El ocaso de Sidor

Han pasado seis años de la reestatización de la Siderúrgica del Orinoco, Sidor, propuesta impuesta por la acción “revolucionaria y socialista” de ex presidente Hugo Chávez. La consecuencia no ha sido otra más que la caída en picada de su producción. Con puntos rojos, ha perdido el 77% de su capacidad demostrada. A continuación, el porqué de la ruina

Damián Prat, Revista Clímax

En medio del abandono de inversiones, del mantenimiento menor, de la aguda escasez de repuestos e insumos para la industria pesada, luego de los seis años de estatismo o “socialismo”, tal como quiso venderlo Hugo Chávez, Sidor cerró, en el primer semestre de este 2014, con la misma cantidad de acero líquido que producía en 42 días —otrora, en sus tiempos normales.

La noche del lunes 30 de junio, justo al completarse la mitad del año, el reporte automático del SIPCA —Sistema Integral de Producción Comercialización y Administración—, arrojó un resultado: “se han producido 491 mil toneladas de acero en los primeros 181 días de 2014”.

El sistema control SIPCA es uno de tipo computarizado. Fue instalado por Ternium, trasnacional de origen argentino, que ganó la licitación en 1997 y que timoneó Sidor hasta los primeros meses de 2008. El programa computa y maneja todo el proceso de producción y comercialización desde el momento que un cliente hace un pedido hasta el despacho final, incluyendo todas las fases de producción con las especificaciones técnicas.

Pero ¿qué arroja esa cifra? ¿Cuál es la lectura que subyace en ese número?

Las 491 mil toneladas era la producción promedio que Sidor lograba cada 42 días en 2005, 2006 y 2007 —antes del cambio propugnado por el comandante de boina roja, hoy fallecido. Incluso, en los últimos 40 años, incluyendo los tiempos del plan de ampliación, a finales de los 70 del siglo pasado, llamado Plan IV, cuando ocurrió la instalación de acerías eléctricas modernas, la producción de un semestre no era tan baja.

En la gerencia “revolucionaria”, la siderúrgica apenas produce el 23% de lo que solía registrar. Esto es una drástica caída de 77%, ya que en épocas de alta productividad el promedio semestral era de 2 millones 150 mil toneladas y el anual de 4 millones 300 mil.

En 2007, último que funcionó la administración de Ternium, la industria tuvo un promedio mensual de 368 mil toneladas de acero líquido, de modo que alcanzaba las 491 mil toneladas cada 42 días en promedio.

Visto desde otro ángulo, el gobierno a través del Ministerio de Industrias y de la Corporación Venezolana de Guayana, CVG, junto a la jefatura de la empresa, se trazaron como meta —de acuerdo al Plan anual 2014— la modesta cifra de 2 millones 400 mil toneladas, muy por debajo de su capacidad demostrada. Sin embargo, por encima de los resultados de 2012, que fue 1 millón 722 mil toneladas y 2013, 1 millón 550 mil.

Si para el segundo semestre no se toman medidas muy enérgicas de inversión, compra de insumos y repuestos, reparación de equipos, Sidor podría cerrar 2014 con menos de un millón de toneladas de acero producido —el mayor desastre desde que la empresa fuera fundada en los albores de los 60 del XX.

En las entrañas de Sidor

La madrugada del 8 de abril de 2008, el coronel Ramón Carrizales, a la sazón vicepresidente de la República, anunció, en medio de una reunión de mediación con Ternium-Sidor y Sutiss, por el conflicto laboral, la decisión del gobierno nacional, o más bien resolución de Hugo Chávez, de reestatizar la siderúrgica.

El anuncio se concretó con un decreto tres semanas más tarde y después, en noviembre de ese mismo año, se ratificó en un convenio de compra por 1.970 millones de dólares más intereses a ser pagados en cuotas durante dos años.

Desde entonces, comenzó el declive productivo. Partiendo de los 4.3 millones de toneladas de 2007, en 2009, fueron 3.1 millones; en 2010, 2.4 millones; en 2011, 2.1 millones; en 2012, 1.7 millones y 1.5 millones en 2013. Estos guarismos forman parte de los Informes Anuales de Sidor, que son presentados por Ministerio de Industrias Básicas a la Asamblea Nacional.

En la primera mitad de 2014, no se llega ni a 500 mil toneladas, de modo que el resultado en diciembre de 2014 será peor que en 2013 y muy probablemente alrededor de tan solo 1 millón de toneladas de acero líquido.

En lo que va de año, las acerías han estado totalmente inactivas en al menos tres meses, pero en realidad la cuenta es mayor. Durante 12 días, del 3 al 14 de marzo, todos los hornos se paralizaron por falta de cal —agregado indispensable en la fabricación del acero.

Al detenerse la producción en las acerías, se paraliza el resto de las plantas. “Por ejemplo: máquinas de colada y laminadores, que le siguen en la cadena productiva. No había cal porque las deudas con los proveedores nacionales e internacionales eran tan hondas que suspendieron los suministros”, suscribe Carlos Ramírez, un empleado con 28 años de servicio y delegado de prevención y seguridad en la gerencia de Acerías.

Las deudas extremas con proveedores se repiten en todas las áreas. Es casi una constante de fabricación. Del 10 al 20 de junio tampoco hubo producción en ninguna acería debido a que los Pot-carriers se quedaron sin cauchos de repuestos. Estos últimos son los vehículos especiales de carga que retiran la escoria de los hornos.

El almacén estaba vacío, como en general ocurre con casi todos los insumos y repuestos. Casi todas las semanas hay ausencia absoluta de “nariceras” indispensables para el trabajo en algunas áreas como el mantenimiento de techos, especialmente porque los filtros industriales tienen al menos un lustro dañado.

