La realidad como subversión

Juan Guerrero, SienteAmérica

Hay que ser tajante en esto: el chavizmo no es socialismo ni mucho menos, comunismo. Es, básicamente, una mala copia del oscurantismo castrista, que es semejante al nazifascismo.

Esta afirmación viene porque desde hace cierto tiempo escucho y leo a sesudos aspirantes a intelectuales críticos, quienes se esmeran en afirmar, unos que esto es un comunismo, mientras otros afirman que es un socialismo de Estado. Son alegres hablantes que practican teorías salidas de su “socialismo de cafetín”

Los neo regímenes autoritarios que se han desplegado en los últimos años en algunas sociedades, engendran como soporte teórico, una suerte de síntesis de retazos de pensamientos marxistas que colocan en una licuadora donde resulta una combinación de lo más abyecto de la mente humana, que en definitiva, traza el camino donde nos encontramos los venezolanos.

Es una ambigüedad conceptual donde todo aquello que sirve para justificar la serie de atropellos contra los derechos humanos de los ciudadanos, es utilizado como actos de propaganda de Estado.

Sin embargo, predomina en la práctica un solo pensamiento que se practica constantemente desde hace años. Nos referimos a la mentalidad militarista. Así como existen militares civilistas, existen también civiles militaristas. Y a la inversa. Esta práctica constituye la marca, la impronta que en los últimos años descubre el rostro de un Estado autoritario y por tanto, regido por la arbitrariedad de sus actos político-administrativos.

El autoritarismo y la arbitrariedad ejercidos desde el Estado venezolano están incorporados a la administración pública, y es por ello que toda decisión es asumida como una actitud donde la amenaza, con pistola desenfundada en el cerebro, es parte de la agresión constante.

En la actualidad ningún ciudadano que habita esta expresión geográfica llama venezuela (-así, en minúscula) está a salvo de este mal, esta patología que amenaza convertirse en epidemia social.

Por eso es ridículo cuando aparecen algunas posiciones de dirigentes de cierta “izquierda Disney” ofreciendo explicaciones sociológicas, desde una aparente perspectiva socialista.

Hoy esos pensamientos del izquierdismo radical terminaron en puro fracaso histórico. Especie de remiendos y retazos teóricos que nadie tiene interés en conocer, porque las tripas suenan y el fantasma de la hambruna es una cruda realidad que está a la vuelta de la esquina.

Nadie con vacío en el estómago va a discutir hoy para categorizar si este régimen es o no socialista o democrático o comunista. Esas cosas aparecen ahora como especie de delicatesses o ejercicios retóricos, que se ejecutan después de haber comido o sanado alguna enfermedad.

Como he afirmado en varios escritos, la realidad ahora es la gran subversiva. La realidad se está llevando a todos por los cachos. Sea la categorización de este sistema, sea incluso el deseo de la mayoría en una salida, tipo Revocatorio, o sea también diálogos.

Y es que el hambre y la atención de pacientes en situación terminal o padecimientos crónicos, o secuestros o encarcelamientos injustos y torturas, y desapariciones de seres humanos, están adelantándose a todo.

Esto que indicamos no es para nada alarmismo ni amarillismo. Las evidencias están en los registros de noticias y encuestas. Ya están apareciendo personas que prefieren suicidarse antes de continuar sufriendo enfermedades que se agravan por falta de medicamentos.

Mientras en los centros psiquiátricos, a los pacientes les están abriendo las puertas para que salgan y deambulen por las esquinas de ciudades, pueblos y carreteras. Los zoológicos ven morir de inanición a los animales, mientras las mascotas aparecen trituradas por las ruedas de camiones y gandolas.

Nada de esto que afirmo se puede desmentir. ¡Nada! La realidad terminó triturando el poco de decencia que alguna vez existió entre la militancia psuviana y demás miembros del Polo Patriótico. Ahora se les ve como ánimas en pena buscando, tratando de evitar que el rebaño se disgregue.

Pero ya es demasiado tarde. La subversiva realidad es más poderosa que la propaganda del régimen. Y ya no creen ni en el chavizmo ni mucho menos en las lenguaradas de estos comediantes, aspirantes a dictadores.

Las teorías y principios de un socialismo del Siglo XXI y la centralización de un régimen a través de la unidad Estado-Milicia-Partido-Pueblo quedó hecha añicos. Pulverizada por tanta trácala de un solo y único pensamiento: la marginalidad mental hecha Estado y gobernada por un pensamiento militarista, autoritario, arbitrario y obscenamente decadente y colonial.

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