Hace 6 años murió Franklin Brito

Franklin Brito es, quizás, el ícono más representativo del valor ciudadano en los últimos 16 años. A riesgo del precio que pagó, su vida, se enfrentó al gobierno que le arrebató el futuro junto a su honorable familia. Físicamente, de él quedó un costal de huesos. Moralmente, legó una enorme lección de dignidad al país, cuyos hijos parece que todavía no terminamos de entender.

Gabriela Moreno y Tal Cual

Durante seis años ininterrumpidos, el productor agropecuario Franklin Brito luchó para que el gobierno de Hugo Chávez le devolviera sus tierras que le había expropiado en el estado Bolívar.

En varias oportunidades las autoridades trataron de acallarlo ofreciéndole dinero pero no pudieron quebrar su dignidad.

Franklin Brito murió el 30 de agosto del 2010 esperando que el gobierno resolviera su caso.

¿Quién era este hombre?

Franklin Brito nació en Irapa, estado Sucre, el 5 de septiembre de 1960. Cursó la carrera de Biología en la UCV y para obtener la licenciatura sólo le faltó elaborar la tesis de grado. Hacia sus 30 años puso sus ahorros en un lote de 290 hectáreas en Bolívar, estado que constituía una buena oportunidad para prosperar por las bondades de su tierra. Del terreno en total sólo 80 hectáreas eran aprovechables para el cultivo. La vocación de agricultor de Franklin Brito nació de sus faenas en la finca de su suegro.

Evadió los límites para protestar. Amputó el dedo meñique de su mano izquierda, para llamar la atención del presidente Hugo Chávez.

Su peso se redujo a menos de la mitad. De 105 kilos bajó a 33. Aún esquelético resistía.

Así defendió Franklin Brito, un agricultor de Ciudad Bolívar, sus tierras de los garfios de la revolución. Lo hizo durante una década.

Condenado por tener la razón

Alcalde Juan Carlos Figarella.

Cuando Franklin Brito propuso un proyecto de utilización de semillas de una variedad resistente a cierta especie de hongo para combatir la plaga que azotó los cultivos de la localidad en 1999, no sabía que su desventura estaba por iniciarse: la iniciativa de Brito se oponía a las medidas del alcalde Juan Carlos Figarella, que consistían en atacar el problema con químicos financiados por la CVG.

Los organismos que estudiaron el caso apoyaron al productor agropecuario y la Corporación retiró su apoyo a la gestión de Figarella. Ahí es donde el también docente situaba el origen de los atropellos en su contra.

En el 2001 lo despidieron del instituto agrícola municipal y en el 2003 encontró que el paso a su fundo estaba cerrado: el Instituto Nacional de Tierras había conferido cartas agrarias a trabajadores locales sobre sus propiedades, según las cuales las familias campesinas eran autorizadas para ocupar y cultivar terrenos que ahora pertenecían al estado y eran administrados por el INTI.

A partir de este momento comenzó la lucha de Brito para defender sus derechos.

Era dueño de la finca La Iguaraya, de 290 hectáreas.

El impase tuvo precio

El y su esposa fueron despedidos injustificadamente de sus cargos como docentes en varios institutos educativos de Guantazo (Bolívar), y el Instituto de Tierras les otorgó títulos de propiedad a otros productores sobre los terrenos que eran suyos.

Con dos cartas agrarias se concretó la decisión. En las misivas le notificaban que campesinos podían trabajar en sus terrenos. Según el gobierno, “el particular (Brito) no pudo probar su pertenencia”.

La primera huelga

A raíz de esto, y de la expropiación sufrida, Franklin Brito inició su primera huelga de hambre a finales del 2004 en la plaza Miranda, en Caracas, como único recurso del que disponía para ser resarcido.

Semejante decisión nació en su conciencia de la necesidad de ejercer presión para recuperar las tierras ocupadas arbitrariamente en el asentamiento campesino La Tigrera. Además, reclamaba el pago de un año de salarios represados injustamente.

Después de 125 días sin probar alimentos, decidió suspender la huelga luego de que la Unidad de Evaluaciones Estratégicas lo llamara para atender su caso. Logró un acuerdo parcial en el que se reconocieron las deudas estatales.

Más dolor por sus derechos

El 7 de julio del 2005, decepcionado por el incumplimiento de las promesas hechas por el Ejecutivo, volvió a la Plaza Miranda, con un semblante mucho más radical que el anterior: se cosió la boca en un gesto que reveló las magnitudes de su determinación.

“Se cosió la boca en un gesto que reveló las magnitudes de su determinación”.

Semejante acto no generó ninguna atención sobre el caso del productor agrícola por parte de los entes competentes. Ante tal panorama, el 10 de noviembre decidió amputarse el dedo meñique de la mano izquierda frente a los ojos del país entero.

Ese mismo día amenazó con cortarse un dedo cada semana hasta que el presidente Chávez se avocara a la investigación de sus reclamos.

Una nueva huelga se dio desde el 24 de noviembre del 2006 hasta 13 de diciembre, cuando formalizó un acuerdo con el INTI en el que le ofrecían reparar todos los daños a cambio de que firmara un documento en el que declaraba que las cartas agrarias no habían afectado sus propiedades.

El engaño oficial 

“Ese mismo día amenazó con cortarse un dedo cada semana”

Después de que el presidente del INTI, Juan Carlos Loyo, le ofreció firmar un texto en el que afirmaba que las cartas agrarias no habían afectado sus tierras, Franklin Brito se sintió engañado porque, si bien le devolvieron su terreno, no revocaron las cartas agrarias mediante las que su fundo -La Iguaraya- fue invadido.

