanto es así que en el acto de proclamación del pasado 10 de octubre de 2012, se entregó la credencial de “Presidente electo” al ciudadano Hugo Chávez.

Por lo tanto, el artículo 231 de la Constitución sí aplica al Presidente reelecto, en tanto éste es candidato elegido. En consecuencia, el Presidente electo debe tomar posesión del cargo mediante juramento. La norma es clara, enfática y taxativa en este punto: el candidato elegido, y por lo tanto, el Presidente reelecto, debe tomar posesión del cargo. Y sólo podrá tomar posesión del cargo mediante juramento.

¿Puede el Presidente reelecto juramentarse en fecha posterior al 10 de enero?

Una de las hipótesis sostenidas es que el artículo 231 de la Constitución permite la juramentación del candidato elegido ante el Tribunal Supremo, y no exige que esa  juramentación sea el 10 de enero, con lo cual, puede realizarse en fecha posterior. La hipótesis fue aceptada por la sentencia de la Sala Constitucional.

El punto es en realidad irrelevante. Me explico: el candidato elegido puede ciertamente juramentarse después del 10 de enero, cuando por una causa distinta a las faltas absolutas no concurre a la Asamblea Nacional en ese día. Lo verdaderamente importante no es eso, en realidad. Lo que importa resaltar es que antes de prestar juramento el candidato elegido no puede ejercer el cargo. El juramento es, en efecto, previo al cargo, tal y como se recoge en la vigente Ley de Juramento, que por cierto, no fue invocada en la sentencia de la Sala Constitucional.

Aun cuando no es ello determinante, si quiero detenerme en cómo debe ser leído el artículo 231 constitucional en este punto. La toma de posesión debe ser el 10 de enero ante la Asamblea, y se acota “si por cualquier motivo sobrevenido el Presidente no pudiese tomar posesión ante la Asamblea, lo hará ante el Tribunal”. La interpretación lógica de la norma es que la causa sobrevenida es imputable a la Asamblea, no al Presidente.

Por ejemplo, si la Asamblea no se instala el día 5 y el Presidente no puede juramentarse ante ese órgano, entonces, lo hará en el Tribunal, pero lo hará el día 10, que es la fecha prevista al efecto. Si ese día no se juramenta, habrá que determinar si esa ausencia es o no atribuible a una falta absoluta y, además, habrá de designarse al funcionario que  interinamente lo suplirá.

En cualquier caso, si el candidato elegido no puede prestar juramento el día 10 por una causa distinta a las faltas absolutas taxativas del artículo 233, entonces, podrá juramentarse después, ciertamente, pero no podrá ser Presidente en ejercicio, pues de acuerdo con el artículo 231, el único modo de ejercer el cargo es mediante juramento.

Por ello, la Sala Constitucional creó una figura que no existe: el Presidente reelecto que no toma posesión pero ejerce el cargo y se juramenta en una fecha posterior. ¿Qué sentido tiene juramentarse para un cargo que ya se ejerce? El juramento siempre se conjuga en futuro: “juro que cumpliré los deberes del cargo”. Ahora, sin embargo, el Presidente electo que ejerció un cargo sin tomar posesión, jurará que cumplió o ha cumplido los deberes del cargo. Retomo el ejemplo de mi matrimonio: sería como aceptar a mi esposa después de haberme casado.

¿El permiso de la Asamblea Nacional otorgado el 9 de diciembre sigue vigente?

El Presidente reelecto no pudo asistir el 10 de enero, al estar ausente del país por una autorización o permiso otorgado por la Asamblea (por “unanimidad”, se acota). Luego, según la tesis de la continuidad, el Presidente tiene un permiso constitucional que le permitirá ausentarse del país hasta que pueda regresar y juramentarse ante el Tribunal Supremo.

Este criterio, afirmado por la Asamblea y la Sala Constitucional, le otorga al permiso regulado en el artículo 235 de la Constitución un carácter indefinido contrario a su naturaleza, pues la Sala nunca fijó un límite a la ausencia del país ni a la vigencia del permiso.

Entonces, ¿podría la Asamblea otorgar permiso a un Presidente para ausentarse cuatro años del país? Ciertamente no: el permiso del artículo 235 constitucional, como acto que levanta un obstáculo bajo ciertas condiciones, debe ser siempre limitado y excepcional.

