Pelazón revolucionaria

Elides Rojas

Hay que reconocer que el difunto hizo un trabajo extraordinario.

Un país rico, pero mal administrado y con mucho ladrón y múltiples ineficiencias, pero más o menos asentado y con esperanzas de crecimiento y desarrollo como Venezuela, fue convertido en apenas 14 años en el cartón del Caribe y en la burla del mundo.

Y no podía ser de otra manera. El difunto lanzó varios decretos que de alguna manera determinaban el rumbo a futuro del país, mientras estuviera bajo su conducción y de alguno de sus herederos.

Ya se sabe quién es en la actualidad, aunque también se sabe que los verdaderos Jefes son los hermanos Castro.

Venezuela es conducida desde Cuba. Y ese fue el mandato.

Chávez dijo nuestro modelo es Cuba, vamos hacia allá.

Otra vez dijo que vamos hacia el mar de la felicidad. Otra vez dijo Gracias Fidel. Otra vez dijo en Cuba se está alcanzando el mayor grado de felicidad posible para el pueblo.

El difunto, a pesar de su estrategia de ir y venir, avanzar y retroceder, no se separó de los lineamientos de los Castro.

Aquí estamos. Una Cuba mantenida por Venezuela, viviendo de los 10 mil millones de dólares que le saca todos los años a los mandaderos que puso aquí, tratando se abrirse, admitiendo sus errores y buscando la manera para que el pueblo esclavizado por tantos años tenga al menos la posibilidad de trabajar de una manera decente. Eso es por allá.

Pero en Venezuela es ahora cuando viene lo bueno. Los signos de la ruina están por todas partes. Regados. Maduro y el clan lo saben, pero no encuentran la manera adecuada de comunicarlo y pedir cacao sin echarle el baño completo al difunto, a su papá.

Maduro, en medio de su incapacidad para manejar esta grave crisis, tiene algunas salidas que lo ubican en el camino correcto.

Hay que llamar a todos los sectores de la sociedad y convivir, buscar acuerdos, darle aire al sector privado, reactivar la economía, dejar el quebrado estilo cubano a un lado, dejar de usar las fuerzas represivas para perseguir.

Ese cambio mínimo debe ser sincero, verdadero. No como se siente. De la boca para afuera. Un día admite que esto está muy mal y que hay que tomar medidas y al siguiente ataca a todo el mundo. Un día dice que hay que rectificar y subsanar los errores cometido (que son de su papá) y al siguiente dice que no negociará con nadie y que las fuerzas de oposición jamás volverán.

Es bueno que Maduro sepa que las fuerzas democráticas nunca se han ido y ni así se ha podido evitar que el gobierno cubano haya invadido a Venezuela.

¿Qué lograron los Castro, el finado y sus herederos?

Una Pdvsa quebrada, un país quebrado, un bolívar inexistente y sin valor, la destrucción del salario de la gente, que quiebra de miles de empresas, desempleo y buhonería a patadas, la quiebra del sector agrario, la quiebra del sector productivo y manufacturero. La huida de los mejores talentos. La pérdida de la esperanza de los jóvenes. Tiempos de pelazón revolucionaria. No hay ni papel toilet.

Venezuela es la burla del mundo, Gracias, Fidel.

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