Nos obligan a estar pendientes de los payasos para que se nos olvide el dueño del circo

Víctor Maldonado C.

Chávez está preso de sus propias maquinaciones. Nadie sabe a ciencia cierta dónde  está, cómo está y si finalmente tiene conciencia suficiente como para gobernar al país.

A su alrededor se ha construido una inmensa pared de eufemismos que ocultan mucho más de lo que dicen, que lo protege del escrutinio público y que permite a sus fideicomisarios el hacer y deshacer invocando su nombre y mostrando pruebas espurias de su supuesta conformidad con lo que están decidiendo.

Es lo que los expertos militares llamarían una sofisticada operación psicológica que tiene como objetivos el contrarrestar cualquier posibilidad de saber la verdad, que solo ellos conocen, y el distraer la atención social para evitar que los verdaderos problemas del país sean apropiadamente considerados.

América Latina es el continente de las telenovelas dramáticas y de esos programas televisivos en los que la miseria humana se exhibe frente a un panel que supuestamente administra esa justicia que en la vida real y cotidiana de las gentes no existe o no es accesible.

Por estos lares estamos acostumbrados a compensar buena parte de nuestras carencias sociales con lo que ocurre en la pantalla sin pensar que la realidad tiene mayores condiciones y profundidad que lo que puede mostrar una cámara.

A veces no nos percatamos que esa falsa realidad no es otra cosa que una puesta en escena en la que la simplicidad y la banalidad se entretejen para hacer creíble una contienda en la que los villanos son de temer y los buenos siempre se muestran ingenuos y desvalidos, aunque al final sean estos los que terminen ganando.

Por eso es fácil montar una operación psicológica. Es muy fácil partir de una mentira y comenzar a desgranar falsas evidencias allí donde se quiere colocar la atención del público.

Una foto, por ejemplo, confunde a la audiencia y la pone a discutir sobre su validez, mientras que en ese mismo instante están devaluando la moneda y perdiendo el control sobre el costo de la vida.

Dubraska Mora, trabajadora del Hospital Militar “Dr. Carlos Arvelo”

La trama continúa cuando alguien deja colar que una enfermera lo vio caminando a la entrada del hospital.

Nuevamente el colectivo concentra todas sus disquisiciones en determinar si entró caminando o corriendo y cuál chaqueta y de qué color estaba usando en ese momento.

Y como está concentrado en esas lides olvidan que esa semana ingresaron a las morgues de nuestras ciudades poco más de 360 víctimas de la violencia.

Al rato un mandatario sudamericano anuncia que viene al país a ver a su amigo y entonces la gente olvida que alguna vez tuvo dudas sobre si efectivamente llegó.

Todos pendientes de si Evo va o no va al Hospital Militar mientras que en otros centros asistenciales médicos, paramédicos y enfermos salen a las calles para protestar un servicio envilecido por las carencias, los salarios escuálidos y la inseguridad desbordada.

La cámara entonces da cuenta de una nueva solicitud al TSJ para nombrar una junta médica. De inmediato sale un jerarca del régimen y deja colar que en la próxima sesión de la Asamblea Nacional van a desenmascarar las sinvergüencerías de la oposición y a mostrar a esos empresarios corruptos que han dejado al país sin azúcar y papel higiénico.

De nuevo la gente se olvida de lo principal y vuelve sus miradas a la continuación del circo, esta vez en la parte procaz, cuando los payasos incapacitados de provocar siquiera una sonrisa, comienzan a desnudarse para mostrar sus cuerpos deformes por los rigores de una mala vida.

Mientras eso transcurre los presos políticos lucen olvidados y dejados a su propia suerte y la gente no cae en cuenta que las empresas de Guayana siguen hundiéndose en una crisis sin fin que le cuesta al fisco millardos de dólares que para colmo no tenemos.

De repente alguien comienza a referirse en tiempo pasado cuando alude al comandante. Un pequeño error en el guión, un salto emocional que puede tener consecuencias que de inmediato son contrarrestadas con una buena ráfaga de artillería populista.

Sale Maduro inaugurando la era digital desde Casalta III y deja colar que Globovisión no tiene cabida en la nueva época de la televisión venezolana. Y de nuevo la gente se olvida que la pregunta originaria es otra.

Todas las noches, con disciplina militante se produce una cadena oficial en la que poco a poco se van fundiendo las voces y mensajes de Hugo y su supuesto sucesor, dejando la impresión que son una sola entidad y que por lo tanto la revolución continúa campante a pesar de la ausencia presidencial.

Como ocurre con todas las operaciones de contrainteligencia, también en esta oportunidad se ha impuesto con tenacidad y violencia la disciplina del silencio. Nadie habla al respecto.

Todos están resumidos al guión, a repetir miles de veces el mismo argumento y a intentar salvarse una vez más de una realidad que sin embargo se muestra implacable en el esfuerzo de señalarles que ellos, fuera de las cámaras, son responsables de un país destrozado, corrompido, envilecido y confiscado.

Lo que usted tiene que saber sobre la TV digital en Venezuela

Luis Carlos Díaz

La cantidad de canales de televisión que se pueden ofrecer con antena es limitada. Durante años conocimos apenas 4 o 5 canales, pero poco a poco se han ido incorporando algunos más. Esa banda de canales empieza a ser insuficiente y hay que buscar alternativas. Lo mismo ocurre con la radio: el dial es bastante limitado y en algunas ciudades no cabe una sola emisora más.

Para emitir esas señales, la radio y la TV usan frecuencias radioeléctricas, que son la magia existente antes del Wi-Fi. No las ves, no las sientes, pero su señal está en todas partes hasta que una antena las recibe y las convierte en imagen y sonido. Y no, no es un dios, aunque la televisión sí ha construido culto.

Como esa cantidad de canales es limitada, el Estado debe administrarla. En algunos países esas señales se subastan al mejor postor y en otros el Estado las otorga. En todos los casos se exigen ciertas responsabilidades sobre la explotación de ese recurso. Sin embargo, la palabra clave es la “escasez”.

Como hay pocas, no caben tantas señales. Por eso —y también por razones políticas—la señal que antes explotaba RCTV luego fue otorgada a TVeS (con antenas repetidoras y todo: en combo).

Con la llegada de la televisión digital el asunto mejora. Ya la señal en la que se emite un canal no viaja de manera analógica sino digital. Eso significa que la imagen y el sonido son más fieles, mejora su calidad y además puede ser comprimida.

Cuando decimos que algo está digitalizado es porque ha sido convertido en millones de ceros y unos que se transmiten por cable o de manera inalámbrica y que pueden reconfigurar, allá donde se reciba, una imagen, un sonido, un texto o casi cualquier cosa.

La revolución digital implica que los lenguajes humanos pueden conservar su riqueza y su diversidad utilizando un mismo código compuesto por ceros y unos: 01001000 01101111 01101100 01100001 significa “Hola”.

La palabra más importante del párrafo anterior es “comprimida”. Eso significa que en cada espacio por donde emitía una señal de un canal de televisión analógico, ahora caben 8, 6 o 4 canales digitales. Eso depende de qué tan comprimida sea la señal digital y cuánta calidad se desee en esa imagen. Sin embargo, sin importar cuál se seleccione, la señal tendrá más calidad y además habrá espacio para más canales.

Es decir, donde antes había sólo 12 posibles canales de televisión, ahora hay señal para al menos 40.

Una aclaratoria: estamos hablando de la televisión que se recibe por antena, la TV abierta. No se trata de la televisión por cable ni la satelital que se recibe con miniparabólicas en quintas y ranchos de todo el país y que exige el pago de una suscripción mensual.

Obviamente, en un espacio en el que caben más canales, habría capacidad de darle señal nuevamente a RCTV, mantenérsela a Globovision, y además darle canales a ONGs, comunidades organizadas, proyectos educativos y emprendedurías locales. La adjudicación de frecuencias no sería tanto problema porque no se administrarían desde la escasez.

Por lo tanto, cualquier decisión que deje por fuera a algunas de estas propuestas de canales no obedecerá a una limitación técnica sino a una decisión política, administrativa.

Al poder le incomoda que se le marquen los errores, pero Venezuela está rezagada en esta materia. Llega a la fiesta de la televisión digital con retraso y, además, intentando convertirla en un logro político, una ofrenda para el Máximo Líder, un regalo para el Pueblo. Basta revisar las experiencias en el resto del mundo y ver sus fechas para ver cómo tanta palabrería se cae.

No somos los primeros ni los más rápidos. De hecho, la gaceta oficial que define el protocolo japonés-brasilero de televisión digital fue publicada apenas ayer, 20 de febrero de 2013. Pero quizás sí somos el único país que arranca su proyecto de TV digital con señales de exclusión para los canales independientes y críticos con el partido de gobierno.

Ese televisor que tienes, así como está, no sirve para la televisión digital. Se pueden hacer dos cosas: o compras un televisor nuevo que tenga capacidad para recibir TV digital o buscas un decodificador digital que adapte esa señal a tu televisor. Eso último es lo que hará la mayoría de la población.

Se trata de un aparato relativamente sencillo con una antena y un cable que va al televisor. En principio se anunció que el Estado distribuirá esos perolitos a través de los consejos comunales y después de hacer un estudio socioeconómico de las familias necesitadas… blablá y algo más de bla.

La cantidad de decodificadores es insuficiente, así que seguramente será el mercado el que termine de satisfacer la demanda. Pronto llegarán aparatos importados de Brasil o de China o del que mejor venda la cosa. Mientras tanto, el Gobierno le está comprando los aparatos o las piezas a Argentina.

Hasta los momentos no se ha presentado al país el presupuesto destinado para eso ni las empresas que han ganado esas licitaciones ni los márgenes de ganancia sobre el producto.

En este momento estamos en la transición: con un televisor sencillo podrás ver tus canales tradicionales, y, si consigues el decodificador, podrás disfrutar de la docena que se ofrecen por señal digital. Sin embargo, en algún punto debe darse el apagón analógico. Eso significa que sólo se podrá ver televisión digital. Ya decenas de países lo han aplicado y no ha sido un proceso traumático. Venezuela no tiene confirmada su fecha de apagón aún, pero puedes ver en esta tabla cómo andan otros países (http://es.wikipedia.org/wiki/Apag%C3%B3n_anal%C3%B3gico).

Hay otros puntos incómodos que no se dicen mucho en público:

La optimización no significa alta definición

La señal de la TV digital es mejor que la analógica, aunque igual puede sufrir con el clima o con los eventos naturales. Eso no significa que todos los canales de televisión pasarán a estar en alta definición (HD). Para emitir en HD es necesario que las plantas televisoras produzcan su señal en esa calidad, y eso implica cambio en las cámaras y muchas cosas más.

