Las Farc es el tercer grupo terrorista más rico del mundo

RCN de Colombia

 

Las Farc están junto al Estado Islámico (EI) y Hamás. Foto: AFP.

La revista Forbes, versión Israel, publicó la lista de organizaciones terroristas más ricas del mundo. Según el informe, las Farc están dentro de los grupos terroristas más ricos del mundo, junto al Estado Islámico (EI) y Hamás.

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El medio apunta a que la organización terrorista más acaudalada en la actualidad, y de la historia en general, es el Estado Islámico, que dispone de un volumen de 2.000 millones de dólares al año. Hamás se coloca en segundo lugar con unos ingresos de mil millones de dólares anuales, según el medio. Estados Unidos, la Unión Europea (UE) e Israel, consideran a Hamás una organización terrorista.

Engrosan el resto de la lista las Farc, que según la publicación ha logrado ilícitamente hacerse con una fortuna de 600 millones de dólares; el grupo chií libanés Hizbulá, con 500 millones; los Talibán con 400 millones y Al Qaeda y sus afiliados con 150 millones.

Les suceden en el ránking Lashkar e-Taiba con base en Pakistán, con 100 millones; la somalí Al Shabab, con la misma cantidad; el IRA auténtico con 50 millones de dólares y cierra el grupo de los diez primeros Boko Haram, con 25 millones de dólares anuales.

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Según la publicación, estos grupos financian sus operaciones con métodos similares a aquellos empleados por organizaciones criminales, tales como el tráfico de drogas, robos y extorsión, pero también logran dinero a través de la caridad, donaciones y en algunos casos, agencias gubernamentales.

Una organización terrorista, precisa la publicación, como cualquier otra, tiene un modelo de negocio y financiación de sus actividades, desde su mantenimiento, salarios y entrenamiento, a la adquisición de armas, munición o vehículos.

El Tesoro estadounidense calcula que el Estado Islámico gana un millón de dólares al día por la venta de crudo procedente de los campos petrolíferos en su poder capturados en Siria e Irak.

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Según Forbes, Israel, no obstante, la cifra llegaría a los 3 millones de dólares al día y el dinero que obtiene este grupo le permite expandir sus operaciones en Oriente Medio, reclutar combatientes extranjeros a los que entrena, entre otros objetivos.

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Asimismo, el informe describe la toma de Hamás de la Franja de Gaza en 2007 como el punto en el que entró en la “gran liga”.

Y explica que en la actualidad el movimiento islamista no sólo depende de las donaciones, sino que ha sido capaz de recaudar impuestos tanto de civiles como de empresarios.

Concluye que Hamás también se hace con parte de las ayudas internacionales destinadas a Gaza por el mundo árabe y otros actores de la comunidad de naciones.

“Las Farc ha logrado ilícitamente hacerse con una fortuna de 600 millones de dólares”. Foto: periodismosinfronteras.org

Raro, muy raro

Elides J. Rojas L.

Matan a golpes a un connotado dirigente de la revolución, militar y con fama de feroz combatiente. No obstante, en un barrio, en las afueras de Caracas, medio perdido en su carro fue atacado por un grupo fuera de control y se acabó. El gobierno, como ya es costumbre, responsabilizó del asesinato al imperio, a la oposición, a Uribe y a los paramilitares. Raro.

Un diputado es asesinado de manera atroz. Su cuerpo fue encontrado sin vida en el tradicional barrio La Pastora en Caracas. Se ha dicho de todo. Hay versiones de todo tipo. Varios detenidos, uno de ellos cayó en Colombia donde se supone está el otro sicario y señalan que en el extraño caso también hay sicariato. Acusados, más o menos en el mismo orden, el imperio, Uribe, la oposición, paramilitares y los golpistas de Miami.

La gente se levanta muy temprano para coger señas de dónde hay harina, jabón o desodorante. No importa. Muchas veces se van a  los supermercados a hacer colas sin saber para qué. Lo importante es comprar lo que haya, pues mañana no se sabe si habrá.

La población, saboreando lo que es socialismo incipiente y desabastecimiento del Siglo XXI se acostumbró a esta extraña forma de vida en menos de un año y según parece ya está listo para mantenerse de cola en cola y de captahuella en captahuella hasta el fin de los días. Muy raro, demasiado raro.

La luz se va a cada rato. Hay días en que la gente puede estar sin energía eléctrica hasta tres o cuatro horas al menos dos veces por semana. Pero la oscuridad socialista ya se hizo parte del panorama de vida.

Los más afortunados compraron plantas y conviven entre el olor del combustible y el ruido del motor, pero tienen patria y luz. Otros simplemente apelan a la vieja vela o a la lámpara de camping para salir del paso. Lo mismo pasa con el agua, un servicio indispensable. Se sabe que hay zonas del país donde el agua llega cada quince días. En el estado Vargas ocurre con demasiada frecuencia.

La gente, llena peroles y tanques improvisados para adaptarse al nuevo desierto bolivariano, tienen agua en lata, pero también criaderos de zancudos con su dengue y Chikunguya pegado al piquito.

En Vargas, por solo mencionar una zona, gana el chavismo todas las elecciones que le pongan por delante, pero eso no significa que tengan agua, luz o que les encierren a los malandros. Todo sigue igual o peor. Y la gente está acostumbrada. Raro, muy raro.

Colas y más colas. No hay gasolina ni aceite para motor. La gente debe meterle al tanque de su carro el combustible que consiga. En la frontera crearon un sistema especial de control que implica desde captahuellas hasta vigilancia electrónica y ahí van.

