¿Las nuevas sentencias del TSJ restablecen el orden constitucional en Venezuela?

José Ignacio Hernández, Prodavinci

Pocas horas después de que en la madrugada del 1 de abril el Consejo de Defensa de la Nación “exhortara” a la Sala Constitucional a “revisar” las sentencias Nro. 155 y 156, la Sala cumplió el exhorto, según anuncian medios de comunicación.

¿Implica esto que se restableció el orden constitucional en Venezuela? Todo lo contrario.

Como las sentencias no han sido publicadas, sino solo sus reseñas en la página del TSJ, me permito efectuar algunas consideraciones preliminares y puntuales.

A) El Consejo de Defensa de la Nación, dominado por el gobierno, no tiene atribuciones para solicitar a la Sala Constitucional la revisión de sus sentencias. En realidad, ningún órgano puede hacer eso pues, en teoría, la Sala Constitucional es autónoma. Con lo cual, todo este nuevo episodio de la crisis venezolana se origina con una nueva violación a la Constitución.

B) Al haber cumplido diligentemente el “exhorto”, la Sala Constitucional pone en evidencia que sigue instrucciones o “exhortos” del Gobierno, ahora, a través del Consejo.

La ausencia de separación de poderes queda, en este sentido, aún más en evidencia.

C) Con sus “aclaratorias”, la Sala Constitucional violó el Artículo 252 del Código de Procedimiento Civil: después de dictada la sentencia, ésta no podrá ser revocada ni reformada. Y cualquier aclaratoria debe ser solicitada el día de la publicación de la sentencia o al día siguiente. Lo que obviamente no pasó aquí, pues la Sala aclaró de “oficio” sus sentencias para cambiarlas.

Basta leer la jurisprudencia de la Sala para ver cómo ella misma ha reiterado que no puede modificar sus sentencias.

D) Según leo en los medios, lo que la Sala hizo fue “suprimir” algunos párrafos de las citadas sentencias.  En el caso de la sentencia Nro. 155, se “suprimió” lo relativo a la inmunidad parlamentaria y a las facultades extraordinarias del Presidente para cambiar Leyes. En la sentencia Nro. 156, se “aclaro”  lo que la Sala Constitucional quiso decir al “asumir” las funciones de la Asamblea.

Ninguna de esas supresiones y aclaratorias modifica la situación actual.

En efecto, en cuanto a la inmunidad parlamentaria, la sentencia Nro. 155 lo que había hecho era ratificar la realidad actual, esto es, que la inmunidad parlamentaria prevista en el Artículo 200 de la Constitución ha sido desconocida, como ya comente aquí en Prodavinci. Además, ya la Sala ha calificado supuestos delitos cometidos por los Diputados ordenando abrir investigaciones penales, todo ello en contra del Artículo 200.

En cuanto a las “facultades extraordinarias” del Presidente, la sentencia, nuevamente, lo que hizo fue ratificar lo que es una realidad: ya el Presidente ha ejercido “facultades extraordinarias” en contra de la Constitución con el “permiso” de la Sala, por ejemplo, dictando la Ley de presupuesto, como también expliqué aquí en Prodavinci.

Finalmente, y aun cuando no sé sabe qué “aclaró” la Sala en relación con el ejercicio de las funciones de la Asamblea, nuevamente, lo que hizo la sentencia Nro. 156 fue poner en blanco y negro lo que era ya una realidad:

la Sala Constitucional ha usurpado funciones de la Asamblea, por ejemplo, designando a rectores del Consejo Nacional Electoral o permitiendo al Tribunal Supremo de Justicia recibir la memoria y cuenta de los Ministros.

De manera tal que estas aclaratorias no cambian nada.

No lo hacen, pues la ruptura del orden constitucional en Venezuela no fue causada por esas sentencias, sino que fue resultado de un largo proceso que arrancó en 2015. Como se diría en criollo, esas sentencias fueron las gotas que derramaron el vaso. Pero el vaso ya estaba lleno.

E) ¿Cambia en algo esas aclaratorias las declaraciones de la Fiscal? Para nada. De hecho, podrían ser interpretadas como un reconocimiento de que, en efecto, las sentencias Nro. 155 y 156 –como muchas otras sentencias más– violaron la Constitución y tuvieron que ser enmendadas. Con lo cual,

la Fiscalía sigue teniendo elementos para iniciar las investigaciones por lo que consideró como ruptura del orden constitucional.

José Ignacio Hernández es abogado venezolano, Doctor en Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, y Profesor de la UCV y UCAB.

Puedes seguirlo en Twitter en @ignandez

El golpe permanente

Alberto Barrera Tyszka, Prodavinci

Sorprende un poco que a algunos les sorprenda tanto.

Tal vez se debe a que la palabra golpe, sobre todo en el contexto de la política, parece acompañarse de un cierto sentido de sobresalto, de movimiento violento e inesperado. Un golpe de Estado suele ser un imprevisto. Quizás. Pero no en Venezuela. Aquí es al revés.

Esto es un golpe cantado con mucha antelación. Aquí vivimos, desde hace años, en un permanente golpe de Estado.

El principio siempre es el verbo. ¿Qué se puede esperar de un partido que llega al gobierno y jura que sus adversarios jamás volverán a ejercer el poder?

Desde hace mucho, la idea del golpe se instaló en el lenguaje. Ese fue el primer desacato. Insistir, día tras días, de manera pública y oficial, en que la alternancia política es un delito, un pecado, una catástrofe, una traición a la historia. Llevan demasiado tiempo torciendo las palabras, intentando lograr que un golpe de Estado nos parezca algo natural.

Lo que ocurrió esta semana (Las sentencias 155 y 156 del TSJ), en el fondo, forma parte del horizonte previsible que todos los venezolanos conocemos.

El oficialismo lleva años preparándose, minuciosamente, para gobernar sin pueblo.

Exceptuando a Rodríguez Zapatero (quien actúa y opina como si fuera un empleado menor del Ministerio de Turismo de Venezuela), las reacciones internacionales han mostrado un rechazo contundente ante la actuación del TSJ.

Sin embargo, lo que para la mayoría de los países del planeta resulta indignante e inaceptable, para el gobierno ha terminado siendo tan solo un leve malentendido.

Creen que pueden funcionar afuera con la misma facilidad que dicen y se desdicen dentro del país.

Se han acostumbrado a mentir de tal manera que ya han perdido cualquier noción de los parámetros. La política les parece un teatro donde todo es posible, donde ya no hace falta ningún sentido de verosimilitud. El público lo aguanta todo.

La obra de hoy, por ejemplo, es así: Maduro aparece vociferando, desde una tarima, repartiendo insultos y decretando que “ni por las malas ni por las buenas” la oposición volverá a ser gobierno.

Dos minutos después, en medio de un consejo de Ministros, vestido de rojo, Maduro celebra la “sentencia histórica” del TSJ, que le permitirá a él –modestamente– defender la independencia institucional del país.

Luego de dos minutos, con un pequeño cambio de vestuario, de liqui liqui a camisa de campaña, aparece de nuevo Maduro, sentadito en un estudio, calmado y estadista, pronunciando suavemente palabras como “controversia”, “discrepancia”, “impasse”…

Se trata de un ejercicio ilimitado de representaciones.

Maduro es Rambo con un fusil al hombro, Maduro es Candy Candy en una escuela primaria, Maduro es profesor de salsa casino en la televisión, Maduro se disfraza de billete de 100 para pasar desapercibido, Maduro nuevamente promete que muy pronto seremos una gran potencia.