También es necesario que tu televisor sea HD y, por último, que la señal digital por donde viaja tenga el ancho de banda suficiente para que sea HD. Aún en Venezuela no han definido si habrá canales en definiciones de 720p o 1080i.

Esos numeritos significan la cantidad de líneas que son necesarias para construir un pantallazo: a mayor cantidad de líneas, mayor calidad y nitidez de la imagen. Un Blu-ray se ve en 1080p, una calidad que la TV digital no puede tener por los momentos.

Más canales para el Pueblo es menos Pueblo

La consigna de darle más canales de TV al “poder popular” e inundar la televisión con señales favorables al gobierno no significa necesariamente que habrá una mejor televisión. Las propuestas comunitarias y las televisoras de servicio público se pelean desde hace décadas en muchos espacios académicos y organizativos, pero la TV digital sólo resuelve el problema de la escasez de frecuencias, no el de la producción.

Cada canal otorgado significa una planta televisiva, con todos sus aparatos y personal, que debe instalarse. Y el problema de esos proyectos es su sustentabilidad.

Ya vimos cómo con las radios comunitarias, en muchos casos, la autonomía se perdió, como dice el maestro José Ignacio López Vigil. A su vez, otra investigadora del área, Raisa Urribarrí, concluyó en uno de sus estudios que algunas emisoras optaron por convertirse en “Gobunitarias”, porque su sostenibilidad era imposible fuera del presupuesto oficial, que no se otorga con neutralidad sino a cambio de mantener el proyecto de hegemonía comunicacional. Allí el Pueblo era sustituido por el Partido.

Por otro lado, la creación de más y más canales también puede significar ruido, porque hay algo que sigue siendo cada vez más escaso: la atención de las audiencias.

Con las radios chavistas en Caracas está pasando algo similar en estos meses: la Radio del Sur, Alba Radio, Activa Fm, Radio Arsenal, Radio Tiuna y la radio de la Asamblea Nacional, entre muchas otras, se encuentran peleándose pedacitos del mismo público objetivo. No significa más poder sino más dispersión y, a la larga y en el fondo, empiezan a decir más o menos lo mismo, lo que acaba con la pluralidad de pensamiento.

La lucha de los medios es ganar significación social, relevancia, marcar agendas y quizás fungir un poco de guías. La experiencia de la TV oficial es la del bajísimo rating, así que si una decena de canales se suman a Ávila TV, Vive TV, ANTV, TVeS y VTV, sin ofrecer algo distinto, terminarán peleándose las migajas de rating a un altísimo costo de presupuesto público para el mantenimiento de infraestructura y personal.

Lo mismo ocurre con las pequeñas emprendedurías privadas que quieran empezar a hacer TV: si no logran ser rentables, no podrán sostener el proyecto.

El reto de la TV

Hay un agujero negro que no pueden responder los voceros de la hegemonía venezolana ni las apuestas de las televisoras digitales en países donde los privados llevan la batuta: la televisión compite en un nuevo escenario de abundancia informativa.

La televisión abierta está compitiendo hace mucho rato con la televisión satelital, capaz de brindar centenares de canales de todo el mundo, parrillas de programación, señales en alta definición y hasta grabar para ver en diferido.

También debe competir con la televisión por cable, que tiene todo lo anterior sumado a servicios de Internet de alta velocidad y menos problemas por los cambios climáticos. Y además debe competir con el hecho evolutivo de que las audiencias más jóvenes están consumiendo otro tipo de contenidos audiovisuales a través de Internet.

De hecho, la próxima batalla podría ser entre la televisión en tiempo real —donde ves lo que transmite su señal en vivo— y la televisión asincrónica —en la que decides cuáles programas ver, cuándo verlos y eliminas publicidad y otras cosas.

Así que la gran inversión pública que estamos haciendo también choca contra nuevas dificultades: la llegada de la televisión digital es inminente, es necesaria, es obvia, pero también es tardía y burocratizada. Además llega en un contexto en el que no logra capturar la mayor cantidad de audiencia.

La sociedad de masas murió hace rato, así que el sueño de controlar al pueblo anestesiándolo con el consumo de más televisión y mensajes oficiales no tiene sentido en un entorno de audiencias fragmentadas.

El futuro de la TV será tener grandes picos de audiencia con hechos de magnitud social: un mundial de fútbol, el Miss Venezuela, una excelentísima telenovela… pero de resto debe conformarse con sus niveles de rating actuales y ser el ruido de compañía en las salas de espera. Esta ecuación sólo la puede romper la calidad de los contenidos y la significación social para sus audiencias.

Por el contrario: el propagandismo es repelente

Salvo la gratuidad, no hay ningún incentivo para pasarse de la televisión por suscripción (antena y cable) a la TV digital. Y a la primera que los canales digitales también se vean obligados a cumplir con la Ley Resorte-me y hacer cadenas, veremos otra estampida de sus televidentes. Por lo tanto, aunque el reto es enorme y habrá que distribuir decodificadores para cada televisor del país, como se ha hecho sin cháchara política en otros países, lo importante es el mensaje y no el medio.

Bienvenida sea la TV digital, pero el control remoto lo tenemos los usuarios.

Este es el “Top 10″ de las irregularidades administrativas del gobierno, en que destaca la impunidad

Joseph Poliszuk

Los casos de tráfico de influencias y malversación de fondos documentados desde 1999 no caben en una página, pero ahora que el Gobierno y sus aliados andan buscando corruptos en la acera de enfrente, aquí hay una suerte de “top 10” de muchas de las denuncias varadas en Fiscalía.

No es que el Gobierno del presidente Hugo Chávez haya inaugurado la corrupción venezolana. La diferencia, explica la diputada del estado Carabobo por Proyecto Venezuela, Deyalitza Aray, es que

“ahora los poderes públicos no tienen autonomía y manifiestan un claro manejo político de la lucha anticorrupción”.

Desde la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional, Aray no se opone a los homólogos del PSUV que piden investigar las últimas gestiones de Nueva Esparta y Monagas. Pero advierte que antes hay una cola de casos como el de la Cementera Cerro Azul, que aún espera a pesar de los 390 millones de dólares que el Gobierno destinó en sociedad con Irán.

“Es muy fácil hablar de especulación –dice– pero la corrupción tiene incidencia en la inflación: presiona y revierte el consumo de los bienes y servicios”.

TOP 10 DE LA CORRUPCIÓN

Makled con su amigo Acosta Carlés, entonces Gobernador de Carabobo

MAKLED. Prófugo de la justicia venezolana para entonces, Walid Makled apareció en 2009 de tercero en la lista de narcotraficantes más buscados por la Casa Blanca. A partir de allí, empezaron a salir una serie de vínculos con el Gobierno por haberle facilitado carnets, concesiones y contratos. Makled fue apresado en 2010 en Colombia, desde donde acusó a varios ministros y 15 generales por corrupción, contrabando de armas para la guerrilla colombiana y tráfico de estupefacientes. En Venezuela, sin embargo, ha preferido guardar silencio a lo largo de un juicio en el que los altos funcionarios quedaron excluidos de la lista de testigos. Entre tantos vínculos que le han achacado con el alto Gobierno, en los últimos años ha circulado una carta de agradecimiento que salió de Miraflores a la Fundación Makled “en nombre del Comandante Presidente”.

PDVAL. Más de 120.000 toneladas de alimentos descompuestos advirtieron en 2010 sobre una cadena de funcionarios que importaron comida con dólares preferenciales, para dejarla pagando flete en los puertos del país. El escándalo salpicó a una serie de pesos pesados de Pdvsa entre los que figura Egli Ramírez, tío del ministro Rafael Ramírez. Según el Ministerio Público, se perdieron 2.200 millones de dólares que hubieran servido para comprar más del doble de los productos lácteos que cada año se consumen en el país. Tres años después, el caso ha sido una papa caliente que ha pasado por cinco tribunales; los únicos tres imputados esperan al sexto juez desde sus casas. Aunque la justicia obliga a sacar de la cárcel a los presos que lleven más de un año esperando juicio, los de Pdval son uno de los pocos que gozan de ese beneficio.

ILLARAMENDI. El empresario Francisco Illaramendi se declaró culpable en marzo de 2011 por una estafa que, entre el dinero perdido, destacan 540 millones de dólares del fondo de pensiones de Petróleos de Venezuela. La empresa estatal asumió el hueco que sufrieron los trabajadores, pero Julio Montoya, Ismael García y otros diputados de la oposición acudieron al Ministerio Público para recordar que es el propio Rafael Ramírez, como presidente de Pdvsa, el responsable de los movimientos bancarios registrados en los fondos de los pensionados. La respuesta oficial fue abrir una investigación de la que al día de hoy no existen noticias. El caso, de cualquier forma, sigue en los tribunales de Estados Unidos, donde la corte de Connecticut acaba de entregar el testigo más arriba en las esferas federales.

PLAN BOLÍVAR 2000. No fue uno sino varios casos de corrupción. Recién llegado a Miraflores, Hugo Chávez lanzó en 1999 una serie de programas sociales que la Fuerza Armada Nacional ejecutó con la premisa de la “alianza cívico-militar”. Fue así como se vio a los soldados arreglando ranchos y vendiendo víveres con la bandera del llamado Plan Bolívar 2000. El programa se extendió por más de tres años y terminó salpicado por facturas enmendadas y cheques posdatados. En Guárico, por ejemplo, se grabó a un soldado que –bajo las órdenes del general Melvin López Hidalgo– cambió en efectivo un cheque a nombre de un ferretero. La Contraloría emitió un informe en que determinó varios ilícitos, pero Chávez salió en defensa del general Manuel Rosendo y otros señalados: “A lo mejor es una falta administrativa que requiere una multa (…) pero no es para prender el ventilador”.

CASO ANDERSON. El atentado contra el fiscal Danilo Anderson la noche del 18 de noviembre de 2004 develó corrupción en el sistema judicial. Las autoridades desestimaron las actas policiales que señalaban una red de extorsión conocida como la “Banda de los enanos”, pero luego reconocieron que del apartamento del fiscal sacaron maletas de dinero en efectivo y máquinas para contar billetes. Tras más de tres años de denuncias contra un juicio amañado, Hernando Contreras, uno de los fiscales del caso, confesó en 2008 que habían forjado actas y falseado testimonios por orden del fiscal general, Isaías Rodríguez. En otras circunstancias, el magistrado Eladio Aponte apareció el año pasado acusando al Gobierno de controlar los tribunales y hasta de forzar medidas a favor de generales que llegaron a guardar droga en un cuartel de Carora.

