¿Chavismo crítico?

Rafael Marrón González, Correo del Caroní

De la noche a la mañana, por sorprendente acto de magia, surge en el escenario político (aquí fanfarrias) ¡el chavismo crítico!

Los mismos aplaudidores vociferantes que apoyaron, auparon, estimularon a un hombre sin mayores luces, deslumbrado por el asombro, y justificaron su despotismo, atacando moral y físicamente hasta el crimen, la lucidez del pensamiento que advertía la ruina que anunciaban sus disparates producidos por la inducción predigerida de Fidel Castro.

Sin alcahuetas no hay prostitutas y sin lameculos no hay tiranías. Canallas que conocían las consecuencias de los excesos administrativos de Chávez y los permitieron para saciar sus apetitos.

Sabiendo la verdad se prestaron para difundir la mentira. ¡Así, así es que se gobierna!, coreaban extasiados ante las expropiaciones de fincas y empresas distribuidoras y comercializadoras de alimentos y ahora declaran cobardemente que fue un error, una injusticia.

Ni una palabra para prevenirlo de su error, cuando, el 11 de septiembre de 2008, ordenó tomar “todas las plantas de producción de alimentos”. Al contrario, se frotaban las manos imaginando los robos que cometerían con las importaciones consecuenciales.

Babeaban en orgasmos perpetuos ante el despilfarro del ingreso petrolero extraordinario, vaciado con redobles patrioteros y orgías oníricas de la patria grande en las fauces insaciables de los evos, fideles, amadineyaces y demás chulos inservibles del planeta.

Dispuestos a matar a quien se atreviera a cuestionar la estupidez que desbarrancaba los pozos de petróleo liviano por sobre extracción.

Plenaban a reventar los auditorios en los cuales un Chávez transmutado en arpa llanera -“yo soy el alma del pueblo venezolano”- barruntaba por horas y horas mientras la corrupción abría troneras insondables en el erario.

Saltaban de gozo ante la violación de los derechos humanos y la coacción, el hostigamiento contra medios de comunicación independientes, a cuyas fachadas lanzaban excremento, y la persecución, exilio y encarcelamiento de editores.

Pero de repente, les da un ataque de pudor democrático y se atreven a criticar lo que por ceguera interesada, transada en divisas, ocurría frente a sus ojos a lo largo de 18 años de oprobio.

Los críticos éramos nosotros, que por todos los medios al alcance decíamos al pueblo que detrás de todo despilfarro viene el hambre. Pero nuestra voz se debilitaba en la multitudinaria estridencia verbal de los posesos que coparon todo el espectro comunicacional del país, con minúsculas excepciones inutilizadas por el espanto de la sabana redivivo en salvajes hordas armadas de moto y nueve, que incendian sedes de partidos políticos y sentencian a sus líderes al terror, patean diputados de oposición con la más degradante impunidad propiciada por el silencio del ahora de súbito chavismo crítico, cómplice por omisión del sicariato judicial que criminaliza la protesta social o sindical y la denuncia de su asquerosa corrupción.

¿Qué critica el chavismo crítico?

Nada, que cuando el hambre era una lejana inmediatez, compartían el dislate de la guerra económica, pero cuando llegó de verdad, como anunciáramos en miles de artículos y horas de radio trata de lograr olvido para sus rodillas escarnecidas: ¡vaya chavismo crítico!

Con las palmas de las manos humilladas, por supuesto, busca sobrevivir, como las cucarachas, de una probable conmoción social de cuyos alcances está llena la historia.

En ataque súbito de pudibundez, ante el grave cierre de operaciones del Citibank, exige frenar corrupción en Pdvsa, después de 18 años de complicidad por omisión o disfrute opíparo.

Camaleón de nervioso bizquear, mira acurrucado como su otrora soberbio rojo se disuelve en el verde oliva de la incertidumbre, y, por si las dudas, lanza pelladas de culpa sobre Maduro, su incondicionalidad lacaya no se atreve a reconocer que la culpa fue, es y será de un ebrio del poder otorgado por la ignorancia, la violencia y el miedo, que recibió, por locuras de la geopolítica, aunque la idiotez lo atribuye a su taumaturgia, la más colosal fortuna que haya visto la historia de América Latina irse por el albañal.

Y la usó, con el aplauso acrítico de los noveles críticos, para fomentar el odio racial. Producir inseguridad. Inflación, Subempleo y desempleo. Desabastecimiento mortal. Deserción escolar. Destrucción de la moneda. Fuga y quiebra de transnacionales necesarias.

Es decir, ¡hambre! ¡Sufrimientos! ¡Enfermedades! ¡Desolación! ¡Miseria! ¡Luto! Y se murió. Escapó por la tangente.

Su torpeza produjo un Big bang inverso y nos dejó el país hecho un estercolero. Ingobernable por el desastre socioeconómico.

Pero antes de partir, sin una sola muestra de rechazo del chavismo crítico, designó a Maduro. Un obsecuente de origen incierto, que no ha puesto una coma suya en el discurso original que produjo esta inmunda traición a la patria, que es la gente; que acepta todas las culpas para salvar la imagen estatuaria del insepulto de la montaña. Sacrificio inútil.

El legado de mentiras y desaciertos quema sus manos. Chávez está muerto. El pajarito ya no le silva. El pueblo lo cacerolea. Las herederas no le llaman hermano. Doña Elena lo culpa por la muerte de otro hijo. Los Castro lo miran como gallina que mira mato de agua.

El chavismo cívico-militar de la godarria le impide salir corriendo, su deseo más íntimo, como se desprende de su expresión despavorida que trata de disimular con ademanes prestados. Fragilidad proclive al nacimiento del arrogante chavismo crítico, que se retrata sonriendo con la actitud piadosa de posibles salvoconductos.

Pidan perdón, carajos

Cuántas veces dijimos a los trabajadores ¡socialismo no paga prestaciones sociales! ¡Revisen la historia! ¡No aten el futuro de sus hijos a la esquizofrenia socialista! ¡El socialismo es militarismo o no es posible, y el militarismo es represión! ¡Cuántos insultos recibió nuestra verdad! ¡Cuántos vejámenes de la indignidad recibió el mérito!

Duele haber tenido razón ante tanta idiotez empoderada que ahora pretende esconder su responsabilidad tras la crítica, en lugar de pedir perdón de rodillas a ese pueblo ingenuo que no sale de su aduldolescencia por culpa de interminable sucesión de infames vendedores de parcelas en el cielo, que le ha castrado su hombría de bien, apoyados por el desborde de la envidia, el odio y la codicia, travestido de resentimiento social.

En conclusión

No poseo atributos merlinescos para adivinar el futuro, pero el tropel de ratas abandonando el barco, suele ser indicio de naufragio inminente. La imagen de un pueblo unido por el hambre, buscando comida en países vecinos, no augura nada grato.

¡Ya basta!

Imágenes vía web.

Diseño: Sala de Información.

Los viajes “diplomáticos” de los narcosobrinos

 

Una investigación realizada por Vértice confirmó que los sobrinos de la pareja presidencial de Venezuela, Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas, conocidos como los “narcosobrinos”, usaron pasaportes diplomáticos emitidos por la Cancillería de Venezuela para viajar a los países donde conspiraron para traficar cocaína. Entre los destinos: Puerto Príncipe, Tegucigalpa, Miami, Fort Lauderdale, Madrid, Ciudad de Panamá, Bogotá y Medellín.

Maibort Petit, Vértice

(Nueva York, EEUU) – Efraín Antonio Campo Flores y su primo Franqui Francisco Flores de Freitas viajaron con el pasaporte regular en un vuelo charter a bordo del avión siglas YV2030 desde Caracas a Puerto Príncipe, el 10 de noviembre del 2015.

A las 7 de la mañana Campo Flores, tenido como hijo de crianza de la primera dama de Venezuela, Cilia Flores —y ahijado del presidente Nicolás Maduro— y su primo, atravesaron la estación de seguridad del Aeropuerto Internacional “Simón Bolívar” de Maiquetía, sin ningún tipo de restricciones. Llevaban consigo una panela de cocaína de alto valor, que según la DEA, registra entre 95 y 97% de pureza.

Para abordar el jet privado, Campo Flores usó su pasaporte venezolano número 066981222.

La aeronave, piloteada por Pedro Miguel Rodríguez, quien es efectivo de la Fuerza Aérea venezolana, destacado en Bolivia, esperó unos minutos antes de arrancar.

De acuerdo a la confesión hecha por Campo Flores a la DEA, durante aquella mañana del 10 de noviembre del 2015, solo su personal de seguridad estaba al tanto de la operación que se estaba llevando a cabo, ya que decidieron no informar a la familia sobre los negocios de tráfico de drogas que llevaban a cabo a nivel internacional.

Campo Flores y su primo Flores de Freitas llevaban poco equipaje visible. Este último usó su pasaporte venezolano número 066981222 para abandonar el país. Los otros pasajeros, entre quienes se encontraban el empresario Marco Tulio Uzcátegui y los ciudadanos Jesfrán Moreno y Pablo Urbano, igualmente usaron documentos regulares de identificación venezolanos.

Arribaron a Puerto Príncipe a las 9 de la mañana. Al bajar del avión, Campo Flores y Flores de Freitas hicieron uso de pasaportes diplomáticos emitidos por la República Bolivariana de Venezuela, numerados con las series 005886069 y 001435773, respectivamente.

