Habló la jueza Mariela Casado: “Quiero que la ministra Varela me explique por qué mi hermana está muerta y Wilmito en la playa”

Redacción Runrun.es

Jueces, ministros, un  gobernador y un ex director del Sebin formarían parte de la red de conexiones de “Wilmito” con el chavismo. Mariela Casado, ex presidenta del Circuito Judicial del estado Bolívar, a quien el pran mandó a matar en el 2010, habló desde el exilio

“Ese hombre destruyó mi vida, destruyó a mi familia y acabó con mi carrera”, dijo luego de conocer que el pran quien planificó el sicariato en el que fue asesinada por error su hermana María Gabriela Casado, se encuentra en libertad por un beneficio de Régimen de Confianza Tutelada

“Él no es un delincuente cualquiera, él es un asesino nato y sanguinario”, fue lo primero que dijo sobre “Wilmito”, la jueza Mariela Casado, ex presidenta del Circuito Judicial del Estado Bolívar, al responder el teléfono desde cualquier país del mundo.

Ella lo sabe bien, lo conoció, lo vio convertirse en pran de la cárcel de Vista Hermosa, fue testigo de cómo arrodilló al sistema de judicial, junto a su familia vivió en carne propia el impacto de las balas del Wilmer José Brizuela Vera, y lo sigue padeciendo siete años después cada semana, cuando acude a terapia con un sicólogo.

En el 2010 tuvo que dejar el país después del asesinato de su hermana, María Gabriela Casado, para huir del alcance de Brizuela Vera, su verdugo, y proteger a sus hijos. No tenía opciones, su condición de máxima autoridad del Poder Judicial en Bolívar no le proporcionaba ninguna seguridad.

Así lo entendió unos días después del homicidio, cuando un amigo criminólogo la llevó a Caracas a hablar con el comisario Wilmer Flores Trosel, director del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas en ese entonces.

Doctora le recomiendo que se vaya del país. Yo… el Estado no le puede garantizar su seguridad”, le confesó Flores Trosel en una mezcla de preocupación y honestidad.

El jefe policial le confió, además, que meses antes había recibido en su despacho de la avenida Urdaneta a “Wilmito” -para ese momento prófugo de la justicia-. Llegó en compañía de la dirigente chavista y líder de los círculos bolivarianos, Lina Ron.

Para ese momento, junio del 2010, Hugo Chávez era el Presidente de la República, y Tareck El Aissami era el ministro de Relaciones Interiores y Justicia. Ambos se comunicaron telefónicamente con Casado y le ofrecieron la posibilidad de refugiarse en una embajada con un cargo administrativo. Tampoco ellos se arriesgaron a comprometer al Estado garantizando la seguridad de una jueza.

Un pran con línea directa con la gobernación de Bolívar

Mariela Casado conoció a “Wilmito” en el 2006 cuando ella era jueza de la corte de apelaciones y él cumplía condena por el secuestro de un empresario de Ciudad Bolívar.

“Estaba preso desde el 2005 y ya había sido condenado antes por porte ilícito de armas. La condena por el secuestro se dio en el 2006 y yo fui la juez ponente que ratificó la sentencia de 10 años, eso quiere decir que le correspondía salir en el 2015 por ese caso”, explicó.

“Desde 2006 se hizo pran. No se conocía esa figura en Venezuela. Antes de eso el Estado tenía control en los penales. Fui juez de primera instancia y visité centros de reclusión, como Tocuyito. Y se podía entrar y hacer requisas. A finales de ese año “Wilmito” dijo en una reunión ante autoridades de seguridad de la región: <no voy a entregar las armas porque las armas son las que me dan a mi el poder>”, relató la ex jueza.

Recordó que hasta ese momento el líder de Vista Hermosa era Oswaldo Martínez Ojeda, el jefe de la primera megabanda que hubo en el país, dedicada al robo de blindados en todo el territorio nacional y a quien se le imputa el asesinato de más de una docena de funcionarios de cuerpos de seguridad. “Él era la autoridad ahí, un hombre también sanguinario que infundía terror. Pero a este no le gustaba la visibilidad, como sí le gustaba a Brizuela”, comentó Casado.

A Martínez Ojeda lo trasladan a Carabobo y así comenzó el pranato de “Wilmito”. La ex jueza recuerda que:

“Desde ese momento no se pudo entrar más al penal de Vista Hermosa. Se convirtió en un búnker. Los alguaciles no podían entregar boletas de excarcelación o traslado. Ya habían sacado al personal penitenciario de las instalaciones. Los funcionarios de prisiones tenían que despachar desde un toldo que colocaron afuera de la cárcel”.

–Estaban en la calle, trabajando en la calle, todo el mundo los veía, todo el mundo lo sabía ¿y nadie, ninguna autoridad hacía nada?

–No, nada. Hay oficios del comandante de la GNB del destacamento de la cárcel donde decía que no sabía qué hacer con el Wilmito, que salía y entraba y que con el cuento de los juegos deportivos salía y se quedaba. Iba al bingo Calipso, donde -por cierto- escondieron los carros que usaron para matar a mi hermana.

Mariela Casado recuerda que en su condición de presidenta del Circuito Judicial enviaba al TSJ, al MRIJ y al destacamento de la GNB informes sobre las fiestas que programaba el pran en Vista Hermosa y nadie respondía.

Según el relato de quien fue la máxima autoridad del Poder Judicial en Bolívar, luego ocurrieron una serie de hechos irregulares. “Se hacían reuniones en el comando de la Guardia Nacional y ya se comenzaban a manejar los intereses del pran”.

–¿Puede explicarse mejor, cómo se manejaban los intereses de Brizuela?

–En las reuniones sobre las políticas de seguridad de la región se hablaba de las exigencias de “Wilmito”. Incluso había una persona que era un enlace entre la gobernación y la cárcel, que solo se entrevistaba con “Wilmito”. La relación, supongo, empieza por tener a un tipo que mantuviera el control y evitara las huelgas en la cárcel. La GN temía tomar alguna decisión que molestara al pran.

¿Enlace de la gobernación? ¿Quién era el gobernador?

–Rangel Gómez (Francisco). Siempre ha sido Rangel Gómez. Pero incluso, ya después el pran no le permitió entrar más a la cárcel al representante de la gobernación.

A estas demostraciones de poder le siguieron las fiestas en el penal, la presencia de grupos musicales y la apertura de un restaurante. “Desde cosas insignificantes como esas hasta permitir o no el ingreso, salida y traslados de reclusos. Pero uno de los hechos más escandalosos fue la fuga de los asesinos de Carolina Di Lucca. Todo el mundo en Bolívar sabe que se fueron por la puerta caminando”, aseguró Casado.

Carolina Di Lucca era hija del coronel Roberto Di Lucca, jefe de Estado Mayor del Teatro de Operaciones N5, de Bolívar, y fue asesinada en mayo de 2006 en venganza porque su padre decomisó 2.700 kilos de cocaína a un grupo delictivo integrado por miembros del ELN y el hampa común.

Chávez lamentó el asesinato en una cadena, casi todos los responsables fueron detenidos, pero poco después lograron fugarse de cárceles de Bolívar. Al militar lo sacaron del país y lo enviaron a la embajada de Guyana.

“No te puedo hablar de justicia porque es una palabra que se perdió, con esa fuga se perdió. El director del internado decía que no podía ir en contra de las políticas de Brizuela. Al Estado nunca le ha interesado lo que tiene que ver con los centros penitenciarios”, dijo la ex jueza.

Jefe del Sebin, jueces y alguaciles en el círculo de “Wilmito”

María Gabriela Casado, profesora de la Universidad de Oriente, de 37 años de edad, fue asesinada el 17 de junio del 2010 por varios sicarios que le efectuaron tres disparos. “La muerte de mi hermana fue la destrucción de su vida y de todos nosotros. Yo llevo un puñal en mi espalda, porque nunca se me va a quitar de encima saber que ese era mi lugar y no el de ella”, dice la ex jueza.

Por el sicariato de Casado fueron imputadas 11 personas, entre ellas Roisy Wilmary Brizuela Macuare, hermana de “Wilmito” y Reinaldo José Figarella Zambrano. “Ella, la hermana de Wilmito, tenía una relación sentimental con Juan Carlos Figarella Díaz, diputado a la Asamblea Legislativa del estado Bolívar por el PSUV, que los protegía”, explicó Mariela Casado.

El diputado Figarella Díaz, quien también fue alcalde del municipio Sucre del estado Bolívar, fue asesinado en abril del 2012, en un supuesto intento de robo.

Otro de los imputados por su participación en el crimen fue Rafael Ventura Pérez Ytao, quien se desempeñaba como alguacil del circuito judicial penal de Bolívar. En la investigación se estableció que entre el 19 de junio (dos días después del homicidio) y el 25 de julio hubo 19 llamadas entre los teléfonos de Pérez Ytao y “Wilmito”, la mayoría coincidía con las fechas de las audiencias de los imputados por el homicidio.

El rastreo de llamadas fue también lo que permitió a los investigadores del Cicpc establecer la autoría intelectual de Wilmer Brizuela en el sicariato (delito establecido en la Ley contra la Delincuencia Organizada). Para ese momento el pran se encontraba recluido en la mínima de Tocuyito, en Carabobo, pues en el 2009 se vio involucrado en una presunta fuga.

En la revisión de los números telefónicos de los que disponía el pran para la fecha, no solo se encontró el cruce de llamadas con los responsables del sicariato. “También había una llamada del comisario (Luis Enrique) Hernández Sanguino, director del Sebin en Bolívar”.

–¿El director del Sebin llamaba al pran por teléfono?

–Sí, lo llamó el mismo día del asesinato de mi hermana. Primero me llamó a mí para darme el pésame, porque yo no estaba en Ciudad Bolívar ese día, y después se comunicó con Brizuela. Yo supongo que para confirmarle que se habían equivocado y que yo estaba viva. La fiscalía determinó este recorrido telefónico.

–¿Y qué pasó después, se comprobó si había relación entre el comisario Hernández Sanguino y el pran?

–Eso se quedó así. Al comisario lo mataron un tiempo después.

El comisario Luis Enrique Hernández Sanguino fue asesinado en diciembre de 2013. Su cuerpo fue localizado con varios impactos de bala en un sector de Parque Caiza, luego de permanecer desaparecido durante 16 días. Las autoridades nunca informaron de su desaparición.

El funcionario había dejado el Sebin y se desempeñaba como jefe de Seguridad del Banco de Venezuela.

–Además del comisario, y el alguacil ¿consiguieron alguna otra vinculación telefónica entre “Wilmito” y funcionarios del Estado?

–Hay un juez que sigue activo en Bolívar. El día anterior al asesinato de mi hermana y el mismo día del crimen uno de los imputados por el homicidio se comunicó con él.

