¿Por qué la pasividad de los venezolanos ante la situación país?

Marlene Risk, Analítica

Siquiatra social José Miguel López. Foto del diario Tal Cual.

El psiquiatra social José Miguel López, explicó el actual comportamiento del venezolano ante la situación del país y el porqué no reaccionan ante casos como el de Franklin Brito, Oliver Sánchez o ante las muertes de decenas de neonatos, homicidios o violaciones de los derechos humanos.

Los estudios en el área de la neurociencia clínica aplicada, han establecido cómo los seres humanos nos defendemos ante la agresión y esa puede ser una de las explicaciones por las que no hay una reacción masiva de rechazo, ante los hechos de violencia.

Estos aspectos pueden explicar la manera como actúan los ciudadanos, ante la crisis política y social que enfrenta el país.

La realidad disminuida

El cerebro minimiza las realidades fuertes. En una situación de hambre, hace que el individuo se proteja y priorice la consecución de alimentos antes que las injusticias sociales; es decir, predomina lo instintivo.

El caso de Oliver Sánchez es importante y muchas personas se preguntan por qué en Venezuela no se le ha dado relevancia, a pesar de que esa historia es el reflejo de decenas de niños que mueren a diario, incluyendo neonatos, porque no tienen acceso al tratamiento oportuno debido a la escasez de medicamentos e insumos médicos.

Cómo actúan los ciudadanos ante la crisis política y social que enfrenta el país.

Lo que sucede es que, por los momentos, “esas muertes van a ser aspectos secundarios en una realidad donde la prioridad es calmar el hambre”.

Sin embargo, en sociedades como la británica -por ejemplo- el caso ha tenido una superlativa relevancia. La conclusión de especialistas es que “los cerebros de los británicos no tienen que preocuparse por buscar alimento, ni hacen colas, disponen de recursos, entonces al no estar comprometida la supervivencia sobreviene el altruismo y aparece la consciencia del individuo que elucubra sobre las injusticias, los regímenes totalitarios y las ayudas humanitarias”.

Es bueno tener presente que los actos heroicos son señales de despertar y han ocurrido en Venezuela históricamente; por ejemplo, la huelga de hambre de los médicos en Mérida, que dentro de sus límites pudiese ser comparada con el acto heroico del monje budista que se inmoló para protestar contra la guerra de Vietnam.

Dicho de otra forma, el cerebro humano -y en particular un área llamada lóbulo frontal y corteza prefrontal- dibujan en la mente del individuo un escenario menos catastrófico que el escenario real, lo que cognitivamente se llama minimización; y como el ser humano no actúa de acuerdo a la realidad que lo rodea sino a la realidad que interpreta, sus respuestas son de mansedumbre y sumisión”.

Seguir conductas 

Las “neuronas en espejo”, que recientemente se descubrieron y a las que se les atribuyeron funciones de generalización de conductas, podrían explicar la pasividad de los venezolanos ante hechos graves.

“Es decir un ser humano va a hacer algo parecido a lo que haga otro como conducta primaria y que no ponga en peligro su vida”.

Precisamente esas “neuronas en espejo” reflejan las conductas de otros humanos y la tendencia es a seguirlos; de allí la resignación al hacer las colas o la falta de opiniones solidarias, ya que el miedo evita que se produzcan.

Largas colas para la adquisición de alimentos, escasez de medicinas, vejación por parte los organismos públicos y maltrato por los entes coercitivos del Estado, aplacan el derecho de los ciudadanos a protestar.

Otro factor científico que explica la singularidad del comportamiento social venezolano, tiene que ver con la vivencia de un duelo patológico.

De acuerdo a los estudios de la doctora Elizabeth Kubler-Ross, el duelo tiene una serie de etapas: negación, rabia, tristeza, pacto, aceptación y resolución.

Parece ser que colectivamente los duelos son similares a los que pasa a solas un individuo, y hay una gran parte de la población que está en la fase de pacto.

Esta etapa, también conocida como negociación, es el conjunto de herramientas que son aplicadas para justificar la razón del duelo. Es el caso del luto por la muerte de un ser querido; el pacto sería: “tenía que morir porque estaba sufriendo”, “se hizo todo lo que se tenía que hacer”, “se pudo hacer más, pero no había medicinas y no tenemos divisas para llevarlo a que lo trataran en otra parte”.

