Ciudad Guayana: milagro de planificación a ejemplo de destrucción

María de Los Ángeles Ramírez, Climax. Fotografías: William Urdaneta

Ciudad Guayana ya no es la cité de oro que fue: patrón de planificación urbanística lo mismo que modelo productivo junto a las empresas básicas del sur. Su panorama actual es más que desolador: pobreza, herrumbre, improvisación y una ideología —chavista— que minó todo espacio de desarrollo.

Héctor Goitia recorre la ciudad entera a diario. Volanteando su taxi se maravilla de la grandeza del río Caroní, cuando atraviesa el puente homónimo desde su residencia en una invasión de la estropeada San Félix. Disfruta su portento en las caídas de agua del parque Cachamay —que se observan desde la avenida Guayana. Bordea la emblemática sede de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) en donde al menos una vez a la semana se cruza con protestas y continúa su largo camino de huecos, deterioro y mengua, hasta llegar a las empresas básicas que detrás de sus estructuras de acero guardan la desventura de un anhelo frustrado.

Él -como muchos en Guayana- no entiende qué pasó ni por qué el milagro que representó esta ciudad, en la margen sur del río Orinoco, ha sido derruido sin recato. Su resumida vida dibuja solo un añico del quebranto de la única ciudad de Venezuela planificada, cuya piedra fundacional fue colocada el 02 de julio de 1961, tras la fusión política-administrativa de Puerto Ordaz y San Félix, las más pobladas del estado Bolívar.

El crecimiento desordenado, obras en promesas y el estancamiento productivo de su motor industrial son en la actualidad algunos de los puntos frágiles de la urbe, cuyo levantamiento fue pilotado por el Plan Maestro de Desarrollo Urbano para Santo Tomé de Guayana, elaborado por profesionales del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) en 1962.

Así como Brasilia en Brasil, Ciudad Guayana fue dibujada en lienzos en blanco. Sus grandes avenidas, su conexión con San Félix, sus perfectas cuadras y la ubicación distante de las industrias del hierro, el acero y el aluminio con líneas férreas en sus márgenes fueron planificadas y llevadas a la realidad al calco.

Al cobijo de la CVG, creada en 1960, el proyecto de un polo de desarrollo en una zona bendita por su proximidad con los reservorios de minerales y metales y el río Orinoco se desarrolló de forma exitosa, tanto que sus tres objetivos primigenios se cumplieron, algunos con reservas: el aprovechamiento del potencial hidroeléctrico del río Caroní, en donde se produce 70% de la energía eléctrica que mueve al país; el desarrollo del emporio industrial con la creación inicial de Alcasa en 1960 y Sidor en 1964; y la creación del centro poblacional que se cristalizó con la fundación de Ciudad Guayana en lo que para entonces era un espacio despoblado.

Hoy la ciudad atraviesa una de sus peores crisis, en medio de una discusión sobre el agotamiento del planeamiento urbano y el mando asumido —entretanto— por la improvisación. Colapso del sistema de transporte; resguardos de terrenos a granel por el congelamiento de los grandes desarrollos habitacionales que por años dinamizaron la ciudad o invasiones, en su defecto; pérdida de la estética urbana y falta de visión bosquejan hoy el plano.

Pobreza general en el polo

En 1960, la función de Ciudad Guayana como polo de desarrollo apuntaba a la creación de empleo, al surgimiento de una alternativa económica no petrolera y al desarrollo urbano, en el marco de una visión global de país.

“Se cumplió con aquello de ser útil al país y cruzamos fronteras a Colombia y a Brasil al suministrarles energía limpia. Solo en las industrias de Guayana, se generaba 40% del Producto Interno Bruto no petrolero”, resaltó Waldo Negrón, ingeniero químico llegado de Maracaibo a Guayana en 1969 cuando la ciudad, recuerda, era pujante y atraía a nacionales y extranjeros de todo el mundo, que siguieron llegando cautivados por una ciudad que en su interior atesoraba cascadas de agua en los parques La Llovizna y Cachamay, obras portentosas como la central hidroeléctrica Antonio José de Sucre en Macagua, una mirada única al oscuro río Caroní y las deslumbrantes estructuras de las empresas básicas.

Al cierre del 2014, la radiografía socioeconómica es totalmente aciaga. 72,7% de la población de Puerto Ordaz vive en pobreza general, de modo que no es capaz de cubrir el costo de la cesta básica, integrada por alimentos y servicios, de acuerdo con un estudio del Centro de Investigaciones para la Productividad, la Educación y la Vida (Ciepv) de la Universidad Católica Andrés Bello, campus Guayana (UCAB).

La pérdida del timón gerencial y la preeminencia del factor ideológico chavista en las empresas básicas de Guayana con la inyección de experimentos sociales, como la cogestión y el control obrero, extinguió los resquicios de productividad y la capacidad de aporte al país —que se descuidó además por la confianza en la renta petrolera como fuente inagotable de recursos. En el 2014, de acuerdo con las Memorias y Cuentas del Ministerio de Industrias las pérdidas alcanzaron a más de 20 mil millones de bolívares entre el sector hierro-acero y aluminio.

“Leopoldo Sucre Figarella era gobernador y Rómulo Betancourt, presidente. Crean el municipio Caroní, se crea la ciudad y la CVG, una de las cinco corporaciones más exitosas de América Latina y de las 30 más importantes del mundo, capaz de planificar, dirigir, construir. Pero la visión cambió y de ser un ente omnipresente, si hoy quitas a la CVG, la gente no se daría cuenta, perdió los roles que tenía”, dijo.

Al entrar a las empresas básicas, no existen fronteras entre el partido político y el espíritu empresarial de una industria. La política penetró y los colores y las imágenes en la empresa son las mismas del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). No hay división. Las industrias se convirtieron en máquinas de empleo, a costa de su rendimiento. Pero no siempre fue así.

El investigador José María Fernández explicó que entre 2004 y 2007 las industrias de Guayana, en manos estatales, alcanzaron resultados positivos porque “gozaban de autonomía, respetaron la gerencia de expertos en las áreas cuya meta era la producción, aumentaron los precios internacionales de los commodities, tenían ganancias y podían invertir en mantenimiento y actualización tecnológica”.

Ordenación territorial

El descalabro de las industrias es un espejo de lo que ocurre en el resto de Ciudad Guayana y sus servicios. A las cinco de la tarde, las colas para tomar un bus destartalado o, con suerte, alguna de las unidades rojas administradas por la Alcaldía de Caroní o la Gobernación de Bolívar son kilométricas. Otros con menos suerte deben abordar camionetas, conocidas como “perreras”.

Más de 50 buses de tránsito rápido —BRT, por sus siglas en inglés— con capacidad para transportar 180 personas permanecen estacionados en el Aeropuerto Internacional Manuel Carlos Piar, mientras el gobierno regional pisa el acelerador para construir 21 estaciones, que apenas empezó a edificar después de la llegada de las unidades, en febrero de 2015.

Polos comerciales como Alta Vista muestran hoy su peor cara por el descuido urbanístico de la ciudad y la falta de planificación de su ordenamiento, planeado con detalle en el Programa de Desarrollo Urbano Local (PDUL), engavetado hace un par de años.

La proliferación de resguardos de tierras, invasiones y construcciones residenciales no permisadas también ha sido una constante en los últimos años, a lo que se suma la falta de urbanismos y servicios. Fernando Roa lo vive desde que se levanta. Llegó a Ciudad Guayana, desde su natal San Cristóbal, hace más de 30 años.

Para ingresar a su vivienda en Villa La Paragua —al oeste de la ciudad— hay que atravesar un pasaje de huecos, enlodados por las lluvias de los últimos días. Es beneficiario de la Gran Misión Vivienda, su casa del programa gubernamental carece de sistemas de aguas blancas y negras y un servicio eléctrico de calidad, pese a estar a pocos kilómetros del poderoso en generación hidroeléctrica, río Caroní.

“La ciudad está sujeta a improvisaciones. No sabemos para dónde va y la respuesta es obvia, tenemos un caos”, expresó la docente investigadora de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (UNEG), Ana Jorge, quien lideró el proyecto “Modelo de gestión local para avanzar hacia el desarrollo sustentable” del municipio Caroní, realizado durante dos años por un grupo de académicos a través del método de la prospectiva estratégica.

El estudio —que culminó recientemente— muestra las secuelas de la improvisación. “No planificamos el desarrollo, nuestras autoridades ejecutan un presupuesto, de allí los resultados. Éramos una ciudad urbano-industrial y ese cometido se estaba cumpliendo. Desde el 2007 los informes del Ministerio de Industria reflejan que nuestras empresas están disminuyendo la producción, así que lo que éramos ya no lo somos, ya no sabemos qué somos, tenemos que repensar nuestra ciudad”.

El estudio arrojó en la dimensión sobre estructura y funcionamiento del estado; Derechos Humanos, transparencia pública y participación ciudadana, asociatividad y diálogo social que en Ciudad Guayana hay violación de los Derechos Humanos en todas las áreas; hay opacidad en la gestión pública y contradicción de las estadísticas con fines propagandísticos y los espacios para la participación son limitados y solo favorecen la participación de los grupos adeptos al gobierno, lo que ha ocasionado que el diálogo social sea inexistente.

En cuanto a la economía local, persiste el cierre de las empresas privadas ante el “acoso y hostigamiento” y sigue siendo baja la inversión pública, que no responde a la planificación para el desarrollo, pues se limita a gastos corrientes. “La inversión privada es la menor en el histórico y se limita a construcción comercial y residencial”.

