El cuarto oscuro

Juan Guerrero

Escuchar los relatos de quienes han sido torturados, maltratados y vejados por las fuerzas represoras del régimen venezolano, genera indignación y náuseas.

Mientras relatan sus testimonios se les observa inquietos, ansiosos y con un profundo dolor, no tanto por haber sentido en sus cuerpos maltrato y golpes, como por haber sido vejados y humillados.

El relato de G. es dramático. Lo tenían en un centro militar con los ojos vendados. En una de las tantas torturas, lo metieron junto con otros jóvenes, dos de ellos menores de edad, en un cuarto completamente oscuro.

Seguidamente lanzaron una bomba lacrimógena. En la oscuridad G. debió soportar los asfixiantes gases tóxicos, mientras calmaba a los muchachos que lloraban por la inclemencia del ardor en los ojos. Mientras esto ocurría, los guardias afuera se reían y les decían “esas nenitas de mamá que lloran de miedo”

El joven se aferra a un rosario que lleva colgado al cuello. Dice que fue lo último que pudo hacer: -me aferré a este crucifijo y me encomendé a Dios.

Lo demás fue el relato de los muchachos vomitando, llorando por los ojos que ardían como brasas y las risas y burlas de los guardias.

Pero si esto no fue suficiente. También escuché el relato de un ama de casa. Contó cómo fue detenida, junto con su hija menor de edad y otras mujeres. Las llevaron al tenebroso Destacamento 47, en Barquisimeto.

Keila Brito relata parte de los maltratos a la que fue sometida: -Nos trajeron al Destacamento 47.

No bien llegamos unas mujeres guardias, decían “está llegando carne fresca”.

Una de ellas me haló por los cabellos, me cacheteó y me dijo vulgaridades. En ese entonces tenía el cabello poco más abajo de la cintura. Me maltrataba. Me decía que nos iban a meter en el cuarto de al lado, donde están guardias que tienen varios meses “sin tener mujer”.

Después me lanzó al piso y me daba patadas con sus botas negras. –Yo rogaba a Dios que me dejara tranquila. -Yo no sé nada de política y solo voy al culto porque soy evangélica.

-Ella me sacudió la cabeza y me apretó más mi cabello. En el suelo, tomó parte de mis cabellos y con ellos limpió sus botas. Así hizo mientras se reía y me insultaba. Cuando ya había lustrado sus botas, entonces agarró unas tijeras y con ellas me cortó el cabello.

Este testimonio que escuché en el colegio de abogados de Barquisimeto, el 29 de mayo del presente año, sigue fijo en mi mente. Cuando veo un guardia nacional lo primero que miro son sus botas. Me imagino esa escena escalofriante, dantesca y altamente significativa de la humillación, del grado de degeneración y vejación a la condición humana.

El activista de derechos humanos, Rafael Narváez, indica que este es el gobierno –yo le llamo régimen- que más vejaciones, tortura y humillaciones ha infligido contra la dignidad de la mujer venezolana.

Mientras habla pienso en esos oficiales militares que por acción u omisión, permiten que en sus centros ocurra esa aberrante flagelación contra ciudadanos venezolanos. Varios de ellos, militares de alta graduación, con nombre y apellido, cédula de identidad, lugar donde ejecutó el atropello, están denunciados por las organizaciones nacionales e internacionales defensoras de los derechos humanos.

Pienso en ellos. Los veo escudados bajo un uniforme y unas botas salpicadas de sangre. Pienso en ellos y sé que en poco tiempo estarán asediados por las víctimas, familiares y amigos que maltrataron y a quienes infligieron dolor, humillación y muerte.

Pienso en esos militares que han torturado seres humanos, tanto física como psicológicamente. Esa tortura usada en el ya tristemente célebre  Destacamento 47 de la Guardia Nacional, en Barquisimeto, donde por las noches colocan una tanqueta frente a quienes están detenidos, le encienden las luces y activan la sirena a todo volumen para impedir que puedan dormir.

Pienso en esos militares que deberán responder ante tribunales nacionales o internacionales por sus delitos de lesa humanidad.

Delitos que nunca prescriben

Sé que ellos van a pedir protección cuando este régimen desaparezca y queden a la intemperie jurídica. Cuando se vean acorralados y tal vez -ruego que esto nunca suceda- en el tránsito hacia un Estado de justicia, muchas víctimas quieran tomarse la justicia en sus manos y se cometan excesos. Porque ello es muy posible que suceda.

Entonces, esos militares que hoy torturan y violan los derechos humanos, buscarán el amparo de Cofavic, de Provea, de Funpaz, incluso de Amnistía Internacional. Y de quienes a través de artículos y manifiestos siempre hemos defendido a las víctimas de la represión y tortura, de regímenes autoritarios y militaristas como el venezolano.

Y ahí estaremos también para alzar la voz y pedir respeto por la condición humana y contra el maltrato y la tortura de esos venezolanos. Lo haremos, aunque sea con un pañuelo en la nariz.

¿Cómo leer lo que sucede con Leopoldo López?

Luis Vicente León, Prodavinci

Al analizar la manera en la que los poderes públicos han llevado adelante el encarcelamiento, las audiencias y la decisión de llevar a juicio a Leopoldo López, lo primero que debe evitarse es distraerse demasiado analizando los razonamientos que esgrimen en su contra.

Esto se trata, evidentemente, de una cadena de decisiones políticas. Analizar si Leopoldo López es culpable o no, o hablar sobre la solidez de la argumentación que el gobierno ha utilizado para mantenerlo preso y llevarlo a juicio no es lo fundamental.

Es obvio que estamos ante algo que va más allá de lo legal: Leopoldo López es un preso político.

Sin embargo, hay dos preguntas que creo que debemos hacer para tener claro las circunstancias en las cuales el gobierno ha decidido tener a López privado de su libertad: ¿cuál es el interés del oficialismo en mantenerlo así? y, sobre todo, ¿cuál es el impacto político de todo esto?

1. ¿Por qué el gobierno mantiene a Leopoldo López preso?

Si analizamos con detalle los resultados del más reciente estudio de Datanálisis que calcula la incidencia de los principales problemas del país sobre la popularidad del presidente Nicolás Maduro (estimando los coeficientes de cada variable y su signo de impacto), conseguimos la respuesta de por qué Leopoldo López queda preso.

Según este estudio, los tres temas vinculados con la crisis económica: desabastecimiento, inflación y desempleo, tienen el mayor impacto negativo en la popularidad del presidente. Y son precisamente esos tres factores los que han crecido más en la preocupación del venezolano común. Esa percepción es absolutamente homogénea en todos los estratos socioeconómicos y parece que Miraflores lo sabe.

Paradójicamente, el impacto de las variables políticas, reflejadas en la protesta radical, las guarimbas, las barricadas y la propuesta de “La Salida”, además de la división de la oposición ante este contexto, ha sido positivo en términos de la popularidad de Maduro y, lejos de lo que piensa, le ha ayudado a amainar el grave costo de la crisis económica por vía del desvío de atención.

Pero aún así, el neto que resulta al evaluar la crisis económica y política es negativo para Nicolás Maduro, por lo que tiene que buscar algo que le permita mejorar la percepción popular de su gobierno, sostener una buena parte de la conexión popular y, además, preparar a la población para decisiones impopulares que tendrá que adoptar tarde o temprano para enfrentar la crisis, por lo que parece lógico que quiera amplificar el debate político (donde le va mejor) y desviar la atención de los temas económicos que tanto le afectan.

Y lo hace matando dos pájaros de un solo tiro: manteniendo a Leopoldo López preso y utilizándolo para justificar su discurso de Magnicidio/Golpe de Estado que sirve para contaminar todas las acciones de la oposición enmarcándolas en una teoría de la conspiración.

Además, la cárcel de Leopoldo López no ha pasado a representar un riesgo, sino un símbolo que le ha servido a un sector de la oposición, pero que también (como símbolo) le sirve al oficialismo para respaldar la tesis de Magnicidio/Golpe de Estado y como la distracción más eficaz de los temas económicos.

