Sobre los resultados del 8-D y el 2014

Edgard Gutiérrez, Prodavinci

1. ¿Cómo interpretas los resultados de las elecciones del pasado 8-D?

Debido a la naturaleza de estas elecciones, caben muchísimas interpretaciones. Según la óptica que se use, se pueden ver en los resultados victorias muy resonantes o derrotas tremendamente amargas. ¿Por qué? Porque el 8-D se conjugaba en plural.

Edgard Gutiérrez: “Seguimos viviendo en un país en donde hay más ciudadanos que están en desacuerdo con el gobierno comparados con los que sí”

Estamos hablando de 337 dinámicas distintas entre sí y por último ─pero no por ello menos importante─ de una adicional, la número 338: la sumatoria nacional, la del plebiscito. Muchos se quedaron solamente con esta última, soslayando la riqueza y complejidad de todas las demás. Desde mi perspectiva y tratando de separar “el ruido de la señal”, se podrían comentar algunos elementos que son transversales a estos comicios:

A) Sin duda, la Oposición sigue teniendo un mejor performance urbano. Las importantes victorias en capitales así lo ilustran. La conquista de plazas como Valencia, Maturín y Barquisimeto y retención de otras como San Cristóbal, la Caracas Metropolitana y Maracaibo son expresiones consistentes con lo que hemos visto en estos últimos años electorales.

No es casualidad que, aún perdiendo la capital del estado Trujillo, la MUD gane en la ciudad más próspera: Valera. El simbólico triunfo de Barinas también nos habla bastante de esto.

“Sin duda, la Oposición sigue teniendo un mejor performance urbano. Las importantes victorias en capitales así lo ilustran”

Por la otra parte y con mayor número de victorias numéricamente hablando, el oficialismo sigue dominando la Venezuela más recóndita, la más rural.

Esa Venezuela en la que habitan los electores económicamente más dependientes del Estado.

Esto no es casualidad ni novedoso, pues ya conocíamos el fenómeno desde los tiempos de Acción Democrática.

Efectivamente, el PSUV sigue su tránsito a una mayor ruralización. Localmente, un dato puede darnos luces de por qué esto funciona de este modo: en Venezuela hay 198 municipios con menos de 30.000 votantes y 95 más tienen menos de 15.000 electores. Es en esas localidades donde trabajar o no en la alcaldía y recibir o no un beneficio social es determinante, y configura buena parte de la dinámica micro-política.

Sin embargo, con respecto a mis dos afirmaciones anteriores, hay matices. Muchos matices. Lo primero es que esta progresiva ruralización del chavismo no debe entenderse como un absoluto. Hay realidades urbanas en las que el oficialismo es mayoría, pues de otro modo no hubiese podido imponerse en ciudades tan importantes como Maracay, Ciudad Guayana, Puerto la Cruz-Barcelona y el mismísimo municipio Libertador de Caracas.

La otra cara de la moneda es que por vez primera comienzan a verse una buena suma de triunfos opositores en la “Venezuela profunda”.

La MUD hoy tiene alcaldes en Betijoque (Trujillo), Marigüitar (Sucre), la emblemática Guasdualito (Apure) y la frontera del Táchira; incluso de un candidato independiente que también apoyó: el caso de Montalbán (Carabobo), por nombrar algunos ejemplos que me vienen rápidamente a la mente. Quien analice se preguntará por qué está ocurriendo este avance opositor, yo contribuyo con un simple dato: los candidatos y su capacidad de conectar.

B) Desde la óptica cuantitativa hubo algunos movimientos. La Oposición conquistó 75 localidades más la Alcaldía Metropolitana de Caracas. Definitivamente hubo un avance con respecto al año 2008, en el que sólo obtuvo el triunfo en 56 alcaldías. Ésa es la parte dulce de la novedad, porque hay otra agria: de estos mismo 56 municipios en los que los opositores eran gobierno desde hace 5 años, perdió en 36.

Ese dato es muy revelador porque habla de dos cosas muy importantes en mi criterio: la primera, que varias gestiones locales pudieron haber fracasado por las presiones y asfixia presupuestaria desde el gobierno central; y la segunda, que varios de estos burgomaestres fueron reprobados por su mala gestión. Ello debería llamar a la reflexión

C) Por la otra, el Gobierno logra victorias en 243 localidades. Un número muy similar al de 2008 (en la oportunidad anterior fueron 256).

La primera gran razón ya la comenté anteriormente: esto tiene mucho que ver con la distribución demográfica de nuestro electorado en esa Venezuela más rural y de la lógica política-económica que impera.

La segunda es a mi modo de ver la más importante: aún en el contexto de una crisis económica (que no se vislumbra sino que ya comenzó), no puede afirmarse que esto tuviera consecuencias políticas estructurales en el mapa local.

La economía y sus problemas afectan a todos los municipios y esto no se tradujo en lo que algunos aspiraban que ocurriese: un voto castigo masivo. Creo que la explicación tiene mucho más que ver con la naturaleza del sistema.