DIOSDADO & CIA. Los casos documentados a principios de 2009 en contra de los dirigentes del PSUV, Luis Felipe Acosta Carlez, Diosdado Cabello, Ronald Blanco La Cruz, Gian Carlo Di Martino, José Vicente Rangel Ávalos y Juan Barreto suman más de 711 millones de dólares, que pudieron alcanzar para construir un hospital en cada una de las localidades que gobernaban. La oposición ganó Carabobo, Miranda, Táchira, Maracaibo, el municipio Sucre y Caracas en ese tiempo y a partir de allí, llevó a la Contraloría y la Fiscalía una serie de denuncias que quedaron engavetadas. Hubo casos más graves a la hora de sacar la calculadora, pero en Miranda destacaron los más de 400 millones de bolívares viejos que Cabello destinó para dos baños supuestamente remodelados, que encontraron con cerámicas y piezas rudimentarias.

EL MALETINAZO. Guido Antonini Wilson apareció el 4 de agosto de 2007 en Buenos Aires con una maleta cargada de casi 800.000 dólares. El hecho destapó una red de funcionarios de ambos países que viajaban con maletas de dinero en efectivo sin ningún tipo de registro fiscal. Tras el escándalo, el gordo Antonini apareció en Miami como testigo protegido de un juicio, en el que declaró que la famosa “valija” era una de varias que sumaban 5 millones para la primera campaña presidencial de Cristina Kirchner. Luisa Ortega Díaz se estrenó entonces en la Fiscalía General de la República advirtiendo que lo revelado en Estados Unidos no tenía incidencia en Venezuela mientras que el contralor, Clodosbaldo Russián, prometió investigar. Años después, el embajador argentino, Eduardo Sadous, denunció cobro de comisiones en los convenios bilaterales.

BANCOS QUEBRADOS. Tanto el Gobierno como la oposición acusaron en 2009 a una serie de banqueros y funcionarios como responsables de una “centrífuga financiera”, que permitió vender bancos con los ahorros de los clientes de otros bancos. La mayoría de los involucrados quedó libre y en el país, a pesar de las órdenes de captura que el propio Gobierno había girado a través de Interpol. Los 15 bancos intervenidos controlaban 13% de las captaciones del sistema financiero, eran pequeños pero estaban consentidos con depósitos excepcionales de instituciones públicas. Los tesoreros y funcionarios responsables nunca fueron tocados; ni siquiera el superintendente de Bancos, Edgar Hernández Behrens, quien autorizó a los empresarios Pedro Torres Ciliberto y Arné Chacón a adquirir Central y Banco Real con préstamos ficticios.

CIUDAD LEBRÚN. Jesse Chacón, al frente del Ministerio de Interior y Justicia, sorprendió en 2006 denunciando al magistrado del Tribunal Supremo de Justicia, Luis Velásquez Alvaray, por comisiones de más de 9 millardos de bolívares en la compra de unos terrenos para instalaciones judiciales como la llamada Ciudad Lebrún de Caracas, que prometía unos tribunales civiles remozados. Sorprendentemente, Velásquez Alvaray contraatacó acusando al vicepresidente José Vicente Rangel, al ministro Chacón y al entonces presidente de la Asamblea Nacional, Nicolás Maduro, de dirigir una operación en su contra, a través de una red de extorsión judicial conocida desde 2004 como “la Banda de los enanos”. Al final Velásquez Alvaray huyó del país y los tribunales civiles continuaron en la misma esquina de Pajaritos donde los ascensores no se dan abasto.

CENTRAL AZUCARERO. Tras la construcción del Complejo Agroindustrial Azucarero “Ezequiel Zamora” hubo cheques clonados, nóminas infladas y partidas desviadas para la remodelación de la sede del Comando Maisanta en Sabaneta de Barinas. La Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional determinó un daño de 3,3 millardos de bolívares y señaló como responsables a oficiales militares y funcionarios como el entonces ministro de Agricultura y Tierras, Antonio Albarrán. Al final, sin embargo, la Justicia solo tocó a los oficiales militares. El proyecto fue vendido por el presidente Hugo Chávez como bandera de la transformación del campo en su pueblo natal, pero luego resultó ensombrecido por denuncias de corrupción que originalmente involucraron a asesores cubanos y hasta a su familia. El Gobierno finalmente aprobó más recursos para terminar la construcción, así terminó todo.

Estas son las claves de la propaganda nazichavista

Elides Rojas

Los soviéticos fueron reyes en esta materia. Los cubanos castrocomunistas grandes alumnos y entre los mejores del mundo.

Y el oficialismo (antes chavismo) es fiel seguidor de Joseph Goebbels, el genio de la propaganda Nazi, prácticamente desde que comenzó esta historia cavernícola y de franco retroceso. Hagamos un ejercicio simple.

Revisemos los principios del sátrapa alemán y encontremos al menos una acción castrochavista aplicada en Venezuela o el mundo. Claro que para esto se necesita plata, mucha plata y esclavos adoctrinados.

Eso le sobró a los alemanes, soviéticos y cubanos. También a Chávez. Y el chavismo en trance de madurismo la tiene. Y con la devaluación, robo directo a los venezolanos, tienen más.

1. Principio de simplificación del enemigo único: Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo (Los escuálidos, los majunches).

2. Principio del método de contagio: Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada (La derecha. la canalla, los medios de derecha).

3. Principio de la transposición: Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan (Las foticos de Chávez haciendo fiesta con sus hijas en La Habana, los magnicidios, juicios tipo Aponte Aponte, estos problemas los heredamos de los cuarenta años podridos).

4. Principio de la exageración y desfiguración: Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave (El cáncer de Chávez fue inoculado desde el imperio, un barco de EEUU en el Caribe es el comienzo de la invasión imperial).

5. Principio de la vulgarización: Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar (Corazón de la patria, amor con amor se paga, los amo, yo soy el pueblo, yo les pertenezco. Los ricos los esclavizaron).

6. Principio de orquestación: La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas.

De aquí viene también la famosa frase:”Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad” (Poder para el pueblo, viva Fidel, viva Cuba. Hombre nuevo. No hay inflación. No es devaluación. Es ajuste de precios. Estamos defendiendo los dólares del pueblo).

7. Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público está ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones (Amuay, devaluación, foticos, juicios contra Leopoldo López y dirigentes de oposición, se robaron los dólares de Cadivi, banqueros corruptos).

8. Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias (Villegas habló con Chávez y le dijo que le dijera a Arreaza que dijera que está cansado de tanto correr. Lo mismo dijo el equipo médico. Fidel lo ratificó ayer. Está curado).

9. Principio de la silenciación: Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines (Para bachaco chivo. Para devaluación, foticos. Para apagones y estudiantes en protesta frente a la embajada de los vividores, pues amenazas y juicios amañados).

10. Principio de la transfusión: Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas (Blancos y negros. Pobres y ricos. Izquierda y derecha. Universitarios buenos y universitarios malos. Esclavos y dueños de hacienda. Bolívar y españoles. Fidel, Chávez y el imperio. Patriotas y realistas).

11. Principio de la unanimidad: Llegar a convencer a mucha gente que piensa “como todo el mundo”, creando una falsa impresión de unanimidad” (Somos mayoría. La mayoría somos pata en el suelo. Yo soy pata en el suelo como todos ustedes. La izquierda está avanzando en todo el mundo. Miren cómo el imperialismo está boqueando).

Nada nuevo bajo el sol. Hasta Maduro es capaz de ejecutar esta plana.

Claro. Con la ayuda del G2 cubano.

Estas son las mentiras que nos estamos calando

Orlando Viera-Blanco

Gobernar no se agota en la eficiencia o probidad de los actos de gobierno. Gobernar es hacerlo asistido de la verdad. No basta rendir cuenta del uso de los fondos públicos.

También se rinde cuenta de la vida, la propiedad, la salud, la paz y la defensa integral de la república. Callar o mentir en cualquiera de estos ámbitos, derriba y condena al gobernante, incapaz de garantizar los derechos fundamentales de sus administrados y peor, desconocer la torpeza de sus actos.

Miente la ministra de Cartera de Asuntos Penitenciarios cuando señaló a Globovisión como responsable de la masacre del penal de Uribana en enero. El hacinamiento crítico de nuestras cárceles, el retardo procesal y el control de los pranes, no es una responsabilidad que pueda ser trasladada a la IV-R. No es preciso tener una maestría en derecho criminal para comprender la aberración de nuestra realidad carcelaria.

Según el Observatorio Venezolano de Prisiones coordinado por el colega Humberto Prado, al menos 591 reos murieron y otros 1.132 resultaron heridos en el 2012.

Entre 1999 y 2012, un total de 5.667 personas perdieron la vida en nuestras cárceles y otras 15.592 sufrieron lesiones. Ello  supone que casi la mitad de la población penitenciaria “ha sido tocada por la violencia carcelaria”.

En materia de hacinamiento tenemos un 192% de sobrepoblación. De 34 cárceles del país con capacidad para 16.596 presos, hoy ellas “albergan” 48.262 reos. Y del total de reclusos, el 70% (33.350) corresponde a prisión preventiva y 14.912 son penados o con sentencia definitiva.

Bajo la dialéctica socialista se ha legitimado la sucesión de Maduro o justificado el ensañamiento inhumano contra Simonovis.

Miente el periodista español Ignacio Ramonet, exdirector del periódico Le Monde Diplomatique, cuando afirma que Venezuela ha sido puntera en la lucha contra la pobreza y en el proceso de transformación profunda de Latinoamérica. Exalta con orgullo el editor, la calidad de vida-sic de los venezolanos.

¿Cuál “transformación social profunda y humanitaria” puede respaldar Sr. Ramonet, un país que ve morir año a año  a 20.000 ciudadanos?

¿De cuál  calidad de vida habla Ud., cuando nuestras vidas están sentenciadas por una bala perdida, un asalto o un secuestro?

Explique Ud. los logros de la revolución a miles las madres desconsoladas que han perdido a sus hijos por la violencia.

Explique a la hija de Simonovis la tragedia de su padre.

Explique a Claudio Fermín el homicidio de su hijo, a los familiares de Brito su inmolación, y en fin, todo barnizado por un 95% de impunidad.

¿Cuántas policías han sido desmanteladas por razones políticas?

¿Donde están esos agentes y cómo repercute social y criminalmente ese déficit policial?

Miente la cartera de Finanzas sobre la solvencia económica del país. Nos hemos quedado virtualmente sin reservas líquidas. Hasta el petróleo que yace en el subsuelo lo han hipotecado. Porque aquí no ha habido administración, sino un derroche incontrolado y bizarro de nuestros recursos. Disciplina socialista que no vacila en pignorar nuestro oro y nuestra minería.