Además, en diciembre del 2006 intentaron comprar su conciencia entregándole una indemnización (dinero y enseres) que también rechazó por considerar que así se convertiría en “cómplice de algún hecho de corrupción”.

Después de esto y de calificar la decisión del TSJ como “arbitraria e inconstitucional”, Franklin Brito empezó su quinta huelga frente al máximo tribunal en marzo de 2007.

En esa oportunidad declaró: “Aquí se cometió una de las mayores aberraciones con mi caso”.

También denunció que el acceso a su fundo sigue cerrado y el usufructuario de las cartas agrarias continúa sigue metiendo su ganado en los terrenos de Brito.

Fue su punto de “no retorno” en la relación con el gobierno. Pedía una audiencia con el comandante. Nunca se vieron las caras.

Clamó por ayuda internacional

Como las autoridades venezolanas no resolvieron su caso, trataron de callar su huelga con dinero y se rehusaron entregarle documentos que explicasen las donaciones como indemnización por los daños causados, Franklin Brito, en julio del 2009, decidió realizar otra huelga de hambre frente a la sede de la OEA en Caracas.

Su objetivo era que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se pronunciara ante su caso. Después de 154 días de huelga de hambre, el 4 de diciembre el INTI anuló las cartas agrarias sobre los terrenos de Brito. Pero el productor afirmó que dicha revocación no es legal y volvió a negarse a recibir la indemnización. Días después, inició una nueva huelga frente al organismo.

El 13 de diciembre del 2009 funcionarios de la PM se lo llevaron contra su voluntad al Hospital Militar, ya que un tribunal acogió la petición de la Fiscalía General que consideró a Brito “inhabilitado desde el punto de vista médico”, con una “disminución de su capacidad”, y ordenó llevarlo al Hospital Militar.

Fiscal General Luisa Ortega: “Inhabilitado desde el punto de vista médico y con una disminución de su capacidad mental”.

“Inhabilitado desde el punto de vista médico y con una disminución de su capacidad mental”, diagnosticó la Fiscalía General de la República a Franklin Brito. La orden fue internarlo en el Hospital Militar.

Se declaró “secuestrado”. El traslado fue en contra de su voluntad. No lo podían visitar ni sacerdotes ni abogados.

Sus días se extinguían en un cubículo que servía de depósito al servicio de terapia intensiva. Quedaba al lado del aire acondicionado. Las vibraciones del aparato no lo dejaban dormir. La temperatura de su espacio era menor a ocho grados centígrados.

Elena Rodríguez de Brito y sus hijos, clamaban soluciones.

La situación se convirtió en una tortura. Su esposa, Elena Rodríguez de Brito e hijas, Ángela y Francia, clamaban soluciones.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos respondió a la peticiones e instó al gobierno a facilitar “el acceso, tratamiento y monitoreo por un médico de  confianza al paciente”. Pero la demora del Inti en reconocerlo como propietario ocasionó la radicalización de la protesta a cuatro meses sin noticias. Suspendió la hidratación.

Era el 5 de mayo del 2010. Sus riñones no soportaron. La medida lo condujo a un coma inducido. Tres meses después, el 30 de agosto, dejó de respirar.

“Pasó de ser carne para convertirse en símbolo y bandera para todos los atropellados por la soberbia del poder”.

Pasó de ser carne para “convertirse en símbolo y bandera para todos los atropellados por la soberbia del poder, para los ofendidos por la prepotencia de los gobernantes, para los que creen que la verdad y la justicia están siempre por encima de circunstancias y conveniencias”, señaló su familia en un comunicado.

Defender su patrimonio le costó la vida.

Se fue insatisfecho a pesar de que insistía en que su “lucha no era contra Chávez sino para hacer valer los derechos”. Descansa en Río Caribe, en el estado Sucre.

Su hija, Francia, heredó la batalla. Ya no lo llora, ahora va a “guerrear por él lo que sea necesario”.

Al momento de su muerte pesaba sólo 33 kilogramos, siendo un hombre de 1,90 metros de estatura.

Elena Rodríguez de Brito

Su viuda, Elena Rodríguez de Brito, no cree que haya valido la pena que su esposo luchara al punto de acabar con su vida. Dijo que, aun hoy, a pesar de que agotó las opciones en el país y en instancias internacionales, el gobierno no ha hecho justicia en el caso.

Elena y sus cuatro hijos (Francia, Ángela, Franklin y José) perdieron a Franklin Brito y las tierras que los mantenían.

Es por esto que hoy la viuda tiene que vender comida por encargo, dictar clases de tareas dirigidas en su casa y realizar transporte escolar para mantener a su familia. Aseguró, tajante, que nadie los financia, como afirman algunos miembros del gobierno.

Muerte irrelevante

Explicó que siguen buscando justicia en el caso de su esposo, por lo que el 31 de mayo del 2013 consignaron un documento ante el Ministerio Público, en el que pedían que se esclarecieran las causas del deceso:

“Responsabilizo al gobierno de la muerte de mi esposo. Aún no hemos obtenido respuesta y ya ni esperamos que nos la den”.

Para el gobierno venezolano las extrañas condiciones en las que ocurrió la muerte de Franklin Brito, bajo su tutela en el Hospital Militar, no tuvieron relevancia jurídica y ni siquiera merecen una investigación.

Así lo ha dejado claro la última sentencia de la Sala de Casación Penal del TSJ, que puso fin en el derecho interno a la acción interpuesta por Elena de Brito ante la Fiscalía General el 31 de mayo del 2011.