Ese permiso tiene un límite claro: el fin del período presidencial.

La Asamblea Nacional sólo puede autorizar al Presidente de la República para ausentarse del país por más de cinco días cuando es Presidente en ejercicio.

Cuando el permiso fue otorgado, el Presidente ejercía el período 2007-2013, pero desde el 10 de enero ya ese período venció fatalmente, y con él, el permiso.

Aquí se me podrá replicar que la Asamblea puede “prorrogar” el permiso para el período 2013-2019.

Pero no lo puede hacer, en realidad: el artículo 235 constitucional sólo permite a la Asamblea a autorizar al Presidente a salir del país, como expresamente señala el artículo 187 numeral 17 de la Constitución.

Una norma que, curiosamente, tampoco ha sido muy invocada cuando se defiende la tesis del permiso indefinido bajo el artículo 235 de la Constitución.

¿Cuáles son las faltas temporales del Presidente en ejercicio?

La Sala Constitucional también interpretó el artículo 234 de la Constitución: las faltas temporales del Presidente serán suplidas por el Vicepresidente, sólo cuando el Presidente así lo decida mediante Decreto. Por lo tanto, como el Presidente Hugo Chávez no decretó su falta, entonces, no hay falta temporal, a pesar que sí está ausente del país, y a  pesar que existen motivos sobrevenidos que impiden su juramentación.

Esta interpretación parte de la tesis de la continuidad del ejercicio del Presidente: no sólo se niega efectos a la ausencia del Presidente electo durante el día 10, sino que también se niega los efectos de la falta producida desde el pasado 9 de diciembre. Por el contrario, el Presidente reelecto fue, es y será Presidente en ejercicio, aun siendo Presidente ausente.

Resulta obvio que la falta temporal no puede ser Decretada por el Presidente para que se produzca. Ello puede valer para ciertas causas voluntarias, pero hay faltas temporales que se dan incluso cuando no sean decretadas.

Veamos este ejemplo, de una célebre serie de televisión: un grupo terrorista secuestra al Presidente por, pongamos, tres días. En ese caso el Presidente no decretó su propia ausencia, con lo cual, habría que concluir que sigue siendo Presidente en ejercicio. La tesis de la Sala, ciertamente, no luce muy convincente.

Vuelvo entonces a insistir que la falta temporal es una situación de hecho, que no debe ser decretada o acordada: cada vez que, de hecho, el Presidente se separa del cargo –sin que medie falta absoluta- estaremos ante una ausencia temporal.

Exigir que el Presidente siempre decrete su ausencia temporal, es tanto como que yo le pida a mis alumnos que al pasar lista y no estén, decreten primero que no están para colocarles “ausente”.

Al ausentarse del país para un tratamiento médico, el Presidente no puede, de hecho, ejercer las atribuciones de la Presidencia, no sólo por estar en el extranjero sino además, como la sentencia reconoce, por existir motivos sobrevenidos que impiden su juramentación, y que por esa misma razón, deben impedir –temporalmente, salvo de existir falta absoluta- el ejercicio de la Presidencia. A pesar que la Sala extremó la lectura literal de la Constitución para negar la aplicación de regulaciones que no están escritas, sí exige una condición para decretar la falta temporal que no está escrita en la Constitución.

La tesis de la Sala genera posteriores complicaciones. Tomemos solo una. Asumamos por válida la tesis de la continuidad, con lo cual tendríamos a un Presidente reelecto que ejerce un cargo sin toma de posesión ni juramento, y está además ausente del país. El artículo 237 de la Constitución ordena que dentro de los diez primeros días siguientes a la instalación de la Asamblea, el Presidente deba presentar “personalmente” un mensaje en el cual rinda cuenta de su gestión, pues eso es parte del ejercicio de su cargo.

Si el Presidente reelecto, no juramentado y ausente del país es Presidente en ejercicio, ¿cómo hará para presentar personalmente ese mensaje? Quizás la respuesta sea que esa norma regula un simple formalismo, que ella no aplica al Presidente reelecto, o que la expresión “personal” no impide que la rendición de cuentas sea efectuada por medio del Vicepresidente, como se anunció.

