“La mente del criminal está vacía del valor de la vida del otro”

María Laura Chang, Efecto Cocuyo

“Comunidades vecinales ya están infiltradas y dominadas por los criminales. Estos a su vez conectados con instancias oficiales y a través de ellas con pranes”.

El sacerdote Alejandro Moreno, referencia obligada en el estudio de la violencia delincuencial en el país, desde hace más de 33 años realiza investigaciones de tipo cualitativo en torno a la delincuencia en los barrios de Petare.

Explicó que su trabajo nace de una pregunta sencilla:

“¿Qué ha pasado con esos jóvenes que he visto crecer, para que se conviertan en asesinos?”

El psicólogo, profesor y padre salesiano, enumeró una serie de tendencias que caracterizan al fenómeno violento en la actualidad venezolana:

1) “La mente del criminal de hoy está vacía del valor de la vida del otro”. Con esta expresión el sacerdote hizo referencia a la adquisición de valores dañinos y destructivos de los nuevos delincuentes que, a diferencia de los viejos, no justifican la comisión de un asesinato.

“Para ellos el homicidio es una medalla, sinónimo de triunfo. En cambio, los criminales de antes tenían razones para matar, justificaban, desarrollaban el sentimiento de culpa”; explicó y consideró que el matar sin justificación verdadera, se irá afirmando porque en su opinión esta juventud no tiene buena orientación.

2) Grupos numerosos de delincuentes que asaltan y llegan a asesinar a grandes grupos de gente. Los ejemplos más comunes son los asaltos a unidades de transporte público y a los sitios de esparcimiento como playas.

“Estos grupos empiezan a formar redes que se conectan con sitios más alejados y van entendiendo su acción de una manera más colectiva” expresó. Es la creación de unas bandas realmente organizadas, difíciles de perpetrar.

3) La errada aplicación de las denominadas “zonas de paz” que excluyen a las policías y se centra en negociaciones con las bandas de delincuentes. “Se les da financiación para supuestas actividades positivas que ellos revierten para comprar armas y otras cosas” aseguró Moreno.  Esto tiene conexión con aquello que denomina como “pranificación”, convertir al país en una organización sometida a pranes.

4) Disminución de la edad tanto de la víctima como del victimario. El delincuente ahora tiene entre 14 y 18 años. A medida que disminuye la edad del victimario, se reduce la capacidad tanto mental como afectiva y ética del mismo. Menos puede controlar o procesar el estímulo que le indica cómo actuar ante situaciones complejas. Sobre ello alertó:

“Por eso son mucho más peligroso, más inmediatos y menos fáciles de convencer ante una situación de crisis y evitar que ataquen”.

Los asesinados también son más jóvenes, solo en los primeros meses de 2015 ya se hablaba de 96 menores muertos por violencia solo en Caracas.

5) La impunidad que no se detiene. En 1998 había más detenidos que crímenes cometidos (en un crimen puede haber más de una persona involucrada). Al año siguiente ya había un 19% de impunidad y ahora estamos por 91%. “Simplemente desaparece el castigo, no hay control” indicó.

6) Funcionarios policiales que ejecutan a delincuentes. “Fuera de todo juicio, fuera de todo derecho humano, buscan asesinar al criminal”; explicó y dio como ejemplo, el caso de un grupo policial que subió al barrio con una furgoneta para llevar cadáveres.

7) Policías también son víctimas. Los principales motivos por los cuales delincuentes asesinan funcionarios son: para quitarles el arma y para obtener reconocimiento o respeto.

“Hace 10 años una pistola Glock se compraba con Bs. 3.500. Hoy debería estar entre 75 mil y 150 mil, no son nada accesibles”, recalcó.

Además, matar a un policía quiere decir conseguir importancia, aceptación y preponderancia. A la larga se convierte en ejercicio de poder.

8) Enfrentamiento entre policías y delincuentes. Los últimos casos fueron en Caracas, El Cementerio, y Maracay, San Vicente.

En algunos lugares han hecho retroceder a la policía, porque tienen armas más sofisticadas (…) en estos momentos eso aumenta” dijo el profesor.

Se habla de cerca de 1.700 granadas en manos de los delincuentes.

9) La complicidad entre la política de las comunidades con la delincuencia. “Comunidades vecinales ya están infiltradas y dominadas por los criminales. Estos a su vez conectados con instancias oficiales y a través de ellas con pranes”, concluyó.

10) Desde los entes gubernamentales se miente con respecto a inseguridad. No hay transparencia en cifras, ni si quiera las hacen públicas. Eso refleja su fracaso.