Es decir, el dolor se negocia para que afecte menos y se alcance la aceptación.

Si lo anterior es traducido al caso venezolano, es posible decir que continuamente hay un elemento de negociación en la población. Por ejemplo, hay grupos que creen en mensajes y se convencen de razones, aunque no tengan argumentación lógica (caso de la guerra económica o de una posible invasión extranjera).

Otros grupos establecen su negociación en base a fenómenos reales, sustanciales y lógicamente argumentados, como son solicitar la renuncia del líder, comprobar la nacionalidad del actual Presidente, convocar a un referendo revocatorio presidencial y denunciar violaciones de derechos humanos, entre otras acciones.

Estos actos llevan a algunos ciudadanos a quedarse en la espera para tomar una acción contundente. Por ejemplo, es común escuchar a las personas decir “voy a esperar el revocatorio a ver si me voy o me quedo en el país”, “voy a ver qué pasa antes de iniciar un negocio” o “cuando salgamos de esto haré la inversión”.

“Ya no siento por ti”

Otro elemento inherente a los mecanismos de defensa del cerebro, está relacionado con la disminución de la sensibilidad afectiva y ello ha sido estudiado en particular en escenarios bélicos.

La solidaridad que se sentía entre venezolanos, se ha diluido en el contexto político y social.

Por ejemplo, los nazis -a partir de las matanzas que realizaron- llegaron a decir que era algo normal eliminar a los judíos, porque eran considerados al igual que una plaga y no sentían que estaban cometiendo ningún crimen (Juicios de Nuremberg).

En ese mismo tono, la cantidad de crueldades a la que la población venezolana tiene acceso, aderezada con un discurso oficial que minimiza y hace ver normal la situación, ocasionan que el individuo no tenga enojo ante hechos como los de Oliver Sánchez o el caso de Franklin Brito -de quien se han escrito libros- producto de un proceso de insensibilidad.

Decenas de niños mueren a diario, incluyendo neonatos, porque no tienen acceso al tratamiento oportuno, debido a la escasez de medicamentos e insumos médicos

La solidaridad que se sentía entre venezolanos se ha diluido en el contexto político y social, lo que ocasiona que las personas expresen pesar sólo por un grupo y por el otro se actúe con indiferencia.

Algo así como “ya no siento por ti y no me importa lo que te pase”, incluso es hasta “bien merecido” o “tú te lo buscaste por…” si te sucede algo.

NOTA DE SALA DE INFORMACIÓN

A este excelente trabajo de Marlene Risk, quisimos añadir un interesante trabajo de Isabel Herrera para El Pitazo.

Ambos trabajos se complementan y ofrecen interesante información de utilidad para nuestros distinguidos lectores, en el marco de esta crisis tan profunda que vive Venezuela.

Gracias a Marlene e Isabel.

Existe un juego de subsistencia

Lennys Lurua, psicóloga, especialista en orientación familiar y docente de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Central de Venezuela, señaló que no se ha realizado una evaluación por parte del gobierno o de alguna institución privada sobre el impacto de esta situación en la estructura emocional, de integración y de convivencia de la familia venezolana.

“Voy a esperar el revocatorio a ver si me voy o me quedo en el país”, “voy a ver qué pasa antes de iniciar un negocio”, “cuando salgamos de esto haré la inversión”.

“En medio de la crisis, la impulsividad sólo nos lleva actuar y no a pensar. Sin duda, todo lo que estamos viviendo está dejando huella en la estructura familiar de los venezolanos, en su dinámica, en la búsqueda de mecanismos orientados a la socioadaptibilidad.

Los grupos familiares no están bien alimentados, se prioriza quién come y quién no. Existe un juego de subsistencia que violenta, de manera importante, la convivencia”.

Agresividad y agotamiento

Dada la situación de carencia que viven las familias, es habitual vivir situaciones como:

– Una mayor sensación de desorganización en el hogar. No hay tiempo. Hay que hacer colas. Estoy desmotivado, estoy cansado. Cambio de rutina, debo levantarme a las 2 am para hacer la cola; por ejemplo.

– Gritos y molestias, cada vez con mayor frecuencia, y su consolidación como mecanismo estructural para dirimir conflictos en el hogar.

– Los miembros de la familia se muestran más sensibles e irritables de lo habitual.

