Ocho estrategias para combatir al gobierno

Gustavo Coronel

1) Estructurar un Frente Nacional de Oposición, que incluya actores políticos y sociales que hoy permanecen relativamente aislados los unos de los otros: sociedades profesionales, agrupaciones empresariales, sindicatos, estudiantes, profesores y grupos cívicos diversos como el Grupo de los 20 y el grupo 400+.

Darle a la oposición una verdadera fisonomía nacional, más acentuada que lo que hemos tenido hasta ahora.

La MUD es vista por muchos venezolanos como un organismo semi-burocratizado, el cual se ha ido adaptando al Sistema,  convirtiéndose progresivamente en parte del problema y no en parte de la solución.  Ello le ha hecho perder credibilidad.

No comparto la opinión de quienes han llegado a pensar que hay un “arreglo” de la MUD con el régimen, pero puedo entender como la impaciencia puede hacer que algunos compatriotas piensen así.

La pasividad de la MUD es  notoria, frente a un régimen sin escrúpulos que humilla, insulta y abusa cada día con la mayor impunidad.

2) Un Frente Nacional de Oposición que debería adoptar una postura agresiva frente al abuso de poder. No es posible continuar aguantando callados esta andanada diaria de abusos, humillación y actos de corrupción del régimen.

El régimen está ganando la batalla de la opinión pública debido a la lasitud con la cual la oposición presenta su caso ante el país y ante el mundo. En estas elecciones municipales todas las noticias internacionales que he leído se refieren a la “victoria y legitimación” del analfabeta, cuando es evidente que el régimen perdió posiciones importantes.

La oposición no ha presentado su versión del evento con decisión y coherencia. Lo que ha dicho Capriles: “Nadie es dueño del país”, es débil, así como lo han sido algunas de sus declaraciones recientes: “que sabroso es ser populista, “a quien no le gusta ser populista” y otras por el mismo estilo que no se deslindan suficientemente de lo que el régimen predica.

3) Una organización que aplique una efectiva presión contra el gobiernito. Pienso que el Frente puede organizar grupos de seguimiento a lo que hace el régimen a fin de mantener una presión mucho mayor sobre sus acciones de lo que ha sido el caso.

“No pretendo otra cosa que llamar la atención de los venezolanos de oposición a la necesidad de arreciar la actividad opositora”

La oposición quien esté hablando de  petróleo, salud, educación, solo a Guerra en finanzas y poco o nada en otros sectores de la vida pública que requieren seguimiento y denuncias a fondo. La anti-corrupción, por ejemplo, es algo que el régimen ha tenido la desfachatez de tomar como bandera, sin que la oposición denuncie con todos los hierros  a los corruptos del régimen tales como Ramírez, Giordani, Merentes, Lucena, Morales, Vegas Torrealba etc.

Estos y muchos otros son corruptos y sus actos de corrupción pueden ser documentados, tanto los que involucren manejos irregulares del  erario público como los que tienen que ver con el abuso de poder.

Por ejemplo, es triste que la oposición no haya desmenuzado el mamotreto llamado Plan de la Patria, que el régimen ha convertido en “ley de la república”.

La presencia cubana, los abusos electorales, el endeudamiento con China, la desvergüenza de los bolichicos,  son aspectos que claman por una acción decidida de rechazo por parte del Frente Nacional de Oposición, porque nuestro silencio le otorga legitimidad a tales desafueros.

4) Una actividad internacional que contrarreste la propaganda que diseminan los diplomáticos invertebrados del régimen. En Washington, París, Bogotá, La Haya y Singapore, estos invertebrados predican la excelencias de un régimen corrupto, inepto y mentiroso.

No parece importarnos que algunos de los embajadores del régimen sean pervertidos sexuales o narcotraficantes. La oposición no ha podido o querido insurgir contra estos malos representantes de nuestro gentilicio.

La batalla de la opinión debe darse en todos los rincones del planeta, usando los recursos que se tengan a la mano, muchos de los cuales existen pero no han sido llamados al combate. Porque no podemos engañarnos, se trata de un combate ideológico a muerte.