Aunque la baja generación de empleos y el deterioro del poder adquisitivo ha abierto la puerta a innumerables emprendimientos en Ciudad Guayana, el estudio destaca que “las actividades emergentes no logran consolidarse por las precarias condiciones socioeconómicas y la inseguridad jurídica”.

En materia de ambiente, ordenación del territorio y calidad de vida, la investigación confirma “el deterioro progresivo en manejo de desechos urbanos, tratamiento de aguas servidas, potabilización y protección de áreas de alto valor ambiental”. “La gestión no valora la planificación, se tiene desactualizado el marco de ordenación territorial generando condiciones para rezonificación y ocupación de zonas de riesgo ambiental”.

Despertar ciudadano

La urbanista María Nuria de Cesaris explicó que el PDUL contiene las previsiones de requerimientos y servicios de la ciudad hasta 2026, que considera se dejaron de lado en perjuicio de los intereses colectivos de los guayaneses. “Ha habido mucha ineficiencia y eso ha dado paso a la improvisación”.

El déficit de servicios sociales, espacios de recreación y crecimiento anárquico de la población, “metiendo casas por cualquier lado cuando existen terrenos determinados para construir”, a la par del trabajo no colaborativo entre las instituciones públicas devienen deterioro de la planificación, expresó la experta.

Bajo ese crepúsculo, sin embargo, grupos como el Plan Urbe, del que Cesaris es miembro, que apuesta al proyecto “Más P: más plazas, más parques y paseos”, empiezan a despertar tratando de incidir en la calidad de vida de su propia comunidad.

La reserva de emprendimientos sociales que aspiran a una mejor ciudad es vasta y cada vez más entusiasta con iniciativas como el Festival de Espiritualidad en el Cine Venezolano (Fescive), que arranca este lunes, los Arborizadores Voluntarios Urbanos de Guayana (AVUG), Ecocívico, Muraleja, FundArte, los Cachamay y Llovizna runners, entre muchos otros apasionados culturales, deportivos y ambientales.

Su apuesta es por una ciudad próspera, que respete el valor de su gente, que atraiga inversiones y cambios positivos y que, finalmente, sepulte la improvisación.

El reality show de la “casa-cárcel” de Bolívar

En la sede de la contrainteligencia militar de Ciudad Bolívar conviven, a su pesar, buena parte de los acusados por los más sonados casos de corrupción en Guayana. Comparten los espacios de esta casa, a solo tres cuadras del penitenciario de Vista Hermosa, los imputados por el comercio furtivo del hierro de Ferrominera. ¿Cómo llegaron a estar juntos? Un melodrama de la justicia venezolana.

Clavel Rangel, Armando Investiga

No se trata de una casa cualquiera. Detrás del muro de dos metros de altura, amarillo y verde, sin ventanas ni identificación en la avenida Angostura de Ciudad Bolívar (antigua Angostura, capital del estado Bolívar, sobre la margen sur del río Orinoco, sureste de Venezuela), duerme todas las noches el ex presidente de Ferrominera Orinoco, Radwan Sabbagh.

Allí también lo hace uno de los empresarios más prominentes de Guayana, Yamal Mustafá, conocido por el florecimiento de sus negocios bajo la égida del gobernador Francisco Rangel Gómez, amigo de ambos.

Junto a Mustafá permanece Numa Rojas, el ex alcalde de la ciudad de Maturín (capital del estado Monagas, oriente de Venezuela) y ex dirigente regional del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que en diciembre de 2013 fue acusado por el Ministerio Público por supuestos actos de corrupción solo después de que decidiera distanciarse del partido progubernamental y lanzarse como candidato independiente a la gobernación de Monagas.

Sonriendo juntos en 2011, ni el gobernador de Bolívar, Francisco Rangel Gómez, ni el expresidente de Ferrominera, pensaron que las cosas cambiarían. Foto: William Urdaneta.

Bienvenidos al más vistoso, pero menos visto, reality show del estado Bolívar. Como si se tratara de un proyecto al estilo de Gran Hermano, en una misma vivienda quedaron agrupados –no es el caso de Numa Rojas– miembros de bandos distintos del elenco de un mismo drama: los señalamientos de corrupción en el manejo de Ferrominera Orinoco, extractora y comercializadora de mineral de hierro, uno de los bastiones del complejo siderúrgico de la industria pesada en la vecina Puerto Ordaz, a unos 100 kilómetros al este de Ciudad Bolívar.

No hay constancia pública de que cámaras de televisión graben día y noche lo que pasa en el interior de la casa. Lo que sí es seguro es que la casa, que está en la urbanización Vista Hermosa y a la que solo tres cuadras separan de la prisión homónima, guarda muchas comodidades imposibles en el cercano Centro Penitenciario de Ciudad Bolívar –su nombre oficial–.  Sirve de sede en la capital bolivarense a la Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y, por vía de los hechos, tiene que hacer las veces –en estos tiempos de vendettas políticas– de la cárcel militar de Ramo Verde o el cuartel general del Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia) en Caracas: aloja a presos célebres.

La conversión de la central de inteligencia local en reclusorio de famosos empezó en junio de 2013.  Un secreto a voces, el de la presunta comercialización furtiva del mineral de hierro producido por la estatal, por parte de una red de individuos, estalló ese mes en manos del propio presidente de la República, Nicolás Maduro, como una bengala propicia para guiar su recién anunciada cruzada contra la corrupción.

“Sea quien sea, tenga el cargo que tenga, ¡voy a fondo, con todo, contra los corruptos!”, decía eufórico el sucesor de Hugo Chávez, electo para la presidencia apenas dos meses antes, en cadena nacional desde el estado Trujillo.

“Las investigaciones bien conducidas nos llevaron primero a destituirlo (…) Está involucrado en mafias por todos lados en las empresas básicas”, dijo Maduro sobre Radwan Sabbagh, entonces presidente de Ferrominera.

“Es inaceptable que se le dé a esta gente, a un funcionario, que se le dé toda la confianza pública y termine haciendo negocios con las empresas que le pertenecen al pueblo de Venezuela”, sentenció de antemano.

Fue así como Sabbagh y cuatro integrantes del equipo gerencial de la empresa –entre ellos, dos mujeres–, junto con el empresario Mustafá –presunto cómplice en el esquema de comercialización paralela– , cayeron en desgracia con el poder y tras las rejas.

Según testimonios, los primeros días de reclusión de los antiguos ejecutivos no fueron fáciles. Las comodidades fueron llegando solo según la estadía se extendía, y así fue cómo consiguieron las camas, los aparatos de aire acondicionado y, más pronto que tarde, los teléfonos celulares, la conexión a internet y hasta unas máquinas de hacer ejercicio.

Cazador cazado

No tuvo la misma suerte otro de los protagonistas de la historia, el coronel del ejército y oficial de Contrainteligencia, Juan Carlos Álvarez Dionisi, alias El Tiburón, quien estuvo a cargo de las pesquisas que pusieron tras las rejas a los dos primeros y, aún antes, al llamado Rey de la Cabilla.

Nadie sabe exactamente qué pasó para que, dos años después de su llegada entre vítores a Guayana, aquel hombre cuarentón, alto, moreno, y de porte marcial, tras ser aclamado como héroe terminara como cazador cazado y en la misma celda junto a quienes comenzó a investigar.

Maduro denunció al presidente de Ferrominera en junio de 2013, en aquellos días que se estrenaba al frente del poder Ejecutivo con la bandera de la lucha anticorrupción. Video: Youtube/Luigino Bracci Roa. https://www.youtube.com/watch?v=iKe-EglXRyA

Los detalles de esta parábola se conocieron por el expediente Nº 47 16.156 – 13 que entonces reposaba en el Juzgado Cuadragésimo Séptimo en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas y que, para junio de 2013, un informante entregó al diputado de la Asamblea Nacional, Andrés Velásquez.

Los relatos impresos en esos documentos revelan un daño patrimonial por más de 1.113 millones de dólares y en consecuencia, una red de extorsión que a cambio de silencio, movió montos superiores a los 23 millones de dólares a cuya cabeza estaba El Tiburón.

Álvarez llegó a Guayana en 2011 con una misión propia de un Elliot Ness. Tenía que investigar la hasta entonces inexpugnable “mafia de las cabillas” que mortificaba al Gobierno Nacional, pues minaba el rendimiento de una de las principales empresas básicas del Estado y mermaba la distribución de un insumo esencial para la construcción de los grandes proyectos de viviendas que el Ejecutivo patrocinaba.

Como resultado de las pesquisas de Álvarez, quedó detenido Luis Velásquez, director de comercialización de Sidor (Siderúrgica del Orinoco, principal transformadora de hierro en el país, de propiedad estatal) y presidente de las comisiones de transición de las empresas Orinoco Iron y Matesi, amigo cercano del Gobernador del estado Bolívar, el ex general del Ejército Francisco Rangel Gómez. A Velásquez se le acusó de comandar una red paralela de venta de las cabillas producidas por la empresa estatal.

La detención de Velásquez –quien desde entonces pasó a ser conocido por la opinión pública con el mote de El rey de la cabilla– abonó la fama del coronel Álvarez como investigador recio y eficaz.

“El que tenga pruebas, hermano, que las presente; que no hablen tanta paja. Sencillamente, que las presenten. Es un compatriota nuestro, es parte del partido (PSUV), es un amigo nuestro y seguirá siéndolo”, sorteó Rangel Gómez al ser consultado por la prensa sobre las acusaciones contra Velásquez que amenazaban con salpicarlo.

