“El país se nos está yendo por la cañería de la corrupción”

Roberto Giusti, El Universal

Transparencia Venezuela nació en la casa de Mercedes De Freitas hace diez años como una iniciativa que, siguiendo los lineamientos de la organización internacional cuya misión es la lucha contra la corrupción, actúa con total autonomía e independencia.

Graduada en historia de origen, Mercedes asumió una tarea que en Venezuela luce como un imposible (el castigo de Sísifo) y sin embargo ha logrado desarrollar una metodología en la detección, investigación y procesamiento del fenómeno, que es única porque el modo corrupto nacional tiene peculiaridades que se han sofisticado y crecido en los últimos años.

– Nicolás Maduro anunció que solicitará poderes especiales para combatir la corrupción. ¿Es eso expresión de una real voluntad para hacerlo o refleja otra cosa?

– Pueden ser dos cosas: o ignorancia por parte del Presidente o mala intención. Lo que sí parece positivo es que se declare la emergencia porque la verdad es que este país se nos está yendo por la cañería de la corrupción y no sabemos dónde está la gran masa de recursos que recibe el Gobierno. Por eso

todos los días nos levantamos con noticias como que han desaparecido veinte millardos, cuarenta millardos y así sucesivamente, sin que nadie explique cuál ha sido su destino.

– Pero sí sabemos que no llegan al destino que, en apariencia, se les asigna.

– No está en las plantas eléctricas, ni en los hospitales, las autopistas, las universidades, ni tampoco en los metros de Valencia o de Maracaibo.

– ¿Quieres decir que la corrupción es causa directa de la crisis?

“Todos los días nos levantamos con noticias de que han desaparecido millardos, sin que nadie explique cuál ha sido su destino”

– De la crisis en temas como el de la seguridad porque si ese es el principal problema del país, su causa está en la corrupción. La impunidad genera violencia y la carencia de recursos humanos y técnicos, impiden que haya una respuesta eficaz. ¿Por qué, por ejemplo, el gasto en defensa (Fuerzas Armadas) suba de un año al a otro, mientras el de seguridad y administración de justicia disminuye? Todo ese manejo, que complica la relación del ciudadano con el Estado, se ha generado a propósito.

– ¿Con qué objetivo?

– Para imponer una aproximación con ventaja y privilegio. La corrupción es el uso de los recursos públicos con fines particulares y el que abusa de lo público es quien tiene garantizado el acceso a esos fondos porque dispone del poder.

– Entonces, a diferencia del pasado, ahora la corrupción sí está incidiendo, negativamente, en la calidad de vida de los venezolanos.

– Siempre ha incidido aunque las cantidades sean pequeñas. En otros países hay una aproximación crítica de los ciudadanos al manejo de lo público y la sanción es inmediata.

Si alguien es descubierto cometiendo una irregularidad sale del cargo, él mismo renuncia o en algunos casos, extremos, se suicida.

En Venezuela eso no ocurre y a los corruptos se le señala pero siguen en los cargos y ni siquiera se les investiga porque el poder lo permite.

– Hablando del poder, al principio te hacía la pregunta sobre el reclamo de poderes especiales por parte de Maduro y respondías que se trata de ignorancia o de mala intención.

– Ignorancia porque a la Presidencia no le hacen falta más poderes de los que ya tiene. Más bien todos los análisis (como el de la Comisión Interamericana contra la Corrupción o la Convención de la ONU para la Corrupción) señalan exactamente lo que se debe hacer y según esas recomendaciones la Presidencia puede tomar medidas sin necesidad de una mayor cuota de poder.

– ¿No le corresponde esa tarea, la del combate, la investigación y la sanción de ese tipo de delito, a órganos de poder que no son precisamente el ejecutivo?

– La Presidencia debe abrir la gigantesca información que tiene en sus manos y rendir cuentas, al céntimo, de los recursos que recibe. No sólo de sus dependencia naturales sino de una gran cantidad de empresas públicas, que cada día son más por las expropiaciones.

Pero debe hacer lo mismo con los fondos de ese presupuesto paralelo del cual dispone: Fonden, Fondo Chino, Fondo Miranda etc… Entonces el Ejecutivo tiene una gran tarea, sobre todo en el área de la prevención.