Por eso el gobierno mantiene a Leopoldo López preso.

2. ¿Cuál es el impacto político de mantener a Leopoldo López preso?

Mantener presa a una persona por una interpretación semiológica hecha con base en “lo que quiso decir” y no lo que sucedió ni lo que dijo, tiene las mismas bases argumentativas insólitas que si hubiesen traído a un brujo a decir que los dioses le dieron el mensaje de que Leopoldo López era culpable.

Sin embargo, hay que estar claros en algo: el gobierno en efecto logra distraer el debate, aminorado los temas que lo afectan de manera negativa y llevándolo al terreno político. Al concentrar el debate alrededor de la injusticia o la justicia que envuelve el caso, el hecho es que mientras yo estoy escribiendo sobre el caso de Leopoldo López y no sobre la matraca de desabastecimiento que se vive a nivel nacional.

Mientras usted está leyendo esto, no hay leche en los anaqueles. Mientras estamos analizando la estrategia política del gobierno, se pierden millones de dólares en subsidios a la gasolina, a Petrocaribe y en el convenio petrolero con Cuba.

Mientras intentamos entender por qué el gobierno le hace esto a Leopoldo López y a su familia, no estamos debatiendo sobre el récord mundial que batimos en el país sobre los temas que ponen a temblar al gobierno de Nicolás Maduro, que al parecer no son ni el magnicidio ni el Golpe de Estado, sino la crisis económica.

Es decir: el gobierno logra lo que quiere, coloca sus temas e incluso lo hace en reversa, al poner a girar el debate alrededor de la concentración de poderes y no en la costosísima cuestión económica.

La oposición, por su parte, recibe un impacto distinto. Mantener a Leopoldo López preso es un refuerzo de la martirización simbólica y concentra alrededor de él la simpatía y el respaldo de las bases populares opositoras (les guste o no su propuesta más radical), incluyendo a los independientes que rechazan el abuso de poder.

Todo esto ubica en el centro del escenario político a Leopoldo López, el único actor político que se beneficia en términos de popularidad. Incluso cuando Henrique Capriles Radonski todavía aparece por encima de él en los estudios de preferencia de liderazgo opositor, esto lo recoloca en el mapa frente a quien fuera el líder indiscutible con un elevado capital simbólico.

Y esto, en una oposición que se ha mostrado sensible y dividida, le sirve de mucho a Leopoldo López en lo individual, sin que esto necesariamente le resulte conveniente a las fuerzas opositoras de manera colectiva.

La nueva pregunta que aparece, entonces, es: ¿Hasta cuándo le convendrá al gobierno mantener preso a Leopoldo López?

Médicos integrales comunitarios, un verdadero fraude

Valentina Ovalles, El Universal

Desde que en el 2005 se propuso la creación de un sistema de enseñanza de Medicina fuera de las universidades tradicionales, nació la preocupación de los expertos en la materia.

Ahora, tras graduarse y llevar a estos nuevos médicos a los hospitales, los temores se consolidan: las fallas en su desempeño son muestra de la improvisación.

José Félix Oletta

Mucho se había dicho respecto al tema, lo cierto es que ahora la Academia Nacional de Medicina realizó una evaluación que confirmó las fallas.

Es la primera evaluación externa que se ha hecho“, explicó José Félix Oletta, ex ministro de salud.

El análisis forma parte de un documento llamado “Educación Médica”, firmado por 11 expertos en la materia, en el apartado: “La enseñanza de la medicina fuera de las escuelas universitarias formales: la Medicina Integral Comunitaria”.

“Un aspecto curioso además es que los jóvenes carecen de lenguaje médico”

Entre enero y abril de 2012, se entregaron instrumentos para calificar las competencias de los médicos integrales comunitarios en hospitales de Distrito Capital y Miranda.

En el 2011, también se evaluó el desempeño de quienes hacían pasantías correspondientes al último año de la carrera.

Quienes fueron asignados al Hospital J.M. de los Ríos no fueron incluidos en la evaluación, pues abandonaron el centro sin terminar la rotación.

El resultado de ambos grupos fue el mismo: deficiencias en competencias básicas para el ejercicio de la medicina.

“Son incapaces de realizar un examen físico completo. A ningún estudiante se le pudo asignar pacientes de sala para que fueran responsables de su ingreso y seguimiento, debido a las debilidades mostradas”, dice en el apartado de “resultados de la evaluación”.

“Pasiente muy gasífero… grasias”

Un aspecto curioso además es que los jóvenes carecen de lenguaje médico.

Emplean términos cubanos que no se usan en otros países. Nosotros necesitamos ser entendidos de aquí a China”, explicó la doctora Yubisaly López, directora de la escuela de medicina Vargas.

Al no poder culminar un examen físico, también se ven incapacitados para realizar un diagnóstico y aplicar un tratamiento adecuado.

“… y descarsa”

Durante las revistas médicas se identificaron fallas elementales de ciencias básicas como características anatómicas, conceptos básicos de fisiología, fisiopatología y bioquímica.

También se explica que, a pesar de todas las fallas, los estudiantes eran promovidos. “El sistema de evaluación es complaciente”.

“Urocultivo de oído derecho”

La evaluación se hizo en una escala de Excelente a Malo pero en ninguna de las competencias fueron clasificados con el rango más alto.

Por el contrario, 80% de los especialistas consultados clasificaron con “Malo” la evaluación del primer mes, en ciertas habilidades categorizadas como indispensables.

“Se notan carencias de conocimientos en el manejo de la anatomía y fármacos…”, explicó uno de los médicos residentes.

Los galenos también lamentan que sean pocas las exigencias para los nuevos estudios. María Yánez, presidenta de la Red de Sociedades Científicas y Médicas, destacó los récords quirúrgicos que deben cumplir estudiantes de Cirugía general u Obstetricia, para poder graduarse en la especialidad.

“Favor tirarle una placa de espalda al pasiente…”

Lo que más preocupa ahora a los representantes del sector salud, es que médicos quienes fueron preparados solo para atención primaria, en ambulatorios, se adentren en el sistema hospitalario con evidentes fallas en nociones básicas.

“Nebulizar con 4 gotas de lo que haya…”

Profesores poco capacitados

Los docentes designados para formar a los médicos integrales comunitarios fueron los médicos cubanos que laboraban en Barrio Adentro, sin ninguna experiencia en la docencia, a diferencia de los profesores de las universidades tradicionales, que se han preparado para la instrucción.

Niño enyesado por un médico integral comunitario.

Para la enseñanza de materias como Histología y Anatomía ni siquiera cuentan con laboratorios ni microscopios, no tienen práctica de ninguna ciencia básica.

Los expertos catalogan este sistema como “un verdadero fraude educativo“.

“La preocupación es muy grande, pues si no se puede garantizar que estos médicos cuenten con competencias básicas, la calidad del servicio será muy baja y los riesgos muy altos para la población“, afirmó Oletta.

Agregó que Es extremadamente grave que si no tienen conocimientos básicos tomen decisiones que requieren de juicio clínico”.

 

Mientras tanto, nada compensa que un facultativo -que ni siquiera puede llenar una historia médica- se pueda convertir en pediatra, cirujano y hasta neonatólogo.

“…el corazón está trabajando muy lento…”

Postgrados

Una resolución conjunta entre el Ministerio de Educación Superior y el Ministerio de Salud, estableció la creación de estudios de posgrado para los Médicos Integrales Comunitarios. En total son 22 las especialidades a las que ya pueden optar. Con dicha medida se pretende solventar el déficit de galenos en diferentes especialidades.

Son 974 plazas abiertas para posgrados en especialidades clínicas y el resto en Medicina General Integral (MGI).

Hasta ahora hay muchas dudas al respecto, se desconoce el contenido programático, la metodología y profesores. A diferencias de los posgrados tradicionales, a los que los médicos cirujanos aspirantes deben comprobar sus conocimientos y someterse a pruebas.

Aún así, 6.500 de los MIC en todo el país dieron inicio al posgrado de Medicina General Integral Comunitaria.