Lo cierto es que la imposibilidad real de cumplir con la letra y espíritu del artículo 237 constitucional, sólo evidencia una cosa: se quiera o no, hay ausencia temporal del Presidente reelecto.

¿Se puede citar a la Constitución derogada?

Se cuestiona que la ausencia del Presidente electo a la juramentación deba ser suplida interinamente por el Presidente de la Asamblea Nacional; pues esa solución, si bien estaba prevista en la Constitución derogada de 1961, no se reconoció en la Constitución de 1999. Para la Sala, ello fue eliminado en el Texto de 1999 atendiendo a que se contempló la figura de la reelección.

Esta afirmación no es consistente con el diario de debates de la Asamblea Nacional Constituyente. En efecto, durante la segunda discusión de la Constitución de 1999 se debatió el artículo 265, según el cual: “Las faltas temporales del Presidente electo antes de la toma de posición las suplirá el Presidente de la Asamblea Nacional”. Si esa norma hubiese sido aprobada, yo no hubiese escrito tres artículos sobre el tema. ¿Por qué fue eliminada? ¿Acaso por considerarse el mecanismo de la reelección, como afirma la Sala? No. La norma fue eliminada por un error de apreciación.

Durante el debate, el constituyente Claudio Fermín propuso eliminar ese artículo pues el “Presidente electo no es ningún funcionario público, lo será cuando tome posesión; por lo tanto, propongo la eliminación de ese artículo”. Y así se acordó. Lamentablemente, lo que olvidó el constituyente Fermín es que el Presidente electo (que no es funcionario hasta que tome posesión) sí debe cumplir un deber: juramentarse. La falta de juramentación, por ello, sí podía ser suplida por el Presidente de la Asamblea.

Como la Constitución de 1999 no regula esta situación (visto que el artículo 295 fue eliminado), entonces, es válido acudir a la Constitución de 1961 para entender cómo se regulaba la ausencia del Presidente electo, en lo que se conoce como el método histórico de interpretación.  En este punto la Sala Constitucional afirma que bajo la Constitución de 1961, ante la ausencia de juramentación, debía procederse “como si se tratara de una falta absoluta”. En realidad, ésa no es la solución de la Constitución de 1961.

El artículo 186 de la Constitución de 1961 disponía que ante la ausencia de juramentación, asumía quien debía suplir la falta absoluta, pero –y esto es obviado en la sentencia- hasta que el Presidente electo “asuma el cargo”. No hay pues ausencia absoluta, sino temporal, pues el Presidente electo no pierde esa condición por la falta de juramentación, en tanto el Presidente del Poder Legislativo (hoy Asamblea Nacional) asume sólo interinamente.

¿Y entonces, quién Gobierna en Venezuela?

Llegados a este punto, queda una pregunta por hacer: ¿quién Gobierna en Venezuela desde el 10 de enero? ¿hay vacío de poder? ¿Hay un golpe de Estado? ¿Se quedarán los funcionarios sin sueldo pues no habrá nadie que firme los cheques?

La pregunta es, a la vez, difícil y fácil. De acuerdo a lo que han afirmado distintos funcionarios, actualmente Gobierna en Venezuela el mismo Gobierno correspondiente al período ya vencido 2007-2103, pues ha imperado –en la práctica y por decisión (vinculante, se subraya) de la Sala Constitucional- la tan mencionada tesis de la continuidad. El Presidente en ejercicio por el período 2013-2019 es el ciudadano Hugo Chávez, pues es Presidente reelecto, sin necesidad de toma de posesión, pero eso sí, sujeto a una posterior juramentación ante el Tribunal Supremo.

¿Pero ejerce realmente la Presidencia Hugo Chávez? Asumamos que en efecto, es esa la persona quien hoy día ejerce las atribuciones del cargo de Presidente de la República. De ser así, ese ejercicio violaría la Constitución, pues se incumplieron los requisitos constitucionalmente exigidos para poder ejercer el cargo de Presidente, incluso, en caso de reelección: no ha habido juramentación como medio único para tomar  posesión del cargo.