Quienes van de viaje en plan de turistas para Táchira, por ejemplo, tendrán que administrar muy bien la gasolina. Un cupo determina cómo y cuánto rodar. Pero, en último caso, siempre está el mercado negro bolivariano, presente en todos los rincones del país.

Producto que desaparece producto que entra en un canal irregular y violador de la ley. El mercado negro de los alimentos tiene a los buhoneros socialistas de fiesta. Lo que no existe en los anaqueles de los abastos puede ser encontrado en las calles de las ciudades más importantes del país. En ese mercado irregular no hay decreto ni medida del gobierno que pueda.

¿Dónde consiguen los buhoneros la mercancía? De varias formas: de los Mercales, de los propios abastos en forma de bachaqueros o entregados a cambio de repartir ganancias, de funcionarios corruptos. Muchas vías hay. La clave aquí está en que lo raro se hizo normal.

En todo el país se impone lo raro.

Gobierno devaluado

Charito Rojas

“Un cielo tan sucio no se aclara sin una tempestad”. William Shakespeare (1564 – 1616), dramaturgo, poeta y actor inglés considerado el escritor más importante en lengua inglesa.

De cómo Venezuela ha pasado de Simón Bolívar a Nicolás Maduro, es asunto que refleja con gran dolor la degradación que ha sufrido la educación, la inteligencia, la academia, el respeto, la majestad del poder.

Bolívar decía que los pueblos ignorantes son instrumento ciego de su propia destrucción. Y Venezuela se ha ido auto destruyendo, eligiendo a los peores, a quienes no deben gobernar porque no tienen preparación, honestidad, generosidad ni nobleza para administrar el poder.

El drama resalta cuando vemos la capitis diminutio (término del derecho romano que significa rebajar el nivel o status) retratada en los funcionarios que han ocupado el lugar de hombres notables en la historia venezolana. Indudablemente también hubo funcionarios de poca preparación, llegados allí a punta de influencia, mecate o compadrazgo, pero la conducta de la mayoría de los gobernantes venezolanos ha sido escoger un gabinete que represente lo mejor del país en cada área profesional.

Comencemos a poner sobre el tapete nombres que seguramente les sonarán, porque dejaron una impronta en los despachos que detentaron. Por ejemplo, en el ministerio de educación, donde fue ministro el historiador Eduardo Blanco, el mismo que escribió Venezuela Heroica , en tono de epopeya pero con una gran cercanía a los personajes históricos, algunos de los cuales llegó a conocer.

También fue ministro de educación el historiador y diplomático Caracciolo Parra Pérez, quien tiene la gloria de haber recuperado y adquirido para la república, el archivo completo de Francisco de Miranda, llamado Colombeia, compuesto por 63 libros.

A él lo sucedió en la cartera de educación el maestro y escritor Rómulo Gallegos, considerado el más grande de las letras venezolanas de todos los tiempos. Arturo Uslar Pietri, otra gloria de la literatura venezolana también fue ministro de educación entre 1939 y 1941. El gran maestro de generaciones, Luis Beltrán Prieto Figueroa fue también un preocupado ministro de educación entre 1947 y 1948.

Marcos Pérez Jiménez nombraba brillantes profesionales como ministros. El científico Humberto Fernández Morán, un médico venezolano que optó por el Premio Nobel de Medicina, porque fue el creador del bisturí con punta de diamante, contribuyó además al desarrollo del microscopio electrónico. Fue el fundador del Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones Cerebrales (IVNIC), precursor del actual Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC). Él fue ministro de educación.

Usualmente los ministros de educación eran personajes destacados en la enseñanza, escritores de libros, intelectuales destacados como José Manuel Siso Martínez, Rafael Pizani y Gustavo Herrera (sí, el epónimo del liceo más importante de Caracas), así que ustedes me dirán cómo llega a ser ministro de educación Héctor Rodríguez.

El actual titular del cargo, graduado de abogado hace 5 años, sin ninguna experiencia educativa, sin trayectoria intelectual, explicable a sus cortos 32 años. Eso sí, dirigente juvenil del PSUV.

Él detenta el ministerio que forma a los niños y jóvenes venezolanos con una orientación fundamental: ideologizarlos en la doctrina chavista revolucionaria, ayudado por las canaimitas y por el currículo bolivariano de la patria.

Caso más que vergonzoso es el de los ministros encargados de la construcción del país. Organismos como el Ministerio de Obras Públicas, el INAVI y el Banco Obrero cambiaron de nombre, pasando por Transporte, Vivienda y Hábitat y ahora también le anexaron algo llamado ecosocialismo, que viene a sustituir el insustituible ministerio del ambiente.

Son los ministros de la infraestructura, de los núcleos habitacionales, de los complejos hidroeléctricos, de las comunicaciones. Del desarrollo en su más amplia acepción, pues. Como son varios organismos, que han cambiado frecuentemente de nombre, solo ofreceremos un ejemplo de un ministro de obras públicas, que ocupó la cartera durante los gobiernos de Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Carlos Andrés Pérez y Jaime Lusinchi: Leopoldo Sucre Figarella, el súper ministro de la era democrática. Comenzó en 1961 como gobernador de su estado natal, Bolívar, donde arrancó el complejo Siderúrgico, inició la construcción del puente Angostura, desarrolló viviendas y la zona industrial de Matanzas, entre otras. Cuando le nombran ministro de obras públicas acababa de fundar lo que es hoy Ciudad Guayana.

