Venezuela, donde todo es posible

Santiago Ferrada, Director Comercial de Pili Carrera, S.A.

De todos es sabido que la franja horaria de los países está delimitada por el meridiano de Greenwich. Colombia, Panamá y Venezuela se encuentran en la en la misma zona y cuando en España son las cinco de la tarde en esos países son las diez de la mañana.

Hasta aquí todo normal, pero lo cierto es que esta afirmación es incorrecta: mientras que en España son las cinco de la tarde en Venezuela son las diez y media de la mañana.

¿Que cómo es posible? Bien, en Venezuela todo es posible.

Venezuela no pasa desapercibida para el mundo: escasez de alimentos de primera necesidad, aumento de la delincuencia, planes de conspiración para matar al actual presidente, amaños en las elecciones presidenciales, son algunos de los titulares que se pueden leer en prensa en los últimos meses.

A diferencia de otros países donde se viven situaciones similares, los gobiernos más poderosos del mundo tratan con el máximo respeto todo lo que sucede en la República Bolivariana de Venezuela.

¿El motivo? Muy simple: petróleo.

Venezuela es uno de los países con más reservas de petróleo del mundo, pero no solo eso. En él se puede encontrar uno de los últimos paraísos naturales del mundo: los Roques.

Venezuela es un país tan increíble que a la vez que hay escasez de papel higiénico su población es una de las que más whisky consume del mundo.

Las firmas de moda con más prestigio a nivel internacional tienen presencia en el país y las que aún no están siguen buscando la forma de poder abrir tiendas en las ciudades más importantes: Caracas y Maracaibo.

La inestabilidad política y la delincuencia no son un problema. La población venezolana es una de las más consumistas del mundo y todo el mundo quiere vender ahí.

Que una firma de moda pueda tener tiendas en el país es sin embargo una de las tareas más difíciles que uno se pueda encontrar en la actualidad. Olvídense de las teorías que dicen que los países más complejos para abrir tiendas son China o Rusia; el reto de una empresa es abrir negocios en Venezuela.

En la mayoría de los países y gracias a la globalización, las empresas pueden operar de forma directa, es decir, sin intermediarios o socios.

En Venezuela eso es imposible. El día a día es tan imprevisible que cualquier empresa extranjera sin un socio local cerraría en varias semanas.

Más allá de las dificultades que hay en la búsqueda de un socio adecuado en cualquier parte del mundo, Venezuela tiene la peculiaridad de que la mayoría de empresas no puede disponer de divisas para hacer operaciones de compra y venta.

Esto les lleva a recurrir al mercado negro de compra de divisas, así como a crear empresas en otros países para poder hacer transferencias a empresas extranjeras sin tener el temor de ser controlados por el Gobierno venezolano.

Lo primero que una empresa necesita para poder vender en Venezuela es un certificado del Sencamer (servicio autónomo nacional de normalización, calidad, metrología y reglamentos técnicos).

Los trámites se tienen que realizar en primer lugar en el país de origen de la mercancía, donde es necesario tener un documento sellado por un notario, el colegio de notarios y la Embajada de Venezuela en ese lugar. Después ese documento tiene que regresar a Venezuela donde se le da validez.

El tiempo estimado para lograr el certificado es de seis meses y tiene una duración de un año, es decir, que las empresas están obligadas a estar en continuo movimiento para tener siempre los certificados en regla.

Sin duda lo más difícil es hacer que la mercancía llegue en su totalidad y en buen estado a su lugar de destino. Otros países tienen fama por sus estrictos servicios de aduanas, sin embargo, no hay nada más complicado que trabajar con las aduanas de Venezuela.

Las posibilidades de robo son tan altas que recomiendan enviar la mercancía en cajas sin distintivos ni logos de marca. Según el día y la hora de llegada, así como de la persona encargada en ese momento de la aduana, la mercancía puede estar retenida varias horas o semanas.

Los cambios de legislación son continuos y todas las empresas pueden ser expropiadas en cualquier momento.

La inseguridad es tan grande que los centros comerciales con mayor éxito son aquellos que no disponen de estaciones de transporte público cercano. A mayores facilidades de llegar al centro comercial, más posibilidades hay de sufrir un robo o secuestro.

Sí, aunque cueste creerlo, las personas de se dirigen a comprar a un centro comercial en Venezuela tienen un alto riesgo de secuestro. En cualquier parte del mundo tal inseguridad haría que el comercio desapareciera. Sin embargo en Venezuela año tras año abren nuevos centros comerciales, año tras año aumenta el consumo, año tras año hay más empresas interesadas en abrir negocios en Venezuela.

¿Que cómo es posible? Bien, en Venezuela todo es posible.

Un manual para políticos

Eliécer Calzadilla

Lo que hago en estas notas va contra toda norma: uno jamás debe hablar del tema de un libro que tiene en mente, porque es probable que ocurran dos cosas: que otro lo haya escrito, o que a alguien se le ocurra fusilarle la idea y lo escriba primero.

Pero como he renunciado a cualquier fama, notoriedad o trascendencia, anuncio que voy escribir un manual de discursos para políticos venezolanos y para los dedicados al poder.

Es sobre retórica relampagueante; lo abordaré de manera sencilla y poco original, lo confieso, pero doy fe que se nutre de la observación y la experiencia, y vale para el gobierno y para la oposición; pretendo abarcar todo el mercado.

Quebranto otra norma: promociono un “producto” antes de que exista, pero me arriesgo. Muestro parte del contenido:

Caso A

El político es un típico temporadista electoral, que aparece cuando hay elecciones, entonces debe decir esto:

“No tengo ninguna ambición, lo que pasa es que la gente con la que hablo: mujeres y hombres, empleados y desempleados, vigilantes nocturnos, campesinos urbanos y rurales, buhoneros y ‘cuidacarros’, me piden que lance mi candidatura”.

Caso B

Un político “emprendedor”, cuyo oficio permanente es, por ejemplo, traer güisqui de Margarita para revenderlo en tierra firme, preguntado por qué lanza su candidatura, debe decir:

“Creo que es el momento de brindarles a mis compatriotas la experiencia que tengo como gerente, creo que a la política lo que le falta son gerentes”.

Caso C

Alguien le recuerda al político que se ha lanzado mil veces y no gana, que lo único que le falta es lanzarse en paracaídas, debe responder, categórico:

“Eso lo dicen mis enemigos porque me tienen miedo”.

Caso D

Si al político o funcionario le recuerdan que tiene más historias delictivas que Papillón o el Capitán Avendaño debe contestar: “No caigo en provocaciones”. (Es uno de los comodines discursivos que recomiendo cuando no hay nada qué decir; si el político afirma “no debemos caer en provocaciones”, que es una frase aparentemente idiota, queda bien aunque hable puras idioteces).

Caso E

Si al candidato nadie lo quiere, su partido no lo apoya ni los otros tampoco pero quiere entrar en la contienda debe decir, serio: “Allí está mi nombre, mi nombre está allí y estará a la orden para las mejores causas de la patria”. (En este caso el aspirante puede añadir, en voz alta, un etcétera después patria y la frase sonará grandiosa, así:

“Allí está mi nombre, mi nombre está allí y estará a la orden para las mejores causas de la patria, etcétera”).

