El verdadero y único periodismo, y su función contralora

Rafael Marrón González, Correo del Caroní

Los gobiernos, siempre y todos, pero con más ahínco los despóticos, han ensalzado la pulcritud de la “objetividad periodística”, dirigida en realidad a la “robotización periodística” que confunde noticia con información, lo que complace sobremanera a los gobernantes que anuncian en los medios sus deberes con el bienestar colectivo como si fuera noticia excepcional, cuando es una información de última página sobre el cumplimiento básico de su deber, realizado con dinero del erario y exigido por el pueblo, noticia sería su incumplimiento o corrupción en su ejecución.

George Orwell: “Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás son relaciones públicas”

Es un canalla, por ejemplo, el periodista que capte en una entrevista las perversiones de un individuo, que opta a un cargo de elección popular, y calle, permitiendo su elección, porque es “objetivo”.

Y debo citar aquí, por pertinente, al periodista “gonzo” estadounidense Hunter S. Thompson, que escribió cuando murió Nixon: “Fueron los pozos ciegos de las reglas del periodismo objetivo las que permitieron que un delincuente barato, un criminal de guerra impiadoso, como Nixon, llegara a la Casa Blanca”.

O como confesara en su carta de suicidio el periodista Miguel Ángel Quevedo, editor de la revista Bohemia que se publicaba en Cuba, en la que denuncia las complicidades por acción y omisión de la sociedad cubana e internacional que permitieron que Fidel Castro engañara al pueblo y se apoderara del poder para implantar un régimen de terror y de confiscación de la propiedad privada y de la libertad de expresión que mantiene en un puño a la República de Cuba desde hace 57 años:

Miguel Ángel Quevedo.

“… Ojalá mi muerte sea fecunda. Y obligue a la meditación. Para que los que puedan aprendan la lección. Y los periódicos y los periodistas, no vuelvan a decir jamás lo que las turbas incultas y desenfrenadas quieran que ellos digan. Para que la prensa no sea más un eco de la calle, sino un faro de orientación para esa propia calle…”.

El periodismo es un contrapoder 

El periodista estará parcializado solamente cuando su ejercicio se inclina hacia los intereses del gobierno, y se pervierte cuando sirve de orfebre a las violaciones de los derechos fundamentales garantizados por la democracia.

Como maestros, abogados y sindicalistas, el periodista, cuyo pensamiento debe ser universal y crítico, tiene que ser demócrata, porque el periodismo solamente se puede ejercer en un Estado de Derecho.

Es una ficción el “periodismo” en regímenes totalitarios, cubano, por ejemplo, donde impera el dictamen del gobierno, la univocidad y la represión ante la crítica. Y por otra parte, si alguien debe tener sus cosas de ser humano en su lugar es un periodista, pues en él habita la dimensión de lo social en cuanto humanidad.

Un sujeto que entreviste a la víctima de la agresión con la misma frialdad que al victimario, es un artefacto.

El periodismo es para personas cerebrizadas, pero con los testículos o los ovarios bien puestos, no apto para sifrinos con el meñique levantado, ni para borregos dogmatizados, y de vertical compromiso con la verdad, que es científica, comprobable, no metafísica, y su misión es hacer públicas las perversiones de los poderes que gravitan sobre la sociedad, gobiernos, religiones, empresarios.

Es decir, en cinco palabras: ¡El periodismo es un contrapoder!

Y además (y sé que no va a caer muy bien) pero el periodista de calle y riesgo tiene el deber ético de manifestar su opinión dentro de la noticia o la entrevista, porque su función es alumbrar la senda de la verdad al pueblo, que regularmente no está formado para dilucidarla. Si no le gusta así, métase a cantante. No a periodista.

En otro orden, pero en la misma línea, decir que la libertad de expresión “no es ilimitada”, deja a la piel sensible de los intereses del poder muchas puertas abiertas.

El único límite de la libertad de expresión es la ética, y no debe tener otras consecuencias que no sean las derivadas del respeto a la dignidad humana, que solamente deben dirimirse entre las partes a través de los tribunales sin injerencia ni del Estado ni del Gobierno, puesto que, según la Comisión Interamericana de los derechos Humanos:

“La libertad de expresión es una piedra angular en la existencia misma de una sociedad democrática. Es indispensable para la formación de la opinión pública.

Es también conditio sine qua non para que los partidos políticos, los sindicatos, las sociedades científicas y culturales, y en general, quien desee influir sobre la colectividad puedan desarrollarse plenamente.

Es, en fin, condición para que la comunidad, a la hora de ejercer sus opiniones, esté suficientemente informada. Por ende, es posible afirmar que una sociedad que no está bien informada no es plenamente libre”.

La irresponsabilidad en el periodismo paga altos precios que la sociedad suele cobrar de inmediato en pérdida de credibilidad. Con eso basta.

Las siete palabras del periodismo comprometido

  1. Ética (compromiso con la sociedad).
  2. Verdad (para el periodismo es lo razonablemente veraz, no lo verídico).
  3. Criterio (para discernir lo verdadero de lo falso).
  4. Prospectiva (“juzgar lo que somos hoy a partir del porvenir, en vez de hacerlo en el sentido contrario”).
  5. Responsabilidad (actitud positiva hacia la verdad).
  6. Conciencia inteligente (para discernir lo bueno de lo malo).
  7. Credibilidad (producto de la lucidez y la coherencia).

