Cuando 2019 nos alcance

Thays Peñalver, El Nacional

El escenario es como el de una Guerra Civil, cientos de miles de familias desarraigadas. Un millón de chamos, 90% profesionales que se han marchado. Un millón de abuelos no verán crecer a sus nietos y a un millón de padres nos ha desgarrado esa despedida en un aeropuerto.

En las plazas de los rectorados la alegría del abrazo se funde con la del desconsuelo de las despedidas porque a la mitad, cuando poco, no los espera una fiesta por su logro, sino un avión para iniciar su vida en otro país.

El problema no son solo los que se fueron, sino los que se van. Se estima que el 60% de los jóvenes venezolanos especializados se marche antes de 2019. Ellos ya no estarán.

Es la misma cara de mis colegas profesores, que aún resisten, porque al menos un tercio abandonó ya la práctica como titulares y cada vez son más las jubilaciones.

El gremio médico que fue el primero en oponerse a la estupidez revolucionaria ya afirma, luego del último censo, que se han marchado 14.700 médicos del país. Una cifra escandalosa cuando la Cepal en 2008 contabilizaba apenas unos 35.000.

Se ha marchado pues 41% de nuestros médicos, se estima en 20.000 el número de especialistas que se marcharán antes de 2019.

El problema no son solo los que se fueron, sino los que se van. Se estima que el 60% de los jóvenes venezolanos especializados se marche antes de 2019. Ellos ya no estarán. Imagen: http://www.abcdelasemana.com

Frente a semejante drama social, los estudiantes de medicina, es decir los llamados a reemplazar a los que se marchan para curar a los futuros enfermos de cáncer, “no se registraron para la especialidad de cardiología, medicina oncológica, medicina nuclear, radioterapia, cirugía pediátrica y anestesiología” es decir que 40% del presente se ha marchado y 40% de los cupos y especialidades del futuro se encuentran sin estudiantes. Ellos tampoco estarán en 2019.

El ticket de la fritanga revolucionaria lo tienen también la mayoría de las clínicas privadas que ya no pueden esperar a 2019.

Mientras eso pasa, 269 doctores en Ciencias se han marchado en apenas un par de años, en un país donde, como bien explica el honorable rector de la Universidad Metropolitana Benjamín Scharifker, tiene la menor producción de doctores en ciencias en Latinoamérica.

Al éxodo de científicos venezolanos se suman cerca de mil doctores e investigadores universitarios, que para el final de 2015, se habrán marchado. ¡Carrizo! se han marchado más de la mitad de nuestros doctores en Ciencias, son otros mil docentes especializados más en la UCV y en el Zulia ya hay 1.300 vacantes para profesores especializados.

Se marchan porque el gobierno, como Nerón les explica que serán sustituidos por “científicos del barrio”. Para 2019, retumbarán en toda Venezuela las palabras del sabio José María Vargas hace cien años: “¿De qué servirán las medras intelectuales de un corto número, en medio de una masa ineducada?”

 De los 48 bancos e instituciones financieras privadas que había en 2005, solo quedan 17. El resto simplemente está en manos de la revolución junto a 33% de las sucursales bancarias y las captaciones de la banca pública supera nada menos que las de catorce bancos medianos y pequeños sumados, mientras el sector bursátil ha sido diezmado, perseguido y encarcelado.

La Bolsa simplemente ha desaparecido y se dedica a vender dólares y se estima que para 2019 la revolución ostente 70% del sector. Los que tienen el ticket y viven aterrados por encontrar a su carcelero en la puerta del edificio o casa, no pueden esperar a 2019.

 El maravilloso discurso de Lorenzo Mendoza -detrás de las harinas de la competencia- sugiere una segunda lectura: la frase “Polar solo produce” demuestra que ya ha sido expropiada 60% de la arepa, 80% del arroz y absolutamente toda la cadena de distribución agroalimentaria nos confirma que ya es socialista.

Toda la cadena de producción local de las transnacionales fue reducida en su mínima expresión y sustituidas por el modelo importador mientras que los exportadores fueron eliminados en 90%.

Si mañana no existiera el petróleo en nuestras vidas, el sector exportador privado ha sido prácticamente aniquilado, exportará lo mismo que el de Ruanda. Lo que queda, tampoco puede esperar a 2019.

Fedecámaras hasta 2014 nos explicó hasta el cansancio que habían cerrado 200.000 empleadores y según los gremios de comercio, en 2014 quebraron 77.939 empresas mientras que se asume una cifra similar antes de mayo de este año cuando deban, en medio de la peor crisis económica de Venezuela, asumir el costo de los tercerizados.

Si eso ocurrió en 2014 con una inflación de 68%, con una de tres dígitos y la ley de precios justos, quebrarán el doble.

