El venezolano es un individuo muy enfermo y cargado de odio

Víctor Amaya, Revista Dinero

El sociólogo Tulio Hernández lleva años retratando a la sociedad venezolana. Sus análisis le han dado nombre y apellido a fenómenos y comportamientos colectivos en un país donde las taras culturales, la viveza criolla y la degradación social, se sienten cada vez más enraizadas. Lo ha hecho como columnista, como opinador, como entrevistado y como académico.

Hernández sostiene que Venezuela cayó en un estado de “anomia”, definido por la escuela sociológica del siglo 19 como “situaciones en las cuales un grupo humano, un colectivo, una nación o una comunidad ha perdido cualquier sentido de conexión con las instituciones, con las normas. La anomia se produce cuando no se está en capacidad de sentirse parte del pacto social que implica aceptar las normas que hacen posible la convivencia colectiva“.

A su juicio, el asunto ha agravado el típico problema cultural latinoamericano de incumplimiento de la norma, esa tropicalidad anárquica contra la que luchaba Renny Ottolina con sus campañas de concientización sobre los semáforos.

“La gente cumple las normas por tres razones. Primero, por miedo a la sanción excepto cuando no hay buenas policías ni buenos sistemas judiciales. Segundo, por amor por la ley, pero la cultura te dice que la ley es para burlarla. Y tercero, por la autorregulación social, que es miedo o temor a la sanción de los demás, a raíz de la cultura ciudadana, cosa que aquí se ha perdido”.

¿La anomia social es consecuencia de carencia de leyes o de inobservancia de las normas?

No importa que existan leyes. Venezuela tiene sobresaturación de leyes. Ya la tenía en la era democrática y en la era postdemocrática aún más. Es un tema de educación ciudadana. Es la incapacidad del ciudadano para aceptar la autoridad, el desprecio profundo por la autoridad; pero en el caso extremo, como el venezolano, la incapacidad para distinguir entre lo legal y lo ilegal, lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, lo correcto y lo incorrecto.

Sin cumplimiento de normas no hay convivencia pacífica posible.

¿Por qué se ha profundizado esa anomia?

Nunca hubo un sistema de sanciones severo. Los programas de educación vial, por ejemplo, se olvidaron. El deterioro comenzó en los años 90, pero la llegada del chavismo introdujo tres elementos novedosos: El populismo que no castigaba a nadie para que el pueblo no se sintiera maltratado por el Estado; el odio de clases con la idea de que el orden es burgués, aristocrático, oligárquico; y el ejemplo dañino de tener grupos armados para castigar a los opositores. A partir de allí todo es posible.

¿Si se trata de un problema cultural acentuado por el Gobierno, cómo revertirlo?

Ese cambio sólo se puede producir con un cambio político. En un modelo que promueve el odio de clases, el desprecio al otro, la negación del diálogo, no puede haber cumplimiento de la norma porque eso es básicamente convivencia pacífica social. Luego, esto es un problema de orden público y es necesario el castigo.

Además, hay que crear programas de educación ciudadana y de creación de conciencia, bajo un acuerdo nacional para transformar el deterioro moral.

¿El gobierno cumple con soluciones o se ha convertido en un generador de problemas?

Hay dos maneras en que el gobierno ha alimentado esto. Lo primero es la omisión. Hugo Chávez nunca quiso enfrentar el tema de la violencia porque necesitaba represión y él condenaba las formas represivas; pero tampoco fue capaz de inventarse nuevas maneras de ejercer el papel del Estado, el monopolio de la violencia. Luego, el gobierno estimuló el discurso justiciero, instigando la violencia. Tercero, estimuló el odio de clases.

Pero hay cuatro fenómenos decisivos: la proliferación de armas, un sistema penitenciario que no castiga sino que multiplica el crimen; un sentimiento de fracaso colectivo y opacidad de futuro en la sociedad; y la impunidad.

¿En Venezuela las formas ilícitas se han convertido en acción común?.

No hay ningún pueblo que no tenga tentación a la corrupción, por ejemplo. Lo que diferencia a un japonés de un venezolano y de un inglés no es que uno sea más honesto que el otro, sino que en Inglaterra o en Japón hay más sistemas de control, vigilancia y castigo que en Venezuela.