Decálogo del periodismo comprometido

  1. El periodismo comprometido es un contrapoder.
  2. El periodista tiene el deber ético de informar y de opinar sobre lo que informa.
  3. El periodismo comprometido se ubica permanentemente del lado de la sociedad, el periodista estará parcializado solamente cuando su ejercicio se inclina hacia los intereses del gobierno.
  4. El enemigo natural del periodismo comprometido es la desviación de poder, la corrupción y la ineficiencia oficial o inobservancia de responsabilidades.
  5. El periodismo comprometido tiene el deber de informar sobre las características éticas de quienes pretendan liderar al pueblo.
  6. Para el periodismo comprometido el cumplimento oficial de sus deberes, no es noticia, sino información, su incumplimiento es noticia.
  7. El periodismo comprometido tiene la obligación de proteger a la sociedad, mediante el análisis crítico y la información oportuna, hasta de sí misma.
  8. Los valores del periodismo comprometido son verdad, sociedad (no masa), libertad y democracia.
  9. Para el periodismo comprometido el único límite de la libertad de expresión es la ética.
  10. El periodismo comprometido es veraz en cuanto a razonable, no tiene por qué ser verídico, ya que no tiene intención de mentir cuando informa el producto diligente y responsable de su investigación.

De los premios periodísticos

Como sustento que el periodismo es un contrapoder, he escrito muchas veces, ganándome no pocas críticas, que el periodista debe negarse a admitir “reconocimientos” oficiales, por aquello de que todo Don genera una Deuda.

Fíjense en lo que derivó el Premio Nacional de Periodismo, en manos de este gobierno arbitrario, en un premio a la nauseabunda fidelidad perruna al proceso, porque al confundirse gobierno con Estado, el origen institucional del premio desapareció.

Recomiendo a la sociedad civil organizada promover un Premio de Periodismo que reconozca el compromiso del periodista con la sociedad; y el Colegio Nacional de Periodistas debe tener un jurado conformado por sus eméritos, que otorgue un premio a la excelencia periodística, por presentación de trabajos periodísticos, continentalmente vinculante.

Por razones de higiene personal los periodistas deberían rechazar los reconocimientos del poder.

“Chávez es reconocido con el Premio Nacional de Periodismo”. El Universal, 5 de junio del 2013.

Manual del buen bolivariano: cómo “domesticar” a la prensa en 10 pasos

Kike A. Pretel, El Confidencial

Como en Los Diez Negritos de Agatha Christie, los medios venezolanos han ido sucumbiendo, uno tras otro, a la “hegemonía comunicacional” del chavismo.

Al igual que los infortunados personajes de la popular novela británica, todos escondían un cadáver periodístico en el armario por su funesto papel en el complot para derrocar a Hugo Chávez en el 2002.

Pero lo que comenzó como una venganza personal se ha convertido una cuestión de supervivencia política.

La prematura muerte del Comandante dejó al socialismo desnudo de carisma, corto de dinero y pobre en retórica para lidiar con el creciente caos económico y social que vive el país petrolero.

Las bondades sociales del proyecto bolivariano se marchitan por falta de liquidez, corrupción y desgobierno, mientras el descontento por el desabastecimiento, la inflación y el crimen crece incluso entre los sectores más fieles al difunto.

“Chávez era excelente imponiendo su modo de comprender el país, pero con las limitaciones del presidente Nicolás Maduro lo que queda es represión y control discursivo”, consideró Luis Carlos Díaz, del centro de investigación Gumilla, en una entrevista desde Caracas con El Confidencial.

En estas circunstancias, moldear la percepción de la realidad es tan importante, o más, que cambiar la propia realidad. Y mucho más sencillo. “Me van a llamar dictador. No me importa”, afirmó Maduro en febrero, cuando volvía a denunciar una conspiración de la prensa burguesa. “¡Les va a llegar su hora!”, prometió desafiante.

En sus 20 meses de mandato, tres de los últimos grandes medios afines a la oposición cambiaron de propietario y, poco después, de línea editorial. A esta novela de misterio solo le queda un capítulo.

1) Diez negritos se fueron de cena / uno se asfixió y solo nueve quedan

Nunca Chávez reflexionó tanto sobre el poder de los medios como en sus horas más aciagas del 12 de abril del 2002, secuestrado por un grupo de militares y civiles que lo derrocaron aprovechando una oleada de protestas opositoras.

El único canal público fue sacado del aire, mientras los medios privados silenciaban las dudas con dibujos animados y arengas en favor de los golpistas. La revolución bolivariana, surgida precisamente de un accidente mediático tras su propio intento de golpe de Estado en 1992, se quedó muda por primera -y última- vez.

La asonada se malogró en pocas horas, pero supuso un antes y un después en la Venezuela contemporánea. El presidente Chávez contraatacó con la creación de un mastodóntico sistema de medios públicos financiado con dinero de todos pero al servicio de su causa en el que él sería el único protagonista.

Actualmente, el Gobierno controla tres canales nacionales (VTV, Tves, VIVE), dos internacionales (Telesur, AlbaTV), varias televisiones locales (Ávila, Catia TV) y otras especializadas (ANTV, FanTV); una agencia de noticias (AVN), tres periódicos (Correo del Orinoco, Ciudad Caracas, Ciudad VLC), decenas de radios (RNV, YVKE, Radio del Sur) y una creciente red de medios comunitarios.

Sin embargo, hace tiempo los medios públicos venezolanos dejaron de ser significativos. Asfixiados por el mensaje oficial, se convirtieron en una loa permanente al “máximo líder” de un país en el que no hay crisis, ni oposición, ni corrupción, ni crimen, ni desabastecimiento.  No tienen malas noticias, pero tampoco tienen audiencia.

2) Nueve negritos se desvelan / uno durmió demasiado y solo ocho quedan

El 18 de junio del 2004, el presidente Chávez y el magnate mediático Gustavo Cisneros se reunieron -por mediación de Jimmy Carter- para atemperar los ánimos antes del referéndum con el que la oposición buscó, otra vez sin éxito, poner fin a su mandato. Lo que hablaron el hombre más poderoso de Venezuela y el hombre más rico de Venezuela esa tarde en Fuerte Tiuna sigue siendo un misterio. Pero lo que pasó a continuación en las pantallas, no.

Tras espolear el golpe y el paro petrolero del 2002, Venevisión -propiedad de Cisneros- y Televen, sufrieron un extreme makeover de línea editorial: dulcificaron sus noticieros, despidieron a sus anclas más antichavistas y se abandonaron al entretenimiento barato.