“Administrar 1200 ml de novalcina”. Es decir, 1 litro 200 mililitros.

Otros podrán especializarse en áreas como Anestesiología, Terapia Intensiva Pediátrica, Neonatología, Radioterapia, Anatomía Patológica, Cirugía General, Obstetricia, Medicina Crítica de Adulto, Pediatría, Psiquiatría y Traumatología.

Datos

• De los 8.152 médicos integrales comunitarios graduados en la primera cohorte, 25% fueron asignados a cargos en medicaturas rurales y 75% ingresaron a hospitales.

• En promedio hay unos 14 mil egresados como médicos integrales comunitarios, en dos promociones. La primera, en 2011, con 8.152 y la segunda, egresada el 2013 con 6.200.

Evaluación deficiente

Entre enero y abril de 2012, los médicos integrales comunitarios que se desempeñaban en hospitales de Distrito Capital y Miranda fueron evaluados. He aquí algunos de los resultados:

• “Son incapaces de realizar un examen físico completo. A ningún estudiante se le pudo asignar pacientes de sala para que fueran responsables de su ingreso y seguimiento, debido a las debilidades mostradas“.

• Carecen de lenguaje médico. “Emplean términos cubanos que no se usan en otros países“·, dijo para entonces la doctora Yubisaly López, directora de la escuela de medicina Vargas.

• Durante las revistas médicas se identificaron fallas elementales de ciencias básica como: características anatómicas, conceptos básicos de fisiología, fisiopatología y bioquímica.

• Sin poder culminar un examen físico, tampoco pueden realizar un diagnóstico correcto y aplicar un tratamiento adecuado.

• En el informe detalla que, a pesar de todas las fallas, los estudiantes eran promovidos. “El sistema de evaluación es complaciente“.

• En ninguna de las competencias fueron evaluados con el rango máximo de “Excelente”. 80% de los especialistas consultados clasificaron con “Malo” la evaluación del primer mes, en ciertas habilidades categorizadas como indispensables. El resultado no cambió para final del cuatrimestre.

• La única competencia indispensable que fue calificada como “Buena”, por 20% de los especialistas, fue “descripción de síntomas encontrados”. Otra habilidad que se resaltó como “Buena” fue la correspondiente a la “Comunicación con el paciente”.

“Resonancia Macnetica… Annecia en estudio”

Yubizaly López, directora de la Escuela de Medicina José María Vargas de la UCV, afirma que los médicos integrales no están capacitados:

“A ellos se les crearon unos posgrados a su medida. Tienen un solo profesor. Su desempeño no es satisfactorio. No tienen la solidez como en un posgrado asistencial o universitario. Ellos no pueden hacer diagnósticos clínicos, no saben hacer correctos exámenes físicos”.

¿Qué pasa en los cuarteles?

Javier Ignacio Mayorca, blog Crímenes sin castigo

Momentos de tensión se viven actualmente en los cuarteles. Desde el alto gobierno podrán negarlo.

Vladimir Padrino

Mirar a otro lado y decir como lo ha hecho el jefe del Ceofanb Vladimir Padrino que los profesionales de armas se mantienen apegados a la Constitución, o a la particular interpretación que dan de ella.

Pero las decisiones hablan mejor que cualquier declaración de lo obvio.

El asunto es tan urgente que obliga al presidente Maduro a cambiar de súbito a los comandantes generales de la Aviación y del Comando Regional 5 de la Guardia Nacional, generales Giuseppe Yoffreda Yorio y Manuel Quevedo respectivamente. Eran decisiones que no podían esperar hasta julio. Simplemente había que tomarlas ya.

Giuseppe Yoffreda

Yoffreda era el oficial más antiguo del Alto Mando. Graduado en 1983, su tiempo de servicio activo fue extendido en julio del año pasado por decisión del propio Jefe del Estado.

Llama la atención por lo tanto que de la noche a la mañana el mismo mandatario decida sacarlo del máximo puesto de comando del componente aéreo para enviarlo a calentar un escritorio en Corpovex. ¿Por qué Maduro perdió la confianza en Yoffreda?

Se debe destacar que durante la gestión de este oficial se produjo la detención de tres generales de su propia fuerza, señalados de instigar a la rebelión. También se adelanta una nueva purga de oficiales subalternos, descontentos con la situación política y social.

Este estado de ánimo se expresa en los graffitis que constantemente aparecen en los baños de las escuelas militares y cuarteles así como en las intervenciones durante reuniones como la celebrada en el auditorio de la Academia Militar en abril, para convencerlos de que hay un “golpe de estado continuado” contra el heredero de Chávez.

En esta situación, tal parece que Yoffreda fue sacado de la Comandancia General de la Aviación porque no podía contener el descontento. Su bajo perfil durante esta crisis indica que tampoco estaba muy dispuesto a hacerlo.

Eutimio Criollo

Está por verse si su reemplazo, el recién ascendido a Mayor General Eutimio Criollo podrá cumplir el mandato. A él tocará ejecutar los consejos de investigación para purgar del componente a excelentes oficiales, hastiados como el resto de los venezolanos por la corrupción, la impunidad y la quiebra del país.

Por comentar sobre esto, por cierto, fue que enjuiciaron a los generales Carlos Millán, José Machillanda y Oswaldo Hernández.

La remoción del general de brigada Manuel Salvador Quevedo Fernández del Comando Regional 5 de la Guardia Nacional, luce también como una especie de sanción por no ser tan leal como se esperaba de él. Al igual que Yoffreda, fue transferido de un puesto de mando militar a una oscura posición burocrática, para la que no está formado: la presidencia de la Gran Misión Barrio Nuevo.

Durante todo este año Quevedo fue objeto de numerosas críticas en virtud de los excesos cometidos por su tropa al enfrentar a manifestantes en todo el Distrito Capital. Para este oficial la situación fue simplemente incontenible.

Las protestas fueron tantas, tan prolongadas y extendidas en la geografía de Caracas y Miranda que fue necesario acudir a uniformados sin conocimiento en materia de orden público, muchos de ellos movilizados de otras regiones.

Una cosa es el emplazamiento para Patria Segura y otra asumir el primer frente en lo que, según el análisis del propio comandante general de la institución, general Justo Noguera, es un conflicto asimétrico en desarrollo.

Para un oficial como Quevedo, la decisión presidencial de removerlo del Core 5 tiene profundas implicaciones profesionales. Pasó de ser el oficial encargado de la seguridad ciudadana en la capital del país, con perspectivas a incorporarse eventualmente al Alto Mando de la fuerza, a estar despojado de toda tropa.

Fabio Zavarse

Su reemplazo, el general de brigada Fabio Zavarse, viene de estar al frente del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestros (Conas), unidad especializada y expansión, que además de investigar los plagios en todo el país destinó importantes recursos a la infiltración de las marchas estudiantiles a partir de febrero de este año.

En ambos casos, Maduro ha apostado a la lealtad como valor fundamental, y de allí los cambios. Por esta razón, el nuevo jefe de la Aviación declaró durante la transmisión de mando: “Cuente con la lealtad y el apoyo”.

¿Se atreverá a usar los cazas Sukoi para amedrentar a la población civil?

Con la remoción de Quevedo, Madurto sacó de la principal gran unidad de la GN a un oficial graduado en la Efofac en 1987. Es decir, este general obtuvo su grado de subteniente en el mismo patio y el mismo año en el que lo hizo Diosdado Cabello.

Este dato es importante pues aunque Quevedo es de la GN y Cabello del Ejército sus estudios y primeros años de carrera se desarrollaron en forma simultánea.

Cabello fue segundo de su promoción, Quevedo tercero. Ambos oficiales destacados.

Esta contemporaneidad no puede ser omitida en ningún análisis sobre el problema militar en Venezuela, menos aún tomando en cuenta la fusión existente entre el partido de gobierno presidido por Cabello y la FANB.

Las decisiones de Maduro respecto a Quevedo y Yoffreda constituyen por decirlo así dos “golpes de autoridad”. Envían un poderoso mensaje a las tropas y a la oficialidad en cuanto a la preeminencia de su mando. Algo que era visto con cierto desdén en los cuarteles.