¿Al Gobierno le interesa un estado de anomia social?

Es paradójico. Por un lado, promueve la anomia pero por otro promueve el control social. Quiere un Estado donde el ciudadano sea anómico en relación a la convivencia y cumplimiento de las normas, pero donde sea totalmente “nómico” en relación a ser fiel al partido, a la memoria de Hugo Chávez y a los mandatos. Por eso no es un Estado totalitario, sino un híbrido porque incluso para ser totalitario hay que ser disciplinado.

Aquí hay un capitalista de Estado oportunista para sus élites, populista en la distribución del ingreso, pero eminentemente vividor, en el sentido de la con viveza criolla.

Rescatando el término de ‘postdemocracia’, ¿Cómo lo define?

A este país la democracia le costó muchísimo, y ahora ha entrado en una fase en la que ya no hay democracia pero tampoco es una dictadura totalitaria. El modelo conserva elementos típicos de la democracia, como las elecciones, la existencia de partidos y de medios privados, pero todo tutelado y controlado por el Estado ventajista. Es la era postdemocrática, con los demonios del militarismo sueltos.

¿Hay cohesión social en Venezuela?

Esto es un país roto, fragmentado, que le cuesta incluso pensarse como un solo proyecto con una historia común. Incluso dentro de cada uno de los dos grandes bandos, cuesta encontrar pensamientos comunes. La cohesión social ya estaba rota antes del chavismo, cuando la población venezolana abandonó a AD y Copei en 1993 porque se sentía estafada.

Chávez en vez de llegar a ser un sanador como Mandela, lo que hizo fue hacer la herida más purulenta.

¿En una sociedad rota cómo está el individuo?

El venezolano es un individuo muy enfermo, cargado de odio si es militante de posiciones radicales, indispuesto al diálogo. Si es joven y tiene posibilidades, con ganas desesperadas de emigrar. Por otro lado, asolado por el miedo, por la angustia a la inseguridad. Y solamente hay una minoría con una visión esperanzada a través de la acción política.

En promedio, esta es una sociedad deprimida, desencantada, enferma de desasosiego porque se siente privada de futuro.

¿Qué papel juegan las denuncias de magnicidio, golpe de Estado, ataque a instituciones?

Es la necesidad del enemigo, del culpable, para cohesionar a la población a una amenaza externa. La denuncia del magnicidio es un recurso manido cada vez que entra en crisis el poder. Eso contribuye a la desolación en un país que tiene que vivir con la idea de que la normalidad no es posible, de que la vida es un constante sobresalto.

A ello se suma un entorno económico de escasez y alta inflación.

Estamos viviendo uno de los momentos más desgraciados económicamente hablando en la historia venezolana. Los venezolanos debemos prepararnos para lo peor porque estamos en un juego cerrado: La ideología impide los ajustes económicos y, si se hacen, el discurso ideológico se derrumba.

Pero el gobierno avanza con medidas como el aumento de la gasolina.

Al gobierno le falta plata. Creo que la campaña por el aumento ha sido bien llevada, muy persuasiva. La gente sabe que el precio es muy bajo, pero el enemigo real es el diferencial cambiario que no permite acabar con el contrabando.

¿Con una campaña así pudo hacerse el aumento hace años?

Sí, pero hubiese sido atentatorio contra el discurso populista. Chávez le dijo a la gente que las cosas eran gratis y no podía subir la gasolina. Ahora la borrachera de lo gratuito ya pasó, y estamos en el ratón de la reposición.

¿Qué elementos acercan o separan a Maduro, Chávez y el período anterior?

Aquí hay tres momentos. El primero, fue el intento de ruptura con el populismo hecho con el Gran Viraje que significó la ruptura de las identidades políticas básicas de los venezolanos. Allí se acabó la fidelidad a AD y Copei. Luego, Chávez llegó y emocionó a los excluidos multiplicando el populismo anterior e introduciendo el odio de clases y la venganza, con la suerte de contar con la más alta renta petrolera de la historia. A Maduro le tocó recoger los platos rotos del bipartidismo y del chavismo, tratando de mantener el discurso populista cuando el Estado no tiene cómo, pero introduciendo la represión política.

¿Es posible otro Caracazo?

