“Un cafecito para el mayor”

Javier Ignacio Mayorca, El Nacional

El 27 de junio de 2005 ocurrió un hecho destinado a cambiar la historia policial del país. Una comisión mixta, encabezada por el mayor (Ejército) -adscrito a la Dirección de Inteligencia Militar- José Baldomero Peña Carrillo, tomó ese lunes en la noche las calles del sector Kennedy de Macarao.

La redada estaba a cargo de agentes de la DIM, con apoyo de funcionarios de Policaracas y de la subdelegación Caricuao de CICPC, prestados para la ocasión.

El objetivo era uno solo: matar al hampón que el sábado previo había ultimado al agente Eduin Toussaint, un subalterno de Peña.

Para ese momento, el mayor Peña tenía una condena por estafa a otro militar activo. Sus métodos en Operaciones DIM no tenían contención legal ni ética, cuando se trataba de incriminar a todo lo que sonara disidencia al régimen. El coronel Darío Faría lo sabe. Tan pronto le ordenaron detenerlo, le plantó un fusil en el chasis de su camioneta y lo incriminó por uso indebido de arma de guerra.

Pero lo de Kennedy era otra cosa. Era una cacería guiada por un informante, al que horas antes le dieron una golpiza para que “desembuchara” lo que sabía. El sujeto sólo quería que terminara la tortura, y balbuceó unos datos poco precisos sobre la hora y el lugar en el que llegaría a Kennedy el supuesto homicida de Toussaint.

Los militares y policías civiles que los acompañaban, en su mayoría con pasamontañas, patearon puertas y aterrorizaron a toda la población del lugar. Mientras avanzaba la orgía represora pasó por allí un pequeño Corsa atiborrado de estudiantes de Administración de la Universidad Santa María, quienes creyeron estar ante una toma de las calles por hampones.

Los muchachos trataron de refugiarse en la vivienda de una vecina, pero de nada les sirvió. Tres de ellos fueron heridos y rematados en el lugar por los propios funcionarios, mientras que otros tres (todas mujeres) también resultaron heridas con tiros de fusil, pero sobrevivieron para dar a conocer la historia.

Siete años después, todavía se recuerda la llamada Masacre en Kennedy. El mayor Peña fue uno de los sentenciados a 17 años de prisión.

Fuentes del Ejército aportaron evidencias de que Peña sigue teniendo “vara alta” en la FAN. El oficial, que debería estar recluido en la PGV o en Ramo Verde, permanece en el regimiento de Policía Militar de Fuerte Tiuna.

De allí sale a diario y se pasea por el Círculo Militar, vestido con sudadera.  A veces, hace visitas conyugales en el hotel de esa instalación, ante la mirada indignada de otros uniformados que lo han reconocido.

Peña (izq.), en el Círculo Militar.

Así está la justicia de la Quinta: dura lex con quienes no se pliegan como María Afiuni y muy blandengue con los que hacen el trabajo sucio del régimen.

Un pensamiento en ““Un cafecito para el mayor”

  1. Buen trabajo. quiere decir que algunos militares aunque delincuentes tienen privilegios. Esta revolución de Hugo el difunto da para todo

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