Cuando explico función pública a mis alumnos, siempre les digo que hay que diferenciar entre el órgano (la Presidencia) y el titular (el Presidente). La adquisición de la condición de titular es consecuencia de un procedimiento formalizado, conocido como investidura, que requiere dos trámites, a saber, la designación y la posesión o ejercicio efectivo del cargo.

En el caso del Presidente, esos trámites son la proclamación y el juramento como medio de toma de posesión del cargo. Cuando el titular ejerce el cargo incumpliendo ese procedimiento, estamos ante un caso de ejercicio irregular del cargo. Es lo que en Derecho se ha llamado como “funcionario de hecho”.

El Presidente reelecto, de estar ejerciendo el cargo, sería entonces un funcionario de hecho. ¿Implica ello que ha habido un golpe de Estado?  Como dice un buen amigo, que exista o no golpe de Estado, en la historia y en política, siempre dependerá de quién resulte ganador.

Pero jurídicamente, que es lo que aquí ocupa, el concepto estricto de golpe de Estado requiere el desplazamiento de la autoridad legítima y democrática de acuerdo al delito de rebelión tipificado en el artículo 143 del Código Penal.

En el presente caso, estaríamos ante una figura jurídica distinta: la Presidencia de la República sería ejercida incumpliendo los trámites formales y vinculantes exigidos para tal fin en el artículo 231 de la Constitución, lo que genera un ejercicio de hecho de la función pública.

Incluso por parte de los otros órganos de Gobierno (Vicepresidencia y Ministros) que se han mantenido en ejercicio de su cargo, pese haber vencido el período.

Todo esto es así, asumiendo que el Presidente es quien ejerce las atribuciones de la Presidencia. Sin embargo, hay elementos que permiten dudar que el Presidente esté ejerciendo la Presidencia, incluso, en violación del artículo 231 constitucional.

No ha habido al menos un acto público de ejercicio de la Presidencia, pues el Vicepresidente ha dictado Decretos en virtud de la delegación que le fuera otorgada.

Es decir, no hemos visto ni al Presidente ejercer el cargo, ni hemos visto manifestaciones de tal ejercicio. La carta del 8 de enero, por ejemplo, fue presentada por el Vicepresidente, no por el Presidente. Si el Presidente no está en ejercicio de la Presidencia, ya no se trataría sólo de la violación del artículo 231 constitucional. Se trataría de algo más grave: de la usurpación de las facultades de la Presidencia por la persona (o personas) que en efecto ejercen la Presidencia. De haberse cumplido la Constitución, esta incertidumbre no existiría.

Epílogo

Voy a citar una frase, e invitaría al amigo lector a adivinar quién es el autor: “el ejercicio de cargos de elección popular requiere ciertamente de una juramentación, momento a partir del cual se inicia el período. Por ello, los artículos 230 y 231 de la Constitución no requieren aclaración alguna, pues sus textos son explícitos. La duración del mandato es de seis años y la toma de posesión, mediante juramento, el 10 de enero del primer año del período constitucional.”

¿Quién es al autor? ¿Será alguno de los que han propuesto una interpretación del artículo 231 de la Sala Constitucional opuesta a la tesis de la continuidad? No. El autor de esas frases es la Sala Constitucional. El lector encontrará las citas en las sentencias Nº 457 de 2001 y 449 del 2004.

Había una solución constitucional, simple y pacífica, para afrontar la coyuntura del 10 de enero, preservando la voluntad popular. Pero se optó por el camino más complejo que es, en mi opinión, contrario a la Constitución: ignorar que el Presidente reelecto es Presidente electo; ignorar que el ejercicio del período presidencial es de seis años, incluso en caso de reelección; ignorar que el ejercicio de la Presidencia requiere la juramentación, e ignorar que el ejercicio ordinario de la Presidencia requiere no sólo la presencia en el territorio nacional, sino la inexistencia de condiciones sobrevenidas que impidan incluso retornar al país.

Se optó, pues, por crear una figura que no está en la Constitución: la del Presidente reelecto que ejerce el nuevo período sin tomar posesión del cargo, ausente del país y en condiciones que le impiden regresar,  pero que no está en situación de falta temporal. Un Presidente que en cualquier caso, algún día, será juramentado.