El joven ingeniero se lanza a la construcción de autopistas, carreteras y vías rurales, su obsesión era comunicar hasta al pueblo más remoto. Leoni lo ratifica en el cargo y se construyen la primera etapa de la Cota Mil, los distribuidores el Pulpo, el Ciempiés y La Araña de la autopista del Este, la primera etapa de la avenida Libertador, la Valle-Coche, la autopista regional del centro, las represas La Vueltosa, Uribante-Caparo, Turimiquire. Su mayor orgullo fue el puente sobre el lago de Maracaibo.

En 1973 Carlos Andrés Pérez lo nombra ministro pero dos años después deja el cargo por desavenencias con el presidente, no sin antes dejar listo el Plan Ferrocarrilero Nacional, construir aeropuertos, el edificio de la CANTV e Ipostel, entre muchas obras. Cuando llega Jaime Lusinchi a la presidencia, vuelve a llamar a este gran ingeniero y lo nombra ministro de Estado para la CVG y empresas filiales. Además, asume la presidencia de Edelca y de Ferrrominera del Orinoco durante 9 años.

Guri y Macagua producían electricidad suficiente para todo el país y para Colombia, dejó el Plan Hidroeléctrico Nacional para el desarrollo del Bajo Caroní.

El país tenía exportaciones no petroleras por 3.5 mil millones de dólares. Las Industrias Básicas de Guayana generaban 33 mil empleos directos. Había 22 vuelos diarios desde y hacia Guayana. Sus amigos llamaban a Leopoldo Sucre Figarella el tractor con cerebro.

Este constructor de la Venezuela democrática murió hace 18 años, dejando una importante deuda en la clínica que lo atendió. El que había manejado el presupuesto de construcción de Venezuela durante tres décadas, murió pobre.

Ni siquiera quiero hacer comparaciones con lo que tenemos ahora. Basta con mirar alrededor para ver la destrucción de un país sin vías de comunicación, sin electricidad, sin nuevos embalses, sin obras que hablen del desarrollo que debe tener una nación que en los últimos 15 años ha ingresado más petrodólares que en los 40 años de democracia anterior.

La política exterior venezolana no muestra mejor panorama: de tener en la Casa Amarilla a destacados hombres como Andrés Eloy Blanco, Ignacio Luis Arcaya, Marcos Falcón Briceño, Ignacio Iribarren Borges, Arístides Calvani, Simón Alberto Consalvi, Enrique Tejera París, Miguel Ángel Burelli Rivas, pasamos a Nicolás Maduro, Elías Jaua y Rafael Ramírez. Objetivamente una considerable degradación de rango, por decir lo menos.

Y si quieren llorar, les digo que en el ministerio de relaciones interiores hicieron labores de estado Gonzalo Barrios, Reinaldo Leandro Mora, Lorenzo Fernández, Nectario Andrade Labarca, Asdrúbal Aguiar. Distancias insalvables con los ministros revolucionarios Ramón Rodríguez Chacín, Jesse Chacón, Pedro Carreño, Tareck El Aissami.

Y así con todos o casi todos estos funcionarios revolucionarios que hasta ahora han demostrado gran capacidad destructiva hacia lo que la democracia había logrado: lo bueno lo han exterminado y lo malo lo han empeorado aún más.

Transitamos en picada de funcionarios brillantes, reconocidos internacionalmente, formados académicamente, con logros en su haber, a simples seguidores de un caudillo, a quienes poco importa realizar una buena gestión, cuyo currículo es generalmente desconocido o inexistente, porque eso no importa mientras sean incondicionales de la revolución antidemocrática.

De sentar en las Naciones Unidas al brillante Diego Arria, quien legó toda una doctrina desde la presidencia del Consejo de Seguridad, al atrevimiento de nombrar a una embajadora cuya única credencial es un apellido, grita ante el mundo la vergüenza y depreciación de esta Venezuela.

CARTA A LA NIÑERA DE ELIAS JAUA

Gustavo Azócar

Estimada Yaneth:

No tengo el gusto de conocerte. Lo poco que se de ti, es gracias a la fama que has ganado en estos últimos días, luego que las autoridades de Brasil te detuvieran en el aeropuerto Internacional de Sao Paulo, con un revólver Smith and Weson (parecido al que utilizaba aquella mujer que mató a Pedro Navaja en Nueva York) y cinco municiones.

He podido leer que desde hace 12 años trabajas como niñera para el señor Elías Jaua, flamante Ministro del Poder Popular para las Comunas, quien de acuerdo con las declaraciones que ofreciste a las autoridades de Brasil, sería el propietario de la maleta y del arma que tú llevabas encima ese día.

La prensa dice que tienes 39 años, lo cual quiere decir que trabajas para el popular “ojitos” desde que tenías 27 abriles.

Me ha llamado la atención el hecho de que, de acuerdo con el diario Folha De Sao Paulo, tu arribo al aeropuerto internacional de esa ciudad se produjo en uno de los aviones de Pdvsa.

Eso quiere decir, que no viajaste en vuelo comercial, como lo hace la gran mayoría de los mortales comunes y corrientes de este país, sino que te fuiste junto a otros amigos y familiares del Ministro Jaua, probablemente en un avión Falcon ejecutivo, de esos que Hugo Chávez mandó a vender por allá por el año 1999, pero que tal parece que no se vendió.

