Nuevo mito del Estado

María Adelaida Ramírez

La utilización de un Rosario rojo con la imagen del Presidente de la República fallecido días atrás, es una creación del mercadeo político de este régimen. En los países del bloque soviético esto no se vio. La ideología atea y materialista del comunismo, se consideraba un enemigo de la Iglesia y en tal forma esta era ignorada, y solamente se tomaba en cuenta cuando era absolutamente necesario.

Se trata de todas las maneras de “endiosar” a Chávez como el Cristo de los pobres y su consecuente consagración en el colectivo como un culto póstumo y permanente a su personalidad. Declaraciones como “Chávez está al lado de Cristo” o “Chávez es como Dios que está presente entre nosotros pero no lo vemos” son pruebas fehacientes con el que se pretende investir a Hugo Chávez Frías con el propósito de crear una imagen de un semidiós omnisciente que perdure en el tiempo.

Se quiere establecer la imagen póstuma del Presidente para propósitos políticos con el objetivo de crear un nuevo mito del Estado venezolano llevando su imagen a un plano transcendental y religioso.

Se trata de una irreverente e inaceptable utilización de una de las formas de oración más antiguas del cristianismo la cual se remonta a los tiempos del Imperio Romano, cuando se adornaba con rosas a los dioses como símbolo de los corazones de sus fieles.

De allí, la palabra “Rosario”, cuyo significado es “corona de rosas”. Se conoce en su forma actual desde 1214 cuando la Virgen se lo dio a Santo Domingo para que con el convirtiera a herejes y pecadores. Según la tradición católica, el Rosario debe contener solo imágenes que hagan referencia a Jesús de Nazaret y por esto se admiten imágenes de algunos santos y otras advocaciones marianas lo cual simboliza la pertenencia de cada orador a Dios.

Colocar el rostro de una figura política y usar el color de una ideología en él, es desvirtuar la esencia misma del Rosario lo cual es un irrespeto no solamente a la Iglesia Católica y sus fieles sino a cualquiera de las religiones pues quien irrespeta un método de oración de una religión en particular termina por no respetar a ninguna.

“Se pretende investir a Hugo Chávez como un semidiós omnisciente que perdure en el tiempo”

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