Madre e hija mueren acribilladas por Guardias Nacionales

Gerardo Morón, Juan José Faría y Rafael Mármol

La tristeza, el dolor y la impotencia, son sentimientos encontrados que invaden a familiares y extraños, debido a la tragedia de la noche del 4 de julio, en la calle Rómulo Betancourt, del sector “Las Calderas” del Municipio Colina, estado Falcón; lugar dónde murió por cuatro impactos de balas, la ciudadana y Sub-Gerente del BT, Luimina Pacheco de Pérez (45) y una de sus hijas morochas, María Gabriela Pérez Pacheco (15) por un impacto de bala.

Veinticinco militares descargaron sus fusiles rusos contra un carro en el que viajaban una mujer y sus tres hijas adolescentes.

La gerente del Banco Nacional del Crédito y una de sus tres hijas, murieron abaleadas en un hecho calificado por los habitantes de “Las Calderas” como “una masacre” de la cual hacen responsables a efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana que se equivocaron de objetivo. Sus otras dos hijas quedaron heridas.

Madre e hijas acababan de salir de sus casas y apenas habían avanzado una cuadra cuando fueron atacadas con todo un arsenal, como si fuesen delincuentes.

“Primero se escucharon tres tiros y luego una ráfaga” aseguran residentes de la calle Rómulo Betancourt que calculan en al menos 50 los disparos que escucharon a eso de las 8:38 de la noche.

Luimina estaba a una cuadra de su casa cuando los militares dispararon. La atacaron por la parte trasera. Cuando los vecinos escucharon las detonaciones, salieron y se apostaron en las esquinas. Algunos ya conocían el vehículo.

La calle Rómulo Betancourt fue acordonada por la policía, resguardando el sitio. Habitantes se concentraron alrededor, atentos, de que no fuesen a sembrar alguna evidencia. “Que no vayan a poner armas y simular un enfrentamiento”.

“Las únicas armas que tenía esa señora era su humildad y un rosario porque era una mujer católica”, decían los residentes. Se referían a Luimina Pacheco de Pérez quien quedó sin vida sobre el asiento de su carro, inclinada a su derecha. Recibió múltiples disparos. Su hija, Gabriela Pérez Pacheco de 15 años, morocha con Berta, quedó muerta fuera del carro y en la calle.

“Les dispararon a quemarropa” decían todos los habitantes, quienes en todo momento responsabilizaron del doble crimen a los Guardias Nacionales. “Pudieron disparar a los cauchos del carro si querían detenerlo y no hacia adentro” criticaban.

Los Guardias habían dejado entrever que seguían a delincuentes que andaban en un Chevrolet Spark azul, pero según los habitantes, el carro donde andaba la madre con sus tres hijas, era plateado y en nada se parecía a un Spark, por lo que ‘semejante equivocación’ no puede quedar impune. “Los responsables, deben ser castigados con todo el peso de la ley”.

Madre e hijas acababan de salir de sus casas y apenas habían avanzado una cuadra cuando fueron atacadas con todo un arsenal, como si fuesen delincuentes.

Durante la balacera, María Gabriela salió de la parte delantera del vehículo, pero ya estaba malherida. Cayó en la carretera boca abajo. Cuando los militares la vieron caer, se acercaron al carro. Esperaban ver a los supuestos delincuentes bañados en sangre.

Desde los vidrios rotos del vehículo vieron que Luimina estaba sobre el volante. Tenía varios tiros en el cuerpo, todos en la espalda. En la parte trasera estaba Berta, gemela de María Gabriela, inconsciente. Recibió un balazo de fusil que le entró por la parte trasera de la cabeza y al salir, por la frente, le desprendió un ojo.

La menor de todos, de 13 años, seguía viva. Recibió un tiro en el pecho y uno en la pierna. Pese a eso pudo gritar. Los testigos aseguraron a los medios locales que cuando los militares escucharon que la niña pedía a gritos al ver a su familia, se llevaron las manos a la cabeza.

Testigos aseguran haber visto a los Guardias entrar en shock cuando, después de caerle a tiros al Chevrolet Corsa plateado, abrieron las puertas y descubrieron que no eran hombres los que estaban adentro, sino cuatro mujeres, entre ellas una adolescente que histérica, gritaba “mi familia, mi familia”.

El Corsa cuatro puertas quedó vuelto un colador por los orificios de los proyectiles que alcanzaron a todos los que estaban adentro, Luimina Pacheco y sus tres hijas, entre ellas unas morochas de 15 años y otra de 13, no escaparon a la lluvia de balas.

El carro subió la acera y se frenó al chocar contra la pared de una casa. Testigos aseguran que los Guardias eran entre 20 y 25, que andaban en motos y portaban armas de diferentes calibres.

Inicialmente no encontraban qué hacer con las dos heridas que iban en el puesto trasero, pero los aterradores gritos de esta indignaron a los habitantes que le exigieron a los castrenses socorrerlas.

Habrían bastado unos minutos para que toda la comisión se sintiera hundida. Quienes encabezaban el procedimiento, que dispararon primero, se fueron en sus motos. Ya solo quedaban 10 funcionarios cuando los vecinos de más de 13 años de Luimina los acorralaron. Pidieron que les disparasen, pero no se irían.

Mientras la turba controlaba a los militares armados, otro grupo esperaba por los organismos de seguridad. Obligaron a algunos miembros de la Guardia a socorrer a Luimina y a María Gabriela, quien pese a tener un tiro en la cabeza seguía con vida. Las sacaron del sector en moto e ingresaron al Hospital Universitario de Coro en una ambulancia.