Mariela Casado también describió como sospechoso que dos días antes del asesinato (el 15 de junio de 2010) un juez de ejecución otorgó la libertad al autor material del sicariato, Luis Ramón Acosta Vriggs. “Además por el homicidio nunca fue imputado un hombre apodado “El Ciego”, que estuvo entre los atacantes de mi hermana y controla la minería en El Callao y Tumeremo”, agregó.

“Allí vine a darme cuenta de que la corrupción no se entiende como un acto que conlleva sangre. Creen que es solo recibir dinero. Yo decía cada quien con su conciencia. Y pensaba: ‘a mí no me iba a pasar nada, porque yo estoy dando ejemplo’. Conmigo no hay corrupción, pero no, resulta que casi todos mis compañeros estaban involucrados en corrupción y yo era un estorbo”.

Lo vieron en Ciudad Bolívar en los días de los saqueos

En enero de 2014, Brizuela fue condenado finalmente a 14 años y 10 meses de prisión por los delitos de cómplice no necesario en robo agravado de vehículo automotor, sicariato y asociación para delinquir. Todos referidos al asesinato de Mariela Casado, ocurrido en 2010.

Aunque le asignaron como sitio de reclusión la cárcel de Vista Hermosa, el pran permaneció en Tocuyito, estado Carabobo.

En diciembre de 2015, “Wilmito” acudió a un torneo de rugby en el marco del proyecto Alcatraz de la Hacienda Santa Teresa, como parte de la delegación que representaba al Internado Judicial de Aragua, conocido como cárcel de Tocorón. Aunque no jugó, era el líder del equipo.

–¿Cómo se enteró de que Brizuela estaba en libertad?

–Algunos familiares y amigos me llamaron en los días de los saqueos en Ciudad Bolívar (entre el 16 y el 18 de diciembre de 2016) y me dijeron: “lo soltaron y está aquí”. Incluso pensé que se lo habían llevado para allá para ayudarlos a controlar los saqueos.

Un abogado amigo de Casado pudo verificar que la juez de ejecución del estado Carabobo no había otorgado ningún beneficio a “Wilmito”, ni tenía conocimiento de que estuviera en libertad.

Sin embargo, un documento que circuló en las redes sociales, con el título de acta de traslado, confirma que el domingo 18 de diciembre de 2016, Wilmer Brizuela recibió un beneficio de Régimen de Confianza Tutelada, que otorga la ministro de Servicio Penitenciario. Esta medida de libertad condicional autorizaba su traslado al centro de régimen especial Simón Bolívar, ubicado en Caracas. Pero considerando el poder del pran, no es descabellado que su destino hubiera sido su tierra natal: el estado Bolívar.

No obstante, Brizuela no tenía la opción de optar a un Régimen de Confianza Tutelado por su condición de reincidente en prisión y por estar sentenciado por un delito (homicidio) con excepciones para el otorgamiento de beneficios. En su caso se violaron los artículos 162, 482 y 488 del Código Orgánico Procesal Penal (Copp)

Además el pran podría haber desacatado la condición de permanecer en centro de reclusión especial en El Paraíso, Caracas, pues además de ser visto en Ciudad Bolívar –a 589 kilómetros de la capital de Venezuela– también habría sido víctima de un incidente ocurrido en Playa Parguito, en la isla de Margarita.

Funcionarios de Protección Civil informaron que un hombre identificado como Wilmer José Brizuela Vera fue herido durante un atentado, junto a tres miembros de su familia el sábado 18 de febrero de 2017 en Margarita. Cuatro días después funcionarios del ministerio de Servicio Penitenciario desmintieron el hecho filtrando información extraoficial a algunos periodistas.

–¿Qué sintió usted cuando confirmó que la ministra Iris Varela le había otorgado un beneficio a Brizuela y éste se encontraba en las playas de Margarita?

–Lo que quiero es que la ministra, el Estado, nos expliquen a mi familia y a mí por qué mi hermana está muerta y “Wilmito” está en la playa vacacionando. Mi hermana era una persona valiosa, una docente talentosa, sobreviviente de cáncer, que amaba la vida.

La ex jueza recuerda que sus dos hijos presenciaron el asesinato de su tía y hasta hoy arrastran secuelas sicológicas de esa experiencia. “Ese hombre destruyó mi vida, destruyó a mi familia y acabó con mi carrera. Yo era una juez y hoy no soy nadie. Además me obligaron a irme de mi tierra porque no hay quien nos garantice la vida a mí y a mis hijos”.

A pesar de lo ocurrido, Mariela Casado dice que no quiere ser tratada como una víctima. “No me gusta el término víctima. Lo que se conoce como víctima en el derecho, en Venezuela es nada. Porque si “Wilmito” anda en la calle y a “El Ciego” no lo han aprehendido, entonces nosotros, y mi hermana, no tenemos derechos”, aseguró la ex jueza de 57 años.

–¿Cuál es la razón por la que Brizuela la manda a matar?

–Después de la fuga, en 2009, “Wilmito” se entrega en Caracas y allí un tribunal de control le asigna como sitio de reclusión la cárcel de Tocuyito, pero no se pronuncia sobre la fuga. Pero su causa seguía en Bolívar.

En abril del 2010 a él lo trasladan a Ciudad Bolívar para la audiencia y el juez le dicta una medida privativa por la fuga y mantiene como sitio de reclusión Tocuyito, en Carabobo. Eso lo enfureció, porque él quería volver a Vista Hermosa. Al salir de la audiencia comenzó a gritar: “Maldita la Casado, me las va a pagar,” y también amenazó al juez. En junio ocurrió el atentado donde muere mi hermana.

La ex presidenta del Circuito Judicial recuerda que hubo protestas y huelgas en su contra, además de disparos contra la sede del Palacio de Justicia en esa ocasión. Ya en 2006, Casado le había negado un beneficio procesal a Brizuela.

“Aunque yo había decidido inhibirme en las decisiones que tuvieran que ver con Brizuela, en todas las reuniones de seguridad de la región yo insistía en que era inaceptable que un preso de 25 años tuviera arrodillado a un estado. Ponía calcomanías a los carros para el cobro de vacuna, salía y entraba. Estoy segura que de allí salía la información para él”, explicó Casado.

Lea también: “Wilmito” sentenciado por sicariato, secuestro y robo de blindado recibió beneficio de Iris Varela

–¿Usted tiene idea de quién protegía a Brizuela dentro del Gobierno?

–El Ministerio de Relaciones Interiores y la Gobernación de Bolívar. Fíjate que cuando se fugan los implicados en el caso Di Lucca, el ministro Pedro Carreño y el viceministro Tareck El Aissami entraron solos al internado a hablar con “Wilmito”. “Wilmito”, así como Yonny Bolívar (asesino de Adriana Urquiola), a quien conocí cuando estaba en El Dorado, tenían acceso directo a los ministros.

Pran “Wilmito” tiene su orquesta de salsa, que opera desde la cárcel http://elinformadorweb.net/colmo-pran-wilmito-orquesta-salsa-opera-desde-la-carcel/

“Nunca perdonaré a los corruptos. A los jueces que se venden por un viaje. No entienden que son tan asesinos como ¨Wilmito¨. Mi hermana era la mitad de mi vida, a mi me quitaron la mitad de mi vida”, dijo entre lágrimas, la ex jueza que aceptó por un tiempo la oferta de Hugo Chávez, y se incorporó al personal de una embajada en Centroamérica en comisión de servicio hasta el 2015.

Alberto Barrera Tyszka: “Maduro es un personaje para la tragedia”

Alejandro Hernández, Runrunes

La voz de Alberto Barrera Tyszka es imprescindible para entender la Venezuela contemporánea. En sus obras de ficción, en sus artículos de opinión y otros textos periodísticos se puede rastrear la ruta de un país que se sucumbió al embrujo de Hugo Chávez y que hoy luce atrapado en un laberinto.

Su obra literaria le ha valido el reconocimiento de la crítica. Con la novela La Enfermedad obtuvo en 2006 el premio Herralde, mientras que en 2015 recibió el premio Tusquets Editores con la novela Patria o muerte, un relato cuyo telón de fondo es la Venezuela de un Chávez agonizante y unos personajes desconcertados por la escasa información sobre la salud del mandatario.

“Me interesa más saber por qué los venezolanos caímos en el hechizo de este tipo, qué hay en nuestra sociedad y qué hay en ese Chávez que funcionó. Por qué se dio esa relación de carisma tan impresionante”, reflexionó Barrera Tyszka.

En el 2004 había escrito junto a su esposa, la periodista Cristina Marcano, la obra Hugo Chávez sin uniforme, una aproximación biográfica al personaje que regía los destinos de los venezolanos y avanzaba hacia la construcción de lo que a la postre denominó el “Socialismo del Siglo XXI”.

Sus artículos de opinión, publicados cada domingo durante años en El Nacional, y desde hace unos meses en Prodavinci.com, diseccionan la narrativa que construyó el chavismo, su deriva autoritaria y la actitud cada vez más de negación de la realidad.

“El Gobierno decidió no ver la realidad, es una decisión política que tomaron, asumieron la negación claramente y poniendo la cara”, sostuvo.

En una conversación de casi una hora y luego de tres tazas de café, Barrera Tyszka apuntó que es “impresionante ver todo lo que ha entrado en la idea de normalidad de los venezolanos”. Aunque no tiene claro cómo será el final de la autoproclamada “revolución bolivariana”, anticipó que

“Cuando Nicolás Maduro no funcione más, su propio partido lo va a sacrificar para que continúe el proyecto con otra gente”.

-Hace poco usted escribió que el proyecto fundamental del Gobierno es el engaño, ¿Eso es sostenible?

-Uno de los grandes problemas que hay en el país hoy tiene que ver con el tema de la verdad, con saber qué es y qué no es verdad, que también tiene que ver con el tema de la información y las noticias.

Hay mucha yesca seca como para que se prenda algo. Creo que en los venezolanos de lado y lado hay gran temor a eso, a que se desate una violencia que no se pueda controlar“.

El oficialismo estratégicamente ha convertido al Estado en una máquina de producción de mensajes, pero el ciudadano común está indefenso ante eso. En este país todo tiene dos, tres y hasta cuatro versiones.

En Venezuela la posibilidad de discernir y tener una verdad común para todos se perdió, fue devorada por la polarización.

-En un contexto así es muy fácil mentir día tras día…   

-Yo sí creo que una de las cosas que ha dejado clara el Gobierno es que se puede mentir y que desde la política se puede decir lo que sea, cualquier cosa, porque no importa. Esto produce una sociedad como la que tenemos hoy en Venezuela, que no tiene ningún sentido de la verdad, pero tampoco ningún sentido común porque todo tiene muchas versiones.

Aquí no hay certeza sobre qué es falso y qué es verdad, por lo tanto nunca se sabe muy bien qué es real y qué no lo es.

-¿Esa ceguera llevará al país a un barranco?

-Sí, el Gobierno decidió no ver la realidad, es una decisión política que tomaron. Asumieron la negación claramente y poniendo la cara. El Gobierno pretende hacer creer que no es culpable de nada y es experto en trasladar las responsabilidades a los supuestos enemigos externos e internos, e incluso al propio ciudadano.