– Mayores niveles de intolerancia.

– Menos muestras de afecto.

Para la profesora Lurua, la situación que estamos viviendo sirve como caldo de cultivo para la generación de problemas sociales que ya existen en nuestro país, como delincuencia, embarazos no deseados, deserción escolar, indigencia, abandono y maltrato infantil.

Para abordar el problema, recomendó -en  primer lugar- reconocer las potencialidades del grupo familiar y rescatar las formas cómo han atendido situaciones difíciles en otros momentos.

En segundo lugar planteó la identificación de redes de apoyo, tales como centros deportivos, iglesias, grupos comunitarios. Para ella, este punto es vital en tanto que permitirá reconocer los recursos emocionales, comunitarios y familiares, para atender el problema.

Por último, sugirió detectar los factores de protección familiar. Es decir, identificar en la familia el miembro más contenedor, el más tolerante, el más resolutivo, y repartir entre ellos roles y funciones para atender esta situación.

Sobrevivencia

Licenciada Brigett Barrios.

Brigett Barrios, licenciada en Trabajo Social, Magister en Seguridad Social y profesora de la Universidad Central de Venezuela, comparó la situación actual del país con experiencias muy parecidas a las vividas por los judíos en la Alemania Nazi y la Unión Soviética de Stalin, donde se vulneraron los ordenamientos jurídicos en términos de los derechos humanos, sociales, civiles y políticos.

En esos países las consecuencias fueron idénticas a las que viven hoy los venezolanos: polarización política y social; largas colas para la adquisición de alimentos, escasez de medicinas, vejación por parte los organismos públicos y maltrato por los entes coercitivos del Estado, para aplacar el derecho de los ciudadanos a protestar.

La docente consideró que en el país “hay menos solidaridad, menos reconocimiento de la otredad, focos de explosión social, focos de peleas por comida, reacciones violentas en las calles, metro y autobuses; en fin, la familia y cada uno de sus componentes se han visto disminuidos a la mínima expresión de la sobrevivencia: la animalidad. Buscar comida, cambiarla, venderla a sobreprecio, conseguirla, y el yo llegué primero, son el manifiesto de una sociedad convulsionada y golpeada entre las necesidades primarias y el cómo suplirlas”.

¿Qué hacer para afrontar la crisis?

La magister en Seguridad Social ofrece algunos consejos para afrontar la crisis:

– Estar consciente de que somos parte de una sociedad que está siendo objeto de injusticia y vulneración, por parte de un gobierno gendarme.

– Tomar en cuenta que no solo es tu familia, somos todos.

– Tratar de suplir y/o cambiar los alimentos, en la medida de lo posible, para sustituir los tradicionales.

– Motivar a cada miembro de la familia a percibir la crisis como una oportunidad para crecer y dar lo mejor de cada uno.

– Participar activamente en la promoción de la estabilidad socioemocional en la familia.

– Participar y reconocer los derechos propios y el derecho de los otros.
Utilizar la paciencia para manejar con asertividad, cada conflicto que se presente en el núcleo familiar.

– Encontrar momentos para fortalecer la unión. Si solo tengo un pan, y es repartido entre todos con amor, la historia será diferente.

– Establecer redes sociales de ayuda. Adaptarse, mas no naturalizar la crisis.

En Venezuela es más fácil comprar un arma que conseguir medicamentos

Venezolanos esperan frente a una farmacia para comprar medicamentos. (Foto DIANA C. LÓPEZ ZULETA)

Diana López Zuleta, Diario Las Américas

En la Venezuela actual de la escasez y las penurias es más fácil conseguir un revólver que los medicamentos de mayor consumo o los de enfermos que no pueden detener sus tratamientos diarios, como los diabéticos o los dolientes por Parkinson.

“Tú hablas con un malandro cualquiera, le dices qué tipo de arma necesitas y te la consigue enseguida. Si no tienes suerte, buscas a un Guardia Nacional y él te soluciona el problema de forma inmediata o te alquila su propia arma. Sucede todos los días”, contó un periodista de la ciudad de San Cristóbal, especializado en temas de justicia.