El libro, que deberá tener pocas páginas y letras grandes porque, en principio, político venezolano que se estime lee muy poco y estudia menos, y se aprende frases hechas para que crean que estudia y lee, tiene unos capítulos especiales dedicados a latiguillos de alto impacto y multiuso de defensa y ataque, como cuando alguien, pruebas en mano, señala al funcionario, ex funcionario o aspirante a funcionario como autor de alguna vagabundería; debe responder así:

“Tiburcio Porquénosecalla (apellido del acusador) no tiene autoridad moral para hablar”.

Esa original, aturdidora y jamás usada frase, debe contribuir a frenar cualquier investigación en un país como Venezuela donde todas las investigaciones nacen frenadas.

El libro explicará otros recursos verbales copiados de la vida real como la infidelidad marital. Ese capítulo se llama “No reconozca nada, usted es inocente”, allí se enseña al funcionario y al gobernante a culpar a las tormentas solares, al deshielo glaciar, al imperio, a la burguesía y al rey Fernando VII de España de todo lo malo que ocurre.

Otro capítulo contiene “respuestas detergentes”, que lavan toda ignorancia, como “la municipalización”, que el tipo debe emplear para licuar los infinitos “cómo va a hacer usted para…” y siempre va a quedar bien.

Otro recurso detergente de ignorancias es el deporte, obligado en el recetario de respuestas: el tráfico internacional de drogas, armas y personas, el crimen organizado, la corrupción de funcionarios, el lavado de dinero, la corrupción judicial y policial, todo se arregla con canchas deportivas: nadie que ofrezca deporte queda mal. Igual con “la participación”; la palabra está pegada y cala en la mente de la gente porque nadie la puede ver y menos medir, y este es un país que ama lo esotérico.

Recomendaré también en mi libro usar hasta el hartazgo el complejo adánico de los venezolanos, que nunca falla:

“Esta es la primera vez que no se traiciona a Simón Bolívar, se baila tamunangue, se hace sancocho de pescado, se defiende a la arepa con queso e’ mano” y otras consignas que emocionan a las masas.

Termino este abreboca del libro con el “complejo de coctel” de los políticos venezolanos: “Preparado”, úselo siempre que pueda, afirme que usted está preparado para recuperar la Guayana Esequiba, construir un teleférico a la luna y lavar el río Guaire con aguas del Caroní, la gente cree, los venezolanos creemos en vainas.

Busco editor.

Diseño gráfico: Sala de Información

En Ferrominera compraban carros y los pagaban con mineral

A pesar de hermetismo casi cómplice que parece seguir reinando en los presuntos hechos de corrupción en Ferrominera Orinoco, la verdad parece que brilla incluso en la noche más oscura, pues se ha ido conociendo poco a poco cómo operaban los negocios “chimbos” con algunos de los empresarios detenidos; aunque ahora la culpa se la arriman algunos jueces a Medios de Comunicación.

Equipo de Investigación Diario El Venezolano                                                 Ensamblaje: Sala de Información                                                                                Imágenes: vía web

Mientras las fuerzas vivas de la región se oponen abiertamente a las medidas de terrorismo judicial que se han iniciado contra algunos medios de comunicación de Guayana, que han tenido el compromiso de denunciar la enorme cantidad de irregularidades que se siguen dando en torno a la grave situación de corrupción en Ferrominera del Orinoco, solicitando diputados de la Asamblea Nacional la imputación criminal por legitimación de capitales contra el empresario Yamal Mustafá, parte del “Cartel del Hierro”, la verdades ocultas comienzan poco a poco a asomarse.

Diputados Américo De Grazia y Andrés Velásquez

En rueda de prensa los diputados De Grazia y Velásquez, se pronunciaron acerca de la medida en contra de un medio regional que puede ser el primero en ser atacado por informar la verdad de la corrupción en Ferrominera, como también lo ha hecho el diario “El Venezolano”, alegando que les parecía insólito que desde la cárcel Yamal Mustafá maneje a los tribunales de Guayana para lograr acciones punitivas que amenazan con cerrar un periódico, lo que consideran más grave, pues Mustafá es el editor de otro medio impreso.

Además destacaron que se procede contra ese medio por los documentos e informes de la Dirección General de Inteligencia Militar, sobre los interrogatorios a los implicados y sobre hechos del conocimiento público general, como la detención y las presuntas dependencias de Mustafá de otras instancias de poder regional.

Por ello en la rueda de prensa, considerando las influencias de este empresario y del gobernador Rangel Gómez sobre algunos jueces, solicitaron que el caso se maneje desde otras instancias y todas sus incidencias se hagan públicas, pues comentaron que desafortunadamente la otra fuente de corrupción denunciada en la zona, la “mafia de las cabillas”, se zanjó dejando en libertad al único detenido, Luis Velásquez, a quien por cierto -destacan- lo defendió el mismo bufete que ahora defiende y ataca por cuenta de Mustafá, a quien califican como presunto responsable de uno de los más descarados y dañinos saqueos a las empresas de la zona, con la connivencia del gobierno regional del que Mustafá es uno de los principales contratistas, por cierto.

Yamal Mustafá, Luis Velásquez y Francisco Rangel Gómez

La compra “acelerada” de carros en Ferrominera

El modus operandi de la corrupción en la empresa del hierro tenía muchas caras y mecanismos, pues tanto el manejo de los barcos como el transporte de mineral al parecer se usaron para esos fines, así como los procesos normales de compras de la empresa que pasaron a cancelarse de forma inusual con pagos de mineral de hierro, que por cierto se tasaba a un precio preferencial por debajo del valor de mercado, lo que implica ya  otro delito contra el patrimonio público al producirle pérdidas a la empresa.

Como se evidencia en la portada y hoja final de un pedido de compras de Ferrominera que de forma anónima hicieron llegar al diario “El Venezolano”, donde se destapa una petición que se adjudicó de manera directa, sin realizar la licitación de rigor que determina la Ley y los sanos procedimientos administrativos, pasando por encima de los controles establecidos, por decisión de la junta directiva de la empresa que encabezaba para la fecha el detenido Radwan Sabbagh.

El pedido en cuestión se identifica con el número 4510013197, elaborado el 28 de noviembre del 2012, y fijando como fecha de entrega el 21 de diciembre del mismo año, se refiere a un lote de 20 vehículos sedán, 8 primero, 2 luego, 4 más, 1 separado, 1 más independiente y finalmente 4 autos adicionales tipo sedán más, por un monto total de 5.850.271,12.

Manuel Alejandro Mustafá Maury

Todo solicitado a la empresa Muszam Investment, creada en el año 2010 y según el Registro Nacional de Contratistas propiedad única de Manuel Mustafá Maury, sobrino de Yamal Mustafá, a quien públicamente ha presentado en diversos círculos sociales como su socio y protegido.

Al principio se destacó uno de los puntos más delicados de este pedido especial, servido y cancelado inusualmente rápido, como al parecer se hizo siempre con todas las cuentas que dependían de las empresas del grupo Mustafá, lo que es anormal para decenas de proveedores de Ferrominera que tienen facturas con meses y hasta años de espera para que se les cancele.

Lo destacado es que la  forma de pago determina “compensación trueque”, lo que significa que los 20 carros del joven sobrino de Yamal Mustafá se pagaron con mineral de hierro, según han denunciado los trabajadores y ha salido a la luz en las investigaciones preliminares, valuado además por debajo de su precio real de mercado, lo que implica una descomunal ganancia para los dueños de Muszam Investment.