Con ellos evadieron las requisas, las colas y la aduana. En Haití los pasaportes diplomáticos venezolanos aun son respetados, no obstante, aquel día las autoridades de la isla estaban al tanto de las actividades ilícitas de los dos visitantes y el gobierno haitiano había ordenado a sus órganos de seguridad colaborar con los agentes de la DEA para capturar, infraganti, a los jóvenes que estaban dando los últimos toques a una operación que incluía el envío de droga proveniente de las Farc a Estados Unidos, vía Honduras.

Un informe del ministro de Justicia y Seguridad Pública de Haití, Pierre Richard Casimir, da fe de que el gobierno caribeño colaboraba con la DEA para capturar a los sujetos que tenían órdenes de arresto en la ciudad de Nueva York.

Cuando Campo Flores y Flores de Freitas pisaron suelo haitiano, salieron apresurados del avión y de inmediato tomaron rumbo hacia un hotel cercano al aeropuerto Internacional Toussaint Louverture. Se trataba de la primera incursión de Campo Flores y Flores de Freitas a la nación haitiana, o al menos eso es lo que registran sus récords de viaje desde abril 12 del 2007 (Campo Flores) y 2 de agosto del 2008 (Flores de Freitas), fechas en la cuales obtuvieron sus primeros pasaportes venezolanos regulares.

Un puñado de dólares

Efraín Campo Flores ha llevado una vida que está muy lejos de ser limitada y modesta. Por el contrario, sus hábitos y costumbres rayaron en la ostentación: privilegios, viajes en jets privados y una fortuna que le permitió comprar carros de lujo, entre ellos un Ferrari del 2015, cuyo precio no baja de 280.000 dólares.

Su parentesco con el presidente de Venezuela le permitía pasar sin control alguno y según los dictados de su conveniencia por las estaciones de seguridad de los aeropuertos venezolanos. Iba y venía en un mismo día a Miami, compraba costosas prendas de vestir. Un informe del gobierno estadounidense da cuenta de los onerosos gastos en los que incurría el hoy reo de la justicia norteamericana antes de ser arrestado en Haití.

Dentro de las contradicciones observadas en las declaraciones que Campo Flores ha hecho a funcionarios de la DEA y las entregadas por sus abogados a la corte, y que han quedado registradas en el informe del despacho a cargo de Preet Bharara, destaca el haber afirmado que había hecho jugosos negocios en el área petrolera que le habían permitido ganancias superiores a los “10 mil millones”, posiblemente de bolívares, lo que equivale a unos 10 millones de dólares al cambio libre de mil bolívares por dólar.

No obstante, cuando los agentes de la DEA lo interrogaron dijo que había entrado en el negocio del narcotráfico porque no tenía ni 10 mil dólares a su nombre.

Otro aspecto que llama la atención es que Efraín Campo Flores juró ante el juez, Paul Crotty, que era abogado y que vivía modestamente en Caracas con su familia. Pero a los agentes de la DEA les dijo que su intención era ganarse unos miles de dólares en la operación de tráfico de droga para luego irse a vivir a Estados Unidos con su esposa e hijos.

Un informe que reposa en la fiscalía plantea discordancia entre lo dicho antes y después del arresto, lo que le informó al juez Crotty y lo planteado en la declaración jurada entregada por su abogado a la corte el 12 de mayo del 2016.

Aparece, además, en ese informe que Campo Flores no es casado, que tiene un hijo de siete años, que se crió bajo la tutela del presidente Nicolás Maduro Moros y de Cilia Flores, que es militante activo del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que trabajó en el Parlamento Latinoamericano entre 2008 y 2011, que posee un pasaporte diplomático y que tiene negocios en Panamá.

En ese informe aparecen dos direcciones relacionadas con Campo Flores. La primera, en el edificio Diamante III, apartamento 04, avenida Las Fuentes de El Paraíso, Caracas.

Otra dirección suministrada por el familiar de Cilia Flores es Boulevard Libertador, parroquia Sucre, sector primero, plan de la Silsa, a la derecha de la calle Ezequiel Zamora. Al frente la calle 5 de julio. A la izquierda, la vereda y la iglesia Santo Cristo adjunto a la iglesia Santo Cristo, casa sin número.

Dice que en materia laboral fue registrado en el Instituto Venezolanos de los Seguros Sociales, IVSS, por el Parlamento Latinoamericano, cuyo número patronal es D18407377, el día 29 de diciembre del 2011 con un salario de 755 bolívares. Y que su estatus de asegurado es cesante. La primera afiliación fue el 1 de febrero de 2008 y la fecha de contingencia el 25 de agosto de 2046.

Viajero especial

Campo Flores solía salir de Venezuela en vuelos privados con su cédula de identidad venezolana número 18.330.183,
 o con su pasaporte venezolano número 081303148. Un informe en poder de Vértice señala, sin embargo, que el familiar de la primera dama venezolana viajó en varias ocasiones usando el pasaporte que lo acreditaba como diplomático venezolano, aunque no se desempeñaba como tal.

Uno de los primeros viajes fue a Bogotá, Colombia, el 16 de marzo del 2012, en el vuelo de Avianca AVA 081 (Sello 4M8Q3-Q8M3) usando su pasaporte diplomático  número 005886069. El regreso a Caracas tres días más tarde, el 19 de marzo de 2012, lo hizo en el vuelo de Avianca AVA080 y entró con ese mismo documento.

También usó su pasaporte diplomático para viajar a Madrid, España, en el vuelo de Iberia IBB6674, el 8 de diciembre del 2011. Regresó a Venezuela el 27 de diciembre del 2011 en el vuelo de Iberia IBE 6673.

Antes había viajado a Bogotá con su pasaporte diplomático el 3 de agosto del 2008, en el vuelo de Avianca AVA095 Caracas-Bogotá y regresó a Venezuela dos meses  después, el 10 de octubre del 2008.

Efraín Campo Flores viajó desde Caracas a Tegucigalpa, Honduras, el 3 de octubre del 2015, en vuelo privado con el Cessna 550 Citation II, siglas YV570T, registrado en Venezuela.

De Tegucigalpa se trasladó al interior de esa nación centroamericana, específicamente a San Pedro Sula, para sostener una reunión con un grupo de individuos que aparecen reseñados en la acusación hecha por el gobierno de Estados Unidos en su contra.

A la cita acudió otro de los imputados por la fiscalía de Nueva York, el ciudadano hondureño Roberto de Jesús Soto García. Y también un testigo cooperante de la DEA, conocido como CW1 quien fue asesinado en Honduras tres semanas después de la captura de los sobrinos de Cilia Flores ocurrida el 10 de noviembre del 2015.

Campo Flores regresó a Caracas el 4 de octubre en el mismo avión YV570T desde San Pedro Sula.

El informe confidencial de los vuelos de los llamados narcosobrinos señala además que el ahijado del presidente Nicolás Maduro realizó dos viajes a Florida, Estados Unidos.

El primero de ellos tuvo lugar el 17 de enero del 2015, cuando abordó un avión privado en Caracas a las 5 de la tarde rumbo a Miami.

El avión, un Dassault Falcon 50 de 1987 con las siglas N26WJ, es propiedad de la firma Falcon 50 181 Holdings Inc, registrada en Wilmington, Delaware.

Allí permaneció por espacio de diez días. Regresó a Maiquetía en el vuelo charter N162DA, en una aeronave Rotorway registrada para ese entonces a nombre de la firma Point West Business Solutions LLC, de Grangury, Texas. Horas más tarde regresó a Miami en el mismo avión.

Luego utilizó el vuelo privado N99TH, registrado a nombre de Alpine Aviation Inc., de Provo, Utah, para regresar desde Miami a Barquisimeto –en el centro occidente de Venezuela- el 31 de enero del 2015.

Negocios en Panamá

El hoy acusado de conspirar para trasladar 800 kilos de cocaína a Estados Unidos estableció en marzo del 2014 una empresa en Panamá.

Antes de concretar el registro de la compañía y los detalles logísticos de la misma, Campo Flores viajó a Ciudad de Panamá desde Maiquetía en un vuelo comercial de Santa Bárbara Airlines número SBA1340, el 1 de diciembre del 2014 y regresó el día 6 de diciembre.

El 28 de enero del 2014 viajó nuevamente a Ciudad de Panamá, en vuelo comercial de Conviasa VCV7208. Luego se trasladó desde Panamá a Medellín y desde esa ciudad colombiana a Caracas el día 2 de febrero del 2014, en el vuelo de Copa Airlines CMP638.

Se trasladó nuevamente desde Caracas a Panamá en el vuelo de Conviasa VCV7208, el 21 de abril del 2014, para regresar el 25 de ese mismo mes en el vuelo de la misma aerolínea identificado como CO7209.

El 21 de mayo regresó a Ciudad de Panamá en el vuelo de Conviasa VCV7208 para retornar a Caracas en el vuelo de la línea aérea del estado venezolano V07209.

Las fechas de estos vuelos coinciden con los registros de la empresa de Transporte Herfra S.A., creada en Panamá el 31 de marzo de 2014. El número del registro es 830045 y su estatus hasta la actualidad es vigente. Esta empresa es una sociedad anónima con jurisdicción en Provincia de Panamá.

