Descenso a la Barbarie

Pedro Rojas Alcalá, fue un excelente estudiante de periodismo en la Universidad Católica Andrés Bello – Guayana. Su agudo sentido del entorno y preciso uso del lenguaje, lo convirtieron en un periodista de altos quilates, que maneja la pluma con excelencia. Las siguientes líneas muestran la áspera estepa en que se ha convertido Venezuela, la realidad del óxido diario que se carcome a un país otrora paraíso de propios y visitantes. Las siguientes líneas muestran un “Así somos y aquí estamos”. Sala de Información.

 

Pedro Rojas Alcalá, blog “Vainas Literarias”

 

 

 

 “No vamos a sacarlos de la pobreza para que se vuelvan escuálidos”                             Héctor Rodríguez, Ministro para la Educación de Venezuela

Para la segunda mitad del siglo XX, Venezuela era uno de esos países que aunque presentaba problemas, se preciaba de contar con una de las sociedades más respetuosas, avanzadas, abiertas y educadas del continente.

Calles limpias, tráfico ordenado, abundancia y libertades eran (además de las misses) los puntos de referencia en el extranjero, hecho que estimuló la llegada de miles de inmigrantes de España, Italia o Portugal (entre otros países), o en años más recientes, de Chile o Argentina, debido a las vicisitudes políticas existentes en el Cono Sur.

Aunque ese orden y decencia se menoscabaron en los 70, 80 y 90, debido a malos gobiernos y decisiones equivocadas, todavía en la memoria colectiva mundial, Venezuela seguía siendo un país tranquilo (por lo menos hasta el 4F) y en donde era posible vivir.

Sí, había inseguridad, desempleo, pobreza, pero el tejido social aún estaba en buena forma, sólo golpeado por malos ejemplos producto de nuestra maldita “viveza criolla” como orinar en la vía pública, circular por el hombrillo, tirar basura en la calle, robarse insumos o estacionarse en zonas de personas con capacidades diferentes.

Pese a eso, todavía en la calle imperaban mayoritariamente los valores, el respeto, el saber que como sociedad teníamos derechos y deberes, y que situaciones que afectaran socialmente nuestra integridad física o moral por el bien de otros eran sólo casos de barbarie y de lo que se debía rechazar. Era una sociedad donde no nos faltaba nada, donde todo servía, y donde podíamos elegir nuestro futuro.

Pero, si eso lo teníamos claro, ¿qué pasó con nosotros? ¿Qué hizo que cambiáramos de forma tan abrupta y negativa para ser hoy una sociedad donde todo se perdió?

Welcome to the jungle

A lo largo de estos tres lustros hemos ido cayendo poco a poco en nuestra calidad social. Lo inverosímil pasó a ser cotidiano, lo absurdo pasó a ser regla. La injusticia pasó a ser Ley.

Hechos que han causado consternación y repudio, como aquella vez en Plaza Altamira en 2003, cuando tras ser tomada por afectos al oficialismo (guiados por José Vicente Rangel y el entonces chavista Ismael García), se profanó y rayó una efigie de una Virgen ubicada en ese espacio público.

De hecho uno de los “individuos” salió en cámara simulando actos lascivos al cuerpo quebrado de la religiosa, para festín de los presentes.

¿Sería que ese tipo no tuvo madre que le dijera que eso no se hace?

¿Lo habrán recibido con felicitaciones cuando volvió a su casa?

Hechos como el derrocamiento de la estatua ancestral de Cristóbal Colón en el Paseo homónimo en 2004.

Los también seguidores del oficialismo creyeron que con derribar la estatua de un tipo que lleva muerto siglos, se iba a remediar si explotó o no a los aborígenes que consiguió.

Lo mismo pasa en Buenos Aires, donde todos los años se raya la “Torre de los Ingleses” por el reconcomio malvinense, como si eso fuese a devolver el archipiélago a manos argentinas.

Estos sucesos comenzaron poco a poco a menoscabar la esencia amistosa del venezolano. A hacernos más duros, menos amables, más vinculados con actos semejantes.