Esta nulidad procesal, según explicó el abogado penalista Alberto Arteaga Sánchez, además de impedir cualquier otra acción en el país, marca un precedente importante en la actuación judicial pues puede permitir que cualquier otra causa incómoda sea desestimada en su totalidad sin indagación alguna.

El abogado de la familia Brito, Alberto Arteaga Sánchez, aclaró que la denuncia se introdujo ante la Dirección de Derechos Fundamentales, pero fue recibida por la de Delitos Comunes y se encuentra en manos de la Fiscalía 62 Nacional.

Dijo que se trató de determinar responsabilidades por la privación de libertad y reclusión forzosa a las que fue sometido cuando lo trasladaron de la sede de la OEA al Hospital Militar.

Abogado Alberto Arteaga Sánchez

“Su huelga de hambre fue interrumpida con el alegato de proteger su salud”.

Lamentó que esa decisión, en lugar de ayudarlo, contribuyera con su muerte. El abogado dijo que el gobierno debió brindar una respuesta, pero hasta el momento no ha habido citaciones en el caso.

“Brito fue un ejemplo para el país y, a pesar de lo que algunos señalan, no fue una persona afectada en sus facultades mentales. No fue un hombre que quiso morir (…) Fue un hombre que expresó su voluntad y luchó por vivir dignamente”, agregó Arteaga Sánchez.

Madre e hija coincidieron en algo: el mayor logro de la lucha de Brito fue enseñar a los venezolanos a que tienen que pelear por sus derechos.

Angela Brito

Explicaron que muchas personas que decidieron protestar mediante una huelga de hambre admitieron ante ellas que lo hicieron inspiradas en los actos del productor.

“A pesar de su muerte, Franklin Brito rescató la justicia de su país”, agregó su viuda.

Datos

* Productor agropecuario.

* Falleció el 30 de Agosto del 2010, en el Hospital Militar de Caracas.

* Desde el 2 de julio del 2009, Brito hizo sucesivas huelgas de hambre como medida de presión para solicitar la entrega de sus tierras e indemnización para su familia debido a la expropiación de las mismas.

* La última la inició el 1 de marzo del 2010, con consecuencias fatales para su organismo.

Diseño gráfico: Sala de Información.

Imágenes: La Verdad, Tal Cual y vía web.

Caracas, 30 de abril de 2015

CARTA PÚBLICA                                                                                                                 AL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA                 NICOLÁS MADURO

Señor Presidente, me dirijo a usted por esta vía motivado por la necesidad de hacer de su conocimiento nuestra disposición a compartir puntos de vista sobre las condiciones que en la actualidad afectan el abastecimiento de las categorías de alimentos y bebidas donde participamos en nuestro país, lo que a su vez impacta directamente en la calidad de vida de todos los venezolanos.

Empresas Polar es una corporación venezolana que tiene casi 75 años reinvirtiendo permanentemente en el país, debido a la confianza que sus accionistas han tenido a lo largo de cuatro generaciones.

Comenzamos en 1941, en Antímano con 50 trabajadores y desde entonces hemos invertido cada año, generando hoy 30.000 puestos de trabajo productivos y bienestar para todos los venezolanos.

Esto lo hemos logrado gracias a la inversión y el trabajo honesto y decidido de cada uno de los que formamos parte de esta organización, ofreciendo productos de excelente calidad que se han ganado la preferencia y la confianza de los venezolanos. Retribuimos esa confianza en cada localidad donde se encuentran nuestras instalaciones, mediante la generación de empleo digno con excelentes beneficios y el pago de impuestos.

Además, desde que nacimos, quedó establecido en nuestros estatutos que brindaríamos apoyo a las comunidades a través de múltiples iniciativas orientadas a promover su crecimiento integral en áreas tan vitales como Salud, Educación, Desarrollo Comunitario y Deporte, entre otras, lo que resultaba inédito en esa época y que hemos cumplido a cabalidad todos estos años, siendo reconocido por los venezolanos.

Uno de los aspectos clave de nuestro modelo de funcionamiento es, además de contar con plantas productoras que tengan el mejor equipo humano y la tecnología más avanzada, disponer de diferentes sistemas comerciales que distribuyen nuestros productos directamente a más de 189 mil clientes en toda Venezuela.

Este es un gran esfuerzo que realizamos desde nuestros inicios y que hoy lo hace posible nuestra gente en 140 agencias y sucursales.

Es un logro que nos enorgullece porque así atendemos desde grandes clientes hasta pequeñas bodegas y abastos, tanto en ciudades como en pequeños pueblos y caseríos.

Este es un trabajo hecho por venezolanos para venezolanos, soportado en tres pilares fundamentales de nuestra filosofía empresarial: inversión, trabajo y compromiso con Venezuela.

Todo esto demuestra que somos parte de la solución y nuestro compromiso es contribuir por todos los medios que nos sea posible a que cada venezolano disponga de los productos que requiere, de manera oportuna y asequible.

Esa es nuestra razón de ser como empresarios: invertir, generar empleo, producir, distribuir, establecer relaciones ganar-ganar y generar bienestar para todos los involucrados en la cadena de valor.

Creemos en la importancia de estimular la producción nacional, de darle valor a lo “Hecho en Venezuela” y por eso la gran mayoría de nuestros recursos se invierten en el país. Solo en 2014, las inversiones en Venezuela alcanzaron la cifra de 7.200 millones de bolívares.

Es así como en los últimos dos años hemos puesto en marcha varias plantas, como las de yogurt pasteurizado, hojuelas de maíz, mezcla para cachapas, té en polvo y gelatina, generando nuevos puestos de trabajo. Además, ampliamos la capacidad de producción de Harina P.A.N. en 43 millones de kilos mensuales, en nuestra planta de Chivacoa, y la de margarinas en 2,5 millones de kilos mensuales, en nuestra planta de Valencia.

