El verdadero enemigo es esa cosa que llaman revolución

Elides Rojas

Con este gobierno comunista, entregado completamente a los hermanos Castro, ha sido una obligación leer entre líneas. Salvo en el caso de Chávez, quien siempre dijo lo que haría, a su modo, disimuladamente o cantando; pero lo decía. Claro que en algunas oportunidades escondió temporalmente la verdad y eso le dio muy buenos resultados.

Nunca dijo que era comunista sino cuando tenía pleno dominio de unas Fuerzas Armadas cubanizadas. Nunca dijo que sería enemigo de Estados Unidos sino hasta que tenía el círculo de malandros de África y Arabia metido en sus bolsillos. Nunca dijo que confiscaría las propiedades de sus paisanos para entregársela a libios o chinos, pero lo hizo.

En el caso de Franklin Brito, a quien vio morir día a día, lo vio fallecer por kilos, nunca dijo que lo dejaría fallecer. Sus asistentes sí, pero Chávez no. En ese caso su silencio fue el hacha del verdugo.

Pero, en la mayoría de los casos, Chávez habló claro y nadie lo escuchaba. O, como siempre ha sido un gobierno de pésimo a malísimo, siempre se pensó que serían incapaces de ejecutar las políticas que Chávez anunciaba domingo a domingo.

Falso. Sí lo hicieron, pero de la manera más mediocre posible. En este sentido solo la gran negligencia para descubrir las debilidades materiales y de conciencia de los venezolanos, con la hábil ayuda de los cubanos, es rescatable de esta época chavista.

Con unas latas de leche compraron votos, con unos billetes puestos sobre la mesa compraban brincos de talanquera política, con unas limosnas mal entregadas, compraron lealtades.

El chavismo sacó de debajo de las piedras lo peor del venezolano promedio.

Aquí hay que hacer la consabida aclaratoria de que no son todos, de que hay excepciones y de que sí hay muchos venezolanos valiosos, pensantes y trabajadores. Hecha la aclaratoria sigamos.

En ese sentido vale la pena buscar la segunda línea en algunas de las declaraciones de los próceres del proceso, Maduro y Cabello.

Maduro desestimó que exista algún tipo de enfrentamiento con el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello y aseguró que están más hermanados que nunca.

– Esto quiere decir que comunistas civiles amarrados a las botas cubanas están parados de mano contra los militares de la derecha corrupta que se ha vivido a Chávez hasta el cansancio. Estallará.

Maduro: Nosotros hemos jurado al comandante Hugo Chávez, y lo hemos ratificado, que vamos a estar unidos. Hemos jurado unión con nuestro pueblo y lealtad al comandante.

– Solo mientras viva. La verdad se sabrá después cuando los demonios y los traidores cobardes no tengan nada que guardar.

Cabello: Quienes están sacando cuentas en base a las supuestas peleas que les dicen sus asesores y opinadores sin oficio, pagados, que dicen que hay algún tipo de problemas entre el compañero Nicolás Maduro y mi persona, o Rafael Ramírez o los compañeros de la Fuerza Armada, van a pasar 2 mil años esperando a que eso ocurra.

– Más allá del pobre discurso de Cabello, quien ha repetido esto mismo, casi exactamente, desde hace un mes, lo que queda claro es que si hay necesidad de precisarlo es porque las piedras suenan en este río lleno de pirañas socialistas con billete.

Maduro: No tenemos ninguna duda de que el señor Aveledo está detrás de toda la campaña de rumores malsana que se inician por Twitter, Facebook y por distintas vías de comunicación.  “Nosotros a este señor y a esta derecha le pedimos una vez más respeto para el presidente Chávez. Detrás se le ven sus planes malintencionados con nuestra patria.

– La verdad es que la gente reclama información y el cumplimiento de la Constitución más allá de lo que ha hecho la MUD, a quien acusan de blandengue y desaparecida. Maduro, en nombre y representación de los cubanos, necesita un boxeador al frente y Aveledo le parece adecuado.

Pero, el verdadero enemigo es la pérdida del sustento y liderazgo de esa cosa que llaman revolución.

Cabello: Con esta oposición, con este liderazgo de la derecha, no hay conciliación posible. No se confundan y no se equivoquen, señores de la oposición. Se lo decimos con mucha seriedad, con mucho dolor pues estamos adoloridos, por supuesto, pero con mucha firmeza: no se equivoquen con este pueblo ni se equivoquen con la revolución; les va a costar muy pero muy caro. Ténganlo por seguro que será así.

– Amenazas, amedrentamiento y el abuso de poder a flor de labios. Es el estilacho. La verdad es que el chavismo sensato viene hablando con la oposición porque saben que lo que viene en el país se los puede llevar con boina y todo. Ajuste económico neoliberal, desabastecimiento, crisis de divisas, crisis política, crisis de liderazgo, crisis social.

Demasiado para el chavismo solo. Ni siquiera con el látigo cubano encima.

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