La empresa según el registro no es precisamente un concesionario de vehículos, sino que se dedica a proyectos de construcción civil, realizando varios para el gobierno regional, a mantenimiento de corredores de servicios de líneas de transmisión eléctrica y –casualmente- importación y exportación de minerales metálicos y no metálicos.

Diapositiva1Lo que parece indicar que se creó ex profeso para montar grandes negocios con la industria del hierro; lo que se conoce como una empresa ad hoc o a la medida de lo que hacía falta para cuadrar los negocios, no siendo por cierto su rol principal la venta de vehículos, lo que de por sí genera ya un vicio en el proceso, hecho además por decisión de la directiva, lo que en Guayana se conoce como “adjudicación a dedo”.

Aunque el empresario Yamal Mustafá ha destacado que nunca ha sido contratista de Ferrominera, y además de demandar a un diputado y un periódico, ha solicitado a los tribunales de la zona que prohíban a los medios regionales informar sobre la investigación, pedidos de compra -como el mencionado- implican a su familia y desnudan procesos irregulares a la hora de adquirir insumos o equipos en la empresa.

El blindaje de una investigación periodística

Ramsés Ulises Siverio
Correo del Caroní

¿Qué? ¿Quién? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? Son las preguntas elementales en el periodismo. Como en todo el universo de la información, el problema en el caso de la red de corrupción y de extorsión en Ferrominera Orinoco no son las interrogantes, sino las respuestas; esas verdades que han intentado silenciar con querellas penales y civiles y que obvian el artículo 58 de la Constitución: el derecho a la información oportuna y veraz.

Diapositiva1Para muestra: el recuento de la investigación y reseñas periodísticas basadas en el expediente de 400 folios 47C-6.156-13 de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), las voces de altos funcionarios nacionales, del Ministerio de la Defensa y sobre todo el testimonio de los propios implicados avalan la información publicada en este diario.

El rigor periodístico ha sido la máxima en la investigación del caso de CVG Ferrominera Orinoco (FMO). Toda la información publicada a lo largo de estas ediciones es el producto de la revisión y corroboración de documentos oficiales, trabajadores de la planta, acciones concretas por parte del Ministerio Público, y hasta de pronunciamientos de funcionarios nacionales.

Fue el 18 de noviembre de 2012 cuando la entonces División de Inteligencia Militar (DIM) allanó el Departamento de Prevención y Control Vial de Ferrominera, además de la sección de Prevención y Control de Pérdidas de la Gerencia de Seguridad Patrimonial. Correo del Caroní informó sobre este hecho con base en la información suministrada por los trabajadores de la empresa, que optaron por el resguardo de su identidad por la dimensión de la investigación.

El artículo 18 del Código de Ética del Periodista Venezolano ordena al profesional de este campo el resguardo de la identidad de todas aquellas fuentes que le hayan solicitado el anonimato.

Además el apartado número 28 de la Constitución Nacional, que legitima el secreto de las fuentes de información periodística.

La información se corroboró, a pesar de las declaraciones del entonces presidente de la compañía, Radwan Sabbagh, quien había negado la intervención de la DIM y el tráfico ilegal del mineral de hierro en la factoría.

El 2 de mayo de 2013, el vicepresidente de la República, Jorge Arreaza, anunció el cambio de los presidentes de Venalum, Sidor y Ferrominera Orinoco. Seis días después, la otrora DIM, hoy Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), retomó la investigación en la procesadora de hierro.

Para ello citaron a declarar a gerentes y clientes representantes de Muszam Investment y Viherca: Manuel Mustafá y Carlos Vieira. Una vez más fueron los trabajadores de Ferrominera Orinoco los que informaron del procedimiento, que posteriormente sería confirmado por fuentes en el Ministerio de la Defensa. Así se publicó en este rotativo y en el diario El Mundo Economía & Negocios.

Radwan Sabbagh

Ese mismo día se rumoró sobre la detención de Sabbagh; sin embargo, Correo del Caroní, con su habitual apego al rigor periodístico, corroboró la información con efectivos de la DGCIM y con el propio expresidente de Ferrominera. “No estoy detenido ni nada que se le parezca, gracias a Dios”, confirmó.

Posteriormente, Sabbagh agradeció a este medio de comunicación de haber sido “el único” que dijo la verdad sobre el procedimiento.

Citaciones ante la DGCIM

Las averiguaciones siguieron su curso, y el 10 de mayo el periódico informó sobre la comparecencia de varios clientes de FMO ante la DGCIM. Entre ellos estaban Carlos Vieira y Manuel Mustafá, este último, en calidad de representante de unas tres empresas que operan en Ferrominera, y cuya razón social está vinculada a la comercialización de mineral de hierro.

Coronel (GN) Juan Álvarez Dionisi,  alias "El Tiburón"

Coronel (GN) Juan Álvarez Dionisi,
alias “El Tiburón”

24 horas después se confirmaría la detención del coronel de la DGCIM, Juan Carlos Álvarez Dionisi, por supuestos hechos de extorsión, y de Carlos Vieira uno de los representantes de Viherca.

Pero sería el propio presidente de la República, Nicolás Maduro, el que anunciaría el arresto del expresidente de Ferrominera, Radwan Sabbagh, señalándolo de estar involucrado en “mafias por todos lados en las empresas básicas”.

“(Es) inaceptable que se le dé a un funcionario toda la confianza pública y termine haciendo negocios con las empresas que le pertenecen al pueblo de Venezuela”, argumentó el mandatario.

Maduro también pidió apoyo a los ferromineros para enfrentar la corrupción en la industria, y exhortándolos a que ninguno de ellos se vuelva cómplice de los actos de ese “corrupto” detenido. La veracidad de los hechos era más que evidente.

Con voz propia

Otra de las fuentes que nutren la investigación de Correo del Caroní fueron las declaraciones del propio empresario Yamal Mustafá, que en una rueda de prensa, si bien desmintió haber vendido “un gramo de oro, ni de aluminio, ni de bauxita, ni de hierro”, también admitió haber sido “entrevistado” por la DGCIM.

– Usted dice que tiene un expediente limpio, pero hay voceros de la MUD que dicen que usted fue detenido por la DIM (sic), no llamado a comparecer, y que luego fue liberado.

– Yo fui a una entrevista en la DIM (sic), e inmediatamente salí de la entrevista. Nunca fui detenido, tanto así que no fui yo nada más. Fueron 20 gerentes y todos salieron y quedaron, o quedó presa la persona que tenía que quedar presa. El trato que nos dieron aquí algunos medios de comunicación, en vez de víctimas, nos convirtieron en victimarios, y la persona que era victimaria quedó presa y eso no salió.

– ¿Quién quedó detenido?

– El coronel Álvarez Dionisi.

Los señalamientos contra Mustafá por parte de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) surgen a partir de las denuncias del diputado de la Asamblea Nacional Andrés Velásquez, quien había señalado al empresario por sus supuestos nexos económicos con el gobernador Francisco Rangel Gómez.

Pero la mayor prueba que respalda la averiguación no fueron las declaraciones ni las réplicas, sino un documento oficial: el expediente número 47C-16.156-13 de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) presentado por Velásquez el pasado 9 de julio.