Y eso se ve en el día a día.

Vas a una tienda o lugar público, dices los Buenos Días, y nada, cero respuestas.

Pides algo por favor y te voltean la cara como diciendo “¡coño éste sí ladilla!”.

Ya no damos paso a los mayores, ya no cedemos puesto en los autobuses, ya no ayudamos a quien está accidentado en la vía por flojera o por temor a un robo o secuestro.

Otro tema es la alimentación. Venezuela fue hasta hace unos años un país exportador.

Buen café, buen ron, excelente chocolate, leche de calidad. Los productos alimenticios llegaban a otras fronteras. Ahora los supermercados dan lástima.

Antes se podía elegir el de gusto o preferencia. Ahora hay que ir a cinco, a ver si se consiguen los insumos básicos como azúcar, papel sanitario, leche, arroz, o Harina Pan, ésta última esencial para las arepas.

Los fines de semana ya no son para descansar, sino para hacer tour por varios supermercados o abastos para lograr la meta de abastecerse. Hay gente que hasta hace selfies si consigue harina y otra que llega a los puños para garantizar que el paquete de papel sanitario vaya a su casa.

Cuando pensábamos que ver números en brazos era como recuerdo de los aciagos días de la Alemania Nazi, ahora resulta que los venezolanos tenemos que portar un guarismo en el brazo, para entrar a un supermercado.

Resultó al final que la idea de marcar gente de Hitler tuvo auge en Venezuela, y de parte de sus opuestos ideológicos. ¿Será que Venezuela es un 4to Reich?

Además, y gracias al sempiterno “Gran Hermano” Fidel, resulta que el régimen de Maduro se enorgullece de lanzar tarjetas de abastecimiento, versión criolla de las libretas de racionamiento cubanas, las cuales mantienen a la isla bajo una dieta forzada e insuficiente, pero que no se compara con la frugalidad de la que disfrutan los cagalitrosos tripulantes del “Granma”.

Llegamos a un punto tan bajo que ahora somos capaces de descuartizar en plena carretera a una vaca que tuvo el infortunio de ir en un vehículo volcado.

Las imágenes de la gente desmembrando al animal con desesperación dan señal o del hambre existente, o de la falta de valores y la necesidad de adueñarse de lo ajeno sin respeto.

Ni qué decir del caso Daka, donde se sacó lo más bajo de cada ser para agarrar lo que hubiera. No importa si se vivía en un rancho, si fallaba la luz, si no había trabajo, con esa tele LED ahora sí estaba todo bien, sobre todo para el venidero Mundial en Brasil.

¿Cuándo en la vida nuestra tierra tenía que haber pasado por semejante situación? ¿Cómo carrizo pasamos de ser un exportador a ser una nación donde no hay nada? ¿Cómo permitimos que eso pasara?

Antes la gente pedía regalos, equipos electrónicos o ropa para cumpleaños o aniversarios. Ahora nos contentamos si nos regalan azúcar o algún producto escaso.

Restringir es la meta

Venezuela en otras épocas, y debido a su posición geográfica, fue el destino predilecto de muchos dignatarios y turistas. Artistas y figuras como Louis Armstrong, Queen o Neil Armstrong vinieron a nuestra tierra, y para nosotros era normal que Viasa estuviera a la par de otras como KLM o Lufthansa.

Hoy, la mayoría de las líneas se ha ido. Caracas ya no es visitado por figuras de renombre, salvo uno que otro actor, o los siempre hambrientos de plata reggaetoneros. Muchas operaciones se han cambiado a países vecinos. Conviasa no es ni la cuarta parte de lo que fue Viasa (por cierto, seguimos esperando la explicación de por qué se cayó uno de sus aviones cerca de Sidor), y ahora los venezolanos tenemos menos opciones para salir o entrar a nuestra tierra cuando antes podíamos elegir.

Los servicios públicos

Un Metro de Caracas que siempre fue limpio, neutral en política, eficiente y ordenado dio paso a uno donde se vela más por el socialismo ridículo, donde los vagones chocan, donde los trenes no alcanzan, y donde no hay casi inversión. En las estaciones (y ya bajo tierra) te roban ante la mirada tranquila de la gente y si es hora pico, te aplastarán para quitarte tu chance de subirte.