En la hoja de registro aparece Efraín Antonio Campo Flores como director y presidente; su tío (hermano de la primera dama Cilia Flores) Hernes Merquiades Flores –cédula de identidad 3.989.593- como secretario; y el abogado panameño, Oscar Torres Pinzón y Shelby Gem, como suscriptores.

En una confesión hecha por Campo Flores a la DEA, el 10 de noviembre de 2015, el ahijado de Nicolás Maduro dijo que poseía 20 taxis en Panamá que le generaban 800 dólares a la semana y que viajaba con frecuencia a ese país en busca del dinero que producía el negocio.

No explicó por qué no usaba el sistema financiero para hacerse de los réditos. Tampoco dio detalles de por qué la empresa solo manejaba efectivo, pero esa es la razón que alega Campo Flores para justificar el hecho de “gastar” mucho dinero en boletos de avión y viáticos para trasladarse continuamente a suelo panameño.

Los viajes del otro Flores

El sobrino de Cilia Flores coacusado por delitos de narcotráfico, Franqui Francisco Flores de Freitas, también ha gozado de los privilegios y el poder político que le otorgan el formar parte de la familia presidencial venezolana. Lo que sí hay que admitir es que su poder parece ubicarse en menor medida que el de su primo e hijo adoptivo de la pareja presidencial venezolana.

Eso, sin embargo, no le impidió obtener un pasaporte diplomático por primera vez en 2007 que utilizó para viajar a Panamá.

En las declaraciones juradas de Flores de Freitas a la DEA y en la Corte del Distrito Sur de Nueva York se observan muchas contradicciones, especialmente las relacionadas a su situación personal antes de ser arrestado.

Flores de Freitas confesó el 12 de mayo del 2016 al juez Paul Crotty, que solo había cursado hasta el cuarto año de bachillerato y que tenía una empresa de alimentos refrigerados que distribuía comida a restaurantes de Caracas, y esa misma información aparece en los documentos presentados por su abogado, David M. Rody, de la firma Sidley Austin LLP.

No obstante, en un informe que reposa en la fiscalía de Nueva York aparece un dato que llama la atención: “Franqui Francisco Flores de Freitas, (el demandado) se graduó como ingeniero de sistemas en la Unefa en el 2013. Es comerciante, militante del Psuv”.

En ese mismo documento se puede leer que Flores de Freitas posee dos direcciones en Caracas. Una residencial en El Junquito, Barrio Buenos Aires/calle Bicentenario. Frente calle el Manguito. Sector el Manguito, al lado del dispensario Menca de Leoni, casa sin número y otra de un local comercial ubicado en el Centro Comercial Ciudad Tamanaco, CCCT, PB, local 43-b, Caracas.

Otro dato que aparece en el documento es que Flores de Freitas es trabajador activo de DIGITAL CCT C.A., RIF J294314813, número patronal: O91117294. Ingresó a trabajar en esa empresa el 1 de abril del 2011. Según los datos de afiliación su último salario fue 1.712,70 bolívares. Su estatus actual como asegurado es activo. Fecha de la primera afiliación: 1 de abril de 2011; fecha de contingencia, 14 de agosto del 2045.

La empresa donde supuestamente trabajaba Flores de Freitas se dedica a la reparación de teléfonos celulares, consolas de videojuegos y equipos de última generación; además de la venta de videojuegos y accesorios para celulares. Su sede es en el Centro Comercial Ciudad Tamanaco, CCCT, Planta Baja, Local 43-B, en Caracas.

Asimismo aparece la siguiente dirección en el reporte oficial: Caracas Dtto. Capital Municipio Bolivariano Libertador, parroquia Sucre, sector primero, plan de la Silsa, derecha calle Ezequiel Zamora. Frente calle 5 de julio. Izquierda vereda la iglesia Santo Cristo, adjunto a la iglesia Santo Cristo, casa sin número.

Junto a su primo, Flores de Freitas viajó el 6 noviembre de 2015, pocos días antes de su captura, en el vuelo charter YV57OT desde Caracas a Tegucigalpa, Honduras. De ese viaje regresó al día siguiente, el 7 de noviembre, en el mismo jet privado. Salió con su pasaporte venezolano e ingresó con su pasaporte diplomático.

El mes anterior, el día 3 de octubre de 2015, había viajado desde el Aeropuerto Internacional “Simón Bolívar” de Maiquetía, en el vuelo charter YV570T, para regresar en el mismo avión el día 4 de octubre en horas de la noche.

Para salir del país, Flores de Freitas usaba su pasaporte regular venezolano y para llegar a los países que visitaba, usaba el diplomático.

Disfrutando en el imperio

En el informe del gobierno norteamericano dice que Flores de Freitas viajó a Estados Unidos en un vuelo de Dynamic Airways 2D0406 que salió de Maiquetía el 23 de agosto del 2015, rumbo a Fort Lauderdale, Florida. Regresó en la misma nave, el 9 de septiembre del 2015.

Flores de Freitas viajó a Miami, la ciudad del sol en el estado de la Florida, pero en esta ocasión lo hizo vía Ciudad de Panamá. El 1 de diciembre de 2014 tomó el vuelo comercial de Santa Bárbara Airlines SBA1340 con destino a Ciudad de Panamá, luego se trasladó a Miami a donde llegó el 3 de diciembre. Regresó a Caracas en el vuelo de Santa Bárbara SBR1525 siguiendo la ruta Miami-Maiquetía.

Franqui Francisco Flores de Freitas hizo dos viajes a Panamá unos meses antes de irse a Estados Unidos. El informe dice que salió desde Caracas el 16 de Julio del 2014 en el vuelo de Conviasa VO7208 y regresó a Maiquetía el 9 de Julio en el vuelo de la misma aerolínea V07209. También por Conviasa viajó a Panamá el 21 de mayo del 2014 (vuelo VCV7208) y regresó en el vuelo VO7209, el 24 de mayo del 2014.

Del mismo modo, el informe refiere que Flores de Freitas hizo el trayecto Panamá-Medellín-Caracas. La salida fue el 28 de enero del 2014, en vuelo de Conviasa VCV7208 desde Caracas a Ciudad de Panamá. Luego se fue a Medellín y regresó a Caracas en el vuelo de Copa Airlines CMP 638, el 2 de febrero del 2014.

También se registra un viaje hecho por el acusado el 16 de marzo del 2012 en la ruta Caracas-Bogotá, realizado con la línea Avianca, vuelo AVA08, con retorno a Maiquetía el 19 de marzo, en el vuelo AVA080 de Avianca. Asimismo hay otro viaje reseñado el 19 de agosto del 2009, Caracas-Bogotá (vuelo AVA081) con retorno por Avianca el 28 de agosto del 2009, en el vuelo AVA078.

 

Memorias de un chavista arrecho con un gobierno en decadencia

René Barco, Aporrea

Sin pretender ser la reencarnación del afamado escritor Pocaterra, deseo compartir estas líneas con todo el chavismo crítico y con aquellos que de alguna manera sienten un mínimo de preocupación por lo que nos está pasando.

¡Fueeego!: Como todos sabemos, la realidad social y económica del país se hace cada vez más asfixiante para la mayoría de la población. A lo mejor no sabemos a ciencia cierta en qué momento pasamos del vivir viviendo a prácticamente un vivir sobreviviendo.

Todo ha sido tan acelerado que empezamos a superar los peores momentos de la 4ta y vemos con resignación cómo se nos esfuman algunos importantes logros sociales de la Revolución.

A eso de tres semanas atrás me sucedió una situación que estoy seguro forma parte de la cotidianidad de los mortales que habitan en esta Nación: como las 3.30 am salí de mi casa rumbo a un supermercado relativamente cercano a mi residencia, para comprar productos regulados.

Cuando me “achanto “en la cola, con la esperanza de comprar algo pa’ resolver la “papa” del día, fui sorprendido por una banda de bachaqueros que se metieron a lo “arrecho” delante de mí en la cola.

Nooo joda… ante descarado abuso arme un “peo bello” y en medio de empujones y gritos un malandro de éstos me lanzó una “mano” que afortunadamente pude esquivar retrocediendo de un lado para otro sin perder la posición de combate, luego, moviendo rápidamente mis piernas al mejor estilo de Muhammad Alí en sus tiempos de gloria, me percaté de que el “bicho” en cuestión perdía el equilibrio lo que me permitió agarrar impulso hacia atrás y dar una voltereta en el aire y zuassss le zampe un patadón por la “nuca” que lo tire de largo a largo.

En ese instante me quede sin respiración por el esfuerzo físico realizado, situación que se aprovechó para que se me viniera encima una turba con la intención de darme una “pela”, pero gracias a Dios y al ánima del difunto “Inca Valero” será, aparecieron de la oscurana de los pasillos unos panas de la “vieja guardia” del barrio que contuvieron la arremetida y evitaron una coñiza de consecuencias impredecibles.

A pesar de este accidentado primer raund, me preparaba con nuevos bríos para el segundo, que consistía en “mamarme” una “madre” cola tumultuosa que sin mentira ninguna sobrepasaba los 500 metros de largo, pero injustamente todo fue en vano, porque cuando faltaban 5 personas para que me tocara el turno un funcionario de la empresa de distribución de alimentos anunciaba con la señal de costumbre (alzando y cruzando las manos) que ya no había más productos para vender.

