Diez razones por las que el sistema biométrico no puede tapar las colas con un dedo

Random Piece / @randompiece / Runrunes

Racionamiento es racionamiento, con huella o con libreta. En Cuba, la libretica funciona porque la movilidad de la población es más limitada y los registros están respaldados en el documento que el comprador lleva consigo. Pero la implementación tecnológica del mismo proceso no es sencilla.

Aquí 10 razones por las cuales el sistema biométrico para comprar en supermercados es inviable:

1) Se necesitará crear una nueva base de datos con la información biométrica de los compradores. Las huellas recolectadas por el SAIME no están digitalizadas y el CNE solo tiene cuatro huellas captadas (ambos dedos índices y ambos pulgares).

Las huellas dactilares de cada dedo son diferentes, razón por la cual se tendrá que levantar una nueva base de datos que correlacione las 10 huellas dactilares al número de cédula del comprador.

2) Para su correcto funcionamiento, las bases de datos de todos los supermercados deben estar interconectadas en tiempo real. Para ello se requiere una conexión a internet en cada punto de venta y cajas registradoras con capacidad de hacer las peticiones a la base de datos centralizada. Podrá implementarse en grandes ciudades, pero difícilmente en el interior del país.

Habrá que sistematizar a pequeños abastos y quincallas que carecen de infraestructura técnica.

3) Se tendrá que crear un registro especial para empresas, hoteles y restaurantes, para permitir compras en bulto de alimentos, bebidas y utensilios de limpieza.

4) ¿Qué pasa si se cae el sistema o la conexión del local a internet, tal como sucede en los bancos? ¿No se le venderá un producto regulado a un cliente incluso si no lo ha comprado por falta de sistema o conexión?

Se tendrá que educar a cajeros y gerentes sobre el uso del captahuellas y qué hacer en caso de presentar fallas de sistema.

5) Deberá crearse un acceso al sistema biométrico de manera inalámbrica para poder controlar las ventas en mercados públicos y de calle.

¿Quién corre con el alto costo del acceso a internet móvil o satelital?

6) Será necesario definir el tiempo estimado para que un comprador pueda volver a acceder al mismo bien o producto. Este plazo ni siquiera garantiza que verdaderamente que la mercancía haya sido 100% utilizada.

Por ejemplo, una familia de tres miembros consume un litro de leche mucho más rápido que una sola persona.

7) La gran mayoría de las cajas registradoras no tienen capacidad de procesamiento de bases de datos externas y complejas.  Aún menos tienen la capacidad de manejar dispositivos externos como un captahuellas.

¿Tendrán los dueños de supermercados y abastos que comprar nuevas máquinas o recibirán registradoras nuevas controladas por el Estado?

8) Las únicas cadenas de distribución de alimentos o productos con la capacidad de implementar un sistema biométrico como el propuesto por el gobierno pueden contarse –literalmente- con los “dedos de una mano”.

Son cadenas que han modernizado sus sistemas de inventario y que han hecho inversiones millonaria$ para automatizar inventarios. Procesos que han requerido años de desarrollo (de 3 a 4 en promedio) para su implementación.

9) Como toda la tecnología, los captahuellas y sistemas biométricos tienen un margen de error que va reduciéndose mientras avanzan los componentes internos de estos dispositivos. Un captahuellas tiene la posibilidad de generar falsos positivos y falsos negativos.

¿Qué pasa si se produce una falla técnica de esta naturaleza? ¿No se le venderá un producto regulado a un cliente incluso si no lo ha comprado? ¿A quién se dirige un consumidor que necesita acceder a un producto de manera inmediata?

10) Todo atenta contra la misión del gobierno de reducir las colas. Recolectar la base de datos requerida para implementar  las captahuellas y el tiempo necesario para hacer “queries” o consultas a la/las bases de datos tomará un tiempo adicional al de una compra “no regulada”, obligando al cliente a esperar mientras se consulta las adquisiciones anteriores de cada uno de los productos regulados.

Las razones del desabastecimiento van más allá del contrabando del 30% del que habla Nicolás Maduro. Debemos entender fenómenos sociales como el del acaparamiento,  tal y como lo explica Roberto León Parilli, presidente de la Asociación Nacional de Usuarios y Consumidores, Anauco:

“Cuando un padre de familia tiene que llevar leche a la casa y no la encuentra por varios días, al momento de verla pretende tratar de llevar un poco más para tener un resguardo para la familia”, una práctica completamente comprensible y que no podrá taparse con un dedo.

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