Maduro lo sabía, y por eso en sus primeras intervenciones ante militares recordó permanentemente lo obvio: que además de Jefe del Estado es Comandante en Jefe.

En este ámbito, como en ningún otro, las diferencias entre el actual mandatario y su antecesor son patentes.

Además, el Presidente de nuevo ha roto la normalidad institucional. Los cuerpos militares están llenos de rituales y rutinas.

En Venezuela, a pesar del esfuerzo de Chávez, se mantuvo la tradición de los ascensos y cambios de mando de las grandes unidades en julio. Estos movimientos son por lo menos anormales.

Chávez conocía la vida militar y se permitía administrar estas pequeñas rupturas. La oficialidad en su mayoría aceptó esta práctica pues lo veía como uno más de ellos.

Maduro, en cambio, siempre fue ajeno a los cuarteles. Decisiones como éstas podrían carecer de la misma acogida.

La escasez y sus consecuencias cognitivas y políticas

Angel Alayón, Prodavinci

Los venezolanos estamos desarrollando un superpoder.

Somos capaces de ver en la distancia qué lleva una persona en la bolsa de supermercado. Detectamos con nuestra mirada láser del siglo XXI si en ella se transportan los objetos de nuestros deseos: harina precocida de maíz, aceite, azúcar, café, leche. Lo hemos desarrollado desde la angustia.

Un superpoder que se alimenta de la vaciedad de los anaqueles y del instinto de supervivencia.

Además, la escasez nos ha convertido en seres capaces de preguntarle a cualquier desconocido ¿Dónde conseguiste eso? No se trata de que ahora los venezolanos seamos más sociables. Son interrogatorios de supervivencia, no de amistad.

Es el reconocimiento de que en la información que tiene el otro está la clave para obtener los carbohidratos, las proteínas y las grasas requeridas para nuestros cuerpos de cazadores-recolectores.

La escasez tiene mucho de pre-histórico

El economista Sendhil Mullainathan y el psicólogo Eldar Shafir publicaron el año pasado el libro Escasez: ¿por qué tener tan poco significa tanto? En él, Mullainathan y Shafir presentan evidencia de que cuando sentimos que los recursos disponibles son insuficientes para satisfacer nuestras necesidades, la escasez toma el control de nuestra mente.

“Y lo hace sin que podamos controlarlo. Lo hace inevitablemente y sin que nos demos cuenta”.

La ausencia de lo que necesitamos exige nuestra atención y lo hace a un alto costo. La escasez hace que nos concentremos justo en lo escaso. Si no hay leche, pensamos en la leche, en cómo y dónde conseguirla.

La escasez nos hace sufrir de tunneling: nos enfocamos en los temas relacionados con lo que falta, olvidando otros que pueden ser incluso más importantes.

Bajo este efecto, somos menos productivos, se deterioran nuestras capacidades cognitivas, disminuye nuestra capacidad para resolver problemas, retenemos menos información y perdemos capacidad de pensar en forma abstracta.

La escasez es más devastadora de lo que parece: nos hace ser menos inteligente de lo que realmente somos.

La escasez en Venezuela alcanza un nivel que es seis veces superior al que se considera normal para una economía. Eso que no-hay es tema de conversación permanente en los hogares y las oficinas. Las colas en los abastos y supermercados se encargan de recordarnos de que la demanda supera a la oferta en muchos productos que necesitamos.

Luego de leer las tesis de Mullainathan y Shafir, debemos preguntarnos: ¿y si los venezolanos estamos bajo el efecto del tunneling, impedidos de utilizar de forma efectiva nuestra disminuida capacidad de razonamiento y con la facultad de controlar nuestros impulsos?

Es inevitable pensar en las consecuencias políticas de esta hipótesis: ¿y si la escasez nos está distrayendo de tal forma que nos hace olvidar las causas de esa situación?

Si ante una situación de escasez disminuyen nuestras capacidades cognitivas, ¿cómo afecta la escasez a la atribución de responsabilidades de los problemas económicos?

¿Cómo se aprovecha el mercadeo político de esta circunstancia?

¿Es más fácil o más difícil imponer una narrativa oficial que explique a conveniencia las causas de la escasez bajo las actuales circunstancias?

Todas son preguntas inquietantes ante una situación que amenaza con agravarse en Venezuela durante los próximos tiempos y capturar algo más que nuestras mentes.

El escándalo de La Venezolana

Sebastiana Barráez, Quinto Día, y Roberto Deniz y Joseph Poliszuk, El Universal

La Venezolana es una concesionaria creada hace un año, en marzo 2013, según se revela en el blog la-tabla.

Su capital: Bs. 300 mil. Sede: un apartamento en el piso 5 del edificio Motatán de La Rosaleda, San Antonio del estado Miranda. Los socios no aportaron nada en efectivo, sólo inventario de bienes.

Ellos eran: José Ramón Briceño (49 años) y Yesnel Néstor Aceituno (20 años)  quien es jugador de basquetbol en Panteras de Miranda.

Siete meses después eran la gran revelación en Autoshow 2013.

En diciembre cambian de socios. Sale Aceituno y entra Jhon Wilmer Quiroz y la abogado de 24 años Angelis Gibelli Quiroz (en otros aparece como Gutiérrez Subero), quienes asumen el 75 % de las acciones; la directora de Finanzas es: Neisa Castellanos.

La Venezolana tiene sus oficinas en un galpón del km 9 de la carretera Panamericana.

“Allí habían muchos militares, incluso los encargados de organizar a la gente por si había reclamos”.

¿Quién es?

El presidente de la empresa es Jhon Wilmer Quiroz Fonnegra, quien habría metido sus manitos en otros dos casos donde más de uno salió engañado. Pero el abogado de Quiroz es un hombre habilidoso que siempre ha logrado sacarlo airoso.

El 3 de junio 2003 Jhon Wilmer Quiroz Fonnegra llegó al Tribunal primero civil de Apure, cuando tenía 34 años de edad,  y dijo que él dizque nació el 9 de febrero de 1969 en San Juan, municipio Páez del estado Apure. Agregó que sus padres eran Eliecer Quiroz y Virgelina Fonnegra (quien vivía en Antioquia, Colombia, y desapareció en 1986), a quienes dizque se les olvidó asentarlo en la prefectura cuando nació.

El juez notificó, el 17 de junio, al fiscal tercero.

El 4 de agosto Jhon Wilmer presentó a los testigos Carmen Morelia Cravo Ortiz y Verónica Castro. Y es así como el 3 de septiembre, es decir, en sólo tres meses, sin prueba contundente, la juez Francia Mayela Carrillo Croce ordenó insertar la partida de nacimiento y así un individuo, que no se sabe de dónde vino ni quien es, pasó a ser venezolano.

Y ahora estafó a miles de personas.

El consuelo que les da el presidente de la Comisión de Administración y Servicios de la Asamblea Nacional, diputado Claudio Faría, es que los estafados vayan a denunciar en esa instancia. Lo que le queda a Faría es averiguar

quiénes son esos oficiales de la Fuerza Armada  que permitieron que Quiroz Fonnegra con La Venezolana ejecutara una estafa, que los apoyaron, los encubrieron, les facilitaron presencia en instalaciones militares y contribuyeron a que más de un militar cayera como incauto.

Los estafados

Son casi 6 mil personas entre civiles y militares. Desesperados por adquirir un vehículo, creyeron en la oferta de La Venezolana. A finales de marzo 2014 se realizó una exposición caza incautos en las instalaciones del Fuerte Tiuna.

La Venezolana financiaba peleas de boxeo en Meridiano Televisión. Y patrocinaron juegos de playa en La Guaira.

Ahora el Cicpc anda a la caza de los bienes adquiridos con el dinero de los estafados. Han lanzado varios allanamientos.

Los carros

Quiroz declaró en una asombrosa rueda de prensa que no había tal estafa porque ellos tenían 20 contenedores en La Guaira, uno en Puerto Cabello y dos más a punto de llegar. Si eso es cierto, apenas tendrían unos 70 vehículos, porque en cada contenedor no entran más de 2 vehículos. “Tres pequeños”, explicó un importador.