Mientras tanto la cadena de distribución al detal no está siendo expropiada, simplemente la están ocupando a la fuerza de manera “temporal” y sus dueños están siendo encarcelados, con esta amenaza se estima que para 2019 no quedarán distribuidores medios con capacidad para organizar más de dos tiendas. Ninguno de ellos puede esperar a 2019.

Bajo el eufemismo revolucionario de que “la empresa privada tiene 949 medios de comunicación” se esconde la realidad de que en menos de dos docenas la oposición es invitada.

De las 341 radios libres que había en Venezuela para 1998 a 240 se les revocó licencia, y hoy apenas quedan un par de decenas que se atreven a hablar de la oposición.

De las 45 televisoras que había en 2009, solo quedan 27 y solo 3 han escapado de la expropiación, compra por simpatizantes o transformación a “canal familiar o cultural”.

Solo tres aún se atreven a pasar alguna noticia de la oposición. Se estima que en 2015 una de estas será comprada finalmente por simpatizantes y quedarán otras dos amenazadas diariamente por el gobierno y acosadas por multas impagables.

De los más de diez grandes medios impresos quedan apenas tres reducidos a un tiraje famélico y al gueto de Internet, en un país en el que solo 30% tiene Internet en su casa (Censo) y se estima que para 2019 ya no quede absolutamente ninguno en manos de la prensa libre. Los pocos que tienen su ticket, ya no pueden esperar siquiera al fin de este año.

 Es evidente, que los únicos que pueden esperar en Venezuela a 2019 son algunos políticos que se niegan a revisar los mecanismos constitucionales que existen para proponerlos, exponerlos, estudiarlos o analizarlos. La pregunta es si quedará alguno de ellos libre para gobernar en Venezuela.

Cuando malvivientes toman el poder

Muertos, presos políticos, desterrados, acosados. Ciudadanos burlados por una peste que tras 16 años de impunidad se convenció de que Venezuela les pertenece y que los saqueos, robos y afines que han hecho y siguen haciendo, son simples “operaciones financieras” para invertir lo que consideran propio

Eleonora Bruzual, Diario Las Américas

Lo que estamos padeciendo los venezolanos luego de 16 años de castrochavismo empoderado es terrible por donde se vea…

Haber empedrado de complicidad y complacencia el camino para que Hugo Chávez, y con él toda la banda que lo acompañó, llegara a Miraflores lo estamos pagando bien caro, y ya ni sentido tiene aclarar que millones nada tuvimos que ver en eso, porque la realidad nos está remolcando a todos -culpables o no-  hacía un despeñadero del que no hay muchas posibilidades de salir con bien.

En cualquier punto de nuestra geografía vemos el espanto de una tierra tomada por hampones, algunos de “ejercicio libre”, otros en el “ciclo básico” y muchos oficialmente uniformados y armados.

Ver los medios informativos no secuestrados aún por la neotiranía y conocer de los cientos de muertos que semanalmente llenan a las morgues en este infortunado país, que borra sonrisas y esperanzas al más recio, junto a investigaciones internacionales que están develando la magnitud del saqueo, es para llorar…

Muertos, presos políticos, desterrados, acosados. Ciudadanos burlados por una peste que tras 16 años de impunidad se convenció de que Venezuela les pertenece y que los saqueos, robos y afines que han hecho y siguen haciendo, son simples “operaciones financieras” para invertir lo que consideran propio.

Y es que la versión siglo XXI del comunismo hambreador es esta banda colorada ladronaza y asesina que arruinó Venezuela, robó el patrimonio a generaciones y se agenció una “oposición” cooperante que convive y saca partido, aunque la ganancia sea mendrugos en comparación con lo que atesora cada jerarca colorado.

Esa realidad es hija de la izquierda latinoamericana que ha mostrado ser -con contadas excepciones- unos asesinos, unos totalitarios y unos ladrones, por eso y caliéntele a quien le caliente, yo rechazo toda opción izquierdosa; toda complicidad disfrazada de nacionalismo ramplón que los tiene calladitos o serviciales frente a la campaña que cubanos y chavistas han orquestado para procurar decir que el gobierno norteamericano pretende invadir Venezuela y sancionar a su pueblo.

Miedo a que les llamen “pitiyanquis” unos traidores a la Patria que anuncian invasión gringa mientras impusieron la de cubanos, chinos, iraníes y rusos y nos han hermanado al terrorismo mundial y convertido a Venezuela en guarida de cuanto delincuente les simpatice.

Hasta cuándo tendremos que ver el silencio como respuesta al cinismo de un Rafael Ramírez al señalar que el decreto de Obama es un irrespeto a la soberanía de Venezuela…

Hasta cuándo la soberanía de Venezuela la conforman unos cuatreros.

Cuándo reaccionaremos ante el abuso -por ejemplo- de Jorge Arreaza y su avispada mujercita (una de las infantas Chávez) que se quedaron con La Casona, la casa que deben habitar los presidentes de Venezuela y pocos reclamamos…

Cuándo pediremos cuentas a la otra hija, que después del guiso con el sobreprecio del arroz argentino la colocaron -inmunidad diplomática incluida- en el “imperio messmo”.