Es una gimnasia que practican todos. Todo el tiempo.

Tarek William Saab, por ejemplo, puede también ser Defensor del Pueblo, poeta o militante pro gobierno según las ocasiones. El oficialismo vive en un constante juego de roles. Han convertido la identidad en un disfraz.

Pero detrás de toda esta alharaca, el proyecto continúa. De manera persistente y obcecada. Las palabras tratan de suavizar la realidad pero no lo logran. El impase es entre un gobierno que se cree eterno y un pueblo que quiere un cambio.

La controversia es entre una cúpula que controla al poder electoral, postergando unos comicios que se han debido realizar el año pasado, y un país que está exigiendo que haya elecciones.

La discrepancia es entre un gobierno cómplice que oculta información, actúa sin transparencia, sin controles, y los ciudadanos que quieren auditar al poder, que desean saber –por lo menos– quienes se robaron los miles de millones de dólares que faltan en el tesoro público.

El impase es entre la mayoría de los votantes del 6 de diciembre del 2015 y la antigua Asamblea que –a última hora– le dio un golpe al TSJ para quitarle poder al resultado electoral.

Y así podríamos seguir todos, enumerando puntualmente cada problema, cada tragedia. Desde el arco minero hasta la represión, desde la inseguridad hasta la escasez de medicamentos.

En verdad, no son impases, no son controversias, no son discrepancias. Es un abismo. Es el vacío.

Es un error pensar que el golpe de Estado es un suceso, un hecho que ocurre de pronto y de una sola vez. Aquí se ha convertido en la rutina del poder. Avanza o retrocede, pero nunca cesa. Es un ejercicio lento y constante. Es el “Proceso”.

El golpe de Estado no es otra cosa que la Revolución.

Venezuela, juego trancado… y al borde del desenlace

Jesús Seguías, Datincorp

Venezuela atraviesa por una fase crítica constituida por ocho crisis de profundas dimensiones: crisis económica, salud, energía, agua potable, seguridad ciudadana, además una crisis ética, crisis institucional, y crisis de liderazgo político. Venezuela es de hecho un país colapsado y casi paralizado.

Es un país que se está apagando progresivamente en todos los sentidos.

El desenlace de este cuadro puede ser sencillamente catastrófico de no tomarse decisiones urgentes.

El actual gobierno jamás podrá superar la crisis apelando a los mismos paradigmas políticos y económicos que provocaron la crisis.

Elemental. Y eso es justamente lo que pretende hacer el presidente Nicolás Maduro, ante tan descomunal crisis.

El gobierno luce extenuado, perdiendo progresivamente el control de todo y profundamente descompuesto en el plano ético. Sus iniciativas siempre son abortadas por el burocratismo, la abulia y la corrupción. El presidente lo sabe y lo ha reconocido públicamente.

Con excepción de las iglesias, todas las instituciones clave de la nación están en rojo en el nivel de confianza que transmiten a los venezolanos. El rechazo al gobierno nacional, la Asamblea Nacional, las fuerzas armadas, el Consejo Nacional Electoral, El Tribunal Supremo de Justicia, las fuerzas policiales, los partidos políticos, es superior a la aceptación de los ciudadanos.

Hoy, ni la oposición venezolana ni el gobierno del presidente Nicolás Maduro pueden pulverizarse mutuamente. El “todo o nada” y una salida Ganar-Perder ya no son viables, pues todos saldrán perdiendo. Ambos cuentan a su favor con importantes factores de poder, pero igualmente lucen un cuadro de debilidades que opacan sus fortalezas.

La oposición, como un todo abstracto, cuenta con el apoyo de la mayoría de los electores venezolanos; es decir, del pueblo, y de manera más específica tiene el apoyo irrestricto de los empresarios privados, de las iglesias, de los estudiantes, parte importante de la comunidad internacional, y tiene el control mayoritario de la Asamblea Nacional.

El chavismo, aun cuando luce desconcertado y con muchas fricciones internas disimuladas en una aparente unidad, conserva un sólido poder de coacción: cuenta con el apoyo de un partido político de 4 millones de militantes muy organizados y empoderados en lo económico, político, ideológico y militar.

Además cuenta con el apoyo de todos los poderes públicos, excepto la Asamblea Nacional, así como un importante control de las fuerzas armadas, de las milicias bolivarianas (léase chavistas en armas) convertidas en componente militar formal, de innumerables “Colectivos” entrenados militarmente y con un respetable poder de fuego, así como el control de casi todas las gobernaciones, alcaldías, sindicatos, consejos comunales y comunas del país.

Confusión en el ring

La crisis económica (que es la mayor preocupación de los venezolanos, además de la inseguridad, y que nadie se equivoque al respecto) es de proporciones colosales y no podrá resolverse a partir de un escenario de confrontación del signo que sea. Cualquiera confrontación pacífica, electoral y constitucional, o una confrontación violenta, involucran un ganador y un perdedor.

En un escenario de confrontación electoral (el mejor de todos), hay altas probabilidades que el ganador (que posiblemente será la Oposición) pase a cobrar todas las posiciones de poder; y el perdedor (que posiblemente será el chavismo) se irá a la calle con un cuchillo en la boca a combatir al nuevo gobierno en defensa no sólo de sus postulados políticos, sino de sus intereses personales.

Hay que precisar que en la genética política del chavismo, la confrontación es su tesis esencial.

En este escenario, lo más seguro es que el país seguirá convulsionado por los conflictos.

Y los conflictos, especialmente en la Venezuela de estos tiempos, ahuyentan totalmente a cualquier inversionista.

Y justo los inversionistas privados, son la clave para superar la crisis económica y social del país.

De manera que cualquier escenario que ahuyente a los inversionistas (no hay nada más cobarde que el capital) aleja a Venezuela de la solución de la crisis. Y esto es lo prioritario para los venezolanos. En estas circunstancias, es impredecible saber cuál será la estabilidad y duración en el poder del nuevo gobierno. La experiencia política mundial indica que no mucho.

Es de Perogrullo que quien no esté alineado con el objetivo (que consiste en superar la crisis) sencillamente está contribuyendo a acelerar el colapso.

El objetivo, recordamos, no es otro que atraer inversiones mil millonarias para restablecer la producción nacional y superar la crisis económica (la de mayor impacto social en este momento, junto a la crisis de seguridad ciudadana).

Para que concurran a Venezuela los inversionistas es menester 4 condiciones:

  1. Un nuevo marco jurídico consensuado entre los factores políticos en pugna;
  2. Un gobierno (del signo que sea) que haga respetar ese marco jurídico y que además seduzca a los inversionistas, los valore, los respete, y los considere muy importantes para la transformación del país (tal como lo practicaron los chinos);
  3. Seguridad ciudadana, porque este fenómeno es uno de los que más ahuyenta a las inversiones en Venezuela; y
  4. Una absoluta paz social y política en el país, y este objetivo se logra sólo bajo el marco del consenso político y social y jamás bajo el marco de la confrontación. En las agendas de ambos bloques hay muchas “cuentas por cobrar” que impiden el escenario del entendimiento y la cohabitación. La búsqueda de culpables, a estas alturas de la crisis, no contribuye al establecimiento del diálogo y la sinergia.