Señor Presidente, la última vez que tuvimos la oportunidad de reunirnos para conversar fue hace dos años y luego, en 2014, recibí su invitación para participar en la Conferencia de Paz. Allí estuve presente para ofrecer mi contribución en lo que respecta a la necesidad de unir esfuerzos entre sector público y privado, así como plantear 12 propuestas en materia económica, que a nuestro juicio debían ser atendidas con prioridad. Siempre hemos estado abiertos al diálogo y dispuestos a mantener una comunicación fluida, sincera y respetuosa.

Creemos firmemente que la mejor manera de ofrecerle soluciones a la población, en materia de abastecimiento, es mediante la integración de esfuerzos entre Estado y empresa privada. Todos somos venezolanos y a todos nos interesa lo mismo: que el país salga adelante y que su gente prospere.

Lo mejor que nos puede suceder a los venezolanos es que nos vaya bien a todos y la única forma de lograrlo es trabajando juntos por nuestro país.

Lorenzo Mendoza Giménez                                                                                       Presidente Ejecutivo de Empresas Polar

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2014, año del fracaso eléctrico

Diapositiva1Los ofrecimientos oficiales en materia de generación se quedaron en promesas. De los 2.317 megavatios anunciados para este año, solo se incorporaron 340 (apenas 14 %).

Daniela García, La Verdad

Promesas incumplidas. Muchos fueron los ofrecimientos de Jesse Chacón, ministro de Energía Eléctrica, para el transcurso de este año. Pocos fueron los resultados.

Solo en el área de generación el funcionario se comprometió al incorporar al menos 2.317 megavatios, entre nuevos y rehabilitados, pero lo que dejó fue una deuda pendiente.

Ing. José Aguilar. Imagen: http://4.bp.blogspot.com

En el transcurso de 2014 únicamente se añadieron 340 megavatios, 14 % de lo pautado, por lo que 1.927 (86%) quedaron pendientes para el 2015, aseguró José Aguilar, consultor internacional de energía.

Los 1.393 millones de dólares asignados para el área de generación, no le bastaron al jefe de la cartera de electricidad para culminar los planes previstos.

En el área de trasmisión, Chacón ofreció al menos 7 proyectos que consistían en la construcción y ampliación de líneas del sistema interconectado, pero tampoco los materializó.

Aguilar afirmó que el funcionario solo cumplió “parcialmente” con la instalación de un cable submarino para llevar electricidad hasta la isla de Margarita.

El jefe del despacho no concretó los planes en materia de transmisión, pese a contar con un presupuesto de 1.715 millones de dólares.

Tareas pendientes

Ing. Miguel Lara. Imagen: http://www.soberania.org.

Miguel Lara, ingeniero electricista, consideró inaceptable que termine 2014 sin la culminación de obras importantes en el sistema hidroeléctrico como el arranque de Tocoma, la modernización de Macagua I y la puesta en marcha del resto de las unidades de La Vueltosa.

“Con estos proyectos se aliviarían los racionamientos en algunas regiones y se ahorraría el uso de combustibles”.

El exgerente de la Oficina de Operación de Sistemas Interconectados (Opsis) agregó que Chacón tampoco cumplió con el cierre de los ciclos combinados de las plantas El Sitio y Termozulia II, con los que se habría aumentado la generación térmica sin necesidad de utilizar combustibles adicionales.

El analista aseguró que el actual ministro también deja pendiente la rehabilitación de Planta Centro y la ampliación de Tacoa, obras que ayudarían a estabilizar el Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

El funcionario tampoco concretó la reposición de inventarios de piezas, repuestos y partes para atender las averías que se presentan en el sistema; ni la firma del contrato colectivo de los trabajadores del sector.

Registro negativo

Para el exgerente de Opsis, Chacón es el ministro que tiene el peor registro de accidentes laborales con resultados fatales, de apagones de impacto nacional, de interrupciones con cortes del servicio, de energía no servida por racionamientos y de unidades no disponibles.

Criticó que hasta ahora Jesse Chacón no haya presentado a la opinión pública ningún caso de sanción por la corrupción denunciada en el sector eléctrico, con lo que avala los escandalosos sobreprecios detectados en obras negociadas.

Recordó que el funcionario es el único que implementó 2 aumentos tarifarios sin que hayan sido publicados en Gaceta Oficial y sin que los usuarios quienes los pagan, conozcan los detalles de los cobros a los que están sujetos.

“La gestión de Chacón fue contraria a la requerida para salir de la situación de mediocridad del sector, por lo que se puede vislumbrar que la crisis eléctrica seguirá acentuándose en el 2015”.

¿Medicinas?: ¡NO HAY!

La carencia de fármacos ha llegado en Venezuela a un nivel que se transforma en emergencia nacional y afecta principalmente a las personas cuya vida depende de una medicina de toma diaria, pero que no se consigue.

Aída Gutiérrez H., Revista Zeta

La escasez de medicamentos en Venezuela continúa de mal en peor. Los ciudadanos peregrinan diariamente de farmacia en farmacia solicitando desde lo más común como el Aceteminofén (chicungunya y dengue), hasta los más específicos como Adalat Oros 20 mg (tensión arterial), o Daflon 500 mg (para la circulación).

Jorge Herrera, farmacéutico y dueño de un establecimiento en el Este de de Caracas precisó que no se consiguen medicamentos para los hemofílicos ni para los diabéticos. Tampoco pastillas anticonceptivas, ni vitaminas para las embarazadas. No hay hipertensivos, antibióticos, albúminas, anticonvulsivos, Ibuprofeno y antiinflamatorios.