En medio de la “rabieta” causada y de la retahíla de maldiciones, me llaman al celular para informarme que en el otro supermercado (ubicado al otro extremo de la ciudad) estaban sacando productos.

Ni corto ni perezoso -ya eran como a las 6 de la tarde- me lanzo en moto taxi con la última esperanza de conseguir algo, por lo que le digo al chofer que “pirara” la marcha, el hombre no comió “pinta” y zigzagueando el montón de carros que se aglomeraban en cada semáforo llegamos al sitio dateado, “alegría de tísico”, “no joda”, cuando me doy cuenta que todo había sido una falsa alarma, lo único que pude observar fue a una ambulancia auxiliando a unas viejitas desmayadas debido a que horas antes una muchedumbre había tumbado la cerca perimetral de un hipermercado en desesperación por no conseguir alimentos. ante lo vivido ya no había más nada que hacer, sólo regresar a casa resignado e indignado.

Aproveche entonces para pasar por la farmacia en busca de un remedio para la tensión de mi viejo – para variar estaban agotados desde hace 15 días- y comprar las pastillas para la diabetes de mi tía Chepa, desaparecidas también de los expendios.

Sin embargo, sinceramente yo sabía a dónde conseguir estos medicamentos: En casa de un degenerado bachaquero que trabaja en el Hospital Central que se las roba y vende a quien las necesita a precios asquerosamente especulativos.

Me agarró la noche pues… bien lejos del “gajo,” el transporte estaba bastante pesado, las busetas cada vez pasaban menos, por lo que decidí venirme a pie, piano, piano, con mi mochila vacía al “lomo” y extenuado por el intento fallido. De repente, y para colmo, me sorprendió un “palo de agua” con vientos huracanado que no medio tiempo de sortearlo.

Llegué a mi comunidad emparamaiiiiitooo corriendo directamente hacia la bodega de “palillo”, que es la única que trabaja hasta tarde en el barrio, no me quedo más remedio que pedirle nuevamente al pana otro “fiao” de arroz, café, mantequilla, harina y unos “guevitos” pa’ el perico, la cuenta daba como 8 mil bolívares y pico, sin meter el repele que le debía de la semana pasada.

Le reclame a “palillo” por esa suma tan escandalosa y me ripostó con una dosis de altanería burlesca: mira “viejo” reclámale a los guardias nacionales del mercado mayorista que son los que les ponen precio a los productos, o espera que te llegue “sentao” la bolsa de comida de los CLAP, ja je me dijo el condenao…

Continuando en el trayecto hacia mi hogar, avisté por allá en la esquina de la parada a mi compadre Coromoto más flanco que nunca, le pregunte por esa pérdida tan repentina de peso y sólo logre escuchar: que élla era gracias a la dieta de Maduro.

Siguiendo con este accidentado periplo, pa´ “completá”, me esperaba en la puerta de mi casa un vecino de toda la vida, para que le prestara (casi llorando me los pedía) 500 bolívares pa’ el pasaje, en vista de que unos policías matraqueros en la noche anterior, cuando se fue a pernoctar y hacer lo mismo que yo (comprar comida), lo montaron en la patrulla de manera arbitraria, lo ruletearon y “coñacearon” para robarle siete mil bolívares que había pedido de adelanto en el trabajo. Indignado y “votando la piedra” por lo que le había sucedido, se persignó y me solto: “compadre, me duele por el Comandante, y le digo a usted: yo nunca votaré por la oposición pero estos tipos que están en el gobierno perdieron mi apoyo, no resuelven un coño y lo que están es llenándose mientras el ´pela bolas’ pasa trabajo.” Qué triste hermano… finalmente le dije.

Abrí la puerta de mi casa y me lance derechito a la cama con un añoro indescriptible. Prendí el televisor para “relajarme y vacilarme un jueguito de la copa América,” de pronto, pa’ terminarla de poner, me encuentro con una cadena del Presidente Maduro en donde amenazaba a doña “Cilita” con soltarle a los presente un íntimo secreto relacionado con que la susodicha es una “primera combatiente” viendo novelas. “Templao” yo… porque afortunadamente en ese instante se fue la luz (por los apagones programados) para no seguir escuchando en medio de mi tragedia colectiva tanta cursilería y estupidez.

Aproveché entonces, mientras tanto, para chatear con mi compadre “Chauchesko” quien vive en Margarita y me lanza la “perlita” de que el gobernador de esa entidad monta unos saraos festivos para recibir a los barcos que llegan al puerto de Punta Arenas cargados de comida, pero que ésta no llega a las despensas de la gente. “Veeergación mi compa’e”.

Bueno, ya más relajado… reposando en mi “nido”, se me alborotaron las neuronas y en una actitud así como “intra reflexiva” me puse a pensar en qué: “de pana”, el Comandante se debe estar revolcando un su lecho del Cuartel de la Montaña al ver los padecimientos de su pueblo, contrario a lo que tanto profesó y construyó, sobre todo cuando insistía parafraseando al Libertador, de que el mejor gobierno es aquel que genera la mayor suma de felicidad posible….

Hay que reconocer que cada vez nos alejamos de esa máxima. Coño…y no me vengan con el hastiado lamento de la guerra económica, por supuesto que la hay, y siempre la va a ver, si se entiende que la misma históricamente forma parte de la estrategia imperial en su propósito de dar al traste con cualquier gobierno de izquierda que no comulgue con sus intereses, por ello utiliza a las oligarquías cipayas, nativas como quintas columnas, para estas operaciones (abiertas y encubiertas) en el campo de lo político, económico, mediático y militar, etc, para el logro de tal fin, Aja.. OK… está bien, vergaaa pero este gobierno dizque de izquierda ¿no sabía esta vaina?, ¿por qué no tomo las previsiones al respecto?

El siglo XX está lleno de “toneladas” de ejemplos (Chile, cuba, Nicaragua etc,) que el gobierno ha propagándizado durante 17 años. ¡Entonces!.

Déjenme decirles camaradas del gobierno— ya me hicieron arrechar— fíjense: si algún proceso sociopolítico estuvo blindado, como nunca antes, para contrarrestar cualquier guerra económica, ha sido el Bolivariano del siglo XXI : Un liderazgo, un legado, una Constitución, un programa, gran apoyo popular, la mayoría de las gobernaciones, alcaldías, diputados regionales, concejales, mayoría en Asamblea Nacional, consejos comunales, control de instituciones estratégicas para adecentar y depurar, ingentes recursos económicos provenientes del petróleo sin parangón en la historia venezolana, creación de mecanismos de integración distintos a la OEA (ALBA, UNASUR, PETROCARIBE,CELAC), alianzas con los chinos, rusos, iraníes, como parte de esa efectiva estrategia de geopolítica multipolar.

Ahhh pero a mi modo de ver, lo que ha pasado es que a la alta dirigencia o “vanguardia revolucionaria”, los hijos de Chávez pues, desde el gobierno con sus monumentales errores han potenciado esa guerra económica, no han sabido, mejor dicho, ponerse a la altura de la circunstancias que significaba conducir aceptadamente un proceso sin la presencia física del Comandante y saber interpretar acertadamente lo que éste llamó el “golpe de timón” que, aunque el destino no le dio vida para explicar y ejecutar este viraje, debió intuir los síntomas de una crisis de un modelo asistencialista soportado en los ingresos petroleros, que en los primeros años de la Revolución se justificaba para saldar la gran deuda social heredada de la cuarta, pero que en paralelo debió significar un serio esfuerzo colectivo para edificar las bases de un sistema económico mixto (público y privado no parasitario) basado en procesos sustentados en el equilibrio mercado- Estado, sin complejos ideológicos, que conllevara a la productividad de bienes y servicios de acuerdo a las necesidades y capacidades de la población, planteamiento absolutamente distinto de lo que ha ocurrido hoy día, y pareciera que nos empeñamos en seguir reproduciendo experiencias fracasadas del pasado reciente como lo han sido el capitalismo y socialismos estatizantes, tan destructivos y voraces como el modelo neoliberal que promueve la oposición.

Reflexión ésta que al unísono la han hecho distintas voces desde el campo revolucionario para alertar y corregir el rumbo económico, sin que se haya prestado un mínimo de atención.

A los amigos del gobierno, desde Maduro pasando por Diosdado Cabello y Jorge Rodríguez, hasta Cilia Flores, Héctor Rodríguez, Jagua y Aristóbulo, quisiera darles humildemente varios consejos: Por favor sálganse de las “burbujas encapsuladas” de confort y seguridad propias de quienes asumen responsabilidades de Estado de altísimo nivel, para que no pierdan el olfato político y social y en consecuencia se distancien de la realidad de la gente. No emulen a Chávez a través malas y vulgares copias de su personalidad para amenizar mítines, programas y reuniones. No se desgasten en discursos épicos que con Chávez tuvieron su momento y pertinencia, pero que con ustedes no le dicen nada al pueblo imbuido en su rosario de padecimientos.