Al final, quedará la duda que todos se hacen, al margen de la interpretación que se tenga del artículo 231 de la Constitución: ¿quién debería estar gobernando en Venezuela?

Nos merecíamos “Azul y no tan Rosa” (Premio Goya a la Mejor Película Iberoamericana 2014)

Mónica Fernández

Hace pocos meses hice el análisis de contenido de una película venezolana y aseveré  que nos merecíamos, por lo menos en las películas, tener un final feliz donde los valores, los derechos humanos y la justicia triunfaran, aunque sea por aquello de la fantasía propia de la pantalla grande.

Gran satisfacción sentí cuando vi la película Azul y no tan Rosa de Miguel Ferrari. Me sentí reivindicada como ciudadana al ver temas profundos como la homosexualidad, el cambio de sexo, la homofobia, la violencia doméstica, los problemas adolescentes, las interacciones de distintas culturas, entre otros tratados con un nivel único de conciencia, de respeto, de reflexión, acompañado con un toque especial de intriga, diversión, emotividad y mensaje que pone a pensar ¿Qué estamos haciendo en Venezuela por la igualdad?, ¿Existe real disposición a reconocer que, más allá de una declaración de universal derecho, necesitamos desarrollar mecanismos sociales, culturales y legales que nos permitan una verdadera integración con quienes han decidido responsablemente el manejo de su sexualidad, vinculándose con personas del mismo sexo, o cambiando su sexo original?

Estamos a mil años luz de bases legales, pero a leguas de respetar la diversidad sexual, desde el punto de vista social. Una falsa moralidad cubre a muchos. Nos creemos jueces para sentenciar a otros a quienes vemos como “enfermos, raros, locos”.

Padres que se niegan asumir que sus hijos tengan parejas del mismo sexo y entonces viven en un  mundo de mentira, negando la realidad y haciéndose que no la conocen, cuando en el fondo sólo están reprimiendo sus emociones, propias de una cultura impuesta por nuestras sociedades castigadoras.

En Azul y no tan Rosa la trama central basada en la relación entre dos hombres, un fotógrafo (Guillermo García) y un médico (Sócrates Serrano) muestra sin tabú una relación homosexual admitida por algunos miembros de la familia y negada por otros.

Ferrari logró que existiera sexualidad no explícita y una sensualidad única entre ambos personajes, destacándose maravillosas actuaciones de venezolanos que producen que quedemos enganchados con los personajes, defendiendo de manera automática un amor libre y responsable entre dos hombres, asunto que además hay que explicarle a un hijo adolescente que tiene sus propios conflictos, frente al espejo.

Azul y no tan Rosa nos pone frente a la homofobia y nos hace llorar de impotencia.

Muchos piensan que eso no existe en este país. Nada más falso, está en todos los rincones y vive muy dentro de nosotros.

Hay muchas formas de manifestarla, las burlas y los chismes mal sanos son muestra de ello. Sin contarles el desarrollo, porque es inevitable insistirles en que vayan a verla, se viven momentos muy duros, con frases contundentes, con escenas inolvidables que nos ponen en un paredón como sociedad.

No hay groserías, no hay desnudos, no hay policías corruptos, no hay vulgaridad. No hay tiros entre policías y ladrones. No nos degrada en pantalla destacando lo peor de nosotros. Por el contrario nuestra cultura se desarrolla como es, sin quitarle ni ponerle.

La justicia funciona en Azul y no tan Rosa, tarde, pero responde gracias a la persistencia de las víctimas, lo que sin duda es también un mensaje de nuestro papel frente a las instituciones.

Miguel Ferrari y su elenco nos quitan las vendas de los ojos. Desmonta varios tabúes y nos deja sembrado el gusanillo de la culpa, de la reflexión, pero sobre todo de la necesidad de acción. Acompañando a la trama central otras dos historias: la de violencia doméstica y el círculo vicioso de la dominación cultural y económica del hombre hacia la mujer disfrazada de una falsa historia de amor, perdón y olvido.

Queda claro que el apoyo a la mujer víctima de violencia es imprescindible.

