Así fue el cierre del programa “Público y Confidencial”, con la mano por el medio del gobernador del estado Bolívar

Un valioso y apreciado patrimonio regional de la opinión libre, la expresión popular y la denuncia, cae ante la censura promovida por el régimen.

Correo del Caroní

Representantes del circuito radial Unión Radio informaron el jueves 10 de enero a Damián Prat, conductor del programa Público & Confidencial, que el espacio quedaba fuera de la parrilla de programación.

“Debo confirmar que me notificaron en Actualidad (Unión Radio Puerto Ordaz) que no se transmitirá más el programa. Injustificable”, escribió el también columnista de Correo del Caroní en su cuenta de twitter (@damianprat), confirmando la noticia que ya circulaba en las redes sociales.

Personalidades del mundo universitario, trabajadores -cuyos reclamos y propuestas hallaron un espacio libre y sin cortapisa en Público & Confidencial radio- dirigentes políticos, representantes sindicales y un numeroso grupo de guayaneses manifestaron su rechazo en la WEB a la salida del programa de Prat.

Aunque las razones para sacarlo de la programación no fueron claramente expuestas a Prat, el periodista atribuye el cierre del espacio -transmitido en Actualidad desde mediados del 2010- a “presiones políticas”, pues en el programa se exponía sin tapujos la realidad económica y laboral de las empresas básicas de Guayana, así como de las comunidades de la entidad.

Me notifican el cierre de “Público & Confidencial radio” en Actualidad

Damián Prat

Tras varios días de espera -ya que pensábamos reiniciar nuestro espacio radial el pasado lunes tras el breve descanso navideño- la dirección de la emisora nos informó ayer al mediodía que no continuará en la programación de Actualidad Puerto Ordaz nuestro programa del mismo nombre de esta columna.

¿Razones?

Difícil darlas para un espacio de tan alta sintonía, una de las mayores audiencias en la región y que además, para lo necesario de los costos de la emisora, era el de mayor cantidad de anunciantes entre los programas locales de Actualidad y -como me lo dijo sorprendido uno de los ‘anclas’ más notorios de este circuito a nivel nacional- muy por encima de la media nacional en volumen de patrocinantes.

Me comunicaron que el programa salía del aire sin darme una razón lógica. Me dijeron que el programa no vendía suficiente, cosa que no era verdad, tenía 12 anunciantes que es bastante más de la media de cualquier programa de radio. Desestimo que el número de anunciantes haya sido la causa de la salida del programa.

Pocos programas regionales tienen tantos anunciantes como lo tenía el nuestro. Porque el mensaje llegaba hondo y lejos con credibilidad. Y aunque para mí lo realmente importante es el producto social y periodístico, entiendo que al final una emisora tiene que responder por salarios y costos. En eso también cumplimos con creces. Lo explico ‘porsia’.

Difícil encontrar razones para el cierre, dado el significado social de un programa en que la lucha de la región por la defensa de sus empresas básicas y transformadoras, así como de los derechos de los trabajadores y las comunidades, tenía un espacio preferencial. Nuestros oyentes y lectores, saben que no “guabineamos”, que somos verticales, directos y claros, pero al mismo tiempo no decimos ni avalamos cosas irresponsables.

Me anunciaron que el programa no iba a continuar, sin ninguna explicación, insisto, sin ninguna explicación, sin nada que lo pudiera justificar, porque: sintonía la tenía, muy alta y no sólo en el ámbito de las empresas básicas, que es uno de los temas preferidos del programa.

De manera que para la emisora el programa tenía credibilidad, y debía tenerlo ya que a mí me llamaban de programas de Unión Radio de Caracas, ¿tú crees que ellos me llamarían si fuera un loco? ¡Claro que no!.

Nunca hubo insultos ni ofensas. Solo razones responsablemente sustentadas dentro de la lógica diversidad de opiniones. Nunca fue “Público & Confidencial”, ni incoloro, inodoro ni insípido. Sin bobaliconerías. Tampoco perdió la sindéresis. Junto a Oscar Murillo, José Prat, Clavel Rangel y el invitado José Escolano, la consigna siempre fue: credibilidad ante todo.

Eso sí: no somos “neutros” cuando se trata de la democracia, los derechos del pueblo y el interés superior de Guayana y Venezuela.

Obviamente no fui sorprendido. Por meses me llegaban mensajes de personas amigas dentro del gobierno regional y del PSUV acerca de cómo en reuniones se planteaba la necesidad de silenciar a los trabajadores -incluyendo a no pocos oficialistas- que encontraban en “Público & Confidencial” radio, un lugar para expresar sus protestas, denuncias y reclamos.

Muchas veces recibí mensajes de texto, mensajes de Twitter, comentarios que no eran amenazas, sino cosas que invitaban a la autocensura. Advertencias, comentarios “vamos a ver cuánto va durar ese programa” de modo que yo varias veces alerté y ahora es que se concretan.

Parte de la intención de esto es silenciarme, las cosas que digo, que denuncio, sobre todo lo que está contenido en el libro (Guayana: el Milagro al Revés), pero lo que quieren realmente es silenciar a la gente, porque era uno de los pocos espacios que había y no es que queden muchos.

“Público & Confidencial” tenía sintonía muy alta, así que no encuentro otra explicación que no sean las presiones políticas.

Es la segunda vez que me sacan del aire en el mismo circuito. La primera vez fue en 2009, 2010 (en Éxitos 90.5 FM) para esta misma fecha, en enero. Llegamos de vacaciones y nos dijeron que no podíamos continuar. Pero se reanudó unos meses después en Actualidad 88.1.

Como se sabe, en los medios gobierneros la censura al pueblo es férrea y total cuando la comunidad lucha. En el llamado “Sistema Nacional de Medios Públicos” todo es controlado y regulado. El pueblo tiene espacio solo cuando hay alabanzas al gobierno. Nunca cuando denuncian. También nos llegaban mensajes que intentaban presionarnos a la autocensura. Incluso por twitter mediante cuentas anónimas. Y hasta por SMS al programa.

Son razones de presión política, un programa que tiene audiencia, que vende, que tiene credibilidad, ¿cuál es la razón para sacarlo del aire?

Más que silenciarnos a nosotros, es quitarle voz al pueblo lo que les “quita el sueño”.

Un gobierno con vocación totalitaria no tolera la opinión libre. La persigue, la amenaza, le abre “procedimientos administrativos”. Inventa multas, ahogos y presiona. Aprieta con amenazas diversas buscando la autocensura. O directamente cierra, como en el caso de RCTV y CNB.

Lo que aún hay de libertad de expresión e información es por la resistencia de unos cuantos medios de comunicación, editores, directores y periodistas con coraje y vocación por defender los principios. Muchos se han doblegado u optaron por lo acomodaticio. Otros resisten y luchan. Es parte de la lucha.

Recibimos centenares de mensajes de solidaridad y denuncias por SMS, correos y especialmente por twitter. También en Aló Ciudadano de Globovisión a través de Chúo Torrealba.

Más que silenciarme, es cerrar una tribuna a través de la cual los trabajadores y la gente de Guayana se expresaban. Éste es un ataque para reducir la oportunidad de que la gente se exprese. No hay duda de que este hecho estimula la autocensura.

Voy a seguir en lo mismo. No me voy a callar, voy a seguir ayudando a la lucha por Guayana. Tengo una columna aquí en Correo del Caroní y tengo el espacio en Tal Cual, tengo algunos espacios en portales digitales; y si se abre la oportunidad en algún medio radial que sea digno de reiniciar el programa, lo vamos a hacer..

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