Qué son y cómo funcionarán las comunas

Roberto Giusti

Gerardo Blyde, abogado constitucionalista de fuste y probada densidad, en el 2000 se convirtió en el aspirante a diputado más votado del país; muchos pensaban que corría el peligro de echar por la borda una prometedora carrera parlamentaria para enfrentarse con el mundo real y a veces agobiante del gobierno local, donde sus dotes no parecían encajar.

No sólo ha demostrado que también sabe subir cerros, tapar huecos, embaular quebradas, recoger la basura y lidiar con la dura tarea policial, sino que su bagaje jurídico y político lo convierten en el vocero del Poder Regional, amenazado por la resucitación de eso que han dado por llamar La Comuna.

– ¿Está consciente la gente de que el denominado Poder Comunal es producto de las tesis marxistas-leninistas, inspiradas por la denominada Comuna de París de 1871 y luego aplicada por los regímenes del socialismo real en la URSS, China, Cuba o otros países?

– Pensar que el ciudadano común está consciente de ese antecedente histórico es pedir demasiado. Pero hay que hablar de Mao Tse Tung creando comunas en una China empobrecida y azotada por una hambruna gigantesca, a los fines de hacerla supuestamente autárquica. O de los soviets de la extinta URSS.

Es necesario recalcar, esos fracasos, inducidos por la marcada tendencia marxista, comunistoide, de la organización político territorial llamada Comuna.

– Pero el planteamiento es de vieja data y ha estado ahí como un objetivo fundamental. A la espera del momento propicio para imponerlo.

“Pensar que el ciudadano común está consciente de ese antecedente histórico, es pedir demasiado”

– Por eso prendimos las alarmas y lo venimos haciendo desde hace tiempo, cuando se pretendió reformar la Constitución para darle rango constitucional a las comunas. Ahí han estado los voceros, siempre alertando sobre el tema.

– El Poder Comunal, democráticamente concebido, es un modelo válido y en Venezuela hay experiencias en desarrollo, desde algunas alcaldías, que contrastan con el modelo chavista, cuyos fines se concretan en todo lo contrario de lo que predican.

– ¿Qué permite la Constitución que se pueda transferir? Servicios para los que una comunidad organizada determine que tiene las capacidades para administrarlos y llevarlos a cabo.

Nosotros tenemos campos deportivos que funcionan con gran eficiencia, otorgados a grupos o a juntas administradoras de vecinos, que son los principales dolientes. Entonces, con la asesoría constante de la Alcaldía esos vecinos han logrado que sus instalaciones deportivas se mantengan y sean manejadas racionalmente.

Esto a diferencia de aquel que luego de echarlas a perder espera que venga la Alcaldía a repararlas. Entonces creas una corresponsabilidad del ciudadano con el órgano local de Administración Pública mucho más eficiente.

– Pero eso es co-gobierno a un cierto nivel.

– Eso no es La Comuna. Estamos, en realidad, ante un disfraz con el nombre de Poder Popular porque por detrás está el poder del Estado, (capitalismo de Estado), hegemónico, que pretende controlar la libertad del ciudadano colectivizándola.

“Prendimos las alarmas cuando se pretendió reformar la Constitución para darle rango constitucional a las comunas”

Nosotros trabajamos con los consejos comunales y cuando muchos vecinos se negaron a crearlos hicimos un trabajo para que esos espacios de participación ciudadana, que no eran inconstitucionales, se utilizaran como una asociación de vecinos o un grupo de interés cultural, ecológico o deportivo y así lograr mayores beneficios.

– Y sin embargo…

– Los consejos comunales fueron politizados y les arrebataron a las alcaldías la capacidad de darle su existencia jurídica, que era lo lógico, en las primeras leyes de consejos comunales.

Esa ley fue reformada cuando no teníamos diputados en la Asamblea Nacional (2005-2010) y así se le quitó a las alcaldías esas facultades, que pasaron a manos del gobierno nacional para centralizar y controlar.

– ¿En qué se diferencia y cómo se articulan las figuras de los consejos comunales y las comunas?

– Los consejos comunales son organizaciones sociales para buscar un interés afín entre los vecinos de un sector. En cambio las comunas son entidades político territoriales, con capacidad de legislar y en cuyo territorio la legislación municipal o regional no tiene vigencia. También tienen la potestad de administrar y de utilizar, de manera concurrente, las mismas competencias que la Constitución le da a las municipalidades en un Estado paralelo.