Otra cosa camaradas, en las colas, allá adentro, en donde se debate la sobrevivencia popular, la gente empieza a verlos con “malos ojos”, sencillamente porque ustedes no resuelven absolutamente nada, y les digo otra, en los sectores populares, lamentablemente, se empieza a incubar un sentimiento de rechazo hacia el gobierno que en otrora solo existía en la clase media y alta. Sabían compatriotas, que ya el pueblo en su cotidianidad social y política no se pone la “cachucha! roja y mucho menos se estampan los “ojos del Gigante en el pecho”, de verdad es muy duro reconocer esto.

No se crean compañeros el cuento de la irreversibilidad de la Revolución, a lo mejor esta comienza verdaderamente cuando perdamos el poder y pasemos a la oposición. Si eso ocurriera, estoy seguro, que no serán ustedes precisamente los conductores de esa nueva etapa, serian juzgados por la historia de este proceso, ténganlo por seguro.

Tampoco se coman la “coba” estimados “líderes,” de que la militancia que se moviliza en los aparatos del partido y el Estado, hacia las concentraciones de proselitismo político, representan la mayoría del país o son los más leales al proceso.

Cómo es posible “hermanos” que los corruptos de la 5ta (llámense Isea, García Plaza, Chacón Escamillo, los Flores, etc) al igual que los de la cuarta, andan por ahí disfrutando de sus “paraísos” particulares obtenidos de la expoliación del erario público en vez de estar pagando pena en las mazmorras carcelarias.

Saben ustedes también compañeros, que si el petróleo mañana amaneciera a 100 dólares, poco se resolvería en este país, porque el Estado adeco-copeyano que heredamos está casi intacto, más mafializado que nunca, en vez de transformarlo lo que hicimos fue potenciarlo, sustituimos la camisa guanábana por la Roja rojita.

Si no hay una verdadera rectificación en todos las ámbitos, ustedes serán, óiganlo lo bien, los únicos responsable de que el ala más fascista y criminal de la oposición se apodere del gobierno.

Por último les digo: Chávez es un valor de la dignidad revolucionaria no un salvador de la religión chavista, ni mucho menos un “pote de humo” para esconder errores. Su memoria merece absoluto respeto.

Chávez vive, en la medida en que se reflexione, se rectifique y se produzcan las grandes decisiones para enderezar el rumbo, de lo contrario lo enterramos para siempre.

 

El Ministerio de Alimentación es un cuartel de amigos

Arysbell Arismendi, Armando Info

Las manos de 36 oficiales del Ejército pusieron el rancho morado en el despacho encargado de importar, producir y distribuir, los alimentos que se volvieron escasos en Venezuela. Por esas manos pasaron cerca de cien mil millones de dólares durante los tres años del Gobierno de Nicolás Maduro. Sus cargos se asignaron como parte de un continuo enroque entre tres promociones castrenses.

De tenientes coroneles a mayores generales

En el Gobierno de Nicolás Maduro no ha habido distinciones con respecto a las jerarquías militares y los nombramientos en posiciones clave dentro del Ministerio de Alimentación.

Un grupo de al menos 36 oficiales superiores del Ejército se convirtió en una élite que concentró en los últimos tres años designaciones; no solo para los cargos de ministro y viceministros, sino para otros como los de directores principales y suplentes de juntas directivas de nueve empresas públicas que, durante el período, manejaron un poco más de 500 mil millones de bolívares para una actividad principal: la importación, producción y distribución de alimentos en Venezuela.

Una investigación realizada a partir de la revisión de más de 1.250 documentos públicos (https://www.dropbox.com/s/khfqrvsrytgj7rs/Base%20de%20datos.xlsx?dl=0) -entre ellos Gacetas Oficiales y Memorias y Cuentas del Ministerio de Alimentación, difundidas entre enero de 2013 y mayo de 2016, y las listas de graduados de la Academia Militar de Venezuela– permitió identificar los nombramientos de los integrantes de ese grupo selecto que, además de tener responsabilidades en las compras y ventas, tuvo otras misiones como las de diseñar y evaluar las políticas públicas en materia alimentaria.

El cruce de información reveló que 12 de los 36 militares fueron designados por compañeros de promoción que ostentaban, en su condición de ministros, la titularidad del órgano ejecutivo. Algunos de los oficiales llegaron a tener hasta cuatro cargos directivos al mismo tiempo y otros han circulado por al menos nueve posiciones en los tres años que acumula Maduro en el poder.

Las importaciones públicas de alimentos se transformaron, en la última década, en una parte esencial de la estrategia gubernamental para atender las necesidades de la población. Lo que comenzó con la presidencia del fallecido Hugo Chávez –durante la cual se quintuplicaron a partir de 2010 con respecto a 2005– continuó con la gestión de su discípulo político.

Solo en 2015 las compras más allá de la frontera sobrepasaron los 5 millones de toneladas. Según datos oficiales, este número representa la cifra más alta de los últimos doce años.

La dependencia de productos extranjeros ha sido criticada no solo por detractores del gobierno, sino también por expertos y por industriales nacionales que se han quejado de que no han dispuesto de divisas para cancelar deudas con proveedores internacionales lo que, según han afirmado, les ha impedido producir dentro del país al ritmo que necesitan.

Hoy, con el descenso de los precios petroleros, la compra de alimentos por parte de los venezolanos se ha transformado en un calvario. Los saqueos se han convertido en un fenómeno común y cientos de miles de ciudadanos moran en larguísimas filas con la esperanza de conseguir algo para servir en la mesa, no comen para dejar a sus hijos o esperan por una bolsa de comida con cuatro o cinco productos subsidiados:

“La poca disponibilidad se debe a los controles de precio, a las expropiaciones de las unidades agrícolas que ahora están en manos del Estado con nada o muy poco que producir; al control del tipo de cambio y a las dificultades para la importación de materia primas impuestas al sector privado”, dijo Alejandro Gutiérrez, economista y fundador del Centro de Investigaciones Agroalimentarias, quien en el corto plazo solo avizora como única solución nuevas y masivas importaciones para apañar lo que muchos califican de crisis humanitaria. Si ocurre como pronostica, el Ministerio de Alimentación y sus funcionarios estarán en el centro del asunto.

Los favorecidos

Maduro no solo mantuvo la estrategia de las importaciones sino también la tradición que inició su padre político de designar militares al frente del Ministerio de Alimentación.

Durante su gestión ha nombrado a cinco oficiales al frente del despacho: Félix Ramón Osorio Guzmán, Hebert Josué García Plaza, Yván José Bello Rojas, Carlos Alberto Osorio Zambrano y Rodolfo Clemente Marco Torres.

Uno de ellos está prófugo de la justicia –García Plaza fue acusado por el Ministerio Público de comprar tres barcos españoles con sobreprecio, cuando se desempeñaba como presidente de la compañía estatal Bolipuertos– y los otros tres están siendo investigados por la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, que los acusa por el desvío de dos mil millones de dólares en compras alimentarias.

A Marco Torres, de hecho, le dieron voto de censura por no comparecer ante la plenaria, pero la decisión fue desconocida por Maduro. El Presidente le solicitó al Tribunal Supremo de Justicia desestimar el dictamen de los parlamentarios y el Poder Judicial aceptó.

Cada uno de ellos incluyó a compañeros de promoción en puestos claves de la nómina ministerial.

Cuando Félix Osorio asumió el poder en 2013 –su segundo mandato después de haber ocupado la misma posición con Chávez– militarizó la conducción de la productora y distribuidora de alimentos Pdval y colocó a oficiales como miembros principales o suplentes, de seis de los ocho cargos de la junta directiva de la compañía.

Dos de los seleccionados, Luis Moreno Machado y Luis Fernández Abreu, habían compartido formación con el entonces coronel como parte de la promoción “José Trinidad Morán”, egresada de la Academia Militar 23 años antes. Osorio conocía de cerca cómo era el manejo y la operatividad de la compañía.

En 2010, cuando desempeñaba su primer mandato como titular de la cartera alimentaria, tres gerentes de la empresa fueron aprehendidos por la descomposición de al menos 130 mil toneladas de alimentos. Para la fecha, Pdval estaba adscrita a la petrolera estatal Pdvsa, a cargo de Rafael Ramírez, y debido a la irregularidad fue transferida a la Vicepresidencia de la República y luego al Ministerio de Alimentación.

En su momento, el entonces coronel calificó las denuncias de “manipulación mediática” y afirmó que la cantidad de productos descompuestos no era “notoria” en comparación con lo comercializado por la compañía. El caso, sin embargo, fue investigado por el Ministerio Público y tres directivos fueron acusados de delito de boicot y peculado doloso.

La Contraloría General de la República, por su parte, todavía no ha emitido un acto conclusivo. “Se trata de una investigación muy engorrosa”, reconoció el contralor Manuel Galindo en abril de 2016.

Osorio también incluyó a otro compañero de promoción en otra vacantes del organigrama ministerial: José Dionisio Moreno Oliva quien -junto con Moreno Machado- fue designado como parte de la junta directiva de la Corporación de Abastecimiento y Servicios Agrícolas, La Casa.

Entre 2013 y 2014, esa fue la empresa de alimentos que más recursos públicos recibió al obtener 11 y 12% del presupuesto nacional aprobado por el parlamento para esos años.

El presidente de la compañía también había sido su compañero de generación de la Academia Militar: Manuel Barroso. No era un desconocido para la opinión pública: había sido presidente de Cadivi por seis años –el órgano encargado de la administración de divisas– y Maduro había decidido apartarlo del cargo en medio de las crecientes denuncias de corrupción en la asignación de dólares preferenciales para empresas de maletín y el cual ha sido considerado como uno de los mayores escándalos de irregularidades administrativas de la historia de la República.

