Cuatro claves para entender cómo llegó a ser necesario el diputado 99

Anabella Abadi y Bárbara Lira (*), Prodavinci

1. Más población, menos representación

En el 2009, cuando la agenda política de Venezuela se encontraba en dirección clara hacia las elecciones parlamentarias, la aprobación de la Ley Orgánica de Procesos Electorales permitió un rediseño del sistema electoral que cambió las reglas del juego.

Dos características de esta ley resultaron particularmente relevantes: el primero, que la nueva distribución de los curules entre Diputados Nominales y Diputados Lista; el segundo, que no existiera una relación cuantitativa entre los cargos electos nominalmente y los cargos asignados por lista.

Es clave recordar que los curules de la Asamblea Nacional se asignan una parte de forma nominal (de acuerdo con los votos que obtiene un candidato individualmente) y otra parte por las listas. Son precisamente las posiciones asignadas por lista las que garantizan el principio de proporcionalidad de la representación.

En teoría, un partido que obtenga 30% de los votos contaría con aproximadamente 30% de las posiciones a asignar. De esta forma, se asegura que cada postura obtenga una porción de los cargos similar a la porción de los votos logrados.

La depuesta Ley del Sufragio fijaba en 60% las curules elegidas nominalmente, pero la ley que la sustituyó establece que las circunscripciones a las cuales, según su cantidad de población, le corresponden diez o más diputados eligen tres representantes por lista, mientras que aquellas circunscripciones con menos de diez representantes eligen dos. En promedio, esto no parece implicar un gran cambio con respecto a la legislación anterior, pues poco más del 60% de los curules sería electo nominalmente, un porcentaje muy similar al de la ley previa.

Sin embargo, este cambio en la legislación afecta notablemente a los estados más poblados. Y esos estados son los que históricamente han contado con mayor respaldo electoral a la oposición.

En regiones como Miranda, Zulia o el Distrito Metropolitano, entre el 70% y el 80% de los cargos se asignaron nominalmente, por lo que una fracción bastante menor queda disponible para ser asignada por lista, de acuerdo con las nuevas reglas de proporcionalidad.

2. El truco de “las morochas”

Una importante consideración sobre la Ley de Procesos Electorales es que si un partido obtiene una curul por la vía nominal, sus posibilidades de obtener diputados por lista no se ven disminuidas. Es decir, los diputados nominales no se “descuentan” de los posibles diputados por lista. Esto hacía innecesario el uso de las conocidas morochas, que consiste en postular a candidatos nominales de una misma tendencia con una tarjeta asociada a la tradicional pero distinta, para alcanzar así mayor representación en los cuerpos deliberantes, haciendo que los partidos mayoritarios resulten “sobre-representados” en la Asamblea Nacional.

Por ejemplo, un estado al que correspondieran doce curules tiene estos resultados en unas elecciones para la Asamblea Nacional:

Partido A: 60% / Partido B: 20% / Partido C: 15% / Partido D: 5%

Con el sistema electoral establecido en la Ley Orgánica de Procesos Electorales, nueve curules se asignarían nominalmente y tres por lista. Los cargos nominales son asignados a los candidatos que individualmente hayan obtenido la mayor cantidad de votos. Asumiendo que la popularidad de los candidatos nominales sea similar a la de sus partidos: el partido A obtendría seis puestos nominales, el partido B obtendría dos puestos nominales y el partido C obtendría un puesto nominal. Y en cuanto a las tres posiciones por lista, aplicando la metodología de Hont, el partido A obtendría dos puestos y el partido B obtendría un puesto.

Así que, en total, el partido A cuenta con 8 posiciones (67% de las 12 totales), el partido B obtiene 3 (25% del total) y el partido C sólo 1 puesto (que representa el 8%).

El partido D no obtendría ningún cargo. Se evidencia, entonces, cómo los partidos minoritarios tienen bajas probabilidades de acceder a una cantidad de curules que representen la cantidad de votos.

Cuando se plantea un escenario con un partido mayoritario que aglutina, digamos, el 60% de los votos, enfrentado a numerosos partidos minoritarios entre los cuales deban repartirse el 40% restante de los votos, las probabilidades de acceder a cargos se reducen notablemente.

En este caso, todos los cargos lista se asignarían probablemente al partido mayoritario, al igual que la inmensa mayoría de los nominales. Si un candidato viene de un partido que acumula por ejemplo 8% de los votos, ¿qué posibilidades tiene de ser más popular, personalmente, que cualquier candidato del partido mayoritario?

3. Lo que pasó en 2010

Luego de todos estos virajes legislativos ya descritos, en las elecciones legislativas del 26 de septiembre de 2010 quedó visiblemente demostrado el alcance de la nueva manera de entender los procesos electorales. A pesar de no haber logrado la mayoría de curules en el parlamento, la oposición obtuvo una importante victoria en términos de voto popular.

En particular, los partidos de oposición (MUD y otros partidos adversos al oficialismo) obtuvieron 51,88% de los votos (5.877.646), mientras que el oficialismo obtuvo 48,12% (5.451.422 votos), lo cual se traduce en una diferencia de 3,76 puntos porcentuales a favor de la oposición.

Sin embargo, en términos de diputados, el oficialismo obtuvo 98 curules en tanto que la oposición logro 67 curules. De esta manera, el oficialismo tiene 31 puestos más que oposición en la Asamblea Nacional, lo que implica que el oficialismo control 60% de los diputados versus 40% de la oposición, sin importar que la cantidad de electores que escogieron la opción del partido de gobierno fuera menor.

4. ¿Por qué necesitan 99 diputados para aprobar la Ley Habilitante?

El artículo 203 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece que las leyes habilitantes deben ser “sancionadas por la Asamblea Nacional por las tres quintas partes de sus integrantes”. Es decir, debe obtener el voto de 99 diputados de los 165 que conforman la Asamblea Nacional.

Aunque el oficialismo empezó el período legislativo 2011-2016 con 98 diputados, tras los saltos de talanquera de 3 de sus diputados en febrero de 2012 (Nelson Rodríguez Parra, Jesús Enrique Domínguez y María Mercedes Aranguren), la fracción del Polo Patriótico se tuvo que poner en la tarea de conseguir cuatro votos más.

En septiembre de 2012, consiguieron el primer diputado en la figura de William Ojeda. Meses después, recibieron el voto de Jesús Paraqueima, luego de que su hijo perdiera las primarias para la Gobernación de Anzoátegui y le diera su apoyo a Aristóbulo Istúriz. En febrero de 2013, un abanderado de Voluntad Popular, Hernán Núñez, hizo lo mismo.

La solicitud de una nueva Ley Habilitante, con lapso de doce meses, solicitada a la Asamblea Nacional por Nicolás Maduro precisaría, entonces, del llamado “diputado 99” para tener efecto.

Las variantes a través de las cuales se puede obtener este voto son diversas, lo que naturalmente motiva rumores que van desde el posible allanamiento de la inmunidad parlamentaria de alguno de los diputados saltatalanquera o de aquellos cuyos suplentes también han “saltado la talanquera” o que aquellos a quienes se les haya puesto en una situación de vulnerabilidad legal negocien su voto en la sesión que corresponda a la Ley Habiltante.

(*) Analistas de la Unidad de Investigación y Análisis de ODH Grupo Consultor

Diseño gráfico: Sala de Información.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s