“¿Tan fácil?”, pregunté. “Sí. Es más fácil conseguir con qué matar a una persona que con qué salvarla. El desabastecimiento de productos básicos en Venezuela se extiende en forma generalizada a las surtidas farmacias de otros tiempos. Hoy, como en los abastos, los estantes de los medicamentos se pueden ver tan vacíos como los de los supermercados. Ni pastillas anticonceptivos se consiguen”, se lamentó una mujer de 25 años­ que andaba en busca de esas medicinas.

“Encontrar acetaminofén es tan difícil en la Venezuela de hoy como conseguir papel higiénico. Los medicamentos para la hipertensión y la diabetes también escasean, en detrimento de los enfermos avanzados que no pueden vivir sin sus dosis diarias. En Caracas, la escasez de medicamentos llegó al 60 por ciento mientras que en el interior del país asciende al 70 por ciento”‘, informó la Federación Farmacéutica.

“No hay insumos, empezando porque no se consiguen ‘bajalenguas’ [paletillas médicas], papel protector de camillas, hojas para imprimir electrocardiogramas, ni placas radiológicas”, contó Delia Camargo, médica internista.

Debido a la escasez -agregó-, suele recetar medicamentos de generaciones pasadas, ya superados por otros más eficaces y con menos efectos colaterales, pero desaparecidos del mercado.

“Los pacientes que más me preocupan son los de hipertiroidismo. El medicamento para ellos, que es la hormona hipertiroidea, no tiene reemplazo y está agotado”, agregó Camargo. “Tampoco se consiguen medicinas para los enfermos mentales”, subrayó.

Otra dificultad que deben sortear los médicos del país es la falta de datos epidemiológicos. Se desconoce el número de casos de cada patología y en qué zonas se han producido. Esto impide preparar tratamientos contra enfermedades como chikungunya.

“No hay una entidad que se ocupe de dar los datos y cuando alguien los da, es amenazado terriblemente”, reveló la doctora.

En septiembre pasado, la comunidad médica de la ciudad de Maracay, estado Aragua, lanzó una voz de alerta ante la presencia detectada del chikungunya, que ya había dejado ocho muertos.

El presidente Maduro reaccionó iracundo, negó la versión y alegó que, en realidad, habían iniciado una guerra bacteriológica para desprestigiar al gobierno y anunció que llevaría médicos cubanos para enfrentar el supuesto ataque, promovido por el imperialismo yanqui y la oposición.

Dr. Rafael Orihuela. Foto: imgs.notitarde.com

Este tipo de actitudes explican por qué 3.000 médicos se han ido de Venezuela, de acuerdo con el doctor Rafael Orihuela, profesor universitario y exministro de Salud Pública.

Orihuela sostuvo que “la gravedad del problema de salud pública no ha sido advertida por el Gobierno, que ha optado por ocultar la información y tratar de descalificar los planteamientos del Colegio de Médicos de Aragua, que ha denunciado ocho muertes en ese estado”.

En las abultadas colas para ingresar a las farmacias de San Cristóbal, estado Táchira, los rostros son más tristes, angustiados y desesperados que en las de los supermercados. La población está obligada a tomar turnos y formar filas extensas solamente para preguntar si hay algún medicamento y la respuesta principal suele ser la misma: “No tenemos”.

“No hay casi nada y los farmaceutas no tienen idea de cuándo pueden llegar”, declaró un médico.

La carencia de medicinas lleva a que se recurra a las redes sociales para solicitar ayuda. También se creó un programa en la emisora Ecos del Torbes, de San Cristóbal, para intercambiar remedios con personas que lo necesitan.

El autor del banco de medicamentos en la emisora, Omar Labrador, explicó que la idea surgió para mitigar un problema desbordado de la salud.

“Así tenga el dinero, la gente no consigue los medicamentos”, indicó Labrador.

¿Tu programa tal vez sea único en el mundo?”, le comentó. “Sí. La gente llora cuando viene a recibir un medicamento en la emisora para un tratamiento de por vida, como de tiroides, corazón, tensión; la calidad de vida y la salud del pueblo ha retrocedido”, expresó Labrador.

Otro hombre, de 40 años, cuyo salario mensual es de 5.300 bolívares, sostuvo: “Soy hipertenso y no consigo el medicamento que necesito en ninguna ciudad del país; en Cúcuta lo podría conseguir pero vale cuatro veces más que aquí”.

Ivanna Molina contó que su familia vivió en zozobra cuando se enteró de que a un tío debían practicarle una cirugía a corazón abierto.

