Un país de mentira y de mentiras

Elides Rojas, El Universal

La verdad no es la verdad. De hecho no existe la verdad. Lo que existe es un atisbo de verdad o algo cercando a la verdad.

Pero nunca la verdad ha sido buena. Tampoco mala. Está en el mundo de la relatividad. Puede ser o no puede ser. Tal vez.

Nunca se sabe cuando la verdad será buena o mala. A duras penas podría ser conveniente, aunque no tanto. Eso también depende. No obstante, recomendar decir la verdad, es lo usual y lo éticamente válido. Pero cumplirlo no necesariamente es lo más recomendable. Hay de todo.

Lo que sí es un hecho es que en materia de verdad debe existir una sola, no dos ni tres. Eso está comprobado.

Ya George Orwell con su Ministerio de la verdad, de la novela 1984, había adelantado esta idea del doble pensamiento y en el método de reescribir la historia como una manera de confundir, entrar en el plano de lo que nadie entiende (Como el comienzo de esta nota) y mantener a la gente en vilo todo el tiempo.

Es el truco eterno del comunismo cuando existía como modelo válido. Ahorita es una burla de sistema como en Cuba o Corea del Norte, demostraciones palpables del fracaso histórico de estos proyectos de país, aunque se mantengan con sus dictadores por años y por varias generaciones.

Pero, entre otras cosas, es con el uso de la manipulación descarada de la información y concretamente con la contrainformación como escudo es como se mantienen con la espada en la mano. Por esa es la otra: o le crees la versión al gobierno o te atravieso con la espada. Es el poder absoluto.

Así lo hacen en la isla propiedad de los Castro. Así lo han hecho en Corea del Norte. Y así pretenden hacerlo en Venezuela los Castro por intermedio de sus mandaderos ya suficientemente conocidos e identificados, con inclusión del comandante ya retirado.

Se arma un zafarrancho con Estados Unidos y Maduro expulsa, acusándolos de golpistas, a funcionarios del imperio. De allá para acá le responden con lo mismo: fuera Calixto Ortega y dos más.

Pues resulta y está probado que la representación diplomática venezolana se la pasaba reunida con los dirigentes más ñángaras de Estados Unidos sin ningún problema.

Maduro acusa a los trabajadores de la CVG de conspirar con el imperio y de sabotear a la industrias básicas y les suelta los perros a los manifestantes. Resulta que, en el empeño de engañar a todo el mundo todo el tiempo, acaba de ganarse la enemistad de todos los trabajadores chavistas de Bolívar.

En Venezuela, por ejemplo, no hay hampa ni crimen desatado. Lo que existe es sabotaje del imperio.

En Venezuela no hay escasez ni pobreza ni ruina ni falta de divisas por pésimas ejecutorias inspiradas en la Cuba de los Castro; lo que hay es una guerra económica ejecutada contra el país por la oposición, el imperio otra vez, los empresarios y todo aquel que pase por Chacao o vaya a un acto con Capriles.

En Venezuela no hay un sistema eléctrico podrido. Lo que hay es sabotaje de la derecha amarilla.

En Venezuela la oposición sale todos los días a las calles a romper las aceras y a abrirle huecos a las avenidas. Eso es lo que hay. Un país sin verdad.

Un país de mentira y de mentiras.

Diseño gráfico: Sala de Información.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s