Qué curioso Yaneth: mientras la gran mayoría de los venezolanos está literalmente “pariendo” para conseguir un pasaje que le permita viajar al exterior, tú te vacilas junto a la familia Jaua un avión privado, con todo el lujo y las comodidades, sin colas, sin salas de espera, sin trámites burocráticos y sin retrasos de ningún tipo.

La única aerolínea que parece no tener problemas en Venezuela, que no ha reducido la frecuencia de sus vuelos, que no tiene dificultades por la falta de repuestos, y que no está incluida en la lista de empresas aeronáuticas a las que el gobierno de Nicolás Maduro le debe la bicoca de 4 mil millones de dólares americanos es, como la bautizó el colega Nelson Bocaranda, Pdvsa Airlines.

Recuerdo como si fuera ayer aquel acto transmitido en cadena nacional de radio y televisión en el aeropuerto La Carlota, a comienzos del año 1999, donde el flamante ministro de la secretaría de la presidencia, el misteriosamente desaparecido Alfredo Peña, le mostraba al Presidente Hugo Chávez un cheque enorme, del tamaño de una cobija, en el que se veía la cantidad de dólares que había recibido el gobierno por la venta de los aviones de Pdvsa.

Ese día, Chávez y Peña le anunciaban a los venezolanos, con bombos y platillos, que se habían acabado, de una vez y para siempre, las famosas “colitas de Pdvsa”.

Pocos meses después nos daríamos cuenta que todo había sido una gran farsa. Chávez no solamente ordenó que se compraran aviones mucho más nuevos para Pdvsa, sino que él mismo se mandó a comprar un avión presidencial de última generación, que para aquel entonces, costó la pendejada de 65 millones de dólares americanos.

Las colitas de Pdvsa no solamente siguieron tal cual, sino lo que es peor: se incrementaron a niveles exponenciales, hasta el punto de prestarle aviones a Evo Morales, a Manuel Zelaya y a uno que otro sobrino o ahijado del Comandante Eterno, para que se fuera a dar un chapuzón en la Orchila o en Los Roques.

Apreciada Yaneth: déjame decirte que muchas “niñeras” en Venezuela y el mundo están desesperadas por ponerse en contacto contigo.

Eres muy popular. Sobre todo después que vieron tus fotos en el facebook, en Paris, y en México al pie de la Pirámide del Sol. Hay otras fotos que te muestran en otros lugares de Europa y muy probablemente en el Imperio mismo.

La Asociación de Niñeras de Venezuela requiere tu asesoría inmediata para ver cómo hacen las otras niñeras para viajar por el mundo como lo haces tú y algo muy importante: requieren tu consejo para saber cómo rendir el pírrico cupo Cadivi, de manera que les alcance para recorrer el globo terráqueo.

Fíjate: te has vuelto tan famosa, que cuando ingresé a Google para saber un poco más sobre el extraño caso de la niñera detenida en un aeropuerto de Brasil, armada y con un montón de documentos sobre la revolución bolivariana y las trampas que el Psuv pretende llevar a cabo para tratar de ganar la mayoría en las elecciones parlamentarias de 2015, tu nombre apareció junto al de niñeras muy famosas como Mary Poppins, Nanny Mcphee, Fran Fine y la señora DoubTfire, el célebre personaje inmortalizado por el gran Robin Williams.

Soy de quienes cree, estimada Yaneth, que debes hablar con el Ministro Jaua y pedirle un aumento de sueldo.

No todos los ministros pueden ufanarse de tener a una niñera armada, con máster en economía y finanzas para realizar sus viajes al exterior, y con un Ángel de la guarda llamado Dilma, que le consiga un amparo cuando se está en aprietos.

Guri se está secando

Pese a la millonaria inversión de 38 mil millones de dólares para la generación termoeléctrica, Venezuela está al borde del oscurantismo. Guri suministra el 64% de los 18 mil megavatios que demanda Venezuela. Sin embargo, está 8 metros por debajo del nivel que tenía en enero de 2014 y 6 menos que su promedio histórico. Se avecina una crisis eléctrica nacional

César Batiz, Clímax

A los administradores del sector eléctrico los problemas les llegan juntos. Los ríos contribuyentes no suministran la suficiente agua; las obras termoeléctricas, en que se gastaron más de $30 mil millones desde 2010; no ofrecen la cantidad de megavatios necesarios para garantizar el servicio eléctrico sin interrupciones y el embalse del Guri baja a un ritmo desproporcionado.

Para colmo, en la central hidroeléctrica comienzan a otear en el horizonte escasas lluvias. Por eso, ahora que está por entrar el periodo seco, el Guri necesita un diluvio para evitar una emergencia que podría ser peor a la de 2009 y 2010, cuando los aguaceros salvaron al país de más horas a oscuras.

El primero en encender la alarma fue el ministro de Energía Eléctrica, Jesse Chacón. Claro, no podía ser de otra forma. Como máxima autoridad del sector tiene acceso a la data precisa de lo que ocurre en el embalse del sistema hidroeléctrico más importante del país, el mismo que suministra al menos 64% de los cerca 18 mil megavatios que demanda Venezuela en la actualidad.

Chacón cuenta con dos herramientas de cálculos matemáticos diseñadas para medir el comportamiento del embalse. También posee la data histórica de la contribución de la cuenca del Río Caroní, desde 1950 a 2013, lo que permite monitorear el presente y proyectar el futuro de la central hidroeléctrica.