¿Cuándo exigiremos que los Chávez justifiquen fortunas que tienen gracias a 16 años en el poder? ¿Es muy difícil exigirles cuentas? ¿Miedo o complicidad?

Sigo preguntando aunque no reciba respuestas… Es tan fácil sacar cuentas. Porque seamos objetivos, si un jerarca chavista, militar o civil tiene casas, cuentas, yates, etc., que los justifique lícitamente.

Sigo con ideas elementales y cuenta sencillita ¿Con el sueldo de presidente de la Asamblea Nacional y otros cargos públicos anteriores se puede ser tan rico como dicen?

País en ruinas donde un control de cambio y sus delictuosas normas permitieron a muchos vivarachos hacerse millonarios, y para colmo algunos se venden como víctimas… Un parapeto siniestro para saquear Venezuela.

¿Cuántos ricachos ha hecho el perverso control de cambio? Pregunto y muchos ni se dan por aludidos.

Saqueo, cuentas turbias, blanqueo de dinero, dinastías millonarias nacidas al amparo de un cuento de justicia e igualdad social. Los robos han sido tan descarados, las fortunas tan imposibles de justificar, la destrucción y el saqueo tan evidentes y pretenden que aceptemos que sancionar a los corruptos y violadores de derechos humanos es atacar a Venezuela y hasta buena parte del liderazgo opositor se presta y lo único que hace es pedir nuestro voto.

Por eso hago mías las palabras de Gabriel Albiac y digo: “El peor error que puede cometerse en política es el de la abstracción: jugar a hacer como que todas las elecciones y todas las geografías son iguales”… ¡No me abstraigo, concreto!

Nueva modalidad del hampa en Venezuela: El robo de títulos universitarios

Marta Sedes Von Dehn, Diario Las Américas

El diploma otorgado por una universidad en Venezuela es un documento único e irrepetible. Si se deteriora o extravía, no hay reemplazo salvo copias certificadas del acta de grado, útiles para determinadas gestiones. Asimismo, para que sea totalmente válido, el mismo debe ser legalizado ante el Sistema Autónomo de Registros y Notarías (SAREN).

En el pasado, la legalización o registro del título era una gestión bastante engorrosa y demorada, por lo que muchas personas preferían la intermediación de un gestor quien, a cambio de una tarifa considerable, se ocupaba de agilizar todo el trámite gracias a sus relaciones y contactos en los registros.

Sin embargo, desde la entrada en vigencia del decreto ley de Simplificación de Trámites Administrativos a finales de 2014, esta diligencia supuestamente es algo que puede hacerse en relativamente poco tiempo, siguiendo unos pasos claramente explicados en el portal http://www.saren.gob.ve, y la ayuda del intermediario se hace no sólo innecesaria sino ilegal. Esto dicta la medida.

En la realidad, toda persona que requiera una gestión ante el SAREN lo primero que debe es acudir el día que le corresponde según su último número de la cédula de identidad (lunes 0 y 1; martes 2 y 3; miércoles 4 y 5; jueves 6 y 7, y viernes 8 y 9),   hacer una cola tan temprano como las 4:30 de la madrugada, para asegurarse el cupo que le permitirá ingresar ese día a la oficina de registro para entregar sus recaudos, que incluyen compra de timbres fiscales, fotocopias, depósito bancario de la tasa requerida, etc. Y es a lo largo de este proceso que el ciudadano se convierte en la potencial víctima del robo de su diploma.

Pero, ¿para qué robar un título universitario?, pensará alguien ingenuamente. Pues para pedir importantes sumas de dinero a cambio de la devolución de este documento irreemplazable.

Según una alerta noticiosa publicado por el portal http://www.informe21.com, a través de las redes sociales usuarios del SAREN y víctimas de este delito reportan que las recompensas solicitadas alcanzan montos de hasta 100.000 bolívares (15.873 dólares al cambio oficial o 355 dólares al cambio negro o paralelo al momento de cierre de esta nota).

“Mis planes están parados”

Luisa Tovar (no es su nombre verdadero por seguridad) concluyó sus estudios universitarios el pasado año y durante el último trimestre del 2014 recibió, con honores, su diploma. Actualmente se encuentra realizando todas las gestiones pertinentes para poder emigrar a Europa, con la idea de homologar su título, ejercer su profesión y con el fruto de su trabajo pagarse estudios de postgrado.

Pero, por el momento, parte de sus planes están detenidos. En enero a Tovar le fue arrebatado su título a 2 cuadras del registro principal –ubicado en la avenida Urdaneta de Caracas–, cuando salía de haberlo retirado ya legalizado por esa institución.

“Lo irónico de todo, es que el registro principal queda muy cerca del CICPC (Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas), y nadie me ayudó”, afirmó.