Hemos vivido tantos años al filo de la violencia política, como al borde de un estallido que nunca llega, gracias a Dios, porque este es un país y una sociedad muy armada y donde se ha legitimado mucho la violencia a través del discurso político“.

El socialismo del siglo XXl es un modelo que sólo existe si tienes un barril de petróleo a $100, porque es un modelo político que depende de la riqueza, sólo es aplicable si eres rico, cosa que es terrible para un país

-¿Cómo se puede contrarrestar ese relato oficial?

-Chávez descubrió y entendió muy rápidamente la importancia de la comunicación y tenía como hacerlo porque fue alguien cuyo nacimiento político provino de un golpe militar que fue un fracaso, pero un azar de la comunicación, de 15 ó 17 segundos, lo convierte en un héroe.

Por eso Chávez construyó una nueva hegemonía comunicacional y fíjate donde terminamos, es decir, el poder que tiene hoy el Estado en el control de los mensajes es asombroso, el Gobierno puede decidir qué es y qué no es noticia a través del control que tiene de los medios .

Por ahí el Gobierno tiene un control de lo que es verdad en Venezuela y eso es muy importante. Finalmente el Gobierno hizo y repitió lo que muchas veces en la cuarta república el poder hizo con la izquierda, la invisibilizó, la deslegitimó.

El chavismo ha despojado a la oposición de cualquier legitimidad; por tanto no le permite nada, ni siquiera aparecer como noticia, sino siempre como una mentira.

-¿Entiende la oposición venezolana esa realidad?

Maduro está intentando darle una imagen de fuerza a su Gobierno porque no la tiene. Está poniendo a su lado a un uniformado que tiene armas, está en la calle y controla las colas. La está diciendo a la gente: no soy tan frágil”.

-Es muy difícil ser oposición en Venezuela porque es enfrentarse al Estado y hasta la Fuerza Armada está en tu contra. Sé que la oposición ha tenido varias debilidades y que siempre hay agendas personales tratando de saltar y de sabotear la unidad, pero yo valoro más el esfuerzo titánico que han hecho para enfrentarse a esto.

Lo que me preocupa es que la oposición pueda construir un proyecto de país que sea independiente del chavismo y que tenga códigos culturales nacionales y populares propios.

-La sociedad también parece haber perdido la capacidad de asombro…

-Eso tiene que ver con el sinsentido de todos estos años y la pérdida del sentido común. Es impresionante ver todo lo que ha entrado en la idea de normalidad de los venezolanos, ya nos parece normal que aparezca un tipo en televisión en un programa con el Presidente de la República hablando de matar a otro, nos parece normal que tres de los funcionarios más altos del régimen tengan cada uno un programa en la televisión del Estado, pareciera que todo entra de lo normal.

El venezolano está mucho más acorralado y claro que hay un problema de indefensión, pero que empieza ahí en el sometimiento a la crisis económica, porque eso es una humillación“.

Esto nos puede ayudar a entender cuál es la idea que los venezolanos tenemos de lo que somos nosotros mismos.

Siempre hemos tenido la idea de que nosotros los venezolanos somos unos tipos guerreros, rebeldes, corajudos e incluso creemos que salimos a exportar la independencia y resulta que es realmente asombroso ver cómo nos hemos sometido a la dinámica de las colas; es decir, esos exportadores de independencia ahorita hacen cuatro horas de colas para que les den una bolsita con comida.

Entonces, ¿Quiénes somos en realidad? Y eso tiene un poco que ver también con lo que asumimos con naturalidad y con normalidad.

-¿La sociedad, la gente, habrá aprendido algo de todo estos?

-Es muy difícil de precisar eso o saber hasta qué punto el venezolano ha aprendido o no. La gente piensa en términos de necesidad y economía, yo no creo que los venezolanos hayamos dado un salto cultural y ahora pensemos que el modelo chavista no sirve. Creo que más bien piensan que Maduro no es bueno, la gente quiere que se le resuelvan sus problemas concretos y que le cumplan algunas promesas. Yo creo que todavía seguimos en la dinámica populista.

Chávez volvió a resucitar esos grandes sueños de que somos un país rico, que no hace falta trabajar porque la riqueza está ahí y solo hay que saberla repartir.

-En buena medida el relato oficial lo construyó Hugo Chávez a imagen de sí mismo…

-Chávez fue un liderazgo personalista que sólo deseaba ser querido y convertirse en el eje central de la sociedad. Chávez era el yo te doy, es una narrativa también basada en ese yo, en yo que establece una relación de afecto porque te estoy dando a ti. Acuérdate de cómo hablaba Chávez, Maduro trata de imitarlo pero todo le sale mal.

La gente sentía que era Chávez el que se metía la mano en su propio bolsillo y le daba, eso reforzaba la idea de que por fin hay un pobre en el Gobierno y no hay que trabajar, sino que la riqueza está ahí y dependemos de un hombre bueno que nos la dé.

-Pero esa figura ya no está…

-A mí me interesa más saber por qué los venezolanos caímos en el hechizo de este tipo, qué hay en nuestra sociedad y qué hay en ese Chávez que funcionó. Por qué se dio esa relación de carisma tan impresionante.

Chávez fue un populista, un militar, un tipo autoritario y sigo pensando que él sólo creía en los militares y despreciaba profundamente el mundo civil. Creo que Chávez reinventó el caudillismo latinoamericano con todos los elementos de la modernidad, y ahí incluyó a los medios, la cursilería.

Chávez era un militar y a la vez un cursi. Es una imagen que a mí me sorprende mucho porque tiene el elemento de la autoridad militar sumado al showman y eso es un cóctel explosivo.

Hay una imagen que yo recuerdo y me parece sensacional, es un acto público, Chávez vestido de militar, cantaba una ranchera que llama “La gata bajo la lluvia”. Ese mismo hombre al que llamaban dictador, estaba con micrófono en mano cantando ´seré la gata bajo la lluvia y maullaré por ti´. Esa combinación explosiva y mediática produjo que Chávez fuera el personaje que fue.

Tuvo riqueza, tuvo talento comunicacional, tuvo carisma y no tuvo ningún escrúpulo, y eso también es una combinación muy fuerte.

-Hoy se acabó la bonanza y a esa figura carismática la ha sucedido Nicolás Maduro…

Ilustración: Victor Abarca.

-Maduro es un personaje para la tragedia. Él está ahí para recoger el fracaso de Chávez y administrarlo sin dejar a Chávez como culpable.

Él es un presidente que, aunque cambie el huso horario que Chávez modificó, es incapaz de decir que el comandante hizo algo mal, él no vive en La Casona porque ahí vive una hija de Chávez.

Maduro es un tipo que está ahí para proteger el nombre de Chávez para la posteridad, él es el gran guardián de Chávez para la posteridad, y si tiene que sacrificarse por eso, quizás lo haga.

Es difícil saber el destino de Maduro, aunque todo parece indicar que en el momento en que ya no funcione más, su propio partido lo va a sacrificar para que continúe el proyecto con otra gente.

-¿Por eso Chávez lo eligió como sucesor?

-A mi la pregunta de por qué Chávez eligió a Maduro me parece interesante; tengo la idea de que Chávez ya como enfermo terminal creía que podía sobrevivir a la operación, pero quedar quizás mal y eso probablemente pesó en su elección. Probablemente pensó de todos estos quién es el más leal si yo sobrevivo pero quedo choreto y dijo: es Maduro.

Maduro para Chávez representó la lealtad a su posteridad y eso pesó en su decisión, más que la cosa política.

-Usted ha dicho que Maduro renunció a la política para refugiarse en la fuerza, ¿Qué le resta a los ciudadanos en ese escenario?

-El venezolano primero está tratando de ver cómo sobrevive a la inflación, a la inseguridad y a la calle, antes de ocuparse de toda esta discusión que es más de la clase política.

Por esto el venezolano está mucho más acorralado y claro que hay un problema de indefensión pero que empieza ahí en el sometimiento a la crisis económica, porque eso es una humillación.

En el 2014 se desarrolló una política represiva por parte del Gobierno que ha definido los tiempos que vivimos hoy.

Ahí el Estado se convirtió en un ente que genera miedo y que ha llevado a la ciudadanía a una situación de sometimiento voluntario frente a ciertas cosas.

-¿Por eso los militares ganan terreno en el Gobierno y en la vida nacional?

-Maduro está intentando darle una imagen de fuerza a su Gobierno porque no la tiene. Está poniendo a su lado a un uniformado que tiene armas, está en la calle y controla las colas. La está diciendo a la gente: no soy tan frágil.

-¿Cómo imagina el final de esta historia que es la Revolución Bolivariana?

Ilustración de Victor Abarca.

-Me gustaría ver el final, que todavía no lo tengo claro, entonces no lo puedo imaginar, me gustaría que fuera sin violencia, pero a veces me cuesta, porque hemos vivido tantos años al filo de la violencia política, como al borde de un estallido que nunca llega, gracias a Dios, porque este es un país y una sociedad muy armada y donde se ha legitimado mucho la violencia a través del discurso político.

Entonces tenemos todos los ingredientes, hay mucha yesca seca como para que prenda algo, pero yo creo que en los venezolanos de lado y lado hay gran temor a eso, a que se desate una violencia que no se pueda controlar.

Por todo esto es que no tengo claro el final.

Fotos: Agencia de Noticias EFE.

“El Estado venezolano participa directamente en el narcotráfico”

Douglas Farah es experto en crimen organizado internacional y habló de los nexos entre Venezuela, Irán y Argentina.

Carolina Bellocq, El Observador (Uruguay)

Cuando los legisladores estadounidenses quisieron comprender mejor por qué Barack Obama había librado una orden que declaraba a Venezuela una “amenaza para la seguridad”, organizaron una sesión extraordinaria del subcomité de Asuntos para Latinoamérica del Senado.

Allí escucharon a diversos expertos que expusieron sobre Venezuela y argumentaron por qué EEUU debía estar atento a lo que sucede en ese país. Uno de los ponentes fue Douglas Farah, presidente de la consultora IBI y miembro del Centro de Asesoramiento y Estrategia Internacional, quien en entrevista con El Observador abundó en sus denuncias sobre el crimen organizado en Venezuela, los vínculos de ese gobierno con grupos delictivos transnacionales y las relaciones con Irán y Argentina.

En su comparecencia ante el Congreso estadounidense usted afirmó que el Estado venezolano esponsorea el crimen y tiene vínculos con organizaciones terroristas. ¿A qué se refiere?

“Hay importantes testimonios de antiguos chavistas, declaraciones de muchos diplomáticos e investigaciones periodísticas, sobre los vínculos del gobierno venezolano con Hezbollah y las FARC”.

Quiero decir que el Estado, como tal, directamente participa en actividades criminales y en el apoyo a terroristas, principalmente a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y al Hezbollah iraní. Participa de modo directo en el narcotráfico, esa es la principal actividad criminal.