Asimismo el experto informó que las medicinas para las fases maníacas de pacientes con trastornos psiquiátricos y bipolar, antidepresivos, medicamentos para desorden de ansiedad social y tranquilizantes, son algunos de los que están escasos. Apuntó que “los pacientes esquizofrénicos son los más afectados con esta realidad”.

El carbonato de litio, Wellbutrin, Sesaren, Efexor, Clozapina, Olanzapina, Quetiapina, Risperidona, Ziprasidona, son los más buscados en las farmacias, sin embargo no se consiguen.

Emergencia sanitaria

Por otra parte, empleados de farmacias aseguraron que los pedidos que reciben de las droguerías son cada día más escasos. En el caso específico del Acetaminofén refieren que se les despachan solo entre 20 – 25 cajas semanales y que tienen más de un mes que no reciben ninguna presentación del producto para niños. ”Cuando nos llegan los medicamentos se acaban en cuestión de minutos…”.

Los farmaceutas han hecho eco de una masiva preocupación, porque el inventario de fármacos ha ido desapareciendo y no hay capacidad de reposición.

Es importante resaltar que esta situación se repite en todos los estados del país. Los trabajadores reiteran que las medicinas sólo duran medio día en los estantes.

En este sentido el farmacéutico Herrera expresó: “En este momento existe en el país una emergencia sanitaria en relación con la escasez de medicamentos y de insumos médicos y quirúrgicos. Tenemos cifras de la Federación Farmacéutica Venezolana en la que se expresa una escasez de medicamentos de un 60% en Caracas y un 70% en el interior del país”.

El 12 de noviembre 2014, en su programa matutino por Unión Radio, el periodista César Miguel Rondón, entrevistó a una doctora que explicaba las señales de la fiebre Chikungunya y recomendó vigilar la fiebre, mientras que el fármaco indicado sería el Acetaminofén.

Tras un pequeño silencio, Rondón dijo: “Además de que no hay acetaminofén, ayer no conseguí un termómetro”. Efectivamente, el termómetro no se consigue en farmacia, pero lo venden los buhoneros en la calle a precio de mercado negro.

Según informaciones extraoficiales, se ha conocido que el gobierno ha estado importando medicamentos, pero no se conoce su procedencia. El especialista denunció que los medicamentos que serán distribuidos en la red pública, no cuentan con la permisología correspondiente.

Farmacias del IVSS

Una opción para los adultos mayores jubilados, a quienes la pensión no les alcanza para comprar sus medicinas, es ir a  las farmacias del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) porque los remedios se distribuyen gratuitamente, sin embargo presentan el mismo problema que los establecimientos privados: una fuerte escasez de medicamentos.

Roberto Torres, de 80 años es diabético, hipertenso y sufre de la circulación. Es jubilado. En la farmacia del IVSS en Los Ruices, mostró sus lágrimas a esta periodista y expresó:

“No hay, es la respuesta que desde hace varios meses me dan en esta farmacia. Mi pensión no me alcanza para comprar mis medicinas, tampoco  para comer decente. Vengo desde Guarenas y otra vez perdí el viaje. Tengo solo 30 bolívares en la cartera. No sé que voy hacer, me siento cansado, con mucho malestar y muy débil porque llevo tiempo sin tomar mi tratamiento. Aquí nos iremos a morir de mengua todos los viejitos y también los jóvenes que estén enfermos, porque no hay medicamentos para nadie. Qué tristeza –dice llorando- lo que estamos sufriendo los venezolanos, nunca se había visto en este país una situación tan grave con la salud del pueblo, y lo peor es que parece que nos estamos resignando a morir de mengua o en manos del hampa. Yo estoy viejo, y sé que en cualquier momento podría morirme por la falta de medicinas, a menos que antes viene un malandro y me mata para quitarme las cuatro lochas que recibo de pensión…”

Aura Gonzales tiene 75 años, expresó que cada vez que acude al Seguro Social pierde el viaje.

“Presenté tres órdenes de medicamentos pero no me despacharon ninguno. Sufro de arteroesclerosis y necesito medicamentos para la circulación de la sangre”.

“Le exijo al gobierno que cumpla sus obligaciones con el pueblo, ya que el poco dinero que mensualmente deposita el Seguro Social en mi cuenta no me permite comprar las medicinas en farmacias privadas, si lo hago dejaría de comer”, manifestó la señora Ana con lágrimas en sus ojos.

Historias como las anteriores también se pueden escuchar en cualquier farmacia a lo largo y ancho del territorio nacional. Algunas personas que vienen del interior a comprar a Caracas, aseguran que la escasez en otras regiones de Venezuela es mucho peor que en la capital.

En 2015 la escasez será peor

El doctor José Alvares, es miembro del Colegio Farmacéutico del Área Metropolitana de Caracas. Informó a título personal que “la escasez se prolongará hasta el año que viene, pues la mayoría de los laboratorios farmacéuticos comienzan a cerrar operaciones a partir del 15 de noviembre, ya que sus casas matrices a nivel mundial también cierran operaciones porque toman esas últimas semanas del año para hacer mantenimientos mayores de todas sus plantas”.

Precisó que la escasez de medicamentos se mantiene entre un 60% a 70%.

Refiere que hubo un aviso del Ejecutivo nacional en el que informaban a la población, que hace 10 o 15 días entró una cantidad importante de medicamentos provenientes de convenios entre Venezuela y China, Cuba, e India.

Pero –aclaró–  como ellos mismos manifestaron, esos son medicamentos que van a la red de salud pública, llámese CDI y algunos hospitales del gobierno”.