“Esa noche me comenzaron a llamar, y me están pidiendo 80.000 bolívares [12.698 dólares al cambio oficial; 284 al cambio negro o paralelo al momento de cierre de esta nota]. Pero simplemente no los tengo ni tengo a quién acudir para que me los preste. Mi familia no es adinerada; el fruto de nuestro trabajo apenas nos alcanza para vivir. Por eso, por las pocas oportunidades que hay para mí, y por la inseguridad, es que mi plan era irme a España, a buscar un mejor futuro”, comentó.

“Puse la denuncia ante el CICPC por robo y extorsión; más que nada porque necesito la constancia de la denuncia para solicitar la copia certificada del título. Pero en realidad necesito el original para sellarlo y apostillarlo ante el Ministerio de Relaciones Exteriores, sin eso no puedo hacer nada en el exterior”, explicó.

“La persona que me lo robó, y que me ha seguido contactando, amenazándome con destruir mi título si no le consigo el dinero, debe tener algún contacto en el registro, porque tiene todos mis datos. Además, sabe el daño que me está ocasionando y mi necesidad de recuperar el diploma, cosa que me recuerda cada vez que me llama”, subrayó.

A la pregunta de si le piensa pagar al extorsionador para recuperar su título, respondió:

“Si tuviera el dinero ya lo habría hecho, aunque me produce mucha rabia. Pero en realidad no tengo los recursos y al ladrón eso parece no importarle”.

La mafia

DIARIO LAS AMÉRICAS contactó a una fuente cercana al registro principal en Caracas, quien nos ofreció información bajo el compromiso de que se preservara su identidad, debido a que “internamente hay mucho miedo. Hay gente del CICPC en comisión de servicio en el SAREN.

Hay abogados del servicio metidos en eso. Los pocos empleados honestos temen que si explota una noticia como ésta, sean culpados por ello”.

La fuente señaló que luego de la implementación de la Ley de Simplificación de Trámites, “los gestores, que antes cobraban importantes sumas de dinero por prestarle estos servicios a las personas, y sus contactos internos que comisionaban, vieron mermados sus ingresos por lo cual las mafias internas empezaron con esta modalidad”.

Explicó que hay varias formas de ejecutar el delito, en todos los casos de manera orquestada entre personal externo e interno.

“En general, hay dos maneras de proceder para el robo de títulos. Una es mediante personas que se hacen pasar por gestores y captan afuera, en la cola, sobre todo a gente que viene de lejos; les ofrecen un “combo de servicios”, dentro del SAREN, incluyendo la legalización de su título en la sede central o registro principal. Este supuesto gestor, como es alguien conocido internamente, se mueve con soltura, saluda a funcionarios y abogados casi como si fuera un trabajador más… Luego, a la hora de entrega del documento simula un atraco o simplemente dice que lo asaltaron”, amplió.

“Otra modalidad es a través del ‘picheo’. La persona hace su cola y sus pasos de manera regular; luego, cuando el funcionario le revisa la documentación, le hace la mayor cantidad de preguntas posibles para saber de dónde viene, de qué se graduó, cuán urgida está la persona por tener el título registrado, si es para un trámite importante posterior o para irse al exterior. Hace una especie de perfil para ver si la persona actúa confiada, si anda sola. Por ejemplo, le pregunta si vino a pie porque en la zona es difícil estacionar… Cosas por el estilo, a modo de conversación para ganarse su confianza”, apuntó.

“Esto lo hacen así porque simplemente robarle el título a alguien en la calle no garantiza poder contactarlo luego para hacer la extorsión. Es necesario pasar por la mafia interna en el registro para conseguir los datos y así poder llamar a la persona para pedir dinero a cambio de su título”, aclaró.

Explicó que “de esta manera, la persona, sin saberlo, de algún modo queda ‘marcada’ y así, transcurridos los días estimados para que el trámite esté listo, ésta acude a retirar su título registrado. Una vez afuera de las oficinas del registro, es atracada y le quitan el título o simplemente se lo arrebatan”.

Le preguntamos por qué la noticia no se había difundido en Venezuela. “Por miedo. La víctima que puede pagar, prefiere recuperar su documento y no tener más problemas con los delincuentes; teme que si lo denuncian, como tienen todos sus datos, puedan hacerle daño. Y los funcionarios que saben que esto sucede pero no están involucrados con la mafia interna que opera en los registros, prefieren callar para preservar su seguridad y su trabajo”.

Diario de un Kamikaze venezolano

Laureano Márquez, diario Tal Cual

DÍA UNO: La invasión es inminente. Mañana comienza el entrenamiento. Los panas nos organizaron una fiesta de despedida. La rumba estuvo burda de buena. Bailamos hasta altas horas y nos dimos durísimo con la caña, para preparar nuestra alma para el destino que le espera.

El jefe nos garantizó que en el más allá la rumba continuará y entonces tendremos 10 botellas de 18 años sin estrenar para cada uno.