La verdad por escrito

El documento de más de 400 folios revela cómo el coronel de la DGCIM, Juan Carlos Álvarez Dionisi, extorsionaba a gerentes y clientes de Ferrominera so pena de incluirlos en un expediente con el nombre de mafia del hierro.

Según las declaraciones de Sabbagh, registradas en ese mismo documento, Álvarez Dionisi se valía de sus habilidades y su reconocimiento por la investigación de la llamada “mafia de las cabillas” para presionar a sus “víctimas”. Fue así como el expresidente de Ferrominera manifestó haber cancelado sobornos.

El expediente número 47C-16.156-13 confirmó no solo la comparecencia de Yamal Mustafá, sino su participación directa del caso.

De acuerdo con su propio testimonio, el empresario confesó haber prestado una cuenta en Curazao a nombre de Logistic Trading and Services LTD, para que los clientes hicieran sus depósitos. Estos fondos -prosiguió- los transferiría a otras cuentas que le indicaría el coronel.

En total se hicieron 12 transferencias en dólares desde su cuenta en Curazao, y 27 operaciones en bolívares, entre las que se cuentan pagos electrónicos y retiros en efectivo.

En total, el monto que movilizó el empresario a través de sus cuentas fue de 4.405.173 dólares y 2.554.564 bolívares. Así lo confesó. “A confesión de partes, relevo de pruebas”, reza la máxima del derecho.

ABC del periodismo

Nunca bastó con el rumor de que el empresario Yamal Mustafá había sido arrestado la tarde del 19 de julio. Tampoco con la afirmación de testigos y de otros medios que se abalanzaron sobre la noticia. No bastó con la confirmación de funcionarios policiales, de la DGCIM y otros allegados del Ministerio de la Defensa. No bastó tener a la mano el número 1890 que identificaba su orden de captura.

Era necesaria la prueba irrefutable de su detención. Correo del Caroní prefirió esperar.

Todo era cuestión de horas para que el Ministerio Público confirmara el secreto a voces: Yamal Mustafá había sido detenido, y con él, la exgerente general de Administración y Finanzas de Ferrominera Orinoco, María Rodríguez; la gerente de Finanzas, Carolina Acosta, y el consultor jurídico de la empresa, Noel Rodríguez.

El rigor periodístico y la veracidad de las fuentes triunfaron una vez más.

Investigación pública y notoria

El 18 de noviembre de 2012 la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) -antigua DIM- allanó la Gerencia de Seguridad Patrimonial de Ferrominera Orinoco (FMO). La actuación de este cuerpo fue minimizada por el entonces titular de la industria, Radwan Sabbagh, quien tildó de “chiste” el presunto tráfico ilegal de mineral de hierro.

En marzo de 2013, Sintraferrominera presentó un informe de auditoría AFI09-25/11 que dejaba abiertas varias dudas en torno al manejo de las finanzas de la estatal.

El 2 de mayo de 2013, el vicepresidente Jorge Arreaza anunció un nuevo presidente para Ferrominera, lo cual marcaba el fin del largo período de seis años de Sabbagh como responsable intocable de la extractora de mineral de hierro.

El 8 de mayo de 2013, la DGCIM retoma la investigación en la factoría y cita a gerentes y a clientes, entre otros, a declarar.

El 11 de mayo de 2013 se confirma la detención del coronel de la DGCIM, Álvarez Dionisi, el cabecilla de la red de extorsión en FMO, y Carlos Vieira, uno de los empresarios vinculados al caso.

El 12 de junio de 2013, Nicolás Maduro anuncia la aprehensión de Sabbagh. Una semana después, el empresario Yamal Mustafá admite haber acudido a la DGCIM en condición de “entrevistado” y “víctima” junto a otros 20 gerentes.

El 12 de julio de 2013, Correo del Caroní inicia una serie de trabajos periodísticos que confirman y revelan detalles de cómo operaba la red de extorsión en FMO, a juzgar por las actas de las entrevistas del expediente Nº 47C-16.156-13 de la DGCIM.

Según el expediente Nº 47C-16.156-13 de la DGCIM, entregado al diputado Andrés Velásquez, las primeras reuniones de la extorsión tuvieron lugar en casa de Yamal Mustafá y a través de sus cuentas se transfirieron al coronel Álvarez Dionisi 3.9 millones de dólares, como consta en el informe del Departamento de Análisis Financiero de la Guardia Nacional.

Los primeros 100 días de Nicolás Maduro

Luis Vicente León

La forma natural para evaluar los primeros 100 días de gobierno de Nicolás Maduro es comparándolo con el gobierno anterior, atendiendo a las crisis política y económica que han surgido en una transición que todavía no termina de darse por completo. Así que, paradójicamente, el punto de partida para el análisis se encuentra en una frase que han usado tanto el chavismo como la oposición: Maduro no es Chávez.

El uso de esta frase por la oposición puede prestarse a una interpretación ambigua en la que al decir que “Maduro no es Chávez”, atacando al actual presidente, parecen afirmar que Hugo Chávez era bueno, pero el verdadero contenido detrás de ese uso es señalar que Maduro no tiene la gobernabilidad, ni la fuerza ni el poder de acuerdo que tenía el presidente fallecido, lo cual es cierto.

En cambio, cuando la frase “Maduro no es Chávez” se utiliza desde las filas oficialistas lo hacen para explicarse a sí mismos los resultados electorales del 14 de abril, los cambios en la votación y la menor capacidad de maniobra del nuevo Poder Ejecutivo, factores que también son ciertos.

Hay un tema intrínseco en todo esto: Chávez era un militar y Maduro un sindicalista. Esa diferencia, en este caso, puede resultar positiva. Un militar plantea la destrucción del adversario, la aniquilación del otro, el éxito resumido en la capacidad de anular al enemigo.

Un sindicalista, en cambio, aunque sea el más radical de todos sabe que su éxito siempre termina en —o depende de— una negociación. Y eso, aunque quizás no de manera consciente, está de alguna manera en la cabeza de Maduro.

El nuevo gobierno, en estos 100 días, ha reconocido mejor que el propio Chávez ese triángulo perverso del que ya hemos hablado antes y ocasiona el desabastecimiento: el control de cambio (que ya lleva diez años implementado), el control de precios (que deja precios congelados por hasta 3 años en una economía de alta inflación) y las expropiaciones improductivas (incluso, reconociendo que una buena parte de ellas debe ser reactivada por el propio sector privado, en conjunto con el sector público).

Pero, si en Miraflores reconocen las bases del problema, ¿por qué las acciones para atenderlo son tan mojigatas? ¿Por qué esos cambios en el gabinete —donde no cambiaron los actores, pero sí cambió el balance de fuerzas, en contra de los radicales y a favor de los pragmáticos— no se traducen en que el país salga de la crisis y avance?

La respuesta está en la misma frase: Maduro no es Chávez.

Luego de reconocer de alguna manera el origen de los problemas, las acciones que puede concretar el gobierno de Maduro son tímidas, pequeñas e ineficientes por una razón: no están dispuestos a pagar el costo político. Maduro no es tan popular como Chávez.

Mejor dicho: la popularidad de Chávez estaba más de 20 puntos por encima de los mejores números de Maduro, quien además hereda un país dividido, una crisis económica y una merma electoral demasiado evidente como para esconderla de sus adversarios políticos, tanto los que están fuera del gobierno como los que están puertas adentro.