Dos agendas, dos desenlaces diferentes

Hoy, casi todos los factores políticos venezolanos están enfocados en la confrontación para el control del poder; por tanto, están alejados del objetivo y de lo que está reclamando el país.

Los políticos de oficio (todos) marchan en este momento con una agenda diferente a la agenda del país.

Y este divorcio puede costarle caro al chavismo y a la oposición.

Dicho más preciso: el foco correcto de ambos factores políticos debe apuntar prioritariamente a la solución de la crisis y no a dilucidar el control del poder.

Ningún factor político, de los que hoy están confrontados por el poder, podrá resolver la crisis sin el concurso y consentimiento de la otra parte.

Por más esfuerzos que hagan por dilucidar la crisis a partir de la confrontación, no obtendrán resultados tangibles. Algunos políticos (la oposición, por ejemplo) podrían inclusive alcanzar algunas importantes cuotas de poder, o todo el poder, pero no podrán por sí solos con el peso de la crisis. Esta los devorará.

La oposición organizada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), ha reaccionado habilitando vías constitucionales para provocar la salida inmediata del presidente Maduro, intentando con ello afrontar la crisis.

Hoy están enfocados en el Referéndum Revocatorio contra el presidente Maduro, lo que implica un escenario de confrontación que posiblemente lo ganará la oposición. No queremos emitir juicios de valor acerca de la pertinencia de revocar por vía constitucional al presidente Maduro, o si es factible que el Referéndum se realice en 2016. Lo que queremos significar es que no se trata sólo de salir de Maduro sino de definir el “después de…”

Esta es la clave para poder dilucidar si la salida del Maduro es suficiente para superar la crisis.

¿Podría por sí solo un nuevo gobierno “opositor”, aplicar las INEVITABLES medidas de ajustes severos que requiere la economía y sin que se le incendie el país por los cuatro costados?

¿Y en un país incendiado vendrán los inversionistas?

¿Sin inversionistas se solucionará la crisis?

Lo dudamos. Quizás la respuesta quede para algún mago.

Pareciera muy obvio que la actual crisis de Venezuela afecta al gobierno y beneficia a la oposición. Pues no compartimos esa tesis. Esta crisis, debido a su dimensión, devorará a cualquier gobierno del signo político que sea, y nacido de escenarios de confrontación.

A decir verdad, a ningún dirigente destacado de la oposición debiera parecerle muy tentador asumir la Presidencia de la República en medio de esta crisis. De asumirla en términos excluyentes, corre el riesgo de ser presidente por breve tiempo y sin posibilidad de hacer algo importante por la reconstrucción del país.

El protocolo político que se impone, por tanto, es diluir el costo político entre todos los factores de poder del país. No hay terceras vías, sólo queda una

Todo el actual desempeño-país conduce al único escenario correcto y factible, y que ni el gobierno ni la oposición han querido ensayar con transparencia, responsabilidad y desprendimiento. El país los está condenando por ello. Por eso la capacidad de movilización de calle es cada vez más limitada para ambos factores.

Es necesario reconocerse con respeto, sinergizar, mirarse a la cara y decirse mutuamente:

“Ni ustedes ni nosotros podremos superar solos esta crisis, es demasiado voluminosa, nos devorará a todos, no insistamos, es un problema país. Venezuela está sufriendo demasiado. Buscar culpables en medio de una conmoción nacional es improcedente y criminal desde todo punto de vista, pues lo urgente es que encontremos salidas a la crisis juntos, para que no haya ganadores ni perdedores, sino un sólo ganador: la nación entera. Y así ganamos todos finalmente. Luego se dilucidará en libérrimas elecciones quién es el mejor y quién debe estar en el gobierno. Los procesos electorales pendientes siguen su curso normal”.

Algunos dirán que es una propuesta ilusa, soñadora e irrealizable ¿Es que hay una mejor? ¿Cuál?

Eso sí, cualquiera vía que se plantee como solución a la crisis debe estar signada por la responsabilidad y la entrega de resultados tangibles. Si por el contrario esas “soluciones” agravan la crisis, entonces será cualquier cosa menos una vía para estabilizar y transformar al país. Sería sencillamente una irresponsable acción suicida.

Llegó la hora de las definiciones. La crisis que hoy conmueve al país está llevando al gobierno y a la oposición a un callejón sin salida, a un escenario de “juego trancado”, y estamos al borde de un desenlace impredecible.

Ya las calles comienzan a incendiarse. Están apareciendo los primeros venezolanos fallecidos por la confrontación.

Sin embargo, tanto en el chavismo como en la oposición, y también en aquellos que no pertenecen a ninguno de los dos bloques políticos, existen muchas personas (la mayoría) que están convencidas de la necesidad de entenderse a tiempo. Pero aún nadie se atreve a iniciar las conversaciones cruciales y construir la agenda.

Las minorías radicales e inútiles se imponen aun. Quizás están esperando los muertos para luego asumir a despecho la agenda de entendimiento que perfectamente pudo haberse asumido sin muertos. Pero es cuestión de sabiduría, de competencias políticas, de desprendimiento y de amor por Venezuela. Creemos que lo que falta es coraje para hacer lo correcto.

Un desenlace ganar-ganar

Ante el cuadro político, social y económico planteado, sería muy útil ensayar -entre chavistas y opositores- lo que puede significar un desenlace Ganar-Ganar, de 4 pasos para superar la fase crítica en Venezuela. Si se logra, en dos años el mundo entero sabrá lo que es Venezuela. No hay dudas al respecto.

PASO 1: Bajarse del Ring

Lo primero que tienen que ensayar tanto chavistas como opositores es bajarse del ring de combate. Eso no significa que tengan que renunciar a sus postulados políticos e ideológicos. Tampoco implica acuerdos oscuros.

Se trata simplemente de activar un plan marcado por mucho pragmatismo para comenzar a generar escenarios sinérgicos de muto reconocimiento, para el obligado diálogo que implica la solución de la fase crítica.

“Bajarse del ring” significa para los políticos de oficio, demostrar cuánto están dispuestos a supeditar los intereses personales y grupales a los intereses de la nación.

PASO 2: Conversaciones Cruciales

Iniciar de inmediato conversaciones cruciales -con micrófonos apagados- entre chavistas, opositores y quienes no pertenecen a ningún bloque político.

Conversaciones cruciales “son cualquier cosa menos transacciones” (Stephen Covey).

Se trata de crear un nuevo plano de vínculos políticos y sociales entre los venezolanos, basado en la sinergia. No se trata de “mi manera” ni de “su manera” de ver las cosas, sino de NUESTRA MANERA.

Hay que derrotar la obsoleta e inútil teoría de la confrontación y comenzar a practicar la gobernanza como nuevo paradigma político del siglo XXI. Una Conversación Crucial es imprescindible donde (1) hay importantes factores en juego; es decir, el destino de Venezuela, (2) las opiniones difieren -tal como difieren las opiniones de chavistas y opositores- y (3) las emociones son intensas, y en el caso de Venezuela hay una elevada intoxicación emocional entre gobernantes y opositores.

PASO 3: Significados Compartidos

Para darle sentido a las conversaciones cruciales es necesario construir un mapa de significados comunes en 8 o más asuntos clave de la crisis, donde se puede coincidir en puntos y encontrar soluciones consensuales.

Toda conversación crucial debe apoyarse más en los puntos donde puede haber coincidencias, que en aquellos donde hay diferencias sustanciales.