Hay incendios en el país, y la Venezuela “potencia” los apaga con baldes y tobos, porque no hay camiones. Los nuevos venezolanos, los que llegan a este mundo, en lugar de hacerlo en instalaciones limpias y decentes, lo hacen en el nuevo estilo socialista: una caja de zapatos o en el suelo.

Nuestro país con su potencial hidroeléctrico era capaz de suministrar energía a sus vecinos, y ahora perdimos también el derecho a una electricidad decente. Apagones continuos y largos, subidas de voltaje que dañan nuestros enseres, y altas tarifas, quizás para pagar los cursitos de socialismo y guerra asimétrica que hacen en Corpoelec.

En el Estado Bolívar por ejemplo, el “Gobernador” Rangel Gómez, el mismo que pidió cacao el 12 de abril de 2002, prometió agua cristalina “para tu regadera”.

¿La realidad? Agua con tono marrón, con presencia de tierra y otros elementos, a lo cual cuestionó alegremente que cuál era el problema.

Antes se decretaban Parques Nacionales, Monumentos Naturales y zonas protegidas. Se construían museos, se hacía nueva infraestructura. Hoy nada de eso. No ha habido parques nuevos, y los ya existentes se entregaron al abandono.

La Plaza del Agua o Ecomuseo del Caroní en Puerto Ordaz. Un espacio que visité tantas veces, lleno de arte, cultura, limpieza y belleza, hoy es un mamotreto sucio, desolado, inseguro y que sólo muestra como nuevo el grupo de afichitos de Chávez y Maduro, mientras se cae a pedazos.

En la época de nuestros padres, podías con tu sueldo comprar casa, carro y otros beneficios. Hoy el Bolívar “Fuerte”, tiene la misma fuerza que el talco, y se necesitan varios sueldos mínimos para comprarte una miserable hamburguesa.

Guayana era una zona de un potencial enorme. Hierro, bauxita, oro, carbón, sílice, y empresas para convertirlos en productos exportables. ¿Hoy qué hay? Empresas destruidas, con nóminas triplicadas y cero inversiones. Sidor, que llegó en 2007 a producir 4.2 millones de toneladas, hoy sólo produce lástima. Alcasa no produce nada. Venalum anda Venalumbrada porque no tiene futuro propio.

Perdimos Orinoco Iron, Agroisleña, Owens Illinois, Diana, Los Andes, Electricidad de Caracas, para dar paso a empresas mediocres que no generan desarrollo y que dan vergüenza. ¿Quiere construir una casa? Pues antes que teníamos todo ahora ya no tenemos ni cabillas, ni cemento ni bloques.

Teníamos medios de comunicación independientes, variados, de calidad. Hoy, RCTV no existe, Venevisión se arrodilló, y Globovisión es la analogía perfecta de un supermercado actual: desaparecen sus mejores productos y se nota la ausencia.

TVes no sirve para nada, con sus novelas “reales” basadas en que todo funciona, y con un rating que sólo será porque lo ven en casa del llorón de Winston Vallenilla.

Todo lo anterior ha dado pie a protestas y marchas en todo el país. Pero Venezuela es tan al revés, que la policía y la Guardia Nacional se despliegan para atacar al inocente, al desarmado, mientras grupos armados a favor del gobierno andan libres y tranquilazos, destruyendo hogares y acabando con la vida de civiles, como Geraldine Moreno.

Venezuela está plagada de guerrilla de las FARC y ELN, de garimpeiros, de paramilitares, de hampa común y organizada, pero los huéspedes de las cárceles son estudiantes universitarios.

Simonovis tiene 10 años preso, Leopoldo lleva 70 días aproximadamente.

Scarano va por el mismo camino.

¿Hemos hecho algo? No. Porque también perdimos el asombro.