Al final de la reunión, Yefelson, John Fisyerald, Washinton Rodríguez y yo quemamos una bandera de Los Estados Unidos para irnos poniendo ya en actitud.

DÍA DOS: Hoy no fuimos al entrenamiento.

DÍA TRES: Hoy retomamos la cosa en serio.

Tuvimos problemas con el vestuario, porque la cooperativa que fabrica los chalecos endógenos en los que se van a colocar los explosivos se cogió los reales y no los hizo.

El comandante del escuadrón dice que no importa, que nos pegamos los cartuchos con tirro directamente en la barriga y nos colocamos encima un poncho andino para pasar desapercibidos.

Lo que pasa es que a mí me toca la refinería de El Palito y yo no me voy a meter en ese calorón con un poncho andino.

DÍA CUATRO: Los técnicos explosivistas todavía no nos han traído los cartuchos. De todas maneras, hoy hicimos un ensayo general y cortamos varios palos de escoba en rolitos para simular la vaina. La sensación es burda de incómoda.

DÍA CINCO: Por fin llegaron los explosivos (entre ellos muchos Bin laden) y los ponchos. Como los gringos solo deben encontrar cenizas, comenzamos ya a prenderle candela al país con incendios forestales aprovechando el calorón imperante.

DÍA SEIS: Hoy tuvimos una falsa alarma de invasión, debido a que una paloma activó el sistema de defensa antiaéreo. De vainita no destruimos los pozos petroleros. Menos mal que la mayoría de nosotros nos quedamos dormidos y, a los pocos que acudieron, los explosivos no les funcionaron.

DÍA SIETE: Se acerca la hora…Morderán el polvo de la derrota. Ya todo el equipo está listo y operativo, pero tenemos tres días que no nos llega comida al campamento. Hoy nos reunimos.

Si mañana no llega comida, vamos a trancar las vías de acceso a los pozos y, si nos echan a la Guardia, pensamos usar los explosivos y aplicarles a ellos el plan de tierra arrasada. Yo estoy comenzando a creer que la Guardia Nacional está controlada por la CIA.

DÍA OCHO: Hoy nos trajeron unas hamburguesas de Mc Donald’s. Estaban bien sabrosas. Estamos pensando que, aunque se vuelen los pozos petroleros, los Mc Donald’s deben quedar en pie.

Como no tenemos mucho más que hacer, luego de comer hicimos una caimanera.

Presidente de Alcasa, Ángel Marcano, junto al presidente de Carbonorca, Juan José Méndez, y a los dirigentes de la Central Bolivariana, José Gil y Pedro Perales. Foto: Prensa Ferrominera Orinoco.

DÍA NUEVE: Como hoy tiene pinta de que los gringos no van a llegar, nos fuimos al río a hacer un sancocho. De todas maneras, nos llevamos el equipo porsia. Llegó el gobernador de Miranda en visita sorpresa y Jeferson casi lo implota, porque pensó que era gringo por lo de los ojos claros.

Menos mal que estaba comiendo; y él, un plato de sancocho, no lo suelta ni por la patria.

DIA DIEZ: Hoy es el día. Nos fuimos a la playa a esperarlos. Estuvimos hasta las diez de la mañana y no vinieron.

Yo creo que nos cogieron miedo, porque nos miraron desde el satélite y vieron que la vaina iba en serio.

Menos mal que nos trajimos el dominó y una cava de cervezas para matar el tiempo, que también es un invento gringo.

Carta a la embajada norteamericana

Diapositiva1Claudio Nazoa, El Nacional

Excelencias:

En vista de que es inminente la invasión de Estados Unidos a Venezuela, comandada por los 17 funcionarios que aún quedan en su embajada y apoyada por Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledezma, me dirijo a ustedes, para que, humildemente, escuchen a este pitiyanqui cooperante que desde mi trinchera en el diario El Nacional, donde trabajo como columnista -aunque en realidad soy quintacolumnista infiltrado para mantenerlos informados-he alentado vuestra invasión.

En Panamá tomé cursos de desestabilización dirigidos y financiados por el Departamento de Estado. Allí aprendí “la Guerra Tualé”, que consiste en crear una necesidad artificial de papel higiénico, a objeto de derrocar gobiernos.

Siguiendo sus instrucciones, pusimos en marcha el plan: a falta de leche, sustituimos la leche del café por leche de magnesia, y logramos que los venezolanos permanezcan flojos del estómago, e incrementamos de esta manera las colas en supermercados por la escasez de papel tualé golpista.

Notifico con satisfacción que el saboteo ha sido todo un éxito. He aquí los datos aportados por satélites del Departamento de Estado y la CIA: 30.000.000 de venezolanos, en condiciones normales, gastan 2 metros de papel tualé al día, o sea, 60.000.000 metros diarios.