El 7 de octubre en una rueda de prensa en Anzoátegui, acompañado del gobernador de la entidad, Aristóbulo Istúriz, el ministro con los números actualizados del embalse dijo:

“El bajo nivel de la represa del Guri, por la alta demanda del servicio eléctrico, es la causa de que se haya registrado más apagones en Anzoátegui y el resto del país durante septiembre”.

Foto: mw2.google.com

Aseguró, asimismo, que la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar “está ocho metros por debajo del nivel que tenía en enero de 2014 y tiene 6 metros menos que su promedio histórico”. Finalmente, cerró advirtiendo que para finales de año y principio del 2015 se espera un nuevo periodo de sequía, como es costumbre en Venezuela, de la misma forma que sucedió del 2001 al 2003 y del 2008 al 2010, este último el año del decreto de emergencia eléctrica.

Aunque Chacón insiste en adosar la responsabilidad a los usuarios con la etiqueta de derrochadores de energía, los expertos José Aguilar y Miguel Lara, este último fue gerente de la Oficina de Planificación del Sistema Interconectado de Guri, le devuelven la pelota a su terreno. Señalan la mala administración del embalse en medio de un periodo de lluvia que no fue muy lluvioso.

Foto: farm4.static.flickr.com

Coinciden en puntualizar que el Guri fue diseñado para soportar 32 meses de sequía, pero para ello deben cumplirse con parámetros operativos que evitan el descenso a la cota de 240 metros sobre el nivel del mar, punto en el cual sería casi imposible mover las turbinas de la hidroeléctrica.

“Para que pueda sobrellevar esos tres años seguidos, la producción del Guri debe ajustarse a 40.000 Gwh al año. Es decir, unos 110 Giga vatio por hora (GWh) por día. Pero sabemos que se le estuvieron exigiendo al embalse unos 145 Gwh por día, unos 52.000 Gwh este año”, informó Lara, quien además fue responsable, entre otras actividades, de velar por el funcionamiento de la central hidroeléctrica.

De lo mojado a lo seco

Entre 1950 y 1964, miembros de una empresa de ingeniería estadounidense llamada Harza Engineering estudiaron detenidamente los periodos de lluvias y sequías de la cuenca del Río Caroní. Tenía como fin diagnosticar de qué tamaño debía ser el embalse de la central hidroeléctrica Simón Bolívar que el gobierno de Marco Pérez Jiménez proyectaba construir en esa zona de Guayana.

Ya entonces se conoció que en esa cuenca el periodo de lluvia va de mayo a octubre, con los meses de junio, julio, agosto y septiembre como los de mayores aguaceros. La época seca se extiende de noviembre a abril, con un incremento de la sequía entre diciembre y marzo.

Ingeniero José Aguilar. Foto: encrypted-tbn1.gstatic.com

Cuenta Aguilar, consultor internacional e ingeniero venezolano, que gracias a esos estudios se construyó el embalse con capacidad para soportar 32 meses de sequía.

Desde entonces también se acumula la información que permite saber que el caudal histórico de agua que ingresa al Guri es de 4.866 metros cúbicos promedio anual; y que 4.175 metros cúbicos al año se considera una sequía fuerte.

“Ahora está a 3.600 metros cúbicos y es posible que termine el año por debajo de 3.300. Peor que en 2001, cuando llegó a 3.337 metros cúbicos”.

Lara especifica que entre mayo y septiembre ingresa 75% del agua del embalse. Pero evidentemente, de acuerdo con las palabras del propio ministro, eso no ocurrió así, porque “la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar está ocho metros por debajo del nivel que tenía en enero de 2014”. Aún más grave, porque el primer mes del año es uno de los más secos.

Mayor Luis Vargas, meteorólogo especialista en Observaciones y Climatología. Foto: lanacion.com.ve

El criterio del mayor Luis Vargas, del Servicio de Meteorología de la Aviación, es que noviembre debe terminar en gran parte del país el periodo lluvioso.

“Solo eventos como vaguadas esporádicas o efectos locales nos traerán lluvias después de noviembre. Aunado a eso se prevé que inicie el fenómeno El Niño finalizando el año o empezando 2015, lo que traería un periodo seco bastante fuerte”.

Tanto Aguilar como Lara aseguran que Chacón tenía la información para tomar las medidas adecuadas y encender las alarmas cuando comenzara el periodo de sequía. Pero para hacerlo tenía que utilizar más las plantas termoeléctricas que se encuentran fuera de Guayana, en muchas de las cuales se invirtieron $38 mil millones en el marco de la emergencia eléctrica decretada en febrero de 2010.

Una emergencia

Desde junio de 2009, el Gobierno del presidente Hugo Chávez comenzó a pregonar la necesidad de tomar medidas en el sector eléctrico debido a la fuerte sequía —que entonces se vendió como la peor en la historia. “Falso. Desde 1950 ocurrieron 10 peores”, señaló Aguilar. Lara recuerda que en los 15 años del chavismo se registró una trilogía seca consecutiva, 2001, 2002 y 2003, en el cual 2001 fue el año más seco en la historia del embalse, con 3.337 metros cúbicos de promedio anual de aporte al Guri. Mientras que 2002 y 2003 estuvo por debajo de la entrega habitual de la cuenca.

Sin embargo, la emergencia se decretó en febrero de 2010, momento en el que la contribución al embalse era de 4.175 metros cúbicos, cifra considerada entonces por la vocería oficial como sinónimo de sequía fuerte.