Estos son algunos de los puntos críticos en los que hay que diseñar el mapa de coincidencias: A) Seguridad Ciudadana, B) Economía, C) Educación, D) Poder Comunal, E) Energía y Agua Potable, F) Política Exterior, G) Fuerzas Armadas, H) Presos Políticos.

PASO 4: Gobierno de Unidad Nacional

Una vez establecidos los acuerdos básicos, se procede a aplicarlos. Aun cuando el gobierno del presidente Nicolás Maduro pueda asumir por completo la ejecución de los cambios que se requieren para superar la crisis, nunca podría ser mejor opción que conformar un gobierno de unidad nacional para que ambos factores de poder asuman por igual el costo político de las medidas de ajuste económico.

De hecho el gobierno de Maduro y el PSUV, ya están pagando en este momento un elevado costo político por la aplicación de algunas medidas de ajuste (corren el riesgo de perder más del 90% de las gobernaciones).

Un gobierno de unidad nacional será transitorio y altamente enfocado en el mapa de significados compartidos.

Las fuerzas armadas, por razones constitucionales, serán soporte fundamental del entendimiento mas no deben ser los protagonistas del proceso de cambios consensuales.

Venezolanos civiles, debe ser el eje del desenlace correcto.

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Diseño gráfico: Sala de Información con caricaturas de Fonseca.

 

Régimen Laboral Transitorio, la Resolución 9.855 y el trabajo forzado en Venezuela

De acuerdo con la Resolución Ministerial 9.855 donde se establece un Régimen Laboral Temporal, el gobierno de Venezuela puede decidir “insertar temporalmente” trabajadores de una empresa en otra.

Es como tomarlos “prestados” como si fueran cosas y moverlos a donde la necesidad del gobierno se los indique.

Este “préstamo” es OBLIGATORIO; y si bien el texto de la resolución indica que las beneficiaras de los “trabajadores prestados” serán empresas de la agroindustria, las potenciales “prestamistas de trabajadores” son todas las empresas del país.

Nancy Aguirre y Mariela Llovera, Nayma Consultores

Nunca pensamos que escribiríamos en tiempo real sobre el trabajo forzado y esclavitud en Venezuela, pero en virtud de la Resolución 9.855 dictada por Oswaldo Emilio Vera Rojas, ministro del Poder Popular para el Proceso Social del Trabajo, publicada en la Gaceta Oficial N° 40.950 del 23 de Julio del 2016 en Venezuela, nos vemos en la imperiosa necesidad de tocar un tema que no era sujeto de las Relaciones Laborales venezolanas desde 1854 cuando se dicta la Ley que declara Abolida para siempre la Esclavitud en Venezuela (Lee un extracto de la ley y del debate ¡aquí!)

Oswaldo Vera, ministro del Poder Popular para el Proceso Social del Trabajo.

Es innegable que los trabajadores venezolanos vivieron situaciones de precariedad en el paso de un país agrario a la nación petrolera en la que nos convertimos. Que la lucha de los trabajadores petroleros dio origen la legislación laboral que nos rigió por muchos años.

No pretende este artículo ser una retrospectiva de la evolución de las relaciones laborales en el país, pero si queremos dejar claro que, por más precaria que alguna vez haya sido la situación de los trabajadores en Venezuela no fueron jamás obligados por gobiernos democráticos a realizar trabajos forzados.

La excepción la configuran las tenebrosas dictaduras de Juan Vicente Gómez, donde obligaban a los presos con grilletes a hacer carreteras; y la de Marcos Pérez Jiménez donde podían tomar a cualquier trabajador de la calle y forzarlo a apagar incendios forestales.

Régimen Laboral Transitorio. Resolución 9.855 del Ministerio del Poder Popular para el Proceso Social del Trabajo

El ministro Vera, para dictar la Resolución 9.855 que establece el “Régimen Laboral Transitorio“, pretendió sustentarse en lo establecido en el artículo 500, numeral 1 del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y Trabajadoras (LOTTT), asumiendo que dentro del ámbito de su competencia como ministro puede disponer libremente de las vidas de los trabajadores, extralimitándose en sus funciones.

Adicionalmente, invocó el Decreto de Estado de Excepción y Emergencia Económica publicado en Gaceta Oficial Extraordinaria N° 6.227, que tampoco lo autoriza para disponer la ubicación obligatoria y forzosa de los trabajadores.

¿A qué nos obliga el Régimen Laboral Transitorio?

Este régimen es de OBLIGATORIO CUMPLIMIENTO para todas las entidades de trabajo públicas y privadas.

Nos llama la atención el uso de las palabras “inserción” y “disposición” para referirse al desplazamiento forzado de los trabajadores de una entidad de trabajo hacia otra, refleja la cosificación de la persona en la mente de quien sea que redactó esta resolución.

En pocas palabras, el texto de la Resolución 9.855 pretende DESCONOCER la libertad de los trabajadores de decidir con quién quieren trabajar, a qué desean dedicarse y OBLIGAR a las empresas a ceder a sus trabajadores a petición hecha por un tercero.

Es decir, el ministerio del Poder Popular para el Proceso Social del Trabajo, busca FORZAR a los trabajadores a trabajar en la empresa, lugares y condiciones que decida el gobierno.

Nos preguntamos, si el gobierno desea reactivar las empresas que están paralizadas por la misma política intervencionista que han desarrollado,

¿por qué no contratar personal? ¿Cuál es el propósito de someter a las personas a realizar trabajos forzados?

La suspensión de la relación de trabajo, opera según lo establecido en el artículo 73 de la LOTTT; aunque de estricto derecho, lo previsto en esta resolución no está enmarcado en ninguno de los supuestos establecidos en la legislación laboral vigente.

Desconocemos si la entidad de trabajo requirente pagará al trabajador, forzosamente desplazado, el mismo sueldo que le paga su empleador original.

Lo que sí queda claro en la resolución es que los pasivos laborales recaen en el empleador original, que este además deberá correr con las consecuencias de crear un nuevo cargo en caso de que su trabajador regrese de esta “inserción temporal” con una enfermedad o accidente ocupacional que le impida desempeñar su trabajo anterior.

60 días es el plazo mínimo que estarán los trabajadores en estas labores forzosas, y pueden prorrogarse por igual tiempo “si las circunstancias lo ameritan“.

Quién determina cuáles son esas circunstancias, no lo sabemos.

¿Esto es legal?

De acuerdo con lo establecido en el artículo 25 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela:

“Todo acto dictado en ejercicio del Poder Público que menoscabe los derechos garantizados por esta Constitución y la ley es nulo; y los funcionarios y funcionarias públicas que lo ordenen o ejecuten incurren en responsabilidad penal, civil y administrativa, según los casos, sin que les sirvan de excusa órdenes superiores”.

Veamos, cuáles derechos y principios constitucionales viola esta resolución.

Garantía de los Derechos Humanos

“El Estado garantizará a toda persona, conforme al principio de progresividad y sin discriminación alguna, el goce y ejercicio irrenunciable, indivisible e interdependiente de los derechos humanos. Su respeto y garantía son obligatorios para los órganos del Poder Público de conformidad con esta Constitución, con los tratados sobre derechos humanos suscritos y ratificados por la República y con las leyes que los desarrollen”. Artículo 19 e la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

La Resolución 9.853 contraviene lo dispuesto en el artículo 23 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que establece “toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo (…)”.