Velásquez, que pasó un tiempo prisionero en las celdas de la DGCIM en el sector Boleíta Norte de Caracas, a la postre quedaría libre. Sin embargo, en esa oportunidad, su reclusión lució como un emblema de una campaña anticorrupción que esta vez sí partía en serio y que tenía en el coronel Álvarez Dionisi su campeón.

Antes de enrolarse en esa cruzada, Álvarez Dionisi había figurado como secretario privado del Gobernador del estado Carabobo (centronorte de Venezuela) entre 2004 y 2008, el ex general de la Guardia Nacional Luis Felipe Acosta Carlez. El coronel llegó a sonar como posible candidato oficialista a la Alcaldía de Valencia (capital de Carabobo) en 2008.

Pero en algún momento la trayectoria del paladín se torció. Después de sus éxitos investigando Sidor, puso bajo su radar los negociados en el sector inmobiliario de Ciudad Guayana y en Ferrominera. El punto de quiebre pudo haber sido el mismo año 2011. Entonces, según el expediente, ya extorsionaba a los sospechosos de irregularidades, en lugar de presentarlos a la justicia.

Siempre según los documentos filtrados, uno de los primeros a los que Álvarez llamó para plantear el chantaje fue al abogado y empresario Yamal Mustafá, contratista de la gobernación del estado Bolívar.

Asuntos internos

El diputado de la oposición, Andrés Velásquez. denunció en 2013 una mafia que comenzaba en la Gobernación del estado Bolívar y llegaba hasta Ferrominera y otras empresas básicas. Video: Youtube/reporterodc. https://www.youtube.com/watch?v=zuuFeaVoCbQ

Me increpó diciéndome que por yo ser amigo del gobernador (Francisco) Rangel, estoy señalado en un organigrama, que me mostró, donde aparecía, además de otras personas, mi nombre”, sale Mustafá declarando a la DGCIM.

Mustafá, abogado de origen palestino, ha sido conocido en Ciudad Guayana por su empresa de alimentos Corporación de Alimentos Brindisi (Corpobrica) y, más recientemente, por su papel de editor de medios al frente del diario Primicia, creado en 2011.

El diputado Andrés Velásquez ha denunciado de forma activa el rol clave de Mustafá en el entramado que controlaba los contratos de servicios otorgados por la gobernación local.

Tanto que, en julio de 2013, puesta ya a la luz la olla de Ferrominera, el diputado opositor entregó a la Fiscalía documentos que mostraban cómo las empresas de la familia de Mustafá habían acaparado obras y servicios, que iban desde la entrega de canastillas hasta tickets de alimentación para los empleados regionales a través de la empresa Credilab.

A cambio de su silencio, testimonió Mustafá, El Tiburón le pidió un millón de dólares que, aunque no los pagó, “quedó la amenaza de que en cualquier momento me involucraba en este caso o en cualquier otro, ya que soy un empresario conocido en la región”.

El caso de las cabillas tenía especial importancia, pues, según Mustafá, “los medios de comunicación de la región, afectos a la oposición, pretendieron involucrar al ciudadano Gobernador del estado Bolívar y su familia, el cual evidentemente no estaba involucrado en el escándalo que produjo la investigación”.

Los pagos que el coronel exigió se extendieron hasta el sobrino de 27 años de Mustafá, Manuel, propietario de las empresas Consorcio Ferromineral LLC, Metals Alloys LLC, Muszam Investment INC, DMG Audio, C.A y Gremaca –registradas en Venezuela y en el estado de Florida, Estados Unidos–, todas clientes de Ferrominera Orinoco, recién creadas ese año y con razones sociales tan diversas como decoración de interiores hasta importación y exportación de material ferroso.

En determinado momento, los intercambios telefónicos entre el coronel Álvarez y el empresario se hicieron tan frecuentes que les pareció preferible encontrarse en persona. Las reuniones tuvieron lugar en Puerto La Cruz (estado Anzoátegui, noreste de Venezuela) y Puerto Ordaz, en la casa de Mustafá.

Al mismo tiempo, la persecución  de Álvarez Dionisi se hacía “agobiante” para el entonces presidente de Ferrominera Orinoco, Radwan Sabbagh Achkar, quien desde 2006 permanecía en el cargo.

A Álvarez Dionisi lo llamaban El Tiburón y, aunque se movía como pez en el agua en los órganos de inteligencia del Estado, terminó como un cazador cazado.

Cuando otros gerentes entraban y salían de la dirección del atribulado grupo de fábricas del complejo ferrosiderúrgico, Sabbagh era referencia por su estabilidad y por ser el anfitrión favorito del fallecido líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, en sus visitas a Guayana.

Algunos atribuían su estabilidad a su relación con el gobernador Rangel Gómez, con quien trabajó en la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) en el 2002.

Sabbagh dijo haber conocido a El Tiburón por una llamada del abogado Gustavo Blanco, asesor de la empresa Comodities Minerals Enterprisde (CME), propiedad del empresario Tyrone Serrao, y entonces cliente de Ferrominera Orinoco.

Según el testimonio de Sabbagh, Blanco le llamó para decirle que estaba en Puerto la Cruz con Mustafá y que “se encontraron con una persona del DIM y que esa persona hablaba de una supuesta mafia del hierro”, dijo en su declaración a la DGCIM el 8 de mayo de 2013, a las 5:30 de la tarde.

En su teléfono le mostró fotografías del organigrama de la supuesta mafia del hierro. “Le pregunté (a Gustavo Blanco) de dónde conocía él a ese coronel y él me respondió que él junto a Yamal eran abogados de Luis Velásquez, que había sido detenido meses antes por el caso de las cabillas y me dijo que Álvarez fue quien había llevado a cabo esa investigación”.

Sabbagh dijo estar dispuesto a reunirse con el coronel pero, según su testimonio, Blanco le dijo que El Tiburón sólo se reuniría con él en la casa de Mustafá.

“A finales del mes de noviembre de 2011 recibí la llamada de que ese día, a las cinco de la tarde, me debía dirigir a la casa del abogado Mustafá a reunirme con El Tiburón (…) fui guiado por teléfono por el propio abogado Yamal Mustafá, entré a su residencia y en la parte de atrás me esperaba el coronel Álvarez Dionisi”.

Sabbagh y El Tiburón quedaron solos. Conversaron por largo rato hasta que el coronel se levantó, agarró una mochila, se puso la gorra e intentó salir.

“El abogado Yamal Mustafá, que se encontraba afuera de la sala, al ver que el coronel se marchaba preguntó si todo estaba bien pero el coronel respondió que pronto vendría una comisión a buscarme. Mustafá intercedió para hacerle entender al coronel Álvarez que eso no era conveniente, con lo cual el coronel volvió a sentarse en el mismo sillón”.

El Tiburón habló a Sabbagh sobre el organigrama de la mafia del hierro y el barco con droga que se encontraba en el puerto de Ferrominera Orinoco “y yo le dije que fue la propia Ferrominera quien realizó la denuncia sobre esa droga”, relató el ex presidente.

En ese encuentro el coronel les pide 20 millones de dólares para no generar “un escándalo” similar al de las cabillas. Pidió papel y lápiz y sobre un pedazo de cartón escribió el número 20 y luego lo quemó por seguridad.

“Yo le dije que todo eso era mentira, que era chisme (… ) me respondió con una mirada fría que nunca olvidaré y me dijo textualmente: ‘es más difícil demostrar la inocencia preso que en libertad'”.

Sabbagh accedió a pagar por temor a que tuviese alguna repercusión política, pues se le asociaba con Rangel Gómez y con el Gobierno. “Me fui a mi casa sin saber muy bien que es lo que iba a hacer y con ese gran sentimiento de impotencia de temor por lo que había pasado, pensé en cómo habían actuado en la zona cuando se llevaron a Luis Velásquez, el cual tenía dos meses preso sin juicio y en ese momento mi único hijo tenía diez meses de nacido. Pensé que el mundo se me venía encima”.

Así que consiguió el dinero a través de las empresas CME y Duferco que, a su vez, depositaban a las cuentas de Mustafá. “Le manifesté mi conformidad con el único propósito de solventar el problema con Manuel Mustafá”, declaró el empresario.

Radwan Sabbagh, ex presidente de Ferrominera, hoy permanece preso en la sede de la contrainteligencia militar del estado Bolívar. Foto: Antonio García Jr.

Fue así como suministró una cuenta en Barbados a nombre de Logistic Trading and Services LTD para que los clientes hicieran sus depósitos y posteriormente él hiciera las transferencias al destino indicado por el coronel; la misma cuenta en la que, según la denuncia del diputado Velásquez a la Fiscalía, se pagó la compra de unos autobuses de la Gobernación de Bolívar por una triangulación financiera.

De acuerdo al testimonio de Yamal Mustafá, de sus cuentas se hicieron 12 transferencias en dólares a Nueva York, Canadá y Florida, así como 27 operaciones en bolívares entre transferencias y dinero en efectivo; un total de poco más de 4,4 millones de dólares y 2,5 millones de bolívares.

Pero en 2012 y ya harto de la situación, Sabbagh denunció la extorsión al entonces presidente de la CVG,  Rafael Gil Barrios, al mayor general Cliver Alcalá y finalmente al general Hugo El Pollo Carvajal, quien se desempeñaba como director de la DGCIM.