La otra, las personas transgénero, en una actuación de Hilda Abrahamz que muchos han catalogado como la mejor de su carrera. Nació como hombre pero decidió ser mujer y abrirse un espacio, sin complejos frente a todos. Miguel Ferrari además nos permite disfrutar de un paisaje venezolano que nos reivindica frente al caos de nuestras ciudades, que nos ha convertido en sicóticos del pavimento.

Azul y no tan Rosa, en mi opinión, es la mejor película venezolana vinculada con un tema de derechos humanos que resalta la posibilidad de desarrollar proyectos de nivel, de calidad. Cada escena te sorprende;  todo aquello que crees va a suceder, por los ya trillados y típicos guiones, no sucede, esto atrapa, cautiva y permite llenar la sala de aplausos, porque sin duda los venezolanos merecíamos una película como esta donde sobra el talento, la originalidad, la creatividad y el sentido educativo.

Los grupos discriminados encuentran en Azul y no tan Rosa la oportunidad mágica de elevar el tono socialmente y de sentar a muchos padres, amigos, jefes y políticos frente  a la pantalla para que sepan de realidades, pero también de alternativas.

Mil gracias a Miguel Ferrari y a todo su equipo por lograr cautivarnos, comprometernos y mostrarnos la calidad de un cine que merece más que un Oscar de la Academia el aplauso de pie de los venezolanos que luchamos por una sociedad de iguales.

No hay duda, la vida es Azul y no tan Rosa. ¿De qué color es la que tú estás viviendo?

Tips para que te defiendas

Azul y no tan Rosa debe ser una película que se presente en todos los espacios educativos en foros de discusión. Desde edades primarias los niños deben generar opinión sana y de debate en torno a los temas que desarrolla la película.

Debemos preparar a los ciudadanos para asumir, respetar y entender la diversidad sexual.

Hay que plantear los temas de discriminación, homofobia y toda forma de violación del derecho a la igualdad con elevado contenido de conciencia social.

Somos los ciudadanos quienes debemos exigir a los gobernantes que tomen medidas que permitan que legalmente existan las bases para garantizar la igualdad.

Azul y no tan Rosa debe inspirar a escritores y dramaturgos venezolanos a desarrollar temas con este contenido y nivel, en novelas, series y otros espacios cercanos al ciudadano. Esta es la mejor forma de educar sin generar tabúes ni traumas. Padres, familiares, amigos, no se nieguen  a una realidad que existe. La diversidad sexual no hace ni mejores ni peores a los seres humanos.

Todos somos realmente iguales ante los ojos de Dios y  ante la ley. Sólo nosotros lo hacemos diferente.

Luego que vea Azul y no tan Rosa plantéese qué haría usted si le toca asumir cada uno de los roles que muestran en la película.

Paséese sin complejos por cada una de esas posturas.

No hay nada mejor que ponerse en los zapatos de otro para entender su realidad.

Esto es Chávez para Cuba

Albinson Linares

Nunca un presidente ajeno había sido el protagonista mediático de unas navidades cubanas. Por estos días en La Habana, mientras el malecón se inundaba por el mar picado y el nuevo año se recibía entre sones y los aromas de asados familiares, muchos ciudadanos interrumpían la celebración para preguntarse sobre la salud de Hugo Chávez. Veían con fijeza los televisores buscando alguna pista oculta sobre lo que va a pasar.

“Ahora mismo el cubano tiene un dilema: por una parte quiere que su país sea más soberano, por tanto quiere que termine la ‘era Chávez’; pero por otra, sabe que si esa era política y económica termina vendrán los cortes eléctricos, la hambruna y precariedad. Este pueblo no podría aguantar todo eso de nuevo”, explicó con desaliento la bloguera y escritora Yoani Sánchez.

Al filo de la medianoche del 31 de diciembre, uno de sus últimos tweets reflejaba las expectativas sobre el estado de salud del mandatario venezolano: “#Cuba Termina el ultimo noticiero estelar de #2012 y no dice ni una palabra sobre el estado actual de #HugoChavez #Venezuela”.

“Tenemos la mentalidad del país que nunca ha sido independiente –comenta Yoani para intentar explicar la fijación de los cubanos sobre el tema-, pasamos por las manos de España, Estados Unidos, la Unión Soviética y ahora lamentablemente estamos en manos, económicamente hablando, de Venezuela. Para el subsidiado local siempre es muy importante quién pone el billete. Es triste y quisiera que eso terminara ya, por ambas naciones, para que los vínculos se restablecieran de manera ciudadana”.