Añadió que “no se ha podido solucionar la importación adecuada de la cantidad de medicamentos para el área privada y vamos a tener fallas en la mayoría de los medicamentos”.

Sin anestesia

Por otra parte, el médico José Manuel Olivares, quien labora en el  Hospital Clínico Universitario de la UCV, dijo la semana pasada por RCR 750 AM, en el programa al mediodía que él conduce junto a la periodista Elvimar Maraima, que en dicho hospital no hay anestesia. Y que existe una lista de 5 mil pacientes en espera para operarse.

Contó que fue testigo como la gente desesperada llora y ruega por ser atendida. “Se trata de un espectáculo dantesco”.

Destacó también que el gobierno realizó una disminución gradual en la inversión en salud, lo que a su juicio demuestra por qué los hospitales en el país están en mal estado.

Olivares precisó  que hasta ahora el gobierno ha invertido 100 millones de dólares para la dotación de material médico quirúrgico en los centros de salud públicos y privados, lo que significa una reducción de más de mil millones de bolívares en la inversión para la salud.

Denunció que les ha sido difícil diagnosticar la chikungunya porque no hay fármacos ni reactivos.

“Dios nos guarde que llegue alguien del África con el virus del Ébola porque no hay capacidad de enfrentar este virus de rápida propagación”, dijo.

Las justificaciones del gobierno a la escasez durante los últimos cinco años

Suhelis Tejero Puntes, Contrapunto

En los últimos cinco años los gobiernos de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro se han excusado por el desabastecimiento de productos básicos de diferentes formas.

Desde el acaparamiento inducido por los medios de comunicación hasta el contrabando, pasando por el llamado “sobrecalentamiento del consumo”, los mandatarios y sus funcionarios han acusado las diversas causas de un problema que no es nuevo y que se ha profundizado en los últimos meses.

La última vez que el Banco Central de Venezuela (BCV) reportó la escasez, en enero de este año, ascendía a 28%, el registro más elevado de los últimos años.

Esto quiere decir que casi 3 de cada 10 productos no aparecían por los anaqueles para ese mes.

La falta de productos comenzó a agravarse a mediados de 2007, pero se profundizó desde 2013, cuando no logró bajar de 19,3% en todo el año.

A continuación las justificaciones a la escasez durante los últimos cinco años:

“Los medios provocan el acaparamiento doméstico”

Ministro de Alimentación, Félix Osorio.

El 16 de abril de 2009 el entonces ministro de Alimentación, Félix Osorio, acusó a los medios de comunicación de generar desabastecimiento de alimentos con sus reportes sobre la falta de productos en los anaqueles.

Dijo que la publicación de esas informaciones crean un fenómeno que provoca que “algunos venezolanos se conviertan en acaparadores domésticos”.

Este es el video: https://www.youtube.com/watch?v=r6N2VKiMQYo

“Los burgueses esconden los alimentos”

El 22 de noviembre de 2011 el fallecido presidente Hugo Chávez acusó a los empresarios de acaparar alimentos como la leche, el aceite y otros con el objetivo de generar problemas de abastecimiento.

También les amenazó con ocupar sus fábricas:

“Lo mejor es que cooperen (…) porque si no, les vamos a aplicar la ley”, dijo.

Este es el video: https://www.youtube.com/watch?v=ZH5XzDxZvi4

“Ellos anuncian sus golpes y luego culpan al Gobierno”

El 11 de mayo de 2013 el presidente Nicolás Maduro dijo que el desbastecimiento es generado por los empresarios burgueses para luego responsabilizar a su Gobierno por el problema, y que ello forma parte de la “guerra económica” que llevan adelante para desestabilizar.

Este es el video: https://www.youtube.com/watch?v=yCD8XH_NU7s

“La solución no es un chip de consumo. Eso es una locura”

El 8 de junio de 2013, luego de que la gobernación de Zulia intentara la aplicación de un chip de consumo para controlar las compras en los supermercados en esa entidad y reducir el desabastecimiento, el presidente Nicolás Maduro dijo que ese plan era una locura y que la solución a la escasez era producir.

Este es el video: https://www.youtube.com/watch?v=8CCyQffCFX4

“Hay un sobrecalentamiento del consumo”

El presidente Nicolás Maduro dijo el 10 de junio de 2013 que un “sobrecalentamiento del consumo” había provocado el desabastecimiento. Explicó que las familias venezolanas compran más porque tienen más recursos.

Este es el video: https://www.youtube.com/watch?v=64TEqO-pK9s

“Buhoneros y acaparamiento doméstico provocan el desabastecimiento”

Presidente del Instituto Nacional de Estadística (INE), Elías Eljuri.

El 20 de enero de este año el presidente del Instituto Nacional de Estadística (INE), Elías Eljuri, dijo que los buhoneros que compran alimentos para luego revenderlos generan que los productos básicos no aparezcan por los supermercados y mercados, pero también repartió las culpas entre algunos venezolanos que compran en exceso.

Este es el video: https://www.youtube.com/watch?v=SWBSoyBVJMc

“Hay que dejar la importadera y producir más”

El 15 de mayo de 2014 el mandatario Nicolás Maduro dijo que la escasez se resuelve con producción y no con importaciones.

Este es el video: https://www.youtube.com/watch?v=t-XwHynlnlI

“Las captahuellas solucionarán el contrabando de extracción”

La orden presidencial para instalar el polémico captahuellas para comprar llegó el pasado 20 de agosto. Maduro dijo que ese era el mecanismo para erradicar el contrabando de extracción.