Miente la cartera de Hábitat  sobre la calidad de las obras de la Misión Vivienda, que no resisten el más leve cataclismo sin ver desplomadas sus estructuras como castillos de barro.

Mienten sobre el estado del sistema barrio adentro, nuestros hospitales, escuelas o carreteras.

Mienten sobre el destino de los recursos a Cuba, que justifican bajo el argumento insensato, que un médico cubano cuesta menos que uno venezolano, lo cual no es verdad.

Mienten sobre el carácter profesional de nuestras FFAA y sobre el rol comunitario de las milicias, hoy contingentes convertidos en un brazo partidista armado del PSUV.

Mienten sobre el uso útil 3 millones de hectáreas expropiadas. Mienten sobre el desempleo o las bondades de la nueva LOT.

Mienten sobre la independencia de las empresas básicas de Guayana, que han quedado saqueadas y en la ruina, con miles de trabajadores en la calle.

Miente el Ministro de Energía y Presidente de Pdvsa, sobre la situación financiera de la industria;  la pertinencia de la venta de crudo a futuro o el manejo transparente de fondos-cajas chicas por el Ejecutivo nacional.

Mienten sobre el desmedido endeudamiento y sobre la independencia, soberanía y estado de bienestar del país, cuando vamos vigilados por los hermanos Castro y una nueva elite socialista se pasea buchona en limosinas y en jet privados.

La mentira se lo ha llevado todo, incluso al presidente-comandante, sin chance de contener a sus propios operarios.

Mentiras que darán cuenta del poder, porque engañar al pueblo comporta la madre de todas las deudas.

Hoy vale recordar aquel refrán popular: “Más rápido cae un mentiroso que un ladrón”

Así fue la inflación en Zimbabwe

Luis Vicente León

Imagine una economía en la que los precios se duplican diariamente. A ese endemoniado ritmo llegó a crecer la inflación en Zimbabwe.

La cifra oficial durante el 2008 alcanzó la ilegible cifra de doscientos treinta y un millón por ciento anual (231.000.000%).

El dinero no valía nada y los ciudadanos sobrevivían en medio de uno de los fenómenos económicos más temidos: la hiperinflación. Pero regresemos la película de Zimbabwe y vayamos hasta el 2000.

Desde principios del 2000, Zimbabwe sufría las consecuencias de la desinversión que implicó la confiscación de las tierras de los hacendados blancos y de una política monetaria expansiva financiada por el Banco Central. Los precios comenzaron a subir, al principio con cierta timidez, alcanzando para el año 2000 un 54%. Cinco años después, los precios crecían a un 585,4% anual y ya para el 2006 los precios rompieron la barrera de los mil.

Robert Mugabe se enfrentó a un dilema y decidió perseguir a los comerciantes culpándolos del proceso inflacionario. En diciembre de 2006, Burombo Mudumo y Lemmy Chikomo, de Lobels Bakery, fueron sentenciados a cuatro meses de prisión por vender el pan por encima de los precios regulados.

El magistrado que dictó sentencia dijo que ‘el encarcelamiento debería servir de advertencia a otros potenciales violadores de la Ley’. Los panaderos, ahora presos, argumentaron en su defensa que habían enviado cartas a los ministerios encargados de la regulación de precios advirtiéndoles que si vendían a los precios establecidos se verían obligados a parar la producción.

Nunca recibieron respuesta y, ante el dilema, decidieron producir y vender. No creían que serían castigados con la pérdida de su libertad, pero entre rejas se vieron.

Los precios aceleraron su ascenso, así que Mugabe decidió tomar cartas en el asunto y decidió prohibir la inflación. Sí, leyó bien: prohibir la inflación. Emitió un decreto que obligaba a disminuir de forma inmediata en un cincuenta por ciento (50%) todos los precios de la economía y, luego de esa extraordinaria reducción de precios, nadie podría subirlos nuevamente.

La política de Mugabe tuvo consecuencias inmediatas: en solo un fin de semana los consumidores agotaron todas las existencias de alimentos y electrodomésticos. En la mañana del lunes los comercios amanecieron vacíos y unos cuantos comerciantes despertaron tras las rejas por presunta especulación y acaparamiento.

A partir de ese momento era prácticamente imposible conseguir carne, sal, azúcar, pan, leche o aceite en Zimbabwe. Los economistas desistieron de la idea de medir la inflación por una razón: los precios eran irrelevantes pues no había productos.

La situación en Zimbabwe ha mejorado desde el 2009. Mugabe aceptó el uso de moneda extranjera como medio de pago y comenzó un proceso de liberación de los precios. Incluso ha dado señales de permitir el retorno de los antiguos hacendados a sus tierras. Zimbabwe es un país que continúa errando en un complicado laberinto político y económico, pero, paradójicamente, ahora lo transita tomado de la mano del Fondo Monetario Internacional, su antiguo enemigo.”

Cronología Wikipedia

La hiperinflación en Zimbabue ha persistido desde inicios de la década de 2000, poco después de la confiscación de tierras agrícolas en manos de la minoría blanca por parte del gobierno zimbabuense y su rechazo a pagar las deudas con el Fondo Monetario Internacional.

Datos de noviembre de 2008 estimaban que la tasa de inflación anual de Zimbabue era de 89.700 trillones por ciento (es decir, los precios se duplicaban cada 24,7 horas).

En abril de 2009, Zimbabue abandonó la impresión del Dólar zimbabuense, y el Rand sudafricano y el Dólar estadounidense se convirtieron en las monedas estándar para el cambio. El gobierno no tiene intenciones de reintroducir la moneda local hasta 2010.

El 18 de abril de 1980, cuando nació la nueva república independiente de Zimbabue a partir de la ex-colonia británica de Rodesia, el Dólar rodesiano fue reemplazado por el Dólar zimbabuense, con paridad de cambio (1 antiguo dólar rodesiano equivalía a 1 dólar zimbabuense).

El dólar zimbabuense llegó a valer 1,59 dólares estadounidenses. Desde la introducción de las reformas a las tierras a inicios de los años 90, la hiperinflación y el colapso de la economía zimbabuense han devaluado severamente al dólar zimbabuense.

Las críticas al presidente Robert Mugabe apuntaban a sus reformas de tierras enfocadas en confiscar las tierras administradas por blancos para redistribuírselas a la población negra; el gobierno argumentó que la principal razón de la debacle en la producción alimentaria es que los nuevos propietarios carecían de conocimientos para lograr una buena productividad en las granjas.

Sin embargo, el gobierno del Zanu-PF y sus adherentes señalan que este colapso económico es resultado de las sanciones internacionales que apuntan a algunos ministros y compañías leales al gobierno (como ZDERA) por parte de los Estados Unidos, la Unión Europea y Australia. Dichas sanciones son señaladas por el gobierno zimbabuense como ilegales y afectan directamente a la economía nacional.

A inicios del Siglo XXI Zimbabue comenzó a experimentar la hiperinflación. La inflación alcanzó el 624% a inicios de 2004, y después cayó a dígitos triples inferiores al alcanzado en 2004.

2006

El 16 de febrero de 2006, el gobernador del Reserve Bank of Zimbabwe, Gideon Gono, anunció que el gobierno había impreso 21 billones de dólares zimbabuenses con tal de adquirir divisas extranjeras para pagar las deudas contraídas con el Fondo Monetario Internacional.

A inicios de mayo de 2006, el gobierno de Zimbabue comenzó nuevamente a imprimir dinero para producir 60 billones de dólares zimbabuenses. Este dinero adicional para financiar el reciente incremento de un 300% en los salarios para los soldados y policías, y de un 200% para otros servidores públicos. El dinero no estaba presupuestado en el año fiscal en curso, y el gobierno no señaló de dónde provenía ese dinero adicional.

En agosto de 2006, el gobierno zimbabuense emitió nuevas series de dinero y se le consultó a los ciudadanos acerca del posible cambio de billetes; la nueva edición (emitida por el banco central de Zimbabue) tenía tres ceros tachados. La mayoría de los analistas financieros se mantuvieron escépticos y señalaron que la nueva moneda no entregaría un alivio a la inflación.

2007

En febrero de 2007, el banco central de Zimbabue señaló que la inflación fue declarada “ilegal”, prohibiendo cualquier incremento en los precios de determinados artículos de primera necesidad entre el 1 de marzo y el 30 de junio. Los oficiales arrestaron a ejecutivos de algunas empresas zimbabuenses por aumentar los precios de sus productos.

En marzo de 2007, la inflación llegó un nuevo máximo de 1.730%, y en junio el gobierno señaló que la inflación alcanzaba el 7,638%. Las predicciones para la inflación anual variaban entre el 3.000 (de acuerdo al FMI) y 8.000%. De hecho, la inflación en ese mes alcanzaba el 11.000% a partir de una estimación inicial de 9.000%.

El embajador de Estados Unidos, Christopher Dell, predijo que para diciembre de 2007 la inflación alcanzaría el 1.500.000%, aún cuando el FMI estimaba sólo un 115.000% para ese mes, y un 150.000% para enero de 2008.

El gobierno comenzó a emitir billetes de 200.000 dólares zimbabuenses, al mismo tiempo que abundaban los rumores de importantes recortes en los suministros de alimentos, combustibles y medicinas. El gobierno instituyó una congelación de seis meses a los salarios a partir del 1 de septiembre de 2007.

2008

El Banco de Reserva de Zimbabue comenzó a imprimir billetes de 10 millones de dólares zimbabuenses en enero de 2008, casi equivalentes a 4 dólares estadounidenses. La inflación en Zimbabue llegó al récord de un 26.470,8% mientras que la economía nacional se contrajo un 6%, de acuerdo al banco central.

En abril de 2008, el Banco de Reserva de Zimbabue emitió billetes de 50.000.000 de dólares zimbabuenses, los cuales valían aproximadamente 1,20 dólares estadounidenses.

En mayo de 2008 el Banco de Reserva de Zimbabue emitió billetes de banco (o más bien “cheques al portador”) con valores de 100 millones y 250 millones de dólares zimbabuenses. Mientras tanto, la inflación se estimaba en un 165.000% con algunos reportes no confirmados que situaban la inflación en un 400.000%. Diez días después, comenzaron a imprimirse billetes de 500 millones de dólares zimbabuenses (en ese entonces equivalentes a 2 dólares estadounidenses). El embajador de Estados Unidos en Harare proyectaba que la inflación alcanzaría el 1.500.000% al término de 2008.

A inicios de julio de 2008, las fuentes oficiales ubicaron la tasa de inflación en un 355.000% mientras que algunas fuentes independientes la estimaron en un 8.500.000%.