Las dos principales cadenas privadas del país cayeron en un profundo sueño informativo que les valió todo tipo de críticas, pero que también les permitió prosperar en medio de la vorágine política y beneficiarse de la caída en desgracia de la díscola competencia.

Cuando Chávez se murió siendo el hombre más poderoso de Venezuela, Cisneros seguía siendo el hombre más rico de Venezuela.

3) Ocho negritos a Devon llegan / uno se escapó y solo siete quedan

Era 28 de diciembre, pero no fue una inocentada. Con una reelección récord bajo el brazo, Chávez aseguraba pocos días antes de terminar 2006 que no renovaría la concesión de Radio Caracas Televisión (RCTV), acusándola de liderar una intriga permanente contra su Gobierno.

Seis meses después, empleados, actores, técnicos y periodistas del canal entonaban por última vez el himno nacional para poner fin a 53 años de transmisiones en abierto. La señal y los equipos del canal fueron confiscados para montar Tves, la televisión “revolucionaria” que nadie ve.

El mandatario venezolano pagó un alto precio político y electoral por sacar del aire a uno de los canales más populares del país –apreciado más por sus telenovelas que por sus informativos radicalmente antichavistas-. Pero el líder socialista quería sentar un claro precedente para sus antagonistas: la concesión como metáfora del poder. RCTV trató de escapar a la autocensura y fue silenciada.

4) Siete negritos cortando leña / uno se partió en dos y solo seis quedan

“Es grato dirigirme a ustedes para notificarles que están fuera del aire”. Con una escueta nota, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) retiraba en 2009 la concesión 33 estaciones de radio y a un canal local de televisión, mientras que otras 210 emisoras y 40 cadenas regionales fueron advertidas de no seguir “lavándole el cerebro al pueblo”.

Las frecuencias “liberadas” fueron colonizadas por emisoras comunitarias fieles al proceso cuya misión fue combatir la furia opositora en las ondas. El dial, como el país, partido en dos.

5) Seis negritos jugando en la colmena / la abeja picó a uno y solo cinco quedan

Chávez no vio caer a su último “jinete del apocalipsis”. Con las tres grandes cadenas Venevisión, Televen y RCTV neutralizadas, Globovisión subsistió durante seis años como último oasis periodístico de la oposición.

Con una cobertura muy limitada en abierto y una mínima audiencia en cable, el canal de información 24 horas no suponía una amenaza real para el poder y su antichavismo visceral daba cierto aire de pluralidad al espectro radioeléctrico. Pero Maduro no quiso dejar ningún cabo suelto.

Poco después de retener la presidencia por la mínima, un grupo de empresarios vinculado con el oficialismo compró la cadena de televisión por unos 70 millones de dólares.

La picadura de la boliburguesía resultó mortal. En pocas semanas, las denuncias de censura y presiones desataron el éxodo –voluntario o forzoso- de sus presentadores y periodistas más emblemáticos y radicales. Con la concesión a punto de vencer y una pila de expedientes que podrían hundir al canal, los nuevos propietarios tienen clara la nueva estrategia.

Juan Domingo Cordero

“Ustedes saben las razones por las qué Globovisión no venía a este palacio”, dijo Juan Domingo Cordero, nuevo presidente de la cadena, tras reunirse con Maduro. “Eso no va a volver a pasar”.

6) Cinco negritos cursan la carrera / uno llega a juez y solo cuatro quedan

Maduro ha implementado un nuevo mecanismo para doblegar a la prensa que todavía se resiste a la versión oficial. En el último año, el 40% de los periódicos del país se han visto obligados a reducir tirada y paginación debido a que las autoridadades les niegan las divisas preferenciales para importar papel.

Al menos ocho cabeceras han parado las rotativas, según la ONG Espacio Público. Sin embargo, para el Tribunal Supremo de Justicia esta atípica situación no supone “una amenaza para el derecho a la libertad de expresión”.

La sentencia corona tres lustros de juicios viciados, multas desproporcionadas y amenazas sistemáticas.

El diario Tal Cual fue condenado a pagar 100.000 dólares por una una carta satírica dirigida a la hija pequeña del expresidente Chávez.

El Nacional fue multado con el equivalente al 1% de sus ingresos brutos de 2009 por “atentar contra la salud mental de los niños” al publicar una foto de la morgue de Caracas con los cadáveres apilados al tuntún.

Un diario llegó a ser acusado de cifrar mensajes subversivos en sus crucigramas.

Las hemerotecas están trufadas con ejemplos del acoso legal y económico del chavismo contra el enemigo mediático.

Sin embargo, nunca se multó a un medio público.

7) Cuatro negritos por el mar navegan / un arenque rojo se tragó a uno y solo tres quedan

Cinco meses después de la venta de Globovisión, un desconocido grupo de inversores pagó unos 140 millones de dólares para hacerse con la Cadena Capriles, editora –entre otros- de Últimas Noticias (ÚN), el periódico más leído del país caribeño y un caso único en la polarizada arena informativa venezolana.

Con un director abiertamente chavista y un equipo de periodistas críticos, el diario lograba mantener una suerte de equilibrio noticioso dando cal y arena al gobierno y a la oposición con sus exóticos titulares.

Meses después de asumir la nueva gerencia, la jefa del premiado equipo de investigación del periódico renunció porque le vetaron un reportaje sobre las manifestaciones opositoras.

“No me necesitas en ese puesto”, cuenta Tamoa Calzadilla que le dijo al director Eleaza Díaz Rangel cuando presentó su dimisión en marzo. “Necesitas una operadora política, alguien experto en propaganda oficial y ésa no soy yo”.

Desde entonces, dicen en el gremio, al “diario del pueblo” se lo tragó la censura.

8) Tres negritos por el zoo pasean / un gran oso atacó a uno y solo dos quedan

Pretendían transmitir la zozobra de un golpe de Estado. ¡Fuera del aire!”. Maduro, furioso, justificaba así su decisión de sacar del cable al canal colombiano NTN24 por su cobertura en vivo de las protestas callejeras de febrero que la televisión nacional prefería ignorar.