Con lo desnivelado que hoy se encuentra el terreno de la competencia electoral. Con las condiciones en las que se concurren a las elecciones y que definitivamente deben cambiar o este modelo de “autoritarismo competitivo puede prolongarse más de la cuenta.

D) A lo interno de la Oposición hay cosas que comentar también. Es llamativo que un partido nuevo como Voluntad Popular alcanzara la mayor cantidad de triunfos para sus candidatos con respecto a los de los otros partidos más establecidos; pero más llamativo aún es que lo hiciera en zonas catalogadas como “difíciles” y desplazara al oficialismo de esas localidades.

“Estamos muy cerca de un tsunami y veo lamentablemente a muchos organizándose para ir a la playa”.

COPEI suma muchas alcaldías por el importante avance opositor en el estado Táchira. Primero Justicia aún siendo el primer partido opositor sigue siendo aventajado localmente por AD y ahora también por VP. UNT sigue estando concentrado fundamentalmente en el Zulia y sigue siendo una expresión partidista regional. Todos estos razonamientos con seguridad traerán reacomodos en el seno opositor. Ya de hecho está planteada una discusión pública sobre quién sacó más y quién sacó menos…

E) Las disidencias en el oficialismo tuvieron su impacto y significativo. Ya desde 2012 al PSUV no le bastan solamente sus votos y su vocación hegemónica para materializar plenamente sus ambiciones. Necesita a sus aliados. No son pocos los municipios que perdió por los candidatos que rompieron filas y que obtuvieron los votos necesarios para impedir que el PSUV triunfara.

Las costosas derrotas de Barinas y Maturín son antológicas en ese sentido. En el Gran Polo Patriótico deberían venir algunos cambios, so pena que las fracturas se evidencien aún más y se traduzcan en nuevas y más dolorosas derrotas a futuro.

F) El plebiscito. La elección número 338 y a los que todos le prestaron la mayor importancia. Efectivamente, había una significación política muy importante de los “totales nacionales” pues un triunfo opositor hubiese metido en graves problemas a Nicolás Maduro, ya que de ser un heredero sin muchos méritos, pasó a dilapidar rápidamente una ventaja electoral abultada que terminó en una brecha aún cuestionada.

Perdiendo nacionalmente las elecciones locales (las primeras bajo su no pocas veces cuestionado liderazgo) la cuenta política en el chavismo era muy fácil de calcular: con Maduro la Revolución peligra.

Lo cierto es que Maduro logró a merced de medidas muy peligrosas su objetivo: sacar más votos y no sólo eso, ampliar la brecha con respecto a abril.

¿Las razones?

Me atrevo a identificar las siguientes como las más importantes: las medidas económicas que reenergizaron a su base incrementando su nivel de disposición a votar, conjugado simultáneamente con un desánimo de una parte del segmento opositor y el desinterés típico de los políticamente no alineados. Ello, repito, en un contexto económico difícil y de malestar, lo que parece para muchos algo increíble.

Por supuesto, no tengo dudas que la asimetría profundizada en las condiciones para competir tuvo un peso decisivo.

La Oposición ha sido invisibilizada y cada vez tiene menos medios económicos a su disposición. Eso tiene un efecto y además responde a un diseño político.

Discrepo de quienes suman los votos opositores con los de las disidencias. Eso es llamarse a engaño y no leer que esos votos no le pertenecen a la MUD. Se puede apelar a un eufemismo diciendo que el “no chavismo” obtuvo más del 50% de los sufragios, pero eso no se compagina con la realidad: no tiene una expresión orgánica.

Seguimos viviendo en un país en donde hay más ciudadanos que están en desacuerdo con el gobierno comparados con los que sí, pero hasta que esa mayoría política no se traduzca en votos efectivos (una mayoría electoral), las consecuencias políticas no serán contundentes.

Sé perfectamente que estas afirmaciones no son populares, pero mientras haya lecturas desenfocadas, difícilmente puedan formularse estrategias políticas asertivas.

2. ¿Cuáles son los desafíos y oportunidades que estos resultados electorales le ofrecen al gobierno y a la oposición?

Para el Gobierno, la inexistencia ─al menos constitucionalmente─ de un horizonte electoral cercano, lo coloca ante una disyuntiva: ¿radicalizo o flexibilizo? No hay elecciones, así que podría distenderse y buscar mecanismos que lo ayuden a sortear la presión económica.

La otra lectura es: éste es el momento de arreciar y avanzar a paso más rápido para intentar imponer un mayor control (si no total) de la economía privada y de ataque a los adversarios internos y externos que representan amenazas en el corto, mediano y largo plazo. A juzgar por las primeras palabras de Maduro, a minutos de conocidos los resultados electorales parciales, pareciera que hay predilección por la segunda modalidad.

De lo primero se desprende lo central: el gran desafío para el gobierno es económico y las presiones sociales que se están incubando. El oficialismo sabe que debe tomar decisiones sobre ajustes en poco tiempo o la ya maltrecha economía sufrirá daños irreversibles.