Desde hace unos meses La Habana vive un respiro económico, que es patente en las calles de la ciudad. Abundan pequeños negocios, restaurantes y empresas de servicios, así como el tráfico de autos y transporte público, evidencia un abastecimiento regular de combustible.

Los “cuentapropistas”, término gubernamental que enmascara a los emprendedores, campean por las avenidas del centro y norte de la ciudad.

El gobierno de Raúl Castro acelera los cambios en la isla, por lo que para choferes independientes -como René Pardo- la cooperación venezolana es fundamental. Al volante de un Lada desvencijado, corre por el malecón inundado y comenta:

“Antes era agrónomo y tenía 4 viveros a mi cargo en la provincia. Apenas Raúl dijo que podíamos trabajar independiente dejé todo eso y me puse de taxi con mi carro. ¿Por qué?, porque aunque pague impuestos y tenga a los inspectores encima no tengo que cumplir horario, ni ir a marchas, ni a reuniones políticas. Soy mi propio jefe y eso lo vale todo”.

Como muchos, Pardo tiene una estampa de Fidel y otra de Chávez en el tablero de su carro.

“Mi hermano, nosotros no vamos a dejar que ese comandante se muera. En el Cimeq hacen milagros. Si Chávez se muere volvemos al período especial, volvemos a los 90 donde no había comida, agua, ni luz. Ese hombre no se puede morir”.

Entre amor y odio

En el corazón de El Vedado, en un pequeño estudio clandestino, suenan las guitarras frenéticas del punk. Al ritmo de una falsa marcha militar, varios jóvenes ensayan y gritan: “Raúl, Raúl tira los tanques. Raúl, Raúl para que el pueblo se levante”. A los 30 minutos se revienta un amplificador al que, literalmente, se le salen los tornillos.

Sudando a chorros, Ciro Díaz lo compone armado de un destornillador y teipe: “Por culpa del chavismo es que se mantiene este gobierno.

Antes era por culpa de la URSS. La economía socialista siempre ha sido una porquería, por eso el gobierno necesita de alguien que le dé cosas para mantenerse”.

Es el primer guitarrista de Porno Para Ricardo, la banda punk más contestataria de Cuba y vive de dar clases de música y ser técnico de grabación. Mientras el amplificador chispea y bota humo blanco recuerda que la Unión Soviética le “daba” 5 mil millones de rublos al año a su país más la ayuda militar, “ahora Chávez regala petróleo a 20 dólares que se paga con intercambio de médicos lo cual es ilegal. No se negocia con mano de obra, en fin”.

“El fin del chavismo en Venezuela significa que se acabaron los regalitos para Cuba”.

Luis Alfonso Domínguez es otro de los cuentapropistas que apuesta su futuro en esta isla caribeña. Tiene 64 años de edad, es veterano de la guerra de Angola y se retiró del ejército cubano hace un tiempo. Con sus manos gruesas corta mariscos en el pequeño local que acondicionó en el garaje de una casa en Miramar.

“Yo estoy contento con Raúl. A mí me va bien gracias  a las nuevas medidas económicas. Mira todo esto –señala las mesas y su cocina- antes no tenía la oportunidad y él me la dio. Aquí hubo tiempos difíciles, es verdad. Pero nosotros somos sobrevivientes, hermano. A los cubanos no nos va a parar nadie”.

Empieza a menear el caldo espeso de una cazuela. La fragancia potente y especiada inunda el aire abriendo los apetitos. En su rostro, tallado por el tiempo, se ve al combatiente que fue mientras reflexiona sobre la geopolítica de la región:

“La gente no entiende nada. No ve que Chávez es un aliado estratégico de Cuba, un hermano que viene a curarse aquí. Un hombre con un proyecto para los pobres del mundo y aquí nos gusta esa gente. Por eso yo lo apoyo y espero que se recupere”.