Para el 4 de julio de 2008 a las 5:00 p.m. (hora local), una botella de cerveza costaba 100 mil millones de dólares zimbabuenses, pero una hora después, el precio había ascendido a 150 mil millones de dólares; el periódico Los Angeles Times reportó el 15 de julio de 2008 que las prensas se quedaron sin papel para imprimir el dinero, y se mencionó que debido a los casos relacionados con los derechos humanos, Alemania suspendió el envío de suministros de papel y la licencia del software para crear diseños de denominaciones mayores de la moneda.

El 16 de julio, la tasa oficial de inflación fue reportada por el banco central de Zimbabue, que la situó en 2,2 millón por ciento.

El 19 de julio de 2008, el Banco de Reserva de Zimbabue anunció planes para introducir un billete de 100 mil millones de dólares zimbabuenses.

El 30 de julio de 2008, el Gobernador del Banco de Reserva de Zimbabue, Gideon Gono, anunció que el dólar zimbabuense sería redenominado removiéndole 10 ceros, a partir del 1 de agosto de ese mismo año. 10 mil millones de dólares zimbabuenses se convirtieron en 1 dólar después de la redenominación.

El 19 de agosto de 2008, las fuentes oficiales anunciaron que la inflación estimada para junio fue de 11.250.000% (en este caso, los precios se duplicaban cada 32 días).

Las estadísticas oficiales reportaron en octubre que la inflación de julio alcanzó el 231.000.000%. La tasa anual de crecimiento de precios fue de 11,2 millones en junio.

Steve Hanke, miembro del Instituto Cato, publicó un documento que estimaba la tasa de inflación acumulada al 14 de noviembre de 2008 en 89,7 quintillón por ciento; de acuerdo a sus cálculos, entre el 24 de octubre y el 14 de noviembre, los precios en Zimbabue se incrementaron en un factor de 170-200 cada semana.

El 6 de diciembre de 2008, el Banco de Reserva de Zimbabue anunció planes para emitir billetes de 200.000.000 de dólares zimbabuenses, tan sólo unos días después de introducir el billete de 100 millones.

2009

A fines de diciembre de 2008 e inicios de enero de 2009 el uso de monedas extranjeras como medio de cambio se había convertido en una práctica popular mientras que pocos bienes o servicios eran ofertados en moneda local. En un intento por ayudar a los negocios, el banco central de Zimbabue autorizó a cerca de 1.000 tiendas a vender sus productos en monedas extranjeras.

El 12 de enero de 2009, Zimbabue introdujo un billete de 50 mil millones de dólares zimbabuenses.

El 16 de enero de 2011, Zimbabue anunció planes para la inminente emisión de billetes de 10 billones, 20 billones, 50 billones y 100 billones de dólares zimbabuenses. Al momento del anuncio, este último valor equivalía a cerca de 30 dólares estadounidenses, pero se esperaba que dicho valor se evaporara paulatinamente.

De manera notable, estos planes abrieron una brecha entre las series de billetes: no existe un orden regular entre los billetes con valores entre 100 mil millones a 1 billón. Se necesitan 200 billetes de 50 mil millones de dólares zimbabuenses para hacer el mismo valor que el próximo billete de la serie, equivalente a 10 billones de dólares.

El 29 de enero, en un intento por contener la descontrolada inflación en el país, el Ministro de Finanzas, Patrick Chinamasa, anunció que los zimbabuenses podrían usar otras monedas más estables (por ejemplo, el Rand sudafricano) para hacer negocios, en vez del dólar zimbabuense.

Aunque sólo las empresas autorizadas podían aceptar monedas extranjeras, esto se ha convertido en una práctica común. Incluso, según los residentes locales, los vendedores callejeros se han negado a aceptar dólares zimbabuenses.

En febrero, el gobierno de Zimbabue revaluó su moneda. Uno de estos nuevos dólares zimbabuenses equivalía a un billón de los anteriores.

Esto hizo que el número de ceros borrados durante todo el período de hiperinflación llegara a 25.

“Los pobres tendrán que seguir siendo pobres, los necesitamos así”

Carla Angola

Nota de Sala de Información: El 18 de octubre del 2012, la periodista Carla Angola sostuvo una interesante conversación con el general Guaicaipuro Lameda. Sus revelaciones pueden servirnos para entender -todavía más- el comportamiento político del gobierno. Esta conversación –sin duda- es un documento para la historia del país.

Carla Angola: Siempre recuerdo en Buenas Noches la anécdota que compartió conmigo alguna vez en la que Jorge Giordani le confesó que a la revolución le convenía mantener pobres a los más necesitados en Venezuela. ¿Podría contar con detalles esa reunión y cómo surge ese comentario? ¿Qué planteamiento o inquietud suya generó esa respuesta?

Guaicaipuro Lameda: Yo le venía insistiendo al presidente Chávez que lo engañaban en el tema económico, ya que las proyecciones a 5 años mostraban un creciente déficit fiscal, necesidad de endeudamiento o devaluación y, por tanto, era necesario atender el tema de la producción para que Venezuela pudiera hacerse independiente de la renta petrolera, tal y como se había prometido en la campaña electoral y como me lo habían presentado en el proyecto para el cual estábamos trabajando.

Era la época en que se le decía al país que nos estábamos quitando los inversionistas a sombrerazos y que el submarino estaba a flote. Sin embargo, los inversionistas venían al país y no conseguían un interlocutor válido que les explicara cuáles eran las oportunidades de negocio y se iban decepcionados porque habían invertido tiempo y dinero sin recibir nada, ¡NI SIQUIERA UN NO!

Se iban con dudas y promesas vagas. Chávez aceptó que nos reuniéramos para hablar del tema y para la reunión invitó a 4 personas: José Vicente Rangel, Jorge Giordani, Héctor Navarro y Aristóbulo Istúriz, a quienes conseguí en la sala del consejo de ministros donde se suponía que haríamos la antesala para luego reunirnos con Chávez.

Estando allí, Giordani me pregunta que de qué se trataba lo que yo le quería informar al Presidente y le respondí en los siguientes términos:

“La proyección plurianual a 5 años nos indica que no vamos a tener crecimiento, será negativo, el déficit fiscal será creciente. Vamos a tener serias necesidades de endeudamiento, ya que se está perdiendo el control sobre el gasto del Gobierno bajo excusas populistas. El Gobierno no está ahorrando en el FIEM, gasta todo y engañamos al hablar de una economía creciente. Para que eso ocurra, deberían estarse construyendo galpones, edificios y toda la infraestructura que requiere la producción, y eso no existe. Si es verdad que queremos acabar con la pobreza, es imprescindible que se genere riqueza y que se diseñen mecanismos adecuados para que su distribución sea justa y equitativa, y eso tampoco lo veo”.

Allí Giordani me interrumpió y me dijo: “Mire, General, usted todavía no ha comprendido la revolución. Se lo explico: Esta revolución se propone hacer un cambio cultural en el país, cambiarle a la gente la forma de pensar y de vivir, y esos cambios sólo se pueden hacer desde el poder. Así que lo primero es mantenerse en el poder para hacer el cambio. El piso político nos lo da la gente pobre: ellos son los que votan por nosotros, por eso el discurso de la defensa de los pobres. Así que, LOS POBRES TENDRÁN QUE SEGUIR SIENDO POBRES, LOS NECESITAMOS ASÍ, hasta que logremos hacer la transformación cultural. Luego podremos hablar de economía de generación y de distribución de riqueza. Entretanto, hay que mantenerlos pobres y con esperanza”.

Allí yo lo interrumpí y le pregunté: “Ya que usted dice ‘luego’, dígame cuánto tiempo cree usted que tomará hacer ese cambio”.

La respuesta fue inmediata: “Mire, se trata de un cambio cultural y eso toma al menos tres generaciones: los adultos se resisten y se aferran al pasado; los jóvenes la viven y se acostumbran, y los niños la aprenden y la hacen suya. Toma por lo menos 30 años”.

Carla Angola: ¿Qué le respondió a Giordani cuando le confesó tan crueles objetivos?

Guaicaipuro Lameda: Mi respuesta no se hizo esperar:

“Usted me está diciendo que esta revolución deliberadamente condena a los pobres a que vivan en la pobreza sólo para que ustedes se mantengan en el poder mientras intentan que la gente piense como ustedes creen que deben pensar. Si es así, USTEDES SON UNOS HIJOS DE PUTA Y YO CON HIJOS DE PUTA NO TRABAJO”.

Giordani se molestó y me dijo: “¡No sea usted tan grosero!“. Se levantó de su silla y entró al despacho del presidente Chávez. Al cabo de unos 10 minutos salieron ambos y Chávez me dijo: “Lameda, me dijo Giordani que tú le faltaste el respeto”.

Yo le respondí:

“¡No, Presidente! Lo que yo le dije fue que si era deliberada la estrategia de esta revolución de condenar a los pobres a no salir de esa condición… USTEDES SON UNOS HIJOS DE PUTA Y YO CON HIJOS DE PUTA NO TRABAJO. Es una expresión condicionada a esta suposición que yo no acepto como válida”.

La respuesta de Chávez fue otra de sus astucias:

“Mira, Lameda, la cosa no es tan así como te dice Giordani; lo que pasa es que él es un idealista igual que tú. Ustedes están en los extremos. Yo creo que los ánimos están muy caldeados y así no vale la pena reunirse. Vamos a suspender y yo les aviso cuándo escucharemos a Lameda”.

La reunión nunca se produjo y, a partir de allí, fue muy poco lo que hablé con Chávez o sus ministros. Eso marcó mi ruptura con la revolución. Es un asunto de principios. El ejercicio del poder no puede estar por encima de la vida de la gente porque en democracia el gobernante está para servir de acuerdo con la voluntad de la gente y no para imponerle a la gente su propia voluntad.

Carla Angola: Me parece imprescindible que el Gobierno quede al descubierto. Lo brutal de la confesión de Giordani, es que esa gente humilde e inocente confía en esta revolución y la cree su salvadora. ¿Y si supieran que en realidad son sus verdugos?

Guaicaipuro Lameda: Yo fui a Cuba durante 5 días. Fue una visita solicitada por Fidel a Chávez por intermedio del Ministro de Industrias Básicas con doble propósito. Primero, convencerme de la necesidad que tenía Cuba de recibir ayuda desde Venezuela, y segundo, someterme a un proceso de “inducción revolucionaria”. Chávez me había presentado a Fidel en los siguientes términos: “Lameda será el Presidente de PDVSA mientras yo sea el Presidente de Venezuela”.

En la conversación que sostuve con Fidel me dijo de manera clara y sin rodeos:

“Para mantenernos, necesitamos unos 4.000 millones de dólares al año. Más de eso ‘estorba’, la gente empieza a vivir bien y se acaba el discurso de la pobreza”.