Otros recién incorporados a la cartera de clientes fueron sobornados por el coronel, quien, con carpeta en mano y con el caso de las cabillas fresco, amenazaba a empresarios y gerentes.

Ante cualquier contratiempo, Álvarez Dionisi contactaba con Mustafá y con Carlos Vieira (de la empresa Viherca) y éste a su vez con el presidente de Ferrominera Orinoco, Radwan Sabbagh, quien hacía los contactos y resolvía con los clientes el pago.

Con este mismo procedimiento el representante de la empresa Corinsur, Douglas Flores, accedió a pagar un dólar por tonelada de mineral despachado por Ferrominera Orinoco, aunque la  aspiración de Álvarez –dijo Flores a las autoridades– era conseguir cinco dólares por tonelada.

Según Flores, el coronel insistía diciéndole, “te meto preso y después averiguo, es mejor defenderse afuera que defenderse preso”. Fue así como accedió a pagar 800.000 bolívares. El dinero viajó en una caja desde el aeropuerto Manuel Carlos Piar de Puerto Ordaz.

Los favores que recibía Álvarez iban desde entrega de equipos de computación, cajas llenas de dinero, transferencias y, según Néstor Moreno, quien trabajaba con el coronel desde el caso de las cabillas, en la última campaña electoral le depositaron “300 mil bolívares para hacer los bigotes para la campaña del actual presidente de la república”.

Otros funcionarios, como el ex gerente de comercialización y ventas de Ferrominera Orinoco, Juan Aníbal Vásquez, pagaron dos millones de dólares a través de “contactos internacionales” y su asistencia a la empresa Miami Trust.

Final del casting

A pesar de la abundancia y aparente solidez de los testimonios, el Ministerio Público solo imputó al coronel Álvarez Dionisi y tres presuntos cooperadores en la extorsión –Carlos Viera, Carlos Martínez y el primer teniente de la Guardia Nacional, Néstor Arturo Nieves.

De acuerdo con el expediente del caso, en Ferrominera hubo una serie de ilícitos que suman daños patrimoniales por al menos 1.113 millones de dólares. Foto: Anibal Barreto.

Mientras que por el desvío de una partida presupuestaria de 295 millones de bolívares, a Radwan Sabbagh y cuatro gerentes más, entre ellos dos mujeres.

Los primeros meses los imputados estuvieron detenidos en la sede del Sebin en Caracas. Allí estrenaron la célebre celda llamada La Tumba, según se denuncia en una solicitud de amparo presentado por los abogados de El Tiburón en 2013.

En esa celda se somete a los presos a aislamiento total, supervisión de 24 horas por circuito cerrado de televisión y bajas temperaturas.

Además de esos rigores, siempre según la denuncia, al coronel se le privó el acceso a los medicamentos que regularmente se le administraban para combatir un cáncer de piel que sufría en la cara. Carlos Viera, el joven ejecutivo de Viherca, en esas condiciones intentó quitarse la vida durante 2013.

Apenas el pasado 23 de abril se celebró la primera audiencia preliminar del juicio, y mientras Álvarez Dionisi sigue preso en la sede de Ramo Verde, el resto de los actores siguen en esa cárcel  especial de Ciudad Bolívar.

Casi en simultáneo, el proceso por las irregularidades en Ferrominera mostró un primer resultado: las exgerentes María Acosta y María Rodríguez  se declararon culpables del desvío de una partida presupuestaria, y el 30 de abril el Tribunal 9º de Control del Área Metropolitana de Caraca les condenó a cinco años de prisión, de los cuales ya han pagado dos. Se les acusó de los delitos de peculado doloso y malversación agravada.

El ex gerente técnico de Operaciones, Ángel Ramón Campero Franco, también admitió responsabilidad por la comisión de los delitos de peculado doloso propio, en grado de cooperador y en poco menos de 12 meses saldrá en libertad.

Sabbagh y el consultor jurídico, Noel Ramírez, eligieron otro camino y mientras esperan su juicio buscan que se les rebaje la pena para admitir los hechos, como al resto de los imputados.

Al expresidente de la estatal se le acusa de peculado doloso propio, malversación agravada, evasión de procedimientos de licitación y concertación de funcionario público con contratista.

No es el caso del empresario Yamal Mustafá, a quien el tribunal de control le dio una medida de sobreseimiento luego de no encontrar elementos para mantenerlo preso la misma noche del 30 de abril, cuando todos fueron presentados en el Tribunal 9° de Control. La decisión, sin embargo, no se tradujo en su libertad pues los fiscales apelaron y minutos después exigieron una suspensión de la medida.

Esa es la razón que ha mantenido a Mustafá en las dos últimas semanas en Caracas, esperando la decisión de la Corte de Apelaciones. En el rotativo que dirige, el diario Primicia, han publicado un editorial titulado “La Doctrina de la Real Malicia y el Juicio Paralelo”, en la que defienden la sentencia y enfilan baterías contra el diario Correo del Caroní, el único medio impreso del estado Bolívar que ha reseñado los pormenores del caso desde 2012.

Ahora en espera obligada con Álvarez Dionisi, su alegado extorsionador, Mustafá, Sabbagh y el propio coronel siguen aguardando para saber quién de ellos quedará nominado para la eliminación y quién seguirá formando parte de la vecindad. Hagan juego, señores.

Guri se está secando

Pese a la millonaria inversión de 38 mil millones de dólares para la generación termoeléctrica, Venezuela está al borde del oscurantismo. Guri suministra el 64% de los 18 mil megavatios que demanda Venezuela. Sin embargo, está 8 metros por debajo del nivel que tenía en enero de 2014 y 6 menos que su promedio histórico. Se avecina una crisis eléctrica nacional

César Batiz, Clímax

A los administradores del sector eléctrico los problemas les llegan juntos. Los ríos contribuyentes no suministran la suficiente agua; las obras termoeléctricas, en que se gastaron más de $30 mil millones desde 2010; no ofrecen la cantidad de megavatios necesarios para garantizar el servicio eléctrico sin interrupciones y el embalse del Guri baja a un ritmo desproporcionado.

Para colmo, en la central hidroeléctrica comienzan a otear en el horizonte escasas lluvias. Por eso, ahora que está por entrar el periodo seco, el Guri necesita un diluvio para evitar una emergencia que podría ser peor a la de 2009 y 2010, cuando los aguaceros salvaron al país de más horas a oscuras.

El primero en encender la alarma fue el ministro de Energía Eléctrica, Jesse Chacón. Claro, no podía ser de otra forma. Como máxima autoridad del sector tiene acceso a la data precisa de lo que ocurre en el embalse del sistema hidroeléctrico más importante del país, el mismo que suministra al menos 64% de los cerca 18 mil megavatios que demanda Venezuela en la actualidad.

Chacón cuenta con dos herramientas de cálculos matemáticos diseñadas para medir el comportamiento del embalse. También posee la data histórica de la contribución de la cuenca del Río Caroní, desde 1950 a 2013, lo que permite monitorear el presente y proyectar el futuro de la central hidroeléctrica.

El 7 de octubre en una rueda de prensa en Anzoátegui, acompañado del gobernador de la entidad, Aristóbulo Istúriz, el ministro con los números actualizados del embalse dijo:

“El bajo nivel de la represa del Guri, por la alta demanda del servicio eléctrico, es la causa de que se haya registrado más apagones en Anzoátegui y el resto del país durante septiembre”.

Foto: mw2.google.com

Aseguró, asimismo, que la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar “está ocho metros por debajo del nivel que tenía en enero de 2014 y tiene 6 metros menos que su promedio histórico”. Finalmente, cerró advirtiendo que para finales de año y principio del 2015 se espera un nuevo periodo de sequía, como es costumbre en Venezuela, de la misma forma que sucedió del 2001 al 2003 y del 2008 al 2010, este último el año del decreto de emergencia eléctrica.

Aunque Chacón insiste en adosar la responsabilidad a los usuarios con la etiqueta de derrochadores de energía, los expertos José Aguilar y Miguel Lara, este último fue gerente de la Oficina de Planificación del Sistema Interconectado de Guri, le devuelven la pelota a su terreno. Señalan la mala administración del embalse en medio de un periodo de lluvia que no fue muy lluvioso.

Foto: farm4.static.flickr.com

Coinciden en puntualizar que el Guri fue diseñado para soportar 32 meses de sequía, pero para ello deben cumplirse con parámetros operativos que evitan el descenso a la cota de 240 metros sobre el nivel del mar, punto en el cual sería casi imposible mover las turbinas de la hidroeléctrica.

“Para que pueda sobrellevar esos tres años seguidos, la producción del Guri debe ajustarse a 40.000 Gwh al año. Es decir, unos 110 Giga vatio por hora (GWh) por día. Pero sabemos que se le estuvieron exigiendo al embalse unos 145 Gwh por día, unos 52.000 Gwh este año”, informó Lara, quien además fue responsable, entre otras actividades, de velar por el funcionamiento de la central hidroeléctrica.

De lo mojado a lo seco

Entre 1950 y 1964, miembros de una empresa de ingeniería estadounidense llamada Harza Engineering estudiaron detenidamente los periodos de lluvias y sequías de la cuenca del Río Caroní. Tenía como fin diagnosticar de qué tamaño debía ser el embalse de la central hidroeléctrica Simón Bolívar que el gobierno de Marco Pérez Jiménez proyectaba construir en esa zona de Guayana.