La Venezolana no tiene licencia de importación para traer vehículos. Varios bancos concedieron créditos para la compra de esos vehículos.

¿Cómo es que el Estado no intervino ante el hecho de que un particular estuviese ofreciendo carros de importación?

Los únicos autorizados en el país para traer vehículos son tres empresas del Estado: Suministros Venezolanos Industriales (Suvinca), adscrita al Ministerio de Comercio; la Corporación Venezolana de Guayana (CVG Internacional),  y Veneximca, adscrita a la Vicepresidencia de la República. No le está permito a empresas privadas importar vehículos.

Los únicos carros que La Venezolana trajo fueron los que mostraron en exhibición y los pasaron rodando por la frontera y desde Colombia con visa de transeúnte.

El concesionario La Venezolana insiste en defender la transparencia de sus operaciones, luego de que el gobierno nacional los acusara de la comisión del delito de estafa.

El jefe del Órgano Superior de la economía, Hebert García Plaza, aseguró que el concesionario La Venezolana C.A había comercializado 6 mil carros sin poseer permisos para importarlos, por lo cual se presumía la comisión del delito de estafa.

El Ministerio Público acordó congelar las cuentas de la compañía, así como otras restricciones de tipo financiero.

Jhon Quiroz, presidente de la empresa, desmintió que hayan incurrido en una estafa. Sin embargo, ofreció pocas explicaciones y abandonó el salón donde convocaron a la prensa de forma sorpresiva.

La empresa aún no responde si posee las licencias de importación que emite el ministerio de Comercio, requisito indispensable para iniciar la compra de autos en el exterior que luego serán comercializados en el mercado venezolano.

Se desconoce también si las divisas con las que compraría los carros, han sido tramitadas en alguno de los tres mecanismos cambiarios que ofrece el Gobierno nacional.

Tampoco ha aportado información sobre el estatus de las otras dos marcas que ofrece, las también chinas Kawei y Brilliance.

La burbuja de La Venezolana

Bastaron 300 mil bolívares para registrar el concesionario La Venezolana. Con un capital equivalente al de un carro, la empresa fue constituida en marzo del año pasado y en septiembre ya acumulaba 100 millones de bolívares.

Como la espuma, la firma acusada de haber estafado a casi 6 mil personas creció 333 veces en sólo 6 meses.

Entre el debut y la despedida transcurrió poco más de un año, pero La Venezolana inscribió unos 15 millones de dólares si se calcula al tipo de cambio de 6,30 bolívares o 2 millones de dólares a la tasa del Sicad 2.

El actual vicepresidente de la empresa, José Ramón Briceño Hedderich, inscribió la compañía el 22 de marzo de 2013, en sociedad con un joven de 20 años que aparecía en los registros de la Misión Sucre como uno de los facilitadores que ni siquiera disponían de cuentas bancarias. Así se levantó en los Altos Mirandinos un negocio que, en principio, era un punto para la compra-venta de carros usados.

“Somos su mejor opción”, se leía en los primeros avisos que publicaron en la prensa en mayo del año pasado.

Si en los registros quedó constancia del músculo financiero de la empresa, sus anuncios publicitarios desde el principio dejaron claro que no querían pasar desapercibidos. Se presentaron como un “concesionario autorizado” de Nissan y prometieron “tiempo de entrega récord” de unos modelos que ni el verdadero distribuidor de la marca japonesa había comercializado, debido a las restricciones del Ejecutivo nacional a la hora de emitir las licencias de importación.

Sin aviso ni presentación un extraño irrumpió en el deprimido mercado automotor venezolano. Las promesas de la firma y el uso de la imagen de Nissan encendieron las alarmas, puertas adentro, de la industria automotriz. Pronto llegaría la respuesta…

Nuevo rostro

“Se hace del conocimiento de nuestros clientes que la sociedad Concesionario La Venezolana C.A no forma parte de la red de distribuidores autorizados Nissan, por lo cual no están facultados para ostentarse como representantes de la marca”, señaló Nissan el 30 de junio de 2013.

Nissan también había delegado poderes en un bufete de abogados para advertir al concesionario sobre los riesgos legales que corría al usurpar el uso de la marca asiática. El concesionario terminó dando un paso atrás.

“Nosotros no importamos vehículos de la marca Nissan”, respondió el 2 de julio de 2013 en un comunicado en el que se presentaban con nuevo rostro: “Somos un concesionario multimarcas y no tenemos exclusividad con ninguna, ya que nuestro norte es brindar un buen servicio, ubicando y vendiendo vehículos”.

El Concesionario La Venezolana, de cualquier modo, ya había empezado a ofrecer carros de marcas como Toyota, Chevrolet y Ford en “una gran feria automotriz”, celebrada el 1 de junio de 2013 en la que fue su primera sede, ubicada en la Zona Industrial Las Minas, en el kilómetro 14 de la carretera Panamericana.

En septiembre la empresa sorprendió nuevamente al promocionarse como “agente autorizado” de la marca china Hawtai. La oferta desapareció rápidamente del catálogo y en octubre fue reemplazada por otros carros chinos de las marcas Zotye, Brilliance y Kawei.

Llegaron, incluso, a decir que estaban en capacidad de proveer al mercado 60 mil unidades anuales.

Enroques tras bastidores

Si la oferta comercial de Concesionario La Venezolana varió en pocas semanas, también ocurrió algo similar en el registro de la compañía. Tras bastidores la junta directiva sufrió enroques, entradas y salidas de nombres.

Dos meses después de su fundación pasó de los 300 mil bolívares originales a 2 millones, que entraron junto a un nuevo socio: el abogado Ronald Edison Mayz Rangel, quien anteriormente se desempeñó como secretario del Tribunal Penal Tercero de Control del Estado Sucre.

La participación de Mayz Rangel en el negocio de La Venezolana sólo duró una semana. El 6 de mayo fue designado como presidente y siete días después salió de la sociedad, quedando los socios fundadores con Angelis Gibelli Quiroz Gutiérrez, de 25 años.

Con ella el capital se multiplicó 10 veces para alcanzar los 20 millones de bolívares. De eso quedó constancia en el Registro Mercantil Tercero del Área Metropolitana de Caracas y el Estado Miranda, a donde los socios volvieron en septiembre para informar que el joven de la Misión Sucre salía al mismo tiempo que asentaban un capital de 100 millones de bolívares.

El negocio iba bien. Se mudaron al kilómetro 9 de la carretera Panamericana y seguían ganando clientes que dejaban una inicial de al menos 30% del precio de los vehículos.

El 14 de noviembre la junta directiva recibió como presidente y socio mayoritario a Jhon Wilmer Quiroz Fonnegro, el mismo que el pasado 20 de mayo abandonó sorpresivamente el salón principal de The Hotel, tras leer un comunicado ante los medios de comunicación para desmentir las denuncias por estafa.

“Quiero destacar que tengo 20 contenedores en La Guaira, actualmente, próximo barco a llegar a Puerto Cabello y otros dos barcos adicionales llegando a Venezuela”, agregó.

Carros chinos pero de Colombia

Los famosos carros chinos no terminaban de llegar. La Venezolana fungía como “concesionario exclusivo” de las marcas Zotye, Brilliance y Kawei aún antes de haber firmado unos acuerdos comerciales que fueron filtrados desde la misma empresa para este trabajo.

Esos papeles revelan que el convenio con Brilliance se cerró el 1 de noviembre de 2013; el pacto con Zotye se selló el 21 de octubre y con Kawei el 18 de octubre. Todos después del aviso del 2 de octubre en el que anunciaban unos autos con precios que oscilaban entre 198 mil y 398 mil bolívares como abreboca del “Auto Market”, que el año pasado se celebró en el Centro Comercial Ciudad Tamanaco (CCCT) entre el 26 de octubre y el 3 de noviembre.

La avalancha de clientes fue tal que, al estilo de una farmacia o carnicería, había que pedir número y hacer cola para ser atendido en el stand de La Venezolana.