Una investigación del diario El Nacional de 2014 reveló que Barroso y Osorio –quien también formaba parte de la directiva de Cadivi– habían aprobado en 2012 más de 17 millones de dólares para la importadora Alimentos Venenceres de año y medio de existencia que tenía entre sus accionistas a un miembro retirado de la misma promoción de la dupla, la José Trinidad Morán: Carlos Arias Delgado.

En su momento, sus representantes negaron que la suya fuera una compañía espejo.

Práctica repetida

Exministro Félix Osorio//Fotografía VTV.

Quienes siguieron a Osorio repitieron la práctica. El mayor general García Plaza incluyó a dos antiguos condiscípulos en la dirección de evaluación y seguimiento de políticas públicas del ministerio, y en la junta directiva de Mercal empresa responsable de la venta de alimentos en mercados abiertos.

El coronel Yván José Bello Rojas designó a otros cuatro en el ministerio y en la presidencia y junta directiva de la Red de Abastos Bicentenario, empresa pública que según los balances comerciales mostrados en las memorias y cuentas, ha estado en déficit durante dos años consecutivos por un monto de 687 millones de bolívares en 2014 y por 3.419 millones en 2015. Este último número supera en más de dos tercios su capital social.

En junio de 2015, Carlos Osorio Zambrano nombró a Heber Aguilar Suárez presidente de la junta interventora de la Corporación Venezolana de Alimentos, Cval, consorcio agroalimentario intervenido un año antes para la optimización de los procesos productivos y el abastecimiento oportuno de productos agrícolas para la población.

A principios de 2016, Suárez fue detenido junto a la administradora de la compañía por legitimación de capitales. Se les acusó del desvío de bienes, fondos públicos y alimentos del pueblo, hacia redes de comercialización privada.

La última designación la hizo el recién ascendido general de división, Marco Torres, quien el pasado 24 de mayo le otorgó a su compañero de promoción, Luis Alberto Medina Ramírez, la presidencia de la Corporación Única de Servicios Productivos y Alimentarios, una súper compañía a la que ahora estarán adscritas las 15 empresas de alimentos del Estado. En los próximos meses -y así lo ordena el decreto 2.325 del Ejecutivo- desaparecerán La Casa, Cval y Corpo-pdmercal.

Rocío San Miguel, presidenta de la ONG Control Ciudadano dedicada a la discusión de seguridad y defensa de la nación, afirmó que en la gestión de Maduro se ha consolidado la militarización de la administración pública:

“Los militares controlan 32% de los ministerios más importantes de Venezuela, por la cuantía de los montos que manejan y de las dimensiones de las competencias que realizan”.

La abogada lamentó que –como debería suceder en cualquier país con control democrático– la FAN no reporte y aclare cuántos de sus efectivos están en comisión de servicio en los despachos gubernamentales.

Los reciclados

En el gobierno de Maduro también resaltan los casos de quienes han ostentado más de un cargo directivo al mismo tiempo en el Ministerio de Alimentación: el mayor Anderson José Medina Delgado, el teniente coronel Rafael Martín Hidalgo Belisario, el coronel Luis Rafael Moreno Machado y el general de brigada Valmore Ascanio Lugo Yépez, han ocupado múltiples funciones tanto en el despacho como en la presidencia y juntas directivas de las empresas públicas.

Moreno Machado, de la promoción de Félix Osorio, fue nombrado Superintendente Nacional de Silos y Depósitos Agrícolas en abril de 2013. Luego, en julio y en menos de una semana, lo designaron miembro principal del consejo directivo de Fundaproal, director principal de la junta directiva de La Casa y director principal de la junta directiva de Pdval.

El coronel debía, entonces, disponer de su tiempo para: inspeccionar, vigilar, fiscalizar y sancionar sobre actividades de almacenamiento, acondicionamiento y actividades conexas de los depósitos agrícolas; aprobar y hacer cumplir el presupuesto de ingresos y egresos, de la fundación de programas estratégicos que tiene como objetivo garantizar la alimentación a poblaciones desfavorecidas; y definir, controlar y supervisar las estrategias y actuaciones, convenios y contratos, de las empresas de alimentos.

Las responsabilidades del general Lugo Yépez al frente de la dirección general de Seguimiento y Evaluación de Políticas Públicas del ministerio de Alimentación, tuvieron que ser compartidas con las de la Vicepresidencia de La Casa, compañía que para 2014 estaba presidida por su compañero de grado y ministro Hebert García Plaza.

El teniente coronel Hidalgo Belisario, por su parte, fue designado Superintendente Nacional de Silos, Almacenes y Depósitos Agrícolas, director principal de la junta directiva de Pdval, director principal de la junta directiva de Logicasa y director suplente de la junta directiva de la Red de Abastos Bicentenario, cargos que se fueron sumando en tan solo tres meses.

En septiembre de ese mismo año, Medina Delgado –graduado junto a Bello Rojas en 1993– inició funciones como presidente de la Red de Abastos Bicentenario y en octubre fue nombrado director principal de la junta directiva de Logicasa.

El mayor no duró más de ocho meses en el cargo y fue sustituido en abril de 2015 por la detención de tres de sus gerentes en la sucursal del estado Anzoátegui, quienes incurrieron en el desvío de los alimentos distribuidos por la red de supermercados en esa entidad.

El Gobierno informó a principios de 2016 que un total de 49 empleados de la compañía han sido arrestados por corrupción. Otros funcionarios, durante la gestión de Maduro, han llegado a pasearse por un laberinto de hasta nueve cargos públicos en un período de tres años.

Es así como el coronel Johan Alexander Hernández Lárez ha sido Viceministro de Producción Alimentaria; director y miembro principal de las juntas directivas de Pdval y de la Superintendencia Nacional de Silos, Almacenes y Depósitos Agrícolas; integrante de la junta administradora del Complejo García Hermanos S.A, expropiado en 2010; director principal de la junta directiva de La Casa; y presidente de la Red de Abastos Bicentenario, Corpo-pdmercal y de la junta interventora de la Corporación Venezolana de Alimentos, Cval, cargo que desempeña desde enero de 2016.

Los investigados

La Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional no solo ha responsabilizado a Félix Osorio, a Carlos Osorio y a Marco Torres, por la crisis alimentaria sino también por presuntos actos de corrupción que habrían sido cometidos por ellos mientras estaban al frente del despacho y de la principal empresa importadora de alimentos, la Corporación de Abastecimiento y Servicios Agrícolas, La Casa.

A Carlos Osorio se le acusa de haber beneficiado a familiares de su esposa con la compra de alimentos, a través de una empresa de maletín, y a Marco Torres de avalar órdenes de compra con sobreprecio, mientras ambos ostentaban la presidencia del conglomerado.

A principios de 2016, los militares fueron citados para rendir cuentas ante la plenaria, pero ninguno asistió. La inasistencia fue amparada luego por el Tribunal Supremo de Justicia que, días después de que el Parlamento aprobara el voto de censura contra Marco Torres, inhabilitó a la Asamblea Nacional para remover a los ministros del Gobierno.

El 28 de junio de 2016, la cabeza del Poder Judicial admitió una demanda de Carlos Osorio y prohibió a los miembros de la Comisión de Contraloría, diputados Carlos Berrizbeitia e Ismael García, difundir “contenido vilipendioso” sobre el general.

El mismo fallo se aplicó al portal http://www.cuentasclarasdigital.com (http://www.cuentasclarasdigital.com/ccd/portada), responsable de haber publicado los datos de los nombres, montos y empresas vinculadas al supuesto entramado de corrupción.

El presidente Nicolás Maduro salió en defensa de Marco Torres y aseveró que la moción parlamentaria era un ataque contra la Misión Alimentación, los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, y el heroico esfuerzo por satisfacer las necesidades de los venezolanos a pesar de la caída en los ingresos petroleros.

“Le digo al señor Ramos Allup que al ministro no lo remueve nadie”, sentenció en una frase dirigida al presidente del parlamento.

Osorio, por su parte, no contó con el aval público del Jefe de Estado pero aprovechó su cuenta en la red social Twitter para expresarse frente a lo que calificó como un engaño de la burguesía:

“Con esa misma fortaleza que mi Comandante Chávez nos enseñó a tener, sostendré mi moral en alto y defenderé la patria y su legado ahora más que ayer (…) mi demanda contra los ciudadanos Tablante, García y Berrizbeitia, obedece a no seguir permitiendo más injurias a mi reputación y honor”.

El diputado Berrizbeitia señaló en declaraciones a Armando.info que las investigaciones parten de las denuncias introducidas en la anterior Comisión de Contraloría y que no fueron procesadas: “Son más de 20 los procesos que no se abrieron”, aseguró. Entre 2010 y 2015, la comisión estuvo presidida por el actual diputado por el partido de gobierno, Pedro Carreño, quien se graduó con Carlos Osorio en la promoción militar “Lucas Carvajal” de 1985.

“En los últimos 10 años, la compra de alimentos se ha vuelto un negocio cambiario. Y, tanto en el Gobierno de Chávez como de Maduro, las compras se han realizado sin ningún tipo de supervisión: no ha habido control previo ni posterior del gasto; tampoco ha sido una licitación internacional o consulta de precio. Las compras han sido hechas de forma discrecional”.