Ya entonces se conoció que en esa cuenca el periodo de lluvia va de mayo a octubre, con los meses de junio, julio, agosto y septiembre como los de mayores aguaceros. La época seca se extiende de noviembre a abril, con un incremento de la sequía entre diciembre y marzo.

Ingeniero José Aguilar. Foto: encrypted-tbn1.gstatic.com

Cuenta Aguilar, consultor internacional e ingeniero venezolano, que gracias a esos estudios se construyó el embalse con capacidad para soportar 32 meses de sequía.

Desde entonces también se acumula la información que permite saber que el caudal histórico de agua que ingresa al Guri es de 4.866 metros cúbicos promedio anual; y que 4.175 metros cúbicos al año se considera una sequía fuerte.

“Ahora está a 3.600 metros cúbicos y es posible que termine el año por debajo de 3.300. Peor que en 2001, cuando llegó a 3.337 metros cúbicos”.

Lara especifica que entre mayo y septiembre ingresa 75% del agua del embalse. Pero evidentemente, de acuerdo con las palabras del propio ministro, eso no ocurrió así, porque “la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar está ocho metros por debajo del nivel que tenía en enero de 2014”. Aún más grave, porque el primer mes del año es uno de los más secos.

Mayor Luis Vargas, meteorólogo especialista en Observaciones y Climatología. Foto: lanacion.com.ve

El criterio del mayor Luis Vargas, del Servicio de Meteorología de la Aviación, es que noviembre debe terminar en gran parte del país el periodo lluvioso.

“Solo eventos como vaguadas esporádicas o efectos locales nos traerán lluvias después de noviembre. Aunado a eso se prevé que inicie el fenómeno El Niño finalizando el año o empezando 2015, lo que traería un periodo seco bastante fuerte”.

Tanto Aguilar como Lara aseguran que Chacón tenía la información para tomar las medidas adecuadas y encender las alarmas cuando comenzara el periodo de sequía. Pero para hacerlo tenía que utilizar más las plantas termoeléctricas que se encuentran fuera de Guayana, en muchas de las cuales se invirtieron $38 mil millones en el marco de la emergencia eléctrica decretada en febrero de 2010.

Una emergencia

Desde junio de 2009, el Gobierno del presidente Hugo Chávez comenzó a pregonar la necesidad de tomar medidas en el sector eléctrico debido a la fuerte sequía —que entonces se vendió como la peor en la historia. “Falso. Desde 1950 ocurrieron 10 peores”, señaló Aguilar. Lara recuerda que en los 15 años del chavismo se registró una trilogía seca consecutiva, 2001, 2002 y 2003, en el cual 2001 fue el año más seco en la historia del embalse, con 3.337 metros cúbicos de promedio anual de aporte al Guri. Mientras que 2002 y 2003 estuvo por debajo de la entrega habitual de la cuenca.

Sin embargo, la emergencia se decretó en febrero de 2010, momento en el que la contribución al embalse era de 4.175 metros cúbicos, cifra considerada entonces por la vocería oficial como sinónimo de sequía fuerte.

Como lo vieron los ingenieros de la empresa estadounidense Harza, entre 1950 y 1964, en Guayana el ciclo de sequía no es mayor a 32 meses y lo será así al menos por los próximos mil años o hasta que el planeta deje de ser el que conocemos hoy.

Entonces si el llamado Niño, al que Chávez echó la culpa de los problemas eléctricos, comenzó en 2008 ¿Por qué dejar el decreto de emergencia para 2010, casi 32 meses después?

Precisamente, desde 2008 se sabía que vendría la emergencia, por lo menos eso se denota de una carta enviada el 19 de septiembre de ese año a una funcionaria de Corpoelec llamada Ana María González.

La misiva está firmada por Joaquín Mavares, representante en América Latina de la empresa Pro Energy, compañía radicada en EEUU que está presente en al menos 20 obras eléctricas ejecutadas desde 2005 a 2012 en Venezuela, entre ellas las 12 realizadas por Derwick Associates y las cinco de Pacificc Rim Energy.

Mavares en la correspondencia agradece la visita efectuada por representantes de Corpoelec a la sede de Pro Energy en Sedalia, Missouri, y ratifica que trabajan en sociedad con Pacificc Rim Energy para ofrecer equipos para generación eléctrica.

“Estimada Ana, en estos proyectos de emergencia sabemos que hay muchas piezas que armar y el tiempo es indispensable para el buen funcionamiento de ellos, por lo que queremos ofrecer nuestro total soporte a Corpoelec”, apunta. Al final, Pro Energy se quedó como subcontratista de Derwick. Alguien jugaba con las cartas marcadas.

Aguilar no pone en duda en que, ya para septiembre de 2008, los estudios de Corpoelec permitían saber que existía solo un 2% de probabilidad de alcanzar la cota de 240 msnm, el nivel crítico del Guri. Año y medio después, en febrero de 2010, Chávez decretó la emergencia eléctrica y desde entonces, según los cálculos de Aguilar,

38 mil millones de dólares salieron de las arcas de la Nación, casi todo para la generación termoeléctrica. ¿Y dónde están?

Este es el momento más adecuado para utilizar las máquinas generadoras de los megavatios comprados con el concurso de los $38 mil millones. Según Aguilar, en todo el país unos 16.424 Megavatio (Mw) termoeléctricos se encuentran instalados, pero de ellos cerca de 10 mil se hallan indisponibles por falta de mantenimiento o dañados.

El gran soporte del Sistema Eléctrico Nacional son los 9 mil Mw que salen de Guri, colocándose incluso al filo de los límites de transmisión.

Aguilar sugiere que si estuviera disponible 90% de los 16.424 Mw, la sobre exigencia a la central hidroeléctrica Simón Bolívar y por lo tanto al embalse del Guri sería menor y con ello se evitaría poner peligro los límites operativos y el descenso hasta la cota 240 metros sobre el nivel del mar.

Ing. Miguel Lara, exgerente de la Oficina de Planificación del Sistema Interconectado de Guri. Foto: media.eltiempo.com.ve

Detalla Lara que el parque térmico debería ser capaz de producir 73.000 GWh al año o unos 200 diarios, lo que facilitaría que el Guri ajuste la generación a 110 Gwh al día, pero las plantas termoeléctricas apenas alcanzan los 145. Es decir, 53.000 al año.

Más allá de esta numerología, a efecto del ciudadano común, solo queda una explicación. Si no existe la cantidad necesaria de energía térmica y el Guri desciende 8 metros en época de lluvia y el periodo de sequía está por comenzar, las autoridades eléctricas se verán obligadas a racionar, es decir, a más apagones.

“Ya no pueden apagar las empresas básicas de Guayana como lo hicieron en 2009. El parque industrial del país está en su mínima capacidad de producción. ¿Entonces a quién le van a quitar los megavatios? Al resto del país, en especial fuera de Caracas, estados que son los más afectados por la mala gestión y la corrupción del sector”, indicó Aguilar.

En septiembre de 2010, el entonces viceministro de Desarrollo Eléctrico, Javier Alvarado, afirmó en una entrevista en Venezolana de Televisión: “vamos en camino a tener un sistema más robusto y más balanceado para que venga el Niño, la Niña y la familia completa… no importa estaremos preparados para trabajar por el país”.

Cuatro años después y la gestión de dos ministros, el Sistema Eléctrico Nacional reza por un diluvio que llene el embalse de Guri.

Foto: vtv.gob.ve

Preguntas para el chavismo sincero y de pueblo

Damián Prat, Publico & Confidencial

Todos somos venezolanos. Millones que han apoyado al llamado “chavismo” lo han hecho con esperanzas legítimas.

A ellos me dirijo. Excluyendo de este mensaje al grupo de corruptos, a los del cogollo de enchufados que hablan de “socialismo” pero “viven como Rockefeller”, a los que saben que todo es una farsa y hablan de “defender la revolución”, cuando en realidad lo que quieren es que los de abajo les defiendan a ellos el control del poder y de los negocios.

Excluyendo a ese grupo, pequeño aunque con mucho poder, pero absoluta minoría dentro del ancho universo de venezolanos del pueblo que se ilusionaron con el mensaje de la revolución y se han sentido chavistas.

Este mensaje y éstas preguntas son para esos cientos de miles de chavistas sinceros, seguramente millones, que habrán de reencontrarse en su dignidad plena con otros cientos de miles, sin duda millones de compatriotas que anhelan y luchan por un cambio democrático y progresista desde la oposición y la unidad democráticas.

Todos somos venezolanos. No más odio ni exclusión. ¡Vamos a construir el futuro!

— ¿Cómo es que hoy tenemos esta “madre de crisis económica” si llevamos 10 años ininterrumpidos de la más colosal bonanza de ingresos petroleros jamás imaginada?

Deberíamos vivir la “edad de oro” de una industria, una agricultura próspera.  Esa fue la promesa hace algo más de una década: la edad de oro.

En lugar de eso tenemos la más alta inflación del planeta, una severa escasez de casi todo, dependencia total de las importaciones, una criminalidad que nos agobia a todos, los hospitales en el suelo sin insumos ni medicinas.

¿Cómo sucedió eso?

—  Si, ya sé que Maduro y el gobierno hablan de “la guerra económica de la burguesía que esconde los productos”. Lo repiten en el canal 8 y todos los jerarcas burócratas. Y ahora dicen que la culpa de las colas es de los supermercados que “conspiran” al no tener suficientes cajeras.

— ¿Por qué, entonces, hay escasez de cemento y de cabillas si todas las fábricas están estatizadas desde hace 5 o 6 años y el control absoluto es de los jerarcas del gobierno?