Chávez gozaba de un respaldo popular excedentario que le permitía, incluso, tomar decisiones impopulares poniendo capital político sobre la mesa y, a largo plazo, salir ganando.

Si hay algo que no tiene Maduro es la capacidad de lograr que la población acepte postergar gratificaciones.

Hugo Chávez era capaz de decirle a quienes lo respaldaban: “Asume los costos hoy, que en un futuro tendrás lo que quieres” y hacerlo sin restar nada de su apoyo popular. E incluso, en el peor de los casos, Chávez tenía una popularidad tan elevada que le otorgaba una capacidad de maniobra tal que se permitía perder un poco de conexión sin caer en un barranco que lo complicara en términos de respaldo.

Pero Maduro llegó ya en el bordecito de ese barranco… y un paso adelante no parece su mejor movida.

No puede tomar decisiones impopulares sin sacrificar parte de su capital político que, si consideramos los resultados oficiales del pasado 14 de abril, no es demasiado. Así que está entrampado en la toma de decisiones con altos costos políticos de corto plazo, teniendo tan cerca un proceso electoral regional: no hay holgura en los números de aprobación ni en los de respaldo popular.

Hoy, a cien días de aquellas elecciones, Maduro está atado de manos para tomar las decisiones económicas necesarias, pues todas son impopulares.

El momento postelectoral de abril le permitió a maduro surfear la crisis. No tuvo la luna de miel esplendorosa que habitualmente seguía a los triunfos de Chávez, y sin embargo evitó caer a pesar de esa crisis, a pesar del vendaval.

¿Pero por cuánto tiempo puede surfearse una crisis?

No mucho, porque ese surfeo está hecho alrededor de un éxito electoral que no fue holgado y que el tiempo va extinguiendo.

Maduro sabe que tiene que devaluar la moneda una vez más y de manera significativa. El tipo de cambio, casi regalado, no tiene sentido. Sabe que debe hacerlo y pronto, así sea para algunos sectores. El control de cambio, tal como está concebido actualmente, no es viable ni sostenible.

Maduro sabe que un exceso de la demanda de divisas desequilibra todo el sistema cambiario, pero en Miraflores nadie tiene la capacidad de maniobra política para tomar la decisión, incluso de una devaluación implícita.

Maduro sabe que tiene que negociar algunos precios, pero tiene pánico inflacionario.

Ha venido tomando decisiones tímidas pero ninguna resuelve el problema de fondo.

En una acción política que puede volverse en su contra muy fácilmente, para evitar los costos políticos a corto plazo Nicolás Maduro está construyendo un costo sociopolítico mayor a largo plazo.

Curiosamente, Maduro se ha atrevido a hacer dos cosas que Hugo Chávez siempre intentó evitar: tocar el tema de la corrupción y hablar de la inseguridad. Incluso, ha tenido que involucrarse personalmente en este último a través de elementos de gestión como el Plan Patria Segura. Chávez podía evadir el tema porque no recibía los costos políticos de la seguridad: como no era visto como el culpable, simplemente no hablaba de la soga en la casa del ahorcado.

En la mente del elector sucede algo cuando un problema se desborda: se reduce el impacto de los otros problemas y, por lo tanto, del costo político de los culpables aparentes.

En las últimas elecciones que ganó Hugo Chávez, en la cabeza del electorado el problema de la inseguridad estuvo comiéndose al desempleo, la inflación, el desabastecimiento, la caída de la producción nacional y la dependencia de las importaciones.

Chávez no ofrecía resolver la inseguridad para no contaminarse de modo que, si no representaba costos políticos, lo esquivaba. Y al no ser visto como el culpable directo, le iba mejor en cuanto a popularidad mientras la gente pensara que el problema era la inseguridad y todo el costo político se atomizaba en diferentes instituciones e incluso en la propia gente.

Pero Maduro no puede darse el lujo de sacarle el cuerpo al tema: tiene que tomar acciones, presentar resultados, mantenerse vinculado con el asunto. Y esa posición, en torno a un tema como éste y con las cifras que ha arrojado recientemente, ya representa un alto riesgo.

Con el asunto de la corrupción pasa algo parecido: Chávez lo tocaba muy someramente y sin acciones contundentes. Maduro tuvo que tomar decisiones, pero resulta que en las últimas evaluaciones ha comenzado a aparecer la corrupción como un aspecto negativo del gobierno, cuando antes era un tema que no parecía de tanto interés para el electorado.

Esto puede leerse de dos maneras: la primera es que a Maduro se lo está comiendo un problema que ahora existe en la mente de los electores y, como Maduro no es Chávez, debe actuar.

La segunda es que al empezar a meter el tema de la corrupción en su discurso, pensando que se iba a beneficiar, terminó subrayando un aspecto y despertando un debate que antes no existía. No quiero decir con esto que no hubiera corrupción, sino que no formaba parte de los debates que podían incidir en la decisión de los electores.

Finalmente, evaluando directamente el tema político, la popularidad de Chávez siempre estuvo en unos niveles que no le hacían necesario amedrentar a la oposición más allá del discurso ni a partir de acciones concretas. Con aquella premisa de que “Águila no caza moscas”, siempre se mostró más fuerte que su adversario y parte de su desprecio era no tocarlo.

Pero Maduro no es ese “Águila” y tiene unos resultados recientes que se lo recuerdan de manera palpable, así que debe enfrentarse e intentar construir una bóveda de miedo para impedir que la oposición tome acciones que le permitan aprovechar la crisis, metiéndolos en un laberinto político.

Maduro va contra diputados, el caso estrambótico contra Richard Mardo, las amenazas contra Leopoldo López, la supuesta lucha anti-corrupción que siempre termina tocando a Primero Justicia, incluso cuando quienes son sorprendidos pertenecen a filas oficialistas. Necesitan atacar y atemorizar, pero yendo más allá de lo que hacía el fallecido Hugo Chávez: necesitan actuar, meter presos a funcionarios en ejercicio, ser más agresivos.

Lo han demostrado claramente en el control de los espacios en los medios, haciéndole cada vez más difícil la comunicación a los factores de oposición.

Pero lo han hecho aprendiendo la lección del cierre de RCTV, uno de los pocos eventos que logró generar una crisis de popularidad capaz de afectar a Hugo Chávez durante un tiempo y levantar, incluso, una percepción negativa a nivel internacional, incluso con los países aliados.

Ahora el take-over ha sido mucho más inteligente: no es político, sino económico. Es más eficaz (y menos costoso) entrar en una dinámica de cambiar la correlación de fuerzas en el control propietario de los medios.

Resulta interesante que pese a la crisis severa y los múltiples problemas que enfrenta el nuevo gobierno, la oposición no logra fortalecerse tampoco en estos 100 días y, aunque no se debilita, su conexión popular se enfría frente a la ausencia de nuevos temas que emocionen a las masas y estimulen las migraciones de soporte popular.

Quizás una mezcla de lo que el gobierno hace para protegerse con lo que la oposición no hace para avanzar.

Gardel decía que veinte años no es nada, pero cuando intentas estabilizar o debilitar una revolución que depende totalmente de la fuerza de un líder que ya no está, 100 días pueden ser muchos si no los aprovechas bien… y eso es igual para tirios y troyanos.