Como lo vieron los ingenieros de la empresa estadounidense Harza, entre 1950 y 1964, en Guayana el ciclo de sequía no es mayor a 32 meses y lo será así al menos por los próximos mil años o hasta que el planeta deje de ser el que conocemos hoy.

Entonces si el llamado Niño, al que Chávez echó la culpa de los problemas eléctricos, comenzó en 2008 ¿Por qué dejar el decreto de emergencia para 2010, casi 32 meses después?

Precisamente, desde 2008 se sabía que vendría la emergencia, por lo menos eso se denota de una carta enviada el 19 de septiembre de ese año a una funcionaria de Corpoelec llamada Ana María González.

La misiva está firmada por Joaquín Mavares, representante en América Latina de la empresa Pro Energy, compañía radicada en EEUU que está presente en al menos 20 obras eléctricas ejecutadas desde 2005 a 2012 en Venezuela, entre ellas las 12 realizadas por Derwick Associates y las cinco de Pacificc Rim Energy.

Mavares en la correspondencia agradece la visita efectuada por representantes de Corpoelec a la sede de Pro Energy en Sedalia, Missouri, y ratifica que trabajan en sociedad con Pacificc Rim Energy para ofrecer equipos para generación eléctrica.

“Estimada Ana, en estos proyectos de emergencia sabemos que hay muchas piezas que armar y el tiempo es indispensable para el buen funcionamiento de ellos, por lo que queremos ofrecer nuestro total soporte a Corpoelec”, apunta. Al final, Pro Energy se quedó como subcontratista de Derwick. Alguien jugaba con las cartas marcadas.

Aguilar no pone en duda en que, ya para septiembre de 2008, los estudios de Corpoelec permitían saber que existía solo un 2% de probabilidad de alcanzar la cota de 240 msnm, el nivel crítico del Guri. Año y medio después, en febrero de 2010, Chávez decretó la emergencia eléctrica y desde entonces, según los cálculos de Aguilar,

38 mil millones de dólares salieron de las arcas de la Nación, casi todo para la generación termoeléctrica. ¿Y dónde están?

Este es el momento más adecuado para utilizar las máquinas generadoras de los megavatios comprados con el concurso de los $38 mil millones. Según Aguilar, en todo el país unos 16.424 Megavatio (Mw) termoeléctricos se encuentran instalados, pero de ellos cerca de 10 mil se hallan indisponibles por falta de mantenimiento o dañados.

El gran soporte del Sistema Eléctrico Nacional son los 9 mil Mw que salen de Guri, colocándose incluso al filo de los límites de transmisión.

Aguilar sugiere que si estuviera disponible 90% de los 16.424 Mw, la sobre exigencia a la central hidroeléctrica Simón Bolívar y por lo tanto al embalse del Guri sería menor y con ello se evitaría poner peligro los límites operativos y el descenso hasta la cota 240 metros sobre el nivel del mar.

Ing. Miguel Lara, exgerente de la Oficina de Planificación del Sistema Interconectado de Guri. Foto: media.eltiempo.com.ve

Detalla Lara que el parque térmico debería ser capaz de producir 73.000 GWh al año o unos 200 diarios, lo que facilitaría que el Guri ajuste la generación a 110 Gwh al día, pero las plantas termoeléctricas apenas alcanzan los 145. Es decir, 53.000 al año.

Más allá de esta numerología, a efecto del ciudadano común, solo queda una explicación. Si no existe la cantidad necesaria de energía térmica y el Guri desciende 8 metros en época de lluvia y el periodo de sequía está por comenzar, las autoridades eléctricas se verán obligadas a racionar, es decir, a más apagones.

“Ya no pueden apagar las empresas básicas de Guayana como lo hicieron en 2009. El parque industrial del país está en su mínima capacidad de producción. ¿Entonces a quién le van a quitar los megavatios? Al resto del país, en especial fuera de Caracas, estados que son los más afectados por la mala gestión y la corrupción del sector”, indicó Aguilar.

En septiembre de 2010, el entonces viceministro de Desarrollo Eléctrico, Javier Alvarado, afirmó en una entrevista en Venezolana de Televisión: “vamos en camino a tener un sistema más robusto y más balanceado para que venga el Niño, la Niña y la familia completa… no importa estaremos preparados para trabajar por el país”.

Cuatro años después y la gestión de dos ministros, el Sistema Eléctrico Nacional reza por un diluvio que llene el embalse de Guri.

Foto: vtv.gob.ve

La triste historia de un país en el que ya nada es noticia: ni la esperanza

Los hambrientos hacen cola frente a los portones de Venalum a la espera de un mendrugo de trabajo que los socialistas han bautizado como Plan Hallaquero. Ellos no tendrán Navidades Felices, como casi nadie en Venezuela.

Elizabeth Fuentes, Konzapata.com

Frente al portón principal de Venalum, bajo el sol inclemente de Guayana, se cocina la cara de la miseria.

Foto: servidornoticias.com

Foto: correodelcaroni.com

Cédula en mano, apretujados, esperando en silencio que aparezca el rostro del amo y los llame uno a uno por su nombre, se apretujan cientos de desempleados con la esperanza puesta en el “plan hallaquero”, que es como las autoridades califican a esa desvergüenza de lanzarle migajas de trabajo temporal a cientos de padres y madres de familia para que puedan medio comer en las fechas navideñas.

O en las Navidades Felices, que es otra burla con la que la ironía de estos salvajes han bautizado al sencillo acto de poder comer hallacas en diciembre.