Más aún, la escasez de cemento y de cabillas comenzó poco tiempo después de la estatización. ¿No queda evidente que es el “estatismo salvaje” el causante de la escasez?

Y otra: ¿Por qué ahora hay que hacer colas largas y humillantes para comprar una bombona de gas desde que todo fue estatizado y es Pdvsa Gas Comunal? ¿Por qué las colas más terribles son las de Mercal, Pdval y los Bicentenarios, si los que mandan y ponen cajeras son jerarcas del gobierno?

—  ¿Por qué hay escasez de azúcar si el 80% de los centrales azucareros los maneja el gobierno? ¿Y de leche y carne, si más de dos millones de hectáreas fueron expropiadas y ahora muchas de las otroras fincas productivas las maneja el gobierno?

— ¿Por qué las plantas de Alimentos Polar, por ejemplo, las de Harina Pan, son las únicas 100% productivas, mientras las estatizadas apenas producen 10% de su capacidad, creando la escasez?

¿De quién es la “guerra económica” contra el pueblo?

—  ¿Por qué Sidor, que producía más de 4 millones de toneladas de acero y casi 400 mil toneladas de cabillas al año, hoy a seis años de estar estatizada apenas llega al 25% de aquello?

¿Por qué entre Venalum y Alcasa producían 630 mil toneladas de aluminio todos los años y eran la tercera fuente de ingresos en divisas de la nación al exportar la mitad de aquello, pero ahora, tras años de haber apartado a sus técnicos para ponerla en manos de burócratas rojos, entre ambas apenas producen 28% de aquello y, para colmo, tenemos que importar aluminio que “la revolución” le compra a la transnacional gringa Alcoa?

¿Por qué FMO produce apenas 38% de lo que siempre hizo? ¿Y Bauxilum no llega a 30%?

¿Por qué las briqueteras, después que las estatizaron y las controlan los jerarcas rojos rojitos, no producen ni 20% de lo de antes?

—  ¿Por qué la producción de oro de Minerven es el 20% de lo que solía ser, perdiéndose cientos de millones de dólares en ingresos a la nación y ahora le entregan el mapa minero a una transnacional de China?

— ¿Por qué estamos importando gasolina desde “el imperio” y Pdvsa anuncia tener que importar petróleo ultra ligero desde Argelia para poder hacer las mezclas del crudo pesado de la Faja, tras haber abandonado las inversiones en los cientos de pozos de Monagas y otras zonas?

¿Por qué Pdvsa ha tenido que pedir préstamos que suman 12 mil millones de dólares a las transnacionales de EEUU y Europa como Chevron, Repsol, Halliburton, ENI, etc?

¿El bla bla “anti imperialista” es un discurso caza incautos?

—  ¡Ah! Pero después de 11 años de control de cambios, de cadivismo rojo, de controles y la más gigantesca corrupción que se recuerde con la boliburguesía roja y sus testaferros y socios, Maduro y los jerarcas del gobierno dicen que “el control de cambios es revolucionario porque los dólares son del pueblo”.

—  ¿Si? ¿Revolucionario? ¿La corrupción que ha desaparecido al menos 30 mil millones de dólares con empresas de maletín de boliburgueses en conchupancia con jefes de Cadivi, es “ser del pueblo”?

—  Por cierto, ¿Por qué ningún gobierno de izquierda de América Latina (Brasil, Chile, Ecuador, Bolivia, Uruguay y ni siquiera Nicaragua) tienen control de cambios ni han estatizado ninguna finca y ninguna industria?

Parece que es atrasada y ruinosa la que manda en Venezuela, copiando a la ruina cubana. En ninguno de esos países hay inflación o es muy baja. ¿Por qué será?

—   ¿Saben cuánto petróleo se regala en la dizque “solidaridad petrolera” a 20 países?  El Informe del BCV indica que van ¡59 mil millones de dólares! y que 39% de ese total es para sostener a los Castro en Cuba. ¡Qué desastre!

¿Saben que a Cuba se le entregan a diario 110 mil barriles de petróleo pero su refinería en Cienfuegos solo procesa 40 mil, de modo que el resto del regalo ellos lo revenden en el mercado internacional?

Primero hay que eliminar esa regaladera o ese “subsidio” antes de aumentar el precio de la gasolina dentro de Venezuela.  ¿O no?

—  ¿Saben que la mitad del ingreso petrolero del país no entra en el presupuesto nacional porque va a parar a esa “caja negra” del Fonden que no es controlado ni auditado por la Contraloría ni por la AN? ¡Qué manguangua de guisos se harán!

—  ¿Saben que la Hidroeléctrica Tocoma tiene 4 años de atraso y más de un año totalmente paralizada?

¿Alguien se acuerda de las promesas de Petro San Félix, de la Ciudad del Acero y la Ciudad del Aluminio, de la Planta de Pulpa y Papel, de los “elefantes rojos” de las Termoeléctricas de Sidor, del Plan Ferrocarrilero nacional desde los Llanos a Guayana, la refinería petrolera en Cabruta o la Planta de Cemento de Monagas?

¿Saben que en Guayana no se ha construido NI UNA SOLA industria nueva para transformar acero o aluminio tras 15 años de súper riqueza de ingresos petroleros?

¿Dónde están los reales?

—¿Saben que la deuda externa que era 33 mil millones de dólares en 1998 ahora supera los 210 mil millones de dólares y que en parte por eso, ya ni China ni nadie quiere prestar más y el gobierno no puede taparear la crisis a los realazos?

¿Cómo hicieron ese “milagro al revés” de arruinarnos en medio de diez años de vender el petróleo a 100 o más dólares el barril?

—  ¿Por qué aumentó la pobreza extrema en los últimos tres años según los informes del INE oficialista? ¿En cuál gaveta olvidada quedaron misiones positivas como Vuelvan Caras para formar a los jóvenes en oficios productivos?

—Hay más para reflexionar y dialogar amistosamente. Será el reencuentro. Los que creyeron y los que no creyeron tenemos que pensar y actuar juntos por un futuro progresista, de justicia social, por una Venezuela productiva.

El polvorín de Sidor

César Miguel Rondón, El Nacional

Habíamos leído en estos días que Maduro en rigor nunca fue obrero, aunque si se destacó como dirigente sindical en el Metro.

Pero, paradójicamente, una de las características de su proceder gubernamental es que no se las lleva bien con los obreros. Para muestra, dicen, basta un botón.

Pues en este caso es un botón que ya está tiznado de sangre. Leo en el Diario 2001: “GNB paró a los obreros. Dos trabajadores resultaron heridos luego de que efectivos de la Guardia enfrentaran con gas y perdigones a la manifestación realizada en Puerto Ordaz.

El Correo del Caroní, en Ciudad Guayana: “Gobierno acciona su fuerza militar para acabar con protesta en Sidor. El Ejecutivo nacional intenta resolver la aguda conflictividad laboral en la acería a fuerza de bombas lacrimógenas y perdigones, dinamitando cualquier posibilidad de restablecer las negociaciones con Sutiss”.

Y se destaca una cita de José Luis Hernández, el presidente de Sutiss:“Presidente Nicolás Maduro, salga de Miraflores y venga a escuchar a los trabajadores que hoy lo estábamos esperando (…) el pueblo quiere es inversión, que bajen el alto costo de la vida, que metan presos a los que están robando y que metan a la GNB en las comunidades para que desarticulen a los armados”.

A propósito de esta convocatoria a Maduro, no solo este dirigente sindical lo convoca, también lo hace la diputada al Parlatino, ex ministro del gobierno de Chávez y prominente dirigente del PSUV -todavía-, Ana Elisa Osorio.

Ella le habló a Maduro a través de su cuenta en Twitter: “Presidente Maduro desmantele las mafias de Guayana, ustedes saben quienes están detrás de ellas y no son los trabajadores. ¡Chávez Vive!

La señora Osorio disparó hondo, este sí es un torpedo a la línea de flotación.

Pero sospechamos que Maduro no irá a Ciudad Guayana, en su lugar prefiere mandar las tanquetas cargadas de perdigones y lacrimógenas.

Recordarán que en el aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana, aparte de felicitar las “heroicas acciones” de los guardias nacionales contra los estudiantes y manifestantes en los primeros meses del año, anunció que vendrían más tanquetas y más lacrimógenas y más perdigones.

Provea ayer destacaba: “El gobierno está sospechando, teme que vendrán más manifestaciones”. Con la pésima gestión gubernamental que están llevando adelante es obvio que esperan cada vez más indignación popular.

Y a más indignación popular, un gobierno de tan pocas opciones y con tan escaso talante democrático, sólo brindará más y más represión.

Por ello bien acota el Nuevo País que las fotografías que vienen de Sidor nos recuerdan, con las tanquetas blancas, los manifestantes y las humaredas, las fotografías de tantas ciudades del país en los primeros meses del año.

Ahora las victimas no son los estudiantes sino los obreros. La geografía ha cambiado un poco pero la represión es la misma.

El ocaso de Sidor

Han pasado seis años de la reestatización de la Siderúrgica del Orinoco, Sidor, propuesta impuesta por la acción “revolucionaria y socialista” de ex presidente Hugo Chávez. La consecuencia no ha sido otra más que la caída en picada de su producción. Con puntos rojos, ha perdido el 77% de su capacidad demostrada. A continuación, el porqué de la ruina

Damián Prat, Revista Clímax

En medio del abandono de inversiones, del mantenimiento menor, de la aguda escasez de repuestos e insumos para la industria pesada, luego de los seis años de estatismo o “socialismo”, tal como quiso venderlo Hugo Chávez, Sidor cerró, en el primer semestre de este 2014, con la misma cantidad de acero líquido que producía en 42 días —otrora, en sus tiempos normales.