Este es el video: https://www.youtube.com/watch?v=UvB0mtWoTtc

“El captahuellas es un sistema liberador y será opcional”

Seis días después de ordenar la instalación de las captahuellas, el presidente Nicolás Maduro dijo que su instalación en los supermercados será opcional. Este martes 26 de agosto dijo que con el sistema las familias quedarán liberadas de los efectos del contrabando.

Este es el video: https://www.youtube.com/watch?v=iSF8kKcOIao

Caracas, la urgente

Leonardo Padrón, El Nacional

La ciudad de Caracas ha completado 447 larguísimas vueltas al sol transcurridas en una geografía portentosa.

No es difícil suponer los ojos aturdidos de Diego de Losada cuando, luego de una fatigante expedición desde El Tocuyo, se le reveló la monumental cordillera que dividía al mar Caribe del verdor de un valle irrepetible.

Fundar una ciudad en este espacio de guacamayas acuciantes y laderas nostálgicas era imperativo. Toda belleza incuba el apremio de una conquista. Hoy, los más recientes hijos del valle, estamos confundidos. No sabemos si celebrar o no.

Caracas es, en este año 2014, el resumen de nuestro fracaso como país.

Detrás de la liturgia de la fecha hay quejumbre, dolores que se abultan y un elenco de problemas que acribillan la música natural de las celebraciones.

Caracas cumple 447 años. Y no vamos a hablar de sus orígenes, porque sabemos que esta ciudad reniega de su pasado a martillazo limpio.

Hoy se nos impone la urgencia de su futuro. Y el presente, lacrado por el caos, es el primer mandamiento de ese futuro. Todos los caraqueños nos preguntamos por qué los tantos regentes que ha tenido esta ciudad no terminan de construirla.

Seguimos siendo, como lo decía Cabrujas, “un mientras tanto y por si acaso”.
No existe memoria para apiñar tantas promesas olvidadas,  proyectos inconclusos o gestiones deshonestas.

En su mientras tanto, Caracas sigue dispensándonos sus prodigios, esperando agónicamente por nosotros.

Me suelo ufanar diciendo que nací en Caracas, que me gradué en el Liceo Caracas y que soy militante de los Leones del Caracas. Proclamo con tres datos biográficos, sin duda irrelevantes, mi devoción por la ciudad donde ejerzo la vida.

Caracas es el lugar donde me he enamorado todas las veces, donde aprendí a jugar beisbol y lamer mis propias heridas, donde garabateé mi primer poema y asesinaron a mi mejor amigo. Es la ciudad donde me deslumbré con las páginas de Salvador Garmendia, Juan Sánchez Peláez y Rafael Cadenas.

La ciudad donde descubrí el sabor de las arepas en la madrugada. La ciudad que me permitió un amor juvenil en Lomas de Urdaneta y otro en El Cafetal, un amigo en La Vega y otro en el Alto Pinar, quinientos viajes en el autobús de la línea San Ruperto, una cantidad inapreciable de perros calientes en sus esquinas, una lista febril de conciertos en el Poliedro y, sobre todo, una ciudad donde entendí el significado de la palabra democracia. Ese ejercicio de libertad al que no pienso renunciar por más que los fanáticos de Lenin y Fidel se afanen en pulverizarla.

Es la ciudad donde aprendí a ser peatón y estrellé mi primer vehículo. Aquí he sido tantas veces feliz que no conozco mejor escenografía para mis desánimos. Soy de esta vehemencia del asfalto donde los motorizados me observan con desprecio por el rasante hecho de poseer un carro.

Pertenezco a esta luz incrédula y magnífica que tanto persiguen fotógrafos y pintores. Correspondo a este desconcierto colosal donde conviven la calle del hambre, el afán de la moda, la Torre de David, las garzas del Guaire, los ejecutivos del petróleo, los travestis de la Libertador, la gastronomía de los Palos Grandes y el crack de las barriadas.

Soy aquel habitante de El Paraíso que caminó exhaustivamente la Avenida Baralt y los laberintos de Casalta descubriendo en sus esquinas a Ismael Rivera y a Héctor Lavoe, pero también a Oscar D’León con la Dimensión Latina y al Sonero Clásico del Caribe. El mismo que descubrió los gritos de jonrón en sus calles, cuando la primera base era el tronco de un árbol centenario y la tercera el faro de un Chevrolet del 68.

Hoy, esta generación no conoce los entresijos lúdicos de la calle. Sus avenidas se han convertido en zona de prisa y fuga. Hoy, mi sentido de pertenencia a esta ciudad ha sido vapuleado por sus gobernantes y malandros, a veces, escandalosamente mezclados en la misma cédula de identidad.

Esta es, sin duda, una ciudad cada vez más difícil de querer. Un malentendido que camina con largas zancadas hacia el abismo. Hoy mi ciudad es mi claustrofobia. Mi estridencia y mi dialecto íntimo.

Vivimos en una capital bombardeada por la virulencia política. Los ojos del Comandante Galáctico nos vigilan desde vallas y paredes mientras sus discípulos invaden terrenos y malversan bienes. La anarquía nos gobierna tras el hachazo que nos partió en miles de pedazos.

La inseguridad ha definido el biorritmo de la ciudad.

Somos inquilinos del miedo. Ya los amantes no se tardan a besos en el carro.

Es el amor exprés, consecuencia del secuestro exprés.

Ya ni se puede ser un diletante de la amistad en las esquinas.

Hoy la misión primaria de los caraqueños es pugnar con la cultura de la muerte. La ciudad nos ha empujado a las paredes de nuestro hogar.