También advirtió a la estadounidense CNN en Español que seguiría el mismo camino si no moderaba sus reportajes y revocó las credenciales de sus corresponsales.

El zarpazo demostró que la televisión por cable, que llega a más del 50% de los hogares venezolanos, no es inmune al “sueño hegemónico”.

“Nadie va a venir del exterior a tratar de perturbar el clima psicológico de Venezuela”, concluyó el presidente.

9) Dos negritos se sentaron al sol / se quemó uno de ellos y solo uno quedó

La compra de medios por empresarios abiertamente afines al oficialismo o sospechosamente anónimos parece haberse convertido en el nuevo patrón de avance hacia la domesticación del periodismo.

Tras más de un siglo bajo la tutela de la familia Mata, El Universal, decano de la prensa venezolana y referencia para los críticos del socialismo chavista, fue vendido por 22 millones de dólares a una misteriosa firma española con todos los visos de empresa fantasma sin dueños conocidos.

En poco más de un mes, una treintena de columnistas fueron dados de baja, se censuró una caricatura crítica y han comenzado a aparecer algunas piezas sin firmar en disconformidad por cambios de titulares o enfoque en las noticias.

Muchos temen que la anestesia informativa llegue rápidamente a la primera plana y queme la credibilidad del que fuera el diario más prestigioso del país.

“Lector de El Universal sospecha de cambio editorial tras leer el artículo ‘Maduro más bello”, resumió el portal satírico El Chigüire Bipolar.

10) Un negrito solo quedó / salió, se ahorcó y ya ninguno quedó

Con los medios tradicionales maniatados, la red se convierte en el último campo de batalla por amansar la percepción de la realidad.

Pese a que la penetración de internet en Venezuela es modesta (50%) y muy desigual por estratos socioeconómicos y geográficos, el país es notablemente activo en las redes sociales con 9 millones de cuentas en Facebook y más de 4 millones de usuarios en Twitter -una de las más tasas per cápita más altas del mundo-.

Las recientes protestas callejeras han sido un excelente ejemplo del poder de la pantalla virtual para soslayar el blackout informativo

“No todos en las redes se quieren informar de política, pero son muchos más de los que consumen prensa o televisión. Internet todavía es un medio excluyente en Venezuela, pero es ahí donde se está tejiendo la nueva plaza pública”, dijo Díaz, uno de los ‘tuiteros’ (@luiscarlos) más influyentes del país caribeño.

“Por eso no podemos hablar de control en futuro. El bloqueo de páginas web, el ‘hackeo’ de correos, el apagón digital… Ya está pasando”, aseguró.

El 14 de abril de 2013, en el momento más tenso de las elecciones más polémicas de las últimas décadas, el gobierno tumbó internet. Horas más tarde, el vicepresidente reconocía la medida –de cuatro minutos- como una defensa ante un supuesto ataque informático extranjero contra la página del Poder Electoral.

La combinación de exceso de fuerza con falta de criterio fue un claro recordatorio de lo fácil que es para el poder apretar el nudo corredizo de la soga digital.

Muchos recordaron entonces las palabras de Chávez, cuando en 2010 renegaba: “internet no puede ser una cosa libre donde se haga y se diga lo que sea”.

La “hegemonía”, a un negrito de distancia.

Este es el reportaje que censuró Últimas Noticias

El que sigue es el texto de Laura Weffer Cifuentes, periodista de la Unidad de Investigación de la Cadena Capriles, censurado por la dirección de Últimas Noticias, que iba a ser publicado el domingo 16 de marzo y que desembocó en la renuncia de la jefa de esta unidad, Tamoa Calzadilla.

LO QUE HAY DETRÁS DE LAS GUARIMBAS

* El Gobierno asegura que reciben financiamiento de organizaciones políticas, pero quienes participan en las barricadas lo niegan

* La plaza Altamira es el epicentro de los enfrentamientos en Caracas. Manifestantes y GNB coliden todos los días, hasta el cansancio

Laura Weffer Cifuentes
lweffer@cadena-capriles.com

La edad promedio de los jóvenes de la plaza Altamira se ubica entre 19 y 22 años, llevan capucha y aseguran que su lucha es por Venezuela.

La edad promedio de los funcionarios de la Guardia Nacional se encuentra entre 19 y 22 años, llevan uniforme y aseguran que su lucha es por Venezuela.

Ambos se enfrentan a piedra y lacrimógena en Caracas desde el pasado 12 de febrero, pero en sus mochilas llevan historias paralelas más allá de las trincheras.

Un día en la plaza Altamira revela que los manifestantes crean redes de protección; que pertenecen a la clase media y popular; también vienen del interior del país y están los sin casa, que solo van por comida gratis. El detonante de la jornada suele ser cuando los manifestantes gritan “¡Vamos pa’la autopista!”. Se refieren a la Francisco Fajardo.

La preparación

La actividad en la plaza Altamira comienza pasadas las 10 de la mañana. Desde temprano, quienes hacen vida allí se tapan el rostro. No les gustan las fotos, pues temen a la detención de los organismos del Estado.

“En estos días se llevaron a mi compañero. Nos cuidábamos mutuamente cuando las cosas se ponen feas allá abajo”.

Habla de Altamira Sur, escenario principal de los enfrentamientos. José es barquisimetano (25). “Estoy aquí desde el 15 de febrero por mi hijo. Tiene un año y no consigo ni pañales ni leche”. Vive de la solidaridad de los vecinos. Desde que llegó ha dormido en Los Ruices, Palo Verde y Caricuao. Sus amigos desde el exterior le escriben: “Na guará, qué fino que estás allá”. Él comenta: “Yo sí creo que estamos escribiendo una nueva historia”.

El 11 de marzo fueron detenidas 11 personas en un allanamiento en el estacionamiento de la plaza. Antes habían sido detenidas más de 150 en distintos operativos.

Los jóvenes aseguran que guardias y policías viven en la Torre Británica. El 12 de marzo grupos vandálicos desvalijaron 6 oficinas gubernamentales ubicadas allí. El domingo quemaron un quiosco de Metrobús.