5) Una estrategia de confrontación, no de conciliación, frente al crimen. Hay un grupo de venezolanos que habla insistentemente de reconciliación, de diálogo. No dudo que los anime una excelente intención pero debemos recordar que la vida honesta se rige por un código ético que no  permite la co-existencia pacífica con el crimen.

“La presencia de la funesta y corrupta señora Tibisay Lucena en el organismo, es un insulto a los venezolanos”

Se menciona el ejemplo de Mandela para justificar estos intentos de acercamiento. Quienes lo hacen olvidan o ignoran que Mandela tuvo toda su vida una posición frontal frente al crimen y fue después que los criminales de su nación habían salido del poder que Mandela eligió, como estrategia política y desde una posición de poder,  la vía del perdón.

Para que podamos sentarnos con el país del otro lado es indispensable que los criminales salgan del poder y que los ladrones y los ineptos que han arruinado al país, esa pandilla de unos  500-1000 criminales, integrada por gente perfectamente identificada, sea llevada a la justicia. Lo contrario, hacer borrón y cuenta nueva,  sería invitar, inclusive, promover una repetición de nuestra pesadilla y desvirtuar el valor de la vida honesta.

Si todos los malandros son perdonados y pueden vivir felices con sus dineros mal habidos en Portugal, Cuba o Madrid, ¿cómo quedan quienes han pasado la vida viviendo del otro lado de la talanquera ética y lo han sacrificado todo en aras de sus convicciones y principios?, ¿Es que, acaso, las enseñanzas de sus padres y maestros deben echarse en saco roto?

Un vez que esta pandilla salga del poder podremos ser magnánimos con quienes se dejaron seducir por los criminales pero nunca con los criminales. Mandela invite a un carcelero a su inauguración presidencial, pero ya era presidente. Mientras somos víctimas no podemos ser magnánimos, es necesario seguir luchando.

“La oposición necesita nuevas caras y un nuevo lenguaje al frente de su actividad. No han sido lo suficientemente vigorosos en su planteamientos frente al régimen”

6) Una movilización permanente basada en el concepto de desobediencia civil. No se trataría de marchar todos los fines de semana, lo cual es difícil y conduce rápidamente al fastidio popular y a la bailoterapia.

Se trataría de instaurar en el país una actitud cívica de desobediencia frente al abuso de poder, la cual se manifieste de múltiples maneras que pueden ir de lo individual a lo colectivo: cacerolazos por sectores, desconocimiento y ridiculización  de “leyes” absurdas, manifestaciones de pequeños grupos frente a embajadas de países como Cuba, en fin, actividades que transmitan el rechazo contante frente al régimen.

Estoy seguro que un experto en este tipo de actividades pueda encontrar muchas variantes de desobediencia civil sin que haya violencia, al menos de nuestra parte. Nicolás no es más poderoso que el imperio británico que se fue a pique en la India.

7) Una renovación del liderazgo. La oposición necesita nuevas caras y un nuevo lenguaje al frente de su actividad. No condeno a los líderes actuales, quienes lo han hecho de la mejor manera que han podido y han conquistado una apreciable posición desde la cual es posible edificar.

Solo pienso que no han sido lo suficientemente vigorosos en su planteamientos y en sus actitudes frente al régimen y que ello significa que hemos perdido de ganar posiciones.

8) Una lucha frontal contra la parcialización del CNE y contra las ilegalidades del mal llamado Poder Moral y del Tribunal Supremo de Justicia. La oposición no puede seguir jugando con árbitros parcializados y aceptarlos sumisamente como si fueran imparciales. Ello es inaceptable.

Aceptar esto le da una muy mala impresión al pueblo opositor venezolano que sabe que el CNE no cumple con las leyes del país ni actúa honestamente. En especial, la presencia de la funesta y corrupta  señora Tibisay Lucena en el organismo es un insulto a los venezolanos.

El país decente  pide a gritos una denuncia formal contra los organismos del poder moral y sobre el TSJ, por sus actuaciones evidentemente contrarias  a las leyes del país.

En resumen: no pretendo otra cosa que llamar la atención de los venezolanos de oposición a la necesidad de arreciar la actividad opositora, cada quien en la medida de sus posibilidades. No podemos seguir de rodillas ni seguir concediéndole espacios, sin luchar,  a un régimen de malandros.

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