“A inicios de junio, los trabajadores residentes en Ciudad Bolívar estuvimos más de una semana sin acudir al trabajo porque los autobuses del transporte de personal estaban estacionados. No encendían”, vuelve Carlos Ramírez. “Y uno de los dos grandes hornos de fusión de la acería de Palanquillas tiene un año paralizado debido al daño que sufrió un transformador que no ha podido ser reparado por falta de repuestos”, remata.

El horno 2, uno de los cuatro grandes en la acería de Planchones, fue “deshuesado” o “canibalizado” para sacarle piezas para reparar otros. Allí mismo, el horno 5 tiene semanas colapsado por falta de mantenimiento debido al “tapón” de material hierro de reducción directa, HRD.

En Palanquillas, por su parte, no hay suficiente material refractario para los distribuidores que llevan el acero hacia la máquina de colada continua —de donde luego van al laminador para fabricar cabillas y alambrón. Tampoco hay dolomita, agregado necesario, ni “tapones porosos” para los hornos “de cucharón”.

En Planchones hay tres máquinas de colada continua pero una fue “canibalizada” para mantener activas las otras dos. En Palanquillas solo trabaja una de dos máquinas de colada porque la otra tiene 17 meses paralizada por falta de rodamientos. Esto sin el “pare de contar” de casos en los laminadores en frío y el caliente así como en las distintas plantas que componen la arruinada Siderúrgica del Orinoco.

Otro caso importante a resaltar es el desmedro y menoscabo del laminador de hojalata, producto estrella de Sidor, por ser su mejor fuente de ingresos. “Trabaja de forma intermitente porque en la línea de estañado electrolítico de ‘Laminación en frío’, perteneciente a la gerencia de productos planos, siempre falta el estaño que se trae de Bolivia, cuyo gobierno no lo regala y no admite el pago en Sucres, la moneda virtual de los países del Alba, sino en dólares”, explica José Luís Alcocer, técnico mecánico y economista, con 30 año en la empresa, directivo de la seccional Ciudad Bolívar de Sutiss.

Durante todo el mes de junio no se pudo producir hojalata y entrando julio siguió problema. Mientras la estatal venezolana no se ponga al día con tantas deudas, no hay estaño. Ya en un plano “macro”, Sidor ha tenido seis presidentes en 5 años y solo uno conocía de la industria. En el último año y medio van tres presidentes-generales.

Tiene al menos tres sin junta directiva que se reúna y tome decisiones. En 2011, Chávez nombró una con seis ministros, ninguno jamás pisó planta. Nunca hicieron una reunión.

El único presidente que era sidorista (2011-2012) tuvo 18 meses en las oficinas presidenciales del piso siete del viejo edificio administrativo pero sin tener “firma autorizada”, de modo que hasta para contratar a una empresa de mantenimiento debía enviar un informe al MIBAM —Ministerio de Industrias Básicas— que debía comunicar decisiones o peticiones al despacho de Chávez en Miraflores para esperar autorización o asignación de recursos.

Sidor, en 2007, arrojó ganancias de 704 millones de dólares, 20% de los cuales fueron al Estado y otro 20% a los ex trabajadores y activos Accionistas B. En 2012, las pérdidas fueron 961 millones de dólares.

“La violación de los derechos laborales es otro denominador común. El contrato colectivo tiene cinco años vencidos. Viola las normativas legales”, advierte Jorge Machuca, abogado y trabajador de laminación en caliente.

Al grave rezago salarial que conduce a un retroceso en el nivel de vida familiar, se une la pérdida de beneficios socio-económicos que no se cumplen. Todo lo cual ha causado protestas, paros y hasta huelgas como las de octubre 2013 y febrero 2014.

Maravilla de ayer

Sidor es una enorme siderúrgica integrada que produce acero pero también productos semiterminados como planchones, laminados y alambrón —así como productos finales como cabillas y hojalata. Fue un proyecto para el desarrollo nacional ya que permitía utilizar una parte importante de la producción del país de hierro para transformarlo y darle valor agregado, generando riqueza nacional y empleo.

No pocos venezolanos piensan que su drama de ruina y destrucción actual es lamentable pero ajeno a ellos, sin reparar en que, por ejemplo, todas las construcciones de los últimos 50 años en toda Venezuela, tales como obras de infraestructura, viviendas, hospitales, escuelas, universidades, espacios deportivos y culturales, estructuras industriales, centros comerciales y muchos más, fueron hechos con cabillas y estructuras metálicas del acero sidorista.

Al menos un centenar de empresas metalmecánicas, industrias automotrices, de electrodomésticos y envasados, y muchas más, elaboran sus productos tras comprar acero en distintas formas a Sidor. Cientos de miles de empleos productivos en todo el país dependen de ella… por producción directa o por dependencia y el costo de importar acero.

Sidor, es la segunda empresa más grande de Venezuela después de Petróleos de Venezuela PDVSA y su ruina actual impacta negativamente a toda la nación. En 2012, por ejemplo, Venezuela importó de China 520 mil toneladas de productos semiterminados y finales de acero… que antes se producían en Sidor.

El desastroso manejo de la reestatización desde 2008 es una grave pérdida de soberanía y un profundo golpe económico que se asemeja a las situaciones con industrias de cemento, aluminio, manufacturas y agro.

Fotos: Damián Prat Jr.

0 pensamientos en “El ocaso de Sidor

  1. Que desgracia. Las 7 plagas de Egipto en nuestra amada Venezuela. Que DIOS y la Stma. Virgen tengan MISERICORDIA de los venezolanos decentes honestos y tra

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