El control le corresponde a la Asamblea Nacional, a Contraloría, a la Fiscalía y a los tribunales. Y a estos últimos les toca luchar contra la impunidad, círculo perverso en el cual los corruptos pagan a jueces para que tomen decisiones favorables a ellos. Ese círculo se rompe con información y autonomía de esos órganos de fiscalización, justicia y control.

– Hablabas también de mala intención.

– Me parece que hay cierta mala intención porque se está utilizando la lucha contra la corrupción como propaganda y no como políticas públicas serias y eficaces.

– ¿Estás hablando de una farsa?

– No sé si es una farsa, pero si resulta, por lo menos, engañosa porque esa información se está tergiversando y se presenta a la propaganda como si fuera información.

– ¿Están utilizando políticamente el tema de la corrupción para descalificar al otro?

“Círculo perverso en el que los corruptos pagan a jueces para que tomen decisiones favorables a ellos”

– Como siempre se ha hecho. Todos los candidatos presidenciales ganadores, desde 1958 para acá, han levantado las banderas de la lucha contra la corrupción porque parece que da votos. Pero, ¿hasta cuándo vamos a seguir votando por promesas y no por realidades?, ¿Por qué seguir creyendo en soluciones mágicas?. Una de ellas es la de los poderes especiales y eso no es garantía de que las cosas van a cambiar.

– La otra solución enunciada por Maduro es elevar a la pena máxima los delitos de corrupción.

– Hay hechos a los cuales les debe asignar mayor sanción. Pero las penas máximas, se ha demostrado, no logran el objetivo de reducir la comisión de los crímenes.

– ¿Qué sentido tiene elevar la pena si….?

– ¿Si los jueces no van aplicarla a los corruptos?.. En todo caso el tema de la reforma de las leyes no le corresponde al Ejecutivo.

Algo básico en la lucha contra la corrupción es la separación de poderes. Si no tienes un árbitro independiente el juego está comprado.

– Cuando el Ejecutivo domina el resto de los poderes la impunidad está garantizada.

– Así es.

– Mientras no haya equilibrio de poderes, es decir, democracia, ¿no será imposible doblegar la corrupción?

– La falta de democracia está en la raíz de todos los delitos de corrupción. Pero también privilegios, que son parte de las debilidades del sistema democrático. Igualmente hay una carencia importante de ciudadanía. Nuestra relación con lo público anda fuera de foco. No es la de ciudadanos responsables exigiendo el cumplimiento de sus derechos, sino se limita a pedir favores o de ver cómo puedes sacar beneficio de lo público porque es la única manera de obtener un privilegio.

– ¿Por qué los ciudadanos deben convertirse en contralores si para eso están los organismos competentes?

– Porque los ciudadanos construyen su institucionalidad o así debería ser Y eso se logra, primero, votando por gente honesta y señalando a los corruptos, no dándoles espacios sociales ni cayendo en la actitud de “cómo me conecto yo también”. Luego, participando en la organización social, lo cual en Venezuela es aún incipiente. Se habla de los consejos comunales, que terminan convirtiendo a los ciudadanos en funcionarios públicos, luego de designarlos a través de procesos poco claros.

Ahora, pedir que el TSJ cambie, por obra y gracia del espíritu santo, es, por lo menos naif. Hemos visto a magistrados acusados de grandes crímenes como Aponte Aponte y el TSJ no cambió para nada.

– ¿Qué hacer entonces?

– El TSJ requiere toda una reconfiguración. Pero eso debe empezar por la ciudadanía. Y es que todavía tenemos una aproximación a la política propia de adolescentes: queremos independencia pero sin asumir las responsabilidades.

– ¿No ocurre que estamos en una sociedad de cómplices que justificamos la corrupción como algo menos grave que otros delitos?

– La gente no tienen noción del impacto que producen las pequeñas acciones y en los detalles se nos va el país. Aquí a pocos les importa que la mayoría se coma las luces de los semáforos o cruce la calle por donde no se debe. Por ahí se comienza y por ahí llegamos a las toma de decisiones, a veces con ligereza, sobre quién debe regir los destinos del país.

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