En un callejón de Centro Habana, Mercedes Guerra camina con rapidez. Es enfermera en el Complejo Ortopédico “Frank País” y la blancura nívea de su atuendo contrasta con las paredes sucias de las casas derruidas de este populoso barrio de La Habana. Con 44 años es una comunista ferviente y crítica:

“Yo me crie aquí con Fidel. Lo vimos luchar después del derrumbe del Bloque socialista, lo vimos enfrentarse a los Estados Unidos y al frente del país en el período especial. Yo no entiendo a la gente que se va, a los que se los comen los tiburones. Aquí nosotros con pobreza tenemos todo lo que necesitamos”.

Avanza prestamente, sorteando los obstáculos de escombros y basura que se le atraviesan. Al ver un afiche diminuto de Chávez y Fidel advierte:

“Mucho cubano está equivocado. Piensa que si Chávez se muere nos vamos a destruir, que esto se va a acabar. Mira, yo te digo que en Cuba el socialismo no se va a acabar por lo que le pase a otro presidente o a otro país. Eso lo vamos a decidir nosotros. A mí se me parte el alma porque soy enfermera y sé que Chávez está delicado, pero si en algún lugar del mundo lo podemos curar es aquí”.

Cerca del fin de año, un escritor y periodista cubano que prefiere no revelar su identidad se acoda sobre una terraza de Miramar. Ve desde lejos a la embajada suiza y explica que en estas calles siguen estando las casas más bellas de La Habana, ahora devenidas sedes diplomáticas. “Casas porque las mansiones continúan allá en Siboney y el Laguito donde vive Chávez”.

Montado en un taxi habla sobre las avenidas frondosas de “El Laguito”, sector donde dicen que el presidente venezolano vive en sus frecuentes estancias habaneras. El pavimento regular, las jardineras perfectas y la simétrica sucesión de alcabalas y controles señalan que en esa urbanización vive gente importante.

“Antes se podía pasar por acá. Ahora mira- señala una verja negra imponente custodiada por seis soldados- dicen que por ahí está la casa de Chávez. Los cubanos somos los que menos sabemos pero la gente habla en las calles todo el día. Dependemos tanto de él que ya ni se nombra a Fidel”.

En lo mismo coincide Lucas Garve, filólogo devenido escritor y periodista. Sentado en el lobby de un lujoso hotel de la zona histórica recuerda la primera vez de Chávez en la capital cubana. Asegura que fue invitado por Eusebio Leal, el historiador de La Habana, pero todos se sorprendieron cuando fue el mismo Fidel quien lo recibió como jefe de Estado.

Eso fue amor a primera vista. Lo llevaron a la Universidad de La Habana y dio un discurso espantoso diciendo que Fidel era como su papá, en fin. A raíz de la enfermedad mucha gente en Cuba dice:

“Ay si se nos muere Chávez ¿Qué va a pasar? ¿Volveremos al período especial? La gente sabe que se acaba Chávez y se va el petróleo: no habrá transporte y la luz sólo para ciertas horas del día. Todo será peor. Eso refleja que no importa que se mueran los gobernantes cubanos, sino que siga viviendo Chávez”.

El día 17 de diciembre se celebra en las provincias más occidentales de Cuba la peregrinación por San Lázaro. Sucede en Rincón, un pueblecito a 40 kilómetros de La Habana y junto a la iglesia hay un leprosario. Todos los medios reseñaron el año pasado a numerosos fieles que cumplían promesas por la salud de Hugo Chávez. Lucas Garve, estuvo allí:

“Se venera a San Lázaro transculturado en las religiones populares como Babalú Ayé, el viejo santo, el milagroso curador de enfermedades y desgracias. Era increíble ver en una de las columnas interiores el retrato de Chávez y la gente prendiendo velas por su salud, llorando con desesperación”.

La Habana está inquieta, al igual que Caracas. Por razones distintas, en la isla impera el pavor por la sobrevivencia y en Venezuela la zozobra por el destino político del país, pero en ambos casos la salud del presidente venezolano se antoja de importancia capital para el destino de dos países.

Pocas veces en la historia latinoamericana tanto depende de la vida de un solo hombre. Con desaliento, Lucas Garve concluye:

“Qué importancia tienen para la población de esta isla los dirigentes cubanos, si ellos no resuelven nada. Aquí el que nos resuelve todo es Chávez”.