Hacemos hincapié en la libre elección de su trabajo, algo que a todas luces impide esta resolución ministerial, pues será un acto administrativo que determinará a cuál empresa deberá obligatoriamente desplazarse el trabajador en el marco de este “Régimen Laboral Transitorio”.

También viola lo establecido en la Convención Americana de los Derechos Humanos, en su artículo 6, numeral 2:

“Nadie debe ser constreñido a ejecutar un trabajo forzoso u obligatorio”.

Al hacer que los trabajadores sean trasladados a otra empresa contra su voluntad  -pues no existe en la Resolución ningún mecanismo para que el trabajador manifieste abiertamente su aceptación o rechazo al traslado– esto se configura como trabajo forzoso, aunque se comprometan a pagar un salario.

Derechos Sociales y de las Familias

En su artículo 87 nuestra Carta Magna consagra:

“Toda persona tiene derecho al trabajo y el deber de trabajar (…). La libertad de trabajo no será sometida a otras restricciones que las que la ley establezca”.

Cuando se habla de restricciones legales, se refiere a que se garantizan los trabajos LÍCITOS; es decir, que se trate de actividades que no estén expresamente prohibidas y penadas por la legislación.

Usted no puede trabajar dedicándose al narcotráfico, porque eso es un crimen, pero si puede trabajar libremente como ebanista, mecánico o enfermera porque se trata de actividades lícitas.

En este caso, la Resolución 9.855 limita la libertad de trabajo, porque OBLIGA al trabajador a dedicarse a una labor que no es la que acordó libremente con su empleador.

Debemos resaltar que la voluntariedad es una de las características fundamentales de la relación de trabajo.

En palabras de a centavo: Nadie puede ser obligado a trabajar en algo que no desea hacer y nadie puede ser obligado a contratar a quien no quiere contratar”.

Debemos recordar que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su artículo 89, numeral 2, señala expresamente que “Los derechos laborales son irrenunciables. Es nula toda acción, acuerdo o convenio que implique renuncia o menoscabo de estos derechos”.

En este caso es el gobierno venezolano quien está ejecutando una acción que configura la renuncia de los derechos laborales.

En resumen, esto es una ilegalidad. ¿Será aplicado?

Tristemente lo más probable es que esta Resolución 9.855 sea aplicada en las empresas y afecte directamente a los trabajadores.

La Sala Constitucional ha fallado en garantizar la supremacía y efectividad de los principios constitucionales, misión que le encomienda nuestra Carta Magna en su artículo 335.

Así como la Sala Constitucional ha sido tan diligente, actuando sin petición de partes, para entrometerse en las decisiones del legislativo amparándose en el artículo 335, debería declarar la nulidad por inconstitucional de la Resolución 9.855 del Ministerio el Poder Popular para el Proceso Social del Trabajo.

¿Qué podemos hacer?

Individualmente, poco es lo que podemos hacer frente a esta arbitrariedad. En acciones colectivas, tanto de gremios empresariales, profesionales y de trabajadores, podemos y debemos solicitar un Recurso de Nulidad ante la Sala Constitucional.

Otras voces sobre el tema

A propósito del “préstamo forzoso” de trabajadores ordenado por el gobierno, escribe el Dr. José Ignacio Hernández  ¡click aquí!

4 apuntes sobre el “préstamo forzoso” de trabajadores en Venezuela; escribe el Econ. Ángel Alayón ¡click aquí!

Descarga

“Régimen Laboral Transitorio” Resolución 9.855 del Ministerio del Poder Popular para el Proceso Social del Trabajo ¡click aquí!

Decreto de Estado de Excepción y de la Emergencia Económica. Gaceta Oficial Extraordinaria 6.227 ¡click aquí!

Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras ¡click aquí!

Las autoras

Nancy Aguirre es licenciada en Relaciones Industriales y Contaduría Pública, egresada de la Universidad de Carabobo. Consultora Sistémica y Asesora Empresarial. Posee más de 40 años de experiencia en el ejercicio profesional. Fundadora de Nayma Consultores.

Mariela Llovera es Abogado egresada de la Universidad de los Andes y licenciada en Relaciones Industriales, egresada de la Universidad de Carabobo. Consultora en Gestión del Talento y Capacitación. Estudiosa del tema tributario y del derecho empresarial. Fundadora de Nayma Consultores.

¿Chavismo crítico?

Rafael Marrón González, Correo del Caroní

De la noche a la mañana, por sorprendente acto de magia, surge en el escenario político (aquí fanfarrias) ¡el chavismo crítico!

Los mismos aplaudidores vociferantes que apoyaron, auparon, estimularon a un hombre sin mayores luces, deslumbrado por el asombro, y justificaron su despotismo, atacando moral y físicamente hasta el crimen, la lucidez del pensamiento que advertía la ruina que anunciaban sus disparates producidos por la inducción predigerida de Fidel Castro.

Sin alcahuetas no hay prostitutas y sin lameculos no hay tiranías. Canallas que conocían las consecuencias de los excesos administrativos de Chávez y los permitieron para saciar sus apetitos.

Sabiendo la verdad se prestaron para difundir la mentira. ¡Así, así es que se gobierna!, coreaban extasiados ante las expropiaciones de fincas y empresas distribuidoras y comercializadoras de alimentos y ahora declaran cobardemente que fue un error, una injusticia.

Ni una palabra para prevenirlo de su error, cuando, el 11 de septiembre de 2008, ordenó tomar “todas las plantas de producción de alimentos”. Al contrario, se frotaban las manos imaginando los robos que cometerían con las importaciones consecuenciales.

Babeaban en orgasmos perpetuos ante el despilfarro del ingreso petrolero extraordinario, vaciado con redobles patrioteros y orgías oníricas de la patria grande en las fauces insaciables de los evos, fideles, amadineyaces y demás chulos inservibles del planeta.

Dispuestos a matar a quien se atreviera a cuestionar la estupidez que desbarrancaba los pozos de petróleo liviano por sobre extracción.

Plenaban a reventar los auditorios en los cuales un Chávez transmutado en arpa llanera -“yo soy el alma del pueblo venezolano”- barruntaba por horas y horas mientras la corrupción abría troneras insondables en el erario.

Saltaban de gozo ante la violación de los derechos humanos y la coacción, el hostigamiento contra medios de comunicación independientes, a cuyas fachadas lanzaban excremento, y la persecución, exilio y encarcelamiento de editores.

Pero de repente, les da un ataque de pudor democrático y se atreven a criticar lo que por ceguera interesada, transada en divisas, ocurría frente a sus ojos a lo largo de 18 años de oprobio.

Los críticos éramos nosotros, que por todos los medios al alcance decíamos al pueblo que detrás de todo despilfarro viene el hambre. Pero nuestra voz se debilitaba en la multitudinaria estridencia verbal de los posesos que coparon todo el espectro comunicacional del país, con minúsculas excepciones inutilizadas por el espanto de la sabana redivivo en salvajes hordas armadas de moto y nueve, que incendian sedes de partidos políticos y sentencian a sus líderes al terror, patean diputados de oposición con la más degradante impunidad propiciada por el silencio del ahora de súbito chavismo crítico, cómplice por omisión del sicariato judicial que criminaliza la protesta social o sindical y la denuncia de su asquerosa corrupción.

¿Qué critica el chavismo crítico?

