La impunidad y los cabos sueltos de aquel 12 F

Tamoa Calzadilla, Runrunes

Esas expresiones en sus rostros quedaron para la historia. Un bala salida de estas filas acababa de tumbar en su huida a Bassil Da Costa (24), ese 12 de febrero de 2014. Se le incrustó en el cráneo y puso fin a su vida y a su protesta contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Bassil Alejandro Dacosta era fanático del Deportivo Táchira (Créditos: Facebook Bassil Da Costa)

El intenso tiroteo que protagonizaron estos funcionarios en la calle que va de Tracabordo a Monroy, en pleno centro de Caracas, llegaba así a su fin. Un último balazo y ya. Así respondieron al desafío de los chamos por tumbarles una moto.

No corrieron a auxiliarlo. Se fueron. Habían llegado como parrilleros o conductores, se acomodaron, se cruzaron en puestos de combate, abrieron fuego. Hasta que ocurrió. Lo mataron.

El domingo siguiente, el video que los mostraba en plena acción se viralizó y ya no quedó duda de lo que pasó y cómo. Seis minutos que hablaron claro:

http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/actualidad/investigacion/video—uniformados-y-civiles-dispararon-en-candel.aspx

I. ¿Y el comandante de esa operación?

http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/actualidad/politica/identificado-el-hombre-de-la-camisa-caqui-del-12f.aspx

Se trata del comisario Miguel Domínguez, quien trabajó como jefe de seguridad de Freddy Bernal (Foto cortesía)

José Miguel Domínguez es el de la “camisa caqui”, el que se ve claramente cómo comanda la acción.

La Unidad de Investigación que entonces trabajaba para Últimas Noticias (hoy casi completamente desmantelada) lo verificó luego de que el hermano de Juancho Montoya –Jonny Montoya- le reclamara por la red social Twitter qué hacía en el lugar donde minutos antes asesinaron a quien fuera líder de colectivos del 23 de Enero.

Era amigo de la familia Montoya, escolta de Freddy Bernal y conspicuo tuitero a favor de la “revolución”. Él le contestó que no sabe qué pasó con Montoya, porque “Cuando llegamos al lugar, como puedes ver en el video, ya había ocurrido lo de Juancho. Llegaremos a la verdad”. Quedaron en hablar en persona.

Desde entonces, Jonny Montoya no deja de quejarse en su cuenta en Twitter, de mencionar a Bernal, a Rodríguez Torres, a Maduro, Fiscalía, periodistas. Busca justicia. Sin embargo, la más reciente acción del Ministerio Público dejó claro que ninguno de los imputados se investiga por ese caso.

El martes 17 de junio otorgaron medidas cautelares sustitutivas a la prisión a 7 de los 8 funcionarios imputados y solo quedó tras las rejas Perdomo. Los demás deben presentarse cada semana en el tribunal. De Miguel Domínguez no se habla.

Entretanto, 116 personas permanecen tras las rejas de cárceles comunes o el Sebin por las protestas ocurridas en Venezuela desde el 4 de febrero.

El comisario Simonovis fue sentenciado a la máxima pena y le niegan medida humanitaria, después de 9 años y un deteriorado estado de salud,  y lo hicieron responsable de comandar acciones el 11 de abril contra ciudadanos.

“Según un documento de la policía científica, las personas implicadas fueron identificadas como José Miguel Domínguez Ramírez (34), alias “Miguelito”; José Giovanni Valladares López (29); Edgar José Lara Gómez (42); Andry Joswua Jaspe López (25), y Jonathan José Rodríguez Duarte, de 40 años. A estas personas también se les señala de causar las heridas a Neixer Gabriel Arellano Sierra (18), primo de Da Costa; y a Nicolás Fidel Yánez Parasole, de 20 años”, escribió la periodista de El Universal Thábata Molina, el 23 de febrero de 2014.

Posteriormente se conoció que ocho hombres estaban detenidos por el caso, seis funcionarios del Sebin, un agente de la Policía Nacional Bolivariana y un sargento del ejército.

Entre ellos, dos escoltas de figuras importantes: Domínguez, de Freddy Bernal, y Rodríguez, de Miguel Rodríguez Torres.

Pero el apellido Domínguez comenzó a desaparecer de las listas. El martes 17 de junio el juez 48 de control, Nelson Moncada, decidió privativa de libertad solo para José Perdomo Camacho (presunto autor material) y una cautelar que deja en libertad condicional, con presentación cada semana para el resto del “equipo”.

Foto web.

Diario Las Américas: “Jonathan Rodríguez, el escolta del Ministro de Interior y Justicia, Miguel Rodríguez Torres (Foto YouTube)”.

II. Montoya tiene un solo doliente

Juancho Montoya entró esa tarde del 12F, aproximadamente media hora antes de que asesinaran a Bassil Da Costa a la calle que va de Monroy a Tracabordo. “Juancho siempre iba a la vanguardia”, contó después uno de los suyos.

Como parrillero en un grupo de motorizados. Las cámaras de seguridad y de curiosos registran el momento. Pasan 50 segundos exactamente desde que aparece en la calle y comienza una balacera. Un grupo armado –aún indeterminado por las autoridades- los recibe a tiros.

Montoya cae con un disparo justo en el orificio izquierdo de su nariz, frente al edificio Doralay y deja una huella en la acera que algunos confundían en las redes con la de Bassil Da Costa.

Aquí cayó Juancho. Foto UN.