Pero si 30.000.000 de venezolanos van de emergencia al baño 3 veces al día, se habrá gastado diario 6 metros de papel tualé por persona; lo que equivale a 180.000.000 metros de papel tualé por día, que al mes representan 5.400.000.000 de metros.

Este plan desestabilizador ha sido un éxito en Venezuela, ya que con la revolución solo se producen 8.000.000 de metros de papel sanitario diarios, lo que hace que mi plan esté creando un caos, que podría terminar en un golpe de Estado de la derecha y de la izquierda a la vez, puesto que los desechos humanos son tanto de derecha como de izquierda.

Diapositiva1Otra cosa, cuando el imperio nos invada, se debe tomar en cuenta que el imperialismito cubano lo ha hecho desde hace 15 años. Dos amos juntos es demasiado.

Ahora que son panas, ordenen a los cubanos que se retiren antes de que ustedes bombardeen con su Tucano colombiano.

Por cierto, no se dejen engañar cuando comiencen a lanzar bombas: las calles, carreteras, autopistas, hospitales y puentes ya estaban destruidos antes de lanzarlas.

Notifico que estoy muy preocupado ya que con la mala suerte que tenemos, seguramente, cuando estalle la inminente guerra con Estados Unidos, es capaz y… ganamos.

Venezuela al borde del abismo

¿Cuántos muertos más harán falta para que la OEA y los gobiernos democráticos de América Latina faciliten una transición pacífica a un régimen de legalidad democrática?

Imagen: André Barcinski

Mario Vargas Llosa, El País (España)

Cuando el Gobierno venezolano de Nicolás Maduro autorizó a su guardia pretoriana a usar armas de fuego contra las manifestaciones callejeras de los estudiantes sabía muy bien lo que hacía: seis jóvenes han sido asesinados ya en las últimas semanas por la policía tratando de acallar las protestas de una sociedad cada vez más enfurecida contra los atropellos desenfrenados de la dictadura chavista, la corrupción generalizada del régimen, el desabastecimiento, el colapso de la legalidad y la situación creciente de caos que se va extendiendo por todo el país.

Imagen: Fernando Vicente

Este contexto explica la escalada represora del régimen en los últimos días: el encarcelamiento del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, uno de los más destacados líderes de la oposición, al cumplirse un año del arresto de Leopoldo López, otro de los grandes resistentes, y meses después de haber privado abusivamente de su condición de parlamentaria y tenerla sometida a un acoso judicial sistemático a María Corina Machado, figura relevante entre los adversarios del chavismo.

El régimen se siente acorralado por la crítica situación económica a la que su demagogia e ineptitud han llevado al país, sabe que su impopularidad crece como la espuma y que, a menos que diezme e intimide a la oposición, su derrota en las próximas elecciones será cataclísmica (las encuestas cifran su popularidad en apenas un 20%).

“El régimen se siente acorralado por la crítica situación económica a la que su demagogia e ineptitud han llevado al país”

Por eso ha desatado el terror de manera desembozada y cínica, alegando la excusa consabida: una conspiración internacional dirigida por Estados Unidos de la que los opositores democráticos al chavismo serían cómplices.

¿Conseguirá acallar las protestas mediante los crímenes, torturas y redadas masivas?

Hace un año lo consiguió, cuando, encabezados por los estudiantes universitarios, millares de venezolanos se lanzaron a las calles en toda Venezuela pidiendo libertad (yo estuve allí y vi la formidable movilización libertaria de los jóvenes de toda condición social contra el régimen dictatorial). Para ello fue necesario el asesinato de 43 manifestantes, muchos centenares de heridos y de torturados en las cárceles políticas y millares de detenidos. Pero en el año transcurrido la oposición al régimen se ha multiplicado y la situación de libertinaje, desabastecimiento, oprobio y violencia sólo ha servido para encolerizar cada vez más a las masas venezolanas.

Para atajar y rendir a este pueblo desesperado y heroico hará falta una represión infinitamente más sanguinaria que la del año pasado.

Maduro, el pobre hombre que ha sucedido a Chávez a la cabeza del régimen, ha demostrado que no le tiembla la mano a la hora de hacer correr la sangre de sus compatriotas que luchan por que vuelva la democracia a Venezuela.

“A Maduro no le tiembla la mano a la hora de hacer correr la sangre de sus compatriotas”.

¿Cuántos muertos más y cuántas cárceles repletas de presos políticos harán falta para que la OEA y los Gobiernos democráticos de América Latina abandonen su silencio y actúen, exigiendo que el Gobierno chavista renuncie a su política represora contra la libertad de expresión y a sus crímenes políticos y faciliten una transición pacífica de Venezuela a un régimen de legalidad democrática?