“Fuimos a hospitales públicos y no existían ni el personal médico ni los equipos para realizar la operación. Tuvimos que hacer distintas actividades como vendimias para poder recoger 442.000 bolívares y llevarlo a operar a otra parte porque era de vida o muerte; en este país está prohibido enfermarse”, relató.

Julio Camargo, estudiante de cuarto año de Medicina, contó también que durante sus prácticas en el hospital se ha encontrado con que no hay elementos básicos como suturas para coser heridas, agua oxigenada y suero fisiológico.

“Nos toca trabajar con lo que haya, pero cuando no hay nada para curar a los pacientes, nos toca decirles que los consigan ellos mismos”, reveló.

La escasez de medicamentos en farmacias, centros ambulatorios y clínicas ha llegado a tal punto de que muchos ya recurren a los remedios caseros como el uso de la clara de huevo para quemaduras porque no hay cremas dermatológicas en el mercado.

Dr. Douglas León Natera. Foto: encrypted-tbn1.gstatic.com

El presidente de la Federación Médica Venezolana, Douglas León Natera, denunció hace dos meses que el 97 % de los hospitales de todo el país solo tiene entre 2% y 4% de los insumos necesarios para trabajar.

Recientemente, el presidente Maduro anunció la donación de cinco millones de dólares para combatir el ébola en África, mientras que Venezuela pasa por la peor crisis hospitalaria y de salud de su historia reciente.

Daniel Aguilar. Foto: unionradio.net

La economía tampoco encuentra remedio. “Con un bolívar completamente devaluado, Venezuela podría llegar a la estanflación, una mezcla de inflación y estancamiento”, advirtió el presidente de Fedecámaras Táchira, Daniel Aguilar.

De acuerdo con Aguilar, “de seguir así la economía, la situación que se va a presentar es que la gente va a tener dinero en su cartera pero no va a tener absolutamente nada que comprar”.

Debido a los diferentes controles impuestos por el gobierno, muchos propietarios han decidido cerrar sus empresas voluntariamente y a otros se las han confiscado las autoridades. Otros han dejado de producir porque no tienen acceso a divisas para importar las materias primas.

“Las leyes creadas en Venezuela no permiten fomentar la productividad ni el empleo, y entonces usted no puede montar una empresa porque está expuesto a que llegue cualquier funcionario vestido de rojo y tome decisiones por usted”, resaltó Aguilar.

El drama de salud pública supera lo peor imaginable

Estas son las cifras oficiales relativas a la proliferación de enfermedades mortales en Venezuela y la total desidia oficial para enfrentar una situación donde por culpa de un abandono de más de una década, los servicios públicos no pueden prestar los tratamientos adecuados a los enfermos de cáncer, prevenir las epidemias (la peor incidencia de malaria en 50 años), atender a los enfermos de Sida y prevenir el embarazo precoz.

Aída Gutiérrez H., Revista Zeta

El sistema de salud en Venezuela está  en terapia intensiva: a los hospitales les  falta personal médico y padecen déficit de insumos,  materiales y equipos. Los enfermos de cáncer mueren buscando tratamientos y medicinas que el gobierno no facilita.

Enfermedades que se han convertido en epidemia como malaria y el dengue, azotan el territorio nacional. El SIDA arremete cada vez más fuerte  y quienes la padecen no consiguen los medicamentos; y  para empeorar  la situación, Venezuela tiene el primer lugar de embarazo adolescente en América Latina.

Los enfermos de cáncer

De acuerdo a cifras del MPPS, el cáncer es la segunda causa de muerte en Venezuela, después de las afecciones cardiovasculares. Los datos más recientes apuntan que en el año 2010 murieron más de 21.000 personas.

Estudios publicados este año por la revista “The Lancet Oncology”, prevén que para el año 2020 “se contabilizarán en Venezuela 58 mil pacientes oncológicos, un incremento de 44,7%, comparado con Suramérica cuyo aumento será de 35%”.

Los equipos de radioterapia que están funcionando en los pocos hospitales públicos que brindan atención oncológica en el país, están colapsando ante la demanda de pacientes.

Muchos enfermos de cáncer de toda Venezuela llegan a Caracas en busca del tratamiento, pero se encuentran con la trágica situación de que la mayoría de las máquinas no sirven.