El parlamentario opositor aseguró, además, que manejan pruebas sobre a qué personas y empresas, y por cuánto dinero, benefició el general Marco Torres como presidente de La Casa, en 2008.

El ministro habría firmado órdenes de compra, con tarifas que casi duplicaban los precios internacionales de las toneladas de pollo y carne, para el momento de la transacción.

La Comisión solicitará a la Fiscalía General de la República abrir una investigación contra Carlos Osorio por la sospecha de que, junto a sus cuñados y otros empresarios, incurrió en los delitos de pago de sobornos y comisiones a funcionarios, sobrefacturación, tráfico de influencia, compra de comida vencida, entre otras imputaciones, para la conformación de una red de corrupción que buscaba enriquecerse con el diferencial cambiario aplicado a las compras de alimentos.

La petición incluye que el exministro sea citado a declarar y que mientras duren las averiguaciones, sean confiscados los bienes y congeladas las cuentas bancarias relacionadas con el caso.

Armando.info intentó contactar al ministro Rodolfo Marco Torres, al exministro Carlos Osorio y al diputado Pedro Carreño. De igual forma, se le solicitó al Ministerio del Poder Popular para la Defensa información sobre los funcionarios militares en comisión de servicio dentro de la administración pública.

Hasta la fecha de publicación de este reportaje, las solicitudes no han sido respondidas.

La realidad como subversión

Juan Guerrero, SienteAmérica

Hay que ser tajante en esto: el chavizmo no es socialismo ni mucho menos, comunismo. Es, básicamente, una mala copia del oscurantismo castrista, que es semejante al nazifascismo.

Esta afirmación viene porque desde hace cierto tiempo escucho y leo a sesudos aspirantes a intelectuales críticos, quienes se esmeran en afirmar, unos que esto es un comunismo, mientras otros afirman que es un socialismo de Estado. Son alegres hablantes que practican teorías salidas de su “socialismo de cafetín”

Los neo regímenes autoritarios que se han desplegado en los últimos años en algunas sociedades, engendran como soporte teórico, una suerte de síntesis de retazos de pensamientos marxistas que colocan en una licuadora donde resulta una combinación de lo más abyecto de la mente humana, que en definitiva, traza el camino donde nos encontramos los venezolanos.

Es una ambigüedad conceptual donde todo aquello que sirve para justificar la serie de atropellos contra los derechos humanos de los ciudadanos, es utilizado como actos de propaganda de Estado.

Sin embargo, predomina en la práctica un solo pensamiento que se practica constantemente desde hace años. Nos referimos a la mentalidad militarista. Así como existen militares civilistas, existen también civiles militaristas. Y a la inversa. Esta práctica constituye la marca, la impronta que en los últimos años descubre el rostro de un Estado autoritario y por tanto, regido por la arbitrariedad de sus actos político-administrativos.

El autoritarismo y la arbitrariedad ejercidos desde el Estado venezolano están incorporados a la administración pública, y es por ello que toda decisión es asumida como una actitud donde la amenaza, con pistola desenfundada en el cerebro, es parte de la agresión constante.

En la actualidad ningún ciudadano que habita esta expresión geográfica llama venezuela (-así, en minúscula) está a salvo de este mal, esta patología que amenaza convertirse en epidemia social.

Por eso es ridículo cuando aparecen algunas posiciones de dirigentes de cierta “izquierda Disney” ofreciendo explicaciones sociológicas, desde una aparente perspectiva socialista.

Hoy esos pensamientos del izquierdismo radical terminaron en puro fracaso histórico. Especie de remiendos y retazos teóricos que nadie tiene interés en conocer, porque las tripas suenan y el fantasma de la hambruna es una cruda realidad que está a la vuelta de la esquina.

Nadie con vacío en el estómago va a discutir hoy para categorizar si este régimen es o no socialista o democrático o comunista. Esas cosas aparecen ahora como especie de delicatesses o ejercicios retóricos, que se ejecutan después de haber comido o sanado alguna enfermedad.

Como he afirmado en varios escritos, la realidad ahora es la gran subversiva. La realidad se está llevando a todos por los cachos. Sea la categorización de este sistema, sea incluso el deseo de la mayoría en una salida, tipo Revocatorio, o sea también diálogos.

Y es que el hambre y la atención de pacientes en situación terminal o padecimientos crónicos, o secuestros o encarcelamientos injustos y torturas, y desapariciones de seres humanos, están adelantándose a todo.

Esto que indicamos no es para nada alarmismo ni amarillismo. Las evidencias están en los registros de noticias y encuestas. Ya están apareciendo personas que prefieren suicidarse antes de continuar sufriendo enfermedades que se agravan por falta de medicamentos.

Mientras en los centros psiquiátricos, a los pacientes les están abriendo las puertas para que salgan y deambulen por las esquinas de ciudades, pueblos y carreteras. Los zoológicos ven morir de inanición a los animales, mientras las mascotas aparecen trituradas por las ruedas de camiones y gandolas.

Nada de esto que afirmo se puede desmentir. ¡Nada! La realidad terminó triturando el poco de decencia que alguna vez existió entre la militancia psuviana y demás miembros del Polo Patriótico. Ahora se les ve como ánimas en pena buscando, tratando de evitar que el rebaño se disgregue.

Pero ya es demasiado tarde. La subversiva realidad es más poderosa que la propaganda del régimen. Y ya no creen ni en el chavizmo ni mucho menos en las lenguaradas de estos comediantes, aspirantes a dictadores.

Las teorías y principios de un socialismo del Siglo XXI y la centralización de un régimen a través de la unidad Estado-Milicia-Partido-Pueblo quedó hecha añicos. Pulverizada por tanta trácala de un solo y único pensamiento: la marginalidad mental hecha Estado y gobernada por un pensamiento militarista, autoritario, arbitrario y obscenamente decadente y colonial.

Cicatrices de una revolución

Elides J. Rojas L., El Universal

Primero veamos cómo definen “revolución” la mayoría de los textos, sin ánimo de entrar en grandes profundidades: Una revolución (del latín revolutio, “una vuelta”) es un cambio social fundamental en la estructura de poder o la organización que toma lugar en un período relativamente corto o largo dependiendo la estructura de la misma.

El proceso venezolano, visto públicamente por allá en 1992 con los golpes de Estado y elevado al poder por la vía democrática en 1998, en efecto ha hecho cambios fundamentales en la estructura del poder y también en la organización social.

Todo en nombre de la revolución social de izquierda, de inspiración cubana, más dañina y fracasada de la historia.

Imagen vía web.

No obstante, se puede afirmar, sin mayores riesgos, que el chavismo no dejará cambios positivos en la sociedad venezolana.

Deja, eso sí, montones de cicatrices, de heridas sin sanar, de navajazos lanzados por toda la piel del país.

Esa es la titánica labor que le tocará a la próxima generación: reconstruir este desastre, suturar las heridas, meterle curitas a los navajazos.

Con optimismo decimos que bastará una generación. Hay talento y recursos para que en solo 40 años Venezuela esté en el camino de un real y sostenido desarrollo.

Hagamos un recorrido por las profundas heridas que la revolución cubana, tirada a empujones sobre los venezolanos, deja para la historia:

Polarización política, división de clases, discriminación por militancia, odios hasta entre familiares, abuso de poder como forma de gobierno, irrespeto a las leyes, anomia instalada, pérdida de ciudadanía, la trampa y el ventajismo como forma primaria de actuar, mendicidad, vagancia, flojera en las escuelas, bachilleres aprobados a juro, admiración por la riqueza fácil, destrucción del respeto a instituciones fundamentales como las Fuerzas Armadas o los tribunales, criminalización de todo lo que huela a oposición.

Demolición de toda la economía. Quiebra y ruina del sector privado. La expropiación usada como una forma de asalto disfrazado de legalidad.

Aniquilación del bolívar como unidad monetaria. Provocar la más bestial inflación sufrida por los venezolanos en toda su historia. Instalar la miseria, la pobreza, el desabastecimiento, la escasez como forma de vida de un pueblo que desde hace 17 años los respaldó electoralmente hasta que descubrió qué clase de dirigencia lo acogota. Introducir la limosna política y la amenaza como fórmula de compromiso militante.

Imagen vía web.

Barrer con los símbolos de la patria hasta convertirlos en símbolos del partido de gobierno. Desintegrar el aparato productivo. Quitarles a los jóvenes la esperanza y la posibilidad real de crecer en el país, de comprar vivienda, de adquirir un carro, de hacer carrera, de tener familia con chance de un futuro mejor.

Convertir a Venezuela en objeto de burla de otros países de la región que sí encontraron un camino efectivo para ofrecer mejor calidad de vida a su gente. Haber militarizado todos los estamentos de la vida nacional. Permitir que el hampa se haya convertido en la autoridad en las calles y barrios. Instalar la impunidad como elemento característico de tribunales, policías y hasta contraloría.

Imagen vía web.

Haber dilapidado la bicoca de 1.300 millones de millones de dólares, sin dejar ni siquiera una autopista completa nueva. Y hay mucho más.

Hasta aquí aguanta la crónica. No será fácil. Una generación destruyó al país. A otra le tocará levantarlo de la ruina y curar las heridas.