La gente reservaba sus modelos sin saber que esos eran los únicos carros y que habían llegado a esa exhibición rodando desde Colombia bajo régimen turístico porque la empresa no tenía licencias para importarlos.

Esta práctica se mantuvo hasta el anuncio de la intervención por parte del gobierno nacional. Hebert García Plaza, jefe del Órgano Superior de la Economía, destacó el pasado 17 de mayo entre las irregularidades que los carros exhibidos en el local de la carretera Panamericana y en el establecimiento de Valencia, recién inaugurado el 2 de abril de 2014, entraron al país con régimen turístico.

En la onda cívico-militar

La empresa no le temía al ruido. Por el contrario, a medida que fue ganando terreno participó en más eventos. El pasado 14 de marzo estuvo en una “jornada cívico-militar” celebrada en las instalaciones del Círculo Militar, en la que varios miembros de las fuerzas armadas cayeron entre los 5.956 clientes que el gobierno cuenta entre los afectados.

El mes pasado el concesionario destacó como uno de los patrocinadores de los Juegos Suramericanos de Playa del estado Vargas, organizados por la Gobernación de esa entidad y el Ministerio del Deporte.

En muchos de sus comunicados la empresa se manifestó a favor del Gobierno nacional y desafió a las automotrices tradicionales. “Ya nuestra primera flota se encuentra navegando las aguas del Pacífico rumbo al mar Caribe, a pesar de los cobardes ataques en nuestra contra de los carteles de la industria automotriz, que insisten en ser actores de la desestabilización política y económica en contra del legítimo gobierno nacional, encabezado por el presidente Nicolás Maduro Moros“, señaló el 5 de marzo.

“Estamos convencidos que no podrán con la fuerza heredada de uno de los mayores líderes que ha conocido la historia contemporánea de nuestra nación, el legado del Comandante Presidente Hugo Chávez”, sentenciaron en el mismo escrito.

Rodeados de estrellas

Algo debió salir mal en este negocio: apenas dos meses atrás, el concesionario La Venezolana cambió su domicilio principal al Centro Empresarial Metrosur de Valencia. Incluso registró una tercera sucursal en la misma dirección de un local Hyundai que -tras la crisis del sector automotriz- bajó la santamaría en la sede que ostentaba en la avenida Francisco de Miranda a la altura de Los Palos Grandes.

A contracorriente de la mayoría de los concesionarios del país, el de La Panamericana había logrado crecer y expandir sus negocios en tiempos de vacas flacas.

En septiembre del año pasado, los mismos socios registraron otras empresas como el restaurante El Padrazo, cuyos eventos llegaron a tener eco en todos los Altos Mirandinos luego de que llevaran hasta el mismísimo Oscar D’León a su local del Centro Comercial La Casona.

También Karina, Guillermo Dávila y Oscarcito. Desde la entrada hoy solo se ve una pecera y un cartel pegado en la puerta que dice “cerrado por inventario”. Ni en ese ni en ninguno de los otros negocios de sus accionistas hay quien de pistas de lo que pasó con Concesionario La Venezolana.

Tampoco hay quién cuente cómo multiplicaron su capital más de 300 veces en seis meses.

En la dulcería Pink Cake Lui’s -conocida por los domingos de taebo, aerobics y bailoterapia que llegaron a organizar también en el Centro Comercial La Casona- señalan que no saben nada de sus dueños.

El alto perfil de la compañía ha terminado. En su página web aun queda una galería de fotos que recuerdan el momento en que su vicepresidente, José Ramón Briceño Hedderich, cerró en China los acuerdos comerciales que les permitirían importar los miles de vehículos que prometieron, pero que nunca llegaron a una Venezuela en la que también escasean carros.

Lo curioso

No tuvo cédula hasta los 34 años. Como un joven, el número de identidad del presidente del concesionario La Venezolana, Jhon Wilmer Quiroz Fonnegro, pasa de 21 millones por un caso especial que en el 2003 llevó ante la justicia, tras asegurar que nunca había tenido partida de nacimiento.

El Tribunal de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario, Tránsito y Trabajo del Estado Apure confió -según la sentencia pública del expediente 3.342-2003- en los testimonios de las ciudadanas Carmen Morelia Cravo Ortiz y Verónica Castro como suficientes testigos, para determinar que el presidente del concesionario no se equivocaba cuando decía haber nacido el 9 de febrero de 1969 en el vecindario San Juan del municipio Páez del estado Apure.

Quiroz, de chaqueta azul con ribetes rojos, marca Adidas, sobre una franela roja

Quiroz, finalmente registrado con la cédula de identidad número 21.320.874, es el mismo que el pasado 20 de mayo se presentó ante las cámaras de televisión con una chaqueta Adidas sobre una franela roja, para asegurar que los carros de La Venezolana aún estaban por llegar.

Yo quisiera saber, que me indiquen, dónde está la estafa“, preguntó antes de terminar de leer un comunicado que no dejó espacio para preguntas.

“Nos debemos a nuestros clientes y estoy aquí de la mejor disposición, dispuesto a resolver lo que haya que resolver y asumir la responsabilidad que ellos consideran debemos asumir”, agregó, ya de pie y a punto de abandonar el lugar.

Afuera lo esperaba una moto y varios escoltas. Desde entonces no se había vuelto a saber nada más de él hasta que el diputado Claudio Farías, presidente de la Comisión Permanente de Administración y Servicios de la Asamblea Nacional, asegurara el viernes que continuaba en el territorio nacional. “Hasta ayer no se había ido del país”, afirmó.

Farías pidió una medida cautelar contra Quiroz y, en la misma onda, Samuel Ruh, ex presidente del Instituto para la Defensa y Educación del Consumidor y del Usuario, el extinto Indecu, hizo lo mismo en nombre de su organización Alternativa Democratica 1.

Ruh criticó el papel de la Fiscalía General de República y solicitó actuar de inmediato: “Se le debe dictar a Jhon Quiroz una prohibición de salida del país porque este señor puede comprar un boleto e irse en cualquier momento y para traerlo costaría Dios y su santa ayuda. Señora Fiscal, si usted no actúa, usted es cómplice“.

Las caras

Tiene doble identidad. El presidente del Concesionario La Venezolana no solo se llama Jhon Wilmer Quiroz Fonnegro. Su foto también aparece en el registro interno del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) como Jhon Alexander Quiroz Suescun, y con una serie de antecedentes penales que aparecen en pantalla desde 1992.

Sus tres identidades: Jhon Wilmer Quiroz Fonnegro, Jhon Alexander Quiroz Suescun y Alexander Suescun.

El Jhon Quiroz, que el pasado 20 de mayo se presentó ante los medios para negar que su empresa engañó a las casi 6.000 personas que le compraron vehículos, es el mismo que hace siete años fue denunciado por estafa en el Juzgado Quinto de Control del Circuito Judicial Penal del Estado Sucre.

En ese y otros casos salió ileso; hasta ahora el presidente de La Venezolana era un simple desconocido. De acuerdo con el expediente RP01-P-2012-002021 que reposa en el Archivo Judicial Penal de Sucre, el tribunal sobreseyó la causa hace dos años por tratarse de un caso prescrito que había estado varado desde 2007.

Registrado con la cédula de identidad 10.185.898, Jhon Alexander Quiroz Suescun fue demandado en la ciudad de Cumaná por haber ofrecido un paquete de graduación, que incluía “tres fotos con toga y birrete, un portarretratos, un botón, una medalla y el diploma, valorado en cien mil bolívares“. Llegó el día de la graduación pero nunca cumplió, por lo que fue demandado en un caso que más allá de lo anecdótico sirve de antecedente a lo que vino después.

Sin partida de nacimiento

Jhon Quiroz se presentó el año pasado en el Registro Mercantil Tercero del Distrito Capital y el Estado Bolivariano de Miranda con su nuevo nombre. El 14 de noviembre hizo su aparición como presidente de La Venezolana con un número de identidad que -como si tuviera 20 años- pasa los 21 millones.