La noche del lunes 30 de junio, justo al completarse la mitad del año, el reporte automático del SIPCA —Sistema Integral de Producción Comercialización y Administración—, arrojó un resultado: “se han producido 491 mil toneladas de acero en los primeros 181 días de 2014”.

El sistema control SIPCA es uno de tipo computarizado. Fue instalado por Ternium, trasnacional de origen argentino, que ganó la licitación en 1997 y que timoneó Sidor hasta los primeros meses de 2008. El programa computa y maneja todo el proceso de producción y comercialización desde el momento que un cliente hace un pedido hasta el despacho final, incluyendo todas las fases de producción con las especificaciones técnicas.

Pero ¿qué arroja esa cifra? ¿Cuál es la lectura que subyace en ese número?

Las 491 mil toneladas era la producción promedio que Sidor lograba cada 42 días en 2005, 2006 y 2007 —antes del cambio propugnado por el comandante de boina roja, hoy fallecido. Incluso, en los últimos 40 años, incluyendo los tiempos del plan de ampliación, a finales de los 70 del siglo pasado, llamado Plan IV, cuando ocurrió la instalación de acerías eléctricas modernas, la producción de un semestre no era tan baja.

En la gerencia “revolucionaria”, la siderúrgica apenas produce el 23% de lo que solía registrar. Esto es una drástica caída de 77%, ya que en épocas de alta productividad el promedio semestral era de 2 millones 150 mil toneladas y el anual de 4 millones 300 mil.

En 2007, último que funcionó la administración de Ternium, la industria tuvo un promedio mensual de 368 mil toneladas de acero líquido, de modo que alcanzaba las 491 mil toneladas cada 42 días en promedio.

Visto desde otro ángulo, el gobierno a través del Ministerio de Industrias y de la Corporación Venezolana de Guayana, CVG, junto a la jefatura de la empresa, se trazaron como meta —de acuerdo al Plan anual 2014— la modesta cifra de 2 millones 400 mil toneladas, muy por debajo de su capacidad demostrada. Sin embargo, por encima de los resultados de 2012, que fue 1 millón 722 mil toneladas y 2013, 1 millón 550 mil.

Si para el segundo semestre no se toman medidas muy enérgicas de inversión, compra de insumos y repuestos, reparación de equipos, Sidor podría cerrar 2014 con menos de un millón de toneladas de acero producido —el mayor desastre desde que la empresa fuera fundada en los albores de los 60 del XX.

En las entrañas de Sidor

La madrugada del 8 de abril de 2008, el coronel Ramón Carrizales, a la sazón vicepresidente de la República, anunció, en medio de una reunión de mediación con Ternium-Sidor y Sutiss, por el conflicto laboral, la decisión del gobierno nacional, o más bien resolución de Hugo Chávez, de reestatizar la siderúrgica.

El anuncio se concretó con un decreto tres semanas más tarde y después, en noviembre de ese mismo año, se ratificó en un convenio de compra por 1.970 millones de dólares más intereses a ser pagados en cuotas durante dos años.

Desde entonces, comenzó el declive productivo. Partiendo de los 4.3 millones de toneladas de 2007, en 2009, fueron 3.1 millones; en 2010, 2.4 millones; en 2011, 2.1 millones; en 2012, 1.7 millones y 1.5 millones en 2013. Estos guarismos forman parte de los Informes Anuales de Sidor, que son presentados por Ministerio de Industrias Básicas a la Asamblea Nacional.

En la primera mitad de 2014, no se llega ni a 500 mil toneladas, de modo que el resultado en diciembre de 2014 será peor que en 2013 y muy probablemente alrededor de tan solo 1 millón de toneladas de acero líquido.

En lo que va de año, las acerías han estado totalmente inactivas en al menos tres meses, pero en realidad la cuenta es mayor. Durante 12 días, del 3 al 14 de marzo, todos los hornos se paralizaron por falta de cal —agregado indispensable en la fabricación del acero.

Al detenerse la producción en las acerías, se paraliza el resto de las plantas. “Por ejemplo: máquinas de colada y laminadores, que le siguen en la cadena productiva. No había cal porque las deudas con los proveedores nacionales e internacionales eran tan hondas que suspendieron los suministros”, suscribe Carlos Ramírez, un empleado con 28 años de servicio y delegado de prevención y seguridad en la gerencia de Acerías.

Las deudas extremas con proveedores se repiten en todas las áreas. Es casi una constante de fabricación. Del 10 al 20 de junio tampoco hubo producción en ninguna acería debido a que los Pot-carriers se quedaron sin cauchos de repuestos. Estos últimos son los vehículos especiales de carga que retiran la escoria de los hornos.

El almacén estaba vacío, como en general ocurre con casi todos los insumos y repuestos. Casi todas las semanas hay ausencia absoluta de “nariceras” indispensables para el trabajo en algunas áreas como el mantenimiento de techos, especialmente porque los filtros industriales tienen al menos un lustro dañado.

“A inicios de junio, los trabajadores residentes en Ciudad Bolívar estuvimos más de una semana sin acudir al trabajo porque los autobuses del transporte de personal estaban estacionados. No encendían”, vuelve Carlos Ramírez. “Y uno de los dos grandes hornos de fusión de la acería de Palanquillas tiene un año paralizado debido al daño que sufrió un transformador que no ha podido ser reparado por falta de repuestos”, remata.

El horno 2, uno de los cuatro grandes en la acería de Planchones, fue “deshuesado” o “canibalizado” para sacarle piezas para reparar otros. Allí mismo, el horno 5 tiene semanas colapsado por falta de mantenimiento debido al “tapón” de material hierro de reducción directa, HRD.

En Palanquillas, por su parte, no hay suficiente material refractario para los distribuidores que llevan el acero hacia la máquina de colada continua —de donde luego van al laminador para fabricar cabillas y alambrón. Tampoco hay dolomita, agregado necesario, ni “tapones porosos” para los hornos “de cucharón”.

En Planchones hay tres máquinas de colada continua pero una fue “canibalizada” para mantener activas las otras dos. En Palanquillas solo trabaja una de dos máquinas de colada porque la otra tiene 17 meses paralizada por falta de rodamientos. Esto sin el “pare de contar” de casos en los laminadores en frío y el caliente así como en las distintas plantas que componen la arruinada Siderúrgica del Orinoco.

Otro caso importante a resaltar es el desmedro y menoscabo del laminador de hojalata, producto estrella de Sidor, por ser su mejor fuente de ingresos. “Trabaja de forma intermitente porque en la línea de estañado electrolítico de ‘Laminación en frío’, perteneciente a la gerencia de productos planos, siempre falta el estaño que se trae de Bolivia, cuyo gobierno no lo regala y no admite el pago en Sucres, la moneda virtual de los países del Alba, sino en dólares”, explica José Luís Alcocer, técnico mecánico y economista, con 30 año en la empresa, directivo de la seccional Ciudad Bolívar de Sutiss.

Durante todo el mes de junio no se pudo producir hojalata y entrando julio siguió problema. Mientras la estatal venezolana no se ponga al día con tantas deudas, no hay estaño. Ya en un plano “macro”, Sidor ha tenido seis presidentes en 5 años y solo uno conocía de la industria. En el último año y medio van tres presidentes-generales.

Tiene al menos tres sin junta directiva que se reúna y tome decisiones. En 2011, Chávez nombró una con seis ministros, ninguno jamás pisó planta. Nunca hicieron una reunión.

El único presidente que era sidorista (2011-2012) tuvo 18 meses en las oficinas presidenciales del piso siete del viejo edificio administrativo pero sin tener “firma autorizada”, de modo que hasta para contratar a una empresa de mantenimiento debía enviar un informe al MIBAM —Ministerio de Industrias Básicas— que debía comunicar decisiones o peticiones al despacho de Chávez en Miraflores para esperar autorización o asignación de recursos.

Sidor, en 2007, arrojó ganancias de 704 millones de dólares, 20% de los cuales fueron al Estado y otro 20% a los ex trabajadores y activos Accionistas B. En 2012, las pérdidas fueron 961 millones de dólares.

“La violación de los derechos laborales es otro denominador común. El contrato colectivo tiene cinco años vencidos. Viola las normativas legales”, advierte Jorge Machuca, abogado y trabajador de laminación en caliente.

Al grave rezago salarial que conduce a un retroceso en el nivel de vida familiar, se une la pérdida de beneficios socio-económicos que no se cumplen. Todo lo cual ha causado protestas, paros y hasta huelgas como las de octubre 2013 y febrero 2014.

Maravilla de ayer

Sidor es una enorme siderúrgica integrada que produce acero pero también productos semiterminados como planchones, laminados y alambrón —así como productos finales como cabillas y hojalata. Fue un proyecto para el desarrollo nacional ya que permitía utilizar una parte importante de la producción del país de hierro para transformarlo y darle valor agregado, generando riqueza nacional y empleo.

No pocos venezolanos piensan que su drama de ruina y destrucción actual es lamentable pero ajeno a ellos, sin reparar en que, por ejemplo, todas las construcciones de los últimos 50 años en toda Venezuela, tales como obras de infraestructura, viviendas, hospitales, escuelas, universidades, espacios deportivos y culturales, estructuras industriales, centros comerciales y muchos más, fueron hechos con cabillas y estructuras metálicas del acero sidorista.