“¿Días? Yo tengo semanas sin ir a mi casa. Estamos acuartelados desde que esta situación comenzó”, cuenta un oficial que no ofrece su nombre. Se toma el tiempo de explicar que su función es hacer respetar el libre tránsito y cita el artículo 50 de la Constitución, que se refiere a este derecho. Asegura que allí es el último lugar en el que quiere estar.

“No disfrutamos deteniendo a los manifestantes. Pero es lo que nos corresponde. Estamos dentro del marco de la ley”.

Las pancartas que despliegan los manifestantes también aluden a la Constitución (Art. 68): “Los ciudadanos tienen derecho a manifestar pacíficamente y sin armas”. Hasta que lanzan la primera piedra.

Solidaridad ajena

Es mediodía y los accesos a la Luis Roche y a la San Juan Bosco han sido bloqueados. En la primera de estas avenidas, los manifestantes colocan un carro en mitad de la calle. De un lado, queman un caucho cerca de unos “miguelitos” (cabuya amarrada con clavos).

Del otro queda un resquicio por el que puede pasar una moto. Varios lo intentan, pero Ronald se los impide acostándose de largo a largo en el asfalto. Tiene 17 años y se unió a las protestas desde el primer día.

“Quiero que mi mamá sepa que tengo más posibilidades de graduarme, que de que me maten”.

Confiesa que no es de la oposición ni del chavismo: “Soy venezolano”, dice, detrás de una máscara como la que usan los pintores de latonería. Un conductor se acerca a la barricada. No lo dejan pasar. Les grita insultos, en retribución.

Algunos llegan con bolsas de comida y medicamentos. Hay una logística de distribución. De repente, los jóvenes estallan en aplausos. Una camioneta se para justo antes de la barricada y de su interior bajan varias bolsas llenas de hojas secas.

El ministro del Interior, Miguel Rodríguez Torres, denunció que algunos de los manifestantes detenidos en Altamira confesaron recibir Bs 5.000 semanales del partido Voluntad Popular. “¿Tú crees que si eso fuera verdad ya no me hubiese comprado una máscara antigás?”, interroga con el rostro lleno de Maalox (un antiácido eficaz para neutralizar el efecto de las lacrimógenas) José, (23). Luego saca su cartera. Tiene tres billetes de cinco: “Este es mi capital”.

El sueldo promedio de la tropa de la GNB es de Bs 6.000 mensuales, más cestatickets. Trabajan tres semanas seguidas y libran una, pero el presupuesto no les da para visitar a su familia en el interior del país. Sus acentos los delatan. Vienen de Maracaibo, Sucre y Aragua.

Activados

El momento de la verdad. A las 2:50 pm se oye un grito que se repite en eco. “¡Activémonos!”. Hay un grupo junto a la fuente que practica lanzamientos y atrapadas de bombas lacrimógenas. Entrenan con una pelota. En sus brazos tienen unos escudos hechos con pedazos de zinc, con unas siglas en azul: “Grie” (Guarimberos de Respuesta Inmediata Élite). Bajan en desbandada. Jóvenes con pasamontañas, máscaras de Guy Fawkes (conocida como de Anonymous), gente vestida de trabajo, estudiantes. Los que tienen spray con Maalox se ubican al lado de los “frenteadores”, en la línea de fuego.

Hay una rutina

Como si ensayaran, los manifestantes dan el primer paso y lanzan piedras y bombas caseras, para abrirse paso hacia la autopista. Algunos días los militares intentan disuadirlos con palabras; otros, apuran el final, que siempre es el mismo. Una lluvia de lacrimógenas provoca una neblina tóxica que dificulta la respiración; hace que ardan piel y ojos. Hay desmayados. Los primeros en la línea de fuego aplican el entrenamiento. Patean las bombas. A medida que los manifestantes se debilitan, los militares empujan hacia arriba. Pasan horas.

La oscuridad

Todas las noches los manifestantes trasladan sus protestas hasta la avenida San Ignacio de Loyola en Chacao. A veces la GNB actúa, otras no. A las 6:00 pm colocan sofás, colchones y hasta neveras viejas. La jefa de Gobierno del Distrito Capital, Jacqueline Faría, dijo que desde el 12-F hay un descenso en la cantidad de desechos que llegan a La Bonanza.

“Yo vivo en el 23 de Enero y es verdad que pasan los colectivos con altoparlantes en la noche amenazándonos. Pero si me consiguiera 30 chamos para guerrear desde allá, ni me lo pensara”, dice Lis (19).

Cada noche hay al menos cuatro tanquetas que en la parte superior tienen ocho cañones de los que salen bombas lacrimógenas. También hay efectivos con escopetas. Por encima de las detonaciones se escuchan mentadas de madre y unos sonoros “¡hijos de puta!” salen de las ventanas. Lanzan piedras y botellas.

Ellos responden con más bombas y perdigones. En ocasiones directo a los apartamentos. En otras, tanquetas chocan los carros estacionados. Uno de los verdes comenta que su compañero perdió la audición de un oído por un “tumbarrancho”.

De la ballena se escucha la voz de Chávez entonando “Patria querida”. Los uniformados explican que sirve para “levantar la moral de la tropa”, y que no significa estar partidizados. Antes de la medianoche vuelve la calma. Un GNB joven cuenta:

“Mi mamá, del Zulia, tiene que calarse la misma cola que la que hacen estos chamos, para comprar cualquier pote de aceite. Yo creo que ellos tienen razón, pero a veces se pasan”.

Se arregla el chaleco antibalas. Mañana será otro día.

Detrás de la careta

■ El estudiante: Tiene entre 17 (y a veces menos) y 25 años. Es atlético. Usa pasamontañas, camisas amarradas detrás de la cabeza o máscaras. Pide un cambio en el Gobierno. Aduce que están en la calle en la búsqueda de un futuro mejor. Viene de todas partes de la ciudad (y del país). Estrato social: clase media y popular. Las mujeres son bien activas. Pero los varones son más.

