Un idiota dijo corrupción

Fernando Rodríguez, Tal Cual

Alguna vez tratamos de señalar lo que nos parecía esencial a eso que llaman misiones, término con consonancias militares y también religiosas, síntesis muy adecuada al perfil del régimen, al menos en su fase actual en que Cristo anda de encompinchamiento celestial con el Che Guevara y el Comandante Eterno, vea usted.

Agreguemos que hay también misiones que no se llaman tales pero lo son, cumplen con sus requisitos.

El motor de toda misión es electoral (igualmente explica su deterioro y decadencia).

Así lo dijo Chávez cuando produjo las primeras, tuteladas por Fidel, para el revocatorio, estupenda tabla de salvación ya que los numeritos comiciales los tenía en rojo. La más reluciente, el modelo, fue Barrio Adentro.

En general, se trata de encontrar alguna zona de la gestión pública que reúna dos condiciones básicas:

Primera, que el gobierno haya puesto la torta en ella y que cause vívido malestar en los electores, flanco fácil para el adversario.

Segunda, que sea susceptible de mucha propaganda y dé espacio para muchas mentiras, sobre todo numéricas, trabajosamente rebatibles.

Casi tres lustros de miseria habitacional engendraron la Gran Misión Vivienda, con millones de millones en publicidad, unos cuantos edificios ostentosos y bien ubicados y números inflados hasta la estratósfera. Si nos atenemos a los resultados electorales de octubre pasado, funcionó.

Ahora que el Comandante partió y Fidel debe estar bastante estropeado alguien escogió para diciembre Seguridad y Corrupción; ni hablar, más bien eludir como se pueda, la economía porque ahí sí se tienen todas las de perder, dados los feroces precios inflacionarios y las colas de la escasez, irrebatibles.

Dejemos, por ahora, lo de la Patria Segura, aunque tiene mucho en común con el tópico de la corrupción.

Y bien, eso de la corrupción donde el chavismo sabe que ha batido todos los récords históricos y que ha habido la más pecaminosa impunidad y, concomitantemente, el mayor silencio gubernamental, es tema preferencial porque ella puede pasar debajo de la mesa en tiempos de opulencia pero se vuelve un revulsivo a la hora las vacas flacas que ya pastan en nuestros hogares:

¿Dónde, demonios, está ese cerro de millones y nosotros en esta peladera? Terrible pregunta.

Pues nada, a meterle el diente, la fuga hacia adelante, Maduro campeón de la anticorrupción, con todo y solicitud de habilitante, ¡dejadme solo! Hasta que se ha venido cayendo en cuenta que el diagnóstico y la medicación se han vuelto contra el enfermo, que la corrupción es toda roja-rojita por la sencillísima razón de que el chavismo es el único que ha manejado la gigantesca botija petrolera. Y que habría que ser un mago para darle vueltas al asunto y convertir al cazador en cazado.

El mejor ejemplo de la infeliz escogencia es el anunciado debate de Maduro sobre el tema, que Capriles aceptó raudo y que Cabello dio por clausurado más rápidamente todavía.

Por algo el Comandante Eterno guardó tamaño silencio sobre tamaño tema.

Ahora bien, ya se sacudió el avispero, el tema anda corriendo por esas calles y la memoria popular se ha activado para recordar los innumerables escándalos otrora apagados al instante o tapados por el siguiente. Por lo que no queda sino dar marcha atrás aceleradamente.

Y, seguramente, indagar por el infeliz asesor al que se le ocurrió semejante disparate, seguramente algún infiltrado.

Diseño gráfico: Sala de Información

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