Algunos altos mandos del gobierno venezolano participan de modo directo en esta actividad criminal, que tiene protección pública.

¿Cómo ha evolucionado esta situación tras la muerte de Hugo Chávez y la llegada al poder de Nicolás Maduro?

Últimamente las autoridades nacionales se han involucrado más en el tráfico de cocaína, dado que las rentas por petróleo y otras fuentes de ingresos están cayendo y necesitan ingresos de modo desesperado.

Creo que la relación institucional –de gobierno– con Hezbollah y con Irán se ha enfriado, y las FARC están ahora en otra dinámica con su proceso de paz. Así que la relación ahora pasa más por el crimen y tal vez menos por el terrorismo.

¿Por qué Venezuela tendría interés en introducir a Irán y a Rusia en la región?

“Los iraníes le pidieron a Chávez que consiguiera que Argentina los ayudara con su plan nuclear”.

Porque Hugo Chávez y el liderazgo iraní, especialmente el expresidente Mahmud Ahmadineyad, compartían la convicción profunda de que la revolución bolivariana y la iraní tienen un mismo fin: un nuevo orden mundial donde el “imperio”, o EEUU, esté herido de muerte y no sea una superpotencia.

Desarrollaron una doctrina común de Guerra Periférica donde dejaron explícita su predisposición a usar armas de destrucción masiva contra EEUU. A su modo de ver, es una alianza antiimperialista.

Rusia sigue la misma lógica y en América Latina la “antigua izquierda” –la que impulsó la insurrección armada, no la izquierda democrática moderna– siente nostalgia por la ex Unión Soviética. Esto le ha dado a Rusia una entrada y, como tiene armas que son bienvenidas por estos grupos, se vuelve a entusiasmar con su influencia en la región.

Ante el Congreso, usted aseguró que Venezuela era un puente entre Irán y Argentina. ¿Por qué Caracas tendría semejante interés? ¿Cómo funcionó ese puente?

“Chávez y Mahmud Ahmadineyad, compartían la convicción profunda de que la revolución bolivariana y la iraní tienen un mismo fin: un nuevo orden mundial”.

El gobierno de Fernández de Kirchner, y Cristina misma, se movió muy cerca de Chávez una vez que Néstor Kirchner falleció. Los iraníes le pidieron a Chávez que consiguiera que Argentina los ayudara con su plan nuclear.

¿Por qué? Porque antes de los bombardeos de la AMIA en 1994, el principal socio en materia nuclear de Irán era Argentina.

La decisión del entonces mandatario Carlos Saúl Menem de cortar en 1992 con esa cooperación (para la que EEUU y Europa presionaron) fue, según la investigación del fallecido fiscal Alberto Nisman, “un factor detonante” del atentado a la AMIA en 1994. Entonces, Irán necesitaba ayuda y sabía que había un país que ya conocía su tecnología, Argentina.

Al mismo tiempo, Argentina padecía una crisis energética y necesitaba petróleo de modo desesperado. Irán tenía petróleo pero no lo podía vender por las sanciones. Estaban dadas las condiciones para una hermosa relación.

¿Cuál es la evidencia del apoyo del gobierno de Venezuela al grupo terrorista Hezbollah? ¿Y de los vínculos entre ese grupo y las FARC, y entre las FARC y Venezuela?

Hay muchos casos judiciales ya resueltos que arrojan muchísima información sobre el modo en que Hezbollah y las FARC hacen negocios juntos. La Operación Titán y el Banco Canadiense Libanés son dos ejemplos.

“El gobierno venezolano participa de modo directo en el narcotráfico, esa es la principal actividad criminal”

También hay importantes testimonios de antiguos chavistas, declaraciones de muchos diplomáticos e investigaciones periodísticas  sobre los vínculos del gobierno con esa agrupación extremista.

Antonio Salas, el periodista español que escribió el libro El Palestino luego de haberse infiltrado para investigar estos asuntos, divulgó mucho material sobre esto también.

El bachaqueo es la nueva forma de lavar dinero del narcotráfico

Ronna Rísquez, Runrunes

El bachaqueo llegó a las grandes ligas del crimen organizado. Este delito aparentemente “inofensivo” se convirtió en una nueva forma de lavar dinero proveniente del tráfico de drogas y la corrupción.

La revelación -aunque visto el crecimiento acelerado de esta “prometedora” práctica no debería sorprender- la hizo Mildred Camero, ex presidenta de la Comisión Nacional contra el Uso Ilícito de las Drogas (Conacuid) y experta en materia de drogas.

En el foro Tráfico de Drogas Ilícitas en Venezuela, organizado por la ONG Paz Activa, Camero explicó que:

“El bachaqueo es utilizado por los operadores de los traficantes de droga para legitimar sus ganancias”.

Informes de la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban), identifican al bachaqueo como un mecanismo para el lavado de dinero.

Funcionarios de esta dependencia observaron que los incrementos desproporcionados en los fondos de las cuentas de las personas dedicadas al comercio de mercancía, conocido como bachaqueo, estaban relacionados con dinero de la venta de drogas.

Una investigación realizada en bancos de Maracaibo arrojó que “en Zulia el bachaqueo es la principal forma de lavar de dinero de la droga”, dijo Mildred Camero. En este caso el intercambio comercial constante sirve para mezclar dinero proveniente del narcotráfico con dinero legítimo, agregó la experta.

Mildred Camero.

La comercialización y contrabando de productos básicos ya no es simplemente un delito orientado a la obtención de dinero de manera fácil, donde grupos organizados se aprovechan del control de precios y juegan con las necesidades de la población.

La compra de mercancía para el bachaqueo requiere de una gran inversión de dinero y esto fue visto como un filón por los narcotraficantes que necesitan justificar las ganancias que obtienen de la venta de drogas.

“Este dinero lo invierten en la compra de productos básicos, que luego distribuyen a los bachaqueros y a cambio reciben el dinero legitimado, productor de la comercialización de bienes de consumo masivo. Así limpian su fondos”, explicó la ex presidenta de la Conacuid.

Camero agregó que en Carabobo también ha sido detectado el uso del bachaqueo para lavar dinero de la corrupción, incluso se han creado empresas de maletín para facilitar las operaciones y ocultar la identidad de los verdaderos dueños del negocio.

La experta explicó que el funcionamiento de estas estructuras solo es posible con el respaldo del poder político y económico.

El puente de la cocaína

“La República Bolivariana de Venezuela es considerada por la comunidad internacional y por los organismo multilaterales, que rigen la materia, como el principal puente de la salida de la droga desde Suramérica hacia otros continentes”, dijo, sin dudar, Mildred Camero, para luego dar detalles, en un mapa, de los destinos frecuentes de la droga que sale La Guaira, Puerto Cabello, Güiria y otros rincones del territorio venezolano.

La ex jueza explicó:

“En Venezuela, el tráfico de drogas a nivel internacional, está en manos de ciertos grupos que ejercen funciones de seguridad nacional. En otras palabras, son miembros de nuestras fuerzas armadas, de los cuatro componentes y cuerpos policiales civiles”.

En su presentación Camero dejó claro que “la situación política, económica y social, así como la corrupción, la inseguridad, el desabastecimiento y escasez, la falta de una atención sanitaria; sin duda alguna ha contribuido en los últimos años, en un incremento del tráfico y consumo de drogas en el país nunca antes visto. Ha sido de tal magnitud este fenómeno, que nuestro sistema financiero está en riesgo de ser utilizado como plataforma para legitimar capitales (lavado de dinero), comprometiendo sin duda alguna la reputación del Sistema Bancario y Financiero Venezolano”.

Insistió en que las bandas dedicadas al microtráfico, extorsión, sicariato y homicidios, deben ser consideradas grupos de crimen organizado. Además, Camero comparó la estructura de las bandas delictivas en Venezuela con el funcionamiento de las “maras” de El Salvador.

La experta destacó tres aspectos claves en la lucha contra el tráfico de drogas en Venezuela: El combate al narcotráfico debe ser considerado una política de Estado, las Zonas de Paz deben ser eliminadas y las bandas deben ser desarmadas.

Luis Cedeño, Director de Paz Activa y del Observatorio de Delito Organizado, insistió en que:

“Es de imperiosa necesidad de depurar las altas esferas de las FANB y GNB de elementos que contribuyen activamente como miembros de los carteles internacionales de la droga, y construir un entramado legal que permita el escrutinio cercano de aquellos más vulnerables a ser corrompidos por el delito organizado vinculado a los mercados de la drogas ilegales”.

En el foro también participaron los periodistas Javier Ignacio Mayorca, Ángela Vera Lefeld y Gustavo Azócar.

Zonas de paz: Corredores para el libre comercio de la droga

* Un funcionario del gobierno, un policía y el líder de una de las bandas de la Cota 905 revelan como las zonas de paz soportan el nuevo esquema de crimen organizado que se extiende por todo el país. Armadas con AR-15, Kalashnikov y granadas, las organizaciones delictivas de Caracas han hecho un pacto de no agresión, que les permite administrar sin conflicto el tráfico de droga, la extorsión y el secuestro.

* Se han unido en “ejércitos” de más de 200 hombres por sector y le declararon la guerra a los policías, porque “ponen en riesgo” la estabilidad de un “negocio” que genera hasta 400 mil bolívares mensuales a cada uno de los integrantes de estos grupos. Estudios del Gobierno indican que la actividad criminal aporta casi 21% del PIB

Ronna Rísquez | @ronnarisquez Runrun.es

Visualizaciones y mapas: @AdrianitaN

Amas de casa con bolsas de mercado, liceístas y escolares, obreros y mujeres embarazadas hacen cola en la parada de El Peaje, en la entrada de El Cementerio. Esperan el jeep que sube al sector Las Quintas, en la parte más alta de la Cota 905, donde hace 10 días se registró un tiroteo de 8 horas entre policías y delincuentes, que paralizó Caracas.

El colector ordena a los pasajeros, cobra el pasaje al subir y solo permite tres estudiantes por viaje. Rápidamente me acomodo junto a una ventana, con la expectativa de que en cualquier momento se cumplirá lo prometido por un vecino de la Cota 905:

“Te montas en un jeep de esos que pasan por aquí (por Los Laureles, en El Paraíso) y cuando empieces a subir comienzas a ver todo el armamento y las granadas. Están todos por ahí. Ellos a ti no te van a hacer nada. Ellos no se meten con uno”.

Después de pasar la subida de Los Laureles y el sector La Pared, donde delincuentes quemaron nueve motos de la Policía de Caracas e hirieron a siete funcionarios con una granada —el pasado viernes 5 de junio—. La vía se convierte en una estrecha calle por la que solo puede circular un vehículo a la vez.

Allí reposan los restos de un camión cava blanco de Empresas Polar, que fue robado por las bandas el martes 9 de junio.

“Estaba cargado con Harina Pan. Esa se la repartieron al pueblo. Pero el camión lo dejaron ahí como anzuelo para que la policía suba a rescatarlo y entonces atacarlos”, cuenta Pablo Arteaga, vecino del lugar, preocupado, porque cuando eso ocurre esto es Vietnam”.