Nada, que cuando el hambre era una lejana inmediatez, compartían el dislate de la guerra económica, pero cuando llegó de verdad, como anunciáramos en miles de artículos y horas de radio trata de lograr olvido para sus rodillas escarnecidas: ¡vaya chavismo crítico!

Con las palmas de las manos humilladas, por supuesto, busca sobrevivir, como las cucarachas, de una probable conmoción social de cuyos alcances está llena la historia.

En ataque súbito de pudibundez, ante el grave cierre de operaciones del Citibank, exige frenar corrupción en Pdvsa, después de 18 años de complicidad por omisión o disfrute opíparo.

Camaleón de nervioso bizquear, mira acurrucado como su otrora soberbio rojo se disuelve en el verde oliva de la incertidumbre, y, por si las dudas, lanza pelladas de culpa sobre Maduro, su incondicionalidad lacaya no se atreve a reconocer que la culpa fue, es y será de un ebrio del poder otorgado por la ignorancia, la violencia y el miedo, que recibió, por locuras de la geopolítica, aunque la idiotez lo atribuye a su taumaturgia, la más colosal fortuna que haya visto la historia de América Latina irse por el albañal.

Y la usó, con el aplauso acrítico de los noveles críticos, para fomentar el odio racial. Producir inseguridad. Inflación, Subempleo y desempleo. Desabastecimiento mortal. Deserción escolar. Destrucción de la moneda. Fuga y quiebra de transnacionales necesarias.

Es decir, ¡hambre! ¡Sufrimientos! ¡Enfermedades! ¡Desolación! ¡Miseria! ¡Luto! Y se murió. Escapó por la tangente.

Su torpeza produjo un Big bang inverso y nos dejó el país hecho un estercolero. Ingobernable por el desastre socioeconómico.

Pero antes de partir, sin una sola muestra de rechazo del chavismo crítico, designó a Maduro. Un obsecuente de origen incierto, que no ha puesto una coma suya en el discurso original que produjo esta inmunda traición a la patria, que es la gente; que acepta todas las culpas para salvar la imagen estatuaria del insepulto de la montaña. Sacrificio inútil.

El legado de mentiras y desaciertos quema sus manos. Chávez está muerto. El pajarito ya no le silva. El pueblo lo cacerolea. Las herederas no le llaman hermano. Doña Elena lo culpa por la muerte de otro hijo. Los Castro lo miran como gallina que mira mato de agua.

El chavismo cívico-militar de la godarria le impide salir corriendo, su deseo más íntimo, como se desprende de su expresión despavorida que trata de disimular con ademanes prestados. Fragilidad proclive al nacimiento del arrogante chavismo crítico, que se retrata sonriendo con la actitud piadosa de posibles salvoconductos.

Pidan perdón, carajos

Cuántas veces dijimos a los trabajadores ¡socialismo no paga prestaciones sociales! ¡Revisen la historia! ¡No aten el futuro de sus hijos a la esquizofrenia socialista! ¡El socialismo es militarismo o no es posible, y el militarismo es represión! ¡Cuántos insultos recibió nuestra verdad! ¡Cuántos vejámenes de la indignidad recibió el mérito!

Duele haber tenido razón ante tanta idiotez empoderada que ahora pretende esconder su responsabilidad tras la crítica, en lugar de pedir perdón de rodillas a ese pueblo ingenuo que no sale de su aduldolescencia por culpa de interminable sucesión de infames vendedores de parcelas en el cielo, que le ha castrado su hombría de bien, apoyados por el desborde de la envidia, el odio y la codicia, travestido de resentimiento social.

En conclusión

No poseo atributos merlinescos para adivinar el futuro, pero el tropel de ratas abandonando el barco, suele ser indicio de naufragio inminente. La imagen de un pueblo unido por el hambre, buscando comida en países vecinos, no augura nada grato.

¡Ya basta!

Imágenes vía web.

Diseño: Sala de Información.

Memorias de un chavista arrecho con un gobierno en decadencia

René Barco, Aporrea

Sin pretender ser la reencarnación del afamado escritor Pocaterra, deseo compartir estas líneas con todo el chavismo crítico y con aquellos que de alguna manera sienten un mínimo de preocupación por lo que nos está pasando.

¡Fueeego!: Como todos sabemos, la realidad social y económica del país se hace cada vez más asfixiante para la mayoría de la población. A lo mejor no sabemos a ciencia cierta en qué momento pasamos del vivir viviendo a prácticamente un vivir sobreviviendo.

Todo ha sido tan acelerado que empezamos a superar los peores momentos de la 4ta y vemos con resignación cómo se nos esfuman algunos importantes logros sociales de la Revolución.

A eso de tres semanas atrás me sucedió una situación que estoy seguro forma parte de la cotidianidad de los mortales que habitan en esta Nación: como las 3.30 am salí de mi casa rumbo a un supermercado relativamente cercano a mi residencia, para comprar productos regulados.

Cuando me “achanto “en la cola, con la esperanza de comprar algo pa’ resolver la “papa” del día, fui sorprendido por una banda de bachaqueros que se metieron a lo “arrecho” delante de mí en la cola.

Nooo joda… ante descarado abuso arme un “peo bello” y en medio de empujones y gritos un malandro de éstos me lanzó una “mano” que afortunadamente pude esquivar retrocediendo de un lado para otro sin perder la posición de combate, luego, moviendo rápidamente mis piernas al mejor estilo de Muhammad Alí en sus tiempos de gloria, me percaté de que el “bicho” en cuestión perdía el equilibrio lo que me permitió agarrar impulso hacia atrás y dar una voltereta en el aire y zuassss le zampe un patadón por la “nuca” que lo tire de largo a largo.

En ese instante me quede sin respiración por el esfuerzo físico realizado, situación que se aprovechó para que se me viniera encima una turba con la intención de darme una “pela”, pero gracias a Dios y al ánima del difunto “Inca Valero” será, aparecieron de la oscurana de los pasillos unos panas de la “vieja guardia” del barrio que contuvieron la arremetida y evitaron una coñiza de consecuencias impredecibles.

A pesar de este accidentado primer raund, me preparaba con nuevos bríos para el segundo, que consistía en “mamarme” una “madre” cola tumultuosa que sin mentira ninguna sobrepasaba los 500 metros de largo, pero injustamente todo fue en vano, porque cuando faltaban 5 personas para que me tocara el turno un funcionario de la empresa de distribución de alimentos anunciaba con la señal de costumbre (alzando y cruzando las manos) que ya no había más productos para vender.

En medio de la “rabieta” causada y de la retahíla de maldiciones, me llaman al celular para informarme que en el otro supermercado (ubicado al otro extremo de la ciudad) estaban sacando productos.

Ni corto ni perezoso -ya eran como a las 6 de la tarde- me lanzo en moto taxi con la última esperanza de conseguir algo, por lo que le digo al chofer que “pirara” la marcha, el hombre no comió “pinta” y zigzagueando el montón de carros que se aglomeraban en cada semáforo llegamos al sitio dateado, “alegría de tísico”, “no joda”, cuando me doy cuenta que todo había sido una falsa alarma, lo único que pude observar fue a una ambulancia auxiliando a unas viejitas desmayadas debido a que horas antes una muchedumbre había tumbado la cerca perimetral de un hipermercado en desesperación por no conseguir alimentos. ante lo vivido ya no había más nada que hacer, sólo regresar a casa resignado e indignado.