Lo que me dijo Giordani confirma que ese mismo concepto fue trasladado a Venezuela. Desconozco cuál es la cantidad más allá de la cual el dinero estorba aquí. Pero lo cierto es que por eso se regala la plata al exterior sacándole doble provecho: “Se quema el dinero” y se compra apoyo y silencio político internacional. Por eso se le ha pagado a las transnacionales para que se vayan. Así no hay producción nueva sino que se usa el dinero para hacernos dueños de un negocio que ya existe.

Esa es la misma razón por la cual se derrocha dinero en satélites que financian, en realidad, la investigación y desarrollo de los chinos, quienes ganan en su carrera contra “el imperio”, mientras Venezuela les sirve de base de apoyo para una posible penetración continental en el largo plazo.

La estrategia político-económica para mantenerse en el poder es fácil de explicar. Primero, el Gobierno se declara defensor de los pobres con dos intereses: Ser el adalid y semi-Dios de los pobres y derrotar al adversario. En este sentido, la revolución divide al país en dos toletes: sus amigos, los pobres; sus enemigos. “escuálidos, majunches, oligarcas, golpistas, pitiyankees” o como convenga llamarlos según la circunstancia.

Su estrategia atiende a los pobres desde el estrato E hacia arriba, el estrato D y algo del C. A esta gente que siempre fue pobre, se le “regala” lo que nunca tuvo y lo que nunca le daría nadie con una política sensata de educación, que más bien querría darles herramientas para valerse por sí mismos y no depender del Estado. Eso tomaría tiempo, así que la revolución se lo da de inmediato.

Es muy fácil contentar a gente con tantas penurias. Se les convence de que su mayor riesgo es perder lo que ahora tienen. Se destinan los recursos para ellos y se pasa una “raya” a partir de donde están los enemigos: sector C, B y A. Procurar satisfacción a estos sectores es más costoso, así que se les dedican más bien privaciones a fin de provocarlos y mantenerlos como un enemigo del gobierno y, en consecuencia, enemigo de los únicos amigos del gobierno: los pobres.

Fíjate el mensaje que se está dando en este momento con Nicolás Maduro: con Chávez un chofer de autobús puede ser Vicepresidente. Con Capriles algunos decían que la oficina de Maduro sería el autobús del progreso para que él lo manejara. Es como cuando la señora de la casa le dice a su amiga: “Voy a la peluquería a hacerme las uñas porque parezco una cachifa” y la señora de servicio está allí, a su lado, oyendo y haciéndole el almuerzo.

El gobierno se ha aprovechado de esos errores culturales para alimentar el odio hacia esas clases y, por unos pocos, todos pagan.

Carla Angola: El 7 de octubre existían más de 5.2 millones de personas en estado de total dependencia económica con el Estado (de dos o más fuentes). Al leer sus respuestas, podrían plantearse: me dice que el gobierno quiere que siga siendo pobre, pero en realidad me da dinero para vivir. ¿No es una contradicción? General, ¿cómo hacerles entender que lo correcto es que el Estado genere empleo y más oportunidades académicas para que logren algún día ser independientes y superarse a través del trabajo digno, no a través de una dádiva o por su lealtad a un hombre?

Guaicaipuro Lameda: La táctica es que te ofrecen vivir mejor desde ya, te regalan lo básico que necesitas y te prometen a futuro, para algún día. Esa promesa es como la lotería: pocos se lo sacan pero muchos lo juegan.

El elemento vitalizador de la esperanza es el proceso electoral. Es allí donde se afinca la revolución para dar, prometer y remolcar. Recuerdo que en el revocatorio PDVSA otorgó 600 millones de dólares de crédito a los campesinos. En ese entonces yo era copropietario de una finca en Guárico. A algunos le dieron maquinaria a crédito, a otros le dieron insumos a crédito, a otros le dieron un tremendo negocio (venderle a los campesinos los insumos que compraron a crédito). El Gobierno estaba seguro de que ninguno de ellos se convertiría en un verdadero productor. Entregaron todo fuera de tiempo de siembra. Y para ser aún más perversos…

Cuando los productores íbamos a buscar insumos, sencillamente no había. Eso generó un mercado informal de insumos donde los “campesinos pobres” revendieron los insumos a los “productores ricos”. Además el gobierno congeló el precio de los productos, esto dejaba “tablas” al productor ya que para tener utilidad, había que comprar en el mercado “informal de insumos”.

Por su parte, el PSUV tenía la lista del llamado 1×10 de todos los que recibieron créditos. Los cabeza de lista eran responsables de llevarlos a votar en el mismo camión donde los llevaron a buscar los insumos. De estos hay muchos ejemplos.

Esa es la misma denuncia que se hace en estas elecciones presidenciales 2012. Más de ocho millones de venezolanos están inscritos en la Misión Vivienda. Se comenta que se les pasó lista, se les fue a buscar a sus residencias y se les llevó a centros de votación dispuestos sólo para ellos.

Esto que parece una contradicción es una clara pero perversa estrategia. Los planteamientos de la gente de estratos D y E andan en el orden de:

1. “La oposición me habla del futuro para mis nietos. No entienden cómo vivimos y que ni siquiera tenemos para darle de comer a los hijos. Sin hijos, ¿qué vamos a hablar de nietos? Chávez me da el día a día para mis hijos”.

2. “Me dicen en la oposición que debo tener paciencia, pero a mí eso se me agotó, eso está bueno para los jóvenes. Para mí, el futuro es hoy, porque mañana puedo estar muerto. A mí ya se me acabó el tiempo para tener paciencia. Chávez me da lo del día, la pensión, las medicinas, comida barata y mucho amor”.

Estos comentarios los recogí en reuniones de trabajo con ancianos pensionados quienes no estaban incluidos, ni siquiera en el sistema de pensiones o no cobraban a tiempo, y de madres quienes esperaban ayuda de los programas sociales del gobierno.

Carla Angola: Usted ha revelado los planes de Chávez: sentenciar a los pobres a no salir nunca de esa condición y que sigan votando por él sólo por miedo a perder lo poco que les ha dado. ¿Qué otra señal tan alarmante como esta le habría confirmado la ausencia de ética política en este Gobierno?

Guaicaipuro Lameda: Recuerdo un par de cosas. Una, la existencia del grupo Garibaldi (cofradía de exprofesores comunistas de la UCV. Se dice que Jorge Giordani es el jefe. El año pasado el General Carlos Peñaloza los vinculó con la supuesta estafa de 500 millones de dólares al Fondo de Pensiones de Pdvsa.

Parecía operar tras bastidores. Hice una investigación al respecto, preparé un expediente y se lo entregué a Chávez en momentos en que su padre estaba hospitalizado en Clínicas Caracas.

Su respuesta me puso en alerta: “Lameda, tu estás viendo cosas que parecen lo que no son”.

Garibaldi es comunismo puro. La investigación y la actitud del Presidente me hicieron ver que había una agenda oculta, que se hacían y decían cosas que eran embuste sólo para engañar y ganar tiempo. Por ejemplo, recuerdo que estábamos elaborando el presupuesto de la nación para el año 2.000 y faltaban 750 millardos de bolívares en ingresos. Sugerí que hiciéramos una revisión del gasto y Giordani se negó, propuso más bien que se incluyera en el presupuesto un ingreso por ese monto como resultado de la privatización del sector eléctrico.

Así se hizo y el mensaje que quedó fue que el Gobierno estaba dispuesto a la privatización. Lo demás es historia. No hubo privatización, se generó un déficit de ingreso y más adelante el gobierno se apoderó de la electricidad de Caracas. En la guerra militar siempre se prepara un plan para engañar al enemigo. Ese concepto ha sido muy bien trasladado al ejercicio de la política en Venezuela. Así opera el gobierno de Chávez. Engaña para distraer, ganar tiempo y posicionarse de mejor manera. Luego sorprende.

Otro ejemplo es el resultado de una investigación que venía de la época del Gobierno de Caldera, era sobre unos fondos (si mal no recuerdo eran 300 millones de los viejos). Aparecieron depositados en la cuenta de ahorros de una señora que trabajaba como servicio doméstico. La investigación concluyó cuando Chávez ya era Presidente.

Se publicó en un periódico de circulación nacional con copias de cheques y demás soportes que fundamentaban ese resultado y vinculaban a militares de Chávez, pero activos en puestos administrativos ya desde gobiernos anteriores.

Los involucrados habían sido los directores de finanzas del Ministerio de la Defensa y del Ejército y gente de la más alta confianza del Jefe de la Casa Militar y yerno del presidente Caldera. Me imaginé que serían castigados con todo el peso de la ley, pero no fue así. Sólo el General Orlando Navas Ojeda fue destituido del cargo que ocupaba como Viceministro de Agricultura y Alimentación.

Los otros fueron “perdonados” y ahora eran de la más alta confianza de Chávez. Me refiero a Víctor Cruz Weffer y Lucas Rincón Romero. Yo no lo lograba entender hasta que me enteré de que esos y otros recursos los habían dispuesto para enmascarar el apoyo financiero que le dieron a Chávez desde el Ministerio de la Defensa y el Ejército, para hacer proselitismo político y campaña electoral.

De allí en adelante, me dio mucha tristeza ver cómo la revolución comenzó a operar al estilo de la mafia: te involucras en asuntos hechos de manera ilegal y después no tienes salida, so pena del castigo de ley. Así, los que se quedan trabajando con la revolución no tienen más opción que seguir operando al margen de la ley y, a su vez, sacando provecho propio y guardando los secretos de sus camaradas para protegerse a sí mismos.

Este contubernio y agavillamiento revolucionario creció a tal punto que han reventado dos casos emblemáticos porque tienen que ver con la administración de justicia: el del Magistrado Luis Velásquez Alvaray y el de Eladio Aponte Aponte. Este par guardó bastantes secretos para protegerse en caso de retiro forzado.

Carla Angola: El Gobierno condena a los ricos y le dice a los pobres que los “burgueses” ¡les quitaron todo! Los funcionarios de esta revolución son fieles a esa sentencia de ¿ser rico es malo? Usted que estuvo tantas veces cerca del Presidente y su gente, ¿diría que sus costumbres son modestas, austeras?

Guaicaipuro Lameda: No son nada austeros, todo lo contrario. El pobre lo que ve es que hay una clase política que se parece a él (la mayoría de los funcionarios de este Gobierno no terminó sus estudios, tienen poca preparación, son seres humanos que cometen muchos errores) pero que tiene mucho poder y utiliza ese poder para “defenderlo” del rico a quien se le ridiculiza permanentemente.