■ El guarimbero: Incita a la gente a tomar la autopista. Se visten igual que los estudiantes, aunque es de mayor edad. Le gusta el color negro y está a favor de radicalizar la protesta. Tiene muy arraigado el discurso anticomunista y aboga por una salida rápida. No debate, da órdenes y se va a la acción. Denigra de todos los que no lo acompañan, sea de la tendencia que sea.

■ El farandulero: Considera la Plaza Altamira como un lugar de encuentro. Antes de que empiece la refriega se toma fotos a sí mismo con la multitud detrás, como si estuviera participando; pero la verdad es que apenas se calienta el ambiente, pica la milla. Generalmente va en moto. También está el mirón. Gente enfluxada o con trajes de trabajo que caminan por la plaza o se sientan en las aceras sin hacer otra cosa que observar.

■ La acompañante: Es casi siempre mujer. Madre de adolescente que no prohíbe a su hijo participar en las protestas, pero también le da nervios quedarse en la casa. Entonces lo acompaña y cantan consignas. Lleva pancartas. También está la mujer que protesta porque la situación del país ha obligado a sus hijos a irse al exterior. Hay una que se hace llamar “Mamá terrorista”.

■ Los alerta: “No tomes foto”; “muéstrame tu carnet” son algunas de las frases que usa. Señala a los supuestos “sapos” y ve infiltrados hasta donde no los hay. Aunque ha encontrado a algunos que trabajan en inteligencia policial, periodistas y ciudadanos han sido víctimas de sus falsas acusaciones.

MÁS BARRICADAS EN CARACAS

En Caracas hay trincheras de este tipo no sólo en Chacao y Altamira, también en otras zonas, como Macaracuay, El Cafetal, Candelaria, Prados del Este y Colinas Bello Monte. La Policía de Baruta pasa por las avenidas principales para despejar la vía, pero a partir de las 5 pm, vecinos del sector vuelven a instalar barricadas. Las guarimbas trajeron enfrentamientos verbales entre la comunidad. Aunque algunos apoyan la protesta, se oponen al cierre de calles. “Manuel Da Silva, dueño de una licorería de Bello Monte, asegura estar “obstinado” y revela que sus ventas han bajado entre 60 y 70%. Blanca González

SALDO MORTAL

La palabra guarimba no aparece en el diccionario, pero en Venezuela es de uso común. El activista político, Robert Alonso, vinculado al caso de los supuestos paramilitares (2004), se atribuye su creación. La describe como el “bloqueo de la calle frente a las casas” con desperdicios, basura o cauchos. Hasta el momento, y desde el 12 de febrero, 17 personas han muerto en eventos relacionados con las guarimbas.

Siete fallecieron porque su vehículo perdió el control por una barricada y los otros 9 fueron asesinados mientras intentaban levantarla o estaban alrededor de ella. El Gobierno ha señalado a supuestos francotiradores. En otro caso, responsabilizaron a la guarimba por impedir el paso a tiempo de una ambulancia. Estas muertes forman parte de las 28 que han ocurrido desde que iniciaron las protestas. El resto fueron por cuerpos de seguridad del Estado o motorizados no identificados que dispararon.

TRINCHERAS VALENCIANAS

Desde hace un mes aumenta el número de manifestantes en la avenida Río Orinoco de Valencia. Con el transcurrir de los días los vecinos consolidaron sus barricadas. Los más osados permiten que sus hijos los acompañen. Los radicales aprovechan para contar sus épicas batallas. Los coordinadores de la cuadra controlan la logística y las provisiones. Las mujeres se dedican a mantener alimentados a los integrantes de la célula en una cocina comunitaria. Los gariteros se toman su trabajo en serio. Holgazanean sólo cuando son relevados. “El que se cansa pierde”, reza una pancarta. Gustavo Rodríguez

MARGARITEÑOS ENTRE CACHIVACHES

Julián es el encargado del centro de acopio de una guarimba margariteña. Cuenta que reciben donaciones de la sociedad civil. “No recibimos nada de los partidos”. Un estudiante explicó que son entre 40 y 45 personas los que montan las barricadas. Dayana dijo que la mayoría de los cachivaches los consiguen en basureros de edificios y urbanizaciones. “Las barricadas son una forma de resguardarnos de los colectivos, porque protestamos de manera pacífica”, comentó un estudiante. Al recordarle los derechos de otros, afirman que la situación del país afecta a todos. Sascha Moncada

Así fue como la GN escupió, golpeó y vejó a este periodista

Marianela Rodríguez, El Universal

Licenciado Luis Guillermo Carvajal

Luis Guillermo Carvajal, periodista de DAT TV y secretario de Asuntos Profesionales y Sindicales de la seccional Carabobo del CNP, considera que estuvo “secuestrado” durante más de dos horas en una patrulla de la Guardia Nacional Bolivariana, donde recibió golpes y vejámenes de un teniente que le escupía la cara y le golpeaba la cabeza constantemente.

El martes 26, a las 11:30 de la mañana, Carvajal y su equipo reporteril iban al Aeropuerto Arturo Michelena a cubrir el regreso al país del candidato de la MUD a la Alcaldía de Valencia, Miguel Cocchiola, cuando fueron detenidos en una de las tres alcabalas que la GNB había dispuesto en la vía hacia el terminal aéreo.

-¿Cuál fue el detonante de tu detención?

-Cuando en el punto de control le quitan los papeles del carro al conductor y nos quitan los equipos, les pregunté el por qué y el guardia me respondió: “porque a mí me da la gana”, a lo que respondí:

“si las cosas son así esto no es una retención, esto es un robo y un abuso de poder”.

Entonces un funcionario se acercó y me quiso dar una cachetada. Todo lo malo y desagradable pasó en el tercer punto de control (en la avenida Henry Ford), antes de llegar al aeropuerto. Ya en la otra unidad donde me trasladaron (al Destacamento de Seguridad Urbana, Desur, del Core 2) y en las instalaciones del destacamento en Tocuyito, no pasó nada.