En un excelente artículo, como suelen ser los suyos, “Un estentóreo silencio”, Julio María Sanguinetti (EL PAÍS, 25 de febrero de 2015), censuraba severamente a esos gobiernos latinoamericanos que, con la tibia excepción de Colombia —cuyo presidente se ha ofrecido a mediar entre el Gobierno de Maduro y la oposición—, observan impasibles los horrores que padece el pueblo venezolano por un gobierno que ha perdido todo sentido de los límites y actúa como las peores dictaduras que ha padecido el continente de las oportunidades perdidas. Podemos estar seguros de que la emotiva llamada del expresidente uruguayo a la decencia a los mandatarios latinoamericanos no será escuchada.

¿Qué otra cosa se podría esperar de esa lastimosa colección entre los que abundan los demagogos, los corruptos, los ignorantes, los politicastros de tres por medio?

Para no hablar de la Organización de Estados Americanos, la institución más inservible que ha producido América Latina en toda su historia; al extremo de que, se diría, cada vez que un político latinoamericano es elegido su secretario general parece reblandecerse y sucumbir a una suerte de catatonia cívica y moral.

Sanguinetti contrasta, con mucha razón, la actitud de esos Gobiernos “democráticos” que miran al otro lado cuando en Venezuela se violan los derechos humanos, se cierran canales, radioemisoras y periódicos, con la celeridad con que esos mismos Gobiernos “suspendieron” de la OEA a Paraguay cuando este país, siguiendo los más estrictos procedimientos constitucionales y legales, destituyó al presidente Fernando Lugo, una medida que la inmensa mayoría de los paraguayos aceptó como democrática y legítima. ¿A qué se debe ese doble rasero? A que el señor Maduro, que ha asistido a la transmisión de mando presidencial en Uruguay y ha sido recibido con honores por sus colegas latinoamericanos, es de “izquierda” y quienes destituyeron a Lugo eran supuestamente de “derecha”.

Aunque muchas cosas han cambiado para mejor en América Latina en las últimas décadas —hay menos dictaduras que en el pasado, una política económica más libre y moderna, una reducción importante de la extrema pobreza y un crecimiento notable de las clases medias—, su subdesarrollo cultural y cívico es todavía muy profundo y esto se hace patente en el caso de Venezuela: antes de ser acusados de reaccionarios y “fascistas” los gobernantes latinoamericanos que han llegado al poder gracias a la democracia están dispuestos a cruzarse de brazos y mirar a otro lado mientras una pandilla de demagogos asesorados por Cuba en el arte de la represión van empujando a Venezuela hacia el totalitarismo.

No se dan cuenta que su traición a los ideales democráticos abre las puertas a que el día de mañana sus países sean también víctimas de ese proceso de destrucción de las instituciones y las leyes que está llevando a Venezuela al borde del abismo, es decir, a convertirse en una segunda Cuba y a padecer, como la isla del Caribe, una larga noche de más de medio siglo de ignominia.

El presidente Rómulo Betancourt, de Venezuela, que era de otro calibre de los actuales, pretendió, en los años sesenta, convencer a los gobiernos democráticos de la América Latina de entonces (eran pocos), de acordar una política común contra los Gobiernos que —como el de Nicolás Maduro— violentaran la legalidad y se convirtieran en dictaduras: romper relaciones diplomáticas y comerciales con ellos y denunciarlos en el plano internacional, a fin de que la comunidad democrática ayudara de este modo a quienes, en el propio país, defendían la libertad. No hace falta decir que Betancourt no obtuvo el apoyo ni siquiera de un solo país latinoamericano.

La lucha contra el subdesarrollo siempre estará amenazada de fracaso y retroceso mientras las dirigencias políticas de América Latina no superen ese estúpido complejo de inferioridad que alientan contra una izquierda a la que, pese a las catastróficas credenciales que puede lucir en temas económicos, políticos y de derechos humanos (¿no bastan los ejemplos de los Castro, Maduro, Morales, los Kirchner, Dilma Rousseff, el comandante Ortega y compañía?) conceden todavía una especie de superioridad moral en temas de justicia y solidaridad social.

“Todo lo doloroso que ocurre en Venezuela interpela a la región”

Ricardo Lagos, ex Presidente de Chile. Diario Clarín (Argentina)

Algo no está bien cuando se observa la reacción de la comunidad latinoamericana frente a lo que ocurre en Venezuela. Parece como si todos prefirieran mirar hacia el lado sin afrontar un desafío real: hemos reaccionado con tibieza.

Decir que lo de Venezuela es un tema de venezolanos y ellos deben encontrar su camino es una falacia. Desde hace tres décadas, los conceptos de coordinación y cooperación política son parte viva de nuestra historia y los ejemplos que demuestran su vigencia son múltiples.

Allí están los foros e instituciones que hemos creado, como CELAC, UNASUR, y el propio MERCOSUR. En todos ellos el tratamiento de la crisis de Venezuela se torna legítimo para los demás países del continente.

Por cierto, lo de Venezuela es un tema que reclama soluciones políticas. Soluciones realistas, pragmáticas y abiertas a superar el momento de crisis, donde tanto los partidarios del gobierno como de la oposición perciban que el escenario nacional les pertenece, que ese país es de todos.