No. Es muy difícil que se repita porque las sociedades aprenden. Ahora hay más conciencia política, y están los colectivos y un aparato represivo. Además, todos los días hay un “minicaracazo”. En los últimos tres años ha habido más manifestaciones de protesta social que en todo el período de cinco años de Caldera.

¿Cómo evalúa la terminología oficial de la ‘guerra económica’, del ‘Dios proveerá’?

Son típicas estrategias de propaganda fascista. Es la lógica de la paranoia.

¿A dónde va el país?

Ni siquiera un brujo podría decir nada serio sobre el futuro del país, porque no estamos frente a un actor político racional. Se podría pronosticar desde un autogolpe como el que denuncia Pepe Mujica, hasta una implosión como la de Fujimori con el caso Montesinos o la que pasó en Argentina.

Si no es fácil predecir, ¿qué decirle a los venezolanos?

Para los que no se van a ir, aquí está demostrado que cada vez que unos militares intervienen dando un golpe de Estado, se quedan. Debemos insistir hasta el final con la salida constitucional, cívica y civil, pero aprender a jugar de una manera no tonta e inocente.

¿Qué opina de la muerte de jóvenes en manifestaciones políticas?

Es espantoso, sobretodo porque el gobierno las ha banalizado. Son peligrosas porque podrían crear una carga de impotencia entre los jóvenes que podría estallar tarde o temprano.

¿Y del encarcelamiento de dirigentes y activistas opositores?

Es la expresión de un sistema represivo copiado de Irán, que naturaliza el encarcelamiento.

¿Cómo evalúa a Nicolás Maduro?

Solo en un país extraviado, paralizado ética y económicamente, una persona con la formación, el manejo de oficiar el idioma y la crueldad de Nicolás Maduro, podría ser Jefe de Estado.

16 pensamientos en “El venezolano es un individuo muy enfermo y cargado de odio

  1. Seguro las guarimbas fueron una muestra de amor… Seguro María Corina Machado y López son ejemplos de amor y fraternidad.
    Qué verguenza Tulio, luego de formar parte de una izquierda crítica e inteligente, ahora actúas como el eunuco-escriba de una derecha bruta y ciega de odio.

    • bruta y ciega de odio? Creo que usted esta describiendo a toda Venezuela que fue embrutecida por ese odio interno, derecha izquierda arriba abajo centro y adentro compadre…..que lastima que seguimos apuntando dedos hacia cualquier otro lado menos nosotros. Somos unos irresponsables

    • Lo primero sobre lo que trata el articulo y lo primero con lo que se demuestra con estos comentarios, ratificando las conclusiones del analisis: el venezolano es un individuo enfermo y cargado de odio, y pensando en izquierda o derecha y en division de clases burgues-pobre. Guarimbas o manifestaciones son solo el producto del desahogo desesperado de un pueblo reprimido y abusado por este funesto regimen politico violento y que no le da oportunidad de vivir pacifica y civilizadamente a una sociedad. Acciones violentas del regimen, tarde o temprano producen respuestas violentas de la sociedad. Todavia es increible que no haya una guerra civil para erradicar a los que tiene sucuestrados al Estado, pero peor sería venezolanos contra venezolnos, hermanos matandose entre si. Hay que presionar en la calle pacificamente, así la respuesta sea violenta por el gobierno, hasta producir un cambio de gobernantes y de sistema politico y economico, porque de lo contrario seremos peor que una nacion africana en guerra, y así lograr lo mas importante: convivir en paz.

  2. Gracias Tulio por éste muy cierto y brillante análisis. Sólo por gente pensante como tú podría Venezuela algún día salir adelante. Pero, ¿cuántos intelectuales hay aún así en Venezuela? Muy pocos, lamentablemente quizás no los suficientes. Un abrazo desde Miami.