Al menos un centenar de empresas metalmecánicas, industrias automotrices, de electrodomésticos y envasados, y muchas más, elaboran sus productos tras comprar acero en distintas formas a Sidor. Cientos de miles de empleos productivos en todo el país dependen de ella… por producción directa o por dependencia y el costo de importar acero.

Sidor, es la segunda empresa más grande de Venezuela después de Petróleos de Venezuela PDVSA y su ruina actual impacta negativamente a toda la nación. En 2012, por ejemplo, Venezuela importó de China 520 mil toneladas de productos semiterminados y finales de acero… que antes se producían en Sidor.

El desastroso manejo de la reestatización desde 2008 es una grave pérdida de soberanía y un profundo golpe económico que se asemeja a las situaciones con industrias de cemento, aluminio, manufacturas y agro.

Fotos: Damián Prat Jr.

SIDOR: esto es un secreto que todos sabemos

Yuri Valecillo, Aporrea

En el mundo sindical, mejor dicho submundo, hay temas tabú que nadie quiere hablar.

El punto de los TERCERIZADOS Y COMISIÓN DE SERVICIOS, nadie quiere hablar.

En estos tiempos de conflictos laborales en SIDOR por la discusión de la contratación colectiva, la discusión actual trancada en doce clausulas con incidencias económicas, el tema de SIDOR ha sido maltratado por el gobierno nacional, esta es una realidad, no se puede ocultar las cosas que acontecen en esa empresa.

Un tema que los sindicalistas y el gobierno nacional no quieren asumir ni hacerse responsables.

La responsabilidad de dirigir, gerenciar y generar ganancias, es del estado venezolano; pero no se puede hacer la crítica cuando te has planteado que SIDOR es una empresa de producción social, que debe ser de todos y las empresas de producción social las definen así:

Las EPS son la semilla de un nuevo tipo de desarrollo, constituyen un germen para la transición socialista en la Venezuela bolivariana y revolucionaria.

Esta transición está signada por el protagonismo participativo de los trabajadores en la gestión de tales empresas de producción o servicio asociadas a diversos medios de producción, así como la relación obligatoria entre las empresas y el entorno social en el que se desarrollan.

Si la riqueza es social, si sólo es disfrutable porque participan en ella todos los miembros de una sociedad (desde el que pesca el pez al que lo cocina, pasando por el que lo transporta, llena el tanque de gasolina, prende las luces, lava los platos, suministra el gas, cubre el servicio de agua, cuida de la seguridad, etc., etc., etc.), el disfrute de las ventajas de vivir en sociedad debe estar también repartido.

Las EPS son empresas repartidoras de bienestar social. No interesan las ganancias, estamos generando empleo. “Entren que caben miles”.

Tal Vez Diosdado Cabello dijo algunas verdades, pero no asumió su responsabilidad como partícipe de la crisis creada en la empresa después del 2008.

Al no tener claridad de la dirección y gerencia de una empresa de esta magnitud, el gobierno nacional se fue enredando en su discurso y con los tercerizados hubo demagogia, negocios, cálculos electorales e irresponsabilidad.

Creemos que si hay gobierno nacional sensato y responsable, debe abrir una investigación por el manejo y conducción del ingreso de los tercerizados en SIDOR, que expliquen cuál fue el criterio para ingresar en la nómina de SIDOR, esas enorme cantidad de trabajadores que no tenían el perfil, porque la mayoría no trabajaban en SIDOR y otros eran trabajadores eventuales, el número de trabajadores que se manejan que eran fijos y permanentes en las contratas que realizaban mantenimiento en SIDOR, era un registro de aproximadamente 2 mil trabajadores .

Pero ingresaron casi 8 mil trabajadores y aún esperan decenas de los llamados tercerizados para su ingreso a SIDOR; porque los trabajadores tercerizados que hacían trabajos de limpieza al sentirse sidoristas, se negaron a continuar realizado la limpieza.

Otro grave error, irresponsabilidad y falta de mística y sentido de pertenencia de los militares encargados de la alta gerencia y los presidentes de SIDOR, es permitir el ingreso de trabajadores que hacían portón en los sindicatos de la construcción. Y pregunto ¿acaso es verdad que se compraron su ingreso por 20 mil bolívares, personas de las comunidades, recomendados por el PSUV, que no sabían ningún oficio relacionado con la industria siderúrgica?

Pero lo más grave de todo es que se señala y se comenta, que los dirigentes del PSUV, los dirigentes sindicales de SUTISS y el gobierno nacional, permitieron la entrada de más de 3 mil personas a la nómina de SIDOR que ya tenían la edad para ser pensionados por el IVSS o ser jubilables por el plan de SIDOR, igualmente ingresaron a nómina personas enfermas que ahora son aptos condicionados o enfermos ocupacionales.

Se deben reconocer los errores, porque es muy fácil achacarlos a otros y no reconocer que tú no hiciste nada por negligencia, desidia e irresponsabilidad. Es decir, ¿si existen las mafias sindicales, los capos están en los que han dirigido a SIDOR, CVG y gobierno nacional?

Los trabajadores siderúrgicos se preguntan ¿quién ha dirigido la gerencia de Talento Humano en SIDOR, que ante esa avalancha de ingresos no clasificó los perfiles de cada uno de ellos y con un inventario podía determinar qué vacantes y cargos, además hacer planes de capacitación y formación en diferentes especialidades de las profesiones y oficios necesarios para iniciar cursos de formación y motivación, para que estas personas tengan la mística, el sentido de pertenencia de los sidoristas, además de desarrollar especialistas para cubrir mis necesidades en planta?

Ahora el escenario es al parecer que en SIDOR trabajan 6 mil personas para mantener a 8 mil que no trabajan.

Porque lo ideal para los sidoristas es que ese grupo de tercerizados de 2 mil trabajadores, con experiencia en los trabajos de mantenimientos y operativos de la empresa, se formaran en una gerencia y la creación de grupos por especialidades y conocimientos de las plantas; y cuando se programaran los mantenimientos de las plantas, ellos realizaran estos trabajos bajo la dirección del personal de SIDOR y empresas contratistas, no permitiendo que las contratista llegaran a realizar las labores con 200 ó 300 trabajadores nuevos, que después de tres meses o más se declararan tercerizados y exigieran el ingreso a la nómina de SIDOR, porque esto se está convirtiendo en un eterno ciclo, que ojalá finalice el próximo año cuando quede prohibida la tercerización según lo establecido en la Ley del Trabajo.

Pero los tercerizados al entrar en nómina, se niegan a trabajar y amenazan a los supervisores con sus pistolas; y los jefes por proteger su vida y la de sus familias, le permiten estos desmanes.

Otro abultamiento de la nómina que el compatriota Diosdado Cabello no menciona, tal vez por desconocimiento, aunque él formó parte de la junta directiva de la empresa por más de dos años, es por las llamadas milicias.

¿Será cierto que hay más de mil milicianos quienes antes realizaban limpieza y fungían de vigilantes de las instalaciones y ahora no hacen nada, casi nada, porque cuando es requerida su asistencia a los actos partidistas son conducidos en autobuses a los sitios de los eventos?

Ese es el mismo problema de las comisiones de servicios que son integradas por milicianos, militantes del PSUV, corrientes sindicales, aptos condicionados, etc.

A este problema hay que buscarle solución, porque esta nómina de 14 mil trabajadores es pagadas por la renta petrolera y no puede ser que con el trabajo de 6 mil trabajadores, que laboran por turnos, cobran 8 mil más que están cómodamente en su casa en comisión se servicios.

Este problema es responsabilidad de la dirigencia sindical y el gobierno nacional, que jamás le han buscado solución a este acto de corruptela.

La prensa regional -y los trabajadores de SIDOR lo comentan- refleja la situación de inseguridad en la empresa, porque ingresaron personas con problemas de conducta y prontuarios policiales.

Hay robos en los cajeros automáticos; el año pasado, un grupo armado con pistolas en el departamento de deportes se robaron los uniformes de los juegos Interempresas de Guayana, los robos de cables para extraer el cobre, el presunto consumo y venta de drogas, bandas que roban carros y los llevan a enfriar en los estacionamientos de la empresa, se presume que están vinculados a una de las corrientes sindicales que hacen vida en SIDOR.

No es de extrañar que esto sea cierto, porque hace más de un mes en Caracas, saliendo de Palacio de Miraflores, donde discutían el contrato colectivo, asesinaron al Gordo Bayon quien, según dicen con un amplio prontuario, tenía prohibición de salida del estado Bolívar y nexos con el gobierno nacional que le permitían andar libre y discutiendo contrato colectivo, porque estaba en la nómina de SIDOR y fue unos de los “lideres” de los tercerizados.

Viví en la conocida zona del hierro muchos años. Tengo amigos con los que hablo, hombres que convivieron y lucharon al lado de Alfredo Maneiro.

Muchos de ellos han venido colaborando con este servidor, las batallas de los trabajadores son las mías y estoy seguro que las de ustedes compañeros Maduro y Cabello, no compañeros del PSUV y sí de ruta.

A esa historia me debo. Lo demás es silencio.

La historia de esos días -entre hambre, renuncias y esperanzas- construía desde las catacumbas una honrada experiencia sindical que se la dejo a otros; quizás a Clemente Scotto, Juan Linares, Carlos Yusti, Noris Cordero, etc. entre otros miles.