Y lo harán bien. Seguro.

Los delitos de la Guardia Nacional: del robo al tráfico de drogas

Javier Ignacio Mayorca, Revista Clímax

En apenas seis meses de 2016 han sido aprehendidos 89 funcionarios del componente militar. Los homicidios se combinan con delitos de naturaleza militar, como la sustracción de armas de los cuarteles

El 19 de mayo, cuando apenas despuntaba el sol, corrió un revuelo en las instalaciones del destacamento 351 de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), ubicado en San Fernando de Apure.

Había desaparecido un fusil AK103 asignado a un sargento primero que, además de escolta de otros sargentos de esa misma unidad, era vigilante de las personas que permanecen detenidas en la instalación por distintos delitos. La sustracción del arma presumiblemente ocurrió cuando el uniformado que la utilizaba la guardó luego de finalizar su turno.

Tres sargentos fueron detenidos mientras se llevaban a cabo las averiguaciones. Otro militar, de apellido Conde, desapareció del cuartel. La presunción de que podía tener el arma fue confirmada por uno de los investigados, que supuestamente decidió delatarlo tres días después.

A partir de entonces se inició una cacería que llevó a los investigadores hasta la población de Calabozo, en Guárico. Allí se solicitó la ayuda de la policía municipal para vigilar todas las entradas y salidas de la población, en la búsqueda de un Ford Fiesta que supuestamente era usado por el guardia en fuga.

Luego de las 2 pm los policías municipales alertaron a la GN que los ocupantes del vehículo compacto fueron avistados cuando iban a encontrarse con otros hombres que viajaban en una camioneta Hyundai Tucson azul. Eran presumiblemente integrantes de la megabanda conocida como “Tren de Aragua”.

La venta del fusil a los delincuentes fue abortada cuando uno de los guardias que participaba en la negociación quiso desistir a última hora. Ya ellos sabían que la sustracción de un arma de guerra es un delito militar, y que probablemente la fiscalía castrense adelantaba una pesquisa contra todos los uniformados que estaban esa noche en el destacamento.

En ese momento se escuchó una detonación en el interior del Fiesta. De la cabina del auto salió herido el sargento primero Jesús Álvarez, quien fue atendido en el servicio médico de una instalación militar. El sargento Conde, de 25 años de edad, optó por entregarse días después ante un fiscal del Ministerio Público Militar en Guárico. Iba con su mamá y otros familiares. Pero del fusil no se tienen mayores pistas. Solo que fue entregado a un antisocial conocido como Omar.

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Este es apenas uno de los 31 casos conocidos durante el primer semestre en los que aparecen implicados efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana. Este componente de la Fuerza Armada Nacional (FAN) actualmente posee más de 60.000 integrantes, incluidos los miembros de la llamada Guardia del Pueblo, una unidad creada para que labore como “policía de proximidad”.

Las cifras sobre los efectivos de la GNB procesados por diversos delitos son un secreto. No obstante, una revisión de todos los partes enviados por el Ministerio Público y de diversas minutas conocidas de manera extraoficial revela que fueron aprehendidos por lo menos 89 uniformados.

La estadística, aunque parcial, hace de la GN el cuerpo de seguridad y castrense que más efectivos ha perdido por detenciones durante el primer semestre del año. Lo sigue de lejos la Policía Nacional Bolivariana (PNB), con 66.

Expuestos a las tentaciones

La GN juega un papel fundamental en los planes de seguridad del Ejecutivo. Solamente en Caracas son desplegados por el comando de zona más de 1500 efectivos cada vez que se anuncia una operación Liberación del Pueblo, o en cualquiera de los dispositivos para la vigilancia de la ciudadanía durante asuetos como Carnaval o Semana Santa.

Esto hace que sus integrantes estén más expuestos a la comisión de ilícitos que los de otros componentes. La mayor parte de las detenciones reportadas entre enero y junio, 31 caso, fue por homicidio. Los otros delitos más atribuidos a los guardias fueron hurtos y tráfico de drogas, 17 y 12 respectivamente. También hubo siete detenidos por extorsiones e igual número por robos genéricos.

La GN además ha sido criticada por su actuación sesgada. Por ejemplo, sus efectivos fueron grabados por aficionados cuando juntaron fuerzas con miembros de colectivos para atacar a manifestantes y periodistas en la avenida Urdaneta, el 2 de junio. También cuando se excedieron en el rigor de trato al presidente de la Asamblea Nacional (AN) Henry Ramos, y le revisaron su equipaje en el aeropuerto Caracas cuando regresaba de Estados Unidos.

El parlamentario indignado observó que los guardias no aplican la misma receta cuando llegan otros generales y miembros del oficialismo. “A ustedes la gente ni les tiene miedo, ni los quiere ni los respeta. Pusieron a la Fuerza Armada por el suelo”, les increpó en las mesas de revisión.

El comandante de la fuerza Néstor Reverol —recientemente sustituido por el general Antonio Benavides— calificó de “cobardía” los señalamientos de Ramos.

“Es muy fácil envalentonarse, acusar de contrabandistas y periqueros a nuestros funcionarios”, declaró.

Reverol, sin embargo, está consciente de las consecuencias que ha traído el crecimiento desproporcionado de las filas de la GN. Luego de su designación para la comandancia general de la fuerza, en octubre de 2014, exhortó por escrito a los distintos jefes de unidades para que aplicaran mecanismos más rigurosos a la hora de captar y seleccionar nuevos reclutas.

Ese mismo año corrió en varias dependencias del componente un radiograma:

“Este comando ha observado con preocupación a oficiales y guardias nacionales involucrados en hechos de corrupción y otros actos contrarios a la moral y las buenas costumbres que deben caracterizar a quien decide seguir la honrosa carrera de armas”.

El texto ordenaba a los jefes de esas unidades llevar a cabo “todas las acciones de comando” necesarias para que tales hechos no se repitiesen.

Tal parece que el mandato no fue escuchado. En junio, cuatro efectivos de ese cuerpo adscritos a la unidad Antidrogas del aeropuerto de Maiquetía fueron detenidos por tener una supuesta participación en el traslado en un jet de Aeroméxico de 600 kilos de cocaína. Otros cinco guardias quedaron tras las rejas en Zulia, cuando supuestamente intentaban llevar a Colombia miles de litros de combustible.

También hay guardias involucrados en delitos que no tienen ese grado de organización. En un peaje de Táchira, la policía regional apresó a los guardias del pueblo Jesús Alberto Cañizárez y Carlos Julián Rivero, quienes supuestamente tenían en su poder un teléfono celular robado recientemente.

Instancias sin control

Según el general retirado de ese mismo cuerpo Régulo Díaz Vega, la GN padece severos problemas de control en la actualidad. Este oficial, quien llegó a ser subcontralor general de la FAN, señaló que las medidas correctivas se toman “cuando es descubierta o denunciada una operación” ilegal.

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“Hoy en día, como todos son cómplices necesarios, se tapan unos con otros. Nadie, por lo menos, pregunta al subalterno por qué tiene un teléfono de última generación”, sostuvo.

Indicó que la fuerza posee mecanismos institucionales para prevenir los ilícitos, pero que se encuentra “cooptados” por la jerarquía.

“Hay un primer órgano de control que son los consejos disciplinarios. Actúan a pedido de los comandantes naturales del pelotón, la compañía o el destacamento cuando la falta cometida excede la capacidad de sanción permitida a esos comandantes. Pero en la actualidad, como hay conchupancia superior/subalterno este mecanismo de sanción está disminuido”, explicó.

Un general de división ya retirado, que llegó a ocupar altos cargos de esa fuerza, dijo a condición de anonimato que el incremento de detenciones en esa fuerza tiene una relación directa con la falta de filtros en las etapas de reclutamiento y selección.

“El sistema educativo de la GN fue violentado. Antes, para ser un guardia debía ser bachiller y pasar año y medio en las escuelas de guardias. Esto fue obviado en los últimos años al crear la Guardia del Pueblo, que son reservistas con pocos meses de formación y los lanzan a la calle, sin habérseles efectuado pruebas de selección”, alertó.

Son estos guardias los que engrosan la lista de detenidos en delitos contra la propiedad. En marzo, por ejemplo, dos sujetos robaron una moto en San Fernando de Apure. Pero el vehículo se les apagó poco después. Cuando otros guardias los apresaron se dieron cuenta de que uno de los asaltantes era un sargento primero, de 25 años de edad y compañero de su propio cuartel.

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Otros terminan aliados a algunas de las megabandas que han surgido en todo el país. Tal fue el caso de Willy Solórzano, de 26 años de edad, egresado de la escuela de orden público de la GN en Cagua, quien fue detenido en diciembre de 2014 y enviado a Ramo Verde porque supuestamente era cuñado de José Tovar Colina, alias Picure, líder de la banda “Tren del Llano”.

La fiscalía militar le imputó rebelión, pero los defensores del guardia lograron convencer al juez militar de que la banda del Picure no era un movimiento armado contra la estabilidad del país sino un “azote para las comunidades del municipio Mellado de Guárico”. Este argumento fue comprado y Solórzano fue condenado por delitos contra la seguridad de la FANB, previa admisión del cargo.

Hoy Solórzano cuenta los días en Ramo Verde para salir en libertad.

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