Pedro Martínez, presidente de la sociedad médica del hospital Oncológico Luis Razetti, alerta que puede hablarse de una “emergencia en la salud pública”.

Según cifras de la Sociedad Anticancerosa y la Sociedad Venezolana de Oncología, anualmente en el país se presentan alrededor de 42 mil casos de cáncer.

En las cúpulas del gobierno, han sido muchos los enfermos de cáncer -empezando por el propio Hugo Chávez-  que son tratados con los más modernos aparatos, pero en los hospitales, un 74% de los equipos de radioterapia están dañados, no funcionan o lo hacen a medias.

Inútil explicar que esa desidia oficial equivale a condenar a muerte a numerosos pacientes y en consecuencia, un nutrido grupo de médicos venezolanos se dirigieron a la Fiscalía de la República, exigiendo acción de los fiscales y de la Defensoría del Pueblo.

Entre las numerosas denuncias plasmadas en la carta a la Fiscalía, con fecha 30 de septiembre de 2013, tomamos lo siguiente: “En mayo del 2012 La Sociedad Venezolana de Oncología y de Radioterapia Oncológica  informa que de los 27 equipos de radioterapia instalados en la Red Pública Nacional de Oncología, sólo 7 están completamente operativos, 8 están dañados, 10 trabajan con fallas, uno se encuentra en instalación y otro está pendiente por calibración; dicho de otra manera, un 74% de los equipos de radioterapia están dañados, no funcionan o lo hacen a medias”.

Cálculos de la Sociedad Venezolana de Radioterapia Oncológica indican que entre 10% y 15% de los pacientes mueren a la espera de tratamiento.

No obstante, la Academia Nacional de Medicina, la Red de Sociedades Científicas Médicas de Venezuela, el Observatorio Venezolano de la Salud del CENDES de la Universidad Central de Venezuela y la Red de Defendamos la Epidemiologia, en nombre de las organizaciones y ciudadanos firmantes de la Carta    dirigida a la Dra. Luisa Ortega Díaz, Fiscal General de la República Bolivariana de Venezuela, denuncian en rueda de prensa el 5 de diciembre que:

“La Fiscalía General de la República no ha dado respuesta a nuestra denuncia, cuyo propósito era el de corregir y subsanar las fallas identificadas del Programa Nacional de Cáncer, con la exigencia de que se garantizara el ejercicio del derecho de la salud por parte de las instituciones a quienes compete; se evalúe la situación actual de desatención de los pacientes con cáncer y se establezcan responsabilidades a los funcionarios que por omisión o comisión, hayan contribuido con sus actuaciones, a impedir sin justificación alguna, el derecho oportuno, pleno y efectivo, a la salud de las personas afectadas por cáncer”.

Ex ministro de Sanidad y Asistencia Social, y director del Cendes, Carlos Walter

En este sentido, el doctor Carlos Walter, director del CENDES explica: “Hay fallas en los procedimientos diagnósticos (laboratorio general, despistaje mediante citología, imágenes e isótopos y laboratorios de Anatomía Patológica para el procesamiento de biopsias), además, la escasa dotación de insumos y personal de los servicios asistenciales de hospitalización, las carencias de tratamiento quirúrgico, tratamiento mediante fármacos de quimioterapia y otras modalidades terapéuticas; así mismo, la limitada disponibilidad de servicios de apoyo y tratamiento paliativo”.

Los enfermos de Sida

De acuerdo, al infectólogo Alfonzo García, la situación de riesgo de las personas que viven con VIH/Sida en el país, se está agravando progresivamente por la falta de reactivos necesarios para las pruebas de anticuerpos, CD4/CD8 y de resistencia, así como los medicamentos necesarios para el tratamiento del virus.

Precisa que más de 45 mil personas se ven afectadas por fallas progresivas en la distribución de los medicamentos, necesarios para el tratamiento de los pacientes con VIH/Sida.

Resalta también, que más de 150 mil pacientes son víctimas de la falta de reactivos, con lo cual no se puede dar a conocer al paciente el tratamiento exacto a seguir, en qué fase del virus se encuentra o si el mismo tratamiento está haciendo el efecto esperado sobre la salud de la persona.