En ese momento aumentó el capital de la empresa de 20 a 100 millones de bolívares y con ese mismo documento firmó una declaración jurada de origen de destino lícito de fondos.

Y nadie le puso peros. A ningún organismo le pareció extraño que hasta los 34 años estuviera feliz e indocumentado. La historia detrás de cámaras quedó registrada en otro juzgado esta vez de Apure, donde se supone que nació según el testimonio que él mismo rindió ante el Tribunal de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario, Tránsito y Trabajo de esa entidad.

En junio de 2003 pidió una nueva identidad sin ningún papelito que certificara de dónde había salido. A falta de partida de nacimiento ni siquiera presentó el acta de bautizo de la Iglesia Católica, que en otros tiempos daban testimonio de la identidad de los indocumentados; tampoco promovió testimonios de familiares cercanos.

La jueza Francia Carrillo confió en los testimonios de las ciudadanas Carmen Morelia Cravo Ortiz y Verónica Castro como testigos, para darle la razón al señor que decía haber nacido el 9 de febrero de 1969 en el municipio Páez del estado Apure.

Libre en Venezuela

Quiroz, finalmente registrado con la cédula de identidad número 21.320.874, es el mismo que el pasado 20 de mayo apareció ante las cámaras de televisión con una chaqueta Adidas sobre una franela roja, para asegurar que los carros de La Venezolana aún estaban por llegar. “Yo quisiera saber, que me indiquen, dónde está la estafa”, preguntó antes de terminar de leer un comunicado que no dejó espacio para preguntas.

“Nos debemos a nuestros clientes y estoy aquí de la mejor disposición, dispuesto a resolver lo que haya que resolver y asumir la responsabilidad que ellos consideran debemos asumir“, agregó, ya de pie y a punto de abandonar el lugar. Afuera lo esperaba una moto y varios escoltas.

Desde entonces no se tenían noticias de su paradero hasta la tarde de este viernes, cuando el Ministerio Público informó que las autoridades migratorias del estado Falcón frustraron un intento de fuga en el aeropuerto Josefa Camejo de Punto Fijo, en el que apresaron al piloto, el copiloto y dos escoltas que lo acompañaban en la huida.

Según el reporte del Ministerio Público, Quiroz logró evadir la justicia con su hija, Angelis Quiroz, quien también formaba parte de la junta directiva del Concesionario La Venezolana. La abogada de la empresa, en cambio, el jueves fue detenida en Los Teques por el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, y presentada ante la justicia por el mismo caso de los 5.956 carros chinos que prometieron y nunca llegaron.

La misma cara

Los propietarios del Concesionario La Venezolana inscribieron la empresa el 22 de marzo de 2013, gracias a las diligencias de la abogada Graciela Auxiliadora González Pacheco, a quien la Fiscalía presentó ante el Tribunal 34 de Control del Área Metropolitana de Caracas para que justifique los fondos que encontraron en sus cuentas bancarias.

“Presuntamente González Pacheco solicitaba dinero para gestionar la compra y entrega de vehículos a través del mencionado concesionario”, señaló el Ministerio Público en una nota de prensa que publicó momentos antes de que fuera llevada al juzgado.

Hasta ahora hay seis personas solicitadas ante Interpol. La fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, informó el jueves que el Ministerio Público pidió a la Policía Internacional incorporarlos en su base de datos con alerta roja. Ortega no precisó nombres ni habló de dobles identidades.

La foto que muestra el registro civil del Saime deja claro, de cualquier modo, que el rostro de Quiroz tiene varios números de identidades: Jhon Wilmer Quiroz Fonnegro, el presidente de La Venezolana, pasa por una puerta giratoria y aparece como Jhon Alexander Quiroz Suescun, en cuya ficha aparecen varias cuentas con la justicia.

Comerciante y chef

Además de dos casos pendientes desde 1992 y 2003, la base de datos del Saime indica en pantalla que la última orden de captura en contra de Quiroz Suescun salió del Tribunal 51 de Control del Área Metropolitana el pasado 21 de mayo, un día después que apareciera dando la cara en nombre de la empresa.

No en vano, con esa identidad está inhabilitado para ejercer su derecho al voto, según consta en el Registro Electoral Permanente.

Si eso no es suficiente, los perfiles de Twitter y Facebook en los que hasta hace dos semanas mostraba fotos personales y, en los que se presentaba como el Chef Alexander Suescun, coinciden no solo con su segundo nombre y su segundo apellido, sino también con el oficio con el que originalmente comenzó esta historia.

En el restaurante El Padrazo, anteriormente llamado Casanosa y Rusio Moro, se preguntan cómo es que el mismo señor que a finales del año pasado se presentaba como chef y vendía pan de jamón en ese local del Centro Comercial La Casona, terminó -rodeado de una comparsa de guardaespaldas- comprando ese y el resto de los negocios que aparecieron y desaparecieron a la sombra del concesionario de la carretera Panamericana.

En esos negocios también hay reclamos. “Que alguien nos de la cara”, pedía Rafael Pereira, en nombre de los mesoneros, camareros y personal de cocina que quedaron sin empleo en el restaurante. Reunidos a las puertas del local, él y otros improvisaron el martes una manifestación que exigía sus prestaciones sociales.

Recordaban además que esta historia está llena de paradojas. Si los eventos con La Dimensión Latina, Los Adolescentes y Oscar D’León ya dejaban bien claro que El Padrazo no era cualquier restaurante, en enero los empleados quedaron sorprendidos cuando descargaron dos camiones llenos de cajas de whisky en el depósito del local.

Saludos desde Twitter

“Solo en esa pecera hay peces de 40.000 bolívares”, señalaba el mesonero Robert Fernández para dar cuenta del lujo que hay al otro lado de una puerta de vidrio, que el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas clausuró el lunes luego de allanar el local.

La policía científica se llevó equipos del circuito cerrado de seguridad, así como computadoras y documentos administrativos. Por lo pronto en el local solo destacan empleados que montan guardia para demandar su paga y noticias de clientes que también perdieron dinero por alquilar el local.

“Por razones ajenas a nuestra voluntad hemos tenido que hacer un cambio de lugar para la celebración del día del adulto mayor“, apunta el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) en un comunicado pegado en la puerta.

Los cursos de repostería que los mismos socios organizaban en la dulcería Pink Cake Lui’s también quedaron suspendidos. Muchos de sus asistentes incluso tuvieron que enterarse por los vigilantes del Centro Comercial La Casona. Como el resto de los afectados de La Venezolana, esperan una respuesta de los dueños.

En su último mensaje de Twitter, el 27 de mayo Quiroz retuiteó un mensaje con fotos al primer mandatario nacional, para advertir que algunos de los vehículos que La Venezolana ofreció ya llegaron al país: “@NicolasMaduro Presidente aquí están las fotos de los carros en Pto Cabello y el BL del Roll and Roller que llegó”.

Desde la misma trinchera de Twitter y con el usuario @elcheff2011 , se presentó dos años atrás como Jhon Quiroz para enviar saludos a su párroco de Colombia. Entonces no tenía problemas; no había organismos policiales que estuvieran buscándolo y andaba como si nada con dos cédulas: la del Jhon Wilmer Quiroz Fonnegro que anduvo indocumentado durante 34 años y la de Jhon Alexander Quiroz Suescun, que en el Registro Electoral Permanente aparece como inhabilitado para votar por los mismos antecedentes que señala la base de datos del Saime.

Vendieron carros pese al finiquito de los chinos

El Concesionario La Venezolana ofreció carros aun después de que las fábricas chinas le revocaran los contratos. Dos meses antes de que la empresa fuera intervenida, las marcas Brilliance, Kawei y Zotye pasaron por escrito la suspensión de los acuerdos, a través de la empresa Forza Motors Group, compañía colombiana que cedió los derechos para vender esas marcas en el mercado venezolano.

“Se determinó por las plantas suspender cualquier proceso de despacho de los vehículos solicitados hasta tanto no existiera plena claridad en cuanto al pago de dicha mercancía”, participó Forza Motors Group en una carta que enviaron el pasado 10 de marzo a los accionistas de La Venezolana y que ahora hacen pública, para señalar que también son parte afectada.