“Ellos están mejor armados que la policía. Tienen más armamento que el Sebin”, comentan residentes de Los Laureles, quienes aseguran haber visto a la GNB sacar cajas con la inscripción del Ministerio de Relaciones Interiores, Justicia y Paz de algunas casas allanadas el día del último enfrentamiento.

“Se ha disminuido la capacidad policial y se ha hecho que hoy las bandas estén mejor equipadas que las fuerzas del orden público”, afirmó un funcionario del gobierno que está evaluando la situación de la actividad delictiva en el país, y que pidió no revelar su identidad.

Casas de un lado y del otro, tramos de montaña de piedras que bloquean la visibilidad lateral y de cuando en cuando algún terraplén de cemento. En uno de ésos destaca un grupo de 6 hombres jóvenes. No exhiben rifles Kalashnikov, granadas, ni pistolas, pero todos tienen en sus manos un radio portátil.

“Usan radios portátiles Motorola de 5 canales y frecuencia libre. Así se comunican entre ellos y también con las bandas de El Valle y El Cementerio. Eso les permite organizar el ataque”, había advertido días antes una fuente de la policía científica, que ha investigado y tiene identificadas a las 4 bandas que operan en la zona.

“Son las bandas de ‘El Coqui’ o ‘El Chavo’, ‘Los barloventeños’, ‘Los Zanjoneros’ y ‘Los Guayabos’. Ellos se reparten todos los sectores de la Cota 905, desde Las Cumbres hasta Las Quintas; y parte de El Cementerio, como El Zanjón. También operan en combinación con otros grupos pequeños como el de ‘Casper’, en Las Luces; Juan Carlos ‘Mandril’, en El León; y El 70, en El Valle. Desde la Cota 905, los grupos se conectan con La Vega; y con El Cementario por La Peste y El Peaje; y con El Valle”, explicó el funcionario, mientras dibujaba un mapa con el organigrama delictivo que se está gestando desde las zona de paz de Caracas.

El recorrido en jeep de casi 30 minutos hasta el sector Las Quintas —con paradas intermitentes para dejar y recoger pasajeros- termina en el tanque de agua de la comunidad, una estructura gigantesca de color azul. Allí se acaba el camino de asfalto y cemento, y comienza una breve carretera de tierra rodeada de ranchos. El jeep da la vuelta en “U” para iniciar el descenso por la misma vía estrecha.

“Esto es Barrio Nuevo”, dice una joven, que espera en la improvisada parada. Desde allí se ve toda Caracas, como si estuvieras en el Ávila. Unos 100 metros más abajo —en dirección al retorno— tres hombres, de no más de 30 años, conversan parados frente a una casa cercana a una bodega. También tienen radios Motorola y bolsos similares a los 5.11 que usan los escoltas (negros y colgados desde el hombro hasta la cintura).

Observan la presencia de extraños que avanzan hacia ellos, pero no asumen una actitud defensiva. Esperan a ser abordados y escuchan la presentación: “Somos periodistas y vinimos aquí porque queremos saber qué es está pasando con las bandas y qué pasó el otro viernes con Policaracas”.

“¿Y de qué periódico?”, preguntó el hombre moreno, de contextura regular, casi 1,70 mts de estatura, cabello rebajado y engominado.

Carlos —nombre ficticio— escucha la explicación de que para los periodistas que quieren contar lo que pasa en Venezuela, en este momento es casi imposible trabajar en un periódico, y para eso ahora existen páginas web. Acepta los argumentos, y parece comprenderlos, pide ver el carnet antes de comenzar la conversación con Runrun.es, sin cámaras ni grabadoras de por medio.

¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué el enfrentamiento con la policía?

—¿Qué pasa? Que la policía abusa. Cada vez que suben se meten a las casas, roban a la gente. Tumban las puertas. Se llevan DVD, blu rays, teléfonos, todo… No respetan. Así, porque les da la gana. Ni siquiera traen orden de allanamiento y tendrían que tener una para cada casa. Se llevan preso a puro sano. Chamos tranquilos, padres de familia, trabajadores. Ahí está, después de lo del viernes, se llevaron a unos hermanos que son sanos.

En ese punto de la conversación, uno de los dos acompañantes de Carlos ya se había apartado del grupo, mientras que el otro comenzaba a prepararse un porro de marihuana. Hasta ese momento el hombre moreno, con zarcillos brillantes, jean, franela gris, tatuaje en su antebrazo y zapatos tipo vans, se mostraba como un miembro más de la comunidad, víctima de los excesos de los funcionarios policiales.

“Puedo llevarte para que hables con la gente y te cuenten. La gente está cansada. Por eso nos prefieren a nosotros que a la policía. Nosotros aquí no nos metemos a las casas de los vecinos, no robamos a nadie. Aquí se sienten seguros con nosotros. Tú te metes por todos esos callejones y no te va a pasar nada (dice señalando las decenas de caminos que conducen a la parte baja de la Cota 905, El Cementerio y La Vega). Claro, aquí el que hace algo malo sabe que tiene que pagar las consecuencias de sus actos”, dice Carlos, asumiendo finalmente su condición de líder de uno de los grupo que imponen su ley en el sector Las Quintas de la Cota 905.

¿Qué policía es esa que abusa y roba a la gente?

—Para acá suben los PNB (Policía Nacional Bolivariana), los Policaracas y los Cicpc (Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas). También a veces viene el Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional).

¿Y la Guardia Nacional?

—No, la guardia no sube. Y eso que los tenemos aquí cerquita —dice señalando el destacamento de Villa Zoila y la Comandancia General de la GNB que está en El Paraíso.

¿El problema es solo con la policía y no entre bandas?

—La guerra es contra el gobierno. Entre nosotros no. Nosotros estamos en la paz.

Aclara que para ellos, “el gobierno” es la policía. “Ah no, no es contra Maduro”, precisa entre risas.

¿Cómo es eso de la paz. Son las zonas de paz?

—Es la paz entre las bandas. Hace unos meses vino para acá un viceministro de no sé qué…

¿José Vicente Rangel Ávalos?

—Sí, ese mismo. Él se reunió con nosotros. Nos habló de eso de las zonas de paz. Nos ofreció electrodomésticos a cambio de que entregáramos nuestras armas. Noooo…

Pero cómo yo le voy a dar una 9 milímetros que cuesta 250.000 bolívares por una cocina. Lo que sí nos gustó fue eso de que hiciéramos la paz entre las bandas. Nos pusimos a pensar que tiene razón. Para qué nos vamos matar nosotros mismos, si nos matan los policías. Ellos son los enemigos. Fue por eso que nos unimos con los de El Valle, El Cementerio y todos… También los de La Vega.

José Vicente Rangel Ávalos promueve la creación de zonas de paz desde septiembre de 2013, a través del Movimiento por la Paz y la Vida. Fue viceministro de Seguridad Ciudadana del Ministerio de Relaciones Interiores hasta el lunes 8 de junio de 2015. Ese día fue designado viceministro de Asuntos para la Paz del Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión de Gobierno, según el decreto N° 1.806 de la Gaceta Oficial 40677.

José Vicente Rangel Ávalos, viceministro de Asuntos para la Paz.

¿Se unieron todas las bandas de Caracas para luchar contra la policía?

—Sí. En todos los barrios está pasando igual. Aquí nos comunicamos con los de La Vega, El Valle y El Cementerio porque nos movemos por la misma montaña. Cuándo sube la policía los que están por aquí nos apoyan. Nos dispersamos por todo el cerro y volvemos locos a esos policías.

¿Cuántos son ustedes?

(No responde)

¿Cuántos son? ¿Más de 100?

(Sigue en silencio)

¿Más de 200?

—Son más…

¿Desde cuándo se unieron?

—Eso viene desde al año pasado. Pero más, después que hablamos con el viceministro.

La gestión para lograr la unión de las bandas se le atribuye a Jesús Alberto Ramos Caldera, conocido con el apodo de “El Chavo”, quien murió en un enfrentamiento con el Cicpc en enero de 2015. Carlos, de 25 años de edad, es el lugarteniente (segundo al mando) del nuevo líder de esa banda, identificado por la policía científica como “El Coqui”.

¿Pero hicieron un acuerdo? ¿Esto es una zona de paz?

—Nosotros aceptamos la paz. Pero eso de dejar las armas por una nevera, no. Es que yo no gano nada así. Nosotros queremos que nos quiten los antecedentes y las solicitudes. Por ejemplo, yo no puedo bajar a la playa con mi cédula, porque yo estoy solicitado y si me paran me dejan preso. ¿Entonces voy a entregar mi arma y después me meten preso? Aquí hay muchos que están fugados de cárceles y otros que están solicitados. Eso no nos sirve.

¿Tienes hijos?

—Sí, una niña.

¿No te da miedo que te maten si sigues en esto. No piensas en ella?

(No responde)

¿Te saldrías de esto?

—Estoy en esto desde los 13 años. Estuve preso y ahora estoy solicitado… Después que sales de la cárcel no hay oportunidades.

¿Cómo logran estar tan bien organizados?

—También copiamos lo de las cárceles. Vimos que las cosas allá funcionaron y entonces lo estamos haciendo igual aquí.

¿Te refieres a los pranes?

—No se llaman pranes. No sé quién inventó eso. Son principales. El principal tiene tres que los siguen en el mando, y luego los luceros.

Relata que estuvo cuatro años preso, primero en El Rodeo y luego en la Penitenciaría General de Venezuela. También pasó 6 meses en Uribana y quedó en libertad hace dos años. Mientras cuenta su historia pasa gente de la comunidad que está en sus actividades cotidianas. Todos lo saludan y algunos se acercan a la bodega de “Vicente” a comprar enseres o cigarros.

¿Trasladaron a los barrios la estructura de mando de las cárceles?

—Sí.

¿Qué armas tienen ustedes?

—Yo tengo dos AR-15 (fusiles), un 7,62 (viejos FAL de la GN), pistolas 9 milímetros y granadas. Algunos por aquí tienen Kalashnikov, como dos. De esos no hay muchos.

¿Cuánto cuestan esas armas?

—Esta —agarra una granada fragmentaria que tiene en la ventana en la que está recostado y la muestra— cuesta 60 mil bolívares. Los AR-15 valen un millón 200 mil bolívares…

¿Cómo consiguen las armas? ¿Quién se las vende?

—Con contactos, con amigos —explica mientras agita el radio, que no soltó durante toda la conversación—. Eso funciona así: por ejemplo, tú tienes una pistola y si no la quieres se la vendes a alguien. Y compras algo mejor. Igual pasa con todo.

¿Pero no hay alguien a quién se las compren. A militares o policías?