En el “Informe Nacional relativo a los avances en la implementación de la declaración de compromisos sobre VIH/SIDA (2001) y declaración política del VIH/SIDA (2006 y 2011) de Venezuela”, presentado en marzo de 2012, aparecen las estadísticas relacionadas con esta terrible enfermedad.

El informe contiene cifras emitidas por la Dirección de Epidemiologia del MPPS. En el 2011 el número de casos fue: Hombres 8.976 – Mujeres 2.513, lo que hace un total  de 11.489 nuevos casos reportados.

Y en relación a la mortalidad por VIH/SIDA, reporta: Hombres 1.237 – Mujeres 408, lo que da un total de 1.735 fallecidos por SIDA en el país en el 2009.

De acuerdo al informe, Bolívar, Monagas, Vargas y Distrito Capital tienen las Tasas de Mortalidad más altas del país. En relación a las cifras de mortalidad del Sida en Venezuela, la información que muestra el informe es sólo hasta el 2009.

El dengue y la malaria vuelven con bríos

Por otra parte, las epidemias de malaria y dengue siguen  activas en Venezuela, según señala el Boletín Epidemiológico Semanal Nº44 del MPPS.

Los casos van en aumento en comparación al 2012.

El estado Bolívar es donde se registra el mayor número de casos de malaria. Y es en Caracas,  donde el dengue hemorrágico está haciendo estragos en la población, sobretodo en los niños menores, copando consultas y emergencias tanto en hospitales como en clínicas privadas.

En relación a la malaria, de acuerdo a los Boletines Epimediológicos  publicados por el MPPS, en el año 2013 se ha registrado la peor  epidemia de de esta enfermedad ocurrida en los últimos 50 años en Venezuela.

En el último Boletín publicado por el MPPS, correspondiente a la semana  N° 44  del año (del 27 de octubre al 2 de noviembre), se registra  un acumulativo de 65.103 casos, lo que representa un aumento de 68,4% con respecto al período homólogo del año anterior (n=38.649).

Con respecto al dengue, el Boletín Nº44 reporta 2.213 casos probables, de los cuales 10 fueron dengue grave (0,5). El acumulado del año es de 48.205 casos, de los cuales 1,1% son dengue grave (518 casos).

Crisis en los hospitales

En cuanto a los hospitales, la Federación Médica Venezolana (FMV), en reiteradas ocasiones ha alertado al gobierno nacional, de la grave crisis hospitalaria.

Indica que 90% de los hospitales nacionales se encuentran en cierre técnico.

Presidente de la Federación Médica Venezolana, Douglas León Natera.

El presidente de la FMV, Douglas León Natera, exigió que el gobierno declare la emergencia médica, tanto hospitalaria como epidemiológica. Igualmente, solicitó que se provea de insumos y se reparen las instalaciones, además de que se discuta la contratación colectiva, para asignar salarios justos para los médicos.

“Si vamos a cualquier hospital de Venezuela, vamos a conseguir que el 90% de ellos tienen apenas el 7% de insumos quirúrgicos para poder atender a las personas…

…Los hospitales en banca rota, la salud pública en el suelo, la gente muriéndose de mengua”, expresó León Natera.

Embarazos en menores de 15 años

Venezuela tiene la mayor cifra en América Latina de embarazos en niñas menores de 15 años: al menos 8.000 casos anuales oficialmente registrados.

El representante auxiliar del Fondo de Población de las Naciones Unidas en Venezuela (Unfpa), Jorge González, reveló que cada hora una adolescente entre 12 y 15 años de edad, da a luz en Venezuela y ubicó el porcentaje de embarazo precoz en menores de 18 años en 23%.

“Venezuela tiene el primer lugar de embarazo adolescente en América Latina”, indicó González quien además subrayó que al menos 8 mil casos de nacimientos en menores de 15 años de edad se registran al año en el país.

Los embarazos durante la adolescencia se observan con mayor repunte en las zonas populares y dijo que los casos de gestación en niñas menores de 15 años se presentan en su mayoría donde hay población indígena, como Amazonas, Delta Amacuro, Apure y Zulia.

González presentó un informe con cifras de una encuesta demográfica realizada en el año 2010, en colaboración con el Instituto Nacional de Estadística (INE), que sirve para mejorar el diseño de las políticas públicas sobre el embarazo adolescente, la violencia y el uso de los métodos anticonceptivos.