En los setenta y buena parte de los ochenta, cuando las dictaduras campeaban en América Latina, Venezuela fue una isla de la democracia, un oasis porque allí el sistema democrático funcionaba, ese sistema creado tras la caída del general Marcos Pérez Jiménez en 1958.

Pero progresivamente se perdió el rumbo, los partidos políticos vieron disminuida su legitimidad, parecía no importar quién gobernara porque las políticas seguían siendo las mismas y la corrupción emergía erosionando las instituciones.

La riqueza del petróleo no fue parte de un gran proyecto de desarrollo, donde todos los sectores encontraran su oportunidad.

A mediados de la segunda administración de Carlos Andrés Pérez hubo un intento de golpe de Estado encabezado por un coronel llamado Hugo Chávez. Tras cumplir su pena en prisión, Chávez entró a la arena política y llegó al poder democráticamente.

Chávez se convirtió en el líder carismático que el pueblo esperaba. El surgimiento de la República Bolivariana fue la respuesta a la búsqueda de un nuevo tipo de política que dejara atrás el fracaso de una elite dirigente. Cualquiera sea la opinión que se tenga sobre la experiencia del “Socialismo del siglo 21” impulsada el Comandante Chávez, cabe reconocer que se propuso avanzar hacia la solución de muchos temas y demandas vivas en la sociedad venezolana. Estaban los recursos del petróleo, y con pródigos recursos Chávez proyectó su propuesta por el continente.

Pero hubo una cierta miopía estratégica al no ver que esa condición favorable del petróleo podía cambiar. Y eso ahora lo sabe muy bien el Presidente Maduro. El fue elegido democráticamente y aunque el margen fue estrecho, su opositor reconoció el triunfo.

Sin embargo, una cosa es ganar una elección y otra ganar el reconocimiento de la ciudadanía por saber dar gobernabilidad al país.

Hoy tenemos una situación compleja y difícil ante nosotros. Hace más de un año que el dirigente Leopoldo López está en la cárcel y hasta ahora no hay pruebas contundentes presentadas en su contra. El 22 de enero pasado, en una sesión del juicio celebrada a puertas cerradas, pero grabada clandestinamente por el diario El Nacional, López reclamó que, sin un juicio justo donde presente sus descargos, el régimen lo condena día a día por televisión.

Expertos de dentro y fuera de Venezuela señalan que allí no se ha dado el “debido proceso”. La semana pasada el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, un social demócrata a carta cabal, líder político respetado por todos, ha terminado también en la cárcel. Su detención por las fuerzas de inteligencia al servicio del gobierno se hizo con una violencia innecesaria acusándolo de incitar al golpe.

Lo que sabemos es que firmó una convocatoria al diálogo político cara a cara con el gobierno y muchos otros dirigentes, incluidos los del social cristiano COPEI, que también lo suscribió con posterioridad, como señal de solidaridad y protesta por la detención de Antonio Ledezma.

Mientras, la crisis económica es fuerte. La inflación llega al 64%; el desabastecimiento es enorme. Un estudio de tres universidades venezolanas encontró que 1,7 millones de hogares están en condición de pobreza extrema.

Todo esto conduce a que la gobernabilidad del país se pone en cuestión y frente a ello, la comunidad internacional y en particular nosotros latinoamericanos, debemos asumir que nos corresponde ser parte de la solución del problema.

No se trata de intervenir en asuntos de otro país, pero hay momentos en que la responsabilidad de proteger, reconocida por Naciones Unidas, obliga a la comunidad internacional a actuar y proponer salidas cuando un pueblo está viviendo bajo condiciones extremas.

Nuestra deuda de gratitud con Venezuela por lo que ella representó en un momento de oscuridad en todos nuestros países. Con esa misma gratitud expliquemos y digamos con claridad que el problema de Venezuela es político.

Hace un año, cuando la crisis llenaba de protestas las calles, Chile, desde el nuevo gobierno, impulsó una reunión de Cancilleres de UNASUR la cual decidió enviar una misión para promover el diálogo político entre gobierno y oposición.

Aquello, no tuvo el seguimiento necesario, pero ahora las urgencias son mayores y por ello es clave la misión de los cancilleres de Ecuador, Colombia y Brasil, tras lo cual es fundamental un encuentro de todos los cancilleres del continente, para definir una “hoja de ruta” clara y precisa para el devenir político de Venezuela.

América Latina debe dar señales de madurez, demostrar su capacidad de ayudar a uno de los nuestros cuando se encuentra en dificultades mayores.

Hoy nos duele lo que ocurre en Venezuela, pero debemos ir más allá: asumir con responsabilidad lo que nos cabe hacer como región.

En política el vacío no existe. Si no hacemos la tarea, otros podrían aparecer para actuar ante la crisis.