—No, no. Es así como dije. Yo se la compro a alguien y otro me la compra a mí. Y mercado negro. Eso de que las armas nos las venden los militares, es como lo de los paramilitares. Después del tiroteo del viernes con la policía, nosotros hicimos una apuesta: Seguro mañana salen diciendo que esos fueron los paramilitares, jajajaja…

Aquí no hay paramilitares —dijo burlándose, con sus amigos, de la versión que maneja el Gobierno de que en los barrios de Caracas hay paramilitares.

¿En los barrios hay paramilitares?

—No, vale. Ojalá aquí tuviéramos paramilitares —comenta entre carcajadas— ahí sí es verdad que no podrían con nosotros.

Continuó haciendo bromas sobre los supuestos paramilitares que están en los barrios. En ese momento, ya había un grupo de 10 hombres jóvenes parados en la casa del frente, a unos tres metros de distancia. Algunos en moto, todos con radios y bolsitos terciados, miraban mientras compartían el porro de marihuana que había preparado el compañero de Carlos. No hay menores de edad.

¿Hay algún problema si te ven hablando?

—No, no  —responde confiado y con tranquilidad.

¿Y hay colombianos, como asegura el Gobierno?

—No, tampoco. Ah sí, los colombianos que son de aquí, que siempre han vivido aquí.

¿Por qué matan a los policías, por las armas?

—Nooo… Si fuera por las armas, mataríamos a los guardias nacionales que tienen fusiles.

¿Entonces, por qué matan a los policías, por prestigio?

—Los matamos porque son policías —responde como si se tratara de un hecho obvio y natural—. El prestigio ya lo tenemos.

¿Ustedes a qué se dedican? Están parados aquí todo el día, dicen que no se meten con la gente, pero ¿qué hacen?

—Bueno, al negocio. Tú sabes…

¿Al negocio? ¿Cuál negocio, la droga?

—Sí, ese —hace una mueca cercana a la risa y detalla que vende marihuana normal y cripy, perico (cocaína), piedra (crack) y heroína.

¿Cómo consiguen la droga?

—Por ahí.

¿Pero no tienes un proveedor o algo así. Alguien fijo que te la traiga?

—No. no. Por ahí, con los contactos. Gente que también estuvo presa. Aquí y allá. A veces en Catia, a veces en Petare.

Además de vender droga, ¿en qué otros delitos están, secuestros?

— No, secuestro no. Eso muy complicado. A veces robamos carros.

¿Cuánto ganan ustedes en promedio al mes?

—Como 400 mil —responde después de pensarlo un minuto—.

¿400 mil bolívares? ¿Pero cómo, entre todos?

—No. Hasta 400 mil bolívares cada uno del grupo.

La conversación termina y se acerca uno de sus compañeros. “¿Qué pasó, dónde está la cosa?”, pregunta Carlos, refiriéndose al cigarro de marihuana. Su amigo le responde que ya se acabó. Los dos sonríen y siguen en los suyo.

85% del arsenal de las bandas sale de Cavim

En un jeep azul comienza el recorrido de regreso a la parada en El Peaje. Atrás quedan La Cota 905 y la parte alta de El Cementerio, dos de las seis zonas de paz de Caracas, donde la policía no puede llegar porque tiene prohibido el acceso desde hace dos meses.

Desde una oficina gubernamental en el centro de Caracas un funcionario del Ejecutivo y dirigente del Psuv dedicado a estudiar la situación de violencia y criminalidad ofrece su análisis:

“¿Las zonas de paz? Eso es un adefesio. Una aberración. El Estado no puede conceder espacios de impunidad”.

El experto, que ha participado en investigaciones recientes sobre la actividad de las bandas que operan en el país afirma:

“Hay dos grandes verdades: la primera es el suministro y tráfico de armas de Cavim. Se ha determinado que 85% de las municiones implicadas en delitos son fabricadas en Cavim. La segunda es la existencia de un mercado negro de armas, que ha facilitado la presencia de fusiles AR-15 (arma de fabricación estadounidense) que no son armas orgánicas de ninguna policía ni de la FANB, y que tampoco son importadas por el Estado”, explicó.

Las investigaciones realizadas por funcionarios del Cicpc que han hecho seguimiento a las bandas de las zonas de paz coinciden. “Las conchas que más se recolectan después de enfrentamientos son de proyectiles 9 mm de Cavim. El 85% son de Cavim y el resto son Luger, FCC y de origen ruso. No hay Winchester”, detalló un detective, quien agrega que las armas más utilizadas por estos grupos son AK-47, AR-15, subametralladoras Ingram, pistolas automáticas y granadas fragmentarias.

“Las zonas de paz se concibieron como una medida altruista para que fueran espacios para que las bandas se desmovilizaran y hubiera un desarme voluntario. Pero se convirtieron en un espacio de impunidad absoluta y paraestatal, utilizado para delinquir a sus anchas. Las zonas de paz funcionan como guetos en los cuales las autoridades policiales terminan siendo empleados y subalternos de los líderes de esas bandas”, afirma el funcionario gubernamental, que aceptó hablar del tema a cambio de no revelar su identidad.

Describe que los delitos más comunes en las zonas de paz son los secuestros, homicidios y tráfico de drogas. “Siendo este último el gran motor económico y financiero del crimen organizado hoy, que tiene sus ramificaciones dentro de algunos cuerpos de seguridad e incluso dentro de la propia FANB, tribunales y Fiscalía. Además con la presencia de paramilitares”.

Esta afirmación pudiera responder algunas interrogantes planteadas por los funcionarios del Cicpc. “Es inexplicable lo que está pasando. Debería ser una política que el Estado debe agotar hasta sus últimos recursos para acabar con esas bandas. Pero eso no ocurre así. En las últimas 10 refriegas el subdirector (del Cicpc, comisario Douglas Rico) ha dado la orden de replegarse”, comentaron con frustración los investigadores de la policía judicial.

“No se entiende cómo a esas zonas ingresan vehículos costosos como si nada. Suben y bajan camionetas Machito blancas y 4Runner sin placas. Cómo puede haber droga en la Cota 905 si permanentemente hay alcabalas de la Guardia Nacional en las entradas de Los Laureles, El Cementerio y la avenida Guzmán Blanco”, se pregunta un detective, quien no duda al asegurar que: “las zonas de paz son corredores para el libre comercio de droga”.

Aseguran que entre los hombres del Cicpc existe la voluntad para combatir estas bandas. Que las han estudiado y lograron establecer su ubicación e identificar a sus líderes. “Pero no tenemos la logística. Mientras ellos tienen fusiles y granadas, los policías tenemos pistolas 9 mm”, lamentó.

El funcionario del gobierno y dirigente del Psuv tampoco oculta su angustia. “Es muy complejo. Se han georeferenciado 192 grandes bandas en todo el país. Todas vinculadas al secuestro, tráfico de drogas, sicariato y robo de vehículos. La industria del crimen es la más lucrativa del país, después del petróleo. Se calcula que el valor en dinero de todo lo que mueve la industria del crimen es casi 21% del PIB. Toda la sociedad termina beneficiándose de la industria del crimen. Es una terrible contradicción pero es así. Es muy, muy alta la rentabilidad”, explicó.

“En el gobierno todos estamos preocupados por el proceso acelerado de cartelización del crimen. Incluído el Presidente. Pero nuestro Estado es muy débil para confrontar eso”, dijo el experto que ejerce funciones de gobierno.

El sábado 13 de junio, el mandatario Nicolás Maduro prometió que acabará “hasta con la última banda que hay en el país” y anunció la aplicación de leyes. Sin embargo, un día antes se conoció de la creación del despacho del Viceministro de Asuntos para la Paz integrado a la estructura organizativa del Ministerio del Despacho de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión de Gobierno.

José Vicente Rangel Ávalos es el viceministro de este despacho que se encargará de la “articulación, integración, formulación e impulso de políticas y acciones de prevención, abordaje, rescate y reinserción de los ciudadanos en la sociedad para instaurar una cultura de paz en todo el territorio nacional”. El propósito es el reimpulso del Movimiento por la Paz y la Vida y la consolidación de las zonas de Paz.

Actualmente hay zonas de paz en seis entidades del país: Miranda (Valles del Tuy y Barlovento), Aragua (San Vicente), Guárico (centro y sur del estado), Zulia, Táchira y Caracas (Cota 905, El Cementerio, El Guarataro, Petare, Antímano y La Pastora). Están en procesos las zonas de paz de San Agustín del Sur y El Valle.

Roberto Briceño León: “En las zonas de paz gobierna la dictadura de los criminales”

El sociólogo Roberto Briceño León, director del Observatorio Venezolano de Violencia, tiene claro el pronóstico: “Las zonas de paz son la entrega del país al crimen organizado. Y la renuncia del Estado a sus responsabilidades”, asegura.

El experto no descarta que “es posible construir una paz criminal. Es posible que entregándole territorios y zonas al crimen organizado exista menos violencia pública. Pero estamos hablando de un territorio controlado por el crimen. Es un territorio donde no hay democracia, libertad y no hay derechos. Donde no hay la vida civilizada sobre la cual hemos construido las sociedades”, explica el investigador.

La criminalidad puede producir violencia o no —apunta Briceño León—  pero no por eso deja de ser criminalidad.

Sociólogo Roberto Briceño León.

“Venezuela está entrando en un contexto de dictadura de los criminales. A veces las dictaduras pueden ser similares a las organizaciones criminales. Pero claramente uno entiende que son dictaduras. La civilización justamente ha avanzado para hacer que los grupos criminales no sean los que dirijan la vida social”.

Lo que ha hecho el Gobierno es permitir que los grupos criminales lo sustituyan en sus funciones. Lo ha hecho en las zonas de paz y en las cárceles. “Eso siempre termina siendo arbitrario y frágil. Por ejemplo: si me gusta tu casa, te la quito. Si no me agradas, te mato. Esta es la esencia del asunto, en la cual se pierde la democracia, se pierde la libertad y la sociedad se hace más agresiva, más precaria y al final más violenta”, dice el director del OVV.

Explica además el fenómeno económico bajo el cual operan estas estructuras. “Funcionan bajo un proceso de captación de rentas. Primero la droga, pero luego la venta de cerveza, el cobro de peaje (afectando el libre tránsito). Luego sustituyen a los grupos de seguridad. Controlan el comercio. Se trata de un proceso notable de la captación de la rentas y en el fondo de capitalismo salvaje”.

Ya no existe la competencia legítima o la posibilidad de los consumidores de manifestar sus preferencias. “Se hace lo que estos individuos digan. Tienen el control territorial y un dominio que les permite hacer negocios, en términos técnicos esto es captación de rentas. Hacen negocios de manera ilegal y usando la fuerza”.

El venezolano es un individuo muy enfermo y cargado de odio

Víctor Amaya, Revista Dinero

El sociólogo Tulio Hernández lleva años retratando a la sociedad venezolana. Sus análisis le han dado nombre y apellido a fenómenos y comportamientos colectivos en un país donde las taras culturales, la viveza criolla y la degradación social, se sienten cada vez más enraizadas. Lo ha hecho como columnista, como opinador, como entrevistado y como académico.