Los militares, al ver a los testigos armados con objetos, desistieron de irse y se ofrecieron ellos mismos a entregarse a la Policía científica. Sin embargo, los vecinos esperaron a que llegara una comisión de la Policía municipal de Miranda (Coro) y los montaron en las patrullas.

Las ingresaron a las 9:04 p.m. a la emergencia del Hospital “Dr. Alfredo Van Grieken”. De acuerdo con fuentes hospitalarias se trata de

Berta Minerva Pérez Pacheco de 15 años, quien recibió un disparo en la región parietal derecho que le causó exposición del globo ocular y Luiminer Zulay Pérez Pacheco de 13 años, herida en la pierna y en el tórax. De las dos, la primera es la más delicada.

En el caso de las adolescentes, estudiaban y Luimina, era gerente del BNC y antes desempeñó igual cargo en el antiguo Banfocoro. Su esposo es ingeniero y ella era hermana de Jesús Pacheco, dirigente del partido Voluntad Popular, quien fue aspirante a la Alcaldía del municipio Colina.

Dada la conmoción del caso, la Guardia Nacional iniciaría una investigación interna, pero la que interesa a la colectividad es la que adelantara el Cicpc bajo la dirección de un Fiscal con competencia en Derechos Fundamentales que designe el Ministerio Público, probablemente hoy.

El doble feminicidio, ha pasado a ser el episodio más gris del operativo Patria Segura, activado en el estado Falcón, el pasado 15 de junio. Habitantes de “Las Calderas” piden que sobre los castrenses responsables caiga todo el peso de la ley por haber hecho uso indebido de sus armas y acribillar a una madre y su hija y herir a otras dos.

Luimina Pacheco de Pérez quedó sin vida sobre el asiento inclinada a su derecha. Recibió múltiples disparos. Su hija María Gabriela Pérez Pacheco, morocha con Berta, quedó muerta fuera del carro. Foto: Diario El Amanecer

María Gabriela y Berta eran gemelas (15). Estudiaban bachillerato. La primera murió de forma instantánea. Berta está grave. Luiminer (13) se recupera en un hospital de Falcón.

Luiminier Pérez Pacheco Foto: Diario El Amanecer

María Gabriela Pérez Pacheco Foto: Diario El Amanecer

Berta Pérez Pacheco Foto: Diario El Amanecer

Sheila Atienso: “Mi cuñada se dirigía con sus tres hijas hacia la casa de su mamá. Ella era una persona amigable, amable con la gente y de carácter tranquila, buena hija y esposa; ella era querida, no es justo que les hayan quitado la vida de esa manera”.

Luimina Pacheco (45), murió frente al volante de su carro. Todos los tiros los recibió por la espalda.

María Gabriela Pérez (15), se desangró en la vía pública a pocos metros de su madre. Quiso buscar ayuda, pero las heridas fueron letales.

Implicados

En el caso que tiene consternada a las familias falconianas, se dio a conocer por fuentes oficiales que hay 10 guardias nacionales detenidos involucrados en el delito y a quienes les decomisaron el armamento utilizado en el crimen. Imputarán a los efectivos castrenses identificados como Regulo Valero, Dionis Escalona, Joseth Reyes, Wilfredo Martínez,  Luis Vilchen, Ronald Mujica, Jesús Álvarez, Carlos Muñoz, Adrián Torres y José Carrasquero.

Madre e hijas, víctimas brutales de funcionarios de la Guardia Nacional

8 pensamientos en “Madre e hija mueren acribilladas por Guardias Nacionales

  1. Me parece una tragedia terrible, prueba de que en este pais manda el salvajismo y la violencia, pero alguien me explique como este articulo dice textualmente: “Luimina Pacheco y sus tres hijas, entre ellas unas morochas de 15 años y otra de 13, no escaparon a la lluvia de balas”, como son morochas con edades diferentes?.

  2. Siento mucho este lamentable evento que enluta a una familia venezolana que no estaban en una situación de riesgo: Sólo una madre de familia quien junto a sus hijas salía de su casa… comparto la opinión leída en un diario de mi ciudad: ¿Por qué si era una persecución, no dispararon a los cauchos del vehículo, para que se detuviera?

    He sido victima de la delincuencia, pero hasta los delincuentes requieren que se les respeten sus derechos humanos (aunque ellos no lo respeten). Si así hubiese sido, tal vez esta familia hubiese amanecido en su casa, disfrutando de la vida y sus oportunidades.

    Que DIOS Lleve consuelo a sus familiares y allegados. Y PAZ a Venezuela.

  3. Dios!!!!!!!! Hasta cuando?????????????? esto es una aberracion mas de este gobierno, incapaces, anormales, tanto sus jefes superiores como ellos mismo, parece que tienen sed de sangre! Bueno, con la misma vara que mides seras medido, despues se preguntan que porque los odiamos tanto! Paz a sus restos y consuelo a sus familiares!

  4. los militares no deben de realizar labores de civiles los militare en estos casos a sus cuarteles, la gran mision a toda vida venezuela no habla de esto y en ella no cabe el plan patria segura (otro dibise) pero mas peligroso por su caracter represivo, vean ustedes 50 disparos por favor que mal preparados estos funcionarios debemos resaltar valores familiares a los funcionarios para que cuando pertenescan a una institucion y se uniformen recuerden que son hijos padres, hermanos etc. Mi dios las tenga en la gloria a esta persona inocentoes de todo hasta de la improvisacion policial……..

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