Si bien esto no es fácil, lo más importante a considerar es el impacto social que tendrán esas medidas. El clima de malestar ciudadano es creciente y se puede salir de las manos. Ya de hecho hay un nivel de conflictividad social es importante, pero que perfectamente puede escalar si la escasez y la inflación no son atendidos en lo inmediato.

El otro desafío para el chavismo es manejar la procesión que va por dentro. Manejar sus demonios internos. El enfrentamiento soterrado que siempre ha existido entre las facciones civiles y militares se está exacerbando.

Efectivamente ha habido unidad en lo estratégico, pero es cuestión de tiempo para que esas fisuras comiencen a magnificarse, repito, en un contexto de alta tensión económica y social creciente.

En cuanto a la Oposición, hay un desafío en lo inmediato que además corresponde a los alcaldes electos hace unas pocas horas: enfrentar la amenaza de la implantación del denominado Estado Comunal. Veremos una reedición de lo ocurrido en marzo de 2009 cuando desde Miraflores se despojó de competencias como carreteras, puertos y aeropuertos (por no hablar de la Alcaldía Mayor que le fue expropiada hasta la sede).

No obstante, esta vez la cosa irá a mayores: estamos hablando del vaciamiento de competencias y presupuestos municipales para dárselos a Consejos Comunales.

Quizás muy pronto veamos como Maduro afirma: te reconozco como Alcalde, pero tú tienes que reconocer al Plan de la Patria 2013-2019 o sencillamente te derroco por la vía presupuestaria.

Si bien el mayor desafío para el Gobierno es económico, para la Oposición es político: la MUD llegó a una etapa en la que debe reinventarse. No estoy hablando de eliminación, estoy hablando de transformación. Después del 8D se cierra un ciclo que uno pudiera acotar entre 2009 y 2013 en el que la mesa sirvió fundamentalmente como una plataforma para la acción electoral. Esto es, ha sido más una coalición electoral que otra cosa.

Eso no es necesariamente malo, pero sí insuficiente, pensando en la ausencia de eventos comiciales en lo inmediato. El desafío es actualizar un software electoral a uno de organización y articulación social: una política de acompañamiento a la sociedad.

Dicho esto y aunque ya se comienzan a asomar algunas conversaciones para lo que será 2015, la Oposición debe definir qué hacer: va a esperar o va a proponer un mecanismo constitucional para el cambio político (que por cierto, pasaría por un nuevo tamiz electoral).

El reto es, pues, lo decía en otros escenarios, definir un horizonte político ¿Es 2014 y una Constituyente? ¿Es 2016 y un Referendo Revocatorio? ¿O es 2019 en la próxima elección presidencial?

Hay quienes creen que la estrategia adecuada es la acumulación progresiva de poder vía conquista de espacios locales, regionales y legislativos. Mi única crítica a esta visión, es que eso es insuficiente.

Algunos creen que hay que esperar, porque “esto se cae solo”. Como muy bien decía John Magdaleno recientemente, la estrategia de “Chacumbele” ha demostrado su ineficacia.

Por supuesto que la acumulación de espacios es esencial, pero también lo es la proactividad. Si no tomas la ofensiva, el gobierno poco a poco te irá rebanando. Un ejemplo de ello: consideremos el acceso opositor a los medios de abril a diciembre de este mismo año.

¿Eso va a mejorar? No.

3. Luego de estos resultados, ¿qué espera, desde el punto de vista político, del 2014?

Un año excepcionalmente turbulento. Las consecuencias de las medidas que se tomaron y están por tomarse, nos empujarán hacia una dinámica de agudización del malestar social y económico.

Me temo que el gobierno optará por la radicalización. Repito: Ya Maduro lo telegrafió en su primera alocución a los venezolanos después de conocerse los resultados parciales del 8D. Una radicalización En lo económico y lo político. Aunque quizás haya una aparente suavización por estos días con el otorgamiento de algunas amnistías (ojalá y sea así) observo una alta posibilidad de represión selectiva a liderazgos opositores.

No estoy hablando necesariamente de cárcel, sino de muchos otros métodos más sofisticados para anularlos. ¿Un ejemplo? Inhabilitaciones de por vida, por sólo pensar en algo.

Observo una alta predisposición a la conflictividad de un segmento muy relevante de la sociedad. En porcentaje se ve pequeño, pero en número total de personas, significa mucha gente en las calles protestando.

No me extrañaría ver en 2014 un nuevo episodio electoral ─aunque constitucionalmente no previsto. Venezuela es el país en lo que lo imposible, es posible. No quisiera ser tan cáustico, pero el sistema político venezolano estará sometido a una enorme presión el año que viene con posibilidades altas de que se generen fracturas.

Los términos implosión o explosión los veo cada vez peligrosamente más recurrentes en el análisis.

Estamos muy cerca de un tsunami y veo lamentablemente a muchos organizándose para ir a la playa.

El liderazgo político ─de lado y lado─ tiene la palabra.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s