Hernández sostiene que Venezuela cayó en un estado de “anomia”, definido por la escuela sociológica del siglo 19 como “situaciones en las cuales un grupo humano, un colectivo, una nación o una comunidad ha perdido cualquier sentido de conexión con las instituciones, con las normas. La anomia se produce cuando no se está en capacidad de sentirse parte del pacto social que implica aceptar las normas que hacen posible la convivencia colectiva“.

A su juicio, el asunto ha agravado el típico problema cultural latinoamericano de incumplimiento de la norma, esa tropicalidad anárquica contra la que luchaba Renny Ottolina con sus campañas de concientización sobre los semáforos.

“La gente cumple las normas por tres razones. Primero, por miedo a la sanción excepto cuando no hay buenas policías ni buenos sistemas judiciales. Segundo, por amor por la ley, pero la cultura te dice que la ley es para burlarla. Y tercero, por la autorregulación social, que es miedo o temor a la sanción de los demás, a raíz de la cultura ciudadana, cosa que aquí se ha perdido”.

¿La anomia social es consecuencia de carencia de leyes o de inobservancia de las normas?

No importa que existan leyes. Venezuela tiene sobresaturación de leyes. Ya la tenía en la era democrática y en la era postdemocrática aún más. Es un tema de educación ciudadana. Es la incapacidad del ciudadano para aceptar la autoridad, el desprecio profundo por la autoridad; pero en el caso extremo, como el venezolano, la incapacidad para distinguir entre lo legal y lo ilegal, lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, lo correcto y lo incorrecto.

Sin cumplimiento de normas no hay convivencia pacífica posible.

¿Por qué se ha profundizado esa anomia?

Nunca hubo un sistema de sanciones severo. Los programas de educación vial, por ejemplo, se olvidaron. El deterioro comenzó en los años 90, pero la llegada del chavismo introdujo tres elementos novedosos: El populismo que no castigaba a nadie para que el pueblo no se sintiera maltratado por el Estado; el odio de clases con la idea de que el orden es burgués, aristocrático, oligárquico; y el ejemplo dañino de tener grupos armados para castigar a los opositores. A partir de allí todo es posible.

¿Si se trata de un problema cultural acentuado por el Gobierno, cómo revertirlo?

Ese cambio sólo se puede producir con un cambio político. En un modelo que promueve el odio de clases, el desprecio al otro, la negación del diálogo, no puede haber cumplimiento de la norma porque eso es básicamente convivencia pacífica social. Luego, esto es un problema de orden público y es necesario el castigo.

Además, hay que crear programas de educación ciudadana y de creación de conciencia, bajo un acuerdo nacional para transformar el deterioro moral.

¿El Gobierno cumple con soluciones o se ha convertido en un generador de problemas?

Hay dos maneras en que el Gobierno ha alimentado esto. Lo primero es la omisión. Hugo Chávez nunca quiso enfrentar el tema de la violencia porque necesita represión y él condenaba las formas represivas; pero tampoco fue capaz de inventarse nuevas maneras de ejercer el papel del Estado, el monopolio de la violencia. Luego, el Gobierno estimuló el discurso justiciero, instigando la violencia. Tercero, estimuló el odio de clases.

Pero hay cuatro fenómenos decisivos: la proliferación de armas, un sistema penitenciario que no castiga sino que multiplica el crimen; un sentimiento de fracaso colectivo y opacidad de futuro en la sociedad; y la impunidad.

¿En Venezuela las formas ilícitas se han convertido en acción común?.

No hay ningún pueblo que no tenga tentación a la corrupción, por ejemplo. Lo que diferencia a un japonés de un venezolano y de un inglés no es que uno sea más honesto que el otro, sino que en Inglaterra o en Japón hay más sistemas de control, vigilancia y castigo que en Venezuela.

¿Al Gobierno le interesa un estado de anomia social?

Es paradójico. Por un lado, promueve la anomia pero por otro promueve el control social. Quiere un Estado donde el ciudadano sea anómico en relación a la convivencia y cumplimiento de las normas, pero donde sea totalmente “nómico” en relación a ser fiel al partido, a la memoria de Hugo Chávez y a los mandatos. Por eso no es un Estado totalitario, sino un híbrido porque incluso para ser totalitario hay que ser disciplinado.

Aquí hay un capitalista de Estado oportunista para sus élites, populista en la distribución del ingreso, pero eminentemente vividor, en el sentido de la con viveza criolla.

Rescatando el término de ‘postdemocracia’, ¿Cómo lo define?

A este país la democracia le costó muchísimo, y ahora ha entrado en una fase en la que ya no hay democracia pero tampoco es una dictadura totalitaria. El modelo conserva elementos típicos de la democracia, como las elecciones, la existencia de partidos y de medios privados, pero todo tutelado y controlado por el Estado ventajista. Es la era postdemocrática, con los demonios del militarismo sueltos.

¿Hay cohesión social en Venezuela?

Esto es un país roto, fragmentado, que le cuesta incluso pensarse como un solo proyecto con una historia común. Incluso dentro de cada uno de los dos grandes bandos, cuesta encontrar pensamientos comunes. La cohesión social ya estaba rota antes del chavismo, cuando la población venezolana abandonó a AD y Copei en 1993 porque se sentía estafada.

Chávez en vez de llegar a ser un sanador como Mandela, lo que hizo fue hacer la herida más purulenta.

¿En una sociedad rota cómo está el individuo?

El venezolano es un individuo muy enfermo, cargado de odio si es militante de posiciones radicales, indispuesto al diálogo. Si es joven y tiene posibilidades, con ganas desesperadas de emigrar. Por otro lado, asolado por el miedo, por la angustia a la inseguridad. Y solamente hay una minoría con una visión esperanzada a través de la acción política.

En promedio, esta es una sociedad deprimida, desencantada, enferma de desasosiego porque se siente privada de futuro.

¿Qué papel juegan las denuncias de magnicidio, golpe de Estado, ataque a instituciones?

Es la necesidad del enemigo, del culpable, para cohesionar a la población a una amenaza externa. La denuncia del magnicidio es un recurso manido cada vez que entra en crisis el poder. Eso contribuye a la desolación en un país que tiene que vivir con la idea de que la normalidad no es posible, de que la vida es un constante sobresalto.

A ello se suma un entorno económico de escasez y alta inflación.

Estamos viviendo uno de los momentos más desgraciados económicamente hablando en la historia venezolana. Los venezolanos debemos prepararnos para lo peor porque estamos en un juego cerrado: La ideología impide los ajustes económicos y, si se hacen, el discurso ideológico se derrumba.

Pero el Gobierno avanza con medidas como el aumento de la gasolina.

Al Gobierno le falta plata. Creo que la campaña por el aumento ha sido bien llevada, muy persuasiva. La gente sabe que el precio es muy bajo, pero el enemigo real es el diferencial cambiario que no permite acabar con el contrabando.

¿Con una campaña así pudo hacerse el aumento hace años?

Sí, pero hubiese sido atentatorio contra el discurso populista. Chávez le dijo a la gente que las cosas eran gratis y no podía subir la gasolina. Ahora la borrachera de lo gratuito ya pasó, y estamos en el ratón de la reposición.

¿Qué elementos acercan o separan a Maduro, Chávez y el período anterior?

Aquí hay tres momentos. El primero, fue el intento de ruptura con el populismo hecho con el Gran Viraje que significó la ruptura de las identidades políticas básicas de los venezolanos. Allí se acabó la fidelidad a AD y Copei. Luego, Chávez llegó y emocionó a los excluidos multiplicando el populismo anterior e introduciendo el odio de clases y la venganza, con la suerte de contar con la más alta renta petrolera de la historia. A Maduro le tocó recoger los platos rotos del bipartidismo y del chavismo, tratando de mantener el discurso populista cuando el Estado no tiene cómo, pero introduciendo la represión política.

¿Es posible otro Caracazo?

No. Es muy difícil que se repita porque las sociedades aprenden. Ahora hay más conciencia política, y están los colectivos y un aparato represivo. Además, todos los días hay un ‘minicaracazo’. En los últimos tres años ha habido más manifestaciones de protesta social que en todo el período de cinco años de Caldera.

¿Cómo evalúa la terminología oficial de la ‘guerra económica’, del ‘Dios proveerá’?

Son típicas estrategias de propaganda fascista. Es la lógica de la paranoia.

¿A dónde va el país en el 2015?

Ni siquiera un brujo podría decir nada serio sobre el futuro del país, porque no estamos frente a un actor político racional. Se podría pronosticar desde un autogolpe como el que denuncia Pepe Mujica, hasta una implosión como la de Fujimori con el caso Montesinos o la que pasó en Argentina.

Si no es fácil predecir, ¿Qué decirle a los venezolanos?

Para los que no se van a ir, aquí está demostrado que cada vez que unos militares intervienen dando un golpe de Estado, se quedan. Debemos insistir hasta el final con la salida constitucional, cívica y civil, pero aprender a jugar de una manera no tonta e inocente.

¿Qué opina de la muerte de jóvenes en manifestaciones políticas?

Es espantoso, sobretodo porque el Gobierno las ha banalizado. Son peligrosas porque podrían crear una carga de impotencia entre los jóvenes que podría estallar tarde o temprano.

¿Y del encarcelamiento de dirigentes y activistas opositores?

Es la expresión de un sistema represivo copiado de Irán, que naturaliza el encarcelamiento.

¿Cómo evalúa a Nicolás Maduro?

Solo en un país extraviado, paralizado ética y económicamente, una persona con la formación, el manejo de oficiar el idioma y la crueldad de Nicolás Maduro, podría ser Jefe de Estado.

Habla el general García Plaza

Sebastiana Barráez, Semanario Quinto Día

Mayor general Hebert García Plaza: de héroe pasó a villano.

Desde el lugar donde ha seguido todo lo sucedido con el caso que adelantan los tribunales, sobre los tres ferrys que se compraron en España, el mayor general Hebert García Plaza, ex ministro de Transporte Acuático y Aéreo y ex ministro de Alimentación, habla en exclusiva para Quinto Día, y por primera vez, luego de la decisión por la cual pesa sobre él una orden de aprehensión por parte de un tribunal venezolano.

“Yo salí de Venezuela desde enero de este año. Estuve en Panamá y llenando unas formas de trabajo”, dijo el que de héroe pasó a villano.

No duda que la verdadera razón de fondo es que tocó intereses cuando ejecutó acciones y denuncias contra algunas empresas. “El Presidente quería que se tomaran acciones contra Makro, contra la Polar. Hicimos denuncias contra empresas de maletín que recibieron dólares y no traían la mercancía. Empecé a denunciar a las empresas de maletín sobre todo a las que importaban carne. Hubo varias cosas ahí que al parecer no gustaron mucho, por tocar intereses de algunos personeros del Gobierno”.

– ¿Qué pasó con el Presidente?

– De alguna manera él fue tomando desconfianza y se fue maltratando la relación. Yo lo sentí y por eso presenté mi renuncia.