Le robaron la noche, le expropiaron su bohemia. Los centros comerciales, plazas de la posmodernidad, tienen la respiración entrecortada.

El paisaje urbano por excelencia es la violencia. La muerte es la primera y última noticia del día. Boris Muñoz habla de “ese infinito hilo de sangre que ha hecho que Caracas también sea conocida como la capital de la crónica roja”.

Apunta la existencia de dos ciudades que “como hermanas enemigas, a veces logran ignorarse, pero nunca dejan de entrecruzarse”. Dos mitades que se repelen y complementan.

Somos cada vez menos gregarios y, por tanto, más solitarios. Menos ciudad y, por eso, más isla y guarida. Nuestra vigencia está severamente cuestionada por la escasez de agua en los grifos, luz eléctrica para trabajar o aceite de maíz para cocinar.

La Caracas del siglo XXI anda salpicada de estudiantes protestando en masa, madres en la orilla de la morgue, silicona en los glúteos de la vanidad y toneladas de reguetón en las esquinas.

Caracas es una herida en el costado. Unos ojos que destilan gas lacrimógeno. Un semáforo en eterna luz roja. Un buhonero que vende leche en polvo y balas perdidas.

Caracas, la del cielo que desata envidias. Basurero de las grandes ideas, pero también custodia de nuestras ambiciones. Caracas la chic y la chaborra. La risueña y la amarga. El valle bipolar que cantan Yordano, Masserati 2 litros y Mariaca Semprún. La nostalgia impoluta de Ilan Chester, Aldemaro Romero  y Billo Frómeta.

Alguien ha dicho que el principal lugar común de esta ciudad es la desconfianza. Y, ciertamente, el recelo esta empozado en nuestras miradas. Aprendimos a vernos de reojo.

Es muy fácil hacer una lista de razones para condenar a Caracas.

Nos ha entrenado para tratarla con ironía y hostilidad. Es tan cómodo devolverle los insultos que hemos aprendido a hacerle el odio. Vale la pena el ejercicio contrario: ensayar argumentos para quererla.

El desafío de sus ocupantes es reconciliarnos con sus virtudes y exigirle un destino más acorde con las pulsiones de toda metrópolis contemporánea. Olvidamos hacerle el amor.

Yo, por ejemplo, siempre he abonado mi entusiasmo a la leyenda de que en sus aceras deambulan las mujeres más hermosas del planeta. Sea verdad o exceso, me gusta creerlo y muchas veces siento constatarlo.

En esta ciudad es posible honrar la exigencia del paladar más mundano y puntilloso. Se puede exhibir la misma ligereza de vestuario tanto en febrero como en julio o noviembre. El clima de Caracas no es percance, sino bendición.

Su reina madre es la montaña, ese portento que llamamos Ávila. Nuestra postal invicta. La desembocadura de todas las miradas. El talismán que los viajeros se llevan en las maletas de la nostalgia. La brújula y el monumento mayor de la ciudad.

Caracas es una ensalada de gentilicios: los cubanos de ahora, los chinos recién llegados, los haitianos del carrito de helados, los colombianos de siempre, los españoles eternos, los italianos sin regreso. Una tierra de inmigrantes que hoy tuerce su cara para buscar una puerta de salida al exilio. Escribió el poeta Juan Calzadilla: “El que huye de la ciudad huye de sí”.

Caracas necesita más piropos así como más gerentes que sepan de urbanismo, de cultura callejera, de civilidad y sentido común. Caracas solicita coherencia a grandes dosis.

Yo anhelo una ciudad donde pueda volver a ser peatón en sus 25 kilómetros de longitud. Mis hijos no caminan su ciudad. Van de un lado a otro atrapados en la burbuja de un carro con aire acondicionado.

Ambiciono para ellos un asfalto donde puedan jugar caimaneras o manejar bicicleta sin el riesgo de terminar secuestrados. Que este cielo lujoso sea el techo de sus juegos, así como lo fue de los míos.

La ciudad posible necesita de nosotros. De nuestra apetencia por ella.

La ciudad posible ocurre, por ráfagas, en los mercados callejeros, en las ferias de libros, en los festivales de música y teatro, en las plazas iluminadas y otra vez verdes.

La ciudad posible debe tramar la convivencia entre conductores y motorizados. Donde el maltrato le ceda el paso al respeto. Necesita ciclistas y músicos ambulantes, cafés y restaurantes al aire libre. Una urbe donde se recupere el placer de la tertulia. Donde no se nos escape el sol en colas perpetuas para buscar comida o regresar al hogar. Donde la calle sea coctel y vorágine para el asombro y la maravilla.

Una ciudad, sobre todo, donde la vida le gane la batalla a la muerte.

Quiero la Caracas que se despliega en los folletos del entusiasmo turístico. Esa Caracas descrita por fabuladores y mitómanos. Esa Caracas siempre fotogénica y ávida de mejores caricias.

La ciudad posible nos espera en algún lugar del futuro y en la terquedad de los optimistas.

Merecemos que este pavimento de nuestro agobio vuelva a ser sucursal y cielo.

Toda ciudad es la suma de su gente y la impronta de su geografía. Por eso, en honor del carisma indestructible de Caracas, se impone  refundarnos.

Somos seis millones de personas que aspiramos a la concordia definitiva. Ese supremo acto de civilización que nos devuelva la posibilidad de vivir sin abismos en una de las ciudades más luminosas del Caribe.

Debemos exigir lo que merecemos ser: ciudadanos de la alegría y no de la furia. Caraqueños que recuperaron la risa y el apego.

Caracas, la ciudad bendita que alguna vez se nos perdió en la traición de sus propios habitantes.

Caracas, la posible. La urgente.