-¿Qué más sucedió dentro de la patrulla?

-El teniente quiso meterme la mano en el bolsillo y entonces grité, porque vi que afuera estaban varios compañeros periodistas, entonces me dijo: “¡ay! este es marico”, y le dijo a otros funcionarios:

“pásame un precinto para ponérselo en la boca; ya lo vamos a desnudar y a tomarle fotos y lo vamos a rayar de marico”.

“Nos quitan los papeles del carro y los equipos. Pregunté por qué y el GN me respondió: “porque me da la gana”

En ese momento le dije: “si me vas a desnudar y te pones con eso habría que ver quién tiene más tendencia homosexual”. Entonces se molestó más y me volvió a golpear en la cabeza. En ese momento vino otro y le hizo un gesto para que me dejara y se salió de la patrulla.

Yo creo que lo que más lo molestaba fue que nunca bajé la cabeza y le respondía cada vez que me decía algo, mirándolo de frente.

Carvajal señaló que el mismo funcionario le espetó:

“¿Qué crees tú, que porque sales en la televisión no te vamos a joder? Ahora te vas conmigo y cuando lleguemos al Comando vas a ver que te voy a matar”

a lo que Carvajal dice que respondió: “Una bala menos para el comando”. Posterior a ese episodio otro grupo de la GNB llegó a la alcabala y trasladó a Carvajal a Tocuyito. “Me cambiaron las esposas hacia adelante y me pasaron a otra patrulla”.

-¿Qué pasó entonces?

-Cuando pregunté a dónde me llevaban me dijeron: “quédate tranquilo que vamos para el Desur por los caminos verdes porque las otras rutas están muy congestionadas”, y era cierto, todas las vías estaban colapsadas por la caravana de Miguel Cocchiola.

-¿Estabas asustado?

-De verdad no, porque tengo mi conciencia tranquila. Me puse en manos de Dios y de la Virgen Rosa Mística. Mi intención nunca fue suplicar ni ponerme a llorar, creo que eso fue lo que más le molestó, que no me humillé.

-¿Cuánto tiempo pasaste en el Desur y qué pasó allí?

-Me bajé de la patrulla, todavía esposado, y me pasaron a una oficina. Me dijeron que iban a ver qué hacían conmigo, si me pasaban a Fiscalía o me quedaba preso. Salí de esa oficina y me quedé en un área externa del destacamento, sin las esposas. Se sentaron varios guardias a mi lado y uno de ellos me ofreció un cargador para mi teléfono, para que llamara a mi familia.

Pasadas las 4:00 pm Carvajal fue liberado, no sin antes firmar un acta de no vejamen.

Me dijeron (los militares): “esto (el acta) es para que quede constancia de que aquí no pasó nada, porque lo que pasó allá (en la alcabala) ese no es peo de nosotros“. Por eso la firmé.

Carvajal recibió asistencia legal y llevará la denuncia al Ministerio Público.

“Yo sé que eso no va a pasar del papel, que no va a haber ninguna actuación, pero es necesario que quede constancia del hecho”.

“¿Qué crees tú, que porque sales en la televisión no te vamos a joder? Ahora te vas conmigo y cuando lleguemos al comando, vas a ver que te voy a matar”

“Renuncio por defender el periodismo independiente”

Yolimer Obelmejías, El Universal

Ya lo había escrito en su cuenta de Twitter, pero Gladys Rodríguez explicó hoy las razones que próximamente la llevarán a presentar su renuncia a Globovisión.

“Estoy renunciando por principios, por valores, por defender el periodismo independiente en el que creo, porque no puedo acompañar una serie de acciones que se han tomado en las últimas semanas o en el último mes en ese canal en el que trabajé durante 15 años y al cual le di también el beneficio de la duda,  le di el voto de confianza a esta nueva directiva, creyendo que sí iban a defender ese periodismo de centro, equilibrado. Me quedé durante tres meses, vi las series de acciones que se han tomado y vi que no las puedo acompañar“, aseguró la periodista en una entrevista que ofreció al programa NotiMujer de CNN en Español.

Mercedes Soler, conductora del espacio le preguntó: “¿Crees que a veces es más difícil librar la batalla desde afuera que desde adentro?”

“Sí, y por eso me quedé porque algunos colegas renunciaron inmediatamente en lo que hubo el cambio de la directiva, en lo que se vendió el canal a este nuevo grupo, yo no, yo di el voto de confianza sobre la base de defender los espacios porque desde adentro puedes hacer muchísimo más que desde afuera y así estuve durante tres meses”.

No obstante, destacó que en los últimos días se tomaron varias medidas que la hicieron cambiar de decisión.

“La gota que derramó el vaso, fue la prohibición de entrada al canal de mi compañero del noticiero Román Lozinski”

“Ya hay una serie de acciones que me obligan a retirarme porque, por ejemplo, lo último, la gota que derramó el vaso, fue la prohibición de entrada al canal de mi compañero del noticiero (Román Lozinski) porque el día anterior él se había negado a hacer el noticiero en vista de todas las acciones que habían tomado, la salida de ‘Aló, Ciudadano’. ‘Aló, Ciudadano’ es un programa emblemático de este canal, de crítica, de denuncia, de opinión y sale el conductor (Leopoldo Castillo) y lamentablemente esto me obliga a apartarme“.

Rodríguez confirmó su renuncia al canal de noticias. “Cuando llegue (a Venezuela) presento mi renuncia (…) Me da mucha tristeza“.

Diseño gráfico: Sala de Información

Comunicado de los anclas fundadores de Globovisión

Composición gráfica: Sala de Información

En esta hora menguada de la libertad de expresión, nosotros, anclas fundadores de un proyecto que sin duda marcó precedentes en la historia del periodismo venezolano, queremos compartir con la opinión pública lo siguiente:

En marzo pasado fuimos sorprendidos con la noticia de la venta irreversible del único canal informativo de Venezuela. Se nos dijo que en manos de sus dueños fundadores, el proyecto era jurídica y económicamente inviable. Cinco meses después -con pleno y absoluto conocimiento de causa- tenemos que alertar a la población venezolana:

Globovision es moral, ética y periodísticamente inviable.