– ¿Piensa responder y presentarse ante el tribunal?

– Los abogados están evaluando las audiencias y todo lo que se sustenta para determinar en qué momento me presentó en tribunales.

– ¿Sinceramente, confía en la administración de justicia en Venezuela?

– (Tajante) No, no y no, menos cuando hay una orden superior. Si realmente se quisiera luchar contra la corrupción hay mucha tela qué cortar, pero creo que me quieren como el chino de Recadi en la lucha contra la corrupción.

– Y sobre la adquisición de los ferrys, ¿cree usted tener responsabilidad en presuntos hechos de corrupción en ese caso?

– Para nada. Llega un informe de una denuncia, de la presidencia de la República, que envía la ministra Carmen Meléndez, diciendo que esos busques, que se estaban negociando con Grecia, son hechos para otro tipo de mares, por lo cual se envía una comisión que la corrobora  y por ello la compra de los barcos se detiene. Se nombra una comisión, incluso se le pide al ministerio del Despacho, para que involucre unos inspectores de la presidencia, para que de manera amplia y transparente, verifique en Europa, buques disponibles. Y el primero que se adquirió el Virgen del Valle II. Luego fueron el Virgen de Coromoto y el San Francisco de Asís.

“Es posible que en la adquisición de los ferrys a España haya algunas irregularidades”

Esos barcos fueron inspeccionados allá y se vinieron navegando desde Europa hasta Venezuela y no hubo ningún tipo de novedad ni en la ruta La Guaira-Margarita, estuvieron funcionando muy bien por más de un año. Eso nos da fe de que no son chatarra. Ahora, si a esos barcos no se les hace mantenimiento pues se van a parar en algún momento.  En la adquisición de esos buques no hubo intermediarios.

– ¿Ha recibido solidaridad y apoyo de militares y funcionarios del Gobierno?

– Sí, claro que sí, porque la gente sabe quién soy yo. La gestión está ahí, se arreglaron los aeropuertos, nos ocupamos de los ferrys, lo que sucede es que se solicitaron unos respuestos por Cencoex, que nunca llegaron, por poco más de 10 millones de dólares, pusimos casi 100% operativo el buque de carga que va de Margarita a Coche.

El Presidente siempre reconoció mi gestión y por eso fue que me dio tantos cargos.

No sé qué pasó, no se si fue que le metieron chismes. Parece que soy la persona más débil para sacrificarme y ser la demostración de la lucha contra la corrupción.  Conferry fletó hace poco un buque que atraca en Guamache al no poder hacerlo en Punta de Piedras y paga por él 25 mil dólares diarios; con esos recursos ya se le hubiese dado mantenimiento a los tres adquiridos.

– ¿Usted aún cree en la revolución bolivariana?

Con Chávez, sí.

– ¿Tiene usted cómo justificar los bienes que tiene?

– Absolutamente, sí. Mis bienes están en Venezuela.

– ¿Tiene padrinos políticos?

– Ninguno. Yo nunca aspiré a ser ministro y le dije al señor Presidente que sería solo hasta el 2015 para dedicarme a mi familia.

– ¿General, cómo se siente usted ante lo que le está sucediendo?

“La comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional debe dejar de ser una entelequia que no investiga ni controla”

– Mal, muy mal. Mal porque un prestigio ganado en 34 años de carrera militar se ve manchado por un hecho donde se trata de resaltar que los barcos dejaron de funcionar, pero qué casualidad que fue cuando yo salí del Ministerio. No es fácil sentirse bien cuando quieren mancharme una hoja de servicio. ¿Cómo cree que me pueda sentir? Pero bueno, la pelea es peleando.

Orden

El Tribunal solicitó orden de aprehensión contra: el MG Hebert García Plaza; Antonio González Martínez, Vicepresidente de Bolipuertos; Ing. Armando Larrazábal, Inspector Naval Wilfredo Urbáez, Capitán de Navío y jefe de la Comisión Luis Ojeda, Abg. Alberto Montilla, Insp. Nav. Luis Emiro Pagua y Luis Granados, por peculado y concierto con contratista.

El tribunal no ha acordado la prohibición de enajenar y gravar, sobre bienes de su propiedad ni la inmovilización de todas las cuentas bancarias y demás productos financieros, porque la solicitud fue genérica y no se identificó a los imputados como tampoco a los bienes y las cuentas.

Los delitos que se les imputan son los de peculado doloso y concierto con contratista, que sumarían 16 años de prisión.

Documentos

Contralmirante Elsa Gutiérrez Graffé.

El punto de cuenta que le presentaran el Vicepresidente de la República, para  la obtención de las divisas ante el BCV, por 50 millones de euros, para adquirir los barcos griegos, lo hacen la entonces presidenta del Transporte Acuático, la contralmirante Elsa Gutiérrez Graffé y el Ministro para Industrias, Ricardo Menéndez.

Ministro Ricardo Menéndez.

Observen que en el documento la orden de Maduro, quien para el momento era vicepresidente es: “Muy Urgente”. Y en el otro documento vean la firma de  Maduro, ya como Presidente, autorizando la compra de los buques a España.

Dos inspectores presidenciales supervisaron y avalaron la compra de los ferrys a España: Ronil Salazar y Luis Emilio Granados, que nadie ha llamado a declarar. La negociación de los ferrys los manejó consultoría jurídica, a cargo de María Elena Centeno, pero nunca pasó por la Comisión de Contrataciones.

¿Griegos?

Alguien tenía un negocio, cuando pretendieron comprar los tres ferrys griegos, ninguno nuevo (eran del 2008 y 2010), muy bonitos, pero artesanales y no aptos para navegar en aguas como las del Mar Caribe. Dos técnicos que son capitanes, de la comisión de Bolipuertos pararon esa compra porque los barcos no servían para aguas como las venezolanas. Después alguien quiso que Pdvsa los comprara, pero los técnicos que fueron por la estatal petrolera, llegaron a la misma conclusión. Para que los ferrys puedan navegar en el mundo es necesario que tenga unas normas y permisos llamados “clase” y “OMI”.

Ninguno de los tres griegos que pretendieron comprar, tenían “clase” ni cumplían con las normas “OMI”. Tenían menos capacidad para vehículos y pasajeros. El tiempo de recorrido entre Puerto La Cruz-Las Piedras era más del doble de los adquiridos a España.

Denuncia

Presidente de Bolipuertos, coronel Julián Marchán Lugo.

La denuncia contra García Plaza y todos los que participaron en la compra de los buques Virgen del Valle II, Virgen de Coromto y San Francisco de Asís, la hizo el presidente de Bolipuertos, coronel Julio Marchán, pero no ante el Ministerio Público, sino ante la Superintendencia del Cuerpo Nacional contra la Corrupción, quien la envía a la Fiscalía Nonagésima Tercera.

El 23 de enero 2015 se inició la investigación penal. La denuncia se basa en que los buques al ser de segunda mano tienen una corta vida útil.

“Al no corregir con la premura necesaria las fallas, a medida que se iban presentando, por parte de la compañía Underwater Technlogy Services (UTS), trajo como consecuencia que éstas se fueran acumulando hasta llegar a que los buques pasarán a inoperatividad o muy baja confiabilidad en las navegaciones”, reconoce la denuncia que hiciera Marchán.

Del 25 al 27 de febrero 2015 hubo una inspección técnica por dos expertos del Tribunal 18 de Control del AMC y dos de la División Técnica Científica de la Fiscalía; ellos dicen que los ferrys Asís y Coromoto están inoperativos por fallas mecánicas persistentes en los motores y por falta de mantenimiento y cambio de repuestos.

Quien pasa el punto de cuenta para adquirir los barcos griegos es la contralmirante Elsa Gutiérrez Graffe, que hoy es la directora del Hospital Militar; y la contralmirante Roxana González, hoy viceministra de Espacios Acuáticos.

Ferrys

Ferry Virgen del Valle.

 

Son tres. El Virgen del Valle llegó a Venezuela en agosto del 2013. Y funcionó por 15 meses con 95% de operatividad entre Guanta-Pta de Piedra y La Guaira-Pta. de Piedra.

Ferry San Francisco de Asís.

 

El San Francisco de Asís y Virgen de Coromoto llegaron en diciembre 2013; el primero operó 60-70% por falta de repuestos y por problemas en las water jets. El otro con igual porcentaje de operatividad.

Ferry Virgen de Coromoto.

 

Lo que se puede deducir es que el buque que presentó problemas y que debió tener mejor supervisión antes de adquirirlo es el San Francisco de Asís.

Emergencia

La génesis de todo este escandaloso hecho está en que en una de esas transmisiones de los eventos del gobierno de calle, el presidente Nicolás Maduro ordenó darle celeridad a la adquisición de los ferrys.

La orden del comandante en jefe hizo que se saltaran, con el cuento de la emergencia, el protocolo necesario para la adquisición de un bien del Estado.

Es decir, no hubo licitación y se compraron los que parecían mejores. Y de haberse comprado los griegos, que tampoco eran nuevos, no hubiesen podido jamás navegar en aguas venezolanas.

Contralmirante

El 27 de julio 2013, la oficina de prensa de Conferry emite una declaración de la contralmirante Elsa Gutiérrez Graffe, lo curioso es que ella declara como presidenta de Bolipuertos, cuando ya no era su presidenta. La dama dijo que se había firmado la adquisición de los primeros tres ferrys que se incorporarían a La Nueva Conferry. Ella lo hizo en el marco de una reunión con la empresa griega armadora de los buques.

Contralmirante Elsa Gutiérrez Graffe.

“Hoy estamos entregando a La Nueva Conferry la compra de tres buques nuevos… que son de fabricación reciente, específicamente del año 2012… vienen de fábrica con 4 motores y con generadores de reconocidas marcas que figuran entre las más utilizadas en la navegación venezolana”.

No sólo que la contralmirante estaba declarando a nombre de un cargo que ya no ocupaba sino que aseguraba que los buques griegos eran nuevos, cuando no lo eran.

Celeridad

Quienes creemos y amamos este país apostamos porque en realidad se inicie una lucha contra la corrupción. Que se investigue y se sancione a los responsables de esquilmar los recursos de los venezolanos. En este caso de los ferrys está la duda de si en realidad lo que se pretende es pasarle factura a un alto oficial que en su momento tocó peligrosos intereses de las empresas de maletín de Cadivi, sobre las cuales no ha habido ningún tipo de respuesta por parte de los entes que deben controlar y fiscalizar.

La Contraloría General de la República tiene que empezar a hacer su papel. Las fiscalías anticorrupción a tener fiscales honestos que actúen. La comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional debe dejar de ser una entelequia que no investiga ni controla. En definitiva rescatar las instituciones y actuar contra los verdaderos corruptos.

Es posible que en la adquisición de los ferrys a España haya algunas irregularidades, pero quienes estaban interesados en comprárselos a Grecia no lo hacían por altruismo ni por el bien del país. A alguien le tumbaron un negocio.