Aproveche entonces para pasar por la farmacia en busca de un remedio para la tensión de mi viejo – para variar estaban agotados desde hace 15 días- y comprar las pastillas para la diabetes de mi tía Chepa, desaparecidas también de los expendios.

Sin embargo, sinceramente yo sabía a dónde conseguir estos medicamentos: En casa de un degenerado bachaquero que trabaja en el Hospital Central que se las roba y vende a quien las necesita a precios asquerosamente especulativos.

Me agarró la noche pues… bien lejos del “gajo,” el transporte estaba bastante pesado, las busetas cada vez pasaban menos, por lo que decidí venirme a pie, piano, piano, con mi mochila vacía al “lomo” y extenuado por el intento fallido. De repente, y para colmo, me sorprendió un “palo de agua” con vientos huracanado que no medio tiempo de sortearlo.

Llegué a mi comunidad emparamaiiiiitooo corriendo directamente hacia la bodega de “palillo”, que es la única que trabaja hasta tarde en el barrio, no me quedo más remedio que pedirle nuevamente al pana otro “fiao” de arroz, café, mantequilla, harina y unos “guevitos” pa’ el perico, la cuenta daba como 8 mil bolívares y pico, sin meter el repele que le debía de la semana pasada.

Le reclame a “palillo” por esa suma tan escandalosa y me ripostó con una dosis de altanería burlesca: mira “viejo” reclámale a los guardias nacionales del mercado mayorista que son los que les ponen precio a los productos, o espera que te llegue “sentao” la bolsa de comida de los CLAP, ja je me dijo el condenao…

Continuando en el trayecto hacia mi hogar, avisté por allá en la esquina de la parada a mi compadre Coromoto más flanco que nunca, le pregunte por esa pérdida tan repentina de peso y sólo logre escuchar: que élla era gracias a la dieta de Maduro.

Siguiendo con este accidentado periplo, pa´ “completá”, me esperaba en la puerta de mi casa un vecino de toda la vida, para que le prestara (casi llorando me los pedía) 500 bolívares pa’ el pasaje, en vista de que unos policías matraqueros en la noche anterior, cuando se fue a pernoctar y hacer lo mismo que yo (comprar comida), lo montaron en la patrulla de manera arbitraria, lo ruletearon y “coñacearon” para robarle siete mil bolívares que había pedido de adelanto en el trabajo. Indignado y “votando la piedra” por lo que le había sucedido, se persignó y me solto: “compadre, me duele por el Comandante, y le digo a usted: yo nunca votaré por la oposición pero estos tipos que están en el gobierno perdieron mi apoyo, no resuelven un coño y lo que están es llenándose mientras el ´pela bolas’ pasa trabajo.” Qué triste hermano… finalmente le dije.

Abrí la puerta de mi casa y me lance derechito a la cama con un añoro indescriptible. Prendí el televisor para “relajarme y vacilarme un jueguito de la copa América,” de pronto, pa’ terminarla de poner, me encuentro con una cadena del Presidente Maduro en donde amenazaba a doña “Cilita” con soltarle a los presente un íntimo secreto relacionado con que la susodicha es una “primera combatiente” viendo novelas. “Templao” yo… porque afortunadamente en ese instante se fue la luz (por los apagones programados) para no seguir escuchando en medio de mi tragedia colectiva tanta cursilería y estupidez.

Aproveché entonces, mientras tanto, para chatear con mi compadre “Chauchesko” quien vive en Margarita y me lanza la “perlita” de que el gobernador de esa entidad monta unos saraos festivos para recibir a los barcos que llegan al puerto de Punta Arenas cargados de comida, pero que ésta no llega a las despensas de la gente. “Veeergación mi compa’e”.

Bueno, ya más relajado… reposando en mi “nido”, se me alborotaron las neuronas y en una actitud así como “intra reflexiva” me puse a pensar en qué: “de pana”, el Comandante se debe estar revolcando un su lecho del Cuartel de la Montaña al ver los padecimientos de su pueblo, contrario a lo que tanto profesó y construyó, sobre todo cuando insistía parafraseando al Libertador, de que el mejor gobierno es aquel que genera la mayor suma de felicidad posible….

Hay que reconocer que cada vez nos alejamos de esa máxima. Coño…y no me vengan con el hastiado lamento de la guerra económica, por supuesto que la hay, y siempre la va a ver, si se entiende que la misma históricamente forma parte de la estrategia imperial en su propósito de dar al traste con cualquier gobierno de izquierda que no comulgue con sus intereses, por ello utiliza a las oligarquías cipayas, nativas como quintas columnas, para estas operaciones (abiertas y encubiertas) en el campo de lo político, económico, mediático y militar, etc, para el logro de tal fin, Aja.. OK… está bien, vergaaa pero este gobierno dizque de izquierda ¿no sabía esta vaina?, ¿por qué no tomo las previsiones al respecto?

El siglo XX está lleno de “toneladas” de ejemplos (Chile, cuba, Nicaragua etc,) que el gobierno ha propagándizado durante 17 años. ¡Entonces!.

Déjenme decirles camaradas del gobierno— ya me hicieron arrechar— fíjense: si algún proceso sociopolítico estuvo blindado, como nunca antes, para contrarrestar cualquier guerra económica, ha sido el Bolivariano del siglo XXI : Un liderazgo, un legado, una Constitución, un programa, gran apoyo popular, la mayoría de las gobernaciones, alcaldías, diputados regionales, concejales, mayoría en Asamblea Nacional, consejos comunales, control de instituciones estratégicas para adecentar y depurar, ingentes recursos económicos provenientes del petróleo sin parangón en la historia venezolana, creación de mecanismos de integración distintos a la OEA (ALBA, UNASUR, PETROCARIBE,CELAC), alianzas con los chinos, rusos, iraníes, como parte de esa efectiva estrategia de geopolítica multipolar.

Ahhh pero a mi modo de ver, lo que ha pasado es que a la alta dirigencia o “vanguardia revolucionaria”, los hijos de Chávez pues, desde el gobierno con sus monumentales errores han potenciado esa guerra económica, no han sabido, mejor dicho, ponerse a la altura de la circunstancias que significaba conducir aceptadamente un proceso sin la presencia física del Comandante y saber interpretar acertadamente lo que éste llamó el “golpe de timón” que, aunque el destino no le dio vida para explicar y ejecutar este viraje, debió intuir los síntomas de una crisis de un modelo asistencialista soportado en los ingresos petroleros, que en los primeros años de la Revolución se justificaba para saldar la gran deuda social heredada de la cuarta, pero que en paralelo debió significar un serio esfuerzo colectivo para edificar las bases de un sistema económico mixto (público y privado no parasitario) basado en procesos sustentados en el equilibrio mercado- Estado, sin complejos ideológicos, que conllevara a la productividad de bienes y servicios de acuerdo a las necesidades y capacidades de la población, planteamiento absolutamente distinto de lo que ha ocurrido hoy día, y pareciera que nos empeñamos en seguir reproduciendo experiencias fracasadas del pasado reciente como lo han sido el capitalismo y socialismos estatizantes, tan destructivos y voraces como el modelo neoliberal que promueve la oposición.

Reflexión ésta que al unísono la han hecho distintas voces desde el campo revolucionario para alertar y corregir el rumbo económico, sin que se haya prestado un mínimo de atención.