Navidades Felices que, por cierto, no lo serán para todos los que piden trabajo en Venalum, porque la Gerencia de Economía Social y Desarrollo Endógeno elaboró una lista de lo más refinada donde estarán solo 200 nombres, casualmente los nombres de quienes no protestaron frente al portón exigiendo su plan hallaquero. Al resto, los lanzarán directo al hambre, a las navidades infelices.

“Estamos pidiendo a Dios que sea así”, le dice sin embargo Ana Fuentes a una reportera del Correo del Caroni, agradecida ante la posibilidad de que ella aparezca en la lista donde le darán un trabajito a destajo para hacer limpieza.

Flor María Rondón. Foto: elfortindeguayana.com

Otra, Flor María Rondón, quien lleva nueve años de plan hallaquero en su curriculum, está segura de que la volverán a llamar, a pesar de que Leonardo Bezara, el Gerente de Economía Social y Desarrollo Endógeno, aseguró que este año no habrá plan hallaquero porque hay deficit de recursos y “los proyectos que se atienden son los presentados por consejos comunales y comunas”.

Vale decir, los psuvistas con carnet, los únicos que tienen derechos no digamos ya a la ley, sino al trabajo, a la comida, a las Navidades Felices.

Leonardo Bezara, Gerente de Economía Social y Desarrollo Endógeno de Venalum. Foto: elfortindeguayana.com

Ministro Andrés Izarra: “La depredación que existe en todo el parque es una gran amenaza”. Foto: noticias24.com

Al ladito de la noticia del plan hallaquero de Venalum, la sorpresa sigue intacta: El todavía Ministro de Turismo, Andrés Izarra, aparece en una foto con aquella cara de preocupación porque la minería ilegal está destruyendo el Parque Nacional Canaima.

Como si su cargo no tuviese nada que ver en el asunto, Izarra se presenta en el espacio radial del presidente Maduro para, según la Agencia Venezolana de Noticias, “hacer una denuncia pública en cuanto a la depredación que existe en todo el parque, por parte de grupos que se dedican a la explotación minera en los ríos Carrao y Caroní… Hoy en día, existe una gran amenaza en la minería ilegal que está haciendo estragos en el Parque Nacional Canaima”.

Y recordó que hace una semana, una comisión por parte del los ministerios del Poder Popular para el Turismo y el Ambiente, hizo una inspección por todo el parque en la que se constató “lo que es la minería ilegal y el impacto que está teniendo sobre ese Patrimonio Natural de la Humanidad”.

Así, tan tranquilo lo dijo. Constataron los estragos.

Como si se tratase de Andrés Velásquez o María Corina revelando la incapacidad del gobierno de Maduro, desplegando a voz en cuello y frente a las narices del Presidente la absoluta inercia del gobierno en proteger el medioambiente y la salud de los habitantes.

Porque Izarra tuvo los santos ovarios de agregar que el daño “trae muchas consecuencias, sobre todo para el Embalse del Guri, porque los ríos Caroní y Carrao vierten sus aguas en este importante embalse, y esos sedimentos afectan las turbinas que generan la electricidad para el 70% de la población”.

Foto: vtv.gob.ve

A lo que Maduro respondió, como si fuese un analista de Telesur: “Un monstruo de mil cabezas que estamos sufriendo allí con la minería. Los planes hay que ir constantemente revisándolos. Continuar la batalla en contra de la minería depredadora que destruye este patrimonio nacional”.

Un poquito más abajo, la información sobre el aumento de 97,7 por ciento en los productos de la cesta básica, el asesinato de otro escolta de un pez gordo, o que “el gobierno creará un sistema para la venta legal de productos a Colombia” (asunto que yo juraba que existía y se llamaba comercio bilateral y es lo que tiene a Santos fascinado con Maduro porque Venezuela le compra millones de dólares a las empresas privadas de Colombia), todo eso en un solo periódico, me permitió llegar a una hipótesis rarísima que ando regando entre mis colegas:

Imagen: ciudadanosparaelprogreso.com

En Venezuela ya nada es noticia, porque entre tanta información sorprendente, ninguna destaca.

En la Venezuela de hoy, los hombres se la pasan mordiendo a los perros.

Y, como bien decía Miguel Otero Silva, la esperanza es lo primero que se pierde.

 

¿Qué son los Colectivos?

Yeannaly Fermín, Runrunes

La palabra colectivo refiere a un grupo de personas que tienen intereses comunes y que se encargan de implementar estrategias de trabajo, ejecutarlas, organizarlas y administrarlas entre los integrantes de una localidad para lograr un beneficio común.

En Venezuela los colectivos son asociados con la violencia, las armas y el miedo por muchas personas afectas a la oposición. Refiere Angélica Lugo, periodista de El Nacional, que los colectivos “muestran sus dos lados a los vecinos: intimidan y roban. También organizan las colas de los servicios públicos y hacen alarde de su labor social, siempre amparados en sus armas”.

Las organizaciones populares o de base, han sido sinónimos de movimientos de izquierda en todos los países de América Latina. A comienzo de los años 2000 en Venezuela eran conocidos como círculos bolivarianos, sin embargo grupos que se autodenominan colectivos existen desde los años 60, procedentes de la lucha armada y recibían la etiqueta de “ñángaras”. El colectivo Alí Primera de Monte Piedad nació en 1989, después del «Caracazo».