Si bien en septiembre del 2013 firmaron y notariaron un acuerdo comercial en Bogotá, insisten en que también fueron estafados por Concesionario La Venezolana. “Somos otro afectado más pero a nivel macro“, dice el director de Operaciones, Luis Armando Maita, vía telefónica desde Bogotá. “Llevaban ocho meses vendiendo humo“.

Las cosas venían mal desde noviembre del 2013, cuando pasaron una carta en español a nombre de Kawei, para cambiar las cláusulas debido a los retrasos en los pagos:

“La representación exclusiva de Kawei se mantendrá a nombre de Forza Motors Group USA Llc y/o Jorge Arévalo quienes podrán designar, a su discreción, como representante exclusivo a cualquier empresa venezolana”.

Estacionados en China

El vicepresidente de La Venezolana, José Ramón Briceño, en septiembre del 2013 selló el acuerdo en Colombia y un mes después cerró la negociación en China para tener la exclusividad con las tres automotrices gracias a la intermediación de Forza Motors Group.

Con los contratos firmados pactó la compra de 1.382 carros valorados en 14,8 millones de dólares, pero solo cancelaron 1,9 millones. Desde China, finalmente, despacharon un lote pequeño de autos.

Reconducir la negociación

En su única presentación en público, el presidente de La Venezolana, Jhon Quiroz, declaró el pasado 20 de mayo que los carros habían empezado a llegar a los puertos. En paralelo, la empresa publicó un comunicado en el que aseguraba que compraron 162 carros a Zotye y que otros 1.100 estaban por arribar al país. Fue la única respuesta que ofreció la empresa luego de que el Ejecutivo nacional el 17 de mayo los acusara de haber estafado a casi 6 mil personas.

Pero la mayoría de los carros que pactaron en las negociaciones con las tres automotrices se quedaron estacionados en las plantas. Brilliance resolvió vender un buen lote a otros países, pero en Kawei aun tienen 400 de los vehículos -originalmente producidos para La Venezolana- en sus instalaciones.

En Colombia plantean ofrecérselos nuevamente a los estafados. “Los afectados nos han contactado para ver si enviamos sus carros“, dice el director de Operaciones de Forza Motors Group, Luis Armando Maita. “Sabemos que estas personas están huérfanas y estamos dispuestos a sentarnos a negociar, más no a tocar el dinero de gente que ya fue estafada; allá el Gobierno cómo establezca los mecanismos de cobro”.

Aunque no ha precisado montos ni propiedades, la Fiscalía General de la República ha dicho que congelaron y enajenaron las cuentas y los bienes de los dueños de La Venezolana.

Algunos de los afectados plantean la idea de continuar la compra de los carros a Forza Motors Group. “Apelamos a sus buenos oficios y voluntad, a fin de que nos sirva de interlocutor ante las autoridades de nuestro País y consustancialmente obtenga la solución efectiva de traer nuestros vehículos”, indica una carta colgada en la cuenta de Facebook de un grupo que se presenta como Alternativa Caso La Venezolana.

“Se nos está diluyendo el tiempo y yo me preocupo por mi pequeño capital”, comenta Nallybe Ortiz en nombre de ese grupo. Pero desde Facebook, en el grupo Clientes Caso La Venezolana manifiestan dudas frente a la alternativa, “por propuestas promovidas insistentemente a través de supuestos afectados con identidades no comprobadas”.

En la Asamblea Nacional se roban hasta la comida

Periodista Janet Yucra, columnista del diario Notitarde y redactora de Crónica Parlamentaria.

Hace un mes, en la sede administrativa de la Asamblea Nacional (AN), conocido como el edificio de Pajaritos, hubo un curso obligatorio para empleados del Parlamento, que incluía refrigerios, debido a que se trataba de varias horas dedicadas al mejoramiento de la imagen de la institución.

A la hora del almuerzo, los organizadores del curso ordenaron que llevaran 50 empaques con la comida para igual número de asistentes. Cuando se aprestaban a consumir los alimentos, una de las organizadoras dio la mala noticia: “se robaron la comida”.

Empleados de la AN, quienes pidieron que se reserve su nombre, por temor a represalias, se quejaron ante esta cronista, porque “la escasez que hay en el Parlamento no es solamente de insumos básicos, sino de valores”.

Relatan que “los pasillos de Pajaritos se han convertido en un mercado de buhoneros, donde fácilmente te puedes encontrar a un vendedor de polvo azul para matar ratas y chiripas o señoras que ofrecen ropa y zapatos en las oficinas“.

Esto no sería tan malo, dicen los afectados, si en la AN fueran justos con todos, porque “a los empleados nos registran hasta las carteras, además de tener que marcar la huella dactilar. Pero aquí uno se consigue a cualquier persona que al parecer no tiene mayores problemas para entrar, salvo ser identificado como del proceso”.

En este sentido, esta redactora puede dar fe de que a la hora de ir a Pajaritos, a los reporteros acreditados nos buscan en una lista donde están nuestros datos y los funcionarios de seguridad deben llamar a alguien de prensa para que nos deje pasar. Esto denota que las “medidas de seguridad” no son iguales para todo el mundo.

Humillados y robados

Pero el episodio de los almuerzos no es el único, puesto que ahora los asistentes a la edificación deben tener cuidado con sus pertenencias, pues han robado dentro de las oficinas, donde se pierden carteras y celulares.

“Yo no llevo dinero y siempre cargo encima mi teléfono, porque ya me robaron y cuando fui a seguridad a poner la queja, me dijeron que eso era todos los días“, relató un empleado.

Contó que cuando se presentó el problema con la diputada María Corina Machado, “a los empleados nos registraban de arriba  abajo y a quienes llevaban su carro a los estacionamientos les obligaban a bajar los vidrios y a abrir el maletero. Más de uno se molestó y reclamó ante esta humillación”, agregó.

No obstante, cuando se quejan por los robos en las oficinas, porque hasta han llegado a hurtar objetos de los “arturitos”, en seguridad no responden.

Escasez de papel higiénico

Por otro lado, el Sindicato de Trabajadores de la AN, Sinfucan, emitió un comunicado público, quejándose por la falta de insumos básicos en la institución, que va desde la escasez de papel higiénico, hasta simples instrumentos de trabajo.

El escrito señala que “desde el 2013 estamos recibiendo quejas por deficiencia de papel higiénico, servilletas, agua potable, insumos de limpieza y otros. También existen reclamos sobre la ergonomía adecuada en los puestos de trabajo que afectan la salud“.

La queja llega hasta el colmo de relatar cómo en algunas oportunidades los trabajadores “han tenido que irse a sus casas, a hacer sus necesidades“, porque no hay papel en los baños y si hay servilletas, las comparten entre varios.

También falta papel para impresoras, tintas, lápices y otros elementos que facilitan el trabajo.  Sinfucan advierte que esta situación significa “el deterioro lento del compromiso de los trabajadores con nuestra querida institución“.

“Medio sanduchito”

En las comisiones, relatan que se hace muy difícil trabajar, sobre todo de miércoles a jueves, porque “se acaban los botellones de agua potable y en varias ocasiones no hay ni cómo limpiar los baños, porque no llegan productos que se requieren para ello”.

Y ni qué decir de la falta de material para sacar copias y demás insumos”. Incluso, “hemos llegado al colmo de llevar nuestros propios productos de limpieza y guardarlos en lugares secretos, donde nadie los encuentre”, agregan.

“A veces, cuando hay trabajo en las comisiones, se acostumbra repartir frutas, pastas secas y en algunos casos sanduches. Sin embargo, la crisis ha llegado al punto de que los panes se dividen en dos y te toca la mitad, seas diputado o ministro“, informaron.

Esto ocurre, a pesar de que varios diputados han tenido que poner de su dinero para comprar alimentos e insumos, o los trabajadores hacen “vacas” para comprar café.

Los parlamentarios también han tenido que comprar pintura, para acondicionar sus oficinas.