Coronel que extorsionaba en Ferrominera Orinoco recibió más de 6 millones de dólares

Clavel A. Rangel Jiménez, Correo del Caroní

Juan Carlos Álvarez Dionisi -alias Tiburón- acumuló un gran poder en la empresa, donde además de cobrar sobornos, posicionó a contratistas e influía en el tránsito del mineral de hierro.

El expediente Nº 47C-16.156-13, de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) revela que los clientes y gerentes de Ferrominera pagaron al militar no menos de 6 millones de dólares depositados en cuentas en el exterior a cambio de no involucrarlos en la presunta investigación de la “mafia del hierro”.

Sin embargo, este monto puede ser más elevado si se toma por cierto lo dicho por Radwan Sabbagh, quien en su interrogatorio afirma que el oficial le pidió 20 millones de dólares.

El Departamento de Análisis Financiera de la Guardia Nacional determinó que el empresario Yamal Mustafá transfirió 3.9 millones de dólares producto “de la presunta extorsión de la cual estaba siendo objeto el ciudadano Radwan Sabbagh, a la cuenta Representaciones Doralito Citibank Na. New York”.

Juan Carlos Álvarez Dionisi llegó a Ciudad Guayana en el 2011 enviado por el jefe de la Dirección de Inteligencia Militar, Hugo Carvajal, a investigar presuntas irregularidades en la comercialización y distribución de las cabillas.

Luis Salvador Velásquez Rosas, “El Rey de la Cabilla”

Adquirió relevancia y fue catalogado de “héroe” al dar con la detención del ex gerente de comercialización de Sidor, Luis Salvador Velásquez Rosas, quien también se desempeñaba como presidente de la comisión de transición de la briquetera Orinoco Iron y Briqven.

El caso, una de las banderas contra la corrupción ondeadas por el presidente Hugo Chávez, fue aplaudido en todos los niveles menos por el poder Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en Guayana, donde Salvador Velásquez fungía como fuerte aliado en el área de las finanzas.

Su fama al frente del caso, y los dos ascensos que recibió hasta llegar al grado de coronel en poco tiempo, le sirvieron de aval para extorsionar a empresarios, gerentes y al presidente de Ferrominera Orinoco, Radwan Sabbagh, por su presunta participación en ilícitos de comercialización y entrega de contratos.

Por miedo, presión o por conseguir más beneficios dentro de las estatales, un grupo de clientes y gerentes de la extractora y procesadora de mineral de hierro sirvieron de intermediarios, financistas y colaboradores de Álvarez Dionisi.

Por esa razón Álvarez permanece detenido desde el 8 de mayo en el piso número 2 de la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) en Caracas, acusado de los delitos de extorsión, legitimación de capitales y asociación para delinquir.

Junto a él está preso el joven de 23 años, Carlos Vieira, propietario de la empresa Viherca -registrada junto a su padre Gilberto Vieira en Guayana y Panamá-, acusado de su supuesta complicidad con Álvarez.

¿Quién es?

Las vinculaciones de “El Tiburón” son variadas. Su nombre aparece en un informe “Tormenta” que, según la periodista Patricia Poleo, involucró al entonces capitán de la Guardia Nacional con el caso de Vladimiro Montesinos, cuando Eliecer Otaiza era jefe de la DISIP.

En la Gobernación del estado Carabobo, junto al gobernador Carlos Acosta Carlez, ejerció varios cargos.

Coronel (GN) Juan Carlos Álvarez Dionisi, “El Tiburón”.

El 11 de noviembre de 2004, en la Gaceta Oficial del estado Carabobo extraordinaria 1.705, por Decreto 007 fue nombrado secretario privado del despacho del gobernador.

También se desempeñó como jefe de Atención al Pueblo de la Gobernación y como comisionado del gobernador para Asuntos Sociales entre 2004 y 2005 atendiendo donaciones médicas, agilizando trámites y colaborando con asuntos sociales.

Incluso sonó como candidato a la Alcaldía de Valencia en el 2008 y en abril de 2013 -a sus 44 años- fue aspirante al III Curso Internacional de Especialización en Criminalística y Ciencias Forenses de la Fundación para la Investigación, Capacitación y Desarrollo de la Función Fiscal.

Expediente financiero

Las conclusiones del informe análisis técnico del Departamento de Análisis Financiera de la Guardia Nacional determinó que Álvarez registró en el 2006 alrededor de 160 mil bolívares de “origen desconocido”.

Entre finales de 2010 y el primer semestre de 2012 hallaron 180 mil bolívares “cuyo origen no fue producto de su desempeño como miembro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, sino del ciudadano Radwan Sabbagh por intermedio del ciudadano Yamal Mustafá, quien facilitó una cuenta bancaria registrada a su nombre”.

El departamento determinó que Mustafá transfirió 3.9 millones de dólares producto “de la presunta extorsión de la cual estaba siendo objeto el ciudadano Radwan Sabbagh, a la cuenta Representaciones Doralito Citibank Na. New York”.

Las divisas se encuentran vinculadas a Álvarez Dionisi y a Belkis Guerrero Moran, su esposa, oficial técnico egresada de la Escuela de Enfermería y retirada de la GN.

De la investigación de la Guardia Nacional resultó que Guerrero recibió 190 mil dólares el 25 de octubre de 2012 por intermedio de Sabbagh.

El informe concluye que los fondos son desconocidos por cuanto la Inspectoría General de la Guardia Nacional informó, el 6 de junio, que Guerrero recibió el último sueldo como miembro de la Fuerza Armada Nacional el 1 de marzo de 2009.

También determinaron que la esposa del coronel recibió dólares movilizados por el ex gerente de comercialización y ventas de Ferrominera, Juan Aníbal Vásquez, por intermedio de la empresa Viherca International. Además de su esposa, su hija recibió 4 mil dólares americanos provenientes de Vásquez.

Vínculos ferrosos

Por intermedio de Álvarez ingresa a Ferrominera Orinoco José Reynaldo González Cuica como escolta del presidente de la estatal, Radwan Sabbagh.

“Pero en realidad ejercí como asistente y no como escolta porque llegaron Ricardo García y Ulises Mendoza funcionarios del DIM que prestarían las labores de seguridad. Mi trabajo de asistente quedó limitado porque Sabbagh no me usaba como tal”, declaró González al cuerpo de investigaciones en mayo.

De acuerdo con el testimonio del escolta, en varias oportunidades el coronel le llamó para agilizar unos despachos a la empresa Corinsur.

“El gerente de seguridad no le permitía ingresar con las gandolas porque le faltaba una firma en la ficha de seguridad industrial, yo le informé al presidente Sabbagh y éste me ordenó que hablara con el gerente de seguridad de Ferrominera, Justo Guevara, para que se las dejara ingresar”.

A partir de noviembre de 2012 ingresa a la empresa Jhonny Marín como apoyo a la seguridad del presidente.

“Se dedicó por completo a esa actividad de seguridad familiar, controlando y coordinando con Ulises Mendoza, Ricardo García y Daniel Cedeño, quienes fungían como escoltas del grupo familiar de Sabbagh”. La familia, según González, se desplazaba en una camioneta Fortuner blanca blindada que le regaló Álvarez.