Bajo el paragua de “colectivo” se confunde a grupos como las Comunas, UBCH (Unidades de Batalla Bolívar Chávez), Consejos Comunales, Círculos de Buen Vivir o de Lucha Popular. Sin embargo, cada organización tiene diferentes formas y objetivos que van desde obras sociales o de propaganda política hasta acciones paramilitares.

El auge de los colectivos en Venezuela sin duda aumentó con la llegada del ex presidente Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana.

“El Gran Polo Patriótico, creado en 2011 e integrado por 28 Consejos Patrióticos Sectoriales, cuenta con 10.810 colectivos y movimientos sociales compuestos por 35.543 personas. La finalidad y naturaleza de estos grupos es motivo de debate. Mientras el gobierno y sus seguidores aseguran que tienen exclusivamente fines culturales, ideológicos y pacíficos, hay denuncias y evidencias gráficas de peso que relacionan a algunos de ellos con labores de control político parapolicial y con su participación en la represión violenta de protestas pacíficas que se han generado desde el pasado 12 de febrero y que han causado 33 muertos y 1.736 detenidos” explicó Franz von Bergen en el trabajo “Colectivos y poder”.

En barriadas populares como el 23 de Enero, Catia y Petare, estos grupos son vistos con autoridad y respeto por las “leyes” que han infundido. En un momento Hugo Chávez los denominó como “El brazo armado de la revolución”. La Piedrita, Los Tupamaros, Carapaica y Alexis Vive, son los más representativos actualmente.

La Piedrita, nació el 26 de diciembre de 1985 ideado por Valentín Santana y Carlos Ramírez. En su portal web Colectivo La Piedrita, explican que su trabajo de base está “inspirado en el bien colectivo” para resolver los problemas en materia de seguridad, cultura, deporte, social y económicos.

Uno de los más mencionados actualmente por su participación en las protestas de febrero y marzo son Los Tupamaros o Movimiento Revolucionario Tupamaro. Es una organización política de tendencia marxista-leninista, que tomó su nombre del grupo uruguayo Tupamaros. Sus orígenes datan del año 1989, tras el Caracazo. En 1998, respaldaron la candidatura a presidente de Hugo Chávez.

Tras el golpe del 11 de abril de 2002, y la muerte de Alexis González Revette, militante de la Coordinadora Simón Bolívar, nace el Colectivo Alexis Vive. En su blog (Alexis Vive Carajo) se describe como “una organización política de cuadros, con trabajo de masas que realiza una amplia labor social a través de la concientización del pueblo en general”.

El Movimiento Revolucionario de Liberación Carapaica. Sus líderes, los comandantes Murachí y Oswaldo Arenas, afirman que se consideran revolucionarios y que comparten la visión del “plan socialista de desarrollo económico y social.

Estos colectivos no están amparados por la constitución, pero el gobierno nacional los apadrina. El sociólogo Luis Cedeño y director de la ONG Paz Activa, en una entrevista a un medio digital explicó que

“Los colectivos tienen que tener recursos para financiarse. Podría venir del Estado, que apoya a los colectivos en general, porque también están los colectivos culturales. No quiero decir que los recursos que el gobierno le da a los colectivos se usan para comprar armas. Simplemente digo que hay colectivos que se desvían para tener funciones policíacas y militares”.

En un trabajo realizado por El Nuevo Herald de Miami, donde se entrevistó a Anthony Daquín, ex asesor de seguridad del Ministerio de Interior y Justicia. Daquín comentó que los recursos que reciben los colectivos

“Son recursos que vienen disfrazados a través de ayuda. Algunos de ellos provienen del denominado Frente Francisco de Miranda (agrupación de militantes chavistas), pero también provienen de alcaldías bajo control del régimen, e incluso de la propia PDVSA”.

La nueva Ley para el Desarme y el Control de Armas y Municiones, no incorporó ninguna disposición para prevenir la creación de grupos armados o colectivos ni para desarmar a los que ya existen.

Los defensores de estos grupos alegan se dedican a la formación política, a la cultura, al deporte, a la música, a la salud, a la educación, a la mejora de la vivienda, refiere Pacha Guzmán en “Los colectivos venezolanos de la fantasía a la realidad” de Maurice Lemoine.

Juan Contreras

En ese mismo texto, Juan Contreras, el diputado suplente del PSUV y director de la Coordinadora Simón Bolívar, señala:

«La oposición no soporta que las personas defiendan el proceso. Entonces necesita estigmatizar, criminalizar a las organizaciones sociales que han crecido al calor de la Revolución Bolivariana, como las comunidades, los consejos comunales, y sobre todo los colectivos, que no son otra cosa que el pueblo organizado».

Los colectivos en Caracas no solo han recibido armas de parte del gobierno, como lo ha denunciado la oposición, también han sido dotados de motocicletas, equipos de comunicaciones, sistemas de vigilancia y toda la autonomía para ejercer control y autoridad en los cerros de Caracas, donde la Policía tiene vedado el ingreso.

Así lo explica en un trabajo El País de Colombia Así operan los ‘colectivos’, las fuerzas paramilitares chavistas de Venezuela y además concluye que estos “grupos paramilitares”, como los llamó el líder opositor Henrique Capriles, se han extendido por todo el país con el beneplácito del Gobierno y la complicidad de la Fuerza Armada, atacando y amenazando a quienes manifiestan su inconformismo con el modelo socialista que dejó el expresidente Chávez.

“Se han extendido por todo el país con el beneplácito del gobierno y la complicidad de la Fuerza Armada”