– Son poderes legislativo y ejecutivo a la vez.

“Las comunas son entidades político territoriales, con capacidad de legislar y en cuyo territorio la legislación municipal o regional no tiene vigencia”

– A la vez, pero que, además, no son electos de manera directa, secreta y universal, sino en asambleas y de forma discriminatoria porque es el Ministerio del Poder Popular para las Comunas el que determina qué consejos comunales votan en esa asamblea para elegir el parlamento comunal.

Este, a su vez, vota por quienes ejercerán funciones ejecutivas en la comuna. Se trata de elecciones en segundo y tercer grado. Tampoco son mandatos personales sino colectivos. Y, lo más importante, no está contemplado dentro de nuestro ordenamiento jurídico territorial.

– ¿No trascienden los objetivos propios de une experiencia de co-gobierno?

– Los consejos comunales no tienen como fin la imposición del socialismo. En la ley que dispone la creación de las comunas, por el contrario, es ese uno de sus objetivos, el comunismo. Son discriminatorias en la participación ciudadana.

– ¿Pueden participar en el proceso todos los consejos comunales?

– Sólo aquellos inscritos en la idea del Socialismo del Siglo XXI.

– Es decir, la clase media quedaría por fuera.

– Y también muchos sectores populares donde los consejos comunales, no dominados por el chavismo, han trabajado a favor de sus comunidades.

– ¿Cómo quedan los órganos del Poder Regional?

“Las comunas tienen potestad de administrar y de utilizar, las mismas competencias que la Constitución le da a las municipalidades en un Estado paralelo”

– Pueden quedar vaciados de competencias y de recursos. Según la ley, las comunas pueden trabajar en materia de seguridad, de salud, de administración de servicios y todo lo que significa competencias municipales.

Incluso, la recolección de basura. Imagínate el desastre al que nos podría llevar en una ciudad caótica donde, a pesar de todo, hay municipios como Baruta donde se ha logrado un éxito completo en esa materia.

Nos veríamos obligados por una ley anticonstitucional a transferirlo a las comunas. Lo mismo pasaría con los recursos, que no nos da el gobierno, sino que recaudamos. Y si eso es así le traspasaríamos también la policía y la educación.

– Los funcionarios de las comunas, ¿serían burócratas a dedicación exclusiva o se dedicarían a sus labores en los ratos libres?

– La ley no lo determina, pero sí establece que los parlamentarios son ad-honorem. Al menos en teoría, porque podrían cobrar viáticos.

– ¿Habría, digamos, por ejemplo, un Palacio Comunal desde donde despachen y legislen? ¿Se crearía una burocracia a su alrededor?

– La ley no establece dónde se reúnen, ni dónde despachan.

– ¿Cómo se determina la jurisdicción de esas comunas?

-No existe una limitante. Pueden abarcar parte de un municipio. Todo el municipio. O meterse en otro. La limitante la pone La Comuna y lo que le diga el Ministerio.

– ¿Es eso posible, viable?

– Va directo a un fracaso, pero con todo y eso se puede llevar en los cachos toda la descentralización. Un proyecto cuya cristalización les costó tanto a los venezolanos, hasta las elecciones de gobernadores y alcaldes en 1989. Lamentablemente luego ese proceso no se profundizó porque se congeló en la reforma constitucional que derivó en la Constituyente.

La descentralización no sólo son elecciones, sino la administración propia de recursos y darle a la gente el poder de opinar sobre el destino de los recursos. Pero este proceso de colectivización y centralización, sin control, cuyo pretexto es darle poder al ciudadano, está condenado al fracaso porque solo se busca el control del poder central, (lo único que queda), del ciudadano.

– Así como anticipas ese fracaso, ellos también deben haberlo previsto.

“Los límites los pone la comuna y lo que le diga el Ministerio”

– Cuando se ideologiza la estructura del Estado (y lo decía el Presidente) lo importante no es el candidato que gane una gobernación para hacer obra, sino la ideología que mueve su política. Ahí está la causa del fracaso en las políticas públicas. Pero no les importa porque se sienten triunfadores al tener el control de ciudadano y del Estado.

Diseño gráfico: Sala de Información

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s