“El mismo día que llegó Jhonny Marín me ordenó supervisar un área llamada Cerro Bonito para constatar que no estuvieran trabajando en horas nocturnas porque era ilegal y tenía información de ello”, dijo.

A raíz de esa supervisión, la revisión del contrato y la existencia de cláusulas “leoninas”, el presidente Sabbagh -según el escolta- destituye al gerente Juan Aníbal Vásquez y nombra a Jorge Cañas al frente de la gerencia.

Luego de la destitución del jefe del departamento de aduana, Pedro Escobar, González asume la jefatura “para que mantuviéramos contacto directo para solventar los problemas de nacionalización de mercancía y elevar la productividad”.

El enlace entre el coronel y Marín era ahora el nuevo jefe de departamento de aduana.

La actitud de Álvarez era déspota, sin embargo le dijo que “si algún día necesitaba algo que buscara a Yamal Mustafá (empresario de Guayana), quien es su hermano y amigo (…) me dijo que debía conocerlo porque es un hombre muy poderoso en la zona y tiene un sobrino llamado Manuel Mustafá”.

En marzo el coronel Lynch Dávila, comandante del Destacamento 88, detiene a Jhonny Marín. De acuerdo a González, le dijeron que a Marín -gerente de seguridad patrimonial- “lo están acusando de tráfico de minerales, tráfico de drogas y que recibió 600 mil dólares (…) me dijo que me quedara tranquilo, que todo se resolverá, y en efecto, ese día apareció Marín con el papá y la mamá”.

Bigotes presidenciales

Marín y Álvarez habían trabajado juntos en la dirección de Asuntos Especiales y Presidenciales de la DIM.

Según Marín, su entrada a Ferrominera se produce por los contactos de Álvarez.

“En varias oportunidades detuve cargas de mineral fino con el que se hace el hierro que cargaba Corinsur, en el muelle de Ferrominera PIP y Douglas Flores llama al coronel y el coronel llamaba al presidente de Ferrominera para que autorizara la carga de los barcos, porque si no, el coronel le decía al presidente que lo iba a meter preso y que me botara de Ferrominera”.

Los favores que recibía Álvarez iban desde entrega de equipos de computación, cajas llenas de dinero, transferencias y, según Néstor Moreno, quien trabajaba con el coronel desde el caso de las cabillas, en la última campaña electoral le depositaron “300 mil bolívares para hacer los bigotes para la campaña del actual presidente de la república”.

Los extorsionados declararon a la dirección de Inteligencia Militar que accedieron a entregar millonarias sumas en dólares por temor al poderío del coronel y sus influencias en el Ministerio Público.

Además de los gerentes, en la lista de personajes a investigar, “El Tiburón” incluyó al ex secretario de finanzas del Sindicato de Trabajadores de Ferrominera Orinoco, Héctor Maicán, acusado a su vez por el secretario general, Rubén González, de ser el responsable del homicidio del trabajador Renny Rojas.

“Yamal Mustafá jamás se imaginó esta pesadilla. Ni en sus peores sueños”

Carmen Carrillo, El Fortín de Guayana
Fotos: vía web

Yamal Mustafá nunca se imaginó que estaría detenido alguna vez en su vida. Este  guayanés de origen árabe, nacido en San Félix y vinculado toda la vida a los negocios de alimentos y de construcción, estaba en la cresta de la ola cuando fue hecho preso por el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.

Jamás se imaginó esta pesadilla. Ni en sus peores sueños.

Celebración aniversaria: el gobernador Rangel Gómez (der) y el director del diario Mustafá Henríquez (izq).

Recientemente había celebrado los dos años de su adquisición más reciente: el diario Primicia; pero además en la fiesta a todo dar y por todo lo alto, donde corrió el escocés mayor de edad para los amigos como en los buenos tiempos de la IV República, anunció que pronto tendría una televisora y una emisora de radio.

Rangel Gómez y Mustafá Henríquez, celebrando el aniversario.

Todos los asistentes, de vocación servil, aplaudieron a rabiar.

Después de todo Mustafá estaba copiando el modelo de quien en la IV había hecho lo mismo que él. Gracias al partido de gobierno y a las buenas relaciones que tenía, había montado su imperio comunicacional pero además era muy amigo del primer gobernador de Bolívar, electo en urnas: Andrés Velásquez.

Claro el año pasado y este, no habían sido muy suaves para Mustafá quien tenía casi dos años sometido bajo el yugo del “Tiburón”, personaje que llegó a esta ciudad como Walter Raleigh, pensando que estaba en El Dorado. Su Dorado.

Coronel (GN) Juan Carlos Alvarez Dionisi, "El Tiburón"

Coronel (GN) Juan Carlos Alvarez Dionisi, “El Tiburón”

Juan Carlos Álvarez Dionisi, se parece físicamente a un tiburón. De allí el alias. Llegó enviado por el entonces jefe de la DIM, Hugo Carvajal, a quien sus amigos llaman “el pollo” (Termina uno pensado que para ser de la DIM hay que tener un sobre nombre o parecerse a algún animalito).

Acto Primero

El “Tiburón” venía a investigar la mafia de la cabilla, caso que llegó a la opinión pública por la división del chavismo.

Un grupo acusaba al otro de aprovecharse de los dineros del estado vendiendo cabilla, finos, lodos, briquetas y pellas. El grupo denunciado decía que estos querían hacer lo mismo.

Luis Velásquez, “El Rey de la Cabilla”

El cabecilla visible era Luis Velásquez, un joven nacido en Ciudad Guayana, hijo de profesores, criado en El Tigre y sobrino de ese prócer del periodismo judicial, Alexis Rosas, quien más tarde se convertiría en gobernador de Anzoátegui, gracias al dedo mágico de Hugo Chávez.

Luis Velásquez era muy amigo del gobernador Francisco Rangel Gómez y de su familia. Llegó a ocupar el cargo de director de Finanzas del Psuv ante el Consejo Nacional Electoral, postulado por el jefe del Psuv en el estado, Rangel Gómez.

Temir y Fidel

Cuando se llevaron detenido a Luis Velásquez, el gobernador no sabía de las actividades paralelas que llevaba a cabo el joven Velásquez en su tiempo libre; al punto que la DIM lo calificó como el rey de la cabilla, aunque él llegó a ese género laboral gracias a su compromiso con el proceso, expresado desde España y Francia, con una pequeña ayuda de Temir Porras, actual presidente del Bandes Uruguay; hijo del actual secretario general de gobierno del estado Bolívar, pana de Elías Jaua y de nuestro presidente Nicolás Maduro Moros.

Luego que el “Tiburón” entregó a Velásquez, a Tatiana Orozco, y a tres militares más, todos los empresarios mencionados en el expediente y cuyas empresas fueron allanadas, actos públicos además reseñados por la prensa local, no fueron molestados más. Todo quedó así. Ningún empresario fue detenido o rindió declaraciones más allá de una mención.

El “Tiburón” había descubierto El Dorado que tanto buscó Sir Raleigh. Pero este funcionario de la DIM, ciertamente inteligente, en su trabajo investigativo descubrió otra mafia: la del hierro.

Con ésta, el ciudadano militar que raya el uniforme decidió no hacer escándalo. Prefirió resolver su vida y la de su familia por lo menos en una generación más. Después de todo él sabía que Velásquez tenía padrinos, no estaría mucho tiempo preso y las cabillas no aparecerían otra vez. Cosa que de hecho ocurre en la actualidad, porque es más fácil ver a Dios que conseguir una cabillita.