A los amigos del gobierno, desde Maduro pasando por Diosdado Cabello y Jorge Rodríguez, hasta Cilia Flores, Héctor Rodríguez, Jagua y Aristóbulo, quisiera darles humildemente varios consejos: Por favor sálganse de las “burbujas encapsuladas” de confort y seguridad propias de quienes asumen responsabilidades de Estado de altísimo nivel, para que no pierdan el olfato político y social y en consecuencia se distancien de la realidad de la gente. No emulen a Chávez a través malas y vulgares copias de su personalidad para amenizar mítines, programas y reuniones. No se desgasten en discursos épicos que con Chávez tuvieron su momento y pertinencia, pero que con ustedes no le dicen nada al pueblo imbuido en su rosario de padecimientos.

Otra cosa camaradas, en las colas, allá adentro, en donde se debate la sobrevivencia popular, la gente empieza a verlos con “malos ojos”, sencillamente porque ustedes no resuelven absolutamente nada, y les digo otra, en los sectores populares, lamentablemente, se empieza a incubar un sentimiento de rechazo hacia el gobierno que en otrora solo existía en la clase media y alta. Sabían compatriotas, que ya el pueblo en su cotidianidad social y política no se pone la “cachucha! roja y mucho menos se estampan los “ojos del Gigante en el pecho”, de verdad es muy duro reconocer esto.

No se crean compañeros el cuento de la irreversibilidad de la Revolución, a lo mejor esta comienza verdaderamente cuando perdamos el poder y pasemos a la oposición. Si eso ocurriera, estoy seguro, que no serán ustedes precisamente los conductores de esa nueva etapa, serian juzgados por la historia de este proceso, ténganlo por seguro.

Tampoco se coman la “coba” estimados “líderes,” de que la militancia que se moviliza en los aparatos del partido y el Estado, hacia las concentraciones de proselitismo político, representan la mayoría del país o son los más leales al proceso.

Cómo es posible “hermanos” que los corruptos de la 5ta (llámense Isea, García Plaza, Chacón Escamillo, los Flores, etc) al igual que los de la cuarta, andan por ahí disfrutando de sus “paraísos” particulares obtenidos de la expoliación del erario público en vez de estar pagando pena en las mazmorras carcelarias.

Saben ustedes también compañeros, que si el petróleo mañana amaneciera a 100 dólares, poco se resolvería en este país, porque el Estado adeco-copeyano que heredamos está casi intacto, más mafializado que nunca, en vez de transformarlo lo que hicimos fue potenciarlo, sustituimos la camisa guanábana por la Roja rojita.

Si no hay una verdadera rectificación en todos las ámbitos, ustedes serán, óiganlo lo bien, los únicos responsable de que el ala más fascista y criminal de la oposición se apodere del gobierno.

Por último les digo: Chávez es un valor de la dignidad revolucionaria no un salvador de la religión chavista, ni mucho menos un “pote de humo” para esconder errores. Su memoria merece absoluto respeto.

Chávez vive, en la medida en que se reflexione, se rectifique y se produzcan las grandes decisiones para enderezar el rumbo, de lo contrario lo enterramos para siempre.

 

La realidad como subversión

Juan Guerrero, SienteAmérica

Hay que ser tajante en esto: el chavizmo no es socialismo ni mucho menos, comunismo. Es, básicamente, una mala copia del oscurantismo castrista, que es semejante al nazifascismo.

Esta afirmación viene porque desde hace cierto tiempo escucho y leo a sesudos aspirantes a intelectuales críticos, quienes se esmeran en afirmar, unos que esto es un comunismo, mientras otros afirman que es un socialismo de Estado. Son alegres hablantes que practican teorías salidas de su “socialismo de cafetín”

Los neo regímenes autoritarios que se han desplegado en los últimos años en algunas sociedades, engendran como soporte teórico, una suerte de síntesis de retazos de pensamientos marxistas que colocan en una licuadora donde resulta una combinación de lo más abyecto de la mente humana, que en definitiva, traza el camino donde nos encontramos los venezolanos.

Es una ambigüedad conceptual donde todo aquello que sirve para justificar la serie de atropellos contra los derechos humanos de los ciudadanos, es utilizado como actos de propaganda de Estado.

Sin embargo, predomina en la práctica un solo pensamiento que se practica constantemente desde hace años. Nos referimos a la mentalidad militarista. Así como existen militares civilistas, existen también civiles militaristas. Y a la inversa. Esta práctica constituye la marca, la impronta que en los últimos años descubre el rostro de un Estado autoritario y por tanto, regido por la arbitrariedad de sus actos político-administrativos.

El autoritarismo y la arbitrariedad ejercidos desde el Estado venezolano están incorporados a la administración pública, y es por ello que toda decisión es asumida como una actitud donde la amenaza, con pistola desenfundada en el cerebro, es parte de la agresión constante.

En la actualidad ningún ciudadano que habita esta expresión geográfica llama venezuela (-así, en minúscula) está a salvo de este mal, esta patología que amenaza convertirse en epidemia social.

Por eso es ridículo cuando aparecen algunas posiciones de dirigentes de cierta “izquierda Disney” ofreciendo explicaciones sociológicas, desde una aparente perspectiva socialista.

Hoy esos pensamientos del izquierdismo radical terminaron en puro fracaso histórico. Especie de remiendos y retazos teóricos que nadie tiene interés en conocer, porque las tripas suenan y el fantasma de la hambruna es una cruda realidad que está a la vuelta de la esquina.

Nadie con vacío en el estómago va a discutir hoy para categorizar si este régimen es o no socialista o democrático o comunista. Esas cosas aparecen ahora como especie de delicatesses o ejercicios retóricos, que se ejecutan después de haber comido o sanado alguna enfermedad.

Como he afirmado en varios escritos, la realidad ahora es la gran subversiva. La realidad se está llevando a todos por los cachos. Sea la categorización de este sistema, sea incluso el deseo de la mayoría en una salida, tipo Revocatorio, o sea también diálogos.

Y es que el hambre y la atención de pacientes en situación terminal o padecimientos crónicos, o secuestros o encarcelamientos injustos y torturas, y desapariciones de seres humanos, están adelantándose a todo.

Esto que indicamos no es para nada alarmismo ni amarillismo. Las evidencias están en los registros de noticias y encuestas. Ya están apareciendo personas que prefieren suicidarse antes de continuar sufriendo enfermedades que se agravan por falta de medicamentos.

Mientras en los centros psiquiátricos, a los pacientes les están abriendo las puertas para que salgan y deambulen por las esquinas de ciudades, pueblos y carreteras. Los zoológicos ven morir de inanición a los animales, mientras las mascotas aparecen trituradas por las ruedas de camiones y gandolas.

Nada de esto que afirmo se puede desmentir. ¡Nada! La realidad terminó triturando el poco de decencia que alguna vez existió entre la militancia psuviana y demás miembros del Polo Patriótico. Ahora se les ve como ánimas en pena buscando, tratando de evitar que el rebaño se disgregue.

Pero ya es demasiado tarde. La subversiva realidad es más poderosa que la propaganda del régimen. Y ya no creen ni en el chavizmo ni mucho menos en las lenguaradas de estos comediantes, aspirantes a dictadores.

Las teorías y principios de un socialismo del Siglo XXI y la centralización de un régimen a través de la unidad Estado-Milicia-Partido-Pueblo quedó hecha añicos. Pulverizada por tanta trácala de un solo y único pensamiento: la marginalidad mental hecha Estado y gobernada por un pensamiento militarista, autoritario, arbitrario y obscenamente decadente y colonial.