Progresivamente hemos visto cambios y condiciones inaceptables para el libre ejercicio de nuestra profesión: la promesa básica del equilibrio, que por cierto siempre hemos intentado tener, se ha convertido en censura a noticias y programas; lista negra de invitados;  intentos de imponer preguntas a algunos periodistas; irrespeto a la integridad; menosprecio al ejercicio profesional e injustificado desequilibrio en el balance de los espacios de noticias.

Vemos con estupor cómo directivos del canal han manifestado su intención de eliminar “la denuncia” de la programación. Observamos con profunda tristeza y preocupación que los programas de corte social están desapareciendo. La pantalla de hoy es elocuente.

¿Ante qué estamos?.

Estamos ante la amenaza más seria que ha sufrido la libertad de expresión en los últimos tiempos.  No se trata del caso puntual de Globovisión.

Se trata de que Venezuela, en el momento más crítico de su historia política reciente, se está quedando sin medios libres e independientes y a merced de una sola visión de país.

Nuestro compromiso de hoy es el compromiso de siempre; buscar y decir la verdad; ser la voz de los que no la tienen; escuchar sus denuncias; interpretar sus necesidades; gestionar soluciones y ser interlocutores del pueblo y los centros de poder.

La verdad nos hace libres, pero también incómodos para todos los gobiernos.

Reivindicamos los principios fundamentales de nuestra profesión:

“El periodista tiene la verdad como norma irrenunciable (…) y como profesional está obligado a actuar de manera que ese principio sea compartido y aceptado por todos”. Artículo 4 Código de Ética del Ejercicio Profesional del Periodista.

“El periodista se debe fundamentalmente al pueblo, el cual tiene derecho a recibir información (…)”. Artículo 6 Código de Ética del Ejercicio Profesional del Periodista.

“El periodista está obligado a respetar y defender la verdad, la libertad de expresión y el desarrollo autónomo e independiente de nuestro pueblo (…)”. Artículo 5 Código de Ética del Ejercicio Profesional del Periodista.

Los abajo firmantes:

Diapositiva1

Comunicado de Román Lozinski

A la opinión pública:

Comienzo lamentando que quienes trabajamos en los medios de comunicación seamos noticia.

Quiero agradecer las muestras de solidaridad. Centenares de mensajes se han recibido en apoyo. Palabras de aliento, acompañamiento y cariño. Son excepción solo unos pocos que se aproximan con insultos generalmente desde el anonimato.

Los medios locales y al menos una decena de internacionales han mostrado su interés en conocer más de este lamentable, triste y bochornoso episodio que ha representado mi salida de Globovision.

Aprovecho la coyuntura para aclarar dos puntos:

– No caigamos en el error de creer que existe una vara para medir la dignidad. Quienes nos vamos hoy no somos menos dignos que los que se fueron antes, ni más que los que se quedan, por el contrario, se traga grueso en aras de mantener lo más aséptico posible cada espacio. Con esto paso a lo segundo…

– Pedir respeto por quienes aún permanecen en el canal. Cada uno desde su espacio es un pequeño muro de contención.

Mis 8 años en en el canal los divido en tres etapas. El inicio duro y exigente de las madrugadas cuando aquel programa se grababa a las 4 am para lo que me desperté cada día de lunes a viernes por año y medio a las 2:45 am. Valió la pena, me colaron en un espacio virgen y terminó siendo mi trampolín.

Luego vino el segundo espacio a las 9:30 am, sin abandonar el primero pero pasando a transmitir ambos en vivo, y de ahí mi paso a la emisión de las 9 pm junto a Gladys Rodríguez.

Con casi toda gerencia se puede tener diferencias, con la anterior las tuve, pero en ese tiempo pude hacer cosas interesantes: el programa Carrera Presidencial con los candidatos de la Unidad a las primarias, varias entrevistas a Henrique Capriles, transmisiones en directo, madrugadas de plantón informativo. Hice amigos, muchos amigos.

Grandes compañeros me llevo en un saco que esta gerencia no puede parar en la puerta. No hay prohibición que pueda con la fidelidad de los amigos cuando se encuentran en valores y principios. Compraron al canal, no a su gente.

Así como en el pasado a la gente de Globovisión se le negó la entrada a la fuente oficial, este fin de semana la nueva Globovisión me negaba a mí la entrada a la que fue como mi casa.

Quizás el miedo sea el mismo. El miedo del gobierno a la vieja Globovisión es el miedo de la nueva Globovisión a la verdad, a la disidencia, a pensar distinto. El miedo a enfrentarse a un periodismo serio, no a la propaganda. El lunes pude entrar, pero la carta existió y en privado me ofrecieron sus disculpas.

Muchas alertas se encendieron con la venta del canal. Con el paso del tiempo se daban campanadas de alarma por diferentes motivos. La semana pasada hubo varias.

Luego vino lo de Chúo Torrealba. Y aquí me detengo. Soy de la opinión de que la solidaridad es primero con el televidente, con el ciudadano, con servir de megáfono a las necesidades, penurias y carencias de la gente llana. Con ella se es fiel a la solidaridad con los principios de libertad de expresión y de defensa de los espacios.

A usted podía gustarle o no Buenas Noches, Yo Prometo, Radar de los Barrios, Del Dicho al Hecho o Tocando Fondo, pero eso nada tiene un ver con acompañar la salida de cualquiera de esos programas.

No se puede ser espectador de la censura.

Sostuve que había que defender los espacios y eso hice en todo momento desde que asumió la nueva directiva.

Ante los más recientes acontecimientos la sensación es que no tengo qué defender. No me arrepiento, lo haría exactamente igual una vez más. Me queda solo la incertidumbre que viene con el desempleo, pero la serenidad de saber que en todo momento hice lo correcto.