Acto Segundo

Radwan Sabbagh, expresidente de CVG Ferrominera Orinoco, C.A.

El organigrama de funcionamiento de la mafia del hierro o del cartel del hierro como lo definió el gobierno, hecho por el “Tiburón”, mostraba a las claras cómo el presidente de Ferrominera Orinoco Raddwan Sabbagh, propició el establecimiento de una red de empresarios entre comillas, que vendían barcos de mineral, de finos, de pellas y de briquetas, saltándose a la torera la ley  y los decretos que establecen que solo el Estado venezolano tiene competencia para ello.

En el extenso expediente, todos los que le declaran a la DIM señalan al “tiburón” como el que ejercía la presión para cobrar. Para ello usaba el uniforme, una Uzi y una pistola, además de que actuaba como un psicópata de acuerdo al testimonio de uno de los declarantes.

El “Tiburón” llega hasta Yamal a través de Raddwan Sabbagh pues el sobrino de Yamal, el joven Manuel Alejandro Mustafá, tenía una empresa que comercializaba mineral.

Allí es cuando comienza la pesadilla de Yamal Mustafá; claro entre comillas era esa pesadilla, porque eso le permitió llevar otras empresas para tener negocios dentro de Ferrominera Orinoco.

Carlos Silva

Así llegó hasta el ex pelotero Carlos Silva, quien pronto deberá explicar cómo era que él sabía de mineral al igual que la gente de Corinsur, empresa relacionada según testimonio de los declarantes en el expediente con Manuel Mustafá.

Casi dos años tuvo sometido, entre comillas, el “tiburón” a un grupo de empresarios con Raddwan Sabbagh, como el que propiciaba las actividades económicas de estos empresarios del hierro.

Mientras esto ocurría el gobernador del estado Francisco Rangel Gómez, muy admirado por Yamal Mustafá y amigo del conocido empresario, no sabía que eso ocurría debajo de sus propias narices.

Es más, su amigo y entonces presidente de la CVG, Rafael Gil Barrios, tampoco tuvo conocimiento del hecho. Estaban demasiado ocupados trabajando por el progreso del estado Bolívar y Yamal Mustafá nunca quiso molestar a su admirado amigo con ese problema: El lograría resolverlo.

El 8 de mayo de este año se asoma la primera información sobre su detención, la de su sobrino, la del presidente de ese momento de Ferrominera Orinoco, Raddwan Sabbagh, la de varios gerentes de la empresa y la de varios jóvenes empresarios boliburgueses.

Por supuesto, todos salieron rápidamente a decir, unos que estaban invitados cordialmente, otros que ellos eran las víctimas del “Tiburón”, otros a anunciar demandas por haberlos vinculado con un hecho como ese, otros quedaron presos, presitos pero la pesadilla ya estaba en la calle.

Acto tercero

Luego vino la debacle. Andrés Velásquez, diputado, había recibido un dossier muy completo sobre las actuaciones de Yamal Mustafá y sus relaciones con el actual gobernador del estado Bolívar y jefe del Psuv, Francisco Rangel Gómez.

Y la de todos los empresarios relacionados con el cartel del hierro y por supuesto, lo único que hace bien Andrés Velásquez es denunciar y ahí no cometió error.

Fue tal su contundencia que se rompió la unidad de la Mesa de la Unidad en Caroní. Si eran 9 jefes de la MUD Caroní, ocho salieron a defender a Yamal Mustafá: Wilson Castro, Nelly Frederick, Freddy Valera, Raúl Yusef. Todos le cayeron a palo a Velásquez por su habladera de paja.

Pero eso no detuvo al diputado. Siguió en su acción. Ahora, le entregó la exclusiva al diario Correo del Caroní, el emporio comunicacional que quiso imitar primero Rubén Gamarra y luego Yamal Mustafá. Y el Correo del Caroní, le dio hasta con el tobo.

Yamal Mustafá quiso parar la andanada con una rueda de prensa en un conocido hotel de Puerto Ordaz rodeado por su familia. Bueno, allí en vez de ayudarse metió más la pata.

Entre otras cosas dijo que todo el que era dueño de un medio de comunicación, lo acusaban de cualquier cosa. Allí estaba su amigo el difunto Rubén Gamarra, de quien se llegó a decir que estaba vinculado al narcotráfico, relató Mustafá, pensando que se estaba haciendo un favor y ayudando a Gamarra y a su familia.

Yamal Mustafá asomó allí sus primeras acciones judiciales, pensando que con esto lograría detener a Velásquez y al Correo del Caroní, pero la cosa resultó al revés; estos como perros cuando muerden hueso, no soltaron la presa y Yamal entonces cumplió sus amenazas: demandó por difamación e injuria, primero; y luego, por Daños y Prejuicios, no perjuicios, tal y como reflejó en su edición del viernes 19 de julio el Diario Primicia en primera página. Lo que seguramente debe ser un error del jefe del diario el periodista Robinson Lizano, quien posiblemente por los nervios se equivocó, o a lo mejor no. Es ciertamente un problema de prejuicios.

Acto cuarto

Lo cierto del caso es que ser dueño de un medio de comunicación en el estado Bolívar, se está convirtiendo en una profesión de alto riesgo. La dueña del diario Nueva Prensa de Guayana está presa y ahora el dueño del diario Primicia está preso. Si se cumple la amenaza de Yamal Mustafá, hasta David Natera irá preso.

Lo bueno de todo esto es que los periodistas somos unos estúpidos, si creemos lo escrito por Yamal Mustafá, refrendado por el jefe de redacción de ese diario, Robinson Lizano y su señora, quien también es periodista (que se formaron en el Correo del Caroní, bajo la égida del doctor  David Natera)  y que dejaron pasar ese acto de bohonomía de Yamal quien decidió no demandar a Clavel Rangel, porque “ella era fuertemente manipulada por David Natera”. (¿?!!!!)

Manuel Alejandro Mustafá

Manuel Alejandro Mustafá

La razón por la cual  según declara en el expediente Yamal Mustafá de prestar sus cuentas bancarias y aceptar la extorsión del “tiburón”  era evitar que su sobrino, Manuel Alejandro Mustafá fuera preso o mencionado en el cartel del hierro, como permanentemente amenazaba este oficial de la gloriosa Fuerza Armada Venezolana Bolivariana que hace dos siglos con Simón Bolívar al frente liberó cinco naciones (claro las FAN nacen en el siglo XX con Eleazar López Contreras pero en este país tenemos uniformes mandando desde 1810). Al final no lo pudo evitar.

Él (Yamal) está detenido y su sobrino es buscado activamente. Casi podría apostar que Yamal Mustafá debe recordar cada segundo cuando su hermano mayor, José Mustafá, el patriarca de esta familia, le decía: Deja la pelea con David Natera y Andrés Velásquez,  deja la pelea con todo el mundo, vete del país, márchate.

El siempre le contestaba con arrogancia y cierto desdén por la prudencia exhibida por el mayor:

Yamal Mahmud Mustafá Henríquez (izq), Nidia Escobar de Rangel y el gobernador de Bolívar Francisco José Rangel Gómez (der).

“Yo no tengo nada que temer. Yo tengo poder”.