Highway to Hell

Al igual que la canción de AC/DC, los venezolanos vamos directo a un infierno cada vez más cercano. Perdimos nuestra variedad alimenticia, nuestra decencia, nuestras libertades, nuestros derechos, nuestro respeto, nuestro deber ser.

De lo que fuimos queda muy poco. De esa cultura y país amigo, sólo quedan retazos dispersos por la geografía, cubiertos en el lodo de lo que nosotros mismos permitimos. De ese país próspero que atrajo tantos científicos y artistas, sólo queda un cascarón vacío, que cruje lentamente mientras Maduro y Cilia bailan en medio de la matazón estudiantil.

¿Es recuperable Venezuela? Por supuesto. Si Japón soportó dos bombas atómicas, ¿por qué no podemos nosotros superar a dos ignorantes atómicos en 15 años?

Tenemos que despertar, exigir lo nuestro, retornar a ese estándar de calidad y excelencia al que siempre estuvimos acostumbrados.

No dejarnos sobornar con ideas rancias de “soberanía alimentaria” que nos hacen ir a cinco abastos. Ni mucho menos con libritos de colegio donde ahora Bolívar le cuida el perrito a Chávez.

Somos demasiado arrechos para seguir soportando esta vaina. ¡Es hora de despertar!

6 pensamientos en “Descenso a la Barbarie

  1. ..me causó rebote desde el alma. ¡¡ qué largo ha sido el camino para llegar a lo que hemos llegado !! De no creerlo ni aún habiéndolo vivido.

  2. Todo éso es verdad, en Venezuela estamos en DICTADURA!. Es muy importante que los pueblos de los países latinoamericanos, se solidaricen con nuestra lucha contra la TIRANÍA!. Cuando en Uruguay estábamos en la Dictadura, Venezuela nos abrió los brazos, nos dió refugio y apoyo efectivo. ¿Ahora que los necesitamos, NOS VAN A DAR LA ESPALDA?

  3. Hemos involucionado, vamos en retroceso debemos detenernos y encontrar un punto de coincidencia que nos permita unirnos y arrasar con esta barbarie que nos consume. Un punto de coincidencia seria deponer esta dirigencia mediocre que nos lleva al precipicio no solo ella sino la extranjera que los controla. Porque lo digo porque hoy en día no tenemos Constitución Nacional ella es solo un documento escrito que no tiene vigencia, manipulada y vejada por una corte suprema de justicia sin autonomía que hace lo que el poder ejecutivo le ordena y no el del país sino desde cuba. La República de Venezuela es hoy en día una idea de país diluida en las cenagosas aguas de la traición de sus hijos ante unos esbirros isleños. Es hora de unirnos en contra de la barbarie que nos arropa con su manto, dejemos nuestros temores y hagamosle frente a esta situación todos tenemos la solución.

  4. Creo que lo que generó todo esté desastre fue una pequeña partícula atómica que tenemos en nuestros genes de latinoamericanos: somos cómodos. Eso conllevó a que arraigáramos resentimiento porque interpretamos mal el hecho de que para triunfar en la vida hay que trabajar, estudiar y buscar con sudor la meritocrácia. Entonces, nos conformamos en que los Partidos Políticos son los que se encargan debuscarle solución a nuestros problemas sociales, económicos, etc., y el precio que tenían que pagar esos políticos erá busca nuestro voto a como fuera lugar y a cualquier precio. Eso, sumado a tanta desorganización y falta de gerencia de los gobernantes, sumado al hecho anterior de nuestras raíces, se materializó con la llegada del mamarracho de Hugo Chavez y le inyectó a su discurso falso, más veneno y odio que ningún otro líder en latinoamerica. ¿Los resultados? Nos acosumbramos y nos conformamos. Ahora, ¡Es momento de despertar o moriremos achanta’os en el chinchorro!!!!

  5. Que triste historia la que estamos viviendo leer todo esto me deprime soy una abuela quisiera tener juventud para salir a combatir pero el dia que deberia estar cerca que salgamos a la calle nosotros delante y los jovenes atras yo estare adelante no importa que caigamos los moyores pero rescataremos Libertad

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