Así el líder pasa a ser el ÍDOLO. Para los pobres ese ídolo merece todo lo que tiene o lo que ostenta porque es quien “parte y comparte”. Para el resto del país eso es una aberración. Esta dicotomía se convierte en otra fuente de confrontación: los pobres se autoconvencen de que los ricos se quieren meter con su protector porque no los deja hacer más riqueza.

Concluyen: para que lo tengan los ricos, mejor es que lo tengan los nuestros, el Gobierno.

Recuerdo una expresión hecha por un “revolucionario” en una reunión de trabajo: “Ahora el tambor de melaza está en nuestro potrero para que se la coma nuestro ganado“.

Carla Angola: ¿Qué opina sobre la llamada boliburguesía? Estando dentro del monstruo, ¿vio esas prácticas? ¿Era tan evidente como se cree el enriquecimiento de los funcionarios de este Gobierno?

Guaicaipuro Lameda: Hasta 2002, creo que existió de manera discreta, se estaba conformando el entramado y no era tan evidente. Todavía Chávez hablaba de acabar con la corrupción y decía: “Mientras más cerca esté, más duro le voy a dar” (a la corrupción). Luego, comenzaron a aflorar los casos. El plan bolívar 2000 fue uno de los primeros. Lo que ocurrió ya te lo conté. Se generó la solidaridad automática porque todos los “sedientos de plata” se habían metido también en ese pozo y no tenían salida.

Carla Angola: En nuestra conversación anterior me habló sobre el Grupo Garibaldi. Quedé curiosa con relación a algunos detalles de la investigación que hizo al respecto. ¿Qué arrojó su averiguación?

Guaicaipuro Lameda: Que era un grupo comunista conformado por profesores universitarios que estaban rodeando a Chávez en un proceso de acumulación de poder, para imponer su ideología de ultra-izquierda, mientras Chávez hablaba del Polo patriótico como mecanismo para la conciliación de todas las fuerzas políticas.

Carla Angola: ¿Por qué dice que hay agenda oculta?

Guaicaipuro Lameda: Porque lo que Chávez llama “el Comité Táctico Nacional” y “el mapa de situación” es un secreto bien guardado. Yo quien fui Jefe de la OCEPRE y presidente de PDVSA, jamás tuve acceso al supuesto mapa y nunca supe quiénes eran los integrantes en esas reuniones que se concertaban casi que a hurtadillas en Miraflores.

Carla Angola: ¿Por qué dice que es comunismo puro?

Guaicaipuro Lameda: Porque tanto Jorge Giordani como sus colegas, toman los planteamientos comunistas como si fueran creencias religiosas. Hay que aceptarlas con fe.

Carla Angola: El presidente Chávez le dijo que hay cosas que no son como usted las vio. ¿Qué cosas vio?

Guaicaipuro Lameda: Veía a un grupo que se quería imponer sobre Chávez. Luego del 2002 me di cuenta que Chávez tenía razón, yo veía las cosas de manera equivocada. Esa es realmente la agenda del propio Chávez, pero él no se hacía parte de eso  adrede. Estaba ganando tiempo para evolucionar progresivamente. Los hechos de abril del 2002 le abrieron la puerta para decirlo abiertamente.

Carla Angola: Me dice que en el 2000 vio que faltaban 750 mil millones en el presupuesto nacional y que Giordani pidió que aparecieran como inversión eléctrica. ¿Supo a dónde fueron realmente a parar esos recursos?

Guaicaipuro Lameda: Lo que pasó fue que en el presupuesto los ingresos eran inferiores a los gastos. Había que reducir los gastos o aumentar los ingresos. Giordani, en gabinete económico, decidió que se aumentaran los ingresos. Se cubrirían con la privatización del sector eléctrico. Así se aprobó el presupuesto en el Congresillo Constituyente que presidía Miquelena. Cuando se ejecutó el presupuesto, no hubo ni siquiera la más mínima mención de una intención de privatización del sector eléctrico. El ingreso jamás se produjo y se dio lo que se conoce como: déficit fiscal. En pocas palabras, hubo asuntos presupuestados que jamás se pagaron.

Carla Angola: Usted mismo insiste en que el 11 de abril era absurdo ser el líder de una rebelión meritocrática cuando, más bien, había sido designado a dedo por el presidente. ¿En qué momento comienza a incomodarle ser parte de esta manera de hacer política?

Guaicaipuro Lameda: Mi primera situación incómoda fue cuando me encargué de la negociación del contrato colectivo con el magisterio. Fue a comienzos del año 1999. Recuerdo que pedían un aumento de 65% y no había plata para honrar ese compromiso. Le pedí al presidente Chávez que como Jefe de la Oficina de Presupuesto me permitiera hacer la negociación.

La mayoría de los dirigentes gremiales eran de oposición al gobierno de Chávez. Al final de la negociación firmamos una minuta con el compromiso de un aumento de 15% y todos quedaron satisfechos. Le entregué la minuta a Héctor Navarro que era ministro de Educación y copia a Isaías Rodríguez que era el vicepresidente. Para mi sorpresa, Chávez apareció anunciando su decisión de aumentarles el 65% porque ese era un compromiso electoral suyo. Así que, la República, adquirió un compromiso que no tenía como pagar. Se terminó haciendo lo mismo que se hacía en el pasado.

La segunda fue el 30 de mayo de 2000. Recuerdo la fecha porque al día siguiente lo publicaron en la primera página del cuerpo de economía de “El Universal”. Chávez me convocó a una reunión en el Palacio de Miraflores y cuando entré a su despacho estaban con él Giordani y José Rojas, ministros de Planificación y de Finanzas respectivamente.

Chávez me dijo: “Tú estás aquí para que escuches, tomar nota e instrumentar lo que se te va a decir. No estás aquí para dar opinión”.

Con esa indicación tomé las notas debidas y, cuando terminé, le pedí a Chávez que me permitiera hacer un comentario, pues me respondió: “Que sea un comentario y no una opinión“.

Rápidamente le dije: “Presidente, con esto que se va a hacer usted acaba de decretar una megadevaluación”.

Chávez se puso muy molesto y me dijo:

“Mira, en mi gobierno jamás se decretará una devaluación. Para la revolución eso es mala palabra. Nuestro gobierno no será tan irresponsable como el de la Cuarta República que se financiaba devaluando para hacer ricos a los ricos y para empobrecer a la gente. Retírate”.

Me retiré después de decirle:

“Presidente, la devaluación no será una decisión suya pero será la consecuencia no deseada de una decisión consciente que usted está tomando”.

Como cosa curiosa, yo le entregué la Presidencia de PDVSA a Gastón Parra Luzardo el 13 de febrero del 2002 a eso de las 10:00 am y horas más tarde Chávez anunciaba una devaluación que se había resistido a decretar durante varios meses, que trató de aguantar con endeudamiento y gastando los ahorros depositados por la república en el Fondo de Inversión para la Estabilización Macroeconómica (FIEM).

Acumuló una deuda de 2.000 millones de dólares por concepto de draw back del IVA con PDVSA, entre otras, pero al fin de cuentas tuvo que aceptar lo inexorable de las leyes económicas y financieras. Terminó igual que lo que criticaba: devaluando para financiar el gasto del gobierno, haciendo rico a los ricos y empobreciendo a la gente.

Carla Angola: Su participación en los acontecimientos de abril de 2001-2002 le ha costado una vigilancia y acoso permanente. Entiendo que el último mal rato lo vivió a principios de este año. ¿Con qué argumento lo detuvieron?

Guaicaipuro Lameda: Gracias a Dios, a la gente que se amontonó a la salida del aeropuerto, a las redes sociales y a una posición firme de mi parte, no lograron detenerme. Nunca me dieron una razón, más allá de que supuestamente existía una orden de captura en mi contra. Yo les pedí que me la mostraran para acompañarlos y me dijeron que la orden era telefónica.

Te digo: “Gracias a Dios”, porque en ese instante vi a un funcionario del CICPC y le pregunté: “¿Qué se hace cuando hay un delito en flagrancia?” Y él sin vacilación me contestó: “Se detiene a quien comete el delito”.

Esa respuesta me permitió decirle:

“Bueno, usted debería tomar acciones en este caso y hacer que detengan a esas tres personas que dicen ser funcionarios y me quieren apresar sin que exista una orden judicial. Ese es un delito que se llama privación ilegítima de la libertad”.

El funcionario del CICPC fue a chequear el sistema que tienen allí en el aeropuerto y vino con una hoja de registros para decirle a los tres funcionarios: “El señor Lameda no tienen ninguna orden de captura en el sistema. ¿Ustedes la tienen?”

De allí en adelante se volteó la tortilla y los funcionarios se fueron con el rabo entre las piernas.

Carla Angola: Desde aquellos días de abril, al venezolano le quedó el mal de la inmediatez. El “¡Chávez vete ya!” aprendió a pelear sólo a través de las urnas, pero en cada proceso electoral cree que el hombre se va. Que es el “¡Ahora o nunca!”. ¿Por qué se ha convertido en una batalla épica la salida de Hugo Chávez? ¿No se supone que así es la democracia? ¿Que los presidentes llegan, se van y punto?

Guaicaipuro Lameda: Este es un proyecto que aspira un cambio en la forma de pensar del venezolano. Es hacer que los venezolanos nos “convirtamos” a la que ellos creen que es la ideología correcta.

Están convencidos que eso sólo será posible mediante la continuidad prolongada en el ejercicio del gobierno y el control de todos los poderes públicos.

Para ello, la estrategia de confrontación entre dos sectores: uno que desaparece en el tiempo por razón natural de vida y muerte y otro que crecerá desde la infancia por adoctrinamiento en el seno familiar y la escuela. Fíjate que aún cuando, durante los 14 años de revolución, la matrícula privada ha crecido más rápido que la matrícula pública, los planteles públicos representan cerca de 80% del universo escolar en educación básica. Allí se adoctrina y la relación es de 80-20 a favor de la revolución.

En una democracia real, el presidente ha debido retirarse en respeto al principio de alternabilidad, pero si revisamos los valores fundamentales de la democracia, encontraremos que Chávez se burla de ellos de manera sistemática. Lo peor del caso es que hay quienes lo felicitan porque “ganó” las elecciones. A mí me parece una hipocresía que molesta al elector de oposición que se siente frustrado.

Carla Angola: Si de usted hubiera dependido convencer al pueblo de votar por una opción distinta a Chávez, de darse y darle la oportunidad a otro. ¿Qué hubiera hecho? ¿Qué hubiera dicho?

