La Nariz de Cleopatra (El caso Mario Silva)

Carlos Raúl Hernández

Casi nada de lo que afirma Mario Silva en el audio donde reporta al G2 se desconocía. En este caso paradójico la noticia no es la información, sino la fuente. Expresada por un protegido del Comandante Presidente Inmortal, su socio en todas las operaciones de La Hojilla contra la condición humana, es explosiva, y así la han tomado universalmente los medios. Revela que Maduro no gobierna sino que apenas flota entre grupos hostiles, que se enfrentan por el control del botín.

Solo el Gobierno, los cubanos o ambos pudieron filtrar ese terrible documento.

Silva no deja títere con cabeza denigra de todos prácticamente sin excepción, lo que hace dudar de sus aptitudes de agente secreto. Demasiadas películas y novelas de espías enseñan que en ese oficio jamás se debe grabar nada y tiene que estar dispuesto a comerse cualquier papelito donde haya escrito algo.

En Misión Imposible, las órdenes se autodestruyen a los 10 segundos. De nuevo, apenas informa que hay un grupo que se conoce como “los vampiros” que hoy controla VTV y que no verían con mucho agrado el regreso de La Hojilla a la pantalla.

Hay un importante precedente al nuevo escándalo: el agavillamiento de los diputados opositores. Es difícil creer que eso se haya hecho ingenuamente, sin sospechar la montaña de perros muertos que caería sobre el gobierno una vez conocido a escala global. Si no hubiera sido por eso, la entronización de Maduro hubiera avanzado internacionalmente sin mayores sobresaltos.

Para explicar la incidencia de la micro política en los grandes acontecimientos históricos, Cicerón y luego Pascal dijeron que si Cleopatra hubiera tenido la nariz más perfilada, hubiera conquistado el mundo.

La nariz destrozada de una apreciada mujer, rostros sangrantes, siquitrillaron al presidente puesto por Raúl y sacudieron Latinoamérica.

Y la filtración del audio podría ser la respuesta del madurismo al terrible astazo que le propinó Cabello con la felpa a los parlamentarios, no por amor a éstos, sino porque esa acción demolió el poco prestigio del recién instalado en la Presidencia.

Haga lo que haga en el círculo del poder, Cabello queda marcado de saboteador y golpista, una oveja negra dentro del psuvismo.

Lleva la señal de Caín en la frente. Pero es cuesta arriba que puedan tomar acciones frontales contra él. Tiene demasiado poder en el partido y en el gobierno, ese mismo gobierno en el que el nuevo huésped de Miraflores no puede mover ni una hoja.

En cuanto a Silva se había convertido en un aliado incómodo desde aquél video íntimo que circuló meses atrás, y posiblemente resultó una ganancia colateral sacrificarlo. Ya sin el difunto no tenía nadie que lo defendiera y sí muchos que le temían, por su legendaria capacidad de fuego mediático.

Después del silvaudio, marioaudio, silvagate o mariogate, ¿qué pensará ese grupo de presidentes latinoamericanos democráticos, Rousseff, Santos, Mujica, que le han dado un apoyo sustantivo para que un Estado Bellaco se salga con la suya, viole Derechos Humanos y arruine un país que siempre fue solidario con ellos cuando estaban perseguidos?

Seguramente nada ostensible ni dramático. Pero ya la ilusión de que se trataba de un grupo de hombres bienintencionados pero incomprendidos pasó a la historia.

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