En las tomas de seguridad se puede ver cómo una camioneta pick up entra de retroceso a la calle y compañeros recogen el cuerpo herido de Montoya, lo montan en la parte de atrás y se van cubriendo de los disparos como en el lejano oeste. Una vecina coincidía con otra “eso fue una plomazón interminable”. La historia de lo que se vio, oyó y quedó registrado en video está aquí:

http://cuerpov.wordpress.com/2014/02/28/juan-montoya-muerte/

Una semana después de los acontecimientos, se sabía tres cosas importantes sobre la investigación: que hubo registros en fotografías de la recolección de balas y modificación de pruebas por parte de funcionarios, incluso de madrugada; que el Cicpc averiguaba una hipótesis que apresuró a comentar al presidente Nicolás Maduro y aseguraba que una misma arma había asesinado a Da Costa y a Montoya, y que fiscales del caso trabajaban en paralelo y con poca coordinación con policías, lo que hizo tomar otras vías por los lados del Ministerio Público: sicariato en el caso de Montoya.

Un líder de grupos rebeldes que opera en los mismos predios le comentó a un periodista: “yo era culebra de Montoya, pero qué va, no lo maté”.

Por su parte, el timeline  de Twitter de su hermano @jonnymontoya es prolífico en señalamientos y preguntas sobre la bala que cegó la vida del personaje cercano al gobierno y su proceso de desarme.

Ese asesinato sigue impune.

III. Maduro y Diosdado frente a los hechos

“Fueron asesinados con la misma pistola, quien asesino primero a Juancho, después disparó contra Bassil Da Costa”, explicó el presidente Nicolás Maduro en cadena nacional, al día siguiente de los hechos que dejaron 3 muertos, 66 heridos y 69 detenidos. Así lo registró la agencia oficial AVN.

Pocos días después esa tesis estaba descartada y se ratificó el martes 17 de junio de 2014, cuando quedó claro que el único preso es por el asesinato de Bassil y nada tiene que ver con Montoya.

La misma tarde del 12 de febrero, durante la conmemoración oficial de la Batalla de La Victoria, el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, lanzó la noticia de la muerte de Montoya, acompañada de acusaciones apresuradas sobre los posibles victimarios:

“Lo estaban cazando, no tenemos dudas”, dijo, y se refirió siempre a la “derecha fascista”.

Nada de esto ha sido demostrado.

Cuatro días después, el domingo 16 de febrero, justo el día que Últimas Noticias publicaba el trabajo con el video explicativo de los hechos en su página web, el Presidente volvió a referirse a lo ocurrido. Adelantó que los funcionarios desacataron la orden de acuartelamiento. Movió de su cargo al entonces director del Sebin, Manuel Bernal; pero a los pocos días dejó claro que no fue un castigo sino un reconocimiento a su labor.

“Hoy empezaron a criticarlo, que yo lo había destituido del Sebin, nada de destitución. Lo he designado jefe de la 31ª. Brigada Blindada de Caracas, como líder militar para que vaya a desarrollar allí sus dotes de líder moral, de hijo de Hugo Chávez. ¡Felicitaciones, general!”.

IV. Fotos virales

El propio 12 de febrero, las redes sociales dieron una lección de activismo, que logró compenetrarse con periodismo. Las imágenes de quien llamaban “Robocop” vinieron de todos los ángulos y se registraron las acciones de funcionarios como éste, identificado luego como el comisario del Sebin, Melvin Collazos.

Sus movimientos quedaron grabados en fotos y videos: detuvo a un par de jóvenes, disparó desde distintas posiciones, pero no está procesado por el caso de Bassil Da Costa.

Collazos, el Robocop

Foto Noticiero Digital.

“Este hombre” es Douglas Morillo

De las primeras imágenes de una protesta donde empezaban a caldearse los ánimos llegó la del joven con morral que subió por los escudos policiales. Aunque fue apresado, lo liberaron frente a las cámaras, que además lo captaron junto a una mujer que lo tomó por el brazo en un gesto maternal.

Se especuló si era o no estudiante, si era opositor o iba con otras intenciones.

Se trata del activo estudiante del octavo semestre de la Universidad Bicentenaria de Aragua, Douglas Morillo, quien en entrevista con la entonces Unidad de Investigación de Últimas Noticias reveló “salté la barricada de la PNB porque pensé que era el momento de perder el miedo y seguir adelante. Cerré mis ojos y decidí romper la apatía…sin miedo a morir por Venezuela”.

Actualmente está privado de libertad en la sede del Sebin, desde donde envió una carta el pasado miércoles 18 de junio:

“Hermano, dile a los muchachos que no se olviden de mi y que no me dejen aquí… estoy pensando en declararme culpable porque aquí hay gente que tiene 6 años detenidos esperando juicio y la gente se olvidó de ellos…”.

V. Dos destinos

El estudiante de 18 años de edad, Marco Aurelio Coello, lleva más de 120 días preso. Aquel 12 de febrero pasó junto a Bassil en su carrera para escapar del ataque, cuando se enfrentaron palos, piedras, gritos y consignas contra las balas. Lo tropezó en el hombro durante la emboscada, le confesó a sus familiares. Lo vio caer.

Horas después, a Coello lo apresaron y hasta hoy está en la Comisaría de la Policía de Chacao, porque una juez decidió castigarlo por la misma causa que a Leopoldo López y a Christian Holdack.

No puede salir y sus padres pueden visitarlo solo dos días a la semana. Apenas se recupera de las heridas provocadas durante su aprehensión. Sus abogados tratan de demostrar que no hizo lo que le imputan: quemar unas patrullas.

Entretanto, quienes dispararon contra ellos se fueron a casa y solo visitarán el tribunal una vez por semana.

Bassil descansa. No sabemos si en paz.

Nota de Sala de Información: Este es el video con la secuencia gráfica que demuestra que los funcionarios policiales sí utilizaron armas de fuego y sí dispararon contra los manifestantes: http://is.gd/IZKOGV

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