Guaicaipuro Lameda: Creo que no se trata de decir sino de hacer. Es necesario hacer una oposición de acción y resultado. Es un planteamiento que tiene poco eco en la política venezolana. Entiendo que en democracia se requiere el respeto de la diversidad, eso es un principio fundamental. Pero también debemos entender que es necesario conciliar esa diversidad con la unidad de propósito.

Mientras la unidad se mantenga a nivel de discurso como apoyo a una coalición electoral, la estrategia será poco efectiva frente a la que ejecuta el gobierno. Este planteamiento lo vengo haciendo desde hace un tiempo en el seno de reuniones, organizaciones y foros donde participan representantes de diversos partidos políticos. Creo que no lo he sabido explicar o no lo he presentado en el sitio adecuado.

Lo cierto es que no ha tenido eco. Fíjate que cosas elementales como el urbanismo que es una responsabilidad municipal ha sido usurpada por el Ejecutivo Nacional. Se está creando un caos urbano que no resiste ningún análisis de impacto ambiental y, todo ocurre, en municipios donde tanto los alcaldes como los gobernadores y, por supuesto, los electores son mayoritariamente de oposición.

Lo triste es que allí no se le ha ofrecido a la gente un modelo distinto que sea alternativa y que la gente pueda verlo en acción. Hacerlo es posible. Sin embargo, se ha impuesto la inmediatez que promete para hoy una vivienda que es “mejor que el rancho”; el futuro lo remendamos más adelante. Eso ha sido una constante en Venezuela.

¿Recuerdas el plan de consolidación de barrios? Era la respuesta para remendar un barrio que nació al margen del urbanismo y con el esfuerzo propio de gente que no recibía la atención adecuada a sus necesidades. Con eso también se hizo demagogia. Eso lo conoce y lo recuerda el pueblo. Ahora le dan una vivienda y como dicen “bien equipada”.

Visto el resultado, creo que ese fue un factor determinante que apuntaló la capacidad de movilización del 1 x 10 que estructuró el gobierno.

Tenemos que estar claros que no es poca cosa que después de 14 años de “mal gobierno” con todos los errores y calamidades que han ocurrido, todavía se mantenga con una posición de apoyo popular incuestionable.

No precisemos cifras, hablemos de conceptos. Sería de esperar que un gobierno malo como el que tenemos tuviese un apoyo inferior a 25% de los electores. Pasada la votación del 7 de octubre se le ha reconocido 55% de apoyo. Su estrategia les funciona. ¿Qué hay que hacer para neutralizarlo y vencerlo? Eso requiere análisis, preparación y coherencia en el tiempo. Hay que marcar diferencias claras sin buscar parecerse al otro.

Si Chávez es capaz de conquistar la voluntad de la gente con arengas absurdas: “Conmigo, descalzos, desnudos y pasando hambre”, creo que la estrategia de oposición debe concebirse en términos de entregarle al pobre resultados que quisiera ver y que la revolución es incapaz de producir. Quedó demostrado que eso no lo puede hacer un sólo hombre y menos, en tres meses.

Hay que retar y desafiar a la revolución desde la acción.

Imagínate a las gobernaciones y alcaldías construyendo el modelo alternativo de urbanismo, educación y salud.

Carla Angola: Tenemos una sospecha del estado de la principal industria del país (Pdvsa): derrames, explosiones, baja producción, donaciones a otras naciones. Pero nadie ha podido auditarla en 14 años. ¿En qué estado cree que la encontraría? ¿Qué es lo que más le preocupa?

Guaicaipuro Lameda: Cada país tiene sus realidades. Irán en la década de los 70 tuvo una producción promedio superior a los 5 millones de barriles diarios. A raíz de la revolución islámica en 1979 su producción cayó al nivel más bajo en 1981: 1 millón 300 mil barriles diarios. Para la primera década de 2000, su producción promedio llegó a 4 millones de barriles diarios. Es decir, Irán en 30 años no ha recuperado los valores de producción que tenía previo a su revolución del ‘79. Me parece que eso no es incapacidad, puede haber más bien, una necesidad para no hacerlo.

Rusia, al contrario, llegó a producir su nivel mínimo en los años 80 con unos 6 millones de barriles diarios, situación que se mantuvo hasta 1999. Allí la voluntad política expresada por Vladimir Putin inició una carrera por el incremento de la producción que hoy día supera los 10 millones de barriles diarios. Es decir, una decisión política en Rusia permitió que durante la última década su producción creciera en mucho más de lo que es hoy la producción total de Venezuela.

En nuestro caso, para 1998 llegamos a tener un potencial de producción de 4 millones de barriles diarios con una producción efectiva de 3,5 millones de barriles diarios. Hoy en día es difícil precisar cifras operacionales creíbles.

Si lees el informe que presenta Rafael Ramírez sobre el resultado de gestión 2011, publicado en la página web de Pdvsa, ni siquiera a partir del momento en que dice: “Hablemos de producción”, aparece alguna cifra sobre la producción promedio de 2011. Sólo hay lamentos y quejas del pasado, más alabanzas y glorias para la revolución.

Toda una burda manipulación de comentarios y cifras. Según dice Ramírez, la meta de producción para 2.014 es de 4 millones de barriles, pero cuando vas a la sección de PDVSA en cifras, te encuentras con que la meta de producción para 2.012 es de 5,8 millones de barriles diarios.

Es decir, está planificado un incremento súbito de la producción hasta casi 6 millones de barriles, para que luego, en dos años, caiga a 4 millones de barriles. Esas son las cifras que cualquier persona puede constatar.

La cifra de producción formalmente registrada aparece en el informe financiero donde dice: “la producción total promedio para el año 2011 fue de 2.991 MBD a nivel Nacional”.

Así, el principal problema que confronta Pdvsa, es falta de seriedad y formalidad en cuanto a la presentación de información confiable. Ese despelote de datos deja espacio para cualquier cosa turbia. Por cierto, cada dólar de diferencia en el precio del petróleo deja más de mil millones de dólares en un año.

Carla Angola: ¿Se arrepiente de algo General?

Guaicaipuro Lameda: No soy persona que se arrepiente. Trato de aprender de los errores que cometo y asumo las responsabilidades y consecuencias de lo que hago o dejo de hacer. Tampoco me gusta transferir responsabilidades o culpas, como tampoco acepto que se me endosen responsabilidades o culpas que no sean mías. Cada quien que asuma su barranco.

Carla Angola: General, Cuando publiqué su foto anunciando mi columna de hoy, uno de mis seguidores escribió: ¡Ese es un ladrón más como todos! Tiene una casota en Santa Fe. ¿Qué le respondería a eso?

Guaicaipuro Lameda: Incurrir en hechos como el que se menciona sería traicionar la memoria de mis padres. Si no fuera por lo que ellos me inculcaron desde aquella casita con techo de zinc y piso de cemento en Barquisimeto, probablemente yo todavía sería el presidente de PDVSA.

Esa fue la oferta que me hizo Chávez. Probablemente hubiese cambiado mi casa en Santa Fe por una mansión en La Lagunita, seguramente más grande que esa a la que le dejó el pelero Leopoldo Castillo Bozo (Uno de los directivos de la empresa intervenida por el Gobierno, Seguros BanValor), quizás yo fuera parte de la boliburguesía chavista.

Sin embargo, preferí retirarme de la revolución porque la siento inmoral.

Desde pequeño, mis padres me enseñaron el valor del trabajo. Recuerdo tres frases que siempre tengo presentes: Somos pobres pero honestos, lo que tenemos nos lo ganamos con el sudor de la frente y todo trabajo honesto es digno, no importa lo que sea.

Yo compré mi casa en octubre de 1998. Todavía Chávez no era presidente electo. Las elecciones fueron en diciembre. Era una casa vieja con muchos problemas de mantenimiento. Logré negociar y comprarla por mucho menos de lo que costaba.

La pagué con unos ahorros que tenía, con la totalidad de mi asignación de antigüedad en las FAN (Yo pensaba retirarme de las FAN, ya que en el gobierno de Caldera no había logrado el ascenso a General y veía poco probable que ocurriera en el gobierno de Chávez) y con un crédito hipotecario cuyo monto fue “especial” para mi grado de coronel, el cual, me concedieron así, como un premio de consolación por no haberme ascendido a General.

Mi esposa lloró cuando compré la casa porque decía que era muy precaria y se inundaba cuando llovía. Era lo que yo podía comprar, con la esperanza de mejorarla una vez que me retirara de la FAN.

Mi situación cambió, Chávez me llamó a trabajar con él y hasta me nombró presidente de Pdvsa. Todo lo que me gané, lo invertí en arreglar la casa. No tiene lujos. Te invito a que la conozcas.

Fui presidente de Pdvsa y hoy día recibo una pensión equivalente a 99% de lo que cobra un general en actividad.

Nota de la periodista: El General incluso me adjuntó en el correo, su última planilla de pago, para que yo viera la prima que cobra por 27 años de servicio. Me impresionó lo transparente y abierto que fue. A lo largo de toda nuestra conversación no se negó a responder ninguna de mis interrogantes y sin pedírselo envió documentación privada para que cualquiera pudiera saber detalles de sus ingresos. Cosa que, por supuesto ni revisé ni publicaré en este artículo, pero que me dejó gratamente sorprendida.

Continúa el General: Tuve una finca en El Sombrero, estado Guárico, la cual compré en sociedad con 3 personas y 70% lo financió el Banco Canarias (Por cierto, antes que lo quebrara la participación de unos chavistas en ese negocio) y terminé vendiéndola porque ya era peligroso. Quisieron vincularme con lo de la finca Daktari.

La allanaron y estaban cocinando un montaje para involucrarme con el narcotráfico. Luego tuve un contrato con Cantv – Movilnet que era muy bueno. Me lo gané en una libre y dura competencia con más de 20 participantes (Mi  negocio asociado al de Movilnet, en 15 meses, creció más de 300%, mientras que Movilnet en ese sector, creció 80%).

Sin embargo, el gobierno compró Cantv y mediante carta emitida por Jacqueline Farías me rescindieron el contrato “de manera unilateral” y me enviaron un mensaje: ¡Si quiere demande! Después de eso, he hecho trabajos independientes y de eso he vivido.

Carla Angola: Decía el moralista Séneca que si las leyes no lo prohíben, puede prohibirlo la honestidad. Esta entrevista no pretendía reivindicar la imagen de Guaicaipuro Lameda.

La intención era revelar esa atroz estrategia del presidente de hablar en nombre de los pobres, cuando en realidad busca hundirlos para mantenerse él a flote. Pero me di cuenta que a veces generalizamos y creemos que todos quienes estuvieron cerca de esta política contaminada, se infectaron, se contagiaron.

¿Qué piensan ustedes?.