  3. Tulin, mantienes la idea de mantener buenas relaciones entre los grupo para poder eliminar el odio. en este tendríamos que darle un vuelco al mundo, todos opinan y me incluyo que estamos metidos en una época llámese El Mundo al revés “Mandela fue la exclusión y Venezuela no podría ser esa elección. El arrepentimiento y el perdón es muy difícil en estos días ni el futuro, ha sido un arraigo firmado por la política de odio para dividir el pueblo. Dices de llegar al cambio a travez de unas elecciones pero ello sería en confío es normales de democracia, pero estamos rodeados de forajidos que ya lo han dicho, aun perdamos no vamos a salír.
    Ahí queda eso para compartir y discutir.
    Un saludo primo,

  4. Saludos estimado me permito expresar mis ideas por estos espacios públicos… Vivo …. En un país donde el fin justifica los medios, el delincuente escapa de la justicia con el pasaporte de ser amigo de un político, donde un pedófilo puede dar clases a niños ya que se regenero portando una camisa roja, donde nos importa poco o nada los problemas sociales, un país donde se justifica la muerte por un mandato, un pueblo; dividido, ciego, silente, servil., no se puede hablar de PAZ sin responsabilizarnos los unos de los otros, no se puede hablar de justicia donde no existe la equidad, no se puede hablar de educación donde no existen principios, éticas y donde son exiguos los ciudadanos que practican los valores, no se puede hablar de libertad donde se encarcelan ideales, no se puede hablar de respeto cuando la vida misma nos importa poco o nada, no somos un pueblo, ni una patria, ni una nación, simplemente somos un cementerio donde los zombies van caminando por el destino cruel que les legamos a nuestros hijos, gracias a los partidos políticos que hoy firman nuestra historia con la famosa palabra “UNIDAD”. Esa unidad que lo único que ha conseguido es dividirnos. Venezuela necesita lograr su autonomía, para ello necesita de todos sus ciudadanos, incluso los que viven hoy en exterior. Sin ello no saldremos de este caos. El problema de Venezuela es que los venezolanos no reconocemos que vivimos en una sociedad en anomía, carente de normas( de ello nace el anarquismo). Si no logramos entender lo trascendental, que son las normas para vivir civilizados. Entonces no merecemos la libertad. Vivimos llenos de escusas para actuar como animales fuera de la manada. Acoto el ser humano vive varios estadios en su vida, al igual que las sociedades. Como la describe Jean Piaget para madurar y lograr la autonomía tanto individual como colectiva, y actuar acorde a las normas que seleccionamos en las etapas previas… Anomía (nacemos sin normas),heteronomia (reconocemos que otros tienen normas), Socionomia (seleccionamos normas) Todo eso para llegar a la autonomía . La cuestión es que debemos crecer todos juntos en armonía. Sarcasmo “mientras el pie derecho siga caminando para el lado izquierdo, y el pie izquierdo siga hacia la derecha, jamás caminaremos recto. Mis respeto éxitos, buena vibra

  5. Disuclpa, tulio, pero FALSO. La corupción es una consecuencia de los controles, y si son excesivos, la corrupción se generaliza y se hace el pan diario, no es al revés. Porque la gente buscará la forma de saltarse los controles, y si tiene influencia y poder, más fácil se hará violar las leyes y regulaciones.

    Decir que los controles son causados por la corrupción, es como decir que la obesidad es causada por el tenedor.

    En suiza, hay 45 armas por cada 100 individuos, uno de los porcentajes más altos del mundo. la tasa de homicidios es de 0,7 por cada 100,000 habitantes. Así que en parte es una cuestión cultural, en parte una cuestión geográfica, y en parte una cuestión de tener armas, y que a la población no se le prive de su derecho a defenderse.

  6. Un pueblo en su mayoria retrocultural, beisbolero y simplon Odia al otro si es feliz. por que tiene un alto grado de complejos y viven de las apariencias… makakistan pendejistan mediocristan…
    Ningin deseo de salir de us zoan de confort. Qeu triste!!

  7. soy un venezolano tengo 13 años por lo que entiendo es que en su mayoria este señor ve a venezuela como la veria un guarinbero pero la realidad es que si vives en caracas comprenderas que la muy pocas de la informacion es correcta es cierto aqui hay mucha corrupcion los policias no entran a barrios si te despistas te roban lo se por que ya me han robado muchas veces pero algunas partes son falsas por que no somos cargados de odio aqui en su mayoria hay gente buena y humilde tambien

    gracias por leer ……….

  8. Le pierdo el respeto a los profesionales que llevan su mensaje parcializado y politizado. Al margen de este detallazo, no deja el Dr, de tener razon.

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